Nota: ningún personaje de este capitulo y de toda la historia me pertenece, son propiedad de J.K. Rowling.
Capitulo 3
La mala costumbre, según Hermione, de levantarse tarde el primer día de clases, era normal, pero jamas se repetía, por lo tanto el martes ya estaba de pie a las 6:30 de la mañana.
Cualquier otro día normal, en otra situación, se levantaría a la misma hora para cumplir la promesa que le había hecho a Draco, pero esta vez no sería así.
Esta vez, volvería a llegar tarde y trataría de sentarse de nuevo junto a él, lo miraría a los ojos y después le sacaría toda la informacion que necesitaban ella, Ginny y el mundo mágico entero.
Todas las alumnas del quinto, sexto y séptimo año, a excepción de Ginny y Luna, no hallaban la explicación lógica a que Hermione Granger, mejor apodada "La Traga-libros", la mujer con el aspecto mas antiestético de toda la escuela, pudiera tener en su lista de novios a los chicos mas cotizados del colegio; pero para Hermione sólo era necesario mirarlos a los ojos, no necesitaba ningún realce en su apariencia como todas las demás chicas lo hacían.
Hermione se arregló como siempre lo hacia, su uniforme impecable, la insignia de premio anual y la mochila al hombro saliendo de su alcoba para despertar a Ginny.
10 minutos después ya salían de la torre de Griffindor hacia el gran comedor, cada paso que avanzaba sentía mucho más confianza en que todo saldría perfecto, y Ginny no se quedaba atrás, la idea de poder vengarse de la persona que mas odiaba por repudiar a las personas por no ser de la misma clase que la de él, hacia crecer un monstruo de adrenalina, que en cualquier oportunidad podría desahogarse con cualquier situación que se le atravesara en aquellos momentos.
Al entrar al gran comedor, las dos actuaron normalmente, Hermione no volteó a ver si Draco había llegado, ambas se dirigieron al centro de la mesa de Griffindor, saludaron a todos sus conocidos, y se dispusieron a tomar su desayuno. El aroma a venganza cada vez estaba más cerca.
De nueva cuenta se había levantado tarde, había estado tan alterado por su tardanza, que cuando se rasuro, al menos dos veces se corto. Cuando Zabinni entro a la alcoba, el rostro que ofrecía Draco hizo que Zabinni abriera los ojos y sin que los dos pronunciaran alguna palabra, Zabinni se retiro del lugar y Draco volvió a cerrar la puerta con un azote.
Para cuando logró llegar a la Mesa de Slytherin, solo había dos personas comiendo: Crabbe y Goyle. Tomó un vaso de jugo de calabaza, un panque, y salio corriendo para su próxima clase.
"que Granger cumpla su promesa" pensaba mientras corría a la mazmorra. Cuando llego a la puerta, trato de recuperar el aliento sin resultados efectivos, tocó y la abrió.
Toda la clase había volteado a verle y el respiraba agitadamente mientras recuperaba su semblante serio, el profesor Snape lo miraba escrutadoramente.
-adelante señor Malfoy… que no se repita de nuevo- dijo Snape volviendo al caldero en el que según pensó Draco, estaba haciendo algún pre-ejercicio.
Ahora, buscaba a Hermione. "hasta adelante… muy bien Granger, cumples tus promesas" pero solo había un lugar, y ese era a un lado de una chica gordita de Hufflepuf, que ocupaba casi los dos lugares. Draco puso los ojos en blanco, y se sentó junto a ella; ella lo volteo a verlo incrédula, el le sonrió a medias, y ella enrojeció.
Estaba siendo su peor día.
Cualquiera que hubiera escuchado la promesa, le hubiera dado un aplauso, había llegado, incluso antes que el profesor, y eso ya era ganancia, por que era Snape.
Poco a poco iban llegando el resto de sus compañeros, y cuando llego Snape, no tuvo otra opción que entrar; aun quedaban asientos y se sentó hasta adelante. Esa vez no podría ser su oportunidad.
