¡Hola, amiguitos! Si les gusta el fic, recuerden dejar reviews, así sabré qué les gusta y podré mejorar la historia ;D
PD: En ese cap metí más Otayurio para las fans.
Al día siguiente Yuri se sentían...molido, feliz, pero molido. Cuando despertó debido al sonido de una alarma, vio que tenía a su lado a aún dormido y desnudo Viktor, abrazándolo, con su cabeza apoyada sobre su hombro izquierdo.
Yuri bostezó, alargó una mano al piso y buscó entre la ropa tirada el celular que sonaba. Al encontrarlo en los pantalones de Viktor apagó la alarma. Luego intentó sentarse, mas su espalda y 'otras partes del cuerpo' le dolían. Entonces recordó lo que él y el peliplateado habían hecho horas atrás. Y su rostro se encendió a más no poder.
Ellos habían...
"Viktor, despierta. Es tu alarma... " Le avisó al tiempo que deslizaba una mano por su cabello de plata de manera afectiva.
El peliplateado abrió lentamente sus ojos azules, dando un ligero bostezo antes de abrirlos por completo. Y al toparse con los ojos ámbar de Yuri sonrió.
"Yuri." Le habló con voz melosa y cantarina, abrazándolo con más fuerza. "Buenos días."
"Buenos días." Le sonrió de vuelta.
"Estuviste tan sexy anoche..." Dijo, llevando una mano a la nuca de su ahora novio y enseguida juntó sus labios, no dándole tiempo para reaccionar. "¿Qué tal si lo hacemos de nuevo?"
"Vi-Viktor, tienes que ir a la grabación." Replicó ruborizado, no desangrándole del todo la idea. Sin embargo, no creyó que su... parte trasera pudiese soportar otra ronda en ese momento.
"Oh, no te preocupes. Mis escenas son las últimas, serán grabadas hasta que se haga de noche. Así que..." Intentó besarlo de nuevo con toda la intención de continuar, pero ahora fue el celular del moreno el que sonó.
"Ah. Es Mari." Comentó tras haber buscando su celular de la misma manera que el otro.
"Vitya no está en su habitación y todos lo están buscando. ¿Está contigo, no?" Decía el mensaje.
"Sí." Escribió.
"Dice Sara que lo apures. En una hora se tienen que ir."
"Viktor, tienes una hora para prepararte." Resumió.
"Oww... Es verdad. Tenemos que hacer la prueba de vestuario antes de grabar." Se quejó mientras estiraba los brazos. "Yuri, hay que bañarnos juntos." Sugirió juguetón.
"No." Entornó la mirada. "Tu ropa está en tu habitación."
"Oh, tienes razón... Será mejor que me de prisa entonces." A diferencia de él, Viktor parecía muy fresco y descansado. Después de besar al moreno por segundo vez en el día, se levantó de la cama, tomó su ropa, y mientras se vestía preguntó. "Yuri, ¿podemos contarle a los demás sobre lo nuestro?"
"Ah..." Aquella pregunta lo tomó desprevenido. No había pensando en lo que dirían los demás. Aunque imaginó que para Mari y sus amigas no serían ningún problema, pero no sabía cómo reaccionarían los otros. "Yo...creo que está bien. Pero no sé si a ti te convenga que nuestra relación se sepa. Lo digo por tus fans..."
"Yuri." Le habló alzando su barbilla con un pulgar para mirarse a los ojos. "Estoy seguro de que a mis fans no les molestará en absoluto. Y si lo hace, entonces pueden dejar de ver mis películas. A mí lo único que me importa eres tú." Dicho aquello, lo besó en la frente y se despidió para verse después en el comedor.
Cuando el peliplateado salió de la habitación, Yuri tuvo que a recapitular lo que había sucedido el día anterior. Aún le costaba creer que siguiesen enamorados después de tantos años, pero la prueba estaba en lo que hicieron...
Llegaron a 'eso' tan rápido..., pero se había sentido natural. Fue solamente otra de tantas maneras en las que podían expresar su amor.
Como pudo, movió sus piernas fuera de la cama, con sus caderas adoloridas. Se sentía tan cansado que hasta pensó en gatear hasta la ducha, por suerte, sus piernas pudieron soportar su peso (posiblemente gracias a que solía entrenar aeróbic con Minako de vez en cuando). Después de la ducha se sintió con un poco de más energía. Buscó sus lentes bajo la cama, y cuando terminó de cambiarse, fue al comedor a reunirse con Viktor y los demás, sintiendo las mirada furtivas de los otros actores sobre ellos.
"Viktor, así que tú y Yuri durmieron junto..., en la misma cama, eh." Comenzó a decir Chris mientras jugaba con un tenedor. El moreno sudó frío. "¿Se puede saber qué más hicieron?"
"No queremos saber, de hecho." Interrumpió Yurio, con la cara roja de vergüenza. A pesar de su corta edad ya entendía las indirectas del suizo.
"Yo sí quiero..." Musitó Guang-Hong, con su rostro también ruborizado pero ocultándolo detrás de un oso de peluche.
