Relaciones
—Cállate, fea — apuñaló con voz pesada mientras Mila reía por su actitud. Luego de un tiempo conociendo a Yuri, descubrió que era muy divertido meterse con él.
—Eres como un gatito engrifado. — dijo sentada en la barra del bar mientras molestaba al rubio no dejándolo hacer su trabajo, o al menos no con cortesía por molestarlo y hacer que tuviera un caracho para recibir a los clientes.
—Llévate luego la orden y vete de una vez.
—Estoy esperando a que JJ llegue y me ayude, no puedo con esto sola — Apuntó las botellas de licor.
—JJ ya está aquí, babys — Y fue como si brillitos hubieran a su alrededor mientras hacía sus poses con las manos.
—Hablando del diablo — Rodó los ojos.
Yuri lo miró con asco, si Mila era insoportable, JJ era un caso perdido entre el egocentrismo y lo odioso, ahora que los conocía mejor sabía exactamente cómo eran ambos y no entendía como aquellas personas terminaron siendo amigos de Otabek, considerando que el chico era todo lo opuesto a ellos.
—Lo siento Yuri Angel, Otabek se quedó sentado en la mesa conversando con unas lindas chicas, te ha traicionado.
—Tch, ¡No me llames así! — Dijo furioso, desde que esos se enteraron que él y Otabek se llevaban bien, no habían parado de molestarlo y sacarle celos con situaciones que obviamente eran mentiras y las decían sólo para verlo enojado. — Váyanse de una vez por todas — Le tiró un vaso de plástico vacío a la cabeza. Ya lo tenían harto.
— ¡Ah! — JJ hizo un gesto con su cabello en el cual pareció soltar más brillitos — Nada puede anular mis encantos. Alguien como yo no puede ser opacado — Y Mila estalló en carcajadas.
Cuando finalmente se alejaron Yuri tuvo un descanso. Suspiró y siguió con su trabajo.
Cuando el reloj marcó las 3 Am, el trío de amigos se encaminaba para volver a casa, entre la gente Otabek se despidió de Yuri con la mano, éste correspondió el gesto ladeando la cabeza para verlo mejor por el gentío. "Como un gato" pensó Beka, y al salir soltó una sonrisa pensando en que sí, realmente el chico era parecido a un gato, debías ganártelo para tener su afecto, de lo contrario se volvía huraño y arisco. Había pasado casi un mes desde el incidente donde le había propuesto ser amigos, salían de repente a comer algo y otras veces simplemente a caminar, Yuri de a poco le iba cediendo su confianza y recuperaba su ánimo usual. No le había contado a Otabek los problemas que tuvo en el pasado, pero él no preguntaba por ello y Yuri quería esperar el momento adecuado para contárselo. Otabek le daba su espacio y eso le agradaba.
A la mañana siguiente despertó tarde por amanecerse trabajando, aunque en verdad le gustaba ayudar a su abuelo, incluso le había dicho que no había necesidad que le pagara por ello, pero él había insistido que no quería aprovecharse de su nieto por lo que tuvo que aceptar una paga sí o sí.
Se levantó perezosamente y salió de su cuarto encaminándose a la cocina de donde salía un olor maravilloso. Cuando llegó, vio a su abuelo cocinando para el almuerzo, cuando reconoció el olor y lo que el anciano estaba cocinando, le gruñó el estómago.
—Yuratchka — le sonrió y Yuri hizo lo mismo — toma asiento, en seguida te sirvo.
—Ok — Dentro de nada Nikolai puso frente al chico un plato lleno de piroshkis.
—Come todos los que quieras — Sonrió con orgullo por su obra maestra. Se quitó el delantal y se sentó frente a él a comer también.
—Gracias — Mordió el primero y se quemó un poco, así que sopló con ganas y mordió otra vez — Vkusno — sollozó con emoción. Los piroshkis de su abuelo eran los mejores.
El hombre lo miraba comer con una sonrisa en los labios. Estaba feliz de ver a su nieto volver a sus antiguos ánimos, porque sí, sabía que el chico había andado cabizbajo las semanas anteriores, era su abuelo y lo conocía como la palma de su mano.
—Si quieres puedes tomarte el fin de semana — Le dijo al joven.
Iba a morder su comida pero se detuvo para contestar — Está bien, me gusta ayudarte.
—También me ayudas descansando. Tienes ojeras por quedarte conmigo y los mozos hasta tarde.
—P-Pero…
—Está bien, está bien, diviértete un rato.
