Yahoo, criaturas hermosas de la creación~ (?)
Aquí les traigo el next chapter :3 (yep, spanglish (?))
Nada más quiero recordarles que esta historia no es mía xD sino de Jacquie D' Alessandro~ y necesitaré que lean lo que pondré hasta abajo que se me olvidó poner en el capítulo anterior y es importante xD
Sin más que decir~~
Lean :3
Soul Eater no me pertenece, ni Rosas Rojas el libro. u.u
Capítulo 4
A las diez de la mañana del día siguiente, Black Star, conde de Blackmoor, levantó la mirada de la montaña de papeles que tenía ante sí.
—¿Qué tiene para mí, Randall? —preguntó a su imperturbable mayordomo, que estaba de pie, observándolo, junto a la mesa de caoba—. Espero que no sea más correspondencia.
Randall hizo una reverencia y le presentó una ornamentada bandejita de plata con un sobre lacrado en el centro.
—Un joven ha traído esto, milord. Ha dicho que es urgente y que espera una respuesta.
Black Star enarcó las cejas.
—¿Urgente?
—Sí, milord. Ha dicho que la nota procede de una tal señorita Maka de Death City y que va dirigida al señor Black Star. Sí, eso es lo que ha dicho: señor Black Star. —El gesto de desdén de Randall no dejó ninguna duda de lo ofendido que se sentía ante lo que él consideraba un imperdonable error de protocolo.
—¿Ah, sí? —Black Star bajó la mirada y se quedó helado cuando leyó el nombre del destinatario. Reconoció de inmediato la inequívoca inclinación de la letra de Soul. ¿Por qué le enviaría Soul un mensaje urgente a través de otra persona?— ¿Quién dice que es el remitente?
—Una tal señorita Maka Albarn. De Death City. Creo que eso está en Kent, milord.
—¿Y dónde está el mensajero?
Randall frunció sus finos labios.
—Le he dicho a ese patán maleducado que espere en el portal.
—Ya entiendo. Déjeme a solas. Le llamaré en cuanto haya leído la nota.
—Sí, milord. —Randall salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí.
En cuanto estuvo solo, Black Star abrió el sobre y leyó rápidamente su contenido.
Querido Black,
Mis planes de pasar varios días en mi pabellón de caza han cambiado. Estoy bien, pero quiero que vengas a la casa de los Albarn, en Death City, cuanto antes. Aquí todo el mundo cree que me llamo Soul Evanson y que soy tutor. Por favor, tráeme algo de ropa —no la más elegante, por favor—, algo propio de un tutor, y vístete tú también en consonancia. Me gustaría que te identificaras simplemente como Black Star. También te pido que no reveles el contenido de esta carta ni mi paradero a nadie, ni siquiera a Tsubaki, hasta que hayamos hablado. Te espero esta tarde o, como mucho, mañana. Cuando nos veamos, te lo explicaré todo.
SOUL
Black Star echó un vistazo a una segunda hoja de papel que contenía indicaciones para llegar a la casa de los Albarn. «¿En qué lío se habrá metido Soul que necesita ayuda de su dios?» Releyó la nota. Tuviera el problema que tuviese, por lo menos Soul estaba bien, o eso decía. Pero era evidente que había algo que iba mal.
Guardándose la inquietante carta en el bolsillo, Black Star se dirigió hacia el vestíbulo y abrió las pesadas y sólidas puertas de roble. Un joven que estaba sentado en el escalón de la entrada miró hacia arriba con expresión expectante.
—¿Es usted el señor Star? —preguntó el joven, levantándose de un salto.
—Sí. Puede decirle a la señorita Albarn que me espere para esta tarde. —Sin esperar respuesta, cerró la puerta y se dirigió al piso superior. Tardaría unas tres horas en llegar a Kent. Tenía muchas cosas que hacer antes de partir, incluyendo encontrar una excusa plausible para cancelar la cena con su mujer.
Se detuvo a medio paso.
«¿Qué tipo de ropa llevan los tutores?», se preguntó.
Al llegar a la casa de los Albarn, Black Star desmontó mientras su mirada curiosa inspeccionaba los alrededores. La casa, de considerable tamaño, se encontraba en un claro de bosque en medio de un vergel, rodeada de hayedos. Era una estructura laberíntica, cubierta de hiedra, en la que daba la impresión de que los sucesivos dueños habían ido haciendo añadidos de gustos diferentes. El efecto acumulativo era un batiburrillo sorprendentemente agradable a la vista.
La casa en sí misma tenía un aspecto un tanto deteriorado que estaba a un paso de parecer dejado. En el tejado había varias áreas sin tejas por reparar y en la fachada se veían varias contraventanas desvencijadas. Contrariamente, el jardín, muy bien cuidado, contenía una profusión de flores de gran colorido, cuya fragancia impregnaba el aire veraniego. Un espumoso riachuelo discurría junto a los árboles antes de describir una curva, adentrarse en el bosque y desaparecer en la distancia.
