Mi único vicio
4. Lo que pasó en Las Vegas...se quedó en Las Vegas?
Mi vicio ya no tenia cura...Se levantó y se puso frente a mí. "Házmelo..." dijo dejando caer su toalla. Me besó y me quitó la mía. Estaba paralizado...lo había dicho...Me lo estaba pidiendo...Ya no era sólo que no hiciera nada por esconder sus intenciones, las estaba declarando abiertamente. Me dejé arrastrar hasta la cama. Peter me tiró y se sentó encima de mis caderas. "Házmelo...Nathan..."gemí, sólo escuchar esas palabras ya me excitaba.
Rodando lo tumbé en la cama y me puse encima, enredando mis piernas con las suyas. Me sentía como un adolescente inexperto. Estaba descoordinado y con el corazón que se me iba a salir del pecho, igual que Peter. Puede que parezca exagerado pero eso es lo que sentí. Como si fuera mi primera vez y ni aún en mi primera vez estuve tan nervioso.
Besaba a Peter tiernamente, disfrutando del momento, pero poco a poco me fui calentando y mis besos eran más rudos, más lengua. Peter gemía, una de mis manos acariciando sus muslos, la otra en su cuello acercándolo a mí, sus manos en mi espalda y mis nalgas.
Toqué su miembro y tembló en un escalofrío. Estaba muy excitado...comencé a mover la mano. Él abría la boca y respiraba deprisa...retorciéndose debajo de mí. Tan sólo eso...gemía, y yo ya me calentaba...cada vez más. El calor, su tacto suave y húmedo...Me tocó la mano y paré. Invirtió las posiciones quedando él encima, comenzó a mover las caderas, nuestras erecciones se rozaban, ambos gemíamos ya, sin remedio.
Coloqué mis manos el trasero de Peter, haciendo presión contra mis caderas...más fricción. "Aahh...Nathan". Me besó y fue dando mordiscos en mi labio, en la babilla y en el cuello. Después bajó y se concentró en mis pezones...los lamía y les daba pequeñas mordidas.
Esa maldita presión en el vientre...dioos! Peter me hizo darme la vuelta y quedé de cara a la almohada. Me la puse entre los brazos y la abracé. Peter me besaba la espalda y la lamía. Y llegó al final de la espalda...Mordí la almohada...no paraba de gemir su nombre.
Me di la vuelta y me incorporé. Peter estaba sentado delante de mí. "Peter..." me miro y drigí su mano a mi erección, la cogió y comenzó a masturbarme, a mover su mano, lentamente...torturante...Acariciaba mis muslos con la otra mano, me besaba y sonreía, y cada vez que lo hacía yo me derretía más y más. Su sonrisa siempre tenía ese efecto en mí. Su lengua recorría cada lugar de mi boca, lamía el lóbulo de mi oreja, mi cuello... Mis caderas ya se movían solas, quería correrme, lo necesitaba, pero no era aún el momento quería hacerlo con él" Pete...para...por favor...". Peter paró.
Lo estiré boca abajo en el colchón y comencé a besarle el cuello mientras mi mano se dirigía a su trasero, firme, duro...me volvía loco. Luego di algunas mordidas en sus nalgas, suaves y redondas...Me estiré encima suyo y me froté contra su trasero...dios...Y pensar que creía que no podía ponerme más duro. Admiraba su cuerpo caliente y suave, cubierto de sudor. Pequeñas gotas que hacían brillar su piel, deliciosa. Mis manos a los lados de sus caderas aguantando mi peso para no caer encima de él. Mi boca en su cuello, le gemía en la oreja, excitándolo a propósito...
- Hazlo...Nathan...- Peter se dio la vuelta, mirándome a la cara.- Fóllame.
- Peter...- tuve que controlarme para no venirme. Me miró fijamente y me lo soltó de repente..."fóllame..."...Dios - Aahhh...
