Al fin aqui esta el tercer capitulo, perdon por la tardanza, pero comenze a leer un libro que, bueno me ha tenido algo distraida, ojala les guste este capitulo y el encuentro de Emma y Regina, no duden en comentar y de ante mano, pido disculpas por los errores.

* bueno no se si ya lo habran escuchado, pero es un dicho que muy frecuentemente se usa por aqui.

Le agradezco a Candy: que espero que te agrade el capitulo y se que te parece extraño la relacion de Regina y Zelena por la costumbre y bueno aqui tienes tu respuesta a tu pregunta, que no andabas mal encaminada, kykyo-cham: jajajajaja si se podria decir que es como el equipo avatar version OUAT, aqui esta la continuacion, espero te guste, y Love Girl: me pregunto si este encuentro entre las dos te gustara o no, me alegra que te guste la idea de Cora y Zelena como la familia que se merece la morena y pues espero te guste el capitulo. Tambien le agradezco a todos aquellos que leen y animarlos a que dejen un review, creanme ayuda a inspirar.

Ni OUAT, ni sus personajes, solamente esta historia.

Capitulo 3

Mansión Mills – 11:42 pm

Bienvenidos Señores Mills – como siempre Olga sin importar que hora fuese les daba la bienvenida.

Gracias Olga pero ya te hemos dicho que no es necesario que nos esperes hasta tarde – explico Henry Mills

Lo siento señor Mills, pero es mi responsabilidad esperar y darle la bienvenida a toda la familia Mills – dijo con una sonrisa amable – además que lo hago con todo el gusto.

Y te agradecemos por eso Olga – dando una sonrisa pequeña pero llena de cariño la matriarca de la familia. Puede que ella fuera conocida por todas las personas que no fueran su familia como una mujer estricta, calculadora, algo fría y maniática de la limpieza, esto último según sus hijas, pero con Olga, que llevaba muchos años cuidando y sirviendo a su familia, llego a ganarse su cariño y aprecio, viéndola como una amiga, aunque claro siendo ella Cora Mills, no demostraba tan abiertamente su aprecio, sino con muy pequeñas y poco frecuentes muestras, como esa sonrisa, gracias a dios, Olga la conocía perfectamente después de tantos años, como para saber el cariño que le tenía y el significado de esas pequeñas sonrisas. – Por cierto, ¿Dónde están Regina y Zelena? ¿Acaso ya están dormidas? – pregunto un poco sorprendida, ya que normalmente la más pequeña de las dos los esperaba.

Bueno la señorita Zelena llamo avisando que no vendría a dormir debido a que tenía mucho trabajo en la oficina y la señorita Regina, ya está dormida – informo Olga

¿Dormida? Eso me sorprende un poco – hablo Henry

Si, bueno, se podría decir que la señorita Regina tuvo un día movido y decidió ir a dormir.

Mmm ok y Morgana – pregunto Cora por su amiga y maestra de sus hijas.

La señora Morgana está en el jardín, tomando te.

Como siempre, sin duda se ha vuelto un habito para ella – suspiro con una sonrisa el patriarca de los Mills y compartiendo una mirada con su esposa.

Bien es mejor así… Olga, ve y dile a Morgana que necesitamos hablar con ella, la estaremos esperando en el estudio

Está bien, Señora Mills – hizo una pequeña reverencia y comenzó a salir

Y Olga, después puedes ir a descansar – dijo el señor Mills regalándole una sonrisa.

¿Está seguro? – miro asentir a ambos señores de la casa – ok, entonces buenas noches – despidiéndose de ambos y saliendo de la sala.

Una vez que Olga salió, Henry y Cora se dirigieron al estudio, mientras esperaban, decidieron tomar una sidra de manzana, necesitaban relajarse, o más bien Henry necesitaba relajarse, como padre sobre-protector que era, es quien estaba más preocupado y menos de acuerdo que estaba de los dos. Si le había costado aceptar que la mayor de sus hijas se uniera a las fuerzas especiales, ahora con la menor, no se la podía, ni quería imaginar en peligro, peleando contra ese grupo de rebeldes, no después de lo que había pasado hace años. Quería engañarse y pensar que su hija se negaría a participar en ese plan, pero siendo sincero, Regina ni siquiera los dejaría terminar y aceptaría la misión, sin duda, esa hija suya no le tenía miedo a casi nada, aunque no debería sorprenderle, teniendo una esposa como Cora y su otra hija Zelena, Regina no podía ser la excepción. Soltando un suspiro al pensar en eso mientras inconscientemente seguía caminando por todo el estudio, bajo la atenta mirada de su esposa, que se estaba empezando a cansar de la caminata de su esposo por todo el lugar.

Cariño… Henry – trataba de obtener su atención pero sin conseguirlo, así que subió un poco la voz, aunque eso no fuera de su agrado - ¡Henry!

