Fate Absolute blade Works
Capítulo 3: Forja Absoluta (Parte 1)
A la salida del bosque se encontraban dos personas de pie observando a ambos hermanos fijamente, Ryo cuyo cuerpo estaba fatigado y débil por el uso prolongado de una habilidad que de la cual no debía abusar era ayudado a caminar por su hermana mayor Rurika la quien lo sostenía de su hombro.
Esta última fue quien se percató de la presencia de esas dos personas y al sentir que su hermana mayor había parado de repente Ryo alzó la vista y también los divisó, la aparición de estos seres era inesperada he hiso que ambos hermanos subieran la guardia. Rurika observo con cuidado, aun en la oscuridad se podía distinguir que una de esas figuras pertenecía a un hombre y la segunda a una mujer. Pero, ¿Eran amigos o enemigos?
La pelirroja observo con más precisión; Notó que había algo familiar en estas siluetas. Sin duda eran…
¿Mamá, Papá? Imposible… -dice la pelirroja en voz baja.
-¿Estas segura? -Pregunta Ryo mientras trata inútilmente de ver más allá pero le es imposible ya que la fatiga ha hecho que su visión se haga borrosa, lo único que puede ver son siluetas difusas.
-Sí, lo estoy. Pero si en realidad son ellos no sé qué diablos hacen aquí.
-Seguro te debes estar preguntando como llegamos aquí, ¿no? –Dice una de las personas al mismo tiempo que una esfera de luz se crea en su mano izquierda iluminando el lugar y revelando su identidad.
-Eres tu Mamá… -Dice la pelirroja con voz entre cortada.
-¡Mamá! -Exclamó el pelinegro al darse cuenta de quien se trataba sintiéndose finalmente a salvo. Pero su madre no parecía muy feliz.
-¿Ustedes dos a que vinieron aquí? –Pregunta Rin con un tono serio y frio.
-Vinimos a investigar… -Esbozó cabizbaja la pelirroja.
Rin se acercó hacia donde estaban ambos jóvenes manteniendo aun esa expresión fría en su rostro, detrás de ella caminaba Shirou quien hasta ahora por alguna razón no había dicho una palabra, en su expresión facial se notaba cierta preocupación, definitivamente algo lo aquejaba.
-¿Tú estás bien Rurika no? –Pregunta la Tohsaka Mayor.
-Si madre. –Responde con pena la menor.
-Bien, entonces deja que tu padre se lleve a tu hermano y vamos casa, allí continuaremos nuestra charla. –Rin Mira hacia el bosque a las espaldas de su hija. –No soporto estar un segundo más en este lugar. Acto seguido apaga la esfera de luz en su mano izquierda y todo vuelve a caer en la oscuridad.
El reloj de pared que estaba en la sala de estar de la residencia Emiya marcaba las 4:12 am. Rurika Tohsaka se encontraba cabizbaja sentada en frente a sus padres. No sabía que era más incómodo, si la mirada inquisitiva de su madre o el sobrio y serio gesto de su padre al observarla. Lo peor de todo es que tanto una mirada como la otra la apuntaban fijamente, clavándose en ella como dagas.
-¿Rurika se puede saber que investigabas en ese castillo? –Pregunta con seriedad la pelinegra.
-Solo sentí curiosidad y decidí ir madre, esa es la verdad.
-Debiste avisarme, fue muy atrevido de tu parte por esa razón hice que un familiar te siguiera a ti y a tu hermano.
-¿Entonces estas al tanto de todo lo que pasó allí dentro?
-Sí, y creo que ya debes saber que desde hoy en adelante está prohibido para ti ir a algún lugar sin mi permiso o del tu padre.
-¿Qué? Pero Mamá… -Luego de superar su sorpresa Rurika vuelve a la normalidad. –Tienes razón madre este es mi castigo por ser tan imprudente, pero si sabes lo que sucedió allí no podemos quedarnos de brazos cruzados, En ese lugar hay algo maligno.
-Tú madre y yo lo sabemos muy bien Rurika. –Responde Shirou. –Pero ni tú ni Ryo deben de estar involucrados en esto.
-Simplemente deben mantenerse alejados. –Agrega la Tohsaka mayor.
-¿Ustedes planean enfrentarse solos contra eso? –Pregunta la pelirroja con cierta inquietud.
-En este caso sí, el mal debe cortarse de raíz sino vuelve a resurgir. –Responde Rin.
-¿A qué te refieres con eso madre?