Black Star llamó a la puerta. Le abrió inmediatamente un hombre gigantesco vestido con ropa de trabajo. El hombre corpulento miró a Black Star con ojos entornados y evidente recelo.
—¡Que me cuelguen del palo mayor y me ondeen al viento! —dijo el gigante con voz grave y ronca, mientras acercaba el rostro al de Black Star—. Tengo trabajo que hacer. No me puedo pasar todo el día contestando a la asquerosa puerta. ¿Quién diablos es usted y qué diablos quiere?
Black Star retrocedió dos pasos y carraspeó.
—Me llamo Black Star. Creo que me esperan.
—¿Quién ha llamado a la puerta, Harvar? —preguntó una voz femenina que procedía de detrás del gigante. La puerta se abrió de par en par y apareció una mujer.
—Alguien de la compañía de recogida de basuras. Dice que le esperábamos, pero ya tenemos todos los cubos de basura que necesitamos. —El gigante dirigió una mirada fulminante a Black Star, como si estuviera decidiendo si se lo comía como aperitivo o se limitaba a aplastarlo contra el suelo.
Sin sentirse especialmente atraído por ninguna de las dos posibilidades, Black Star esquivó al poco amigable «mayordomo» y tendió la mano a la joven.
—Soy Black Star.
—Maka Albarn—contestó ella con una cordial sonrisa, al tiempo que estrechaba firmemente la mano de Black Star.
Black Star sintió un gran alivio al comprobar que la señorita Albarn parecía mucho más contenta de verle que el gigante que le había abierto la puerta. Después de mascullar algo ininteligible, el gigante salió de la casa pisando fuerte y se dirigió al jardín.
Black Star estudió a la mujer que tenía delante. Era mucho más alta de lo que estaba de moda, pero muy atractiva. También se percató de que lo miraba con una vivida curiosidad.
—Señor Star, entre, por favor—dijo ella, guiándolo a un pequeño vestíbulo—. Le estábamos esperando. —Luego, bajando la voz y señalando con la barbilla al hombre que acababa de salir, añadió—: Espero que disculpe a Harvar. Tiende a ser un poco sobreprotector.
Black Star enarcó las cejas.
—¿ Ah, sí? No me había percatado.
Maka lo miró de soslayo y se rió.
—Harvar actúa de buena fe, y ya se sabe: «Perro ladrador, poco mordedor.»
—No se puede imaginar lo mucho que me alivia oír eso, señorita Albarn.
Ella volvió a reír —su risa era dulce y acogedora— y guió a Black Star a través de varias habitaciones espaciosas pero escasamente amuebladas, saliendo luego por unas puertaventanas hasta llegar a una pequeña terraza. Mientras la seguía, Black Star no pudo evitar admirar las atractivas curvas de sus caderas, que ni siquiera aquel sencillo vestido marrón podía ocultar. Se preguntó qué papel habría desempeñado la encantadora señorita Albarn en el cambio de planes de Soul.
—El señor Evanson está allí, en el jardín —dijo ella señalando una figura en la distancia—. Siga este sendero y llegará hasta él. Cuando hayan acabado de hablar, por favor, vengan a buscarme y les serviré un refrigerio. —Maka dio media vuelta y entró de nuevo en la casa, y Black Star bajó rápidamente por el sendero.
—Sí que has tardado en venir —dijo Soul a modo de saludo, varios minutos después, al ver a Black Star. Soul hizo un esfuerzo por contener la risa cuando observó la expresión de absoluta perplejidad de su cuñado.
—¿Soul? ¿Eres realmente tú?
—En carne y hueso —confirmó Soul—, aunque, con la cara cubierta de barba y la cabeza vendada, apenas me reconozco ni yo mismo. Y todavía no lo has visto todo.
Soul se puso en pie y contuvo la risa al ver que Black Star se quedaba boquiabierto. El cuerpo de Soul parecía haberse encogido dentro de una enorme camisa cuyas mangas le colgaban muy por debajo de las muñecas. Y arrastraba unos pantalones de montar de varias tallas más que la suya.
—¡Válgame Dios! —Dijo Black Star—. Pero... ¿qué te ha pasado? Te has encogido y consumido hasta los huesos. ¿Te encuentras mal?
—No, por lo menos ya no —dijo Soul con una tímida sonrisa—. Estas prendas pertenecían al padre de Maka. Ahora ya sabes por qué te pedí que me trajeras algo de ropa. Al parecer, papá Albarn era bastante corpulento.
—¿Qué quieres decir con que ya no te encuentras mal? ¿Has estado enfermo?
En vez de contestar, Soul indicó a Black Star, haciéndole un gesto con la mano, el sendero que discurría ante ellos.