Logrando llamar su atención y haciendo al fin que detuviera su caminata.

Cariño, podrías dejar de dar tantas vueltas, empiezas a marearme.

¡Cora!, pero… como puedes estar tranquila, nuestra bebe va a… - Cora suspiro al ver que su esposo comenzaba a caminar por todo el despacho nuevamente mientras seguía soltando el discurso sobre su hija.

¡Henry! – llamándolo e interrumpiendo su discurso – Claro que sé a qué peligro se enfrentaría nuestra hija, pero también sé que ella es capaz de enfrentarlos y ganarles, recuerda que nuestra hija no es débil, no la criamos para serlo, siempre ha querido estar al frente de la batalla y demostrarnos su fuerza… y lo ha hecho, aun cuando no lo sabe… mira que creer que no me daría cuenta de su participación en algunos casos de Zelena, niñas tontas, pensando que lograrían esconderle algo a su madre, *si cuando ellas apenas van, yo ya vengo de regreso – dijo observando su copa, cualquiera que no la conociera diría que su rostro no expresaba ninguna emoción al hablar de sus hijas, pero para su esposo, que sabía que ese brillo en sus ojos y ese casi imperceptible cariño en su voz al hablar de sus hijas, demostraba el gran amor y orgullo que sentía por ellas – así que cariño… deja de dar tantas vueltas y siéntate… ¿quieres? – sonriéndole a su esposo, que al ver esa sonrisa trago fuertemente, ya que sabía que esa sonrisa no significaba nada bueno si no la obedecía.

… si querida – bajando la cabeza y al fin sentándose, demostrando así quien mandaba de los dos.

Pasando unos minutos, se escuchaba unos golpes en la puerta, pidiendo permiso para entrar, siendo concedido inmediatamente. Entrando Morgana al despacho, todo quedo en silencio, los tres ahí presentes observándose, en especial las dos mujeres, prácticamente esa ya era una costumbre entre esas dos, retarse con la mirada, sin duda era una amistad única. Hasta que al fin una de ellas rompió el silencio y el duelo de miradas.

Así que al fin aceptaron que Regina participara – sonrio y al ver como Cora levantaba una ceja como clara pregunta de "Como lo sabes", explico – es fácil deducirlo al ver su rostro – señalando a Henry, que tenía una expresión entre preocupación y miedo por su hija, provocando que Cora retorciera los ojos suspirando, pensando que su marido no tenía remedio

Si así es, todos los del consejo estuvimos de acuerdo que ya es hora de aceptarlo y dejarles que participaren en esto.

… eso significa que las cosas están cada vez peor, lo cual no me sorprende – afirmo para sí misma, mientras tomaba asiento - … pero cuando le piensan decir esto a Regina.

El Concilium decido que mañana mismo se haría la reunión para darle a conocer la misión a las cuatro elegidas – explicaba Cora.

Así que cuatro…por lo que veo las otras familias no tuvieron otra opción más que aceptar… - hablando más para sí misma.

…Morgana – le llamo Henry, que hasta ese momento no había dicho ninguna palabra - ¿Crees que Regina está preparada para esto? – pregunto con la mirada fija en la pelinegra pidiendo sinceridad.

No les engañare y les diré que no se preocupen por ella, porque no será así, puede que llegue a salir herida y se enfrente contra enemigos peligrosos… pero sé que ella puede contra todo eso, ha sido entrenada toda su vida, no solo por mí, también por ustedes, es inteligente, una gran estratega y fuerte, sabrá que hacer y cómo superar cada obstáculo… así que ¿si creo que está preparada?... si lo creo. – termino diciendo con toda confianza.

…Bien – compartiendo una mirada con su esposa

Así que díganme... ¿de qué trata esa misión?

Prácticamente al mismo tiempo, una conversación muy similar se estaba teniendo en el otro extremo de la cuidad.

Así que esa es la misión…- dijo Merlín con una sonrisa en el rostro – Jajajajaja, será interesante – pensando en cómo reaccionaría la rubia al saber.

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Mansión Charming

Siendo ya entrada la mañana, en la mansión, la rubia estaba a punto de terminar su entrenamiento matutino, aunque en todo ese tiempo, Merlín no le había quitado la vista de encima, lo cual la tenía molesta y algo incomoda.

… ok, se puede saber que tanto me miras anciano – tirándole la toalla con la que se estaba quitando el sudor.

No sé a qué te refieres, mocosa – dijo esquivando la toalla.

No te hagas el que no entiende, que sabes bien a que me refiero, me estás viendo desde casi el comienzo del entrenamiento, haciéndome esa cara de burla cuando sabes algo que yo no – termino señalándolo

Jajajajajajajaja… puede ser mocosa, pero ya te darás cuenta más tarde…

…como sea, ya termine el entrenamiento… iré a ducharme y saldré un rato – alejándose de Merlín y dirigiendo a la mansión.

