Bajo el muérdago.
"¡Pero que maleducado eres hijo!" Rompió Luke Hansford el silencio que se había formado entre Andrew, su novia y el resto de los invitados. "¿Qué pensara tu novia?... ¿Acaso no nos presentaras a la mujer de la que poco nos has hablado?
Andrew, quien hasta entonces había estado sumido en sus pensamientos referentes a lo que Makoto pudiera estar pensando por ocultarle el hecho de que tenia novia, salió de su distracción al escuchar las palabras de su padre. En efecto, un mes atrás él mismo había invitado a Serena a pasar las fechas navideñas a su lado en Londres para de una vez presentarle a su familia tras dos largos años de noviazgo, Serena se había negado a ir y aunque al principio lo había lamentado, desde su llegada a Londres, cuando se encontró con Makoto en medio de la carretera poco pensó en Serena y para sus adentros tenia que reconocer que la aparición de su hermosa novia lejos de alegrarlo lo estaba incomodando…
¿Pero ya que mas podía hacer?...
Serena estaba ahí, tenía que presentarla como su novia ante su familia, ante los Kino y ante Makoto.
Makoto.
¿Qué pensaría Makoto de él?
Justo estaba pensando en lo que podría sentir Makoto cuando para su sorpresa fue la voz de ella la que escuchó antes de poder articular palabras para presentar él mismo a su novia.
"Mi nombre es Makoto Kino." Se presentó ella ante Serena ofreciéndole su mano a lo cual su rubia novia aceptó estrechándole la mano, dándole dos besos en la mejilla y un abrazo.
"Feliz navidad." Le expresó Serena. "Yo soy Serena Schindler. Un gusto en conocerte… ¿pero como dices que te llamas?
Makoto tomó una bocanada de aire. Nunca le había gustado su nombre, a su parecer le sonaba poco femenino y aunque estaba acostumbrada a que mas de una vez le preguntaran su nombre, en ese momento le pareció odioso.
"Makoto Kino." Dijo sintiendo como si no fuera ella misma la que hablara. "Puedes llamarme Mako si gustas." Le sonrió. "Y en vista de que Andrew parece aun estar asimilando la sorpresa yo misma te presentare a…
"Perdon Serena." Interrumpió Andrew a Makoto, posando sus ojos sobre ella. "Gracias Mako, pero creo que yo mismo debo presentarla. Mira, ella es mi madre la señora Catherine Hansford, mi padre el señor Luke Hansford, mi pequeña hermana Minna, los señores Rinko y Aimée Kino, su hijo Darien, la señorita Rei… y bueno, Makoto se presentó por si sola."
"Un gusto en conocerte Serena." Sonrió Catherine dándole un beso en la mejilla. "Eres preciosa."
Makoto miró como Serena era bien recibida por los Hansford, quienes se miraban dichosos y felices ante la preciosa mujer que había elegido su primogénito para presentarla como su novia oficial, algo que nunca antes en su vida había hecho; por si fuera poco, sus padres no se quedaron atrás, Rinko hablaba con ella sobre su estancia en Alemania años atrás y Aimée elogiaba su tez clara y sus rubios cabellos de extraordinaria belleza mientras que su hermano, Darien, como buen amigo felicitaba a Andrew por su magnifica elección; todos en esa casa parecían maravillados por aquella hermosa hada rubia de grácil belleza, dedicándole atenciones, ignorando lo que ella estaba sintiendo, arrinconada en el sofá cercano a la chimenea, todos salvo su cuñada, amiga y cómplice: Rei Hino, quien se acercó a ella poniendo una mano sobre su hombro.
"¿Te sientes mal?"
"No." Respondió Makoto regalándole una sonrisa. "¿Por qué habría de sentirme mal?... Cena deliciosa, compañía agradable, mi época favorita del año, una copa de champagne en mi mano y mi querida amiga como novia de mi hermano… ¿Acaso no tengo muchos motivos para estar feliz?"
