14 de mayo del 2013

Hola primero que nada una disculpa por la tardanza, lo que pasa es que no tengo mucho tiempo libre pero aún así aquí tienen el siguiente capitulo espero que les guste. :D

Aún no he podido responder sus reviews pero les agradezco por ellos, me animan mucho y espero poder ponerme al corriente con ellos prontos, saludos y disfruten el capitulo.

Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen :( buu por eso.

Mi Amigo T.K

Cap. 4 Eso que llaman amor.

Hikari entró a la cafetería donde había quedado de verse con Takeru dejando tras ella el sonido de la campanilla que anunciaba la llegada de un nuevo cliente. Se detuvo por un momento y buscó con su mirada a su amigo al cual no tardo en encontrar. Ahí estaba Takeru, en una de las mesas que se encontraban junto a la ventana y aparentemente escribiendo algo en su teléfono celular. Hikari lo observó y un leve sonrojó se pintó en sus mejillas, acompañado por el fuerte palpitar de su corazón que latía emocionado y ansioso, nunca antes había sentido esa emoción ni esos nervios que hacían temblar su cuerpo.

-Tranquila es sólo Takeru.

Se dijo así misma cerrando los ojos a la par que inhalaba y exhalaba un poco de aire para tranquilizarse, pero antes de que ella lograra conseguir la calma, la voz de Takeru llegó a sus oídos, ella abrió los ojos y lo encontró a unos pasos de ella provocando que su corazón diera un vuelco para después comenzar a latir cada vez más de prisa.

-¡Kari! Me alegra que vinieras, por un momento pensé que me dejarías plantado.

Le dijo con una sonrisa que volvió a teñir de rojo las mejillas de Hikari.

-Hola Takeru.

Le respondió tímidamente y notando como su voz había temblado al pronunciar aquel saludo.

-¡Vaya! ¿Vas a alguna parte?

Le preguntó Takeru mirándola de arriba a abajo lo que provocó que el suave sonrojo en las mejillas de Hikari se volviera intenso y ella bajara su mirada apenada en un intento de que su amigo no notara todo lo que había causado en ella.

-No, ¿Por qué preguntas?

- Porque te ves muy bien.

Respondió el rubio con una amplia sonrisa y admirando el bello conjunto que llevaba su amiga, desde la blusa rosa de tirantes con un hermoso adorno de listón negro en el escote de su blusa y que terminaba en moño, hasta la diminuta y coqueta falda a cuadros color amarillo con negro y las medias hasta la rodilla color negro.

-¿Tú crees?

Preguntó Hikari alzando su apenada mirada a Takeru y sin poder contener la risa nerviosa que salió de sus labios. Hikari tapo su boca al oírse reír de esa manera y miró a Takeru bastante apenada, él la miró fijamente por unos segundos sin borrar la sonrisa de sus labios, parecía divertido con la situación ¿Se habría dado cuenta de lo que ella sentía por él y lo nerviosa que estaba por tenerlo frente a ella?

-Me alegra que no sigas molesta, pensé que vendrías sólo a gritarme.

Dijo él con una sonrisa y Hikari se sintió aliviada, con que por eso no dejaba de sonreír, estaba feliz porque no le había gritado como la vez pasada, que ahora que lo pensaba bien, tal vez sí había exagerado un poco con su reacción.

-No está en mis planes hacer eso por el momento.

Bromeó Hikari, haciendo sonreír aún más a Takeru quien se miró feliz con la respuesta de ella.

-Ven vamos a sentarnos, yo pediré una…

-Malteada de chocolate, –Lo interrumpió Hikari conociendo a la perfección lo que su amigo siempre pedía– con trocitos extras de chocolate y sin tanta crema batida.

-Exacto. ¿Cómo supiste?

-Has pedido lo mismo desde que abrieron Kuro Neko, hace diez años.

Takeru río, Hikari tenía razón, algo a lo que no podía resistirse él era a esas deliciosas malteadas de chocolate que vendían en Kuro Neko y es que estaban deliciosas, pero él no era el único que siempre pedía lo mismo, aunque Hikari solía variar de vez en cuando, él conocía a la perfección cual era la cosa favorita de Hikari en el menú.

-Tienes razón, entonces eso significa que tú pedirás…

-¡MALTEADA DE FRESA CON EXTRA FRESAS Y CREMA EXTRA!

Gritaron los dos al mismo tiempo tratando de ganarse el uno al otro, pero lo único que lograron fue terminar en risas al ver que habían terminado al mismo tiempo, no cabía duda que existía una excelente sincronía entre los dos y que ambos se conocían a la perfección.