-Rurika, esto ya sucedió antes, es mejor que te contemos ahora lo que sucedió hace 17 años. –Dice con seriedad el hombre pelirrojo. –Su esposa lo mira con una expresión que solo él puede entender, esos eran recuerdos dolorosos…
-¿Que pasó hace 17 años? -interrumpe la Tohsaka menor.
Shirou suspira… -Bien, Hace 17 años cuando apenas tenías unos cuantos meses de nacida, una ola de desapariciones azotó la ciudad de Fuyuki. Al principio las autoridades lo atribuyeron a un asesino en serie y comenzaron a hacer rondas de patrullajes nocturnas, pero esto fue inútil, los oficiales de policía también terminaron por desaparecer. En ese momento el terror se apoderó de los habitantes de la ciudad, empezaron los toques de queda, se prohibió frecuentar ciertas partes de la ciudad donde se decía que habían ocurrido la mayor cantidad de desapariciones. Para ese momento Yo y tu madre estábamos seguros que esas desapariciones no eran obra de un humano ordinario o algún tipo de secta como muchos creían.
Luego de eso decidí salir a buscar al responsable, pese a que me negué rotundamente a que me acompañara, Tohsaka se unió a mí en la búsqueda. No tardamos mucho tiempo en encontrar al culpable, o mejor dicho los culpables de las desapariciones. Eran 3 Vampiros… Esa misma noche nos enfrentamos a ellos, no eran vampiros ordinarios tenían conocimiento de la magia pero eso no dificultó que Tohsaka y yo los elimináramos. Exceptuando uno el cual sobrevivió a la batalla, pero su suerte no fue mucha, por orden de tu madre le terminé por amputar cada una de sus extremidades para que fuera interrogado sin causarnos problemas. Naturalmente no dijo nada, solo buscaba la manera de suicidarse, hasta que tu madre uso un hechizo que extrajo todas sus memorias y energía vital, dejándolo completamente muerto.
Rurika permanecía en silencio, escuchando atentamente todo lo que su padre le contaba.
Fue después de eso que descubrimos que esos vampiros habían utilizado como escondite el castillo Einzbern en el bosque. –Agrega la pelinegra. Y más que eso supimos que ellos solo eran eslabones en la trama que se confabulaba en los muros de ese castillo… Seré directa, en ese castillo estaban planeando crear otro Santo Grial mediante la canalización de cientos de almas humanas, Y no solo eran 3 vampiros, era todo un clan de ellos Liderados por esa Mujer… Aquel peón no conocía todos los planes y tuvimos que investigar por nuestra cuenta mientras la Asociación de magos se cruzaba de brazos. Eliminamos decenas de ellos, pero no parecíamos llegar a nada, el bosque tenía una poderosa Barrera Mágica que nos imposibilitaba acércanos sin contar que estaba infestado de vampiros. Poco después llegaron los ejecutores de la iglesia, desde ese momento se empezó a librar una pequeña guerra en esta ciudad.
-Imposible, todo eso sucedió y no hay ningún tipo de registro, ustedes tampoco me hablaron sobre esto. -dice una incrédula Rurika.
-Esos registros fueron borrados, la única razón por la que te estamos contando esto es para protegerte y estés advertida de lo que ahora mismo está sucediendo. –Dice Rin.
-Entonces… ¿Qué pasó después que llegaron los ejecutores? -Pregunta la pelirroja.
-Un baño de sangre… -Dice en voz baja el hombre pelirrojo. –Todo acabó en una noche, los ejecutores rompieron la barrera que protegía el bosque, inevitablemente las batallas comenzaron a lo ancho de toda la ciudad.
-Esa noche se desató el infierno, al final aquella Reina sangrienta de los vampiros casi había logrado su objetivo, Shirou y yo sabíamos que la única manera de detener todo esta masacre era yendo al viejo castillo y matándola. Nos abrimos camino con facilidad entre el bosque, al entrar a ese castillo nos horrorizamos, era como entrar a un nido de muerte. –Tras decir esto Rin calla y palidece.
-¿Qué es lo que vieron ahí? -Pregunta insistentemente la Tohsaka menor.
-Algo que nadie debería volver a ver jamás, Tohsaka y yo éramos muy jóvenes entonces y aunque habíamos sobrevivido a algo tan cruel como la Guerra del Santo Grial no estábamos preparados para lo que se nos avecinaba. Al final sobrevivimos y salimos victoriosos, pero, al parecer algo permaneció en esta ciudad aguardando el momento para resurgir. –Agrega Shirou mostrando preocupación en su rostro mientras aprieta levemente sus puños.