Rei esbozó apenas una sonrisa que rápido desapareció. Se quedó en silencio por un par de segundos, creía saber como se sentía su cuñada aunque no se lo dijera. Mas de una vez, Makoto le había comentado sobre Andrew como su amor platónico de la infancia, de gran parte de su adolescencia que estaba ya en su parte final, Rei había creído que quizá era un amor de niña, algo que había quedado atrás, pero entonces, al escucharla hablar de aquella su primera vez, al notar la manera en que ella disimuladamente miraba a Andrew durante la cena, le quedaba claro que su amiga y cuñada sentía algo mas y que la presencia de Serena había venido a cambiar su estado de animo pese a que quisiera fingir felicidad poniendo una sonrisa forzada en su rostro.
"Makoto no sigas bebiendo." Le quitó Rei la copa de la mano. "Ya fue bastante de vino… ¿Sabes?... Comprendo como te sientes, alguna vez yo también sufrí una desilusión amorosa. Fue con el novio que tuve antes de…
"¿Desilusión amorosa?" Se acercó Minna, quien había llegado hasta donde estaban las chicas y había escuchado la última frase de Rei. "¿Qué sucede Makoto?... ¿Por qué Rei dice que tienes una desilusión amorosa?... Ahora entiendo porque Sapphire no está aquí… ¿Es eso?"
"¡Ya Minna, baja la voz!" Habló irritada Makoto, quien rara vez solía molestarse, dejando extrañada a su amiga.
"Si no quieres no te pregunto entonces."
"Perdón Minna." Se disculpó Makoto. "Sí, corte con Sapphire, Rei cree que me siento mal por ello, pero no es así…Me siento liberada, tranquila." Dijo Makoto." ¿Podemos hablar de otra cosa?"
"Claro." Dijo Minna. "Se me ocurre que hablemos de algo mejor… ¿Saben?... Conozco a Serena desde hace un par de meses, en algunas ocasiones he tenido oportunidad de conversar por msn con ella y me ha comentado que es fanática de la comida asiática, de los doramas y el anime." Minna entonces volteó hacia atrás haciéndole señas a su cuñada quien en ese momento lucia aburrida al estar en una conversación en la que estaban enfrascados Andrew, Darien y Armand, el novio de Minna que había llegado de ultimo momento y sin perder tiempo se acercó al grupo de chicas. "No seas cohibida Serena." Le dijo Minna. "Cuando los chicos se ponen a hablar de deportes la conversación se torna aburrida. Supongo que ya te habrás dado cuenta de que aquí tenemos a dos ejemplares de belleza japonesa, la novia de Darien y Makoto que tiene ascendencia por parte de padre."
"Sí." Respondió Serena. "Algo de ello note aunque no quise preguntar."
"Pues mira, justo le estaba comentando a Rei y Mako que tu eres fanática de la cultura y la gastronomía japonesa, entonces te hable para comentarte sobre aquel viaje que querías hacer a Tokio… ¿Sí recuerdas?"
"¡Por supuesto!" Dijo Serena dirigiéndose a Rei y Makoto. "Justo le había comentado a mi cuñada que en el verano próximo me gustaría hacer un viaje allá con Andrew, por supuesto seria en plan familiar porque también mi familia ira, así que se me ocurrió que Andrew también podría invitar a su familia e incluso porque no, a ustedes también… Seguro serian buenas guías turísticas."
"Eso déjaselo a Rei." Respondió Makoto. "Yo solo he estado de vacaciones pero para Rei ha sido su hogar desde que nació."
Serena estuvo hablando sobre su fascinación por la gastronomía japonesa, por el anime, los doramas, en conclusión sobre su fascinación en general por la cultura japonesa, conversación a la cual Minna era quien mostraba mas entusiasmo pero a la cual era Rei quien llevaba el peso hablándole sobre las tradiciones japonesas a Serena, en parte por educación y también en parte para quitarle la carga de la conversación a Makoto, quien en ese momento pese a fingir que ponía atención y esbozar sonrisas de falso entusiasmo, estaba sumergida en sus pensamientos, sintiéndose como la peor de las estúpidas.