-Fue empate. –Dijo Takeru–

-Supongo que sí. –Respondió Kari con una sonrisa–

-Bueno toma asiento antes de que nos ganen nuestra mesa, yo iré a pedirlas.

-¿Quieres que te dé el dinero de una vez o te lo doy cuando…?

-No te preocupes, yo invito esta vez, te la debo.

Dijo Takeru guiñándole un ojo coquetamente para después dirigirse al mostrador a pedir sus órdenes. Hikari sonrió y se dirigió a la mesa donde Takeru antes había estado sentado. Una vez sentada Hikari se dedico a observar todo a su alrededor, desde el paisaje verde que se miraba en las ventanas debido a que el local estaba frente a un parque, hasta el agradable y acogedor lugar que estaba decorado con todo tipo de cosas que le gustaban a los gatos y con simpáticas meseras que tenían orejas y cola de gatos cosa que a Hikari siempre se le había hecho encantador inclusive más de una vez había pasado por su mente la idea de trabajar en ese lugar pero por una u otra razón siempre lo dejaba para después.

-Listo en unos momentos traerán las ordenes –Dijo Takeru tomando asiento frente a ella– Me atendió Miko-chan. Pensé que ya no trabaja aquí.

Hikari sonrió, Miko-chan era una de las meseras que trabajaban en aquel pequeño café y que Takeru y Hikari llamaban así porque según ellos se parecía al gato de Hikari, sólo que en mujer y en persona. La chica era muy blanca y de cabello color café y ojos vedes y siempre traía sus orejas y su cola de gato del mismo color de su pelo, un color café muy parecido sino es que idéntico al color de las manchas cafés que tenía el gato de Hikari.

-Es su hermana, Miko-chan creo que está trabajando en otra parte, o algo así me comentó su hermana.

-Entonces a ella habrá que decirle de otra forma.

-¿Y cómo podríamos decirle?

-mmmm ¿Qué te parece mini Miko-chan?

-Me parece perfecto.

Respondió Hikari entre risas.

-Aunque ahora que lo pienso, Mimi también podría ser una Miko-Chan ¿No crees?

Hikari recordó a su amiga de cabello color caramelo y se la imagino con el uniforme de aquella cafetería, un traje de mesera con un cascabel colgando de su cuello y una simpáticas orejas y cola de gato, la de Mimi claro eran de color café al igual que su pelo y su uniforme de mesera era color rosa. Hikari no pudo negar que su amiga se vería encantadora con aquel uniforme y podía imaginar que a Yamato le encantaría verla así, pero había algo que no encajaba y esos eran sus ojos.

-Pero Mimi no tiene los ojos verdes.

-Es cierto, tienes razón. Entonces Mimi no podrá ser Miko-chan, aunque algo me dice que a mi hermano le gustaría verla vestida de gatita, creo que se miraría adorable.

Takeru también se imagino a la chica vestida de gatita y quedó encantado con aquella imagen pero no porque le gustara Mimi sino porque se le hacía sumamente adorable aquella imagen de su amiga, para él era algo que le inspiraba ternura aunque estaba seguro que a su hermano le inspiraría algo más.

-Yo también pensé lo mismo, creo que a Yamato le encantaría ver a Mimi vestida de gatita.

Dijo Hikari y los dos comenzaron a reír pero se vieron interrumpidos por la mesera que les llevaba su orden lista.

-Aquí tienen, provecho.

Les dijo la chica con una sonrisa.

-Muchas gracias Mini Miko-Chan.

Le respondió Takeru con su usual alegría, provocando un fuerte sonrojo en la chica que no comprendió porque la llamaba así. La mesera lo miró por un segundo y al ver que él sólo sonreía y no le daba una explicación, volteó a ver a Hikari, quien le hizo un gesto para que no le hiciera caso a Takeru y lo ignorara, la chica asintió y se fue sin comprender porque aquel rubio la había llamado de aquella manera tan extraña.

Los dos comenzaron a comer de sus malteadas y guardaron silencio por unos segundos, cada uno concentrado en su postre o por lo menos eso era lo que aparentaban, hasta que Takeru fue quien decidió dar inicio a aquella temida conversación que los había llevado hasta ese lugar.

-Hikari…

La llamó y ella alzó su mirada hacia él, pero aquella no era una mirada como cualquier otra, esta vez Hikari lo miraba de manera diferente, esta vez lo miraba con un amor que se desbordaba de sus pupilas.

