"Arreglo Peligroso"

Disclaimer: La Saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de la autora J.K. Rowling.

Pareja: Harry Potter/Hermione Granger

Summary: Desesperada por sacar de la cárcel a su padre inocente, Hermione acude al único con el suficiente poder para hacerlo: su multimillonario y arrogante jefe Harry Potter, a quien jamás ha tratado. Para cobrar una herencia bastante importante, Harry necesita una esposa y la necesita ya. En un arrebato de desesperación, lo que surge como un negocio puede convertirse en el arreglo más peligroso de sus vidas.

Notas de la autora: Hola mis queridos lectores! Después de dos semanas, les traigo el cuarto capítulo del fic ;). Muchas gracias a todos los que me han dejado review, me han agregado a favoritos o simplemente me han leído, todo eso me ha inspirado a seguir escribiendo! Este capítulo en particular ha sido el que más me ha gustado escribir hasta ahora. Veremos a una Hermione y a un Harry muy divertidos y sobre todo, a partir de éste, empieza la extraña relación que se irá desarrollando entre estos dos a lo largo de los capítulos.

Como ya repetí en otros capítulos, pronto regresaré a la escuela, así que sí los capítulos demoran un poco más en llegar que de costumbre, les pido no se desesperen y ténganme paciencia! Prometo que actualizaré, tal vez no tan seguido, pero lo haré!

Por hoy eso es todo lo que tengo que decir, y de nuevo, muchas gracias por sus reviews, sigan dejando y prometo que actualizaré seguido! Disfruten!

Capítulo 4°: ¿Marido y Mujer?

~Hermione's POV~

-Auch! Luna!-

-Lo siento, lo siento!- detrás de mí, Luna dejó los pasadores en mi cabello- Creo que será mejor que lo siga haciendo la estilista-

Sentada en una silla giratoria de cuero frente a un espejo en uno de los salones de belleza más costosos de todo Londres, miraba a la mujer frente a mí sin poder creer que fuera yo.

Después de una larga a intensa sesión de peinado y maquillaje ahora estaba lista para ponerme mi vestido blanco y ser la flamante novia del magnate millonario Harry Potter, con el que me casaría en menos de dos horas.

Una semana después, todo estaba listo para casarnos.

Tal como Harry me había dicho, no había necesitado más tiempo y en menos de siete días había arreglado todo para que así fuera. Desde apartar mi lugar en ese salón de belleza, ordenar que uno de sus tantos choferes me llevara a comprar el vestido de mi elección y contratar al ministro, todo estaba listo. Nos casaríamos en el jardín de casa de sus padres y solo por el civil, en una ceremonia bastante sencilla y rápida.

Después de todo, no es como que hubiera mucho que celebrar.

Soltando un largo suspiro, me dejé caer en la silla detrás de mí completamente exhausta. Hoy era el día. Hoy me casaba con Harry Potter, fingiendo ser la novia enamorada e ilusionada que no era.

Los últimos días habían sido básicamente una pesadilla.

Por supuesto que una vez que Harry me presentara a su familia y se hiciera pública la noticia de nuestra boda- algo que tenía que ser así para que fuera más creíble- la prensa no había hecho otra cosa que atosigarme los últimos días para interrogarme sobre el asunto, y por supuesto, que se sentía ser la "elegida" por el soltero más rico y codiciado de Londres para ser su esposa.

Sin poder evitarlo entorné mis ojos ante el recuerdo y solté un bufido. Si tan solo supieran.

Claro que para evitar el acoso a su futura "esposa" y tal vez evitar que dijera algo que pudiera delatar la farsa Harry había mandado a dos de sus mejores guardaespaldas a cuidarme durante los últimos días, siguiéndome a cada paso que daba a tal punto que para entonces sentía que me faltaba el aire.

Y él, él no podría ser más insoportable.

Después de conocer a su familia y conocer otra parte de él Harry había vuelto a comportarse como el frío y arrogante empresario que había conocido, haciéndome ver y dejándome en claro con su actitud que aquél era un negocio más en el que todos saldríamos beneficiados y nada más.

Y no es como que esperara algo más, pero tampoco esperaba aquella actitud. Pero al parecer, tendría que soportar vivir tres meses con ese Harry sin remedio alguno.

-Bien- la voz de la estilista me sacó de mis cavilaciones- Oficialmente estás lista, querida. Y has quedado preciosa!-

Como única respuesta, yo solo atiné a sonreír sin ganas y mirarme de nuevo en el espejo sin reconocer a la mujer que tenía frente a mí.

Una mujer que estaba lo suficientemente desesperada para acceder a hacer lo que estaba por hacer en unas cuantas horas.

~o~

Una hora más tarde y parada al centro de una habitación de la residencia Potter, me miré de nuevo en el espejo de cuerpo completo y reprimí un suspiro.

