UNA CITA EN VERANO.

Capítulo cuatro "Persecución Canina"


- Dudly, te presento a RrrrrDon, es decir Donald Gra-Granger, mi hermano mayor - anunció Hermione con la mayor simpatía posible.

- ¿Donald?, ¿Cómo el pato?, jajajajaja. - rió Dudley.

Harry puso una sonrisa gigante y de burla para su disfrazado mejor amigo, Ron maldijo en silencio y trató de dar su mejor cara, no debía olvidar que trataba con un retrazado mental.

- "Mucho gusto" - dijo con una ironía notable, no era tan buen actor como Hermione, pero no necesitaba serlo siendo su interlocutor tan estúpido - ¿No me vas a presentar a tu primo, "Dudly"? - preguntó con ceño fruncido "Es el muggle más muggle que he visto" se dijo.

El cerdo de los Dursley pareció encender su alterable carácter y rugió como si lo hubieran amenazado.

- ¡No tengo primo! ¡no!, ¡no!, él es el...

- "Mayordomo" - terminó la dama de 15 años, mirando fijamente a "Donald", diciéndole en voz baja: **Cállate, o vas a arruinarlo todo**

Ron captó el mensaje, retrocedió unos pasos y trató de arreglar la situación, por primera vez en mucho tiempo se sintió superior a Harry, y por primera ocasión sintió rabia de sentirse así, ¿Cómo era posible que alguien negara a su propia sangre?, si Fred, George, o alguno de sus hermanos se atreviera hacerlo, se derrumbaría una gran parte de su espíritu rojizo... en fin... él estaba ahí para otra cosa.

- Ah, ya veo - replicó desganado, con ojos brillantes tras esos enormes anteojos antiestéticos - Lo que pasa es que se parecen de lejos, sí, pero si te acercas, te encuentras con muchas "diferencias" corporales.

Ahora Harry fue quien mostró una cara de disgusto, ¡Cómo se atrevía Ron a decir que se parecía a Dudley!, eso le causaría náuseas a cualquiera.

- Soy Harry Potter - dijo dándose a conocer al "hermano" de la cita de su primo.

Y así, olvidando esa pequeñita guerra de palabras, los dos buenos coetáneos se dieron la mano, sonriendo con alivio, olvidando sus actuaciones, Harry se hallaba enfrente de un cabello azabache falso, y Ron cerca de un mayordomo sin título, sin embargo, eran los mejores amigos.

Hermione sonrió con la escena, y decidió que fuera Ron quien le explicara todo a el chico de la cicatriz, a Potter; ella era la única capaz de controlar al odioso muggle que los molestaba como uno de esos moscarrones gigantes que rondan por los verdes días de campos entre humanos.

- Don.. digo "Donald", creo que... que, quiero estar, a **solas** con Dudly - dijo muy a su pesar, poniendo cara de sacrificio.

Dudley sonrió satisfecho, se dio la vuelta y abrió el librito rojo que era la prematura herencia de Vernon: "Cuando usted y la chica se encuentren a solas, conquístela lamiendo su oreja y besándola, dándole un poder falso, haciéndole creer que ella manda, será lo contrario, usted será el domador y ella, la presa; no olvide decirle cosas cursis y melosas, cariños dulces y frases hermosas, eso las derrite". El Elefantito abrió su hocico rosa y dejó salir un gemidito idiota, queriendo indicar que estaba decidido a domar a una hembra.

Ronald se secó el sudor de la frente, trató de calmarse (No le gustaba la idea de dejar sola a Hermione en prendas menores cerca de un depredador), e interpeló:

- De, de acuerdo... iré con Harry por ahí; ¡Pero sólo un momento!, si este patán se atreve a... a faltarte al respeto, te juro que le mezclo la grasa... ¡ups!, es decir, le doy su mereci.... - Harry le dio un codazo a Ron, si no, este terminaría injuriando tanto a Dudley, que éste se daría cuenta - Jeje, nada, que se diviertan.