En la hora de la comida, se sentó junto a Ginny, las dos se conocían bastante bien así que no le sorprendió nada cuando Hermione solo negó con la cabeza.
Ginny bajo la cabeza y susurró:
-acaba de llegar al comedor…
Hermione se enderezo, estaba siendo mucho mas difícil de lo que pensaba, y eso no ayudaría mucho, necesitaba de mucha seguridad para que el quedara "enamorado" de ella.
"serénate" pensó. Los nervios la estaban traicionando pero ni en sus sueños más locos había llegado a pensar que Draco y ella harían pareja, ni ella ni nadie.
Cuando Hermione se disponía a mirarlos, entraba en una especie de trance, en el que para ella el tiempo se detenía, solo existían ella y el prospecto.
Ginny sabía lo intimidante e incomoda que era su mirada cuando se lo proponía, y desde su punto de vista, nunca veía algo fuera de su lugar, solo que Hermione miraba a un punto y se perdía en el.
Dejo de ver a Hermione para fijar su atención en Draco. Este no parecía haberse fijado en que una persona estaba muy atenta a el, platicaba con Blaise mas tranquilo que de costumbre.
"algo va mal" pensó Ginny y buscando la mirada de luna que al igual que Ginny estaba atenta a todo lo que ocurría con el plan, sabían que no podían interrumpirla por que podría dañarse y nadie sabia que tan fuerte seria el daño, pero empezaban a preocuparse que Draco aun no se percatara de Hermione.
Draco moría de hambre para cuando estaba en la mitad de la clase anterior a la comida, así que era de esperarse que estuviera de mal humor y que su mente estuviera fuera de la clase pensando en el menú que tendrían en menos de 30 minutos.
Cuando toco la campana, salió casi corriendo a buscar a Blaise y Pansy para ir a comer.
Blaise y Pansy compartían clases por que en realidad estaban enamorados, no era novedad, por lo menos para el. Si bien, era cierto que a la vista de todos en el colegio Pansy y Draco eran pareja, este solo era un acuerdo común entre las familias Parkinson y Malfoy, en el que al termino de sus estudios en Hogwarts se casarían, sus fortunas y poder se unirían para dar lugar a la pareja mas poderosa, rica y hermosa de todo el mundo mágico. Todas las esperanzas estaban puestas en ellos, ya que dependía el lado económico y político de la comunidad mágica.
Pero con la supuesta muerte y demencia respectiva de sus padres, ahora ese compromiso quedaba anulado, dejando a ambos respirando mucho más tranquilamente; por una parte era una lastima ya que casarse con Pansy era un premio mucho mejor que el que el destino le tenía preparado: soledad y amargura. No existía alguna lista de chicas, como todo mundo suponía, que hubiesen pasado por su cama ni mucho menos, a ninguna mujer le despertaba siquiera la curiosidad de intentar una amistad con el, por alguna razón no estaba en los estándares de belleza común, así que prefería mantener las apariencias que Blaise había creado para que ambos fuesen respetados, por que casualmente, esa misma suerte la corría también Blaise, hasta que empezó una relación con Pansy.
Dejo todo el parloteo mental para después por que en ese instante había llegado a la esquina donde los esperaba para ir juntos a comer.
Habiendo tomado asiento en sus lugares habituales, Draco tomo asiento en medio de los otros dos y se dispusieron a tomar sus alimentos.
-ya tenia hambre, los perfumes aromáticos del ático de Trelawney me estaban desmayando- dijo Blaise apenas moviendo sus labios, acción que habían tomado desde hacia ya varios años para evitar que los escucharan.
-pero eso no era tu hambre, las sandeces de esa mujer aunadas a esas esencias… exóticas, te dejan totalmente noqueado- respondió Draco de la misma forma sin levantar la vista demasiado.
-no es por esta celosa, pero, Granger te ha estado observando desde hace tiempo- dijo Pansy.
Draco sintió un latigazo de fuerza moviendo su corazón cuando termino de completar la oración Pansy. "¿entonces puede ser posible?" se pregunto mentalmente Draco sin levantar la vista de su plato, y aunque sonara irónico, como por arte de magia dejo de tener hambre.