El vestido que había elegido era bastante simple pero elegante. Blanco y largo, de corte tipo sirena y strapless se pegaba a mis curvas de manera suave pero sugestiva, y consideraba que era perfecto para la ocasión. Como únicas joyas llevaba mis aretes de diamante y una simple peineta plateada en el cabello recogido en un moño algo despreocupado.

Eso, aunado a mi suave maquillaje en tono natural, terminaba por complementar mi atuendo.

Estaba lista.

Alrededor de mí, Parvati, Hannah, Lily y Luna me miraron como si fuera una ilusión y yo di media vuelta para mirarlas algo apenada.

-Por Dios! Quedaste bellísima!-

-Te ves increíble!-

-Estás lista- la voz serena de Lily calló a las demás- Estás preciosa, Hermione-

Como única respuesta, yo solo atiné a sonreír de medio lado mientras sentía mis mejillas arder. Tenía que admitir que no me veía nada más, y sin embargo, estaba vestida así para la peor farsa que fuera a representar en mi vida.

-Bueno, iré abajo a afinar los últimos detalles!- la voz de Parvati me sacó de mis cavilaciones- ¿Vamos, mamá?-

-Claro, hay que asegurar que el ministro este aquí, y que todo esté listo- sonrió ligeramente- Y francamente no confío en tu padre y tus hermanos para hacer todo-

-Las acompañaré- terció Hannah- He dejado a Dylan abajo y tal vez necesiten ayuda con los pequeños-

Con una sonrisa que Luna y yo compartimos, las tres mujeres comenzaron a caminar hacia la puerta y con unos cuantos cumplidos más y unas sonrisas cálidas, salieron de la habitación para dejarnos solas a Luna y a mí.

Sin poder evitarlo solté todo el aire contenido y suspiré largamente. A mí lado Luna solo atinó a sonreír en un gesto de comprensión y colocándose detrás de mí, la miré por el espejo mientras ella acomodaba mi cabello.

-Luna, no sé cómo voy a hacer esto- comencé nerviosa- No sé si pueda hacer esto-

-Podrás, Hermione- me aseguró mientras me miraba a través del espejo- Podrás. Recuerda que todo es por tu padre, Herms, y todo saldrá bien-

-Pero es que…-

-Nada- me cortó sonriente- Además solo serán unas horas, luego se irán y todo terminará-

-Luego tendré que vivir con él por tres meses, Luna- le recriminé, entrecerrando mis ojos.

-Ya, pero no es como que serán un matrimonio de verdad- se encogió de hombros- Así que ¿Qué te preocupa?-

Cómo única respuesta, yo solo atiné a soltar una bocanada de aire mientras dejaba que Luna continuara con sus manos en mi cabello. Aunque tenía razón, aquello no ayudaba en nada a calmar mis nervios.

Porque aún cuando no fuéramos un matrimonio de verdad, iba a estar viviendo bajo su mismo techo. Iba a estar viviendo con él. Y esa era razón suficiente para sentirme como me sentía.

En algún momento y después de varios minutos de silencio en los que Luna parecía pensar algo, tomó aire y volvió a hablar.

-Entonces…- se detuvo un momento- ¿Hay un acuerdo de no sexo?-

Sonreí de medio lado. Ya sabía a dónde iba con aquello.

-No sexo-

-Vaya, que aburrido!- exclamó sincera y yo la miré con ojos entrecerrados- Yo qué pensé que tal vez así sería como por fin harías…algo al respecto de tu…eh…- miró nerviosa en todas direcciones para después seguir acomodando mi cabello- Pero bueno, ni hablar!-

Sonreí algo irónica. Sabía a lo que Luna se refería. A mis casi veinticuatro años seguía siendo virgen; y aunque Luna no podía entender como rayos era eso posible, mi única razón es que jamás había encontrado a la persona indicada para hacerlo. Me tachaba de romántica y soñadora, y aunque sabía que tenía razón, no me importaba pues era lo que me definía y me hacía quien era.

Esa era yo.

Creía en el amor, y creía en hacer el amor con una persona a la que amara o incluso deseara lo suficiente, aún si el sentimiento no era mutuo. Aún si eventualmente todo terminaba y el amor o el deseo se acababa, mi primera vez sería con la persona que sintiera indicada, consciente de que no tendría remordimiento alguno después, sin importar que pasara.

Por supuesto, no pensaba dejar de ser virgen solo porque tenía veinticuatro años, y mucho menos pensaba darle mi primera vez al grosero, mujeriego y sobre todo arrogante magnate Harry Potter.

Mucho menos cuando lo de nosotros era un simple negocio, y nada más.

-Bueno, estás lista, amiga- sentí su mano en mi hombro- No te preocupes, todo saldrá bien-

Abajo, el sonido de gente conversando en voz alta nos sacó de nuestra burbuja y nerviosa, miré a través de la ventana el jardín en donde alrededor de una blanca mesa con flores a sus pies se encontraba la familia de Harry, el ministro y el mismísimo Harry.

Impecable en su traje negro, camisa blanca y cabello peinado despreocupadamente. Y tuve que admitir que se veía simplemente guapísimo.

