Tenía que estar soñando, sabía que tendría que despertar de un momento a otro, porque era imposible que en el mundo real le estuviese pasando algo así…
- ¿Qué pasa, Harry, es que nunca has visto a alguien vestido de Papá Noel?
Pues sí, pero nadie vestido de esa forma. Y menos tú.
Draco Malfoy estaba a menos de un metro de él. Llevaba un gorrito navideño, tenía una especie de camiseta y unos bóxers con aspecto de ser un traje navideño, con botoncitos y todo, pero Harry nunca había visto un traje navideño así. La tela le marcaba perfectamente la piel, de modo que las formas de su cuerpo se podían apreciar sin necesidad de recurrir a la imaginación. Y llevaba además ¿un lazo verde? Sí, un lazo verde en un costado de su cabeza…Harry tragó en seco ante el espectáculo.
- ¿Estas nervioso, Harry?
- N-n-no. – Casi se muerde la lengua. ¿Nervioso? No, por supuesto que no. Estaba más que nervioso. Estaba extasiado, aterrorizado y fascinado a la vez, ¿cómo era posible que uno pudiera sentir todas esas cosas a un mismo tiempo?
- Bien, porque me gustaría darte algo, ¿quieres saber qué es?
- S-sí
- Pues, como has sido un niño bueno, Santa Claus te dará un regalo, ¿No estás contento? - una sonrisa lasciva le adornó el rostro y Harry sintió que le estaba costando respirar.
- ¿y cu-cuál es e-ese re-regalo? – La sonrisa de Draco se ensanchó mientras acortaba la distancia entre ellos. Harry apenas fue consciente de que estaba sentado al borde de una cama porque cuando el rubio se apoyó en su regazo y lo rodeó con sus brazos perdió la total noción de las cosas.
- Yo – contestó el otro muchacho mientras acercaba sus labios a los de él. El corazón de Harry saltó en su pecho y él comenzó a hiperventilar, al entender el significado del lazo que llevaba Draco sobre su cabeza; se olvidó de todo aquello, no le importaba nada en aquel momento más que el saber que todo lo que deseaba estaba frente a él ofreciéndose como un regalo navideño. Mandó a volar lo último que le quedaba de cordura y acercó también sus labios…estaban por hacer contacto…casi podía jurar que se rozaban y…
- Harry, despierta, llegaremos tarde!!!
- ¡Ouch! – Su cabeza golpeó con fuerza contra el cabecero de la cama y él lanzó un quejido, a la vez que trataba de ordenar sus pensamientos, ¿qué había pasado?
- Harry, amigo, muévete. ¿Acaso quieres llegar tarde? – Su visión todavía estaba nublada y sentía que la cabeza le daba vueltas, pero las palabras de su amigo lo hicieron reaccionar. Apartó las sábanas y trató de enderezarse.
- ¿Tarde? ¿Qué hora es?-
Se sentó al borde de la cama y las imágenes golpearon con fuerza sus pensamientos. Recordó entonces lo que había soñado. Oh, noo, ¿cómo haré para fingir que lo odio? Si acabo de soñar semejante cosa con él. Ya era bastante difícil tener que fingir que lo aborrecía totalmente y lo que acababa de ocurrir no hacía más que dificultarle las cosas. No era la primera vez que soñaba con el rubio, pero sí la primera vez que soñaba algo así. Definitivamente, no podía estar en una peor situación. Debía ser por la navidad, o eso esperaba él, rogaba que una vez pasado todo el embrollo en el que se había metido las cosas volvieran a ser casi tan normales como antes.
- Lo suficientemente tarde como para que no tengas tiempo de desayunar. Tenemos clases, ¿recuerdas? – Cierto, lo había olvidado. Estaban en período de vacaciones pero los de 5º y 7º año tenían clases por los TIMOS y EXTASIS. Por eso la necesidad de encontrar una manera de no hacer los deberes, con los repasos para los exámenes ya tenían suficiente - Vístete y vámonos, tenemos que llegar a la clase de Binns. Hermione estaba preocupada por ti, pero dijo que tenía que hablar con McGonagall sobre los TIMOS, no sé porque se preocupa tanto, apuesto que saldrá bien como siempre y… ¿Harry? – Ron se interrumpió al ver que su amigo estaba perdido en sus pensamientos – Venga, Harry, vístete, luego piensas- dijo mientras lo sacudía. Harry volvió a la realidad y se apresuró a vestirse, diciéndole a Ron que se adelantara. Su amigo lo dejó solo.
Tardó un poco en ponerse la túnica y luego se dio cuenta que se la había puesto al revés. Se puso los primeros calcetines que encontró, el sombrero, cogió sus libros y salió en carrera a la clase del Profesor Binns. Tenía que olvidarse de lo ocurrido y pensar en otra cosa.