-Padre, Madre déjenme luchar junto a ustedes, esto también es mi deber. –Dice con seguridad la pelirroja.
Ambos padres se sorprenden al escuchar la inesperada petición de su hija.
-No, no lucharas, tu único deber es cuidar de tus dos hermanos menores. –Reprende Rin, recuperando la compostura.
-Ryo puede cuidarse por sí mismo y también encargarse de Sugumi, ellos no me necesitan ustedes sí.
- Tu respuesta sigue siendo un no, aun eres muy joven para enfrascarte en estos asuntos. –Agrega la pelinegra con seriedad.
-¡Vamos! Yo ya no soy una bebé, ¡Esto es injusto! Ustedes a mi edad estaban participando en la guerra del Santo Grial ¿no es así? Y puedo asegurar que soy mucho más poderosa de lo que ustedes fueron hace 20 años. La chica es callada abruptamente por una Bofetada en seco de su madre.
-Nunca me vuelvas a hablar de esa manera si valoras tu integridad física. Mírate, alardeas frente a mí y tu padre que ya no eres una bebé, más sin embargo te sigues comportando como una. Ahora sal de mi vista. –Dice con estruendo una enfurecida Rin.
-Tohsaka… -Musita el pelirrojo al ver la reacción de su esposa.
-Es lo que esperaba de ti, tú nunca me has amado ¿no es así? , solo me ves como tu sucesora y nada más, como la niña que debe ser perfecta, como un simple instrumento de tu ego de grandeza, justo como mi abuelo hiso contigo ¿Verdad? Ahora entiendo que solo amas a tus otros hijos ellos si han tenido una madre, yo al contrario siento que solo he tenido una maestra que me dice como tengo que pensar y actuar. –Lagrimas empiezan a brotar de sus ojos, la Tohsaka menor baja su rostro, las cristalinas lagrimas caen entre sus mejillas. –Mi padre es el único que me quiere. –Susurra débilmente antes de salir corriendo a encerrarse en su habitación.
-¡Rurika! -Exclama Shirou mientras va tras ella pero al final termina por detenerse en la entrada de la sala de estar, sabía que era inútil intentar hablar con su hija. En ese momento lleva su mirada hacia atrás y ve a su esposa la cual tenía la cabeza agachada, se estaba mordiendo el labio inferior al mismo tiempo que dos finas lágrimas se deslizaban lentamente por su cara. Él sabía lo que ella sentía, se dirigió lentamente hacia ella y la envolvió en un cálido abrazo; Él era la única persona que podía verla llorar después de todo. En su pecho sentía el llanto silencioso de ella, pocos segundos después escuchó como su débil voz se dirigía hacia él.
-¿Por qué Shirou? ¿Cómo ella puede decir eso? ¿Es que acaso ella no se ha percatado que daríamos la vida por ella? ¿Qué todo lo que hacemos es para protegerla a ella, Ryo y Sugumi?
-Tohsaka, Creo ella realmente solo desea tu aprobación. –Dice el pelirrojo mientras observa con sosiego a Rin.
-¿Crees eso? –Responde la ojiazul con sorpresa.
-Sí, ella te admira más que a nadie, Bueno, puedo comprenderla yo también te he admirado por mucho tiempo. –Dice el Emiya regalándole una dulce sonrisa su esposa. -Vamos, No te enojes, después de todo Rurika es solo una adolescente, ella aún tiene muchas cosas por aprender sobre la vida. ¿Qué tal si mañana hablas con ella? Ya sabes, una conversación de madre a hija. Yo también debo de tener una charla con Ryo sobre algo importante.
-¿De madre a hija eh? Creo que puedo hacerlo, aunque… No pienso cambiar de idea, Rurika no debe mezclarse en esto.
-Descuida, en eso tienes toda la razón. –Dice el pelirrojo con seriedad. -Tú y Yo no teníamos a nadie que nos protegiera en aquel entonces, pero ellos nos tienen a nosotros.
-Tienes razón, por eso debemos acabar eso que está viviendo en el castillo cuanto antes. –Agrega Rin con decisión mientras se seca las lágrimas. –Ven. -Dice está ultima mientras toma de la mano a su esposo. –Ha sido un día largo y debemos de reponer energías, vamos a la cama ¡anda!
-Está bien, vamos. –Contesta el ojimiel mientras se deja llevar por la suave mano de la mujer que ama.
Las luces de la residencia Emiya se apagan por completo… quedando así todo en completo silencio.
