Ni ouat ni sus personajes me pertenecen, por el contrario la historia sí es mía.

Este fic va dedicado a mis chicas del whatsapp swanqueen, a las del grupo evil regals, al grupo de las reinas, a mi petita, a mi morena, a Irina, a amandis la tetis y por supuesto a mi manager adorada.

Va especialmente dedicado a mi niña esthefybautista aunque esté desaparecida en combate.

A mi Miss Swan tata favorita porque su chiste del caracol es famoso, a mi cuñadita Tamii porque es un cielo, a mis hijas Kath, Valen, Esther y Regina Jr, a Bego porque es una loca a la que quiero muchísimo y a Natalia porque es la mejor.

Gracias a los que me leen y comentan, ayuda mucho saber vuestras opiniones. Sin más os dejo disfrutar del capítulo no sin antes recordaros que debéis leer a franchiulla, my dark queen, MaryMontoya17, EvilSwanQueen21, Erpmeis, el lado ciego del amor y por supuesto a mi amada esthefybautista.

CAPÍTULO 4 LA ENTREVISTA

El sonido metálico de las llaves contra la madera, al caer a desgana, rompiendo el silencio sepulcral de ese gran apartamento, seguido de un suspiro, gesto de cansancio tras un largo día. Trabajaba sin descanso, su mánager concertaba entrevistas, firmas, eventos y ella no podía negarse, al fin y al cabo vivía un sueño hecho realidad, un sueño peligroso, un sueño que podía volverse el peor de sus monstruos en cuestión de segundos.

Sus ojos cansados, acostumbrados a la soledad y la oscuridad, escrutaron las vistas de aquella ciudad, la misma que la vio nacer y a la que había vuelto, mas que por nostalgia movida por el deseo imperturbable de anclar sus raíces, de pertenecer a alguna parte, de ser recordada una vez su vida se escapase entre sus manos.

Llevaba las cartas que había recogido diligentemente en su buzón, pasándolas sin prestar la más mínima atención, entre facturas y avisos había alguna escrita por algún admirado, estas las leí con cariño y agradeciendo que sus lectores se tomaran un minuto de su tiempo en escribirle, le animaba a seguir trabajando para crear ilusión con sus palabras.

Tiró los sobres sobre una mesita y se dejó caer sobre el sillón, aun no había encendido la luz, en las tinieblas se sentía a salvo, protegida por las sombras y la oscuridad. Encendió la televisión y se acomodó dispuesta a dormirse con el sonido de dicho aparato de fondo, le relajaba, le ayudaba a no pensar en nada, a apagar su mente y dejar que se llenase de ideas, de colores majestuosos sobre un lienzo que más tarde transformaría en palabras.

El televisor pantalla plana le devolvió al imagen de una mujer, sus ojos captaron su atención en un momento y subió el volumen para escuchar lo que fuese que estuviera diciendo, eran del color del chocolate, penetrantes, eran los ojos más bonitos que había visto en toda su vida.

La mujer hablaba sobre balances económicos y la repercusión de la caída de la bolsa en los hogares humildes de Nueva York, mas ella no escuchaba, no podía dejar de mirarla, fascinada, su voz le llegaba nítida aunque no prestaba atención a sus palabras sino a su tono, dejándose envolver por la calidez que esta le regalaba.

El reportaje finalizó con un último adiós de la joven reportera, un adiós y un nombre, Regina, Regina Mills.

Apagó el televisor, aun conmocionada por el extraño efecto que había tenido sobre ella esa mujer, hacía años que una coraza de piedra fue construida alrededor de su alma, se obligó a no sentir para no sufrir y en un instante sus barreras se habían tambaleado, solo unos segundos, lo suficiente para que la joven escritora sintiese la necesidad de conocer a Regina Mills.

Cogió su teléfono y llamó a su mánager, sin saber muy bien qué estaba haciendo, solo sabía que concedería una entrevista más pero esta vez ella elegiría a la periodista.

Tras unos segundos, la voz de Andrea resonó al otro lado de la línea, vivaracha como siempre su mánager parecía no necesitar el descanso.

-"Emma ¿Qué ocurre? No sueles llamarme pasadas las diez"

-¿Conoces a Regina Mills?

