Luminiscencia: propiedad de un cuerpo de emitir una luz débil, pero visible en la oscuridad. Propuesta por Midnigttreasure.


Luminiscencia.

El problema no es el café, soy yo.

El problema no eres tú, soy yo.

Recuerdo que esa frase siempre aparecía en las revistas juveniles que me obligabas a leer contigo, en la sección "penas de amor". Aquellos días se me hacen tan lejanos… Despreocupados y tranquilos.

El café está frío, abandonado, muerto.

—Kou… es tarde ya —decías afable—. Botaré el café. Si no vas a trabajar deberías descansar. Estás bajando de peso…

No respondo porque no tengo nada que decir. Siento como si los padres a los que nunca conocí hubiesen muerto nuevamente. Mis padres adoptivos muertos… en un accidente prácticamente en el mismo lugar que los originales.

Retiras la bandeja y me dejas un plato con cinco galletitas sabiendo que sólo como una. Vienes todos los días a visitarme, traes comida y de vez en cuando te quedas acompañándome en las noches. Yo no soy capaz ni de darte las gracias. Apenas puedo hablar.

Siento como tus delgados dedos se posan sobre mis hombros para masajearlos y nunca un peso se había sentido tan liviano. En mi desesperación congelé la carrera sin comentarlo con mis profesores de confianza, abandoné proyectos y no faltaron las críticas por mi irresponsabilidad y poco compromiso, un luto exagerado de un freak que por primera vez siente algo. Eso fue lo que alcancé a escuchar pero ellos no sabían nada más de mí que mi currículum.

Sólo tú sabías la razón que hizo mi dolor insoportable, por una caprichosa casualidad, sí. La única que no me criticaba, como si mi dolor también fuera tuyo.

—Yo sé que me escuchas, no necesitas responderme si no puedes.

No hables así que me avergüenzas.

—También sé que no has llorado desde que ocurrió todo… que no has respondido ningún mensaje de la universidad… ¿Sabes? Tal vez no esté tan mal. Sé que te han dicho insensible pero no todas las personas explotamos en llanto, así como yo... —no necesito verte para saber que ríes con nostalgia—. Creo que por eso estás tan delgado, explotas hacia adentro y nadie puede ver lo que pasa ahí dentro.

No sigas por favor. Siento que me terminaré de desmoronar si no paras.

—Por eso te hago masajes, quiero probar otra manera de ayudarte. Las galletas, los muffins, el té, el café… Quiero saber cómo respondes.

¿Te das cuenta, Mimi? No sólo el dinero que has gastado en mantenerme, en alimentarme… todo el tiempo que has desperdiciado en mí.

—Incluso si no quieres el café, está bien. ¿Será que quieres estar tranquilo, tal vez descansar o dormir un poco?

Comí una galleta para no pensar y arrastrar el nudo de mi garganta.

—¡Al fin comes una! ¿Quieres que te arrulle antes de ir a dormir?

Me abrazas por la espalda y sé que ya no puedo más.

Recuerdo que lloré, grité, me ahogué… Era ya temprano y aunque tenía los ojos secos me sentía ligero. Te acomodé en mi cama para después ir a lavarme el rostro de lágrimas secas y cuando volví ya estabas sentada esperándome con una sonrisa.

—¿Por qué, Mimi? —pregunté sin pensar.

—Porque eres importante para mí, Kou. Detrás de tus ojos hay más rabias y frustraciones internas, quiero acompañarte.

Me conmueves, lo sabes, pero es la primera vez que lo observas porque sin pensarlo pude darte las gracias y hasta reírme levemente.

—¡Al fin sonríes Kou!

El brillo de tus ojos me encandila antes de que me abraces y río para mis adentros. Notaste mi pequeña risa ahora que estoy más tranquilo, frío, sin la emoción fuerte del momento. ¿Sabes, Mimi? Si hubieras puesto atención a nuestras clases en la preparatoria sabrías que a esto se le llama luminiscencia.


Cariño mío, felicidades! Creo que el CieloBiMes me afectó un poco y salió una viñeta más oscura, pero va con mucho cariño de mí para ti (y en tiempo récord, jaja).

Gracias por leer!