—Venga, demos un paseo. Tengo mucho que contarte.
—De acuerdo —contestó Black Star.
No habían dado ni tres pasos cuando Soul se sintió minuciosamente examinado.
—Casi no te reconozco con esa barba, Soul. He de admitir que te da un aire bastante atormentado. Estás imponente. Seguro que las damas de la alta sociedad londinense te encontrarían incluso más irresistible que de costumbre.
Soul se llevó la mano a la cara y se frotó el rostro hirsuto.
—El único motivo por el que no me he quitado esta horrible barba es que nunca me he afeitado y no quiero desangrarme en el intento. Pero tendré que librarme de ella de alguna forma. Es horrible cómo pica.
Tras una pausa, Black Star dijo:
—Seguro que sabes que me corroe la curiosidad. Tu críptica nota no explicaba nada. ¿Qué demonios está sucediendo? Explícale todo a tu dios, hasta el último detalle.
Mientras avanzaban por un sendero flanqueado por árboles que se adentraba en el bosque, Soul explicó a Black Star los acontecimientos de la última semana. Cuando acabó, su amigo lo miró con expresión seria.
—¡Dios mío, Soul! Esa joven te ha salvado la vida.
—Sí.
—¿Y crees que ha sido la segunda vez que intentan matarte?
—Eso parece. Tomé el incidente del mes pasado por un robo, pero ahora no lo veo así.
—¿Por qué no me lo explicaste?
—No resulté herido y no lo consideré importante.
—¿Que no fue importante? ¡Por Dios, Soul! ¿Quién puede querer matarte? ¿Y por qué?
—Me he ganado muchos enemigos a lo largo de mi vida, supongo, pero no sé quién puede querer verme muerto.
—¿Una amante despechada?
—Lo dudo. Por lo que sé, con mis ex amantes siempre hemos quedado como amigos.
—¿Y qué me dices de los negocios? ¿Se te ha complicado algún asunto últimamente?
Soul hizo una pausa antes de responder.
—De hecho, he tenido un problema recientemente.
—¿Ah sí? ¿Qué problema?
—Me planteé la posibilidad de hacer una inversión considerable en la compañía de transportes navales Lawrence, pero, tras investigar la compañía, me retracté. De todos modos, Marcus Lawrence ya había dado por hecho que yo haría la inversión y había mandado armar tres barcos nuevos.
Black Star se mostró sorprendido.
—¿Encargó el trabajo antes de que hicieras la inversión?
—Sí. Y, por lo que he sabido después, cuando le comuniqué que no quería entrar en el negocio, se quedó con tres barcos a medio construir que no podía pagar. Lo último que oí fue que estaba al borde de la quiebra y posiblemente a punto de ir a la cárcel por impago.
—Si te culpa a ti por su ruina...
—Lo hace —lo interrumpió Soul—. Me echa a mí todas las culpas.
—¿Cómo lo sabes?
—Me lo dijo él mismo.
Black Star miró fijamente a Soul.
—¿Acaso te ha amenazado?
—Sus palabras dejaron entrever que yo era el causante de su ruina y que me lo haría pagar. Pero, como lo dijo cuando llevaba unas cuantas copas de más, no me lo tomé en serio.
—Interesante —dijo Black Star mientras seguían avanzando por el sendero—. Dime, ¿por qué decidiste no invertir en la compañía de Lawrence?
—Descubrí que Lawrence no sólo transportaba prendas textiles en las bodegas de sus barcos de carga.
—¿Ah, sí? ¿Y qué transportaba?
A Soul le invadió una oleada de repugnancia.
—Al parecer, nuestro señor Lawrence traficaba con esclavos blancos —dijo visiblemente disgustado—. Oí que incluso había raptado niños de varios asilos de huérfanos de Londres...
—No me digas más —le interrumpió Black Star con una mueca de asco—. ¿Cuándo te echaste atrás?
—Justo dos semanas antes de que atentaran contra mi vida por primera vez.
—Y un hombre que es capaz de traficar con personas tendría pocos escrúpulos para hacer que te maten.
—Exactamente. Informé al magistrado sobre mis averiguaciones y en el juzgado están llevando a cabo su propia investigación.
—¿Por qué no me lo habías explicado?
Soul se encogió de hombros.
—No creí realmente que mi vida estuviera en peligro hasta la segunda vez que intentaron matarme. La primera vez no estaba en el mejor barrio de Londres. El ataque podría haber sido contra cualquier indeseable que frecuentara aquella zona, y yo, sencillamente, me habría interpuesto en su camino. Pero este segundo ataque me ha convencido de que mi vida está en grave peligro. Lawrence podría ser perfectamente nuestro hombre.
—Odio sugerirlo —dijo Black Star—, pero... ¿te has planteado la posibilidad de que sea alguien de tu familia?