Está bien… pero a las tres en punto, te quiero en el Parque Central.

¿En el Parque Central?... ¿Porque? – Pregunto volteando a ver a Merlín

Ya lo sabrás, solo limítate a llegar puntual o si no te juro que te hare sufrir en los entrenamientos – amenazándola, sabiendo de la costumbre de la rubia de llegar tarde a cualquier lugar.

Ok…

Una vez lista, Emma antes de salir, al ver que el día estaba muy soleado, decidió ponerse sus lentes de sol, ya preparada salió de la casa, sin rumbo alguno, lo único que quería era despejarse, relajarse, no había podido hablar con sus padres esa mañana ya que habían salido muy temprano, pero estaba decidida a hacerlo, sin importar si su respuesta fuera si o no, no se quedaría de brazos cruzados. Sin darse cuenta termino en uno de los callejones de la cuidad, al darse cuenta decidió dar media vuelta y salir, pero antes de siquiera dar un paso de regreso, escucho unas voces, siendo más preciso, eran gritos pidiendo ayuda y la rubia siendo como es, no dudo y corrió en dirección a los gritos de auxilio, encontrando a una joven siendo rodeada por seis sujetos, que al parecer por los tatuajes de una cobra enrollada alrededor de una rosa era una de los tantos grupos de ladrones que formaban parte de la banda de la Cobras , que a simple vista y con esa sonrisa llena de lujuria no tenían buenas intenciones con la chica.

Al ver que uno de ellos se acercaba a la pobre chica para sujetarla, tomo una lata de refresco que estaba cerca y la lanzo directo a la cabeza del tipo, haciendo que este callera como saco de arena por la fuerza del lanzamiento y llamando la atención de los demás.

Pero qué te pasa eh, maldita rubia – le grito el más pequeño de los cinco tipos que quedaban aun en pie - vas a pagar por es…

Cálmate… parece ser que la rubia se cree una heroína Jajajaja – le interrumpió uno que llevaba una gorra con el símbolo de la banda de las Cobras y que parecía ser el líder, que la observaba de arriba abajo con ojos lujuriosos – no estas para nada mal… por que no dejas de hacerte la valiente y te vienes a divertir con nosotros – sonriendo mostrando sus dientes ya algo oscuros por el consumo de tanto tabaco y provocando la risa de sus compañeros.

…Jajajajajajajaja, si con divertirte te refieres a patearles el trasero a cada uno de ustedes… entonces si acepto… idiota – desafiándolo y regalándole una sonrisa llena de burla, lo que hizo que el líder del grupo perdiera la paciencia con la rubia.

Con un chasquido de dedos del tipo que era el líder, todos se abalanzaron sobre la rubia, aun con la sonrisa en su rostro, Emma solo esquivaba los golpes, dándose cuenta que ninguno de ellos era maestro o cambiante, lo cual le sería muy fácil acabar con ellos en un instante, pero quería hacerlos sufrir a cada uno, al menos por un rato, así que solo esquivaba los pobres intentos de golpearla. Los cinco tipos empezaban a cansarse y más que todo a frustrarse, por más que trataban y lanzaban golpes, ninguno lograba golpear a la rubia, así que decidiendo pelear sucio, el líder levanto su mano y señalo con dos de sus dedos la espalda de la rubia, significando esto que dos de ellos atacaran a Emma por la espalda, con dos tubos que encontraron en el callejón, mientras los que quedaban la distraerían atacándola de frente. Claro está, que la rubia, se dio cuenta de ello, así que cansándose de jugar con ellos, decidió acabar con esa pelea. Deteniendo el golpe que del líder del grupo con la palma de su mano, giro sobre si misma para noquear de un golpe al que estaba a punto de golpearla con el tubo, pero antes de siquiera levantar su puño, el tipo cayo inconsciente, dejándola sorprendida y observando la figura enfrente de ella, que claramente era la de una mujer. Al verla, algo en ella se encendió, como una llama, tanto que sintió que la quemaba, pero aun a pesar de eso no era una mala sensación y esta solo la había sentido una vez… hace casi una semana, con la chica del incendio. En un parpadeo la mujer frente a ella se encontraba a su espalda, acabando con cada uno del grupo, con un solo golpe.

Cuando el último fue vencido, la misteriosa mujer le daba la espalda, siendo cubierta por la sombras que las nubes hacían en ese momento, Emma solo podía ver su espalda, cubierta por una chaqueta elegante de color negra, su cabello, le llegaba un poco más debajo de los hombros y por lo que podía ver con los lentes de sol era de un color oscuro, casi negro e inconscientemente bajo su mirada un poco más, deteniéndose en su trasero, admitiéndose así misma que esos jeans sí que se le miraban muy bien y le favorecía a su trasero. Una voz algo ronca pero con un tono seductor la saco de su admiración.