Por la ventana de la habitación de Ryo se filtraban débiles rayos solares, el sonido de los pájaros afuera era notorio. El pelinegro dormía plácidamente mientras afuera el afloraba el día. En un movimiento inesperado el chico despierta asustado y mirando hacia todas direcciones.
-¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí? -Em esta es mi habitación –dice el chico tras examinar el lugar. -A ver, lo último que recuerdo es que Papá me llevaba en su espalda, luego no puedo recordar nada más, supongo que tiene sentido haber despertado en mi cama seguramente me quedé dormido y Papá me trajo hasta aquí.
Ughhh –El pelinegro bosteza echando sus brazos hacia atrás mientras siente una gran molestia en toda su anatomía. –Mierda me duele todo. –Replicó mientras se ponía de pie y salía con paso vacilante de su cuarto.
Lentamente comenzó a caminar por los pasillos preguntándose por que todo estaba tan callado, naturalmente se podía escuchar ruidos provenientes del televisor de la sala de estar o alguna que otra conversación, pero esa mañana toda estaba en paz y silencio. No le dio mucha importancia y se introdujo en el baño. Al salir se topa con su progenitora la cual parecía no haber tenido una muy buena noche y al igual que el por su aspecto se notaba que se había despertado hace poco.
-Ah Ryo eres tú, Veo que también te despertaste no hace mucho, por cierto ¿Cómo te sientes hijo? –Pregunta la pelinegra mientras deja escapar un pequeño bostezo.
-Bien, o eso creo jejeje. –Responde el chico con pena.
-No te atrevas a mentirme pequeño rufián. –Rin toca la frente de su hijo con el dedo índice. –Apuesto a que en este preciso momento tu cuerpo está muy adolorido ¿No es así Ryo Emiya? –dice la ojiazul en tono amenazante.
-Bueno… Si un poco… Amm… Es que… -El ojimiel suspira. -En verdad es inútil engañarte. En realidad si me duele bastante. –dice con derrota el pelinegro.
La Tohsaka mayor retira el dedo índice de la frente de Ryo y donde estaba este posado deposita un tierno beso, haciendo que el joven Emiya se sonrojara.
-¡Mamá! , no hagas eso, me haces sentir como un niño pequeño, es muy incómodo para mi ¿Sabes? –Reprende el chico, aun sonrojado.
-Pero tu aun eres mi niño ¿No es así? -Pregunta Rin con una Sonrisa que rozaba entro lo dulce y lo malicioso.
-Pues, si… -Responde bufando el pelinegro.
Rin mira divertidamente a su hijo, en estas cosas él se comportaba justo como Shirou y definitivamente ella disfrutaba bastante verlos así.
-Anda hijo, ve a desayunar te hará bien comer algo, Apuesto que tienes mucha hambre ¿No es así? –Agrega con dulzura la pelinegra mientras se retira sonriente de la escena.
"Tiene razón, muero de hambre… ¿Cómo es que logra saberlo? es preocupante la manera en que ella me conoce tan bien." –Piensa Ryo con un poco de incredulidad. – "Bueno, ojalá que Papá halla preparado un desayuno delicioso, sería la mejor manera de empezar el día después de haber tenido una noche tan extraña". –Se dice así mismo el pelinegro en sus adentros.
Al llegar a la cocina se da cuenta que todo está desierto, no está Sugumi dibujando o viendo caricaturas como normalmente suele hacer. ¿Qué hora es? Se preguntó el ojimiel. Alzó la vista y se percató que el reloj de pared marcaba las 10:30 am. Lo había hecho de nuevo, de nuevo se había despertado tarde. Pero ¡Un Momento! Era Sábado no había escuela y como él no pertenecía a ningún club no debía asistir los sábados en las mañanas. ¡Genial! Vamos a por ese desayuno. -Exclama con ánimos el pelinegro.
Mientras el joven Emiya come su desayuno frio aun con el mismo entusiasmo como si estuviera caliente la puerta deslizante de la sala de estar se abre. Era Shirou Emiya quien llevaba un rostro serio y calmado.
-Ryo cuando termines tu desayuno ve al segundo piso del cobertizo, te estaré esperando allí no tardes. Acto seguido el hombre pelirrojo cierra la puerta, dejando ver como su sombra recorría los pasillos exteriores de la casa. El Emiya más joven paró de comer automáticamente, "eso fue rápido y extraño" –dijo en voz baja mientras se preguntaba por qué su padre estaba tan serio, además parecía tener prisa.
Al mismo tiempo en otra parte de la casa…
Toc Toc Toc…-Alguien toca una puerta. Luego El sonido de una puerta abriéndose lentamente se escucha.