Soul soltó una amarga carcajada.
—Seguro que no te refieres a mi queridísima familia. ¿Acaso estás sugiriendo que mi padre, el poderoso duque de Evans, desea verme muerto? Tal vez. Pero no me lo puedo imaginar manchándose las manos de sangre, aunque sólo sea simbólicamente, ni haciendo un esfuerzo para encontrar tiempo, entre sus adúlteras aventuras amorosas, a fin de planificarlo todo. —Soul hizo una breve pausa—. Y lo mismo digo con respecto a mi madre. Está demasiado ocupada con sus compromisos sociales y citas clandestinas con sus numerosos amantes para enterarse de que existo. Además, si yo muriera, se vería obligada a guardar luto, y ya sabes lo mucho que detesta vestirse de negro. Aunque es cierto que Wess heredaría mi título si yo estirara la pata, mi querido hermano suele estar demasiado borracho para percatarse siquiera de mi presencia y, mucho menos, para intentar matarme. Y espero que no consideres a Tsubaki como posible sospechosa. Mi hermana no sólo no ganaría nada con mi muerte, sino que es tu esposa. Espero que la tengas en mejor concepto que eso.
—En realidad, estaba pensando en Wess —dijo Black Star con voz sosegada—. Tu muerte lo convertiría en marqués y heredero de un ducado, aparte de un hombre increíblemente rico.
—Consideré esa posibilidad, pero lo veo improbable. Wess está demasiado ocupado con su vida disoluta para tener suficiente energía o astucia para planear mi muerte.
—También es avaricioso y egoísta —apuntó Black Star—. No hace falta demasiada energía ni astucia para contratar a alguien para que te mate, y es obvio que esos indeseables que te dieron por muerto eran asesinos a sueldo.
Soul negó con la cabeza.
—Wess no quiere la responsabilidad de un ducado. Lo único que necesita es dinero, mucho dinero. No sabría qué hacer con las interminables responsabilidades asociadas al título. Además, mi padre le pasa una renta escandalosamente alta para que la despilfarre en sus vicios.
—Pero tu padre se negó a avalarle económicamente en la última ocasión —le recordó Black Star—. Wess se vio obligado a casarse con Melissa para superar sus problemas financieros. Si dilapida toda la fortuna de Melissa, necesitará tener su propia fortuna. Si tu padre vuelve a negarse a responder de las pérdidas de tu hermano, entonces... —La voz de Black Star se fue desvaneciendo poco a poco, y Soul extrajo la inevitable conclusión.
—Entonces Wess necesitará otra fuente de ingresos —concluyó Soul—. Ya sé adónde quieres ir a parar, pero sigo sin poderme imaginar...
Black Star lo miró fijamente.
—¿Qué pasa? ¿En qué estás pensando?
—Me atacaron de camino a mi pabellón... Había decidido ir allí aquella misma mañana.
—Sí, ya lo sé. Me explicaste tus planes aquella tarde.
—Muy poca gente conoce la localización de mi pabellón de caza. Como sabes, siempre voy sin ningún tipo de servicio, es un lugar de uso privado donde me refugio cuando quiero estar solo.
—Ya lo sé.
Soul miró a Black Star, perforando con la mirada los ojos de su amigo.
—Le dije adónde iba a alguien más, aparte de ti. Sólo a una persona. Y sólo unas horas antes de ponerme en camino.
—¿A quién se lo dijiste?
De repente, sintió una punzada de amargura que le escoció como una bofetada y dijo:
—A Wess. ¡Maldita sea! Mi propio hermano, el muy desgraciado, está intentando matarme.
Las palabras de Soul flotaron en el aire durante unos breves instantes, el silencio roto solamente por el gorjeo de un par de azulejos y el suave rumor de las hojas arrastradas por la cálida brisa veraniega.
Al final, Black Star carraspeó y dijo:
—Tal vez Wess se lo dijo a alguien más.
Soul movió repetidamente la cabeza en gesto de negación.
—No, no lo creo. Me detuve en su casa de Londres al caer la tarde para dejarle unos papeles. Me preguntó si pensaba asistir a la velada musical de aquella noche en casa de los Harriman, y yo le dije que no, que iba a pasar unos días en mi pabellón de caza. —Soul se pasó las manos por el pelo haciendo una mueca de dolor cuando se tocó sin querer el chichón que tenía en el cogote—. Parecía agitado y preocupado al mismo tiempo y bastante impaciente por que me pusiera en camino. Me encantó complacerle.
—¿Y no le contaste tus planes a nadie más?
—No. ¿Y tú? ¿Le comentaste a alguien adónde iba?
—Se lo dije a Tsubaki, pero por la noche, cuando estábamos en casa de los Harriman —dijo Black Star. Su expresión se hizo cada vez más seria—. Wess habría tenido un amplio margen de tiempo para organizado todo con los hombres que te atacaron.
