4 Segundo encuentro

Cuando Kagura volvió a coger el tren de vuelta a su casa eran más de las nueve de la noche. La luz de la luna iluminó los cristales del vagón y estiró las piernas libremente. Tan solo dos o tres personas más ocupaban ese vagón y eso la tranquilizó.

Abriendo el estuche del violín, sacó una crema que se la colocó en las llagas que tenía en las yemas de los dedos, tres de las cuales empezaban a sangrar.

-Entrenar cinco horas es mortal. - pensó. Mañana no iría a primera hora, ni a segunda. Se merecía dormir más de cinco horas e irá a última hora. - Con suerte la profesora Kaede no pasará lista en Biotecnología.

Kagura se dirigió al colegio a las 12 de la mañana pasando por la cafetería para comprar un café para llevar. Una vez en el pasillo caminó hasta su taquilla y guardó la mochila, el violín y recogió la carpeta de Genética. Pese a que el pasillo estaba completamente en silencio y vacío, unos pasos hicieron que sacara la cabeza hacia el ruido intruso.

Sesshomaru caminó en silencio con los ojos cerrados y los abrió al pasar cerca de Kagura. Ella solo mantuvo el contacto mientras buscaba la llave la taquilla y se ponía encima la sudadera de la academia, con tal de apaciguar el frío que entraba por uno de las ventanas abiertas del corredero. Sesshomaru se mantuvo impasible y se paró a un par de metros de ella en silencio. Kagura, incómoda y con el ceño fruncido fue la primera en hablar.

-¿Pasa algo?

El profesor entrecerró los ojos ante tales modales.

-No deberías llevar esa sudadera una vez entres a clase. Como norma de la universidad, por el uniforme.

-No creo que sea de tu incumbencia si llevo una sudadera más o una sudadera menos. Tengo frío- Cerrando de un portazo la taquilla, entró en el aula. Sesshomaru solo la miró con el ceño muy fruncido. Las letras blancas en la espalda de la chica eran las mismas que aquel dia, en el semáforo.

Entró en el aula y empezó la clase.

-Pasame por foto los apuntes de las siguientes horas. -Kagura guiñó un ojo a Kagome y salió del aula en silencio, caminando algo acelerada.

-¿No deberías traer el justificante al profesor Taisho?

Kagura solo se despidió, ignorando la pregunta de su compañera.

Sesshomaru volvió a mirar por encima del hombro y el reloj de su muñeca.

14:01

Hizo una nota mental.

Una semana más tarde, Kagura y Kagome hablaban en el descanso de diez minutos entre clase y clase.

-¿Ya la has aprendido?

Kagura solo se cruzó de brazos, el violín descansaba debajo de su mesa. Negó lentamente con la cabeza.

-Siempre fallo las últimas notas.

-Seguro que lo haces genial. Si ese dia no tengo que cuidar a mi hermano iré a verte - Kagome sonrió.

Sesshomaru entró por la puerta y todos los alumnos se sentaron. Completamente en silencio abrió una carpeta.

-Señorita Kaze, a las dos en punto reúnase conmigo en el pasillo. - comentó sin ni siquiera levantar la vista de la lista. Kagura jadeó y un sudor frió se escurrió por la nuca. Kagome tragó saliva.

-¿Podría ser antes? Tengo cosas que hacer. - articuló formalmente.

-¿Más importante que la nota de la asignatura?- preguntó Sesshomaru, esta vez mirándola a los ojos.

Kagura asintió y frunció el ceño. - Sí.

Sesshomaru vaciló y cerró la libreta antes de levantarse a la pizarra.

-Dos menos diez.

Y dejando el público murmurando entre ellos, empezó la clase.

Puntual como dijo, Sesshomaru acabó la lección y salió por la puerta de abajo. Los alumnos salieron escopeteados hacia el comedor de la universidad para disfrutar del menú antes de empezar las clases de tarde. Kagura recogió el violín y esperó pacientemente en la pared del pasillo. Cuando los alumnos se dispersaron y quedó el lugar vacío, Kagura miró el reloj.