-Mamá. -Dice la chica pelirroja de ojos azules un poco asombrada.
Rin notó que había algo diferente en Rurika, a pesar que ya estaba vestida, no tenía hechas en el cabello las dos colas gemelas que normalmente se hacía, al contrario la Tohsaka menor llevaba su larga y rojiza cabellera suelta, cosa que en ella era muy extraño. Sobrepasando la leve sorpresa mutua La mayor hace una hace una inesperada petición.
-Rurika, necesito que me acompañes a la Residencia Tohsaka.
-Está bien madre… en un minuto estaré contigo… -Dice la chica con frialdad.
-Te esperaré afuera… -Responde Rin con la misma frialdad con la que contestó su hija.
A las afueras de la ciudad…
-¿Taiga a dónde vamos? -Pregunta una pequeña niña de ojos azules y pelo negro.
-A ver a tu abuelo Kiritsugu. –Responde la castaña mientras sonríe.
-¿Mi abuelo? -Pregunta la infanta con curiosidad.
-Sí, tu abuelo, Emiya Kiritsugu. ¿Tu padre nunca te ha hablado sobre él?
-Bueno, cuando le pregunte a El por qué yo no tengo abuelos como los demás chicos, el solo me contestó que me hablaría de eso cuando creciera.
-Ese Shirou es un insensato… -Recrimina Taiga cerrando el puño. –Sugumi la mira con inocencia. –Oye Sugumi, si el bueno para nada de tu padre no te cuenta yo lo haré.
-¿De verdad?
-Sí. –Responde triunfante el Tigre de Fuyuki.
-¡Eres la mejor del mundo Taiga-Chan! –Exclama la pequeña Emiya. -¿Cómo era mi abuelo?
-Tu abuelo era una gran persona, quisiera que él te hubiese conocido.
Ambas continúan su conversación mientras suben monte arriba hacia las tumbas en la montaña.
Ryo sube las escaleras del cobertizo sin prisa, un poco asustado y nervioso sobre lo que su padre quería hablar. ¿Tal vez un fuerte regaño? Si, era posible, Él había usado irresponsablemente su magia, lo que lo llevo a dejar su cuerpo en el límite. O quien sabe, talvez a advertirle que no volviera a ese castillo. Cosa que de todas maneras el no haría por simple sentido común. El chico interrumpió sus pensamientos al ver a su padre sentado en el suelo del cobertizo.
Ryo, ven siéntate frente a mí. –Dice el pelirrojo con una voz seria. Ryo procede a sentarse frente a su padre el cual observaba tranquilamente algo que sostenía en su mano. Era un colgante de plata, el cual tenía una hermosa y brillante piedra roja como centro.
-Sabes Ryo, este colgante lo dejó la persona que me salvó la vida hace ya muchos años. Aunque se lo terminé por devolver esa persona un día me lo obsequió de vuelta.
Ryo estaba confundido, pensó que su padre lo iba a regañar o advertir pero nada de eso estaba ocurriendo, por alguna extraña razón él hablaba sobre algo de lo que El pelinegro estaba totalmente ajeno.
-Sé que talvez esto no signifique nada para ti ahora. –Agrega el pelirrojo mientras guarda el colgante en su bolsillo. -Así que ahora hablaremos de algo más importante, te contaré de los secretos y naturaleza de mi poder. –Dice Shirou al mismo tiempo que proyecta una de sus espadas gemelas en su mano.
-Pa… pa…
-Ryo te he enseñado la magia de proyección desde que eras un niño, Debes saber que La proyección es mi más grande habilidad y talento. El cual te heredé por medio de la pequeña cresta mágica en tu hombro derecho. Pero… hay algo más contenido en esa cresta mágica que aun desconoces.
-¿Algo más? ¿Qué es eso Papá?
El hombre se pone de Pie… y recita…
" I am the bone of my sword
Steel is my body and fire is my blood
I have created over a thousand blades
Unaware of loss, Nor aware of gain
Withstood pain to create weapons, waiting for one's arrival
I have no regrets. This is the only path
My whole life was unlimited blade works"
En un resplandor cegador de luz Ryo Emiya se encontró en un campo impregnado de infinitas espadas. Ese era el mismo lugar en que había estado tantas veces en sus sueños… Unlimited Blade Works…
Fin del capítulo.
Nota: Perdón si la historia parece avanzar lenta pero les prometo que es un mal necesario para orquestar sin cabos sueltos lo que viene después.
Gracias por sus Reviews continúen comentando me ayudan bastante a mejorar, hasta pronto!