"Yuri y yo estuvimos estudiando mis diálogos y entonces nos quedamos dormidos." Respondió Viktor con una sonrisa cándida, pues en parte era verdad. Realmente era un muy buen actor, pensó Yuri, porque él mismo no sabía cómo lidiar con la presión de una mentira.
"Ya veo." Dijo el suizo con expresión aburrida. Claro que no le había creído, no tras ver cómo el de ojos ámbar temblaba de nervios. No obstante, él no era tan patán como para intentar exponer cosas así de privadas.
"Pues debieron ser muchos diálogos." Se burló JJ. Él tampoco les creyó.
"Por cierto, ¡Ahora Yuri es mi novio!" Agregó antes de abrazar al mencionado.
"...Ooh. ¡Felicidades!" Leo fue el primero en hablar después de un silencio general, tratando de sonar sorprendido. Es decir, no era como si NADIE se hubiese dado cuenta de la manera en que el peliplateado se la pasó asechando al moreno desde que llegaron al hotel.
"¿Oh? Yo creía que ustedes eran novios desde niños..." Comentó Mari con sorna, mientras servía los platos del desayuno. "Como sea, bienvenido a la familia, cuñadito."
"¿Puedo llamarte 'hermana'?" Inquirió Viktor con ojos brillantes, evidentemente complacido por el recibimiento de la chica.
"Por supuesto." Rió, entonces caminó hasta ellos para abrazarlos por la espalda, todavía en sus sillas, quedando ella en medio. "Minako, sácanos una foto familiar." Dijo pasándole su celular.
La instructora hizo caso de inmediato, también usando el propio para sacar fotos. Guang-Hong, Mila y Chris aprovecharon para hacer lo mismo. Yuri incluso pudo jurar que vio de reojo a Yuko y las trillizas apuntando sus celulares hacia ellos desde la puerta de la cocina.
"Viktor, eres un pillo." Decía la pelirroja riendo, haciéndose también la sorprendida, como si ella no supiera desde hacía años sus intenciones. "Y Yuri, más te vale que lo trates bien." El moreno asintió con timidez. Sino fuera por la muchacha sus recuerdos hubiesen tardado más en volver. "¡Oh! Y espero que no te moleste que tenga que besar a Viktor para la serie."
"No. Está bien. Sé que son actores y tienen que hacerlo por su trabajo." Dijo sin darle mucha importancia, pero era cierto que le dolía un poco el pecho al pensar que Viktor tendría que compartir escenas íntimas con otras actrices en el futuro. No obstante, confiaba en él.
"Qué injusto. Yo también quiero un novio tan lindo como Yuri." Dijo Chris haciendo pucheros y Yuri sonrió apenado. Entonces se volvió hacia el ruso rubio y al kazajo. "¿Y ustedes dos para cuándo van a anunciar su noviazgo?"
"¡¿Ah?!" Gritó Yurio, con el cejo fruncido y la cara colorada. "¡No hay nada qué anunciar! ¡No somos novios!"
"Sí, no lo somos..." Apoyó Otabek con expresión seria y brazos cruzados, aunque el Yuri moreno creyó escuchar algo de decepción en su voz.
"Déjalos en paz, Chris." Le reprendió Mila con rostro molesto. "No fomentes la pedofilia. Mi Yurio es todavía un bebé de quince años." Dijo pellizcando una de las mejillas del rubio, lo que hizo que éste le gruñiera.
"Dijo la anciana." Replicó rodando los ojos y la muchacha rió.
Cuando terminaron el desayuno, Michele y Sara anunciaron al personal y a los actores que debían subir a las camionetas. Las localidades donde eligieron grabar estaban relativamente cerca del hotel, podían ir a pie, pero también debían cargar con las cámaras y el vestuario.
Antes de irse, Viktor abrazó a Yuri durante mucho rato mientras hablaban.
"No quiero ir. Quiero quedarme contigo." Decía el peliplateado sonando más infantil que de costumbre.
"Viktor, tienes que trabajar. Yo también tengo trabajo que hacer." El moreno intentaba no reírse, pues su intención era amonestarlo. "Hazlo por mí. Sabes que me gusta verte actuar."
"Entonces ven al set con nosotros." Rogó con lágrimas falsas para intentar convencerlo, pero sintió como el cuello de su camisa era jalado por Yurio, por lo que terminó desprendido de su novio.
"Suficientes cursilerías por hoy. Tú vienes con nosotros."
"¡Noooo! ¡Yuuuriiii!" Fue lo único que logró gritar Viktor antes de que, entre Yurio, JJ y Chris lo metieran a fuerzas a la camioneta.
Yuri alzó una mano para despedirse del peliplateado, quien seguía haciendo escandalo pegado a la ventana. Tras ver la camioneta marcharse, regresó al hotel para iniciar con sus labores. Y mientras se dirigía a la cocina para ayudar a lavar los platos se topó con Minako.
"Yuri, ¡no tenía idea de que tuvieras tan buen gusto en hombres!" Dijo la castaña antes de reír. "No puedo decir que me sorprenda. Desde que Mari y Yuko me contaron que tan inseparables eran, y viendo como Viktor se la pasa encima de ti, creo que ya todos nos imaginábamos como iba a acabar esto."