Llegó justo en el momento en que el profesor Binns aparecía por la pizarra y se apresuró a sentarse al lado de Ron y Hermione.
- ¿Qué te pasó, Harry? Quise ir a verte, pero tenía que preguntarle a McGonagall si la actuación otorgaba beneficios para los TIMOS.
- Ah, vale. ¿Y qué dijo?- Harry trató de aparentar que le interesaba, aunque una parte de su mente aún estaba en su sueño.
- Que no, pero que podía influenciar en la evaluación de los profesores de acuerdo al desempeño que los alumnos muestren.
- Ah. Pues entonces no recibiré ningún beneficio porque no creo hacer un buen trabajo.
Hermione frunció el ceño – Creo que si te lo propones, Harry, harías un excelente trabajo. No vas a decepcionar a Dumbledore y a Hagrid, ¿verdad?- Harry suspiró, su amiga tenía razón, pero le iba a costar mucho hacer las cosas bien teniendo a alguien tan perturbador a su lado durante los ensayos. Alejó esos pensamientos de su cabeza y se limitó a mirar al profesor Binns, mientras Hermione prestaba atención a la clase y Ron bostezaba aburrido. Quince minutos después él y Ron estaban garabateando tonterías en el pergamino de Harry.
- Podrían hacer el intento de fingir que escuchan la clase. ¿Cómo es que están tan confiados de que les prestaré mis apuntes?
- Porque siempre lo haces, Hermione. Y si no lo haces, te sentirás mal. Creo que eso ya lo habíamos dejado claro.
Avanzaban lentamente hacia las mazmorras, donde les aguardaba una desagradable clase con Snape. Harry no quería ni pensar en su expresión cuando vio su nombre en las listas. Estaba seguro que lo trataría peor de lo que ya lo hacía.
Y así fue. Snape les puso a trabajar en una poción muy difícil y les aseguró a los Gryffindor que su ensayo se excluía de los beneficios del musical. Luego se puso a observar cómo trabajaban, lo que en realidad consistió en criticar todo lo que hacía Harry, poniéndolo cada vez más nervioso. Incluso se olvidó de torturar a Neville, sólo tenía ojos para el "vergonzoso y deficiente trabajo de Potter". Cuando el ojiverde estaba a punto de perder los estribos y gritarle unas cuantas cosas Malfoy llamó al profesor.
- Señor, ya terminé. ¿Podría revisar mi poción?
Harry abrió los ojos como platos soperos. Malfoy acababa de ayudarlo, le había evitado que explotara y Snape lo castigase. Miró hacia el rubio pero su pequeña ilusión desapareció cuando vio la mirada entre burlona y despreciativa que le dedicaba el muchacho. Había sido un idiota, Malfoy sólo había querido lucir su talento por haber logrado terminar la poción, si es que la había terminado, claro, a lo mejor estaba presumiendo. De cualquier forma, no tenía nada que ver con él.
Cuando terminó la clase, dejó su poción en el lugar que les había indicado Snape y cogiendo sus cosas salió disparado por la puerta.
- ¡Harry, espéranos! – Harry aminoró el paso para que sus amigos pudieran alcanzarlo. Todavía sentía la decepción y la furia mezcladas dentro de sí, así que trató de calmarse para no mostrar cuanto lo había alterado lo sucedido.
- Perdón, tenía prisa por salir de ahí – se disculpó cuando sus amigos le dieron alcance.
- Te entendemos, Harry. Snape y el maldito hurón son un par de desgraciados. Son unos arrogantes, presumidos, malditas serpientes...
- Creo que Malfoy salvó a Harry. Estaba a punto de explotar cuando Malfoy interrumpió.
- ¿Y eso qué? Sólo lo hizo para que Snape lo halagara por haber terminado esa poción. Tú la habías terminado hace mucho y Snape ni se fijó porque estaba ocupado molestando a Harry.
- Ron, sin importar las razones de Malfoy, ayudó a Harry y no podemos criticarlo.
- ¿QUEEE?! ¿Te has vuelto loca? ¡Es Malfoy, Hermione! No importa lo que haga, igual lo odiaremos, ¿verdad Harry?
Harry dudó. Una parte de él estaba de acuerdo con Ron, Malfoy había presumido su trabajo y no le importaba para nada Harry, o eso es lo que había dado a entender esa mirada que le había dirigido. Pero otra parte, la de sus esperanzas, le decía que Hermione tenía la razón. Fuese o no por Harry, lo había salvado. Estaría con un castigo de Snape encima si es que el rubio no hubiera intervenido, aunque fuese sutilmente; había hecho que Snape se alejara de Harry y que él pudiese pensar con más claridad, terminando la poción con un poco de ayuda de Hermione. Le debía no sólo la falta de un castigo, sino también el haber concluido bien el trabajo de ese día.