Peter me cogió la mano y me lamió los dedos mirándome con lujuria..."Hazlo...Fóllame"...esas palabras retumbaban en mi cabeza. Dirigí mis dedos a sus nalgas y poco a poco los hundí en él, estrecho y caliente. Peter se volvía loco...me pedía más...fuerte y duro. Gritaba mi nombre, se retorcía mordiéndose los labios y humedeciéndolos con la lengua. Temblaba...y sólo eran mis dedos...Un escalofrío recorrió mi cuerpo...Si se encendía así con mis dedos cómo sería...
- Nathan...ohdios!...Nathan...- Peter me pidió que lo hiciera, me quería dentro, ya. Un botecito de lubricante voló hasta posarse sobre la mano de Peter. Telequinesia...humm...Me puse un poco para que entrara con más facilidad. Sonreí ante la idea de lo que iba a suceder...Peter se estremeció.
Me estiré sobre él y poco a poco entré. Nunca olvidaré esa sensación...tan caliente...tan estrecho. Peter rodeó mi cintura con las piernas. Me moví un poco y Peter reaccionó. Poco a poco fui entrando y saliendo...cada vez más rápido. Con ese movimiento de vaivén tan peculiar. "Más fuerte...ahh".
Obedecí, más rápido...más duro..."Ahhh...Peter...mmm...". Repetía su nombre una y otra vez, gemía empujando fuerte, entrando y saliendo, ahora ya no era momento de delicadezas, no podía parar...Ya no podía pensar. Mi mente no respondía...Besaba a Peter mientras aumentaba el ritmo, gemíamos en boca del otro. Placer. Sólo eso. Nada más.
Cada vez más profundo...No podía creerlo...Las últimas embestidas...ya rápidas, erráticas y duras...No pares, no pares, no pares...Peter se corrió y yo le seguí, corriéndome dentro. Respiré y salí de él, haciéndolo suspirar. "Oh, dios...Te quiero" pensé.
- Yo a ti también.- me dijo Peter al oído. Puse una de esas sonrisas estúpidas...y le abracé.
Estuvimos un rato estirados en la cama, caricias, besos...Ya era tarde...comenzaba a tener sueño. Peter me había agotado. Le dije de ir a dormir...él ya estaba medio dormido así que lo tomé como un sí y nos tapé con las sábanas, apagando la luz. "Buenas noches, Pete".
A la mañana siguiente tuve que irme pronto, Peter aún dormía. El pobre estaba agotado...normal. No vi a Peter durante todo el día. Por suerte tuve toda la mañana de conferencias y pude perderme en mis pensamientos. Había sido tan intenso...alguna vez, en esta semana, había imaginado cómo sería pero nunca creí que fuera tan intenso, fue buen sexo (cosa rara con alcohol de por medio). Había que repetir. Por la tarde llegué al hotel.
Al ir a abrir escuché gemidos en la habitación...no, no me había equivocado, era la mía. Abrí la puerta sigilosamente y vi a Peter desnudo en la cama, masturbándose. Peter se dio cuenta de que acababa de entrar y se sonrojó. Se tapó con las sábanas, mientras yo entraba cerrando la puerta tras de mí.
- Ahora estás vergonzoso?-pregunté mientras me sentaba en la cama. Lo destapé- Me dejas ayudarte? Peter asintió.
Me quité la camisa y los pantalones mientras admiraba su cuerpo, su cara sonrojada y su erección. Me estiré encima de él y lo besé. No sabía muy bien qué me pasaba...no podía parar de pensar en él. Me había pasado todo el día queriendo hacerlo de nuevo. Me quité los bóxer y Peter comenzó a tocarme...Me encendí enseguida. Recuerdo esa vez...después de lo que había pasado no podía pensar en nada más...sólo en Peter, en sexo...Me molestaba admitirlo pero era así.