Deberías dejar de meterte en peleas, si vas a actuar como una cría – dijo la morena aun dando la espalda a la rubia.

¿Qué? – juntando las cejas como claro gesto de enfado

No me digas que además de comportarte como cría, también este mal del oído, querida – volteo un poco su rostro para ver a la rubia, la cual seguía juntando sus cejas y apretando sus puños.

Y tú quién te crees que eres para aparecer de pronto y decirme eso – pregunto con claro enojo la rubia.

Pues, soy la que te salvo de ser golpeada por estos idiotas, dando la vuelta por completo, quedando cara a cara con la rubia, siendo aún protegida por la sombra de las nubes, no permitiendo a la de ojos verde-azulados observarla bien.

Lo tenía todo bajo control, no era necesario que te metieras – sintiendo mas enojo, ignorando ese fuego y esa sensación que empezó a sentir en su corazón desde que vio a la mujer frente a ella y que solo aumento al tenerla cara a cara.

Jajajajajaja si tenerlo bajo a control, te refieres a solo esquivar los golpes, pues sin duda si lo tenías bajo control, querida – burlándose

Yo peleo a mi manera y el cómo lo haga no es de tu incumbencia – apretando un poco más fuerte sus puños, ignorando los leves quejidos que venían de su lado.

Cambiando su tono de burla a uno de seriedad dijo – Pues será mejor que cambies tu manera de pelear, querida – soltando la última palabra con sarcasmo – En una verdadera batalla ya estarías muerta, si hubieses peleado a "tu" manera.

Claro que Emma sabía que en una verdadera pelea sería diferente, no era necesario que una morena arrogante, sarcástica, con voz sexy, con una gran figura y con unos ojos marrones profundos que se le hacían muy conocidos y que le hacían sentir cosas que prefería ignorar, le viniera a decir eso, lo sabía perfectamente.

Ambas estando frente a frente, retándose con la mirada, aunque la morena no podía ver directamente los ojos de la rubia por los lentes de sol, podía sentir el enojo de ella, claro que también sentía como su propio corazón latía fuertemente y una sensación desconocida la invadía desde que se encontró con esa rubia idiota.

Claramente ambas había olvidado dos cosas, una de ellas rompió su duelo de miradas, llamando su atención.

Gracias, gracias… muchas gracias – agradecía la joven que había sido acorralada por los idiotas, así como los había llamado la morena, y que la pobre aún seguía derramando lagrimas por el susto que había pasado.

No tienes que agradecer, no fue nada – dijo la rubia a la joven

Claro que no fue nada, ya que tu no hiciste nada – la interrumpió la morena, mirando con arrogancia a Emma – aunque estoy de acuerdo con la rubia, no tienes que agradecer nada – esta vez suavizando la voz y viendo a la chica.

Todo esto bajo la atenta mirada de la rubia, que solo seguía apretando sus puños demostrando su enojo e igual volvía a ignorar los que se volvían más fuertes.

Sera mejor que me vaya – dándose la vuelta y comenzando a caminar – al menos creo que te puedes hacer cargo de ellos estando inconscientes – haciendo enojar todavía más a la rubia - … a y por cierto querida… espero que hayas disfrutado la vista de mi trasero – dando a entender que se había dado cuenta de la "admiración" que había hecho la rubia a su trasero, diciéndolo con un tono de burla y algo seductor, que solo hizo sintiera vergüenza y aumentara más su enojo, volviendo su rostro más rojo y provocando que aumentara más la presión sobre sus puños, dirigiendo una mirada de odio a la morena, un sonoro "crack", seguido de un grito de dolor que la hizo voltear a su lado derecho, más precisamente a su mano que apretaba fuertemente otra, que pertenecía al líder de los idiotas, el cual estaba retorciéndose del dolor.

Al parecer todo ese tiempo, Emma no había soltado la mano del desdichado líder, haciendo que descargara su fuerza con ella, ignorando los quejidos del tipo, siguió ejerciendo fuerza sobre la mano, hasta que los huesos no pudieron soportar más presión terminando de quebrarse con un sonoro "crack" y un grito de dolor como prueba de ello, sin ningún remordimiento soltó su mano y dirigió su vista hacia donde estaba la morena, no encontrando a nadie. Aumentando su frustración por no haber podido decir nada contra ella y desando nunca volver a verla.

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Parque Central – 3:10 pm

Merlín se encontraba impaciente, ya habían pasado diez minutos de la hora en que le dijo a la rubia que se encontraran, pero aun no aparecía. Empezaba a arrepentirse de no haberle dicho a la rubia a donde la llevaría, pero claro, era culpa de su manía de molestar a la rubia y mantener las cosas en suspenso, y lo peor es que no contestaba a sus llamadas, en verdad esperaba que tuviera una buena razón para no llegar puntual, porque si no, la haría sufrir en los entrenamientos por toda una semana.