-¿Granger? Seguramente sigue ofendida por lo de ayer en la mañana- contesto con desgana después de algunos segundos.
-no lo se… es que se ve distinta…
-¿en que forma? ¿más dientona?- aventuro una pequeña broma sarcástica aunque su humor no estuviera para ello.
-parece como si estuviera en trance- dijo Zabinni
Cuando Draco se disponía a levantar la vista y comprobar lo que decían, el chico que estaba enfrente de ellos derramo de un golpe la jarra de jugo de calabaza que había en medio llenando de jugo a los tres al mismo tiempo.
Draco alzo la vista para mirar al zopenco que tenia en frente y lanzarle cuanta maldición estuviera en ese momento en su memoria, pero Pansy lo tomo del brazo justo cuando ya estaba de pie para que no hiciera algo de lo que se arrepentiría si Snape estuviera viendo en ese momento, que de hecho eso era lo que estaba sucediendo.
-tranquilízate, Snape puede venir hacia acá, y lo ultimo que necesitas es un sermón de el en este momento…- murmuro Pansy
Draco lanzo una mirada furibunda al chico que ya estaba blanco de miedo, y salió del comedor rumbo a su alcoba personal, a descargar todo lo que no había podido hacer en el comedor.
Cuando Draco se levanto repentinamente y la conexión se rompió sintió como si un extremo de un resorte saliera disparado y golpeando fuertemente en su cuerpo, algo nunca antes experimentado por Hermione; en ese momento las fuerzas se le esfumaron y sintió sus piernas como gelatina.
Ginny se asusto por que Hermione parecía que en cualquier momento se desmayaría, así que se levanto para ayudarla a mantenerse estable en el asiento.
-necesitas ir a la alcoba
-si- dijo en un hilo de voz con la cabeza entre las manos
-te llevare yo misma
-no, quédate, yo lo hare
-pero luces mal
-déjame sola
Harry inmediatamente se levanto al ver a su amiga tambalearse cuando se disponía a dejar la mesa, no había visto nada de lo que había ocurrido antes por que momentos atrás estaba sumergido en una acalorada discusión sobre quidditch con el resto de su equipo del colegio.
-¿te encuentras bien?- le pregunto rodeándola con los brazos por la cadera.
-si, déjame irme a mi alcoba
-te llevo
-no, quiero estar sola Harry
-pero…
-¡quédate!- dijo haciendo un sobre esfuerzo por que la voz le saliera mas fuerte
Nadie en el comedor se había percatado de que Hermione salía casi a rastras, al fin y al cabo muchos entraban hambrientos a esa hora.
Cada paso que daba era hacer un magno esfuerzo por que sentía que cada pierna pesaba lo mismo que un trol y el aire casi no le llegaba a los pulmones por lo que llegar a la escalera principal le tomo varios minutos, que normalmente solo le tomaba uno.
Casi al subir el primer escalón una voz masculina detrás de ella le pregunto
-¿estas bien?
Jamás en la vida creyó que le preguntaría algo como eso pero aun así volteo lo más rápido que le pudo ser posible para encontrarse con sus ojos grises, empleo la poca energía que todavía poseía para concentrarse en lo que momentos antes había tratado de hacer, y después de eso, se desmayo.
Ya había salido de la vista de cualquier curioso que estuviese interesado en Draco cuando vio a Hermione intentando subir el primer escalón de la amplia escalera principal. Era obvio que no podía hacer el esfuerzo más simple, estaba claro, lo que no estaba claro era lo que sentía en ese momento: su corazón latir fuertemente, miedo ante un eminente rechazo de ella, y la enorme tentación de correr a tocarla por primera vez en la vida.
Curiosamente el último sentimiento era mucho mas fuerte que los otros dos, así que en unos instantes estaba detrás de ella preguntándole por primera vez algo que no resultara insultante.
-¿estas bien?