Lo volteé, elevó las caderas y me dijo "Ahora...Nathan...". Lo preparé poco, no por que creyera que no sería necesario sino porque ninguno de los dos podía esperar más. Lo penetre de golpe...Peter hizo un sonido...entre gemido y sollozo...Pero me pidió que no parara.
Al cabo de un rato me detuve un momento y se puso más cómodo, de rodillas pero con los codos y los antebrazos apoyados en la cama, agarrando las sábanas con fuerza...Esa postura era demasiado...Seguí, haciéndole gemir, cogiéndole de las caderas y embistiendo con fuerza, arrancado gemidos de su garganta cada vez.
- Ahhmm, Peter...-le dije apoyando mi pecho en su espalda...- Sabes cuántas veces...a lo largo del día...mmm...dios...me he imaginado esto? Ahh...una...y otra vez...en las conferencias...pensaba en ti...hacerte gemir como ahora- embestí otra vez- Justo así...
- Nathan...Ahh...-Peter temblaba...gemía y se tensaba...- Nathan...
Peter se corrió manchando las sabanas y en unos segundos lo hice yo.
- Mmmm...-Peter ronroneaba apoyado en mi pecho.- Mal educado...podrías haber dicho hola al menos...pues no. Entras y me follas así, bruto...
- Que? Ahora me reprochas don "Ahora...Nathan"...? No me irás a decir que no te ha gustado?- le dije poniéndome encima suyo y aguantándole las muñecas a los lados de la cabeza- No me digas que tu, mi inocente hermano, no te la estabas cascando pensando en mí, en ayer. Dime que eso no es cierto...
- Yo...-Peter se sonrojó y giró la cara...- no te metas conmigo...
- Eh...vamos, no te pongas así. Me ha gustado encontrarte tan excitado...- le dije soltándole las manos y cogiéndole la barbilla para besarle.
Le dije que si le apetecía otro "round"...Creo que me tomó por un nimfómano o algo porque desapareció hacia el baño. Esa noche dormimos como siempre, no pasó nada más. Sólo podría destacar el hecho de que Peter me dijera que era una pena que al día siguiente tuviéramos que volver...
Por la mañana me levanté y me fui a la cafetería, dejé una nota a Peter diciéndoselo. No se porqué pero tenía un mal presentimiento...A lo mejor fue un sueño pero creí haber escuchado la puerta de la habitación abriéndose...Era muy raro. Al cabo de un rato Peter bajó a la cafetería. No se porqué pero esa mañana me miraba como hace dos días. Cuando se me abalanzó encima...La misma mirada depredadora que me hacía temer lo peor...
- Peter...-susurré- Esto...estamos en un a cafetería...no me mires así...
- Que? Yo no te miro de ninguna manera...- dijo Peter. Al momento noté algo en mi entrepierna...y yo era el nimfómano??
Estábamos en una mesa pequeña, con mantel (gracias a dios que había mantel) y Peter se arrimó más a mi lado. En seguida tuvo que separarse, ya que mi secretario venía hacia nosotros...
- Señor Petrelli, si me disculpa, debo hablar con el congresista- dijo Wayne, mi secretario, dirigiéndose a Peter.
- Si, no hay problema...Voy a la barra...avisadme...vale?
Mi secretario me dijo que tuviera mucho cuidado, que había muchos periodistas por la zona, que intentara no cometer ningún error y que, por favor, controlara a mi hermano. Él aún creía que Peter era inestable y eso...por lo del intento de "suicidio"...y si les dijera que sólo intentó volar creo que me meterían en un psiquiatra...Pues lo dicho.
Peter volvió y se sentó a mi lado. Un par de periodistas me hicieron algunas preguntas pero no paso nada del otro mundo...todo fue muy normal. Hasta que Wayne me trajo una carta. Peter se extrañó, no había remitente...subimos a la habitación a abrirla.