La chica Granger casi se infarta, pero al final, y gracias a Harry, la situación quedaría salvada, ella sabía que los Dursley seguirían a su hijo, y no al sobrino rechazado.

- ¡Vámonos, Dudly! - sugirió a su obesa pareja, tomándolo con asco del ancho brazo izquierdo - Nos.. nos vemos al rato, Donny, espero te diviertas con Potter.

- Y yo espero que te lleves una gran túnica para cubrirte - respondió Ron, otra vez poseído por celos extraños.

- ¿Qué dijiste, cuñado? - indagó Dudley, como si fuera un ser humano normal.

- ¡Cómo que cuñado! - rezongó el pelirrojo - Cuñado tu abuel...

- ¡Hasta pronto, que les vaya bien! - interrumpió Harry, jalando a Ron al más allá, quitándolo de la vista de la castaña chica.

"Estuvo cerca..." pensó la mujercita "Sólo un poco más, Hermione, tienes que ser paciente, todo acabará pronto, Harry nada más tiene que conocerlos, después las cosas finalizarán, y ¿Quién sabe?, a lo mejor hasta pueda ir de vacaciones a Bulgaria, para visitar a Víktor". Pero al pensar en Krum, en vez de aparecer la imagen de él, apareció Ron, Ron Weasley... suspiró resignada, tratando de alejar cualquier cosa roja y con pecas de su mente.

- Dudly, estoy algo cansada, ¿Te parece bien si nos sentamos?

El gordo asintió.

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- ¡Si esa niña cree que se saldrá con la suya, está muy equivocada! - rugió Petunia, mirando con los binoculares - ¡Ya viste hace un rato, Vernon!, esa muchacha regañó a mi angelito por nada, ¡Es el colmo!... pero ni crea que podrá jugar con mi Dudy, ¡ni crea!.

Vernon miró cómo su mujer lanzaba rayos púrpuras de los ojos, parecía poseída por la ira de una madre furiosa protegiendo a sus cachorros.

- Cálmate, Petunia - dijo el Sr. Dursley - Dudley sabe lo que hace, le ha demostrado que él manda, por eso se comió esos helados, es normal que esa chiquilla se enfade.

- La única solución es casarlos - optó por decir la mujer, que muy al fondo sabía que las posibilidades de su hijo (en cuestiones de conquistas femeninas), eran casi nulas - será entonces cuando le enseñe a la "querida" Hermione, cosas, muchas cosas, ¡Como el adorar a Dudy!

Siguieron a los chicos sin que Dudley se diera cuenta, Hermione se hacía la despistada, nunca antes había tenido ese tipo de "suegros" enfermizos.

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Harry Potter y Ronald Weasley ya se habían alejado del lugar, el segundo aún se encontraba agitado y molesto, el primero tampoco sentía gusto de ver a su mejor amiga en manos porcinas, pero era más su alegría de tener estas mini aventuras, era el mejor verano de su vida.

- Ron, cálmate, ¿Quieres?, Hermione sabe cuidarse, es demasiado inteligente como para caer en las babas de mi primo.

- ¡Harry!, tú no entiendes - replicó.

- ¿Qué no entiendo?

- ¡Nada, absolutamente nada!, que Hermione se las arregle sola, ya me cansé de sus infamias - renegó contrariado - Oye, ¿traes la capa invisible?

- Pues, no, ¿Acaso querías seguirla?

- ¿Tú no lo harías?

- Hablas como si ella fuera tu novia.

- ¿Ella?, "Hermione, la sabelotodo" ¿mi novia?, estás mal, Harry; tanto tiempo con tu primo te está dañando el cerebro.

- Como digas - respondió Harry - No la traigo, sabes que no está permitido usarla.

- ¡Bah!, eso no es magia, es un "instrumento mágico"

- El ministerio se enteraría, Ron - añadió Potter - No quiero correr riegos, menos ahora que, Vol-Voldemort ha aparecido.

- Justamente vinimos a eso - recordó Ron, quitándose esas mareantes antiparras.