Estaba a punto de volver a llamarla, cuando la vio acercarse, traía sus manos metidas en los bolsillos traseros de su pantalón y aunque trajera aun los lentes de sol puestos, claramente se podía ver que venía con una expresión de molestia y enojo.

Llegas tarde mocosa, se puede saber que te entretuvo para que vinieras tarde – pregunto cruzando sus brazos sobre el pecho.

No quiero hablar de eso – claramente molesta aun con las manos en su bolsillo.

Para Merlín era obvio que algo le había pasado a su alumna, pero estaba claro que ella no hablaría y siendo como era, decidió mejor esperar a que ellas e lo contase y sino… pues ya haría que se lo contase, pero no por el momento, ya estaban atrasados como para empezar a discutir. Dejando pasarlo por ahora, empezaron a caminar hacia su destino.

Emma seguía a Merlín sin prestarle la mínima atención al camino, ni mucho menos hacia donde se dirigían. Aun metida en sus pensamientos, recordando lo que había pasado hace unas horas. Después de que la morena desapareciera, decidió dar aviso a la policía para que se hiciera cargo de todos esos idiotas; mientras esperaba, la chica no dejaba de agradecerle, lo cual ya la empezaba a cansar, además aun no olvidaba la actitud de la morena y todo lo que le había dicho, haciendo que su enojo aumentara, en verdad en ese momento solo deseaba darle su merecido a esa morena arrogante y hacer que se tragara sus palabras, prefería enfocarse en esos pensamientos, que en el fuego y ese sentimiento que se había instalado en su interior y que solo aumento cuando sus ojos se encontraron, aun cuando ella llevaba sus gafas de sol puesta, ese café profundo se le hacía muy conocido, pero por su enojo y cabezonería decidió ignorar todo eso.

Por estar mirando el piso y recordando lo de hace unas hora, sin notar que Merlín se había detenido enfrente de un edificio, choco con su espalda, sorprendida aun sin mirar a su alrededor.

Anciano, ¿porque te detienes así de repente? – sobándose la nariz

Si no hubiese estado en el limbo, te habrías dado cuenta de que ya hemos llegado – señalando el edificio frente a él.

La rubia, siguiendo la dirección hacia donde apuntaba Merlín, al fin consiente de donde se encontraba y olvidando lo sucedido hace horas. Enfrente de ella se alzaba un gran edificio de 19 plantas, era de forma algo ovalada, con grandes ventanas, alrededor del edificio principal se encontraban diferentes edificaciones, más pequeñas, conectadas al gran edifico por túneles que llevaban capsulas, que dentro de ellas transportaban personas o algún equipo, cada una de esas instalaciones formaban parte del Concilium, el lugar con la mejor seguridad y donde se reunía el consejo formado por las 7 familias… el lugar donde trabajaban sus padres.

…Anciano, ¿Qué hacemos aquí? – aun viendo el gran edifico en el que gran cantidad de personas entraban y salían.

Ya lo sabrás… Vamos – caminando hacia la entrada del edificio principal

Emma parecía una niña en parque de diversiones observando a todos lados, viendo pasar a gente corriendo, con grandes montañas de papeles, otros caminando tan tranquilamente, había personas que por su uniforme que era completamente negro, con ciertos detalles en dorado, otros en verde o azules, les delataba que pertenecían a las fuerzas especiales, más precisamente al departamento encargado de todo lo relacionado con el grupo rebelde Tekhné. Aunque sus padres trabajaran ahí, muy raramente los visitaba, por lo cual, se le hacía extraño el estar ahí y más la razón del porque Merlín la llevo ahí. Siguiendo a Merlín hacia el ascensor, se dio cuenta que algunos se detenían a observarlos, más concretamente observaban al anciano, pero este seguía su camino ignorando toda esa atención, hasta llegar al elevador, una vez dentro se dirigieron al último piso donde se encontraba el concejo, aumentando la curiosidad de la rubia.

…ok, anciano, ¿me puedes decir porque estamos aquí? – cruzando los brazos

La paciencia es una virtud mocosa – dijo sin voltear a verla

Si una virtud que no poseo – haciendo reír a Merlín, quien sabía muy bien que esa rubia cabezota carecía de la más mínima pizca de paciencia, ciertamente le recordaba a el mismo a su edad, solo esperaba que al igual que en su caso, con el tiempo la rubia fuera adquiriendo algo de paciencia.

No te preocupes, ya sabrás la razón del porque estamos aquí – llegando al último piso, a una sala de espera, detrás de él, Emma iba aun de brazos cruzados, no complacida por la respuesta de Merlín.

¡ Hey rubia tonta! – grito una voz conocida para la rubia, que provenía a espalda de ella.