Y estaba esperando solo a la única persona que faltaba. Esperándome solo a mí.

-Bien- tomando una larga bocanada de aire, di media vuelta para salir de la habitación- Aquí vamos-


~Harry's POV~

-¿Seguro que quieres hacer esto?-

La pregunta de Ron, hecha en un susurro a mí lado, me sacó de mis cavilaciones.

-Ya te dije que sí- contesté sin mirarlo- Todo saldrá bien Ron. El plan es perfecto-

A mí lado solo pude escuchar el suspiro de Ron y yo seguí mirando la puerta trasera por donde en unos momentos saldría Hermione. Por donde esperaba que saliera Hermione.

-Sí tú lo dices-

Con esa última frase, Ron se encogió de hombros y se acomodó a mí lado mientras todos volteaban en dirección a la puerta corrediza que se abrió en ese mismo instante. Y envuelta en aquél sencillo pero elegante y sensual vestido blanco, con su cabello recogido y su rostro en alto, apareció Hermione.

Y estaba simplemente deliciosa.

Como un reverendo idiota y como si la estuviera viendo por primera, la observé caminar con gracia y cadencia por el jardín hasta llegar hasta donde me encontraba. Con aquél vestido, las suaves e increíbles curvas que tenía se revelaban a través de la suave tela, y por un momento tuve que tomar aire y recordarme esa parte del trato que habíamos acordado.

Entonces estuvimos frente a frente y tan pronto como tomé su fría y algo temblorosa mano en la mía, el ministro frente a nosotros comenzó a hablar.

Tal como habíamos acordado la ceremonia fue rápida y sin contratiempos. El ministro fue conciso y habló rápido, mientras entre mi mano, la de Hermione parecía calentarse y tranquilizarse lentamente. Cuando llegó el momento de las firmas de los testigos, Neville y Ron firmaron sin titubeo al igual que Luna y Parvati; hasta que finalmente fue el turno mío y de Hermione.

Contrario a todo lo que había pensado, Hermione firmó en la línea que le correspondía sin ningún rastro de titubeo en sus movimientos para después mirarme y tenderme la pluma. Y aunque en su mirada pude observar que se moría de miedo, en ningún momento flaqueó o demostró un rastro de duda.

Entonces firmé en el dichoso documento y con unas últimas palabras del ministro todo terminó. Finalmente estábamos casados ante la ley, listos para fingir ser el matrimonio perfecto que todos esperaban.

Por supuesto que Parvati pidió un beso entre ambos y de nuevo nos fue imposible rechazarlo. ¿Qué clase de novios recién casados no se besaban al terminar la ceremonia?

Con las manos enlazadas aún frente a la mesa, miré a Hermione unos instantes para pedir permiso, obteniendo a cambio un ligero asentimiento de cabeza. Sonriendo de medio lado –no podía decir que no estaba divirtiéndome con aquello- la tomé entre mis brazos para pegarla a mí antes de unir mis labios a los suyos en un segundo beso.

Corto pero intenso, el beso fue solo unos segundos más largo que el pasado mientras a nuestro alrededor los pocos presentes prorrumpían en fuertes aplausos y gritos de alegría ante la nueva pareja de casados.

Antes de separarnos y en un arrebato de verdadero deseo, acaricié ligeramente sus labios con mi lengua mientras una sorprendida Hermione contenía el aliento y yo me deleitaba con su sabor.

Cuando me separé de ella y miré sus ojos abiertos de par en par, sonreí con arrogancia y sin retener su mirada más de cinco segundos, volteé para mirar a todos los presentes que seguían aplaudiendo.

Con el sabor de sus labios impregnado en los míos.

~o~

Dos horas más tarde y después de una tarde de supuesta celebración con alcohol, comida y buena charla, llegó el momento para Hermione y para mí de despedirnos para irnos a mi departamento a pasar nuestra "noche de bodas".

Sin poder evitarlo, miré a la mujer que conversaba con Luna en voz baja y sonreí de medio lado irónico. Aquella noche sería tan normal y aburrida como cualquier otra.

Hasta ahora Hermione lo había hecho de manera excelente, y a pesar de sus evidentes nervios se había comportado como la nueva y flamante esposa enamorada de su marido. Durante toda la tarde Filch había tenido que lidiar con la bola de reporteros quienes apostados en la reja principal intentaban obtener cualquier fotografía para su artículo y ahora que estaba despejado, teníamos que aprovechar para largarnos de ahí cuanto antes.

Yo por mi parte lo único que quería hacer era llegar a casa y terminar con aquél teatro que comenzaba a marearme; y esperando a Hermione en la puerta de entrada mientras toda mi familia se juntaba a mí alrededor, Parvati me tomó del codo y me miró con ojos entrecerrados.

-Hermione me ha dicho que no se irán de luna de miel- me reprochó entre dientes- ¿Qué rayos te ocurre? ¿Qué clase de esposo eres?-

Reprimí las ganas de entornar los ojos y tomé una larga bocanada de aire. Mi hermanita podía llegar a ser un verdadero fastidio cuando se lo proponía.