Hikari lo observó, él no se atrevía a verla y jugaba con su malteada tratando así de evadir los ojos de ella. Tal vez si Takeru hubiera alzado su vista en aquel momento, hubiera podido descubrir el tapiz de amor que en ese momento se encontraba plasmado en los ojos de Hikari. Pero él no tuvo el valor de verla a los ojos y perdió la oportunidad de ver como su mejor amiga le proclamaba su amor con tan sólo una mirada.

-Sobre lo que pasó…

Continuó Takeru consciente de que ella lo miraba, pero sin darse cuenta de que con sus palabras había borrado de los ojos de Hikari todo rastro de amor que hace un segundo atrás había tenido en ellos y que ahora había sido remplazado por la tristeza; pues Hikari sabía muy bien de que quería hablar Takeru y aquel tema era el recordatorio de que ella se había dado cuenta muy tarde de sus sentimientos y que ahora él era ajeno.

-¿Qué pasa con eso?

Preguntó con una voz queda y bajando su mirada hacia su malteada a la cual sujetaba con ambas manos.

-Sé que debí decírtelo, pero no pude. Créeme lo intenté muchas veces, pero nunca supe como iniciar con ello.

-Pudiste iniciar diciendo que conociste a alguien.

-No era tan fácil.

-Es que no entiendo Takeru. Siempre fuimos los mejores amigos, siempre nos hemos contado todo ¿Por qué esta vez fue diferente? ¿Por qué esta vez no pudiste confiar en mí?

Hikari tenía su vista fija en él, había algo de coraje en ella, también tristeza pero sobe todo había decepción.

-Sí confío en ti. –Respondió mirándola a los ojos y con una gran seguridad que a veces se veía opacada por la pena y la confusión pues ni él mismo se entendía. – Y no "fuimos" los mejores amigos, "SOMOS" los mejores amigos.

-Entonces ¿Por qué no pudiste decírmelo?

Takeru guardó silencio aquella pregunta él mismo se la había hecho muchas veces, en cada intento fallido de decirle a Hikari de su relación con Catherine, él se preguntaba lo mismo ¿Por qué? ¿Por qué no podía decírselo? ¿Qué era a lo que le tenía miedo? Pero nunca encontró la respuesta.

-No lo sé.

Respondió al fin y Hikari lo miró fijamente exigiéndole algo más por respuesta.

-… Supongo que es porque ella es más importante que las otras.

Respondió después de una larga pausa y como si se respondiera a sí mismo pero aún así Hikari lo pudo escuchar. La primera reacción de ella fue de sorpresa, nunca se esperó aquellas palabras y menos con aquel sentimiento con que Takeru las había dicho.

Poco a poco la tristeza se apoderó de Hikari, mordió sus labios y desvió su vista hacia la ventana en donde observó a una pareja que caminaba felizmente por el parque tomada de la mano y riendo. Aquella pareja era el reflejo de lo que ella y Takeru nunca podrían ser y a la vez el reflejo de lo que Takeru y su prometida eran ahora.

-Entonces ella debe de ser muy especial.

Dijo Hikari con una voz muy suave, su vista aún estaba en la ventana y sus manos presionaban con fuerza la tela de su falda.

-¡Sí! ¡Ella es maravillosa! – Respondió Takeru entusiasmado y con una gran sonrisa– Cuando la conozcas estoy seguro que te va a encantar, es una persona muy linda, amable y tiene una sonrisa que ¡wau! Nunca había visto una sonrisa tan dulce.

Hikari apartó su mirada del cristal y observó atentamente a su amigo quien con sólo hablar de aquella chica se miraba feliz y aunque aquello le dolió a Hikari también sintió un poco de alegría por su amigo, pero aquella alegría se esfumó rápidamente al sentir el dolor que el desamor provocaba en su corazón.

-Me alegra por ti Takeru. (Aunque no por mí)

Dijo la castaña esbozando una sonrisa triste y omitiendo sus sentimientos de lástima hacia sí misma.

-Kari créeme, te voy a recompensar por no haberte dicho antes, es más, preparé una sorpresa especial sólo para ti.

-¿Una sorpresa?

-Así es.

Respondió Takeru con una sonrisa misteriosa, para después tomar la última fresa fresca que quedaba en la malteada de Hikari.

-¡Oie era mía!