Para el Congresista Nathan Petrelli
Tenemos algo que puede que a usted le interese. Una fotografía que quizás no quiera ver publicada en ningún diario. Un informador anónimo nos dio un chivatazo de que usted tenía...cómo decirlo...un pequeño secreto.
Tenemos una fotografía de un momento bastante, íntimo.
Le suena la palabra incesto congresista? Me temo que sí.
Tenemos una prueba de que usted y Peter, su hermano, mantienen una relación más íntima de lo normal.
Y como habrá podido deducir queremos algo a cambio...Una buena suma de dinero. En algún momento de esta semana alguien contactará con usted y le ofrecerá un trato. Si lo rechaza verá esa fotografía en la portada de todas las publicaciones de prensa. Sea sensato congresista.
Peter se quedó callado, no lo podía creer. Le dije que ni siquiera sabíamos si era verdad. Podia ser una broma pesada, aunque normalmente no eran tan...comprometidas. Además en ningún momento nos habíamos dejado ver.
- Nathan, es horrible...Cómo ha podido pasar? Todo esto es demasiado arriesgado. Y tu carrera política? Puede ser un desastre si es cierto...
- Lo sé pero...lo que no entiendo es quién lo puede haber sabido! Es imposible que alguien lo sepa...No entiendo nada, chivatazo anónimo? Pero si nadie lo sabe...No nos hemos dejado ver! Sólo ha podido ser aquí, en la habitación.- Pudo ser que el sueño de que abrían la puerta no fuera un sueño. Aunque en ese caso la fotografía era más comprometida de lo que pensaba...- Peter...esta noche...- le conté lo que me había pasado, lo del "sueño"...
- Todo esto es muy raro Nathan...no me fío...
Era hora de ir al Aeropuerto, teníamos que volver...En el Aeropuerto Wayne se perdió. Es hombre últimamente había estado en las nubes...tal vez el aumento de sueldo que planeaba hacerle tendría que esperar...bueno, volviendo a la historia en sí...Peter y yo nos quedamos dormidos en el avión y al llegar nos encontramos a toda la familia esperándonos.
Heidi se puso muy contenta y me abrazó y me besó y los niños se abrazaron a su tío Peter y a mí, muy contentos de que volviéramos. Nuestra madre, haciendo gala de su conocida frialdad, nos saludó moviendo la mano y nos dijo que teníamos que volver a casa.
Durante el camino estuve muy callado, pensaba en esa carta, la misma que estaba arrugando en mi bolsillo por culpa de los nervios...Todo era muy extraño. Un informador, anónimo, que supiera mío con Peter...No había nadie...Excepto...Creo que tuve una especie de revelación. Esas ideas que te vienen de repente, que no puedes entender cómo no habías llegado a ello antes, vienen sin ningún aviso y todo tiene sentido entonces. Cómo no se me había ocurrido antes?
Llegamos a casa y fingí una llamada del trabajo. Peter dijo que se iba a casa y me siguió. "A dónde vamos?".
- Creo que se quien ha sido. Vamos a resolver esto.- dije mientras cogíamos un taxi.- Hacía la calle...
Subimos las escaleras, casi corriendo Peter me decía que me calmara, que él no podía haber sido. Le dije "Quién a parte de él lo sabe?". Nadie. Nadie excepto nosotros y nosotros no habíamos dicho nada...Esto tenía que resolverse...
- Tu! Ven aquí. Has hablado con la prensa?- lo cogí del cuello contra la pared.- Que te crees, eh? Dime, por que lo has echo!!
- Que?-intentaba soltarse...- Nathan. Dios! Sueltame. Que dices??
- Tu eres el único que lo sabe...nadie más puede haberlo dicho. Confiesa.- tenía ganas de estrangularlo pero no podía arriesgarme, ya tenía suficiente con el chantaje, no quería ir a la cárcel por homicidio. Toc toc. Lo solté y fue a la puerta.