- ¿¡Ah eso!? - gritó Harry, sin poder contenerse - ¿Qué ha hecho Voldemort?, ¿Piensa atacar?, Ron, ¡Dime!

El joven de cabellos azabache tembló como un crío recién nacido y sujetó a su amigo por los hombros.

- Ahora el que se debe tranquilizar, eres tú, Harry - dijo el varón menor Weasley - No se trata de eso, es verdad que "Quien tú sabes" ha estado causando estragos y tragedias... el ministerio de Magia sigue "ocultando" las cosas y haciéndose los que no saben; pero si Hermione y yo estamos aquí, es porque Dumbledore ha querido que tú conocieras a... a..., bueno, a una organización que ayudará en la lucha - entonces el pelirrojo se acercó a la oreja de su mejor amigo, recordando que si las paredes tienen oídos, era posible que los árboles, animales y muggles, también - **Se trata de la Orden del Fénix** - musitó en bajo.

- Creo que ya había escuchado eso antes.

- ¡Shhhhh! - reprendió Ron - yo no soy el adecuado para decirte eso, por eso...

- Por eso, qué, Ron - exigió Harry, cada vez más nervioso.

Ronald quitó su rostro serio, más que ver a Harry, veía algo negro detrás de su amigo.

- Por eso alguien que te aprecia mucho, vendrá - agregó sonriendo amistosamente.

En ese momento, Harry sintió que algo peludo lo tumbaba, algo babeante y grande, algo perruno y noble, ¡era Sirius!, su padrino... bueno, en esos instantes era **Hocicos**

- ¿Qué te pareció la sorpresa, Harry? - preguntó Ron, cruzando los brazos, haciéndose el interesante.

Por supuesto que el cuestionado abrió al doble sus encantadores ojos verdes, se desparramó el cabello y regaló a su padrino una amplia sonrisa.

- ¡Hocicos! - exclamó Potter, censurándose a tiempo, pues casi había dicho "Sirius" - ¡Qué gusto verte!, ha sido horrible el verano sin comunicarme con ustedes... de verdad - sinceró el chico, casi lagrimando.

El Animago dio como respuesta un par de ladridos y movió la cola.

- Bueno, es una lástima que "Hocicos" no pueda hablarte, pero es necesario que permanezca así - dijo Ron, con misterio inusual - Dentro de una hora será la reunión de los que ya te dije, debemos esperar.

- ¿Dónde será la reunión? - indagó Harry.

- Bueno, no me dijeron, ni siquiera sé si podré asistir - contestó con una nueva y pequeña irritación - aunque después de lo que Hermione y yo hicimos, sería lo justo, ¿No, "Hocicos"?

Sirius gruñó suavemente, Ronald no supo descifrar esa respuesta.

- Bueno, de cualquier forma la reunión es hasta dentro de una hora.

- Entonces aprovechemos el tiempo - sugirió Harry

- Pues yo me niego a dejar a Hermione sola con tu detestable primo, ¡Debemos alejarlo!

- Bueno, tienes razón, mientras mis tíos y Dudley estén cerca, la pobre de Hermione seguirá sufriendo, además, no vaya ser que nos descubran - juzgó el hijo de James Potter.

- No sé cómo podremos ayudarla, ¡si tan sólo pudiéramos usar magia! - replicó Ron Weasley.

Ambos chicos quedaron pensativos unos instantes, Sirius ladró, entonces Harry encontró la solución perfecta.

- Ron, no hay porqué preocuparse - anunció riendo entre palabra - Estoy seguro de que **Hocicos** nos hará un pequeño favor.

- ¡Vaya! - gritó Ron - ¡Tienes mucha razón!, ¡Excelente idea!

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¡Ah, los enamorados!, juntos van de la mano irradiando amor, reflejando pasión y deseando intimidad; las parejas siempre andan buscando sitios calmados, solitarios y oscuros; visitan cines, parques, y nos le importa ser vistos juntos, demostrando su cariño, calentando el ambiente.