- ¿Harry? – Ron lo miraba incrédulo ante su expresión de estar meditando la respuesta.
- No lo sé, Ron. Hay que reconocer que aunque lo hizo para sus propios propósitos, me libró de Snape.
El pelirrojo resopló enojado y no volvió a hablar hasta que se sentaron en el comedor de Gryffindor. Ahí se percataron de que los alumnos parecían inquietos.
- ¿Qué tal, chicos? ¿Preparados para saber que le tocará a cada uno? – Neville lucía entusiasmado.
Harry palideció. Lo había olvidado, las listas se publicarían al mediodía. Después de almorzar, todos se irían a sus salas comunes a ver sus respectivos papeles. Harry no estaba entusiasmado ni ansioso. Sabía qué papel le tocaría sin necesidad de tener que verlo en una lista. Si iba a ser uno de los protagonistas del musical histórico-navideño, significaba que sólo podía haber un papel para él: Godric Gryffindor. Y el rubio sería Salazar Slytherin.
Terminó su almuerzo sin ganas de ir a ver las listas en la Torre de Gryffindor. Caminó hacia la puerta para salir cuando chocó con alguien.
- Oh, perdón, Harry.-
El corazón de Harry dio un vuelco. Cho...Genial, más drama en mi vida amorosa.
No es que de pronto se hubiera enamorado del rubio o que de pronto le hubiese dejado de gustar Cho. Draco le había llamado la atención desde que se conocieron, fue el primer chico de su edad que le habló cuando se enteró de que era un mago; si el rubio no se hubiera mostrado tan petulante, quizás hasta se hubiesen hecho amigos. Pero aquello no era posible, porque implicaba a su familia y la manera cómo le habían criado. Lo habían educado para servir y adorar a Voldemort, lo que convertía a Harry en su peor enemigo. Ahora que Voldemort estaba de vuelta, Lucius y su familia estarían a su servicio, y él no quería ni pensar en Draco como mortífago. Pero aún sabiendo que sus posibilidades eran casi nulas, Harry no había abandonado sus esperanzas de entenderse mejor con el rubio y de hecho, se había obligado a pensar en él tras lo ocurrido con Cho…
El año anterior Harry había presenciado la muerte de Cedric, el novio de Cho. La muchacha parecía haber estado tratando de elegir entre Harry y Cedric, y había ganado Cedric. Y ahora él estaba muerto. Harry no sabía como actuar con ella, pues pensó que ella le odiaría. Pero al contrario, Cho parecía estar interesada en hablar con él y seguir siendo amigos o algo más. Y eso no era lo que esperaba; tras lo ocurrido en el regreso de Voldemort, Harry decidió que se enfocaría en algo imposible, como el Slytherin, para no obligarse a pensar en Cho y lo felices que quizás pudieran ser estando juntos.
Sentía su corazón dividido entre lo que parecía fácil y le proyectaba un futuro feliz, aunque sintiera que no haría lo correcto estando con una chica que había amado a otra persona y cuya muerte había presenciado él mismo, y lo que parecía utópico, imposible, pero que le aseguraba el no enamorarse de otra persona, pues se fijaría en el rubio y en nadie más, manteniendo a salvo su corazón, aunque eso también implicase sufrir el desprecio de la persona que amaba. ¿Qué hacer, entonces?
- ¿Harry, estás bien?
- Sí, Cho. Yo...eh…solo estaba pensando.
- Ah, vale – La muchacha le sonrió e hizo un ademán de irse, pero volteó rapidamente. –Por cierto, Harry, ¿vas a participar en la actuación navideña? – El corazón de Harry se congeló. No, por favor, no me digas que tú también…
- Pues sí, creo que me dejé agobiar por los deberes y…bueno…sí, voy a participar.-
El rostro de Cho se iluminó con una gran sonrisa – Que bueno Harry, yo también participaré. Espero que nos toque en el mismo acto, así podremos...ehm…ensayar juntos.-
Harry le devolvió una débil sonrisa, feliz de ver la entusiasmada expresión de Cho ante la perspectiva de tener que ensayar juntos ese bendito musical; claro que ella no sabía aún que acto le tocaría, pero Harry sí sabía el suyo, sabía hasta su papel, era bastante fácil de adivinar. Por eso prefería ir a dar una vuelta por los terrenos de Hogwarts en lugar de ir a su Sala Común y sentarse a esperar que llegara la hora del ensayo, siendo observado por todos cuando vieran que acto y que papel le tocaría.