Se quejó la castaña mirando con reproche a su amigo quien sonrió ampliamente al ver como Hikari fruncía el ceño pero que aún así tenía una sonrisa divertida en sus labios. Comerse la última fresa de Hikari era algo que él siempre había hecho desde que abrieron Kuro Neko y ella siempre se quejaba con la misma cara de molestia falsa que era delatada por la sonrisita traviesa y divertida que se asomaba en sus rosados y perfectos labios.

Takeru metió sin un remordimiento la fresa en su boca y se la comió a la par que disfrutaba la cara de indignación de su amiga. Nunca se cansaría de ver esa cara.

Hikari achicó sus ojos y lo miró con recelo, pero fue sólo por un segundo, pues después fue ella la que tomó el último chocolate de la malteada de Takeru y se lo comió antes de que él pudiera hacer algo al respecto.

-Oie era mi chocolate.

Se quejó Takeru con las mismas palabras que tantas veces había dicho cada vez que ellos revivían aquella escena de la que tantas veces habían sido participes.

-Era lo justo tú te comiste mi fresa.

Respondió Hikari con una sonrisa y siguiendo al pie de la letra el guion que ellos mismos habían creado hacía ya muchos años atrás.

-Tienes razón, es lo justo.

-Yo siempre tengo razón. –Respondió ella con orgullo–

-Yo no estaría tan seguro de ello, pero a las mujeres nunca se les puede ganar en una pelea.

-Me alegra que te des cuenta de ello.

-Pero te aseguro que tú no te has dado cuenta de algo.

-¿Qué podrá ser ese algo?

-De que los dos somos un postre delicioso.

-¿Somos un postre?

-Sí somos fresas con chocolate, tú eres la fresa y yo soy el chocolate.

Dicho esto Takeru le guiñó un ojo a Hikari de forma coqueta y ella no se pudo contener más y estalló en risas. Era cierto, mil veces habían tenido aquella misma conversación y ella conocía a la perfección cada una de las respuestas de Takeru pero simplemente no podía dejar de causarle risa y más ahora que tenían ya mucho tiempo que no lo hacían.

-Hey te adelantaste. – Se quejó Takeru divertido y contagiado de la risa de Hikari. – Te faltó decir, que entonces tú eras la parte más deliciosa del postre para después yo refutarte y decir que soy yo lo que le da sabor a nuestro postre.

-Lo siento es que hace tanto tiempo que no lo hacíamos que no me pude contener.

-Te entiendo, yo también extrañaba hacerlo.

- Y bien. ¿Me dirás cual es mi sorpresa?

Preguntó Hikari ya que pudo controlar su risa y miró a Takeru de forma divertida. Hacía mucho que no se reía así. Era increíble como una sola persona fuese capaz de cambiar su mundo completamente con tan sólo su presencia.

-Si te digo ya no será sorpresa, pero entre más rápido termines tu malteada más rápido sabrás cual es.

Takeru volvió a sonreír de manera misteriosa y Hikari también le sonrió a él, sólo que a diferencia de él, ella no guardaba ningún misterio.

-Entonces más vale que me de prisa.

OoOoO

-Wau no puedo creerlo, me compraste un parque de diversiones.

Dijo Hikari divertida a la par que admiraba la feria temporal que se encontraba frente a ella y que estaría en Odaiba sólo por pocos días.

-jajaja mi capital todavía no alcanza para tanto, pero te puedo garantizar que pasaremos el día entero en la feria y todo será por cortesía mía.

-Wau eso también suena bien.

Respondió Hikari sin poder borrar la sonrisa de sus labios. Era increíble como T.K con tan sólo un día en Odaiba había logrado enterarse de la feria mientras que ella que no se había ido ni un solo día, no estaba enterada de que pondrían un parque de diversiones temporal.

-Y eso que sólo es el entremés de mi sorpresa, el plato fuerte y el postre vendrán después.

-En ese caso no puedo esperar por el postre.

Hikari y Takeru volvieron a reír, los dos se sentían felices en compañía el uno del otro y eso era algo que ninguno de los dos podía ocultar.

Entraron a la feria e inmediatamente subieron a la montaña rusa de la cual Takeru bajó un poco mareado mientras que Hikari reía al oír como Takeru se quejaba por no haber iniciado con un juego más tranquilo. De ahí y para calmar un poco los nervios del pobre de T.K los dos chicos entraron en la famosa casa de los espejos en la cual no pudieron dejar de reír y hacerse bromas el uno al otro al ver sus imágenes distorsionadas en los reflejos de los espejos. Continuaron su paseo en unas tasitas giratorias para después subir al caída libre, de ese juego los dos salieron con sus piernas aguadas como gelatinas y entre risas prometieron no volver a subirse, también jugaron al tiro al blanco en donde Takeru ganó un algodón de azúcar rosa que compartió con Hikari y por último antes de subir a la noria, los dos jugaron a medir su fuerza golpeando con un martillo la plataforma de un juego que medía tu fuerza y en donde Kari le ganó a T.K.

