Diario del asombroso yo
Gilbird
Mes Pajarito, Día pio:
Era ovalado y blanco, bueno… totalmente blanco no, era más bien como beige claro; también era suave, pero no quería tocarlo demasiado por miedo a que su awesome fuerza destruyera la vida que llevaba dentro. ¡Y esque siempre había querido una mascota! Y el Maestre de la Orden nunca le había permitido tener ninguna.
Y ahora mismo el pequeño albino escondía un secreto bajo su cama.
-Kesese ¿Cómo te llamaré? –Dijo mientras acomodaba el huevo en la parte más calientita que encontró.
Se rasco la nuca pensándolo mientras lo ponía a contraluz para observar al ser que se movía dentro.
-Eres awesome… -Lo volvió a acomodar con delicadeza en un lugar con temperatura adecuada- Casi tanto cómo yo… mmm
Dirigió la vista a sus pergaminos; allí era donde escribía todo lo genial que le pasaba, incluidos sus secretos.
Se acerco y tomo el primero, donde las letras escritas con tinta rezaban:
"La Orden de los Caballeros Teutónicos
Siglo XII
Nombre Real: Gilbert Beilschmidt
…"
Seguidas de esas palabras estaban más datos sobre el y sobre su creación, era cómo un acta de nacimiento pero para personas que habían nacido cómo el.
Los países no usaban su nombre humano ni solían dirigirse a otras naciones con esos nombres, a menos que se tuvieran demasiado cariño.
No podías revelarle tu verdadero nombre a cualquiera.
-Gil…- Su mirada carmín se volvió a el huevo- …bird.
Según parecía 'Bird' significaba 'Pájaro' en inglés, y ya que su próxima nueva mascota iba a ser awesome como él, tenía que llevar sus tres letras principales.
-Gilbird –Repitió cómo para escuchar mejor la combinación.
Una radiante sonrisa de satisfacción se pintó en su cara.
-Esta decidido, te llamaras Gilbird –Soltó una carcajada- ¿Apoco no soy la ostia inventando nombres?
Y poniéndose más tranquilo de nuevo volvió a agacharse a mirar a la futura ave. De verdad que podía pasar horas imaginando a su próximo amiguito.
/
El sonido de alguien llamando a la puerta hizo que despertara de golpe, y apresurado volvió a esconder al huevo, no iba a arriesgarlo.
-¿Qué?
-¿Qué haces allí? Llevas horas allí –La voz grave sonó al otro lado de la puerta; era el Maestre Hermann.
-Solo estaba siendo genial… Ore-sama necesita dormir de vez en cuando ¿Sabías?
Con un objetivo de no levantar sospechas salió de su habitación pasando del hombre que lo miraba con gesto reprobatorio y salió del castillo.
Sintió los rayos del sol sobre su pálida piel y fue a paso firme hacia la casa de alguien.
Y esque últimamente le gustaba llenar con 'awesomidad' (molestar) la vida de esa pobre alma (entre otras que también gustaba de fastidiar).
Pateó la puerta cómo saludo, abriéndola 'sin querer'.
-¡Hyaaa! –La sorpresa salió por la boca del muchacho.
-¡YO! ¡HUNGRÍA! –Se echó una risotada.
-¡T-Tú! ¿Qué quieres? Te he dicho mil veces que no me molestes.
-¡Pero si Ore-sama no molesta a nadie! –Le dio una fuerte palmada en la espalda.
-¡Molestas a medio mundo, enano!
-Ehh Hungría, no se si te has dado cuenta pero soy más alto que tú (y más awesome)
El chico se sonrojo considerablemente, molesto.
-¡Pronto creceré y seré más alto que tú!
-Nah, no creo, se ve que tienes estatura de niña kesese~
-¿A quien crees que llamas niña?
-¡Pues a la que tiene el cabello agarrado en una coleta!
-¡Soy más hombre que tú!
-Si cómo no… -Sarcástico- Pero oye, que no vengo para revelar tus más oscuros secretos.
-¿Entonces que quieres? –Aún molesto.
-¡La revancha!
Se lanzo hacia el castaño iniciando una bola de humo rellena de golpes e insultos. Eso ya no era nada del otro mundo, desde hace unos días que la pasaban peleando, pero más por entretenimiento y diversión que por hacerse daño.
El prusiano pensó que podría considerar aquello cómo amistad pero… naah, no era necesario pensar esas tonterías, Hungría era simplemente su oponente en las peleas ajenas a las oficiales.
Pero no podía creer que ese niñato siguiera dejándole moretones a través de sus luchas ¡Ore-sama era awesome! ¡Y el tenía que ganarle siempre! Cuando la verdad era que casi siempre tenían un cincuenta por ciento de batallas ganadas y perdidas entre ellos.
/
La luz de la luna caía sobre sus cabezas. Hungría y la Orden Teutónica se encontraban cansados y recostados sobre el pasto de una colina, contemplando las estrellas.
