Drabble para Sweet Rainbow. Who knew? Te extraño montones.
337 palabras.
|Codicia
Lo quería. Sí, ¡lo quería!
—No te atrevas —susurró ella, entrecerrando los ojos.
Inuyasha sonrió, travieso. Kagome se veía realmente bien, con esa expresión enojada y las mejillas infladas.
—¿Y qué si me atrevo? —se mofó.
Kagome casi dejó de respirar. No se atrevería. ¡Y si no se lo daba por las buenas, sería por las malas! Es que ella realmente codiciaba aquello que el hanyō tenía entre sus manos.
Y si llegaba a hacerlo, iba a golpearlo hasta que le sangren las manos. Bueno, más o menos.
—¡Inuyasha, dámelo! —exclamó otra vez, y la risa gutural (y totalmente sexy) de su novio se dejó escuchar—. Que me lo des. —Hizo casi un puchero.
—No —sonrió él, divertido.
Juntó las cejas.
—Me estás obligando a hacer algo que no quiero, Inuyasha —murmuró, acercándose al hanyō. Él movió una de sus orejas y olfateó el perfume de la chica.
Ella se acercó aún más, ante él, que ya estaba rojo como un tomate.
—K-Kagome —susurró.
—¡Es mío! —exclamó, intentando alcanzar el chocolate de entre sus manos.
Resulta que Inuyasha fue mucho más rápido (con esos estúpidos reflejos caninos) y se metió a toda velocidad el bendito dulce en su boca.
Kagome lo miró con ojos entrecerrados e Inuyasha sonrió de costado.
Le encantaba el chocolate, era uno de las cosas a las que no podía resistirse. ¡Debía hacer algo al respecto! Y dado que la otra cosa a la que no podía resistirse era a ese tonto mitad demonio frente a ella, se lanzó sobre él y lo besó.
Inuyasha respondió de inmediato y la abrazó por la cintura, acercándola aún más a él. Hasta que ella separó el rostro sólo centímetros. Le había sacado el chocolate. No pensaba compartirlo. Sólo sonrió, degustando la adorada golosina.
Inuyasha estaba colorado, pero feliz. Después de todo, aún tenía a Kagome sonriéndole, con su cuerpo sobre él.
En su rostro se había dibujado una curva sonrisa de victoria, porque, sin duda, aquello había sido una victoria. Una totalmente dulce victoria.