-No es el momento para hacerlo- me encogí de hombros- Tenemos mucho trabajo en la empresa, ya lo haremos más adelante cuando los dos tengamos tiempo-

Mentí descaradamente mientras, aún mirándome con reproche, Parvati entornó los ojos y soltó un bufido exasperada.

-Eres insufrible Harry-

-También te quiero, hermanita- besé su frente.

-Ay! Insoportable!-

Antes de que pudiera decirme algo más mientras yo soltaba una larga carcajada, mi madre se acercó hasta donde estaba para darme un beso en la mejilla y abrazarme con fuerza.

-Mucha suerte, hijo- me dijo una vez separados, sus manos en mis mejillas- Mucha suerte a los dos-

Como única respuesta yo solo atiné a sonreír y devolverle un largo beso mientras la abrazaba. Y por primera vez desde que comenzara esa farsa me sentí verdaderamente miserable por mentirle a mi madre de esa manera.

Antes de poder decirle algo, Hermione apareció en la puerta de entrada ataviada aún en su sencillo vestido blanco mientras de uno a uno mi familia comenzaba a despedirla y desearle suerte conforme ella caminaba hacia mí. Una vez que las despedidas, abrazos, besos y buenos deseos terminaran, subimos a mi auto y enfilamos nuestro camino hacia la reja de salida mientras nos seguíamos despidiendo con la mano.

Lo último que vi antes de perderlos de vista fue a Luna y a Ron conversando en voz baja mientras nos miraban y nos despedían con la mano. Seguramente intercambiando las mismas opiniones o tal vez apostando el futuro que nos depararía los siguientes tres meses.

A mitad del silencioso camino, volteé a mirar a Hermione quien recargada contra su puerta miraba distraída la ciudad al atardecer.

-Ha salido bastante bien- comencé con una suave sonrisa- Nadie ha sospechado nada, Hermione. Lo has hecho excelente-

A mí lado, Hermione salió de su ensueño y volteó a mirarme mientras componía una suave sonrisa. En sus ojos pude ver la chispa de nervios que había estado ahí todo el día, y me atrevía a decir también que de un poco de miedo, un miedo que por alguna extraña razón no quería que sintiera.

-No es difícil fingir con ellos- se encogió de hombros aún sonriente- Todos son excelentes, Harry. Y me han hecho sentir como si…en verdad perteneciera-

Con esa simple frase, Hermione volvió a mirar el paisaje fuera de su ventanilla mientras yo solo atinaba a sonreír de medio lado y continuaba conduciendo rumbo a Park Lane y a mi pent-house en Grosvenor House.

En donde pasaría los siguientes tres meses viviendo con la mujer que a mí lado, había accedido casarse con un completo extraño.

Algo que estaba seguro, representaría uno de los retos más difíciles de mi vida.


~Hermione's POV~

Cuando llegamos al imponente edificio de departamentos en Park Lane y Harry estacionó en el estacionamiento subterráneo, sentí mis piernas tan flácidas que por un momento creí que no podría salir del coche para ponerme en pie.

Cinco segundos más tarde y una vez que Harry abriera mi puerta, descubrí con alivio que podía hacerlo y tomando una larga bocanada de aire salí del auto mientras Harry tomaba mi mano y me guiaba hacia los elevadores. A nuestro alrededor los cuatro guardaespaldas que viajaban en otro coche y nos habían cuidado de los reporteros todo el día habían desaparecido de la nada, y una vez que estuvimos adentro del elevador y las puertas se cerraron solté un suspiro aliviado.

-¿Estás bien?-

La pregunta de Harry a mí lado me sacó de mis cavilaciones.

-Sí, es solo que…todo esto de los guardaespaldas, y los reporteros y…- miré el elevador- Los…lujos- dije algo apenada- Me resulta algo…-

-¿Agobiante?-

-Sí- contesté algo sonrojada- Un poco-

-Lo entiendo- contestó y me miró relajado- Pero te acostumbrarás, además lo de los reporteros será solo unos días hasta que la noticia de la boda se haga pública- pareció pensar un poco lo siguiente- Será más fácil en unos días Hermione, créeme-

También me agobia tener que vivir contigo durante los siguientes tres meses. Pensé mientras mordía mi labio inferior nerviosa, y antes de poder decir algo o responder las puertas del elevador se abrieron y de nuevo estuvimos en su pent-house.

Que volvió a parecerme igual de grande, lujoso e imponente que la primera vez.

Con aliento contenido, salí del elevador y caminé a su lado hasta la sala mientras miraba todo a mí alrededor entre curiosa y ansiosa. La primera vez que había estado ahí me había parecido increíble pero estaba tan nerviosa que no había visto nada con detalle. Ahora que lo miraba con más atención estaba segura que ese adjetivo quedaba corto.