El tiempo pasó lento para Makoto, no supo cuanto, pero cuando el reloj marcó las 2:00 de la madrugada decidió que inventaría un pretexto para regresar a casa, pues si algo tenia claro era que la reunión acabaría muy tarde, casi hasta el amanecer y ella por supuesto había perdido el animo de estar en aquella velada de navidad.
"Me duele la cabeza." Dijo Makoto interrumpiendo bruscamente la conversación. "Sí me disculpan iré a hablar con mamá y a despedirme de la señora Catherine y él señor Luke para regresar a casa."
"¿Te sientes mal Makoto?" Le preguntó Minna. "Pero si apenas comienza la fiesta, tu nunca te vas temprano y…
"En verdad no me siento bien." Mintió Makoto.
"Es cierto." Dijo Rei. "Makoto me lo había comentado desde hace rato. Creo que si ella quiere será preciso que se valla." Rei hizo una pausa y retomó la palabra. "¿Quieres que te acompañe cuñada?"
"No Rei." Respondió Makoto. "La verdad es que en este momento no soy buena compañía. Necesito dormir… ¿Y sabes que?... No le voy a decir nada a mis padres, tú despídeme de ellos."
Makoto salió de la mansión Hansford, caminando hacia en dirección hacia su casa, pero entonces, al acercarse a aquel muérdago que se encontraba muy cerca de los pinos que dividían la mansión Hansford de la mansión Kino, de entre los pinos escuchó un extraño sonido que la asustó, pero antes de poder soltar un grito miró que quien había estado escondido ahí era Andrew.
"¡Andrew!" Exclamó molesta. "¿Qué pretendías ahí escondido?... ¡Me has dado un susto tonto!"
"Quería hablar contigo." Dijo él tomándola de la mano.
"¿No podías haberme pedido que habláramos en otro momento?"
"¿A dónde vas?" Le preguntó él.
"¿Cómo que a donde voy?" Le respondió ella. "¿No es obvio?... Voy a mi casa, tengo un fuerte dolor de…
Andrew no la dejó hablar mas, se acercó a ella y le robó un beso, hundiendo una de sus manos en su nuca mientras con la otra estrechaba su delgada cintura; Makoto quiso resistirse, interponer sus manos para separarlo de su lado, temía que alguien saliera, los viera y se armara un escandalo, pero pronto, sus ardientes besos le hicieron perder la razón y sintió como él la recargaba contra el tronco del muérdago, profundizando aquel beso que a ella la hizo perder el aliento, separándose hasta que no pudieron resistir la necesidad de tomar un poco de aire.
"¿Qué pretendes?" Le preguntó Makoto respirando agitadamente. "¿Acaso no te da miedo que alguien valla a vernos idiota?"
"¿Has escuchado el significado de besar a alguien bajo el muérdago en navidad?" Le preguntó él pero por toda respuesta se ganó un puñetazo que Makoto le propinó en una de sus mejillas.
"¡No preguntes estupideces Andrew!" Le preguntó ella. "¿Acaso quieres que tu novia se dé cuenta imbécil?... ¿Cómo se te ocurrió ponerle los cuernos?... ¿En que estabas pensando cuando…
"¡Fuiste tú quien me sedujo!"
"¡Pero no te puse una pistola en la cabeza para que te acostaras conmigo!" Le gritó ella. "¡Ahora quítate de mi camino porque me duele la cabeza y en lo único que pienso es en llegar a la cama y dormir!"
Makoto apenas había dado algunos pasos cuando Andrew la tomó del brazo y la hizo girarse bruscamente para quedar frente a él.
