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No sé preocupen, esto ya casi acaba. xDD Este el penúltimo cap.
¡Espero lo disfruten! NwN/
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Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hiro Mashima. La historia extraña y hecha con amor es mía.
Referencias De Lectura:
Diálogos.
«Pensamientos»
Narración.
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4
] INTENTAR [
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No la veía desde la semana pasada y por eso se apuró hacia ella.
―¡Hey, Yu! ―casual se sentó a su lado, la chica dejó de mirar las palomas y sonrió―. ¿Cómo estás?
La chica no contestó.
―¿Acaso la loca está enojada contigo otra vez?
―Esta vez no me va a perdonar ―la chica pestañeó para contener las lágrimas, Sting la miró preocupado.
―Oye, tu hermana está loquita pero te ama… No creo que haya algo que no te perdone.
―Yo prometí ir con ella a ver el Festival de las Aves… ―Yukino apretó sus puños con fuerza sobre la falda tableada de su uniforme―, y no podré ir…
―¿Y no hay forma de que vayas?
La chica negó.
―Insistí a papá y mamá, pero… ―las lágrimas finalmente ganaron la batalla y humedecieron sus mejillas―. Lo siento…
―Pero si es culpa de tu mamá y tu papá no debería enojarse contigo… ―Yukino se llevó una mano apuñada a su pecho y negó.
―Todo es mi culpa… ―la joven se secó las lágrimas con la manga de su chaqueta rosa del uniforme y se levantó de la banca―. Lo siento, Sting Sama ―se obligó a sonreír―. No debería estar llorando, mi hermana es quien la pasa peor ―tomó el bolso en el suelo, dio su usual reverencia de despedida y se volteó, sin embargo, en lugar de irse volvió a voltearse―. Gracias por siempre ser tan amable conmigo, Sting Sama, y también por ser amable con mi hermana, por favor, siga brindándonos así su amistad… a ambas ―Sting solo pudo asentir con un movimiento de cabeza y con una sonrisa menos triste la chica salió corriendo, a lo lejos Sting pudo ver que la madre de las hermanas se acercaba al parque y la saludaba cuando ella llegó a su lado.
―Creo que nos parecemos… ―susurró el rubio mirando al cielo.
Sonrió con tristeza.
…Ambos se hacían los fuertes cuando en realidad no lo eran…
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[ R & S ]
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Se suponía que el baño era para los gatos.
Pero al final los que estaban empapados eran ellos dos.
―¡Te dije que no lo soltaras! ―Rogue le reclamó mientras intentaba ver en donde se había metido Frosh, cuando a ese gato le quitaban su disfraz de rana se volvía algo violento.
―¿¡Y que querías que hiciera si me clavó las garras en el brazo!?
―¡SOSTENERLO! ―reclamó frustrado pasándose la mano por la cara para quitar todo el agua que Frosh le tiró mientras se sacudía a sí mismo.
―¿¡Así cómo tú sostuviste a Lector!?
―¡Al menos sé dónde está tu gato!
―¡Atrapado en esa rama! ―el rubio señaló la dichosa rama a más de tres metros del suelo.
―¡No está atrapado!
―¿A no?
―No ―dijo con firmeza―, así como subió, baja ―el azabache bufó y se levantó a atrapar al gato que se había metido bajo el piso de madera de esa zona del templo―. ¡Ayúdame, quieres!
―Pues así como entró, sale… ―le devolvió la respuesta y le sacó con la lengua, Rogue le lanzó una mirada venenosa pero eso solo hizo sonreír a Sting.
Y, al final eso hizo sonreír Rogue.
Aunque Sting aún no comía como era debido, al menos ya no parecía tan apagado.
―Como sea… ―el chico rubio se colocó las manos tras la nuca―. Te encargo a Lector, tengo que ir saliendo.
―¡Hey! ¿¡A dónde demonios AUCH!? ―Rogue jaló una pata de Frosh mientras le reclamaba a Sting y se terminó ganando un arañazo―. ¡Frosh! ¿¡Soy yo, Rogue!? ―el minino le miró con desconfianza y cuando el chico le mostró la pijama de rana, por fin decidió salir―. Así que así de fácil era… ―susurró para sí mismo y colocó a su gato en su regazo―. ¿Oye, a dónde vas? ―volteó a ver al rubio pero este ya no estaba―. Maldito, Sting… ―masculló llevando a Frosh a la jaula de mascotas, no le gustaba meterlo ahí pero huiría de nuevo a menos de que le pusiese la pijama y no podía ponérsela aún porque estaba mojado.
―¿Y Sting? ―Minerva quien llevaba un montón de amuletos en una caja preguntó.
―Se acaba de ir ―respondió con un mohín de labios.
―Vaya, pues bueno. Te tocará hacerlo solo.
―¿Hacer qué? ―frunció el ceño.
―Sacar los demás amuletos y adornos para el festival de la cosecha. ¡Muévete!
―¡Pero faltan tres semanas para eso!
―Hay que limpiarlos y purificarlos ―le recordó―. Menos movimiento de boca y mueve el culo ―la sacerdotisa desapareció por el pasillo dejándolo más fastidiado que antes.