-No puedo creer que me hayas ganado.

Se quejó Takeru a la par que tomaba un trozo del algodón de azúcar que sostenía Hikari mientras ambos hacían fila para subir a la noria.

-Al parecer soy mucho más fuerte que tú.

-Ahora entiendo porque Taichi dice que no eres tan dulce como aparentas, de seguro eres una ruda maltratadora de hermanos, aplica llaves y sádica.

-Claro que no – Se defendió Hikari entre risas. –

-Estoy casi seguro que una vez oí a Taichi decir que le habías aplicado la quebradora o algo así.

-jajaja no seas mentiroso Takeru.

Río Hikari y le propinó un ligero golpe en el brazo a su amigo quien fingió que su amiga se lo había roto con aquel simple golpecito.

-Aah! Mi brazo, me lo rompiste, Kari tienes que aprender a medir tu fuerza.

-jajaja Ya basta Takeru, no seas exagerado.

-Es su turno chicos.

Los interrumpió el encargado del juego y los dos dejaron de bromear para subir. Una vez adentro de la pequeña cabina los dos tomaron asiento uno frente al otro y observaron el paisaje por la ventanilla mientras que poco a poco empezaban a subir.

-Hace mucho que no subía a una Noria.

Comentó Takeru sin despegar su vista de la ventanilla, le emocionaba ver a su ciudad de nuevo, después de tantos meses lejos de ella, extrañaba verla, sus edificios, su gente, su cultura, extrañaba todo de su país natal y el ver de nuevo todos aquellos edificios que ya conocía, desde la distancia y la vista que le proporcionaba aquel juego le traía un sentimiento de nostalgia.

El juego ya los había detenido en la parte más alta de la noria, Takeru seguía con su vista en el paisaje admirando la vista de la ciudad completa que exhibía aquel juego. Hikari al contrario de él no tenía su vista fija en el exterior sino en él, en su amigo T.K.

Desde que habían subido al juego y habían quedado ambos en silencio, ella intentó mantenerse ocupada y distraerse viendo por la ventanilla pero no pudo, sus ojos y su mente la traicionaron en ese momento y se fijaron en él, solamente en él. Aunque la noche anterior había admitido que sentía algo más que amistad por Takeru, aún no se sentía cien por ciento convencida de ello. Después de todo ¿Qué era el amor en realidad? ¿Acaso lo que sentía por Takeru era realmente amor? ¿O estaba confundida? ¿Cómo saberlo? Observó con atención el rostro pensativo de su amigo que parecía estar perdido en sus recuerdos y al verlo tan detenidamente, al observar aquellos rasgos masculinos que tantas veces había visto pero que nunca antes había observado tan atentamente, al ver esos ojos alegres color zafiro que siempre parecían sonreírle y al detallar en aquellos labios tan perfectos y probablemente suaves, fue que ella sintió un revoloteo en su estomago, la famosa sensación de mariposas en el estomago se hizo presente en ella, tiñéndole las mejillas de color carmesí y haciéndola desviar su mirada de Takeru al suelo. Pero ¿Qué era eso? Nunca antes había sentido esa sensación. Había salido con otros chicos, había tenido citas y novios pero nunca antes sintió lo que ahora sentía con Takeru, ese nerviosismo injustificado, ese palpitar constante de su corazón, ese revoleteo en su estomago, esa sensación de felicidad sólo por estar con él, ese… ese… ¿amor? ¿Eso era a lo que llamaban amor? Hikari trato de recordar todo su repertorio de películas y novelas románticas que había visto y leído y las mil un pláticas que había tenido con sus amigas que alguna vez se habían enamorado. Recordó cuando Sora les confesó lo que sentía por Taichi y como describió aquella sensación y todo lo que él provocaba en la pelirroja. Recordó también a Mimi relatándoles lo que sentía después de cada cita con Yamato, la felicidad con que lo contaba, lo que sentía cuando estaba con él y los ojos de chica enamorada que tenía su amiga cada vez que hablaba del mayor de los rubios y fue entonces que Hikari se dio cuenta de que sí, ella tenía todos los síntomas de una chica enamorada: Los nervios, las sonrisas tontas, la felicidad excesiva al estar con él, la necesidad de sentirlo cercas, el hecho de que el tiempo se pase volando cuando estas a su lado, el pensarlo día y noche, el sonreír con sólo recordarlo, los sonrojos, el fuerte palpitar constante de su corazón emocionado, las miradas llenas de amor y las famosas mariposas en el estomago. Todo eso lo sentía ella cuando estaba con T.K y mucho más por lo que no le quedaba más que aceptar lo que ya hasta para ella era innegable y eso era que se había enamorado de su mejor amigo.

