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Disclaimer: Los personajes de K-ON! son propiedad de Kakifly y yo solo los uso para fines de este fic.

Esa mañana, la rutina se repetía. Ui caminaba hasta la habitación de su hermana, luego de insistir varias veces para que despertara, sin éxito alguno. Al entrar a su habitación, como de costumbre, vio todo hecho un desastre, pero, Yui no estaba dormida con su guitarra; estaba dormida con los brazos extendidos, y las piernas entreabiertas, y ni siquiera estaba totalmente tapada.

- Estás hecha un desastre, onee-chan...

Ui entró y se acercó lentamente hasta su hermana, y, al verla así, indefensa, un mar de pensamientos corrieron por su mente, y además, al ver sus labios, estos la hipnotizaron, y se sonrojó de inmediato.

- ¿En qué estoy pensando?- se regañó a si misma Ui, en voz baja para evitar asustar a su hermana.

Ui se concentró de nuevo en lo que tenía que hacer, si no, llegarían tarde a la escuela, pero, de nuevo, al verla así de indefensa, de nuevo quedó hipnotizada, y al estar al lado de su cama, se agachó para acercarse a ella.

- Si solo es una vez, no hay problema...- se dijo a si misma en voz baja, acercándose a ella lentamente.

Cerró los ojos, y al estar a un palmo, sintió la respiración pasiva de su hermana. Lo hizo rápido, para evitar que se levantara, pero pudo sentir todo, su calidez, su suavidad, su humedad. Ui se hizo para atrás un par de pasos, al ver que su hermana se movía, haciendo ademán de despertarse.

- Buenos días, onee-chan- la saludó amablemente, pero con buen tono de voz para despertarla.

Yui se estiró, y se talló los ojos.

- Buenos días Ui, ¿ya está el desayuno listo?- preguntó la adormilada Yui.

- Si onee-chan, pero levántate ya, si no llegaremos tarde a la escuela- la apresuró Ui, y salió de la habitación para dejarla cambiarse, aunque, también para huir.

Afortunadamente para ella, no se dio cuenta, pero, ¿si se volvía parte de su rutina diaria? Su hermana ya tenía una novia (una bastante celosa), y sentía que eso podría darle muchos problemas, tanto a ella misma, como a su hermana.

Yui bajó rápidamente a almorzar, ya lista para irse, y al verla, Ui se sonrojó.

- Ui, ¿estás bien?- le preguntó Yui preocupada al verla así.

- Si, estoy bien- se apresuró a decir Ui para tranquilizar a su hermana-. Vamos a comer, si no se nos hará tarde.

Yui no estaba muy convencida de la respuesta de Ui, pero decidió dejarlo por la paz, por el momento.

Salieron temprano, y en todo el camino, Ui iba demasiado nerviosa como para verle la cara a su hermana. Entonces, Ui recordó lo que había hecho, y su cara se sonrojó de nuevo.

- Lo ves, algo te pasa- saltó de pronto Yui frente a Ui-, ¿qué tienes?, ¿te sientes mal?

- E-estoy bien...- repitió Ui, pero desvió la mirada. No se atrevía a mirarla de frente.

- Vamos, dime qué te pasa- le repetía Yui poniéndose varias veces frente a ella, pero Ui siempre miraba a otro lado.

De la desesperación (y con un poco de inocencia) Yui sujetó el rostro de Ui poniendo sus manos en las mejillas de ella.

- Soy tu hermana mayor- le dijo con ternura-. Dime si algo te pasa.

Lejos de ayudarle, aquella acción de su hermana la hizo sentir aún más incómoda, pero ahora ya no tenía cómo huir, y podía ver el rostro amable de su hermana mayor.

- No quiero ir a la escuela- dijo Ui con un hilo de voz.

Ambas chicas regresaron a su casa (solo habían avanzado un par de cuadras). Yui llamó a la escuela para justificar la falta de ambas, mientras Ui esperaba en su habitación; su culpa iba acrecentándose ahora que había hecho que su hermana perdiera un día de clase, solo por un capricho de ella.