"¡Y yo en lo único que pienso es en cogerte!" Le dijo él tomándola fuertemente entre sus brazos y recargándola entre los frondosos pinos, robándole un beso apasionado mientras sus manos se metían por debajo del suéter de ella, desabrochándole el sujetador del sostén. "¡Te quiero para mi!... ¿Escuchaste Makoto?." Le susurraba con voz entrecortada mientras se las ingeniaba para levantarla haciendo que ella enredara sus piernas alrededor de la cintura de él y después llevar sus manos hacia los muslos de ella, arañándole las medias acercando sus dedos peligrosamente a la intimidad de Makoto resguardada por la fina tela de unas bragas.
Makoto dejó escapar un suave gemido al sentir las manos de él acariciando sus muslos que se estaban humedeciendo ante la necesidad de sentirlo hundido en su sexo… ¿Estaba mal lo que estaban haciendo?... Por supuesto que estaba mal, era una falta de respeto para Serena y también para si misma, pero Andrew tenia ese poder para acabar con su voluntad y hacer de ella lo que el deseaba con tan sólo besarla o tocarla.
"¡Ahh… Andrew!" Pronunció ella su nombre con lujuria.
Ambos estaban ansiosos por estar él uno con él otro, como había sucedido el día anterior, como había sucedido ese mismo día en la mañana, mas de pronto la magia del momento se vio interrumpida cuando escucharon pasos afuera y después la voz chillona de Minna.
"¡Ven Armand!
Rápidamente Andrew puso de pie a Makoto en el piso y se ocultó junto con ella entre los arbustos, ambos temerosos de ser descubiertos.
"¿Qué es lo que quieres Venus?" Escucharon que él la llamaba, llamándola probablemente en un apodo cariñoso.
"¡Quiero que me beses bajo el muérdago!... ¿No te sabes la leyenda?" Dijo Minna.
Andrew aprovechó la distracción de su hermana que estaba bastante ocupada besándose con su novio y diciéndole palabras cariñosas, así que la jaló de la mano, alejándose lo suficiente hasta llegar a la parte trasera de la mansión Kino y entonces por entre un espacio que había entre los pinos cruzarse a lo que era la parte trasera de la mansión Hansford donde se encontraba un pequeño cuarto.
"¿Que demonios hacemos aquí?" Le preguntó Makoto. "¡Ya estamos a salvo, yo me voy a mi cuarto y…
"¡Tú no iras a ningún lado!" Exclamó Andrew y la jaló del brazo, abriendo la puerta de aquel cuarto que estaba obscuro y obligándola a entrar. "¡Aquí te voy a coger!" Le susurró al oído, recargándola contra la pared y pegando su cuerpo al de ella.
Makoto tomó una bocanada de aire, podría estar enojada, pero le excitaba la manera en que le hablaba y no opuso resistencia cuando él le sacó el suéter, le arranco el sostén y comenzó a devorar sus senos mientras la levantaba en vilo. Le gustara o no el doblegaba su voluntad y apretó la cabeza de él contra sus pechos, dejando escapar gemidos y lagrimas de placer al sentir sus dientes que se marcaban en sus pechos dolorosa y placenteramente.
"¡Te odio… perro!" Le dijo ella con voz cargada de coraje y lujuria, mientras sus uñas se metían bajo la camisa y le arañaban la espalda.
Él no le dijo nada, pero escuchó una sonrisa ronca y lujuriosa que salía de su garganta mientras uno de sus dedos removía su intimidad y frotaba su sexo.
"¡Te odio!" Le repetía ella, jadeando y gimiendo y entonces sintió como él la levantaba en brazos y la tumbaba sobre el escritorio.