13:56

-Más le vale que sean dos frases, como pierda el tren no llegaré. -La puerta del final del pasillo se abrió y Sesshomaru apareció con su maletín en mano, acercándose a ella. Kagura mantuvo con su carácter burlón, heredado de su padre, mientras lo veía venir hacia ella. Una vez enfrente, abrió la boca para hablar, pero él se adelantó.

-Supongo que eres más que consciente de que irse dos horas antes de acabar la lección se considera falta.

-Sí.

Sesshomaru levantó una ceja. -¿Y no lo tendrás en cuenta?- Kagura se mordió el labio mientras evitaba la pregunta y miraba los intensos ojos dorados. Por un momento, se preguntó qué edad debía tener. ¿24? ¿27? No aparentaba más de 30 años. Y tampoco iba a negar que era más que atractivo.

Kagura parpadeó evitando esos pensamientos y volvió a fruncir el ceño, esta vez con un leve sonrojo que no pasó desapercibido por Sesshomaru.

-No puedo quedarme hasta las cuatro. Tengo cosas que hacer.

-Y sabiendo que tienes las tardes ocupadas, ¿decides hacer un grado en la universidad?- preguntó él.

Kagura miro disimuladamente el reloj en la muñeca de su profesor.

13:59

A las 14:20 le pasaba el tren y no quería dar más conversación.

-Lo que hago de tardes me permite ganar dinero suficiente para comer y pagarme los estudios. -Sesshomaru levantó las cejas- llevo dos años de biología saltándome las clases como estos días y no he tenido problema con la nota. Desde que llegó usted que la asistencia la tiene en cuenta.

Sesshomaru entrecerró los ojos '¿como se atreve a hablarme así?'

-Supongo que así te darás cuenta de una verdadera clase de la universidad de biología. El examen será en tres semanas y saltándose la mitad de las lecciones cada dia no creo que te ayude. - murmuró, esta vez mirándole las maltratadas manos que descansaban a ambos lados de ella.

- Y contigo de profesor tampoco. - escupió recogiendo el violín del suelo y caminando hacia el final del pasillo. El hombre se quedó estupefacto mirándola mientras le daba la espalda. Nadie, jamás, se había atrevido a hablarle así, ni entre amigos, ni como profesor. Relajando el entrecejo miró el reloj y se apresuró a seguir a la alumna. La vio bajar las escaleras a toda prisa y salir del edificio mientras la nieve de pleno diciembre le mojaba los zapatos escolares. Sesshomaru se metió en el coche negro y condujo hacia la calle de la universidad, buscando la mujer de pelo oscuro, la encontró una manzana más allá, justo apunto de entrar en la estación central. Kagura se paró frente al gran cartel donde se anunciaban las salidas de los siguientes trenes y la vio suspirar mientras entraba esta vez sin prisa hacia la boca de la estación. Sesshomaru, parado frente al semáforo cercano, leyó el cartel.

Regional Tokyo- Ome. 14:21

Cuando Kagura desapareció por las escaleras mecánicas, Sesshomaru arrancó y se dirigió a su piso.

Cuando se sentó frente al ordenador y abrió el navegador, buscó la Academia Orquestra de Ome en internet. En escasos segundos la página principal de la academia se le presentó. Un logo dorado con fondo negro le dió la bienvenida.

Academia instrumental de Ome.

Horarios Inscripción Proximas plazas Contacto Lugar

Cuando Sesshomaru le dió a lugar, se abrió un mapa con la calle exacta de la academia, y en silencio la memorizó. Curioso releyó los horarios de las clases.

Miércoles 16:30-21:00h

Jueves 16:30-21:00h

Viernes 16:30-21:00h

Sesshomaru frunció el ceño. ¿Más de cuatro horas al dia? Con razón las callosas manos de ella le llamaron tanto la atención.

Espera ¿Por qué le importaba? Era una mera alumna como todas las demás, tan solo con la diferencia de que tenía malos modales y se saltaba las últimas dos horas de clase. Pero, por el resto todo normal, ¿no?

Apagando el ordenador y caminando hacia la sala al final del pasillo, pasó las manos por el piano pegado a la pared. Sonrió y se sentó.

Mañana sería otro dia.