Los ojos de Hikari la volvieron a traicionar y nuevamente la chica los fijó en su amigo sentado frente a ella, ¿Por qué nunca antes se había dado cuenta de lo que sentía por T.K? ¿Por qué nunca antes la había atraído de esa manera como lo hacía ahora? –Porque siempre me empeñé en verlo sólo como un amigo – se dijo a sí misma, dando con la respuesta a todas sus dudas, ella misma era la causa de no haberse dado cuenta antes, ella misma se había cegado para no ver lo que para los demás era obvio y ese era su amor por Takeru. Tal vez había tenido tanto miedo a perder su amistad con Takeru que se había obligado a sí misma a no verlo como algo más que un amigo, negándose la oportunidad de descubrir sus verdaderos sentimientos hacia él. Pero ahora gracias a las insistencias de sus amigas y al hecho de que él se había ido tanto tiempo y que regresaba comprometido con alguien más, era que se daba cuenta de lo que en realidad sentía por él era amor. Y ahora lo que le preocupaba era saber sino se había dado cuenta de ello demasiado tarde.

-¿Pasa algo?

Preguntó T.K con una sonrisa al descubrirla con su mirada fija en él. Hikari se ruborizó hasta el último cabello y sintió como su corazón comenzaba a palpitar fuertemente y los nervios se comenzaban a acumular en ella.

-¿Eh? No, no es nada, sólo pensaba. –Contestó totalmente avergonzada y tratando de esconder su vista de él a toda costa –

-¿Enserio? Que decepción –Dijo fingiendo decepción para después volver a sonreír y decirle una de sus típicas bromas. – Yo pensé que te habías enamorado de mí.

Takeru rió divertido al decir esto, consciente de que él estaba bromeando pero Hikari se lo tomó más enserio y su cara se encendió como un foco rojo de navidad.

-¡Claro que no!

Se quejó totalmente avergonzada y sin creerse ella misma sus palabras, pero al parecer Takeru sí le creyó, ya que volvió a reír divertido y sobre todo al ver la expresión de ella.

-Que lastima, haríamos una pareja perfecta, recuerda que somos como fresas con chocolate.

- Tú estás comprometido.

Se quejó Hikari, pero más que queja pareció reclamo.

-Puedo tener dos prometidas ¿No crees? –Volvió a bromear el rubio –

-Eres un sinvergüenza.

Protestó Hikari mirándolo de mala manera y con el ceño fruncido, aquella era una broma de muy mal gusto tomando en cuenta la situación en la que ella se encontraba en esos momentos, pero no podía culpar a Takeru por eso ya que él desconocía lo que ella acababa de descubrir de sí misma.

T.K volvió a reír y el ambiente entre ambos se volvió a aligerar y Hikari se volvió a relajar. Tal vez ella tenía muchas dudas en ese momento y tal vez ya era muy tarde para recuperar a Takeru pero si de algo se había dado cuenta al verlo reír de aquella manera y al sentir como su sonrisa la hacía recuperar a ella su alegría, era que su amistad nunca se había perdido; ni él tiempo, ni la distancia la habían roto y ella debía aferrarse a esa amistad que no deseaba perder, por esa razón, sólo por ese día decidió darse la libertad de olvidarse de todos sus problemas y permitirse disfrutar aquel día al lado de su mejor amigo, después de todo él había planeado ese día sólo para ellos dos y ella pensaba disfrutarlo al máximo.

-Bien ¿Qué haremos ahora?

Preguntó Takeru bajando de la noria junto con Hikari.

-¿Qué te parece si buscamos donde tirar esto –Dijo mostrándole el palo vacío donde antes había estado el algodón de azúcar– y después tomamos un descanso?

-Me parece una estupenda idea.

No tardaron mucho en encontrar un bote de basura donde tirar los restos de su algodón de azúcar y una vez que se deshicieron de la basura, ambos se dirigieron a un área verde lejos de los juegos mecánicos donde los dos se recostaron en el césped uno al lado del otro.