"¡Entonces ódiame zorrita!" Escuchó que él le decía mientras terminaba de romperle las medias y de un jalón le sacaba la falda y las bragas, dejándola desnuda, no podía verlo, pues el cuarto estaba a obscuras, sólo sabia que lo necesitaba dentro, su cuerpo lo pedía a gritos y entonces, cuando menos se lo esperó lo sintió clavarse en su sexo con una fuerte embestida mientras sus manos se aferraban a sus piernas, a sus caderas de mujer, apretando, estrujando, clavándose profundamente una y otra vez.
Ella gemía incontrolablemente, su cuerpo de mujer temblaba y él lo sentía, así que subió al escritorio, acomodándose entre sus piernas, golpeando con tanta fuerza su sexo que entonces ella sintió debajo el escritorio temblar y de pronto su cabeza y sus cabellos colgando fuera del escritorio.
"¡Me encantas!" Susurró él encajando sus dientes en la mandíbula de ella, en su cuello, aspirando con ansiedad el olor de su cuerpo y como quien se vuelve a dicto a alguna sustancia, él estaba comprobando que se estaba volviendo adicto a ella con todos sus sentidos: a probar el sabor de su piel, de su aliento, de su sexo; a aspirar el olor de su cuerpo y de su sexo; a tocar su piel tersa; a escuchar su risa lujuriosa y sus gemidos a verla desbordando de placer… pero en ese momento no la veía y como quien conoce su casa estiró uno de sus brazos hasta encender la luz eléctrica y deleitarse al ver su cuerpo desnudo, su cuello que se miraba mas alargado como consecuencia de que la cabeza de ella quedaba ya colgando fuera del escritorio y sus ojos verdes que miró reflejados en el espejo que estaba frente a ellos.
Makoto dejó escapar un grito de miedo y placer cuando había visto encenderse la luz, pero pronto se dio cuenta de que estaban solos, clavó sus ojos en él espejo, excitándose al ver a través de este los orbes azul intenso de Andrew que la miraban con lujuria, como se clavaba en su sexo, la ansiedad con que la tocaba y sintió la mataría de placer ver con sus propios ojos como el devoraba sus senos.
Él la sentía temblar bajo su cuerpo, sabia que el momento en que alcanzaría su orgasmo estaba cerca así que comenzó a clavarse en ella con mas fuerza, estrechándola fuertemente en uno de sus brazos mientras una de sus manos le retorcía un pezón y mordía con fuerza su cuello.
Makoto sintió la fuerza del orgasmo sacudiéndola, provocándole gritos y lagrimas de placer; el siguió moviéndose con mas fuerza, salvajemente y entonces ella sintió su semilla caliente derramándose dentro de ella. Él se dejó caer entonces sobre el cuerpo de su amante, respirando agitado, pero entonces cuando miró el rímel corrido bajo sus ojos a causa de las lagrimas que había derramado, se puso de pie y la cargó en brazos, besando suavemente sus labios rosados.
"Estás loco." Susurró ella con voz relajada cuando sus labios se hubieran separado.
"Tú provocas mi locura." Le respondió él. "Tú que me fascinas pequeña zorrita."
Andrew se acostó en un sofá que estaba dentro de la habitación y la acostó a ella sobre su cuerpo, tomó una manta que estaba en el suelo y con ella los cubrió a ambos, estrechándola así entre sus brazos, acariciando su rostro de niña mientras se erguía para besar sus labios rosados una y otra vez.
"No quiero que estés enojada." Le dijo él.
"No lo estoy." Respondió ella mientras se ponía de pie. Hubiera querido seguir ahí, acostada entre los brazos de Andrew, pero no le daría gusto de saber que estaba tan loca de amor por él y se puso de pie para ir a recoger su ropa y vestirse.
"¿A dónde vas?" Se puso de pie Andrew, arrebatándole el sostén de la mano.
"Me voy a casa. Tengo sueño." Dijo ella.
"¡Mentirosa!"
"Quédate mi sostén de recuerdo si así quieres." Le dijo ella mientras se ponía el suéter. "Tampoco me interesa si no me crees."