- Hola Moli, cariño. Hola Mohinder. Cómo os ha ido?- preguntó
- Hola Matt. Nos ha ido muy bien pero vinimos porque Moli se encuentra un poco débil. Que hacen ellos aquí?- preguntó Mohinder al darse cuenta de nuestra presencia.
- Después te cuento. Moli cariño quieres ir a descansar un poco? Mohinder te llevará a la habitación.
Parkman se acercó y noté una punzada en las sienes. Le grité. Cómo se le ocurría leerme la mente!! Parkman se sentó y nos pidió que nos sentáramos. Me dijo que él no había dicho nada pero que si le explicaba el problema a lo mejor podía hacer algo. Peter me tocó el brazo y me dijo que Parkman no había sido, le había leído la mente y no había nada que indicara que él había dado el chivatazo. Me levanté dispuesto a irme de allí pero Parkman me dijo que me sentara. Lo hice.
- Se que no debí haberte leído la mente aquel día pero lo hice y lo siento. Es tu vida y no quiero meterme pero vosotros habéis hecho mucho por nosotros y por Moli y os lo agradezco mucho. Si alguien os está chantajeando puedo intentar averiguar algo, extraoficialmente por supuesto.
- Gracias Parkman pero no. No quiero que nadie se meta y no quiero que te apiades de nosotros, no quiero la compasión de nadie.- dije frustrado...quién podía haber sido?
- Matt, no ha querido decir eso. Lo sé. Le conozco mejor que nadie y es así, no lo puede remediar, intenta protegerse siempre de los demás. Pero estoy de acuerdo con él. Preferiría que no te metieses, ya me siento suficientemente incómodo con que lo sepas cómo para que encima nos ayudes. Gracias igualmente. Nathan, vamos.- dijo Peter.
Al salir me riñó, dijo que era demasiado impulsivo, que yo nunca era así. Era cierto, me había dado un ataque de ira, me había sentido indefenso, impotente. Pero tenía que descubrir quién había sido...Esa noche no pude dormir. Estuve toda la noche pensando en quién podía haber sido...Por la mañana Heidi me dijo que hoy llevaríamos a los niños fuera, de excursión a algún lado. No quería pero acepté. Prefería mantenerme distraído. Me pasé el día mirando el móvil, por si llamaba alguien o me enviaban un mensaje, nada. En todo el día ni una llamada...
El miércoles de esa semana recibí un aviso. Alguien llamaría a la cabina que había cerca de la casa de Peter esa tarde a las siete. Allí estaba esperando hasta que llamaron. Al descolgar una voz de mujer saludó des de el otro lado. Me sentía como en una película policíaca, con la diferencia de que aquí no sabía si el chantaje era cierto y peligraba mi vida, no la de un personaje de ficción. La mujer estuvo citando razones por las que no debería llamar a la policía (no soy imbécil...no pensaba llamar...) y hacerles caso a ellos. Esa noche me enviaría un e-mail con un escáner de la fotografía, para que supiera que era verdad.
Me pedía demasiado dinero...ninguna falsa campaña podría taparlo...No creía poder conseguirlo...No sabía que hacer, estaba desesperado. Eso no podía salir a la luz, era una bomba mediática, la prensa se pondría las botas. En ese momento me arrepentí de haberme dejado arrastrar, me había dejado llevar por el pecado y ese era mi castigo...Pero después me castigué por pensarlo. Quería a Peter y nada podría cambiarlo.
Malditos preceptos católicos... Igual que dos personas pueden amarse, nosotros también. Aunque según el dogma cristiano yo iría derecho al infierno, sin pasar por la casilla de salida. Había cometido tres de los peores pecados que un hombre podía cometer: Adulterio (ese ya era reiterativo...), homosexualidad (aunque no era exactamente eso. Yo diría más que nada acostarme con un hombre -Peter- Los demás no me interesan...) y incesto... (aquí si que no puedo justificar nada...). Pero había valido la pena.