Desde el pequeño recibidor hasta la sala que ocupaba gran parte del espacio en ese piso, las paredes estaban pintadas en un color claro y bastante sobrio. Los muebles, conformados su mayoría por acero y madera oscura, complementaban una decoración bastante minimalista y muy actual, para nada del tipo rústico que solían tener las casas inglesas y por supuesto con ningún toque femenino. La sala, en donde se encontraba una chimenea y sofás de cuero en color negro, tenía un enorme ventanal cuya vista era nada más y nada menos que la ciudad de Londres.

Toda la ciudad de Londres, sus calles, sus casas y edificios iluminados en la oscuridad de la noche.

Me quedé sin aliento.

-Es…- parpadeé varias veces, incapaz de creer lo que veía- Es increíble-

No hubo respuesta. Finalmente y después de unos largos instantes de verdadera admiración, di media vuelta y me encontré a Harry quien, con sus manos en sus bolsillos y ya sin saco, me miraba sereno y relajado desde su lugar.

Entonces me di cuenta que estaba dándome tiempo. Tiempo para admirar, para asimilar y sobre todo para calmar mis nervios.

-Buenas noches, señores-

Detrás de Harry, la amable y cálida mucama que me había atendido la noche que había estado ahí apareció con una sonrisa mientras Harry daba media vuelta y la miraba cálidamente. Era una mujer mayor y algo canosa, pero sus ojos mostraban una viveza impactante.

-Buenas noches, Minerva- contestó Harry y tomó mi mano mientras yo me acomodaba a su lado- Ella es la señori…- tomó una larga bocanada de aire- La señora Hermione-

Harry me dirigió una mirada mientras sonreía.

-Hermione, ella es la señora McGonagall, mi ama de llaves-

Al parecer Minerva ya estaba enterada de los planes de Harry por casarse, pues tan pronto hubo hecho las presentaciones, la mujer se acercó lentamente y tomó mi mano entre las suyas para dirigirme una cálida mirada.

-Mucho gusto, señora. Y felicidades- ladeó la cabeza- Estoy a sus órdenes-

-El gusto es mío, señora McGonagall-

-Por favor llámeme Minerva-

Sonreí sin poder evitarlo.

-De acuerdo, Minerva- ladeé la cabeza- Siempre y cuando tú me llames Hermione-

A mí lado, Harry abrió los ojos de par en par y me dirigió una mirada sorprendida al igual que Minerva.

-De…- tomó aire- De acuerdo, Hermione-

Después de la estupefacción inicial y de las extrañas presentaciones, Minerva miró a Harry con calidez y entonces supe que esa mujer era de extrema confianza para Harry, tal vez una de las pocas aparte de su familia y su amigo Ron.

-¿Les sirvo de cenar?-

En aquél momento me di cuenta que era lo suficientemente tarde como para una buena cena, pero con tanto ajetreo y después de algunos bocadillos en la residencia de los Potter mi hambre había desaparecido por completo. Eso aunado a los nervios que apenas comenzaban a ceder, no ayudaban en nada a mi apetito.

A mí lado, Harry aún no había soltado mi mano.

-No Minerva, gracias-

Harry contestó por los dos. Vaya, era tan mandón que incluso decidía por mi sin consultarme.

-Creo que nos iremos directo a la cama, el día fue algo cansado-

Sin poder evitarlo, me congelé por completo al escuchar aquella simple frase y pude sentir como la mano de Harry aferraba la mía con más fuerza.

Por Dios Hermione, contrólate!

-De acuerdo. Entonces me retiro- sonriente, McGonagall asintió con la cabeza- Buenas noches señores-

-Buenas noches-

Con aquella simple despedida de parte de los dos, Minerva salió de la sala dejándonos completamente solos y Harry soltó mi mano para voltear a verme; seguramente extrañado ante mi evidente tensión por lo que había dicho momentos atrás.

-Entonces…¿No cenaremos?-

Frente a mí, Harry frunció el ceño y sonrió divertido y yo me sentí estúpida mientras reprimía las ganas de golpear mi rostro con mi mano. Si sería idiota, acababa de decir que no!

-Creo que ninguno de los dos está hambriento ¿O me equivoco?- negué con la cabeza- Bien. Ahora te mostraré las habitaciones de arriba-

Con aquella simple frase que por alguna razón me volvió a poner igual de nerviosa, lo seguí mientras subíamos las escaleras rumbo al piso de arriba en donde se encontraban varias puertas de madera oscura cerradas.

Con la cabeza gacha mientras intentaba normalizar mi respiración, lo seguí por el amplio pasillo sin decir absolutamente nada, intentando dominar mis nervios que no tenía idea porque habían vuelto con mayor intensidad. Por Dios! Si no es como que fueras a dormir con él, Hermione! Tranquilízate!

Habíamos acordado eso en bastantes ocasiones y muy estrictamente.

Si sabía eso ¿Entonces porque estaba tan nerviosa?

Antes de poder contestar esa pregunta nos detuvimos frente a una de las puertas más grandes y Harry la abrió para dejarme pasar.