"¡Quiero que te quedes conmigo!" Tiró del brazo de ella.
"Tú novia podría notar tu ausencia, entonces todos podrían comenzar a sospechar." Le dijo Makoto y cuando justo salió y cerró la puerta tras ella se encontró de frente con Minna y Serena que venían caminando en esa dirección y se sorprendieron al verla ahí.
"¡Mako!... ¿Qué haces aquí?" Le preguntó Minna. "Pensé que estabas en tú casa."
"¿Yo?" Preguntó Makoto, esbozando una sonrisa nerviosa. "Yo…
"¿Estabas llorando?" Se acercó Serena a ella, Makoto no supo que decir, pero entonces Minna, tan metiche como de costumbre se atrevió a responder.
"Mako hace poco acaba de terminar con su novio." Dijo Minna. "Es normal que se sienta triste… ¿Verdad Mako-chan?"
"Sí." Respondió Makoto. "Estoy un poco triste porque he terminado con mi novio pero ya me siento mejor… ¿Volvemos a la casa?" Preguntó Makoto deseando alejarse de ahí junto con ella.
"Aun no." Dijo Serena. "A decir verdad Minna y yo andábamos buscando a Andrew… tiene mucho rato que no está en la mansión y no contesta su celular."
"¿A si?" Sonrió Makoto. "Pues quizá no lo hayan buscado bien… ¿Dónde mas podría estar sino es en casa?"
"Ya lo buscamos." Dijo Serena. "¿No estará en ese cuarto?... ¿Qué guardan en ese cuarto Minna?" Se dirigió Serena a su cuñada.
"Nada importante." Dijo Minna jalándola del brazo. "Quizá Mako tenga razón y Andrew este en casa."
"¿No podríamos buscarlo en ese cuarto?"
"No estará ahí." Dijo Minna. "Es el cuarto donde guardamos cosas inservibles… ya sabes, los muebles que ya no usamos, ropa… Además está cerrado con llave y tendríamos que ir por ella arriba, pero te prometo que si Andrew no está en casa entonces venimos y lo buscamos aquí."
Makoto se alejó en compañía de Minna y Serena, entrando en uno de los baños que estaban afuera de la mansión para lavarse la cara antes de entrar y que todos la vieran con el maquillaje corrido.
Al entrar, no pasó mucho tiempo cuando miraron a Andrew entrar, con aquel porte de seriedad y bien vestido. Se excusó diciendo que había estado en la casa contigua (no la de los Kino) deseándoles feliz navidad a los Brittle y todos creyeron en sus palabras, a excepción de Makoto que había sido cómplice del intenso momento de placer que ambos habían vivido en ese cuarto que fungía como bodega detrás de la mansión Hansford.
"¿No traías unas medias puestas Makoto?" Le preguntó Serena.
"No." Respondió.
"Juro que te había visto unas medias de red puestas." Insistió Serena.
"No." Respondió Minna. "Cierto que se vería mucho mejor si se hubiera puesto unas medias de red… pero no traía medias."
"Eso es cierto." Apoyó Rei, quien tenia una sospecha de porque habría estado desaparecido Andrew.
Las horas pasaron y mientras los señores Hansford y los señores Kino se encontraban jugando en el pequeño salón de juegos de la mansión; los jóvenes se quedaron en la sala, conversando sobre trivialidades a las cuales Makoto y Andrew ponían poca atención, buscándose en la mirada del otro cuando nadie se daba cuenta, sabiéndose cómplices de un delicioso secreto que era sólo de ellos y que no deseaban compartir con nadie.