Un repentino y profundo agotamiento se adueñó de Soul.
—¡Dios mío, Black Star! Siempre he sabido que, exceptuando a Tsubaki, mi familia es inmoral y repugnante, pero he de admitirlo, estoy profundamente desconcertado por la posible implicación de Wess en todo esto.
—Bueno, yo cambiaría «posible» por «probable» y decidiría qué vamos a hacer al respecto.
—En realidad, tengo un plan.
—Excelente. Soy todo oídos —dijo Black Star.
Soul entrelazó los dedos de ambas manos por detrás de la espalda e intentó ordenar sus pensamientos mientras avanzaba por el sendero. Black Star le siguió, esperando en silencio.
—Se me ha ocurrido —dijo Soul— que nuestro culpable, sea Wess o Lawrence u otra persona, cree que estoy muerto o desea que lo esté.
—Sí—ratificó Black Star—. Indudablemente, verte aparecer va a ser una verdadera conmoción para alguien.
—Ya lo creo que sí. Pero no me parece que deba dejarme ver todavía. Será mucho mejor que me quede aquí, donde está garantizada mi seguridad, hasta que me encuentre completamente recuperado. Maka me ha ofrecido que permanezca todo el tiempo que necesite para reponerme, y yo había pensado aceptar su invitación. Mientras tanto, tú puedes investigar discretamente. Observa a Wess y también a Lawrence.
—Dalo por hecho —dijo Black Star sin dudarlo ni por un instante—. Pero no puedes quedarte aquí, en medio de ninguna parte, para siempre.
—Cierto. Fijaremos una fecha límite, digamos dos o tres semanas. Eso debería darte suficientes oportunidades para hacer indagaciones. Tenía programado estar fuera esta semana, o sea que nadie debería echarme en falta todavía. Puedes mencionar delante de mi familia y del servicio que hace unas semanas te dije que estaba planeando un viaje al continente, lo que explicará mi ausencia durante las próximas semanas. Si para entonces todavía no has averiguado nada, reapareceré. Con un poco de suerte, provocaré tal conmoción en el culpable que se pondrá en evidencia.
—Una buena teoría, pero... ¿y si, al verte, no se arrodilla ante ti y lo confiesa todo? ¿Y si, en vez de eso, vuelve a intentarlo y esa vez consigue su objetivo?
—Sabemos quiénes son nuestros principales sospechosos, de modo que estaremos preparados —contestó Soul—. Si falla todo lo demás, siempre podemos tender una trampa a ese indeseable utilizándome como cebo.
—No lo veo nada claro —protestó Black Star—. Es demasiado arriesgado.
—A mí eso no me preocupa demasiado —admitió Soul—, aunque no creo que tengamos que llegar a ese extremo. Con un poco de suerte, mi querido hermano o ex socio potencial se pondrá en evidencia durante las próximas semanas. Y, si no lo hace, por lo menos tendré tiempo para curarme y recuperar fuerzas antes de regresar a Londres.
—Hay algo que podemos hacer—sugirió Black Star—. Si no apareces, sea vivo o muerto, lo más probable es que nuestro asesino se ponga cada vez más nervioso. Preguntaré a la señorita Albarn la localización exacta del lugar donde te encontraron y mandaré a alguien allí para que vigile si se acerca alguien buscando un cuerpo.
—Es un plan excelente, pero tal vez lleguemos demasiado tarde. Ya llevo aquí una semana entera.
Black Star frunció el entrecejo.
—Tienes razón. Si el asesino ya se ha enterado de que tu cuerpo no estaba donde se supone que debería estar y sabe que existe la más remota posibilidad de que sigas con vida, te buscará. —Su mirada se cruzó con la de Soul—. Y tal vez te encuentre aquí.
Soul reflexionó sobre las palabras de Black Star.
—Tal vez tengas razón, pero las probabilidades de que alguien me encuentre aquí son muy escasas. Según me ha explicado la señorita Albarn, nos hallamos como mínimo a dos horas de camino del lugar donde me atacaron. Además, si nuestro hombre se pone nervioso, será más fácil que cometa un error. Y eso irá a nuestro favor.
Black Star instó a Soul a que se detuviera poniéndole una mano en el hombro.
—¿Y qué harás si resulta que tu hermano está detrás de todo esto?
Soul se volvió y miró a su amigo a los ojos.
—Ya conoces la situación de mi familia. Nunca he tenido la sensación de tener un hermano, ni siquiera cuando era niño. Si Wess es responsable de los ataques contra mi persona, entonces puede quemarse en el infierno, que es adonde pertenece.
La mirada de Black Star sondeó la de Soul y entre ellos fluyó un entendimiento mutuo fruto de una profunda amistad.