… No puede ser… ¡ Ruby! – nombro Emma a la chica que antes la había llamado, abrazándola.

La chica llamada Ruby, era una morena de la misma estatura que Emma, de cabello castaño, largo que le llegaba hasta casi la mitad de su espalda, con algunos mechones de color rojo, con ojos grisáceos, una expresión picara en su rostro, de piel algo clara, iba vestida con un pantalón de cuero, resaltando sus tonificadas piernas, botines de tacón bajo, una camisa blanca debajo de una chamarra negra y con una bufanda roja alrededor de su cuello, además de su inseparable collar con un dije de lobo. Sin duda alguna, para Emma, Ruby no había cambiado para nada, seguía teniendo ese aire travieso y rebelde que siempre la caracterizaba, siendo amigas desde pequeñas, ambas eran como hermanas.

¿Qué haces aquí? – pregunto Emma poniendo sus manos sobre los hombros de Ruby

Vine porque mi abuela dijo que me necesitaba, pero no se para que – sonriendo a esa rubia terca que había sido su amiga desde muchos años, sin importar la distancia - ¿Pero qué hay de ti rubia? ¿qué haces aquí? No me digas que sigues metiéndote en problemas y estas aquí para que tus padres te den el sermón, o al fin encontraste a alguien en quien gastar esas energías y que te controlara – esto último lo dijo con picardía y moviendo sus cejas.

Jajajajajajaja, mira quien habla, si a quien le deberían poner correa es a ti – escuchando un "jamás pasara" de la morena – si claro, ya veremos Jajajaja… y pues no, esa persona de la que hablas no existe, sigo tan libre y feliz como siempre…

Jajajajajaja, te digo lo mismo rubia, "ya veremos", pero ya en serio que haces por aquí, es algo extraño que vengas al Concilium.

Si bueno, ni yo lo sé, quien me trajo fue el anciano, apuntando a Merlín, recibiendo un golpe con su bastón en la cabeza y provocando una carcajada de Ruby.

Te he dicho que es de mala educación señalar a las personas.

Jajajajajaja, sin duda no ha cambiado nada, sigue demostrando su cariño a través de golpes jajaja.

Tu tampoco pequeña loba, por lo que veo, también sigues siendo la misma traviesa de siempre – Merlín quedo observando a la morena, feliz de verla, ya que hace mucho no sabía de ella - … es bueno volver a verte Ruby.

Igualmente… Maestro – inclinándose como muestra de respeto, puede que por un corto periodo ese hombre de larga barba frente a ella, hubiese sido su maestro, pero sin duda en ese corto tiempo, le había enseñado grandes lecciones… y también le había dado grandes palizas a ella y a la rubia, que aun de solo recordarlas le dolía el cuerpo.

Si bueno, ahora, ya acabado el reencuentro, anciano, puedes decirme porque estoy aquí y sospecho que también sabes porque Ruby está aquí – pregunto la rubia sobándose la cabeza.

…la razón de porque ambas están aquí es, porque el consejo, tiene una misión para ustedes y para otras dos personas – eso dejo sorprendidas ambas, preguntándose cual sería esa misión y quienes serían las otras dos personas…

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Sala de Reunión del Consejo

La sala donde se llevaban a cabo las reuniones del Consejo, ocupaba casi la mitad del último piso, equipada con lo último en tecnología, la habitación tenía una tarima donde en el centro se encontraba una mesa en forma de media luna, atrás de esta se podía ver una gran vista de StoryBrooke. La mesa tenía 10 asientos, de izquierda a derecha, cada uno estaba ocupado por los líderes de las 7 familias.

En el borde derecho, se encontraban Aurora y su esposo Felipe, siendo los más jóvenes del consejo, aun les faltaba algo de experiencia, ya que hace poco que tomaron el liderazgo de su familia, ellos representaban a una de las familias de los No Maestros, siendo los dueños de las compañías encargadas del desarrollo de inventos que ayudaran a la comodidad de los habitantes además de inventos que ayudaran a mantener el balance entre la cuidad con la naturaleza, también encargada en las construcciones de edificios y en otra parte en la medicina; siguiéndoles, estaba la cabecilla del Clan Lucas y abuela de Ruby, Granny, siendo la representante de los cambiantes, con un carácter sin duda algo fuerte, siempre directa y sincera, aun con su edad era una gran guerrera a temer y muy respetada, tanto por su pueblo como por los demás del consejo. A la par de ella, estaban los Charming, Snow y David, padres de Emma y Neal, líderes de los Maestros Agua, lideres justos, pacientes a comparación de su hija, de apariencia amigable y cariñosa, no dudaban en mostrar su cariño hacia su familia y amigos, de los dos, Snow era la más paciente y la estratega, mientras que su esposo, David, era el más impulsivo, cosa que heredo su hija, comprendiéndose con solo una mirada, pero en la lucha, eran guerreros temidos por sus habilidades, más cuando peleaban juntos, podían llegar a convertirse en una pesadilla para sus enemigos, fueron conocidos como los "Generales del Mar" por sus grandes habilidades.