Una vez dentro y con las luces encendidas, miré la enorme y lujosa habitación que tenía frente a mí y sin poder evitarlo abrí mi mandíbula a todo lo que daba. ¿Esa sería mi habitación?

Algo extrañada por su tamaño- podía jurar que esa tenía que ser la principal- miré a mi alrededor mientras admiraba todo lo que veía. Pegada a la pared frente a mí y ocupando gran parte de la habitación, una enorme cama con respaldo de madera negra y cubierta de sábanas de seda en color blanco se alzaba imponente, mientras pegada en la pared izquierda, una simple cajonera algo baja y de la misma madera se recargaba contra el muro. En la misma pared y a lado izquierdo de la cajonera se encontraba una puerta que suponía era la del baño.

A lado derecho de la cajonera había un espejo de cuerpo completo mientras del lado opuesto y en la pared derecha se encontraba otro ventanal gigantesco que ocupaba toda la pared con la misma vista que la de la sala y un balcón muy amplio con unas sillas afuera. Justo a mí lado izquierdo y en la pared frente a la cama, un pequeño estante con libros y algunas figuras se alzaba casi hasta el techo mientras a su lado y justo frente a la cama, se encontraba una enorme pantalla de plasma con un aparato de reproducción de dvd's y un estante con una colección enorme de los mismos.

A mí lado derecho y en la misma pared, un sofá de cuero café bastante amplio- tan amplio que podría pasar por una cama- y con un montón de cojines invitaba a sentarse en él y relajarse.

Como decoración, algunos cuadros de fotografías de ciudades, alfombras, jarrones en colores oscuros y complementaban a los muebles; haciendo que toda la enorme habitación se viera muy actual y modernista. De nuevo, bastante masculina y sobria. Bastante…Harry.

-Es…gigantesca- dije mientras miraba todo a mí alrededor- No parece una habitación de huéspedes-

A mí lado, Harry sonrió de medio lado y se llevó las manos a los bolsillos.

-Eso es porque ésta no es tu habitación, sino la mía-

¡¿Qué?

La sangre abandonó mi cuerpo y estuve segura que el color se me fue del rostro mientras lo miraba.

-Ah- tragué saliva -¿Y…y qué hacemos en tu habitación?-

Con una lentitud digna de premio, Harry se acercó tortuosamente a mí hasta que finalmente quedó a escasos pasos de mi cuerpo y se encogió de hombros despreocupado.

-Estamos aquí- su mirada se intensificó solo un poco- Porque ésta noche dormiremos en mi recámara, Hermione-

Para entonces estuve segura que mis ojos se habían salido de sus órbitas, y aquella pregunta que antes me hice internamente ahora salió como un alto chillido preocupado.

-¿¡Qué!- lo miré con ojos desorbitados -Pero si dijiste que…!-

-Sé muy bien lo que te dije, y lo mantengo- me interrumpió antes de que pudiera continuar -Dormiremos en habitaciones separadas, y mañana mismo te mostraré la tuya en donde ya está tu guardarropa ordenado, y es creo que igual de grande y espaciosa que ésta-

Diciendo aquello de la forma más natural del mundo, comenzó a caminar lentamente por la habitación mientras, estática en mi lugar y casi anclada al suelo lo miraba como si se hubiera vuelto loco.

Y de nuevo como siempre que estaba con él, aquella enorme habitación pareció más chica de pronto y sentí que me faltaba el aire. Frente a mí, Harry parecía entender mi evidente sorpresa y sin embargo, siguió con su actitud serena y despreocupada.

-Pero solo por ésta noche, en nuestra "noche de bodas" dormiremos aquí-

-No entiendo-

Para entonces pude recobrar algo de cordura, y serena en mi lugar, lo miré fijamente y esperé su respuesta. Harry soltó un largo suspiro.

-Hay gente aquí que podría darse cuenta que esto es una farsa, Hermione- se llevó la mano a los ojos -La señora McGonagall, los choferes…- masajeó sus ojos cerrados, casi cansado -Hoy ha sido un día largo, y despertaremos más tarde que ellos. No quiero arriesgarme a que mañana que salgas de la habitación vean que no dormiste en la mía, mucho menos cuando es la noche de bodas-

Bueno. Ahora parecía tener algo de sentido.

Aún en su lugar y a escasos pasos de mí, Harry se agachó lo suficiente para que su rostro quedara a escasos centímetros del mío y con aliento contenido, lo miré esperando a que volviera a decir algo. Maldición, por alguna extraña razón las piernas volvían a temblarme.

También parecía haberse elevado la temperatura de pronto, y tuve que reprimir mis ganas de maldecir a la calefacción del lugar.

-Así que solo por esta noche, dormiremos aquí- dijo en un suave susurro, que estuve segura era para tranquilizarme -Tu dormirás en mi cama y yo en éste sofá ¿De acuerdo?-

Durante unos instantes me limité a mirarlo sin decir nada, pensando en lo que acababa de decirme mientras me tranquilizaba al mismo tiempo. De acuerdo, dormiría entonces en la misma habitación que Harry solo por esa noche, con el que con todas las de la ley era mi esposo. ¿Qué tan malo podía ser eso?