—Haré cuanto pueda para ayudarte —le prometió Black Star con voz pausada. Reanudaron el paseo y se dirigieron hacia la casa. Tras un breve silencio, Black Star preguntó:
—¿Les has dicho a los Albarn que eres tutor?
—Sí. Se creen que no tengo familia y que me apellido Evanson. Pensé que era mejor mantener en secreto mi identidad.
A Black Star se le escapó una risita.
—¿Tú? ¿Tutor? No te puedo imaginar tratando cada día con niños, dictando ecuaciones matemáticas y soltando citas filosóficas.
Soul miró a su amigo con mala cara.
—Me pareció una buena idea —dijo en tono áspero.
—Oh, sí, muy buena. ¡Ya lo creo! —afirmó Black Star sin poder reprimir una sonrisa—. Dime, ¿cómo son los padres de la señorita Albarn? Supongo que deben de ser bastante poco convencionales, teniendo en cuenta que permiten que su hija se pasee de noche por esos caminos de Dios con la única compañía de sus lacayos y que rescate a víctimas de los arroyos. Y, francamente, no tengo palabras para describir a ese hombre que me ha abierto la puerta. Ese impresentable no era su padre, ¿verdad? Eso espero.
—No, sus padres están muertos.
Black Star se puso serio.
—¿Entonces...? ¿Quién cuida de ella?
Soul reprimió el impulso de poner los ojos en blanco.
—¿Que quién cuida de ella? Nadie, nadie en absoluto. Ella lleva todo el peso de la casa, que incluye cuatro hermanos menores y una tía mayor y medio sorda que requiere más cuidados de los que es capaz de proporcionar. Y también hay un lacayo entrado en años que ni siquiera es capaz de encontrar sus gafas, y ese gigante que suelta tantos improperios como el marino que solía ser. Y no nos olvidemos de un detestable cocinero francés de quien he oído que gusta lanzar por los aires cazos y sartenes.
Black Star se mostró azorado.
—¿Lo dices en serio?
Soul asintió y se llevó una mano al pecho.
—Completamente en serio. Nunca he visto una casa igual. No sé cómo he logrado contenerme y no corregirlos constantemente. He tenido que morderme la lengua docenas de veces. Ayer por la tarde cené con toda la familia por primera vez. Los niños comen en la misma mesa que los adultos y, por lo que pude ver, se pueden pasear a sus anchas por todo el comedor.
»La más pequeña es una niña de seis años, Patty, que está empeñada en que asista a la merienda que celebrarán ella y su muñeca. ¡Una merienda con una niña y una muñeca! ¡Por el amor de Dios! Luego están Ragnarok, de catorce años, y Hero, de once, dos verdaderos demonios. No paran de discutir y me ponen la cabeza como un bombo. Por lo que he podido ver, Chrona, de dieciocho años, es la única persona razonablemente educada y que habla con delicadeza de toda la pandilla.
Black Star soltó una carcajada.
—Una pandilla realmente asombrosa. ¿Y qué me dices de tu salvadora, la señorita Maka Albarn? —Dirigió una mirada interrogativa a Soul—. No he podido evitar fijarme en lo sumamente atractiva que es.
Soul intentó ignorar que comenzaba a sentir un nudo en el estómago.
—¿Ah, sí?
—Sí. Sólo la he visto durante uno o dos minutos, pero veamos... —dijo Black Star, contando con los dedos mientras iba enumerando sus atributos—. Es alta, esbelta, ojos de un verde claro brillante... —Volvió a mirar a Soul—. Tiene unos ojos bellísimos, ¿no te parece?
—No me he fijado —mintió Soul en un tono cortante que pretendía disuadir a su amigo de proseguir con su enumeración.
Por lo visto, Black Star no cogió la indirecta.
—¿Lo dices en serio? A ver... ¿por dónde iba? Ah sí, la señorita Albarn. Un cutis perfecto, y su pelo... todos esos rizos largos, tupidos y resplandecientes. ¿He mencionado ya lo carnosos que tiene los labios y lo sensuales y curvilíneas que...?
—Ya basta —lo interrumpió Soul, dirigiendo a su amigo una mirada de advertencia. El hecho de que Black Star se hubiera fijado en las seductoras curvas y los sensuales labios de Maka le molestaba inexplicablemente—. ¿Puedes hacer el favor de recordar con quién estás hablando? Soy el hermano de tu mujer. No creo que a Tsubaki le hiciera ninguna ilusión oírte ensalzar los atributos físicos de otra mujer.
Black Star adoptó una expresión de fingida inocencia.