―Y con esa boca purifica… ―masculló para luego chillar de dolor cuando Lector cayó con garras afuera sobre su cabeza después de bajar entre ramas y lanzarse desde la última a su cabeza.
―Demonios, hoy estoy de mala suerte… ―se quejó―. Creo que necesito un maldito amuleto…
Frosh asintió desde su prisión.
Y a pesar de que Rogue los sacó de la bodega, no tomó ninguno.
…Ya el rubio le había regalado uno en Año Nuevo…
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[ R & S ]
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Las dos hermanas estaban en la misma banca pero no se hablaban.
Sting lanzó un suspiro.
No podía creer que aún Sorano estuviese enojada con ella.
―¡Hey, tu hermanita no tiene la culpa! ―se acercó a ellas decidido a hacer entrar en razón a esa terca, Yukino le miró y negó pero él continuó―. ¿Quieres comportarte como una hermana mayor una vez en tu vida?
Para su sorpresa, Sorano no se lanzó a golpearlo.
―¿Me estás ignorando? ―con la punta del zapato golpeó el zapato de la chica―. ¿Me vas a dar el tratamiento del frío como a Yukino?
―Eres un idiota… ―Sorano se levantó de la banca, tomó su mochila y se alejó del lugar, las palomas salieron huyendo a su paso.
―¿¡Qué demonios le pasa a tu hermana!? ―miró incrédulo a Yukino.
―Ella… ―la chica miró a las palomas volver al suelo y comer el alimento que Sorano les había traído―. Es difícil…
Sting soltó un suspiro.
―¿Yo lo empeoré, cierto? ―se rascó la nuca cohibido y se sentó en la banca, no era su intención ser tan hostil con Sorano pero desde hacía días la veía con esa actitud para con Yukino.
No era justo.
―No estoy segura… ―la chica sonrió con tristeza―, pero sé que sus intenciones fueron buenas.
―De buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno… ―dijo en un murmullo y Yukino rió.
Luego de eso, y al igual que los otros días se quedaron hablando hasta que él debía irse a comer al templo.
Una promesa que le había hecho a Rogue.
…Cuando llegó al templo, estaba cansado, demasiado cansado…
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[ R & S ]
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Esa tarde había salido tarde del colegio y pensó que no las vería.
Pero ahí estaban.
Se acercó a ellas dispuesto a pedir disculpas a Sorano, pero se sorprendió cuando ella le habló.
―¡Por fin llegas! ―le reclamó como si hubiesen pactado alguna hora para verse, Yukino la miró igual de sorprendido que él.
―¿Eh? Oye, yo no sé qu-
―¡Shh! ―le silenció― ¡Escucha porque no lo repetiré y tú eres lento!
―¿Disculpa, qué?
―¡SHHHHH! ―lo silenció de nuevo enojada―. Dije que escuches ―Sting iba a hablar de nuevo pero al ver el repentino cambió en su actitud molesta a una un tanto cohibida la dejó hablar―. Tienes razón, nunca he sido la hermana mayor que Yukino merece… ―la mencionada iba a negar eso pero al final no dijo nada―, lo sé mejor que nadie, pero te aseguro que desde que mamá y papá la trajeron a casa la he amado… ―la chica contuvo las lágrimas por puro orgullo―. No estoy enojada con ella ―se levantó de la banca―, y cómo prueba de ello te pido que seamos amigos, Yukino dijo que era buena idea… aunque yo no lo crea…
Sting parpadeó más confundido aún.
Yukino en cambio sonrió encantada.
―Hermana…
―Si no estás seguro, respóndeme después… ―la azorada joven tomó sus cosas y antes de que Sting pudiese evitarlo salió corriendo.
―¡Hermana! ―Yukino se levantó pero no hizo a seguirla, solo suspiró y miró triste a las palomas.
―¿¡Qué demonios acaba de pasar!?
―Lamento que mi hermana sea tan difícil… ―se disculpó ella.
―Difícil es un halago… ―el joven se llevó la mano a la frente, un dolor de cabeza y un mareo lo hicieron parar en lo que estaba por decir, últimamente eran muy frecuentes.
Aunque evitaba hacerlos evidentes frente a los demás.
―¿Sting Sama? ―Yukino le miró sumamente preocupada, una nube cubrió el sol del ocaso y todo se volvió oscuro.
―No es nada ―negó con una sonrisa y se sentó en la banca para no terminar cayéndose―. ¿No te vas aún?
―Yo, no puedo irme aún… ―respondió ella.
―Es un poco tarde para quedarte sola ―le dijo con su actitud fresca―, me quedaré a protegerte un rato.
―Sting Sama… creo que no debería hacerlo más… ―el chico la miró sin entender.
―¿Es por lo que le dije a Sorano la última vez? ―Yukino no respondió, la nube que tapaba al sol liberó a todo de su sombra y la mirada de Sting se clavó en la de ella.
Y entonces entendió todo.
Yukino le sonrió con tristeza.
―No es algo por la cual Sting Sama tenga algo de culpa…
Sting iba a responder pero Yukino negó de nuevo.
Él entendió que no había nada que pusiese hacer.