Era obvio que no estaba bien, pero le pareció la pregunta adecuada para tantear el terreno, inesperadamente volteo a verlo y sus ojos miel toparon con los suyos. Si ya antes había estado latiéndole el corazón, ahora sentía que podía salirse en cualquier momento, sus manos comenzaron a sudar y el deseo de tocarla era más fuerte incluso que su necesidad de respirar.
Y al parecer merlín se había apiadado de el, por que enseguida se desvaneció. Le dio gracias mentalmente jurando que cuando volviera a tener dinero fundaría la primera iglesia merlina de la comunidad mágica, y después dio gracias al quidditch jurando que ese seria el rito de iniciación a la iglesia merlina, por que sus años de práctica en el quidditch habían influido en que sus reflejos fueran excelentes evitando así que Hermione cayera al piso.
Ahora el dilema volvía a apoderarse de el: ¿Qué rayos iba a hacer ahora? ¿A dónde la llevaría?
Con ningún profesor por que creerían que la habría atacado, eso seguro, tampoco la llevaría con madame Pomfrey, esa vieja histérica que tan solo de imaginarse la verborrea que le caería encima ya estaba empezando a marearse; tampoco la llevaría a su alcoba porque… por primera y única vez lo aceptaría…. ¡Si! No sabía donde demonios se encontraba la torre de Gryffindor. "Slytherin se debe estar revolcando en su tumba" pensó Draco cuando sus pies los guiaron hacia su alcoba en la sala de Slytherin.
Ver alejarse a Hermione en ese estado la hacia sentirse inútil, quería ayudarla y por la cara que le ofrecía Luna, también estaba en el mismo sentimiento, sabia cuan difícil se ponía cuando se proponía algo, pero esta vez era su salud, así que no lo dudo mas y se volvió a levantar para ir en busca de su amiga, pero una mano grande y callosa la detuvo por el brazo.
-vamos- le dijo Harry
-vamos- respondió ella lo mas serena que pudo, sentir sus manos en su piel desencadenaba los recuerdos de algunas de las mas fogosas sesiones de besuqueo a las que se sometían cuando eran novios y cuando Ron estaba en campo practicando quidditch solo.
Luna los siguió de cerca y se sorprendieron enormemente al no ver a Hermione por ninguna parte del vestíbulo.
-¿de verdad se sentía mal?- pregunto extrañado Harry
-por supuesto que si, eso se veía ¿no?- dijo Ginny
-¿entonces donde rayos se metió?
-buscare en los jardines, ustedes podrían buscar hacia Gryffindor- dijo luna misteriosamente
Pero a Ginny no le pareció misterioso, por que en realidad sabía que se proponía al enviarlos a buscar a Hermione por todo el camino hacia Gryffindor.
-no debe andar lejos, ni siquiera podía caminar bien- protesto Ginny
-luna tiene razón, vamos a buscarla- dijo Harry tomándola de la mano como lo hacia antes, entrelazando su mano con la de el.
Antes de que partieran Ginny lanzo una mirada furibunda a luna, mientras que ella corría hacia los jardines con una sonrisa despampanante.
Casi al llegar a la sala común, Harry la giro y la puso entre la pared y su pecho. Ginny siempre le había susurrado al oído mientras tenían sus sesiones privadas y libres de la tiranía de su hermano en la comodidad de la cama de Harry, lo mucho que le gustaba que le hiciera eso, pero ahora lo estaba usando en su contra, por que sabia que no se resistiría a escucharlo de esa forma.
-¿podríamos hablar ahora?- le susurró Harry
-no… no… estamos buscando a Hermione…- respondió en un hilo de voz. Había cerrado los ojos por que si lo miraba, se dejaría llevar por el sentimiento y la pasión que sentía por Harry, y no quería echarlo a perder, no ahora que estaba decidida a estudiar el séptimo año de su formación mágica en una escuela en el oriente.
-a ella no creo que la encontremos ahora, seguramente fue con madame Pomfrey, que justamente esta del otro lado de la escuela.
"maldición" pensó Ginny, por que tenia razón, no había escapatoria, lo único que podía hacer era abrir los ojos y dejarse llevar por la pasión... y justamente eso le dio una idea para seguir aplazando el momento de la noticia.
