Capítulo 3. ¿Hay algo más?
Cuando Gaara entró a su oficina, se encontró con la sorpresa de que su segundo hermano mayor, un joven de cabellera castaña y piel bronceada, espalda ancha y mandíbula cuadrada, ya se encontraba esperándole cómodamente sentado en su lujosos sillón de cuero negro, con la vista fija en un libro pequeño que parecía leer con mucho interés... y tuvo que azotar la puerta para conseguir llamar su atención.
—Vaya, ya era hora de que aparecieras —le dijo a modo de saludo el castaño, levantando sus ojos color chocolate de la lectura, aunque sin moverse ni un ápice de su asiento. —Espero que sea importante para haberme sacado tan abruptamente de mi oficina, y encima hacerme esperar —le reprochó aunque sin mostrarse ni molesto ni enfadado.
—Temari ha contratado a un hombre, Kankuro. ¡Un hombre! —respondió furioso, avanzando en tres pasos hasta el escritorio que golpeó con ambas manos al tiempo que se inclinaba hacia su hermano, que no se inmutó ante el ataque de rabia, limitándose a arquear una de sus cejas, cerrando su libro.
—¿Ese es todo el problema? —cuestionó sin darle la gran importancia, y escuchando al Kazekage bufar.
—¿Te parece poco, Kankuro? ¡Nuestra hermana va a estar en contacto diario con un hombre! —gritó todavía sulfúrico, casi echando chispas por los ojos al darse cuenta que su hermano no se mostraba en lo mínimo afectado.
Y por supuesto el castaño se limitó únicamente a suspirar e inclinarse sobre su asiento para apoyar sus codos sobre el escritorio y entrelazar sus manos a la altura de su barbilla, observando con calma al ojiverde frente a él. Porque él, Sabaku No Kankuro, el segundo hijo de la honorable familia Sabaku No y el mejor abogado de toda Suna, no se dejaba intimidar por su hermanito… o por lo menos, la mayoría de las veces no se dejaba. Tenía que aceptar que a veces, cuando Gaara se lo proponía, realmente daba miedo…
—En primer lugar Gaara, tienes que calmarte. En segundo, Temari es lo bastante grandecita para saber lo que hace, y si contrató a un hombre es porque él debe ser muy bueno en lo que hace…
—¡El tipo no es más que un vago de mierda Kankuro! No merece estar cerca que ella ni siquiera un mísero día —rebatió tratando de moderar el tono de su voz, aunque sin poder ocultar el desprecio que sentía por el nuevo embajador de Konoha… y ensombreciendo más su semblante, el castaño entornó los ojos con disgusto.
—¿Le pediste a Baki que lo investigara? —cuestionó con desagrado en la voz. Si había algo que no le gustaba de su hermano menor era lo entrometido que podría llegar a ser gracias a todas las influencias que como Kazekage había conseguido… y el pelirrojo se cruzó de brazos y desvió la mirada ignorando el reproche de su hermano.
—Claro que no, yo lo ví con mis propios ojos… no se quien lo haya recomendado, pero no aparenta nada de lo que Temari dice que es —declaró y suspirando, el mayor volvió a su posición relajada con la espalda contra el respaldo del sillón y cruzándose de brazos. Él no quería involucrarse demasiado, pero aparentemente, iba a ser necesario.
—Ella es nuestra hermana Gaara, entiendo que estés preocupado y quieras que tenga siempre lo mejor… pero no puedes seguir sobreprotegiéndola de esta manera. Tarde o temprano, ella querrá tener un novio y formar una familia…
—Por supuesto que no, Temari y yo somos muy diferentes a ti Kankuro —interrumpió volviendo sus verdes ojos al castaño, muy seguro de lo que estaba diciendo; entonces el moreno sacudió la cabeza con resignación. Desde su perspectiva Gaara era un caso perdido.
—Créeme hermanito, que no tienes tantas cosas en común con ella como piensas. Temari es una chica, y todas sin excepción alguna, buscan amor… y algo que tú no le puedes dar porque son hermanos.