¿Qué problema había con eso?

Que te pone horriblemente nerviosa, Hermione, y que nunca antes has dormido en la misma habitación que otro hombre! Y menos con este tipo de hombre!

Y por "tipo" de hombre, sabía que mi conciencia se refería a un hombre tan intimidante, imponente y sexy como el que tenía en frente.

Pero así eran las cosas. Y cuando finalmente mis nervios se calmaron y pude ver todo un poco más claro, tomé una larga bocanada de aire y solté un suspiro para responder.

-De acuerdo-

Con aquella simple respuesta, Harry sonrió de medio lado y se enderezó de nuevo para mirarme satisfecho. Momentos después lo miré recorrer mi figura de arriba abajo con la mirada y sintiendo que me quedaba sin aire, contuve el aliento y lo dejé continuar con su escrutinio mientras mis piernas se volvían flácidas de nuevo.

-Ahora…- comenzó mientras sus ojos volvían a mi rostro- Es momento de que te quites ese vestido-

-¿Q…qué?-

Ante mi tartamudeo y mis ojos abiertos de par en par, Harry pareció entender mi sorpresa al instante y con una mueca de superioridad, ladeó la cabeza y sonrió con algo de arrogancia.

-Tranquila, no te hagas ilusiones- su sonrisa se ensanchó aún más -En el baño hay un camisón y otros accesorios para ti, puedes cambiarte ahí dentro-

Conteniendo las ganas de lanzarle una mirada furibunda, miré la puerta cerrada a un lado de la cajonera mientras detrás de mí, Harry remataba su arrogante discursito.

-A menos que prefieras hacerlo aquí, claro-

Dijo aquello en un tono suave y sugestivo, y reprimiendo un escalofrío de…¿Miedo?; no, no de miedo, pero de algo que no supe identificar, di media vuelta para mirarlo unos instantes antes de encaminarme hacia el baño y cerrar la puerta detrás de mí de un portazo.

Una vez dentro y sin molestarme en husmear en el gigantesco cuarto, me miré en el espejo que tenía frente a mí y me obligué a calmarme. Con mi rostro rojo como un tomate, mis labios algo secos y mi semblante nervioso, parecía una colegiala enamorada y sobre todo, afectada por lo que acababa de pasar ahí afuera.

Frustrada, reprimí un bufido y cerré mis ojos mientras pensaba en el hombre que se encontraba afuera divirtiéndose de lo lindo mientras jugaba conmigo y me ponía nerviosa a propósito. Era obvio que sabía cómo hacerlo, y darme cuenta de eso y de que por supuesto él se daba cuenta de mi nerviosismo me puso aún peor.

Menudo arrogante! Pensé frustrada mientras me quitaba el vestido y pensaba en las reacciones que había tenido ante sus palabras y sus miradas bastante sugestivas. No me gustaba para nada que tuviera ese poder sobre mí, y mucho menos cuando era obvio que él se daba cuenta también y hasta lo aprovechaba para retarme.

Para estudiarme. Para probarme.

Pero darme cuenta que jamás me había sentido así ante la presencia de un hombre, tan nerviosa, tan consciente de mí misma, tan consciente de mis reacciones, tan consciente de…mi cuerpo, era lo que me ponía peor.

Maldición. ¿Qué rayos me pasaba cuando estaba cerca de él que sentía que hervía por dentro?

Mientras pensaba en todo eso me deshice de mi vestido, mis zapatos y mi peinado hasta dejar caer mi cabello en suaves bucles por mi pecho y mi espalda; y satisfecha de tener a mi disposición todo para asearme, me desmaquillé y me cepillé los dientes para finalmente ponerme el corto camisón de seda blanco que se abrazó a mí con suavidad, marcando mis curvas a la perfección.

Saber que debajo solo llevaba mis braguitas de encaje rosa pálido no ayudó en nada para mis nervios.

Pero no estaba dispuesta a salir y volver a ponerme nerviosa ante sus comentarios sugestivos y arrogantes. Tomando una larga bocanada de aire, alcé la vista al espejo y miré mi reflejo serena.

-Bien, Hermione- exhalé con fuerza- Tranquila-

Con esa última palabra y un último guiño a mí misma, alcé mi cabeza y abrí la puerta del baño para toparme con que de espaldas a mí y en un pijama negro de hombre Harry terminaba de acomodar el sofá para dormirse.

-¿Lista?- preguntó sin mirarme- Bien, creo que es momento de…-

Y en cuanto dio media vuelta y sus ojos se toparon conmigo, se calló de golpe y contuvo el aliento, y pude jurar que su mandíbula se abrió a todo lo que daba.

Claramente sorprendido con lo que veía. Y si pudiera interpretar mejor las reacciones de los hombres, podía jurar que estaba bastante satisfecho con lo que miraba.