-"Sí, a veces miro sus reportajes por televisión ¿Por qué?"

-¿Puedes concertar una entrevista con ella?

-"Bueno, su cadena no suele llevar prensa rosa ni publicitar novelas Emma, no sé si estarán interesados"

-Consíguela, por favor

-"Está bien, dame unos días"

-Consíguela para el lunes

Sin decir más colgó, sabía que los imposibles no entraban en el vocabulario de Andrea y que su pequeño capricho sería concedido. Al cabo de una hora su teléfono sonó avisándole de que su mánager tenía noticias, efectivamente había conseguido la entrevista pero con la condición de que fuese la cadena quien escogiese las preguntas, así estarían dentro de la línea de programación que acostumbraban a emitir.

Una sonrisa surcó su rostro, no solía dejarse guiar por sus impulsos mas esta vez había sido tan necesario como respirar, necesitaba ver de cerca los ojos chocolate de la joven reportera.

Llegó el lunes por la mañana, una mañana de locos para Regina pues su pequeña Kathe no quería separarse de ella, a pesar de que sabía que en unas horas volvería a verla, la niña odiaba que esta la dejase en la escuela y se marchase a trabajar, todo el día separadas era algo que no lograba entender.

Como pudo consiguió vestirla y que se tomara su desayuno a regañadientes mientras ella brincaba por el apartamento vistiéndose y dejándolo todo en su sitio, tomando su café casi de un trago y corriendo con su hija de la mano se preparó para iniciar su rutina semanal.

Dejó a la pequeña en el colegio, tras mil besos de despedida asegurándole que llegaría la primera a buscarla y se marchó al estudio donde debía encontrarse con Gen y preparar en cuestión de dos horas una entrevista.

Seguía dándole vueltas a la inesperada urgencia de ese nuevo reportaje, sobre todo porque Emma Swan no entraba en los temas que solían tratar. Suponía que la publicidad ofrecida sería altamente remunerada y por eso habían aceptado ese trabajo, entregándoselo a ella para quitarse de encima el problema.

Llegó unos minutos tarde, todos los lunes era la misma historia y en su puesto de trabajo estaban acostumbrados a verla aparecer corriendo el primer día de la semana. Nada más entrar al estudio Gen, que ya la estaba esperando, salió a su encuentro con las copias de las preguntas que debía memorizar. Por suerte no saldría en directo y podía grabar tantas tomas como fueran necesarias, sino estaba en un aprieto considerable. Miró por encima los papeles que Gen le proporciono, asintiendo en silencio ya que estaba dentro de todo cuanto trataban en la cadena, quitando cuatro o cinco preguntas sobre la obra de la escritora y alguna más personal, para romper el hielo.

Tras reunirse con todo su equipo, se pusieron rumbo a la dirección que la agente de Emma Swan les había proporcionado, un ático en el centro de Nueva York. Conociendo el tráfico de la ciudad en hora punta, salieron mucho antes de la hora de la cita, aprovechando el viaje en la furgoneta para preparar y ultimar detalles.

Regina mantuvo en silencio la sensación que desde la noche anterior se había adherido a su pecho, ella no creía en las casualidades y le parecía cuanto menos curioso que un domingo por la mañana le dedicase unos minutos de más a una imagen en el televisor donde aparecía la misma persona que un día más tarde debía entrevistar, estaba nerviosa mas nadie lo notó, nadie descubrió tras su mirada la incógnita. Para el resto del equipo estaba tan profesional como acostumbraba.

Llegaron a la dirección indicada justo a tiempo, anunciándose y rápidamente una mujer jovial, de cabellos largos y rizados, mirada color castaño al igual que sus rizos, sonrisa alegre y gran vitalidad, se presentó ante ellos.

-Tú debes ser Regina, yo soy Andrea la mánager de Emma Swan

-"Un placer, estamos listos para empezar aunque nosotros no acostumbramos a hacer entrevistas personales"

-Lo sé, por eso preparé este estudio, subamos ella ya está esperando

Tras la mánager de la extraña escritora, subieron al tercer piso de ese edificio, al parecer alquilado para ese tipo de acontecimientos. El lugar era agradable, bastante luminoso y perfectamente preparado para la comodidad de los periodistas. Pasaron al salón, ya listo para la entrevista, en el centro habían colocado un par de sillones gemelos y en uno de ellos ya estaba sentada Emma Swan.