Durante breves segundos, la oficina quedó en absoluto silencio, con el par de hermanos viéndose directamente a los ojos… y la estupefacta cara del Kazekage que no podía creer que su hermano insinuara siquiera que él veía a su hermana como algo más, de pronto se crispó lleno de furia al escuchar la sonora carcajada que el abogado soltó, triunfante al saber que el pelirrojo había caído en la broma.
—¡Serás diota! —exclamó indignado, y con deseos de asfixiar a Kankuro, que muerto de risa golpeaba con el puño el escritorio mientras con la otra mano se sujetaba el estomago.
—¡Deberías haber visto tu cara Gaara! —decía entre risas, intentando controlarse aunque de forma fallida y haciendo caso omiso de la fulminante mirada del menor que apretaba con fuerza sus manos también intentando controlar sus instintos asesinos. Sabía que si le hacía algo a su hermano en ese momento, no podría hacerlo pasar por un accidente…
—Yo no le veo la gracia —espetó arrastrando sus palabras cargadas de veneno y tan sólo unos segundos después, el moreno más tranquilo se levantó de su asiento.
—Bueno, de cualquier manera debes pensar en lo que te dije, —le insistió todavía sonriendo, y llevándose ambas manos a los bolsillos del pantalón. —Tarde o temprano, tendrás que dejar de protegerla tanto, y si ahora le niegas algo, ten por seguro que más obstinada se pondrá en obtenerlo —le aseguró pasando a su lado en dirección a la salida y el ojiverde entrecerró los ojos arrugando el ceño y volteó sobre su lugar para mirarlo casi con desprecio.
—Pero claro, ¡se me olvidaba es la experiencia la que habla! —juzgó con dureza, y esperando que el otro se volteara. Sin embargo, Kankuro siguió su camino a la salida girando la perilla para salir y, en un intento vano por detenerlo, el pelirrojo agregó. —Si no te hubieras fijado en la anterior embajadora de Konoha, ¡nada de esto estaría pasando Kankuro!
Pero aquello tampoco consiguió que el castaño se detuviera, dejando al actual Kazekage de Sunagakure no Sato, sólo con sus silenciosas rabietas, y muy seguro de que el único culpable de todos sus males, era nada más y nada menos que su hermano…
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—¡¿Te has vuelto loca?! ¡Cancelé mi cita con tu hermano para poder salir a divertirnos juntas esta noche Temari! ¡No me salgas ahora con que siempre no quieres salir!
La estruendosa voz al otro lado de la línea, casi deja sorda a la rubia. ¿Cómo no se había esperado que su amiga reaccionara así…?
—No estoy diciendo que no podamos salir a divertirnos, simplemente creo que salir a cenar no es buena idea… Gaara ha estado muy insistente últimamente, y no me sorprendería que enviara a sus guardaespaldas a seguirnos amiga…
Y al otro lado de la línea, una esbelta joven de cabellera castaña atada en dos perfectos chonguitos a la usanza china, bufó con indignación.
—Temari, ¿estás segura de que él solo te ve como hermano? Porque mira que es muy sospechoso…
Y ahora fue la rubia quien dejase sorda a su interlocutora con el grito proferido.
—¿¡Tenten como puedes pensar esas cosas?!
Y la susodicha, esbozando una pequeña sonrisa, asintió divertida.
—Vale, vale, era sólo una broma… pero no vamos a quedarnos sin cenar sólo porque él quiera protegerte, déjamelo todo a mí ¿quieres? Paso por tu oficina a las 6:30 como teníamos planeado, chao
Y dando por terminada la conversación, la anterior embajadora de Konoha en Suna, siguió con las actividades que tenía planeadas para aquel espléndido día.
Capitulo dedicado a Akkiotakugirl, que esperaba con ansias la aparición de Kankuro desde el primer capítulo xD y adempas, agradecimientos especiales a Kumiko Uzumaki, Kanakosita, Titxutemari y Nienna Bis Das Ziel por dejarme reviews! Espero les haya gustado este capitulo tambien xD