En una banca de un zoológico, hay una parejita muy original, por supuesto que está desnivelada, tanto interna como externamente. El varón mide el doble en alto y ancho que la mujercita: está obeso y su actitud parece de imbécil. La chica tiene un porte elegante, indiferente; y su mirada es fina, suspicaz e inteligente; más que estar enamorada, parece harta, muy harta, ¿Lo estaría?

A lo lejos hay otra pareja, son dos adultos escondidos tras un letrero (de esos que dicen: "No alimentar a los animales"), también el hombre es gordo, y la mujer flaca, ellos parecen espiar a alguien, el señor ríe como si hubiera ganado una apuesta, la mujer ruge, como si alguien pisara propiedad privada.

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- ¡Tu cabello es... es, como, como... chocolate embarrado! - dijo Dudley, muy cerca de Hermione, tan cerca, que la pobre chica aspiró el aliento del cerdito enamorado.

"¿Chocolate embarrado?" pensó Hermione, algo disgustada por el cumplido.

- Y tus ojos, son como dos, dos... cosas de esas.

- A veces es mejor guardar silencio, digo, si no se sabe qué decir - replicó la joven, Dudley no intentó escucharla, se dio la vuelta y volvió a sacar ese libro rojo.

- ¿Qué estás leyendo, Dudly? - cuestionó la chica Granger, algo intrigada, moviendo su mirada hacia el objeto que sostenían esas manos gordas y torpes.

Dudley siguió ignorándola, y ella, bastante molesta por la falta de atención, se puso de pie y le dio la vuelta al chico, quedando frente a frente otra vez. Con un ágil mover, le arrebató el "instructivo".

- ¿Qué lees, Dudly? - preguntó sonriente, sintiéndose superior (¡Claro, lo era!), su gesto positivo se esfumó al leer el título del libro - "Instructivo de hombres, para domar al sexo débil: Las hembras"

Levantó su castaña mirada a Dudley, estaba roja, muy roja, molesta notablemente, sintiéndose ofendida y con iracundia temible, estrelló el libro al suelo, lo pisoteó después, ¡Eso era el colmo!, si algo tenía de sobra esa brujita, era la Dignidad y el orgullo (multiplicados a la centésima potencia) .

- Creo que mi paciencia, "Dudly" - dijo temblando de rabia, pero limitando su tono por "educación", la única vez que Hermione había estado tan molesta, era cuando le había pegado una cachetada a Draco Malfoy - tiene un límite, un límite que traspasé desde el primer momento que te vi, ¡Eres un...! - se dio volteó enojada, disgustada, triunfante, había encontrado la oportunidad de irse y buscar a sus amigos, sin embargo, ella no se iría con las manos vacías, sonrió con malicia y giró su cuerpo, alzó su mano, y golpeó en las mejillas a Dudley, lo hizo con su máximo poder femenino, al gordo nada más le temblaron los cachetes y se le enrojecieron, moviéndose rítmicamente, como gelatina.

Se sintió satisfecha e intentó irse, pero Dudley, más excitado que nunca, la sostuvo del brazo, impidiéndole huir, parecía que al cerdito le gustaba ser maltratado por Granger.

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- ¡Es una insolente! - exclamó Petunia, poniéndose de pie y aplastando su puño con determinación - ¡la haré pagar!, ¿Cómo se atrevió a hacerle eso a mi angelito?

- Tranquila, Petunia - sugirió el esposo,

- ¿Cómo que tranquila?, esa mujer está abusando del Dudy.

- Pero si sales, el Diablillo se enfurecerá con nosotros por haberlo seguido, ten paciencia, él sabe lo que hace, ¿no ves cómo la sujeta de los nudillos?, a Dudley le gusta darse a respetar.

La madre no quedó muy convencida, si esa tipa se atrevía a volver a alzar su mano contra su retoñito, olvidaría todas la precauciones y saldría a defender lo suyo, como hiena reina que era.

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- ¡Suéltame! - exigió.

- ¡No! - respondió el hijo de Petunia con extraña lujuria, el baboso cerdo que era, parecía ahora todo, menos ingenuo. - Eres M-í-a.