Sus ojos perdidos más allá de la ventana, como sumida en el más profundo de sus pensamientos, ni se inmutó cuando el equipo empezó a organizar la iluminación los micrófonos y las cámaras.

Regina se quedó estática, observando durante unos instantes los rasgos perfectos de esa mujer, sus cabellos rubios cayendo en una cascada de rizos sobre su espalda, sus facciones dibujando una concentración desmedida, sus ojos fijos en ninguna parte.

Como una autómata se puso el micrófono en la solapa del traje, tardó más de la cuenta pues no estaba acostumbrada en dichos aparatos. Gen se acercó a la muchacha que debía entrevistar, sacándola de su propio mundo y colocando un micrófono semejante al que tenía a Regina peleándose desde hacía un rato.

Cuando consiguió conectar el micrófono, alzó la mirada para encontrarse de frente con los ojos verdeazulados de Emma. Cuando los vio, la sensación de haberse cruzado antes con esa mujer se hizo presente una vez más, recorriendo su espalda como un escalofrío. La joven escritora le regaló una sonrisa mientras Regina se acercaba a paso seguro al sillón que le habían preparado, tomando asiento y alisando su falda. Emma no dejaba de mirarla y la ponía nerviosa con su intimidante observación. Cortó el silencio de forma abrupta, buscando callar los gritos que nacían en su interior.

-"Señorita Swan, tendrá que ser paciente con nosotros, no somos expertos en entrevistas personales y no sabemos muy bien lo que espera de esto"

-Llámeme Emma, eso de señorita Swan me hace más vieja de lo que soy

Las luces se encendieron sobresaltando a Regina, se dio cuenta de que Gen estaba a punto de indicarle que iban a comenzar, por lo que carraspeó y esperó a que su cámara le diese el pase.

-"Buenos días Nueva York, hoy hablaremos con Emma Swan, conocida por su libro "Tras las huellas de tu nombre" que ya lleva tres semanas en el número uno de ventas en nuestras librerías. Buenos días Emma"

-Buenos días

-"Dinos ¿Qué te empujó a escribir una novela como esta?"

-Digamos que por mirar donde todos mirar y ser capaz de ver aquello que nadie ve, la gente pasa por las calles sin detenerse yo observo y me enamoró de cada detalle, tenía tanto dentro de mí que necesitaba sacarlo y lo hice, jamás pensé que gustaría tanto

-"Hermosas palabras, entonces ¿cuánto de Emma Swan hay en el libro?

-Creo que esa es una pregunta muy personal para una primera cita ¿Verdad Regina?

La joven reportera se tensó en el acto, mirando a Gen, una mirada que no dejaba lugar a dudas, debía cortar la grabación cuanto antes. Al ver la cámara apagada se giró hacia la joven rubia que la miraba sonriendo.

-"Esto no es un juego señorita Swan, quizás le parezca divertido pero para mí es trabajo, es mi forma de ganarme la vida, si quiere jugar juegue usted sola pero no me haga perder el tiempo"

Emma fue perdiendo poco a poco la sonrisa, sus ojos se cubrieron con una máscara impenetrable, la joven morena había conseguido tambalear sus muros pero los había reconstruido con fuerza.

-Está bien, entonces no me haga preguntas personales, me niego a responderlas

Se miraron unos instantes, Regina advirtió el cambio, casi imperceptible, pudo ver que había mucho más de lo que la joven quería mostrar, avivando su curiosidad de forma arrolladora.

La entrevista siguió con éxito, sin que tuvieran que volver a cortar la grabación. Una vez finalizada y dando por buenas las tomas, recogieron el equipo mientras Emma devolvía el micrófono y se marchaba sin pronunciar palabra, sus ojos aguamarina se perdieron en el contorno de Regina, ocupada en sus propios asuntos y una sonrisa tenue nació en sus labios, tenía que conocer a esa mujer, quizás ante ella podían caer de una vez sus muros.