Casi al centro de la mesa, a la par de los Charming, estaba el líder de los Maestro Tierra, Bealfire, un hombre algo tosco, de aspecto rígido, siempre con una expresión seria en su rostro, de barba cerrada y con una gran cicatriz que comenzaba de su ceja derecha y terminaba hasta casi la mitad de su mejilla, muy pocos sabían el origen de tal cicatriz, un gran guerrero, siendo implacable con sus enemigos, de entre todos los del concejo era el más estricto y severo. Siguiéndole, estaba los Mills, los líderes de los Maestros Fuego, conocidos como los "Señores del Fuego", Cora y Henry Mills, sin duda un matrimonio único, entre ambos se complementaban. Cora siendo la estricta y calculadora, Henry siendo amable y bondadoso, ambos velaban por el bien de su gente, al igual que los Charming se entendían a la perfección con una sola mirada, en la batalla eran los mejores estrategas, algo que Zelena y Regina habían heredado, temidos por sus habilidades, aunque de los dos, la más temida era Cora, sin duda no tenía piedad de sus enemigos. A la par de ellos, se encontraba la segunda representante de los No Maestros, Cruella De Vil, una mujer de por mas única, caracterizada por su cabello de color blanco en una mitad y la otra de color negro, siendo la sarcástica del consejo, le encantaba molestar a cualquiera de ellos, en especial a cierto maestro tierra, siempre vestida de forma elegante, una de las mujeres más inteligente, dueña de las empresas De Vil, enfocadas en el ámbito de la medicina y armamento, siendo la proveedora de las armas y tecnologías para la seguridad de StoryBrooke y por último, el líder de los Maestro Aire, Marco, junto con Granny, ambos eran los mayores del consejo, solo que a diferencia de la líder de los cambiantes, Marco, era el más pacífico de todos, filosofo, sensato y muy sereno, evitaba las peleas innecesarias, tratando de resolver los problemas pacíficamente, un hombre amable que podía llega a convertirse en alguien de temer cuando se trataba de proteger a su familia y su pueblo.

Todos ellos estaban en plena discusión sobre el grupo rebelde y la misión que sería asignada a las cuatro elegidas. Siendo interrumpidos por una de las secretarias, informándoles que las cuatro elegidas, ya estaban presentes, Bealfire, con un gesto de su mano y una voz gruesa dijo.

Hágales pasar

La secretaria asintió y desapareció por una de las dos entradas que poseía el salón de reuniones, pasando cinco minutos, la misma puerta por la que había salido anteriormente la joven, se abrió, entrando por ella Emma y Ruby, sin Merlín, que decidió esperar por ellas afuera, viendo innecesario entrar ya que sabía cuál era la misión.

Al entrar, Emma localizo a sus padres, su mama la observaba con una sonrisa y su padre le daba una mirada entre orgullosa y miedosa. Ruby encontró a su abuela a la par de los padres de su amiga rubia mirándola asentir, sin saber que significaba eso, levanto una ceja como clara duda. Amabas empezaron a observar al resto del consejo, una pareja que se encontraba en el lado derecho las observaba con curiosidad, el que se encontraba en el centro, les dirigía una mirada dura analizándolas, la pareja que estaba al lado de el de la cicatriz, miraban a la rubia con curiosidad y analizándola, más específicamente el señor la miraba con curiosidad y le sonreía, al contrario la mujer que parecía su esposa, la analizaba, levantando una ceja, por un momento ambas se mantuvieron la mirada, y había algo en esa mirada de la señora y su forma de levantar la ceja que se le hacía familiar, pero no pudo seguir pensando en eso porque una risa que venía de una mujer con el pelo blanco y negro la sorprendió, más porque la saludaba con una sonrisa extraña, eso provoco que ladeara la cabeza con duda y por último, un hombre ya de edad miraba a Ruby detenidamente, moviendo la cabeza como aprobando algo, lo cual hizo que la morena imitara el gesto de la rubia, ladeando su cabeza.