-Este día ha sido muy divertido. ¿No crees?

Le preguntó Takeru a la par que se dejaba caer de espaldas en el césped, mientras que ella a diferencia de él se sentaba con calma a su lado para después mirarlo con una sonrisa.

-Sí ha sido muy divertido. Hacía tiempo que no reía tanto.

-Eso quiere decir que yo te hacía falta.

Dijo Takeru de manera divertida y burlona, esperando a que ella lo contradijera pero no lo hizo.

"Como no tienes idea" quiso decir la castaña pero en vez de eso se recostó en el césped al igual que él y fijó su vista en el cielo.

-Supongo que un poco.

Respondió la chica restándole importancia a su respuesta y sin apartar ni un segundo su mirada del cielo azul. Takeru volteó a verla y volvió a sonreír pero esta vez no de manera burlona ni juguetona, esta vez sonrió en serio, feliz por la respuesta algo vaga pero sincera de su amiga que a su manera le había dicho que lo había extrañado.

-Yo también te extrañé.

Dijo con una sonrisa cálida y una mirada llena de amor que Hikari no fue capaz de ver pues duró sólo un segundo ya que Takeru de inmediato guió su mirada al cielo, quedándose pensativo tratando de descifrar lo que sus propias palabras habían querido decir y sobre todo lo que le habían hecho sentir.

Hikari sintió sonrojarse al escuchar las palabras de Takeru y su corazón dio un vuelco que la hizo sentir feliz pero sin saber que responder. Kari volteó a ver a Takeru pero para cuando ella volteó él ya no la miraba, él tenía su vista fija en el cielo y ella decidió quedarse en silencio observando al igual que él las nubes pasajeras que se movían lentamente sobre ellos.

-¿Recuerdas que cuando éramos niños nos gustaba encontrarle formas a las nubes? –Preguntó Takeru después de un breve silencio y sin apartar su vista del cielo. –

-Sí, era divertido.

-Aún lo es, por ejemplo, esa tiene forma de pizza.

Dijo apuntando hacia una nube de forma algo triangular. Hikari la observó y no pudo evitar reír, para ella tenía más forma de pirámide que de pizza.

-Tienes hambre ¿verdad?

-Un poco ¿Se nota?

Takeru volteó a verla con una sonrisa divertida en sus labios y Hikari también fijó su vista en él para después sonreír.

-Sólo un poco. ¿Quieres ir a comer algo?

El rubio no respondió de inmediato pero a cambio alzó su mano para ver la hora que marcaba su reloj.

-Apenas son las tres ¿Qué te parece si mejor comemos a las cuatro?

A Kari le pareció un poco extraño que Takeru no hubiera querido ir a comer aún, pero supuso que se debía a que ambos estaban muy cómodos y no quería levantarse, así que la castaña no le dio importancia y aceptó la propuesta de su amigo de ir a comer hasta las cuatro de la tarde, después de todo todavía se sentía llena por el algodón de azúcar que se habían comido antes.

Los minutos siguieron pasando y ambos continuaron jugando a encontrarle figuras a las nubes; de vez en cuando reían por sus ocurrencias o peleaban porque no estaban de acuerdo por la figura que descubrían sus ojos pero en cualquiera de las dos maneras los dos se sentían felices de estar uno al lado del otro y Hikari más que nunca se dio cuenta de cuan especial era su amigo T.K para ella y hasta podía jurar que sentía como ese amor por él iba creciendo a cada segundo que pasaba a su lado. "Lo quiero" se repetía una y otra vez y lo confirmaba cada vez que su mirada se encontraba con la de él.

-¿Y esta? –Preguntó T.K señalando una nube que se encontraba justo arriba de ellos– ¿Qué forma crees que tiene?

Hikari salió de sus pensamientos, miró a T.K y después a la traviesa nube que se formó sobre ellos. Kari no pudo evitar sonrojarse al ver a aquella nube. ¿Era ella o en realidad aquella nube tenía forma de corazón? ¿Acaso estaba tan enamorada que miraba corazones donde no los había?

-ammm… –balbuceó sin saber que decir, no quería ser tan obvia frente a T.K– Un pétalo de cerezo. –Dijo al fin y aliviada de no tener que mencionar el corazón.

-¿Un pétalo? ¿Enserio? Yo le miraba más forma de corazón que de pétalo, pero ya que lo dices sí también puede ser un pétalo. Supongo que tiene que ver con lo que uno tiene en la cabeza.