Aferrándose al hecho de que quería estudiar en oriente, y que tenia un maravilloso plan para escapar de sus brazos, abrió los ojos, acaricio sus brazos que, aunque en comparación con otros no estaban tan grandes y fornidos, mas bien delgados, pero no por eso dejaban de estar bien formados y duros.
Acerco su cara y lo beso, aferrándose a la idea del plan, siguió besándolo despertando pequeños gruñidos en el cuando las manos de ella acariciaban su pecho; continuo besándolo dejando la boca y siguiendo una línea hacia su oreja, que lamio el contorno de esta, haciendo que Harry perdiera el control y dejando su cuerpo a merced de Ginny.
Sintiéndose victoriosa, lo aparto para quedar al revés de cómo habían estado. Así que dejando de besarlo, tomo su cara entre las manos y le susurro:
-abre los ojos
Harry así lo hizo, respirando agitadamente, y ella continúo:
-si vuelves a usar esto que en un momento de debilidad te confesé, te juro por merlín, que lo que recibirás no será un beso como el de ahora, será la maldición de los moco murciélagos… créeme que te arrepentirás.- dijo Ginny cerrando con su sonrisa malévola que derretía las piernas de Harry.
Y así salió corriendo detrás de su corazón que ya había salido disparado de emoción por haberse reencontrado con las antiguas sesiones que tanto lo agitaban dejando a Harry con una media sonrisa, en primer lugar por que había conseguido lo que quería con urgencia, en segundo lugar, por que había descubierto que aun sentía algo por el y en tercer lugar, por que lo volvería a intentar aunque terminara en la oficina del profesor Dumbledore para que le quitara la maldición.
Luna había salido a dar algunas vueltas por que el apetito se había esfumado al ver a Hermione en mal estado, y por que el viento frio de octubre la había seducido a dar un paseo por el lago.
-¡Luna!
Era Ron, su corazón latió fuertemente, si… siempre estaría enamorada de ese chico con las palabras prefectas para herir a alguien y el apetito de un batallón.
-hola Ron
-¿Qué le paso a Hermione?
-¿Por qué no le preguntaste a ella?
-sabes que no nos hablamos
-pues no te pienso decir nada si ella no me autoriza
-pero ella…
-deja de de culpar a otros de lo que tu provocas Ron, es triste ver a alguien como tu
Ron se había quedado como piedra. Jamás en su vida, ni siquiera su propia madre le había dicho algo tan directo y real como eso.
-nadie me había dicho algo así
-lo siento, pero tengo que ser sincera contigo
-esta bien, realmente no me molesta, de hecho… bueno, ¿podríamos seguir platicando mientras caminamos de regreso?
-¿sobre lo que acabo de decir?
-sobre todo lo que sentí y siento en este momento
-y bueno, ¿que es eso exactamente?
-me gustas
Luna dejo de caminar para mirarlo con los ojos bien abiertos
-¿en que sentido?
-en todos… siento algo muy fuerte por ti, aunque no sea reciproco
-¿y por que no habría de serlo? – dijo Luna y continuo caminando con la cabeza agachada
-por que suelo herir a la gente y comer demasiado, eso no es agradable para muchas chicas
-pues a mi no me importa mucho que digamos… también me gustas
Ahora el sorprendido era Ron
-¿estas loca? Como podría sentir alguien algo por mi siendo…- y no termino la frase por que sus labios estaban sellados por los de luna.
Hola a todos, después de bastante tiempo de ausencia decidí a terminar de escribir esta historia, y es que pensé "rayos si voy a reprobar análisis de precios, pues dedicare a escribir esta historia para consolarme un poco". Muchas gracias a todos los que me enviaron sus reviews, que en este momento ya no recuerdo quienes son, pero de verdad mil gracias en tomarse la molestia en escribir algunas palabras.
El próximo capitulo trataré de no tardar en subirlo, la historia de Draco poco a poco iré contándola, pero creo que ya se han dado una idea.
Gracias.