—… Bueno — Le sonrió y continuó comiendo.
La tarde después del colegio, tras hablar con Guang-Hong y decirle que le comunicara al resto de la banda que aquel fin de semana lo tendrían libre, caminó por la orilla de la playa y paró en una baranda en lo alto apoyándose en ella con cara aburrida y sin saber qué hacer con ese fin de semana. Quizá podría salir con Beka… tendría que consultarle luego. Miró el mar recogerse y estirarse, a lo lejos vio una chica junto al que parecía ser su novio caminando por la orilla de la playa… llevaban un perro café peludo que jugueteaba persiguiendo a las gaviotas.
Se quedó mirándolos con la mirada perdida, estaba a punto de irse a aquel pasado que le dolía cuando una carcajada lo sacó de su ensoñación. Miró a sus espaldas y no era ni más ni menos que Mila junto al kazajo y al narcisista de JJ. Jamás pensó que diría aquello, pero "Gracias Mila…" pensó. JJ lo divisó de lejos y fue el primero en acercarse a Yuri, seguido de los otros dos; una con cara divertida y traviesa y otro con calma y parsimonia.
— ¡Pequeño Yuri! — JJ levantó su mano saludándolo — ¿Qué hace un niño por estos lugares?
—Hmph, qué te interesa — atacó de inmediato.
— ¿Qué haces por acá? — Preguntó Otabek saludándolo.
—Iba de vuelta a casa. Vengo del colegio — Respondió con más calma.
—Me siento un poco herido — JJ se agarró el pecho fingiendo desolación — ¿Por qué a Beka le respondes bien y a mí tan mal?
—Yuriri! — Mila lo abrazó por la espalda y el chico puso cara asqueada.
—Porque de entre los tres Beka es el que me cae mejor. Ustedes, agh, suéltame Mila, son tan molestos… — Intentaba sacársela de encima.
Beka sintió un pequeño gusto al oír esas palabras del más bajo, los cuatro comenzaron a caminar mientras Yuri intentaba aún quitarse a la empalagosa pelirroja de encima.
—No entiendo cómo llegaron a ser amigos — Se removía hacia todos lados pero era inútil: Mila había ganado aquella batalla y no lo soltaría hasta que quisiera.
— ¡Es una historia graciosa de hecho! — dijo ella, Otabek la fulminó con la mirada pero ella no le hizo caso — Yo tenía 10 años y era compañera de banco de Beka — Yuri, extrañamente, la escuchaba con atención, aquello le interesaba por alguna rara razón — Yo era nueva y en clase de educación física me equivoqué de camarín, entré al de los chicos por error y bueno, Beka estaba en el primer casillero cambiándose. Digamos que lo vi como dios lo trajo al mundo — Rió y Yuri miró el rostro sonrojado de Otabek, quien se dio una palmada en la cara por la vergüenza — Y aquí, entre nos, Yuri — dijo susurrando en su oído — Beka tiene una bonita mancha de nacimiento en la pelvis con forma de corazón.
Yuri, quien era de imaginación rápida, sintió la sangre subir a su cara, miró de reojo al kazajo y éste lo notó.
— ¡¿Qué le dijiste?! — Le preguntó exaltado a la pelirroja que se había soltado de Yuri dejándolo totalmente apenado y en vano intentando tapar su sonrojo con la mirada baja y tirando de su capucha para taparse.
—Nada~ — ronroneó. — Y por otro lado, a JJ lo conocimos cuando íbamos en preparatoria, hace unos 3 años, la verdad, a mí me caía pésimo, pero unimos fuerzas para jugarle una jugarreta al profesor de química y ahora somos súper amigos. — Se acercó lo bastante a JJ como para que ambos hicieran una pose ridícula a los ojos de Yuri, uno haciendo su típico "It's JJ Style" y otra haciendo una M con sus manos en son de copia barata de "It's Mila Style".
—Asco… — escupió Yuri.
Miró a Beka e inconscientemente su vista se fue a su pelvis, el chico no lo notó por estar separando a Mila y JJ porque la gente los comenzaba a ver raro por culpa de ellos. Se sonrojó nuevamente, se preguntó cómo sería ver aquella mancha de la que hablaba Mila. Sin quererlo, se mantuvo con esa imagen mental toda la tarde.
Hola c:
Me divierte mucho hacer pequeños detalles como la marca de nacimiento de Otabek, más imaginarme la cara avergonzada de Yurio aksjjjh
Muuuuuuchas gracias por leer!