-Te dije que te ganaría…
Los verdes ojos retadores del húngaro miraron los rubíes del prusiano.
-Tsk, te deje ganar.
-Seguro que sí –Gira los ojos.
Se quedaron otro rato en silencio mirando las brillantes constelaciones.
-Voy a tener un hermanito –La noticia seguía alegrándole al teutón.
-¿De verdad? ¿Cómo se llamara?
-Creo que será el Sacro Imperio Romano Germánico… ¿ó te referías a su nombre humano?
-No, esta bien –Pensativo- Sí, creo que he oído hablar de el.
-Ya veras que le enseñaré las cosas más awesomes.
-A mí me gustaría cuidar de alguien alguna vez…
El albino lo miro curioso.
-¿No tienes hermanos menores o algo así? –Se le ocurrió una idea- ¿ó mascotas?
Hungría sonrió ante tal comparación.
-No…- Respondió cómo en un suspiro- Sí algún día puedo llegar a cuidar de alguien, no perderé la oportunidad.
-Llegara tú día, ya lo verás.
Los dos niños guerreros se sonrieron. Tal ves no eran tan molestos.
-Bueno, este ser todo poderoso se va- Dijo la orden levantándose.
-¿Eh? ¿A dónde vas?
-Hay alguien más que necesita de mi genialidad- Sonrió triunfante pensando en Gilbird.
-Esta bien… -El chico se levanto también. –Nos vemos luego…
Se miraron unos segundos, el germano pensaba que si alguien los viera no parecerían los típicos niños que están luchando por cualquier pretexto entre ellos, y sintió algo extraño en el estomago, incomodo.
-Orden Teutónica – El de los ojos oliva le llamo- No eres tan desagradable –Le sonrió.
¿Qué le estaba diciendo? ¿Qué no era desagradable? Cuando en otras miles de veces le había dado unas clases completas de insultos de expertos para expertos groseritos. Eso era extraño, y no era común, no estaba acostumbrado a eso.
-¡Claro que no! ¡Si yo soy la mar de lo genial! –Rió escandalosamente.
Hungría dio unos pasos hacia el albino, cortando la distancia en lo que La Orden considero demasiado, en ademán de darle un abrazo amistoso.
Pero el ojirubí lo aparto en un acto reflejo.
-¡Wo Wo Wo! ¡Qué ya se que soy irresistible! ¡Pero yo no abrazo a tipos raros! –Porque si lo iba a abrazar eso era, un tipo raro.
El de cabellos cafés frunció el ceño, el encanto del momento había desaparecido, La Orden volvía a ser un completo imbécil.
-No iba a abrazarte tonto, iba a tumbarte por el barranco- Se excusó.
-Sí cómo no…. –Gruñendo, el prusiano se giro dispuesto a marcharse.
-Oye.
El caballero teutónico se giro esperando a que continuase.
-Dime tú nombre.
Aquello sorprendió al albino.
-¿Para que quieres saberlo?
-Para saber el nombre de quien poner sobre una tumba –Risita malévola, aunque ese no era realmente el propósito, y ambos lo sabían.
-Será para conocer a quien te va a vencer en todo –Se giro dándole la espalda, en un aire interesante- Gilbert Beilschmidt.
-Muy bien Gil, te patearé el trasero luego. –Y se encaminó a su casa.
-¡H-Hey! ¡Tú nombre…! –Pero cuando lo busco girándose, el húngaro se había ido- Tsk, que tipo más molesto, me hizo revelarle mis datos personales… no volveré a caer.
(Claro que no por que es el único nombre que tiene) Emprendió la marcha hacia su casa, pensando que Hungría era un chico muy raro.
/
Cuando hubo llegado a su cuarto fue directo a el sitio donde estaba el huevo de canario, cómo ya se le había echo costumbre después de todas sus salidas.
-Hallo
Lo iba a tomar con cuidado cuando observo sorprendido cómo se movió ligeramente.
Interrumpiendo sus intenciones se quedo mirándolo con cara atontada.
El huevo se estaba rompiendo.
La sonrisa apareció de nuevo sobre su pálida tez, ya tenía muchas cosas planeadas con su nuevo pollito.
-Bienvenido, Gilbird.
/
*Notitas: El nombre completo del Gran Maestre de la Orden era Hermann von Salza, asd este capitulo tuvo un poco de tal vez mucho PruHun xDDD les dije que en la vida de Ore-sama habría un poco de todo xDDDuU, pero bueno, cómo todos sabemos… la de los sartenes se queda con el señorito y Gilbo es un orgulloso y blah blah xDDD Awww que lindi, Gilbird ya nació cómo el pequeño pollo rosado que es xDDD pronto le saldrán sus plumitas, yo sé xD ¡Espero que les haya gustado!
Hetalia no me pertenece si no a Hidekaz Himaruya-sama!*