—Sólo estaba señalando lo evidente. No pretendía ser ofensivo. Sabes lo mucho que quiero a tu hermana. Pero me sorprende un poco que, después de pasar una semana entera en compañía de la señorita Albarn, no te hayas dado cuenta de cosas que la mayoría de los hombres, incluyendo los felizmente casados como yo, no pueden evitar percibir inmediatamente. De hecho, no salgo de mi asombro. ¿Cómo es posible que tú, uno de los más notables conocedores de la belleza femenina de todo Londres, no te hayas percatado de los evidentes atributos de la señorita Albarn?
Soul apretó los dientes para no dejarse picar por Black Star y siguió caminando. Por supuesto que se había percatado de los atributos de Maka Albarn. De todos y cada uno de ellos. La tarde anterior había estado paseando por el jardín, deteniéndose frecuentemente para descansar, cuando se encontró a Maka arrodillada en el suelo, arrancando malas hierbas de un lecho de flores. Cuando ella le sonrió, a él se le puso la boca como un zapato.
El sol crepuscular brillaba tras ella, bañándola con suaves y cálidos matices naranjas y dorados. Varios mechones de pelo cenizo se le habían soltado del moño, rodeando su rostro como un delicado halo, y tenía un poco de tierra en una de sus mejillas de porcelana. Soul la había repasado con la mirada y, a pesar de su aspecto desaliñado y su atuendo tan poco favorecedor, había experimentado una reacción corporal inmediata.
—Cuidar de todos esos niños es una gran responsabilidad para una mujer joven y soltera —comentó Black Star, distrayendo súbitamente a Soul de sus pensamientos y devolviéndolo al presente—. Supongo que habrá heredado una buena suma de dinero para mantener la casa y alimentar a toda la familia.
—No lo sé. Su padre era capitán de barco. Eso creo.
Black Star arrugó la frente.
—¿Capitán de barco? ¿Albarn? Por casualidad, ¿no sería su padre el famoso Spirit Albarn?
Soul se encogió de hombros.
—Podría ser. ¿Quién era Spirit Albarn?
Black Star lo miró fijamente, con evidente asombro.
—Sólo uno de los más legendarios capitanes de barco que han surcado los mares. ¿No has oído hablar de sus hazañas?
Soul rebuscó en su memoria y luego asintió lentamente con la cabeza.
—Sí, creo que es posible que haya oído hablar de él, Pero hace bastante tiempo que no oigo nada sobre él.
—Si no me falla la memoria, murió hace algunos años a consecuencia de unas fiebres que contrajo en el trópico.
—El padre de Maka murió hace tres años.
—Debe de tratarse del mismo hombre —dijo Black Star—. Albarn no es un apellido muy frecuente. Creo recordar que era un personaje bastante pintoresco.
En aquel momento, los dos hombres fijaron la atención en la imagen de Maka saliendo del establo; llevaba a Pericles de las riendas. Se detuvo y ofreció una manzana al caballo; éste le fue dando mordiscos delicadamente mientras Maka la sostenía en una mano y luego restregó suavemente el hocico contra el cuello de Maka. Ella se percató de que los dos hombres la estaban observando y les hizo señas con la mano.
Black Star contemplaba la escena mudo de asombro.
—¿Veo lo que creo que estoy viendo?
Soul no pudo evitar reírse ante la expresión de estupor de su amigo:
—¿Te refieres a que Maka ha convertido a mi formidable semental en un perrito faldero? Los ojos no te engañan, Black Star. Ayer presencié una escena similar y me quedé helado. Parece ser que esa joven tiene mano con los caballos. Hasta ha montado a mi «bestia».
—¡Por Dios, Soul! ¿Y no temes que le haga daño?
—Míralo. Se derrite en sus manos. Y hasta parece estar haciendo sombra al caballo de los Albarn. —Observó cómo Pericles se quedaba completamente quieto mientras Maka se arrodillaba para examinarle la pata delantera—. Puesto que no temo que le haga daño, tiene carta blanca para cuidar de él.
Una lenta sonrisa iluminó el rostro de Black Star mientras Maka conducía el inmenso semental hacia el prado.
—Esa mujer se sale de lo corriente, Soul.
—Sí, supongo que sí.
—Me muero de ganas de saber qué vas a hacer al respecto.
A Soul se le tensó la espalda al oír aquellas palabras.
—No tengo intención de hacer nada al respecto, te lo puedo asegurar. No sería nada cool —dijo en tono cortante.
—Ya lo veremos —dijo Black Star riéndose entre dientes—. Ya lo veremos.
Ahora sí~
Miren, les quiero recordar —otra vez...— que esta historia no es mía, sólo la adapto completamente —cambiando lo que se tiene que cambiar—. Claro en algunas partes si les cambió los diálogos para que... no sé xD tengan un poco de la esencia de los personajes del anime C: Y hablando del capítulo anterior con los significados de los nombres xD Miren~ Como deben suponer la historia tiene sus nombres originales y los significados que aparecen son de esos nombres, pero no los cambié porque digamos que esos significados son importantes a lo largo de la historia xD así que... finjan que los nombres de ellos significan lo que dice el capítulo anterior xDDD! Suena extraño pero comprendan que tendría que cambiar varias cosas si llegara a cambiar los significados de los nombres :c
Ahora~ Respondiendo reviews~!