- ¡¿Estás loco?!, ¿Quién te has creído?, ¡Suéltame! - rezongó revoloteando casi en el aire, Dudley la tenía sujeta de forma brusca.

El vástago Dursley se agachó para recoger el libro, lo abrió con su mano libre y releyó con voz alta y tartamuda, seguramente en primero de primaria no se había enseñado a leer bien.

- Aquí dice: "... conquístela lamiendo su oreja y b-e-s-á-n-d-o-l-a" - Su acompañante tembló notoriamente.

- Nunca debes obligar a alguien a hacer ese tipo de cosas - dijo la chica lo más amablemente que pudo - Suéltame, si lo haces, prometo vol-volver a llamarte, pa-para otra cita.

- ¡No! - insistió otra vez, pero con más precisión.

Soltó el libro y sujetó a Hermione con ambas manos, la atrajo hacia su grueso cuerpo lleno de lonjas; no perdió tiempo y comenzó a lamer la oreja de Hermione, no de forma romántica, sino como si ella fuera un rico postre. La brujita soltó un gemido de inconformidad y trató de empujarlo con repulsión, no pudo, Dudley pesaba demasiado.

Harry, Ron y Hocicos buscaban a la futura prefecta, los amigos conversaban animadamente y el perro asentía casi todo con la cola, parecían tranquilos. Harry alzó la vista instintivamente, se heló al ver a lo lejos a su primo, tenía casi asfixiada a Hermione, parecía besarla... quedó estático unos segundos, esos le bastaron para ver que su amiga ponía toda la resistencia que podía ante aquel acto.

- Ron... - murmuró Harry, temiendo una reacción violenta por parte de su interlocutor - este...

Ron miró a Harry, y al ver que éste no lo miraba, se puso a ver qué era lo que tan sorprendido tenía a su amigo.

- ¡Hermione! - gritó Weasley con todo su poder de voz - ¡Cerdo, suéltala! - amenazó iracundo - ¡Harry, voy a matar a tu primo!

Y se lanzó corriendo, seguido por Harry y Sirius, que tomó la ventaja por tener cuatro patas.

Hermione alcanzó a ver a sus salvadores a lo lejos; Dudley no vio a sus verdugos.

- ¡A la carga, "Hocicos"! - exclamó Harry, muy divertido, pero algo enojado por lo que le había pasado a su amiga.

Hocicos corrió velozmente hacia Dudley y le mordió el trasero con fuerza, el cerdito rosado gritó del dolor, soltó a su presa y se puso a correr, "¡Auxilio!", gritó despavorido, mientras el servicial padrino de Harry lo seguía, cumpliendo su misión.

El matrimonio Dursley, (que antiguamente celebraba el triunfo de su hijo), al ver el ataque y al notar que tanto el perro, como su hijo, se acercaban, se dispusieron a huir. Dudley miró a sus padres, no tuvo tiempo de reclamar, el perro lo seguía con mucho ánimos diabólicos.

- ¡Petunia, a correr! - avisó el marido, poniendo el ejemplo, moviendo sus cortas piernas lo más rápido que podía.

Y entonces, Harry comenzó a gozar el mejor espectáculo de su vida "¡Vaya, esto es mejor que los mundiales de Quidditch" afirmó contento, al ver como su padrino correteaba a la abusiva familia, él no podía dejar de perderse ese espectáculo, así corrió tras Sirius.

Por su parte Ron llegó hasta Hermione, le ayudó a ponerse de pie y comenzó a reprenderla:

- ¡Es tu culpa! - le gritó muy molesto - ¡Te acercabas demasiado!, y luego con esa ropa, ¿Quién no iba a tratar de aprovecharse?

Para sorpresa suya, su amiga no replicó, se puso a llorar en el hombro del pelirrojo; Ronald se exaltó.

- Lo siento... - comenzó Ron - No quise decirlo así... Hermione, ya pasó, no te preocupes...

Fue entonces cuando la chica abrió su boca.