En algún momento, Darien argumentó que él y Rei se retirarían para ir a casa, pues para los Kino no era un secreto que Rei a veces se quedaba a dormir en la habitación de Darien, al igual Armand se despidió de Minna y después Makoto regresó a su casa, dándose cuenta de que no había nadie, pues al pasar por la habitación de su hermano se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta. Sabia que sus padres tardarían en volver, que disfrutaban de la compañía de los Hansford, y a ella no le daba miedo estar sola en casa, caminó hacia su habitación y al abrir la puerta miró una caja de terciopelo en color negro y a su lado una nota. Tomó la caja y al abrirla miró en ella un par de aretes de zafiros rosados en forma de rosa a juego con una gargantilla de oro la cual estaba formada por pequeñas hojas de oro y rosas pequeñas que estaban formadas por zafiros rosados, después tomó la pequeña tarjetita y reconoció la letra, antes de siquiera comenzar a leer:
"Pequeña perversa:
Espero que te guste este pequeño presente que es poco comparado con lo que mereces y lo que yo pudiera darte. Esperando te quedes para siempre y nunca me digas adiós.
A.H."
Makoto se dejó caer en la cama, dejando escapar un suspiro mientras abrazaba la tarjeta y la ponía contra su pecho. No podía evitarlo, aunque fuera incorrecto estaba emocionada con aquel regalo de Andrew y con lo que había sucedido entre ellos dos desde el día de ayer.
Escuchó de pronto pasos en la habitación que estaba del otro lado de la ventana. Su corazón comenzó a palpitar con fuerza al pensar en la idea de que Andrew brincara la ventana y le hiciera el amor, pero para venir a golpear su orgullo y acabar con su felicidad momentánea escuchó además de la voz de Andrew una voz femenina… Era la voz de Serena.
A pesar de que le daba rabia imaginárselo haciéndole el amor a esa chica que a ella le parecía tan insípida, Makoto se puso de pie y pegó su oído a la ventana.
"No Serena." Escuchó la voz de él.
"Pero si es algo que siempre hacemos… ¿Por qué ahora no?"
"Estoy cansado."
"¡Al diablo contigo, mejor iré a ver a Minna!"
Escuchó un portazo. Después nada.
¿Acaso Serena habría salido?
No lo sabia, pero tampoco iba a abrir la ventana para averiguarlo.
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Después de que Serena abandonara la habitación, Andrew se puso de pie y le puso seguro a la puerta. Miró hacia la ventana que daba a la habitación de Makoto y la abrió, removiendo las cortinas para después mirar a Makoto que se estaba desnudando. El hecho de verla así le provoco un placer mas poderoso que él que le había provocado ver a otras mujeres desnudas o tener sexo con ellas. No lo pensó, saltó por la ventana y antes de que ella pudiera replicar algo se paró tras de ella ahuecando en sus manos los dos redondeados senos.
"¡Andrew!" Susurró ella. "Nos descubrirán."
"¿Y a quien le importa?" Dijo él obligándola a darse una media vuelta para tenerla de frente. "Me encantas, quiero estar contigo y sé que no te soy indiferente."
"Pero y si Serena…
Andrew la levantó en brazos, se acomodó entre sus piernas y con su mirada recorrió su cuerpo, sintiéndose orgulloso al ver las marcas que había dejado en ella: una mordida en su labio inferior y las muchas marcas rojizas y de sus dientes que había le había hecho al succionar en su cuello y en sus senos.
"No pienses en nadie." La besó en los labios. "Esta noche es solo nuestra… ¿De acuerdo hermosa?"
"Andrew."
Andrew buscó su boca en medio de la oscuridad, se deleitó besando su cuerpo, acariciándola y ella se dejó hacer el amor suavemente, suspirando y gimiendo, sintiéndose dichosa entre sus brazos, olvidándose de todos para pensar sólo en la felicidad que encontraba entre sus brazos, unidos en uno sólo, estallando de placer una y otra vez hasta que al final terminaron abrazados él uno al otro.
N/A: Luce y Maga. Gracias por el review… ¿Qué tal el lemon?... ¿Se paso de salvaje el Andrew? Hahaha.
Saludos chicas, las quiero.
Atte:
Made.