Bell Star: (Review 1): Jajaja, JAJAJAJA Gracias? xD También cuando leí esta historia me atrapó completamente, tampoco me va lo de esta época pero la autora de este libro me mata completamente xD (Review 2): Ehh, espero no decepcionarte pero yo no la escribí :c —si sí te decepcioné... perdón u.u— ojalá la haya escrito yo pero nu u.u y es necesaria esta información para lo demás que se viene como bomba :D y lo subo rápido para que, lectores como tú, no se queden con la duda y tengan rápido la conti C: y gracias por decirme jodidamente genial xD me pones de buen humor, tus reviews siempre me sacan sonrisas c: (Review 3): Lo sé, la familia de SOul es una mierda total xD y amé a Patty, cuando leía este cuento no podía evitar pensar en Patty cuando leía las líneas de la pequeña c': y sí, Tsubaki es buena xD y también, sí, Liz es una muñeca xD y "hamar" con h LOL te hamo xD (?) y lo del significado de los nombres pues... está arriba xD Aquí está tu conti C: y... ¡Viva este libro! Yei! xD como dije anteriormente... amo tus reviews, simplemente los amo, perdón, los Hamo, con H mayúscula, plz.
Twins Hana: Y LOL amo tus ovarios (?) y no iba a aceptar ese trato xD puedo conseguirte por otros medios, mi amor :3 (?) okay nu xDDD y estoy pensando lo del lemmon... será...? C: y no es mi culpa que te metas en cómputo a leer fics, cabrona! Qué no estudias en tus clases! okay nu xD yo también leo fics en mi clase así que ntp D; será nuestro secretito~ (?) y me alegro que les ahya gustado :3 :D
Love Anna: Gracias :D Me alegro que te haya gustado y espero este también *v*
Guest: Quiero suponer que eres Jaxsy-chan xD y lo sé, mi marido/ex-marido es un estúpido tonto, pero así lo amo (?) okay nu xD Julián si lees esto... te amo, lo sabes! (?) xD Y me alegro que te haya gustado! *OOO* y sí, Maka baka, debiste haber violado a Soul porque queremos lemmon:$ (?)
Pregunta del millón~: Aún falta para esto pero quisiera ver sus opiniones desde ya... ¿pongo lemmon? :3
Y la primera parte de los avances es algo gracioso LOL amo esa parte y no pude esperar al jueves para que la leyeran xD Me da mucha risa y espero a ustedes también :D
Avances:
—«Por lo que veo, eres objeto de aversión universal, y todos debieran sacudirte.» —Ragnarok escupió la cita de Shakespeare a su hermano menor acompañándola de una mirada fulminante.
—«Ah, no merecéis otro título sino el de sinvergüenza» —gritó Hero, pretendiendo decir la última palabra.
—«Veo que responderíais bien al azote como si estuvierais a punto de recibirlo» —contraatacó Ragnarok.
—«¡Señor, me estáis vejando de una manera insoportable!» —replicó Hero.
—«¡Su cara no vale la pena ni de quemarse al sol!»
—«¡Asqueroso engendro de la naturaleza!»
—¡Hero! ¡Ragnarok! ¡Basta ya!—Maka se levantó de la silla y se forzó a dirigir una mirada de reprobación a sus hermanos—. No os enseño Shakespeare para que os insultéis mutuamente.
Ragnarok y Hero se giraron hacia ella, con los ojos abiertos de par en par en señal de inocencia.
—¿Ah, no? —le preguntaron al unísono.
—Por supuesto que no.
—Pero ésas son las mejores partes —protestó Ragnarok—. Nadie sabe insultar tan bien como el bardo.
~.~.~.~.~.~.~.
Ninguna mujer iba a robarle el corazón.
Por muy encantadora, amable e inteligente que fuera.
Y por mucho que sus carnosos y sensuales labios le pidieran a gritos que los besara.
Ninguna.
Hasta que abrió los ojos.
El rostro de Maka se encontraba sólo a unos centímetros del suyo, con el entrecejo fruncido en señal de concentración mientras le rasuraba el labio superior.
Soul hizo un esfuerzo por mantener los ojos cerrados, pero le fue imposible. Estaba completamente anonadado ante la visión de Maka, su olor, su tacto.
—Le encuentro extremadamente atractivo —le susurró ella.
«¡Maldita sea! —pensó Soul— ¡No podré esperar tanto!»
Alñjslfjsdlkfjaslkdjfas
Espero les haya gustado, mis amados~~
¿Review? :3
By.
Ren la pedidora de reviews :D (?)