- Ui, ¿puedo entrar?- preguntó Yui desde la puerta de su cuarto.

- Adelante.

Ui ya se había quitado su uniforme, y estaba acostada con su pijama puesta. Yui se acercó a ella, y puso una mano en su frente.

- Que bueno que no tienes fiebre- dijo Yui muy aliviada.

- Te digo que estoy bien, onee-chan...

Yui se sentó en la orilla de su cama.

- Y bien, ¿me vas a decir lo que te pasa?- preguntó Yui con mucha tranquilidad, intentando hacer que Ui se abriera.

Ui sentía un gran vacío en el estomago; entre tantos sentimientos que albergaba en ese momento, dos se hacían muy presentes dentro de ella, uno, era el miedo que ella tenía de que su hermana mayor, se alejara de ella, y otro, era el de impotencia.

- Es injusto...- dijo en voz baja, pero lo suficientemente fuerte como para que Yui la escuchara.

- ¿Qué pasa?- preguntó Yui sin comprender bien las palabras de Ui.

Ui pensó bien sus siguientes palabras, por que, luego de decirlas, no había marcha atrás. Se sentó y abrazó con fuerza a Yui.

- No es justo... Azusa-chan... ella me ha robado algo muy importante...

Yui no comprendía lo que estaba pasando, pero entonces, sintió como Ui la acostaba (a la fuerza) en su cama, y Ui se puso encima de ella.

- No es justo...

Yui vio como un par de lágrimas corrían de los ojos de Ui, y caían en las mejillas de ella, pero, antes de que pudiera decir algo, Ui ocupó sus labios, con los propios, lo cuál confundió aún más a Yui, no podía creer que Ui, su propia hermana estuviera haciendo eso, pero, no opuso resistencia.

Unos segundos, o unos minutos, a Ui no le importaba el tiempo. Pensaba, temía, sabía que después de ese momento, no volvería a pasar algo similar, por lo que decidió disfrutar ese poco tiempo, que era preciado para ella.

Luego de un rato, corto o largo, Ui se separó de Yui, pero, no la vio a la cara. Se dio vuelta, y se sentó en la orilla de la cama, entonces, presionó sus manos contra su rostro, y comenzó a llorar. Ahora, toda la culpa cayó sobre sus hombros. Temía que eso sería lo último, y que ese acto egoísta acabaría con su relación con su hermana; deseaba no haberlo hecho nunca, pero, ya lo hecho, hecho estaba. Sentía que debía correr, pero entonces, sintió que los brazos de su hermana la rodeaban.

- Lo siento, Ui- se disculpó Yui con la voz quebrada-. Nunca supe que te sentías de esta manera...

- No es tu culpa...

- Si lo es, se supone que yo soy la hermana mayor... quisiera poder hacer algo por ti...

- No es necesario- dijo Ui secándose las lágrimas, y entonces respiró profundo, dejando a un lado sus dudas-. Creo que, solo puedo hacer una cosa.

Ui se paró de la cama, sabiendo que lo siguiente que diría, tendría que hacerlo frente a ella.

- No voy a dejar, que ella te robe tan fácilmente... no me puedo quedar con los brazos cruzados...

Yui sintió una terrible mezcla de emociones, desde la inquietud hasta el nerviosismo, al ver la cara de decisión que había adoptado Ui.

-... no voy a dejar, que me seas robada...

- Pe-pero qué dices... Ui... yo...

- Nadie te conoce tanto como yo- replicó Ui-. Yo sé tus comidas preferidas, yo sé tus miedos, yo sé tus hobbies, yo he crecido contigo... además yo te cocino la comida que comes todos los días, te cuido todos los días...- al decir eso, de nuevo las lágrimas salieron de los ojos de Ui-... ella no te podrá cuidar como yo lo hago...

Aquello ponía en un grave predicamento a Yui. Por un lado, ella ya estaba con quien ella quería, pero, tener a su hermana en ese estado, la hacía sentir muy indecisa.