Hikari por un instante no supo cómo interpretar aquello y por un momento deseó que se refiriera a ella, que ella fuera la causa de que él mirara corazones en las nubes pero de inmediato su razón se antepuso a sus sueños, él estaba comprometido y lo más seguro es que la razón por la que viera corazones en el cielo era porque pensaba en su prometida y no en ella y eso la entristeció, ella no era la prometida de T.K y ya había alguien en el corazón de su amigo.

-Ya son las cuatro ¿Qué te parece si vamos por algo de comer?

Takeru se sentó, apoyó sus manos en el césped para sostenerse y volteó a ver a Hikari para dedicarle una de sus tantas alegres y amables sonrisas. Kari también se sentó y colocó sus manos en el césped para apoyarse pero sin querer posó una de ellas sobre una de las de T.K, fue sólo un segundo pero pareció una eternidad. Ella quitó la suya de inmediato y se sonrojó al sentir el cálido contacto. Miró a T.K y sus ojos se perdieron en los de él que también la miraban fijamente y aunque Kari no lo percató él también tenía un leve carmesí pintado en sus mejillas.

Pump… Pump… Pump…Kari aún perdida en la mirada de T.K podía sentir como su corazón palpitaba fuertemente en su pecho una y otra vez y todo su alrededor se desvaneció, por un momento sólo existieron los dos y ella sintió como sus sentimientos querían desbordarse, decirle que lo quería y tal vez lo hubiera hecho sino fuese porque fue el mismo T.K el que rompió con aquel momento.

-Será mejor que nos demos prisa.

Dijo T.K a la par que se ponía de pie para irse a comer.

Kari sintió como aquel maravilloso momento se desvanecía pero aún los efectos que había producido seguían en ella, aún sentía como las palabras querían salir de su boca y una y otra vez se repetía la frase "Te quiero" en su mente hasta que esta fue capaz de salir de sus labios.

-Te quiero…

Takeru se detuvo y volteó a verla confundido e incrédulo. Había sido prácticamente un murmullo pero él había podido escucharlo perfectamente.

-¿Qué dijiste?

Preguntó no muy seguro de lo que había escuchado.

Kari lo miró sorprendida de que aquellas palabras hubieran salido de su boca y de inmediato se sonrojó fuertemente para después comenzar a reír nerviosamente y negar tanto con su cabeza como con sus manos.

-Nada, nada, no fue nada, sólo que quiero.

-¿Qué quieres? ¿Qué es lo que quieres?

-Es que no me dejaste terminar, que quiero una pizza, me antojaste hace rato.

Respondió ella aún con su risa nerviosa y colocando una mano tras su nuca. T.K la miró un poco confundido pero aceptó la excusa de la castaña y le sonrió ampliamente.

-Que bien, porque a dónde iremos venden pizza.

Takeru le sonrió y le hizo un gesto para que la siguiera mientras que él se adelantaba. En cambio Kari suspiró aliviada una vez que lo observó macharse sin intenciones indagar más en el tema. Por un segundo Hikari sintió que se le había parado el corazón del susto y se reprendió a sí misma por su torpeza, aún no podía creer que aquellas palabras hubieran salido de su boca.

-Tonta.

Se dijo así misma pero antes de que pudiera seguir reprendiéndose a sí misma, T.K la llamó y ella fue a su encuentro.

No tuvieron que salir de la feria para llegar al lugar en donde comerían ya que justo en la entrada de la misma había un pequeño restaurante de comida italiana que se miraba acogedor y algo elegante. Fue ahí a donde T.K llevó a Kari.

Los dos entraron al pequeño restaurante y T.K de inmediato examinó con su vista todo el lugar. Kari pensó que buscaba un buen lugar para sentarse pero no era así.

-Espérame aquí un segundo ¿Quieres?

Le dijo Takeru con una sonrisa en su rostro y ella asintió desconcertada. Lo vio alejarse y dirigirse a una mesa junto a la ventana en donde se encontraba una chica rubia sentada. Él la saludo, le dijo algo sin poder borrar la sonrisa y la alegría de su rostro, la tomó de la mano y ambos rubios se dirigieron hacia ella. Todo pasó tan rápido que Hikari no tuvo oportunidad de reaccionar ni comprender lo que estaba pasando cuando ya tenía a los dos chicos tomados de la frente a ella.

-Kari, ella es Catherine Deneuve, mi prometida.

Mimato196