- Es que... nunca antes, me había sentido tan impotente... - sinceró reiniciando su llorar, aumentando los nervios en Ron, que suspiró al tenerla en sus brazos, era la sensación más agradable jamás vivida.



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Fin del capítulo cuatro
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NOTAS: ¡Otras vez me disculpo por la tardanza en la actualización!, lo que pasa es que el tiempo y la inspiración no son compatibles. Espero les haya gustado, creo que la trama ya está tomando más forma, los Dursley ya empiezan a recibir su merecido, ¿No creen?, además puse un poco de romance. ¿Qué sucederá con la reunión de la Orden del Fénix?, ¿Qué querrán decirle a Harry?. Había dicho que serían cinco capítulos, pero es posible que sean seis si no me caben las ideas en el siguiente. Muchas gracias por seguir leyendo estas locuras, espero no decepcionarlos y actualizar muy pronto.
Por favor, no dejen de darme su comentario.

--Sin más que agregar, pasemos a responder los Reviews que me dejaron (¡gracias!)-

*Polgara.- Gracias por seguir leyendo el fic, es posible que no sean sólo 5 capítulos (tomé en cuenta tu proposiciòn).

*Uriko.-Aquí está la continuación, sé que tardé mucho, pero espero te haya gustado, es verdad que los verdaderos amigos son capaces de hacer enormes sacrificios. (gracias por leer)

*Usako.- Yo también odio el machismo, y como detesto a Vernon, lo puse machista; creo que los prospectos a espías recibirán una mordidita de cierto perrito. gracias por seguir leyendo el fic, espero te haya gustado.

*Lina Saotome.-Muchas gracias por seguir leyendo el fic, Por fin pude actualizar este fic, salió muy diferente a como lo había planeado. Como ya te habrás dado cuenta el otro que espiaba es probable que sea Sirius (aún no me decido). En el próximo capítulo prometo hacer sufrir más a los Dursley.

*Patty*Potter .- Creo que "De tal palo, tal astilla", por eso Ronnie optó por vestirse como su padre; también pienso que el pobrecillo tiene dificultades para aceptar la corta ropa de los muggles, jeje, espero te haya gustado el capítulo, gracias por leer.

*Princess Leia Skywalker .- Espero te haya gustado el capítulo; tienes razón al decir que exageré un porquito con Ron, pero en fics cómicos tiendo a exagerar, ojalá no te haya decepcionado el episodio cuatro, gracias por seguir leyendo.

*Iris Pollens.- Perdón por la tardanza, pero a veces la inspiración huye del cerebro. Muchas gracias por leer este fic de locos, espero hay quedado claro la pareja elegida, aunque no estoy segura de profundizar romances.

*Minaro!! .- ¡Hola!, gracias por seguir leyendo el fic y por comentar que te gusta, me anima mucho. Pues Dudley ya se ha ido, huyendo de los filosos colmillos de Sirius, aunque el sufrimiento del cerdo y sus padre, apenas comienza =)

*Vass.- Amiga, gracias por leer mi fic (y por decir que no está incoherente. Espero este capítulo te guste (Y como dices tú) "No te pierdas".

*cARo_cHAn .- Holapa prima, qué bueno que te está gustando, yo creo que cada vez está más loco, pero esa es la intención... por cierto, ¿por qué tan perdida?, te toca escribirme.

*Rey.- Gracias por tu comentarios, espero este escrito te siga gustando.

*cho-chang .-Gracias por leer el fic, y disculpa la tardanza de la publicación... aunque ojalá y la espera haya valido la pena y te siga agradando.

*La diosa de los Fanfics .- Aquí le sigo al fic, como lo prometí, espero te agrade el nuevo capítulo. Muchas gracias por seguir leyendo.

*cali-chan.- Creo que Ron es lindo por naturaleza y cualquier descripción extraña nos hace verlo tierno. qué bueno que te gustó el capítulo, espero éste tampoco haya estado del todo mal, gracias por seguir leyendo.


y a los que no dejaron comentarios, pero que sí leyeron, ¡Muchas gracias!


hasta pronto.... =)