Después de ese extraño intercambio de miradas. Emma y Ruby se dieron cuenta que solo estaban ellas dos de las supuestas cuatro elegidas, y antes que la de mechas rojas preguntara de que se trataba todo eso, la segunda puerta del salón se abrió, dando paso a dos morenas, una de ellas era un poco más baja que la otra, como de 1.64 de altura, ojos color azul, una larga cabellera castaña, con una sonrisa en el rostro, el cual era de rasgos finos que expresaban una gran calma, sin duda era una mujer bella, pensó Ruby, quien no le quitaba la vista de encima impresionada. Emma estaba igual de impresionada por la otra morena, pero no era por su belleza, que no podía negar que tenía, sino porque ella conocía esa chaqueta elegante, ese cabello castaño, hasta debajo de los hombros, ese trasero, esas cejas y más aún… esos ojo oscuros, que también la miraban con sorpresa, pero que la escondió en un parpadeo… era la misma morena arrogante de hace unas horas y al igual que antes, sintió ese algo que le provocaba la morena y que decidió asociarlo al enojo, nunca pensó que la volvería a ver y menos ahí y siendo como es, en vez de quedarse callada lo que hizo fue…

¡TU! – grito, apuntando con un dedo a la morena, que levanto una ceja, como claro signo de arrogancia, escondiendo su sorpresa de encontrar a la rubia idiota ahí.

Cuando la rubia había gritado, dejo a todos sorprendidos, sus padres se quedaron más sorprendidos por su acción, preguntándose de donde conocía a la hija de los Milla, y bueno Cora, como toda Mills, levanto su ceja, igual preguntándose, porque esa rubia escandalosa, le gritaba a su hija y de donde la conocía. El silencio duro un poco más, todos observando a Emma y Regina que habían empezado un duelo de miradas, hasta que uno de los concejales, siendo más precisos, Bealfire, interrumpió, aclarándose la garganta, llamando la atención de las cuatro ahí presentes y tomando la palabra.

Bien, no nos importa que ya se conozcan, o si tienen algún problema entre ustedes, recuerden que están enfrente del consejo y deben de mostrar respeto, siendo las herederas de sus respectivas familias, deben comportarse como se debe – dirigiéndoles una mirada severa y hablando con un poco de arrogancia.

Al terminar de hablar tanto Emma como Ruby, querían decirle unas cuantas cosas a ese líder, pero una mirada de Snow y Granny, bastaron para que ambas decidieran quedarse calladas, claro que Regina y la otra morena, que se llamaba Belle, no les gusto lo que dijo Bealfire, Regina siendo una Mills, decidió contar hasta diez en su mente, como su madre, hermana y maestra le habían enseñado y Belle, bueno ella tenía una gran paciencia, decidiendo hacer oídos sordos.

Como siempre tan amargado, Bealfire – dijo con aburrimiento Cruella, apoyando su cabeza en la palma de su mano – déjalas ser, que importa que sean las herederas de cada una de sus familias, siguen siendo jóvenes.

Cruella… en ningún momento pedí tu opinión – dirigiendo una mirada retadora a Cruella

Al igual, querido, que yo recuerde, nadie te puso al mando o sí? – devolviéndole la mirada, eso ya era algo común entre los dos, mayormente se dirigían palabras llenas de sarcasmo, retándose, ya cansándose de eso tanto Cora como Snow decidieron intervenir.

Ok, ya basta ustedes dos – los interrumpió Snow – no es momento para sus disputas diarias.

Así es, ya dejen de comportarse como críos, son parte del consejo y líderes de su gente, den el ejemplo – Cora dirigió una mirada a ambos, esperando que ya dejaran ese estúpido duelo de miradas para después.

Pasando unos segundos, Cruella y Bealfire, lo dejaron por la paz, aunque claro este último estaba más que enojado, las cuatro jóvenes, durante ese tiempo solo habían observado, claro que Ruby y Emma, sintieron cierta satisfacción al ver la expresión del líder tierra al ser regañado por Cora.

Bien… ya dejando esa distracción de lado, es hora de decirles de que trata su misión – trayendo la atención de las cuatro, que aunque no lo demostraban estaban algo nerviosas y emocionadas.

Pero antes debemos aclararles que esta misión será realizada en parejas – explico Aurora, hablando por primera vez - además decidimos elegirlas a ustedes cuatro, no solo por pertenecer a una de las 7 familias, sino también por sus habilidades.

Como dice mi esposa, cada una de ustedes ha dado a conocer su fuerza, habilidad, inteligencia y estrategia a la hora de una pelea, además que con los recientes ataques, necesitamos a gente de entera confianza, por eso, ustedes fueron elegidas.

…así es, así que antes de decirles de que trata la misión, les diremos quiénes serán sus compañeras. – hablo marco, dejándole el lugar a Bealfire para continuar.

Ruby Lucas, heredera de la familia Lucas, líder de la manada de lobos salvajes y representante de los cambiantes. Belle French, hija de Marco French, erudita y maestra aire – dijo mirando a cada una de ellas – ustedes harán equipo en esta misión, recibiendo un asentimiento de parte de ambas como aceptación y haciendo que ambas morenas se mirasen

Regina Mills, princesa del fuego, heredera de los Mills, tu pareja será Emma Charming, guerrera del agua y heredera de los Charming – tanto la rubia como la morena, no estaban de acuerdo, para nada con ese asunto y la forma que encontraron para expresarlo fue un sonoro…

¡¿Qué?!