- Eso espero, Cho. Disculpa, tengo que irme. Te veo en el ensayo, ¿vale?-
La chica asintió y se alejó con una sonrisa. Harry apuró el paso para evitar encontrarse con alguien más o que sus amigos le siguieran. Quería estar solo para poder pensar mejor.
- Su atención, por favor. – La voz de la Profesora McGonagall le interrumpió y se quedó donde estaba, a pocos metros de la puerta – A todos los alumnos que participarán del espectáculo navideño, les comunico que las listas con sus papeles y el acto donde están incluidos se han publicado en sus respectivos paneles de anuncios. Pueden revisarlos en sus Salas Comunes después del almuerzo. El punto de encuentro para los ensayos será aquí, en el Gran Comedor, a las dos de la tarde, lo cual significa que no asistirán a las clases programadas para ese horario. Habrá un profesor encargado de cada acto y ustedes se acercarán al que les haya tocado, de acuerdo a lo expuesto en las listas. El encargado les explicará más ampliamente sobre el acto que van a realizar y los supervisará y guiará durante los ensayos. Son las mismas recomendaciones para los del staff. No lleguen tarde.-
Los alumnos comenzaron a hacer barullo, comentando los rumores más extravagantes acerca del dichoso espectáculo. Aprovechando que la escuela estaba ocupada en ello, Harry se deslizó hacia la puerta y salió rumbo a los terrenos de Hogwarts, dando vueltas hasta llegar al Gran Lago y sentándose ahí, a esperar hasta la hora indicada…
- Vamos, Harry, es la hora – Alzó la vista, que había estado fija en el Gran Lago para mirar al rostro de su amiga. Había pensado mucho en lo que sentía por Cho y por Draco y en eso se le había ido el tiempo. Se sentía cansado, sin ganas de ir a ensayar nada, pero algo le llamó la atención: Hermione parecía contrariada y preocupada por algo y evitó a toda costa mirarlo a los ojos.
Harry comenzó a inquietarse. No sabía por qué tenía un mal presentimiento, como si algo muy malo le estuviera esperando ahí dentro. Pero ¿qué podía ser? Ya sabía casi todo, no se llevaría muchas sorpresas, ¿o sí?
Cuando entró al Gran Comedor, su inquietud comenzó a convertirse en miedo al ver cómo lo miraban los Gryffindors. Parecían aterrorizados de verlo, como si se hubieran enterado algo muy malo de él. Cálmate, Harry, te estás volviendo paranoico. Sintiéndose desorientado, dejó que Hermione le guiara hasta donde estaba Ron. Y la angustia lo asaltó al ver que el pelirrojo tenía la mirada clavada en él y una expresión horrorizada en el rostro. ¿Qué diablos estaba pasando? Se dio cuenta de algo más, todavía no era la hora del ensayo, Hermione lo había traído antes.
Pero los Gryffindors ya estaban ahí y también estaba…Malfoy, acompañado de Zabini. El rostro de Zabini mostraba sorpresa. Pero el de Malfoy…estaba pálido como una sábana, con la ira y la incredulidad escritas en él. Dirigió su vista hacia la lista donde estaban los nombres para no tener que mirar su rostro, seguro que está asqueado de tener que ensayar conmigo, y la leyó con desgana.
Harry Potter (protagonista): Salazar Slytherin
Draco Malfoy(protagonista): Godric Gryffindor
Ronald Weasley: narrador y coro
Blaise Zabini: narrador y coro
Cho Chang: Rowena Ravenclaw
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Esperen un minuto…
Harry Potter (protagonista): Salazar Slytherin
Draco Malfoy(protagonista): Godric Gryffindor
El mundo se vino a sus pies cuando leyó aquello de nuevo. No, estaba mal, debieron haberse equivocado al escribir aquello, Dumbledore nunca podría hacerle eso, no sería capaz, no era justo…Ahora entendía porque los Gryffindors estaban ahí mirándolo con horror y pena, porque Ron estaba lívido, porque Hermione estaba preocupada, porque Zabini estaba sorprendido…y porque Malfoy lo miraba como si quisiera desaparecerlo. Quiso gritar y salir corriendo de ahí, no podía soportar eso, ya había tenido suficiente por un día…
Bien, ahora si que desearía estar soñando.
Y acá está otro chap. Actualizo con sólo que me dejen un review y como me han dejado tres no tengo excusa xD Por lo menos ahora que tengo 7 capítulos, cuando se me acabe la reserva deberán esperar
Gracias a Alexander Malfoy Black, dizashe y Pan por los reviews ^^
Lamento decir que esto es lo último que actualizaré hasta dentro de tres meses T.T! El lunes comienzo clases de nuevo y no entraré a Internet hasta dentro de 3 meses. Perdón por eso. Déjenme review si les gusta el fic y trataré de no tardar ese tiempo ^^