Cuando llegó al templo intentó mostrarse alegre.
…Sin embargo todo se puso negro, y cayó contra el piso de madera…
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[ R & S ]
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El doctor lo pinchó y él se tragó una maldición.
―Con esto estará bien, son vitaminas. No parece tener anemia, pero lo sabremos cuando los resultados de los exámenes de laboratorio lleguen.
Minerva asintió y acompañó al doctor a la salida.
―Te digo que estoy bien… ―Sting miró ansioso el reloj, hacía dos noches se había desmayado, y el día anterior lo había pasado por completo en el hospital, pensó que ya lo dejarían en paz pero ese día no lo habían dejado solo ni una sola vez y él quería ir a hablar con Yukino.
Tal vez había sido el descanso obligatorio del desmayo, pero se había dado cuenta que podía ayudar a las hermanas augurio.
―No lo pareces ―Rogue se sentó en la silla frente a su cama―. No pienses que vas a salir.
―No eres mi madre, Rogue.
―Y me alegra no serlo, debió ser difícil para tu madre dar a luz a un cabezón como tú…
Sting casi ríe.
Casi.
―Necesito ir a un lugar, volveré en un rato.
―No irás a ningún lado.
―No me lo vas a impedir.
―¿Quieres apostar? No te dejaré salir de esa cama… ―La manera en que Rogue lo miró lo hizo frustrarse y sentir calor en sus mejillas al mismo tiempo, él entendía perfectamente lo que era.
Siempre lo había entendido.
―Rogue… ―Sting soltó un suspiro mientras los dos gatos maullaban a su lado como queriendo darle ánimos―. Te juro que es un momento, solo tengo qu-
―Solo tienes que descansar ―le cortó el azabache―. Basta Sting, no vas a salir.
―Tengo que ayudar a alguien ―insistió.
―Del único del que te tienes que preocupar ahora mismo es de ti. Punto.
―Rogue…
―No ―sus miradas chocaron.
Sting la retiró primero.
―Bien, tu ganas… ―se cruzó de brazos en un berrinche―, pero al menos tráeme algo de comer si quieres que recupere mis fuerzas.
―No voy a caer en esa ―Rogue le miró con suficiencia―. Planeas escapar mientras voy por tu comida ¿no?
Sting infló las mejillas.
―Me ofendes… ―masculló―. Lo digo en serio, tengo hambre… ―y como si lo hubiese planeado su estómago sonó como el rugido dragón famélico―. ¿Ves? ―le miró con los mismos ojitos aguados que Frosh y Lector usaban para obtener más croquetas especiales ―y sumamente caras― Fishy Fishy Nyan.
Rogue se mordió la mejilla.
Pero igual no pudo resistirlo.
―Bien, como sea… ―se levantó de la silla―, pero vienes conmigo… ―lo sentenció con el dedo y Sting asintió y se levantó de la cama con cuidado.
―Como quieras… ―el chico luchó por aparentar que todo estaba bien mientras intentaba ponerse alguna de las seis pantuflas que veía en el suelo, sabía que solo eran dos reales y las otras cuatro solo eran producto de su mareo.
―¿Sting?
―Voy… ―le dijo y logró ponérselas y llegar hasta él, el mareo se le pasó y por ello pudo continuar con su plan.
Solo esperaba que Rogue no la odiase luego.
―Rogue… ―el chico volteó y Sting respiró hondo, controló sus nervios y su corazón desbocado y lo tomó de la camisa, lo acercó a él con una fuerza que sorprendió al azabache y chocó sus labios con los de él.
Rogue se quedó paralizado.
Y a pesar de eso, cuando pudo entender la situación, en lugar de apartarlo, solo se dejó de llevar porque eso que sucedía era algo que él había deseado y hasta imaginado desde hacía tiempo, y la única razón por la que no había pasado ya era porque ambos tenían miedo de dar ese paso más allá de su amistad.
Porque asustada el poder perder eso,
Porque siempre asustaba el desear más de lo que se tenía.
Porque les asustaba perderse el uno al otro.
―Perdón… ―Sting suspiró contra sus labios y antes de que Rogue reaccionara lo tiró a la cama, tomó sus llaves y encerró al azabache en su habitación.
―¡Sting!
―¡Te juro que te besé porque lo sentía! ―gritó el otro tras su puerta―. ¡Pero de verdad tengo algo importante que hacer!
Y por ese algo Sting corrió hasta quedar exhausto al llegar al parque.
Pero no encontró a ninguna de las hermanas.
Al igual que no había encontrado a nadie en su habitación cuando volvió.
…Intentando arreglar algo, había arruinado su todo…
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Sus comentarios siempre son muy agradecidos.
QwQ
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Rincón De La Escritora En Proceso:
Sí se preguntan por dónde salió Rogue, fue por la ventana. xD ¿Qué fue a hacer Sting? D:
Espero les haya gustado el cap. NwN/
Agradecimientos:
Vosotras amables reviewistas con cuenta os respondo por PM:
Nymus
HELL ANGEL BLACK
01FANGIRL
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Gracias por los favs y follows.
Gracias por comentar.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
NwN/
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