Bien, Hermione. Me felicité internamente mientras con toda la gracia que mi cuerpo conocía caminaba hasta la cama que se encontraba lista también. Conocía mi cuerpo lo suficiente para saber que no era nada desagradable a la vista, y saber que ahora era yo quien se llevaba una pequeña victoria me hizo sentir mejor de lo que esperaba.

Eso, y saber que Harry me miraba como un reverendo idiota mientras me movía sugestiva y graciosamente, fue suficiente para considerarme satisfecha.

Durante todo el trayecto que pareció más largo de lo que era, sentí la mirada de Harry seguirme hasta que estuve a un lado de la cama, y una vez que dejé que mirara suficiente, me metí entre las mantas y lo miré sentada.

-Buenas noches, Harry-

Con aquella simple oración y sin esperar respuesta, me acosté y me acurruqué entre las mantas para darle la espalda. Y detrás de mí, pude escuchar como tomaba una larga bocanada de aire antes de responder.

-Buenas noches, Hermione-

Segundos después todo quedó en completa oscuridad y escuché a Harry acostarse y acomodarse en el sofá hasta que todo quedó en completo silencio.

Y ahí, recostada con un simple camisón y braguitas, en la enorme cama de Harry Potter mientras el dormía en el sofá a unos metros detrás de mí, solté un ligero suspiro mientras mis nervios terminaban por calmarse y me relajaba.

E ignoraba que el arrogante magnate que me intimidaba y que ahora era mi esposo se encontraba a unos cuantos metros de mí.

Después de un día tan ajetreado y sobre todo tan extraño, el sueño me reclamó casi de inmediato y cuando menos lo pensé comenzaba a luchar entre la conciencia y la inconsciencia. Por esa noche, no quería pensar en nada más. No quería pensar en los siguientes tres meses, y mucho menos, en como haría para lidiar con un hombre cuya sola presencia me intimidaba. Tenía que admitir que me aterraba.

Es por tu padre, Hermione. Y con ese último pensamiento en mente, cerré los ojos para quedarme completamente dormida.


~Harry's POV~

Una hora más tarde y tumbado en el sofá mientras miraba el techo, seguía completamente despierto.

Y completamente consciente de que a unos pasos de mí, durmiendo plácidamente en mi cama, se encontraba mi "esposa".

De nuevo, recordé la visión de ella enfundada solamente en el ligero y transparente camisón de seda, descalza y con su cabello suelto y reprimí una maldición. Maldita fuera la hora en la que le había encargado a McGonagall escoger algo del guardarropa de la "señora" para que durmiera esa noche.

Era de esperarse que buscaría lo más atrevido y revelador posible, después de todo era nuestra "noche de bodas". Reprimiendo una risa, recordé la actitud de Hermione cuando se había dado cuenta que dormiríamos en la misma habitación- mi habitación- y sonreí de medio lado. Tenía que admitir que había mentido de la manera más descarada al decirle que mi máximo y único motivo para hacerlo era para no arriesgarnos a ser descubiertos, cuando en realidad lo que quería era probarla.

Ver cómo reaccionaba, y sobre todo, si hacía lo que le proponía sin volverse loca o morirse de vergüenza. Algo de diversión nocturna a costa de la mujer que aún se encontraba intimidada por todo lo que estaba pasando. Pero cuando había salido del baño, vestida solo así y caminando en una actitud que no solo resultaba decidida sino también bastante sexy, tenía que admitir que él que había salido más afectado y perdiendo en el jueguito, había sido yo.

No solo se debía a que mi falsa esposita tenía un cuerpo de diosa con piernas espectaculares y pechos perfectos; sino también a su actitud tan decidida y sobre todo dispuesta a no flaquear en ningún momento. A pesar de que me divertía con ella y le hacía los comentarios más arrogantes y pesados, ella lograba salir victoriosa cuando sin duda estaba aterrada.

Y eso, tenía que admitirlo, me gustaba mucho.

Soltando un largo suspiro, me levanté procurando no hacer un solo ruido y parado solo a unos cuantos pasos de la cama, miré a Hermione quien con semblante pacífico respiraba acompasadamente mientras dormía profundamente.

Y dando media vuelta para dirigirme al baño, la dejé dormir mientras decidía que por el bien de los dos, esa sería la única y última noche que dormiríamos en la misma habitación.


¿Qué les pareció? ¿Buen comienzo para estos dos?

Aprovecho para agradecer a las personas que me dejaron reviews en el capítulo 2 y 3. A rossyradcliffewatson, Glowpotteryhoa17, Miko Dark of the Moon, Zakishio, Drys-1, LoonyPotter, pansy pattinson, gina lara, Luna Potter Granger, Lily Dangerous Black, torposoplo12, Paracas, MasterDog, lygher, Mari1591, Marina Chan 84, lupiscisis, Smithback y otros más que dejaron reviews anónimos, gracias!

Y sigan dejando mis queridos lectores! Me animan mucho a seguir escribiendo! ;)

Saludos y hasta la próxima!