"¿Eh? ¿Ya todos se habían dado cuenta?" Preguntó sorprendido. La verdad es que recordaba que Vitya siempre fue muy cariñoso con él, así que nunca se percató de que en realidad se trataban de descarados flirteos. Quizás fue por eso que la intervención de Mila fue lo que necesitó para abrir los ojos.
"Por supuesto que nos dimos cuenta. No somos tontos." Replicó bajando los párpados y alzando una ceja. "Ustedes dos destilan amor por todos lados. Hacen que me dé envidia."
"Aah...lo siento." Dijo, ruborizado de vergüenza y agachando la mirada. Era la primera vez que hablaba sobre cuestiones amorosas con una de sus amigas y se sentía raro.
"Oh, no tienes por qué disculparte. Sólo bromeaba." Sonrió y le dio un par de palmadas en la espalda. "Ustedes dos hacen una linda pareja. Tienen todo mi apoyo."
"¡Y el de nosotras!" Gritaron las trillizas saliendo de la nada con su mamá.
"Y por supuesto que el mío también." Dijo Yuko abrazando a su amigo. "Se nota que Vitya te quiere mucho, así que no lo hagas lloras, ¿sí?"
"Chicas, gracias..." Tener el apoyo de sus amigas significaba mucho para él.
"También tienes el de nuestros padres." Comentó Mari tras ellos, sosteniendo su celular en alto para que Yuri pudiera leer un mensaje de texto proveniente de su madre, en el cual los felicitaba a él y a Viktor usando emoticones de caritas sonrientes.
"¡Mari! ¡¿Se lo dijiste a mamá?!"
"¿Oh? ¿Es que acaso era un secreto?" Preguntó la rubia fingiendo arrepentimiento.
"Bueno, no... Es sólo que aún no pensaba decírselos..."
"No te apures. Hasta papá está de acuerdo." Hizo un ademán moviendo su mano para restarle importancia. "Ellos adoran a Vitya."
Yuri dio un suspiro largo de resignación. No era que no quisiera contárselos a sus padres, sólo pensó que hubiese sido mejor decírselos en persona, cuando regresaran. Pero lo hecho, hecho estaba.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Mientras el personal preparaba las cámaras y los actores se cambiaban, Yurio esperaba su turno para maquillaje sentado en una de las sillas despegables, con la capucha de su chamarra puesta, intentando cubrirse del sol. No estaba de mal humor, pero tenía el cejo fruncido a la vez que pensaba.
Sentía... cierta envidia de Viktor y Yuri, que su historia de amor sonaba tan absurda como imposible, pero el cariño que mostraba su compañero de agencia hacia al dueño del hotel se veía demasiado real, nada actuado. Lo peor del caso, es que se sintió inspirado por ellos.
A pesar de las burlas del suizo, era cierto que estaba enamorado de Otabek. Desde la primera película en la que habían participado juntos, un años atrás, se hicieron amigos, y continuaron en contacto mediante mensajes de textos. Tres meses después coincidieron para una segunda película, entonces comenzaron a verse en persona y a salir juntos.
Ambos eran el tipo de persona que alejaban a otros debido a la apariencia amenazante de sus rostros; sin amigos, y demasiado tímidos en el aspecto de querer buscar apoyo moral, así que se entendieron perfectamente desde el inicio. Tanto, que el rubio hacía tiempo que quería formalizar su relación, pero... Mila tenía razón; él todavía era demasiado joven para eso. Y Otabek le ganaba por tres años, él ya era un adulto.
A él mismo no le importaba mucho ese tema, pero no tenía ni la menor idea de lo que el kazajo opinaba al respecto. Sin embargo, no estaba en sus planes preguntárselo, por temor a levantar sospechas, sumando que ni siquiera estaba seguro de lo que Otabek sentía por él. No quería perder a su único amigo debido a alguna imprudencia suya...
"¿Qué tal me veo?" Escuchó que le preguntaba la voz de la persona de quien pensaba.
Yurio, al volverse hacía él, no pudo evitar estallar en risas. Otabek vestía una túnica blanca, con su cabello peinado hacia atrás, y un enorme crucifijo colgaba de su cuello. Era su vestimenta de acólito para la serie.
"Te ves..." El rubio quiso dejar de reírse para contestar, pero no podía. Su atuendo de niño bueno contrastaba enormemente con la seriedad de su rostro. Aunque pudo ver un ligero rubor en sus mejillas, quizás apenado por vestir aquello. "L-lo siento. Es que te ves muy raro." Logró decir mientras se limpiaba las lágrimas.
"Está bien." Se sentó en otra silla a su lado. "Ya me reiré yo de ti cuando tengas tu traje puesto." Sonrió ligeramente.
"Me parece un trato justo." Dijo y se encogió de hombros en derrota. Y cuando creyó que ya se le había pasado la risa, se volvió a carcajear tras ver a Chris con su sotana de Padre, cargando una pila de agua bendita y una biblia bajo el brazo, ambos de utilería.
"Vengo a confesarlos." Dijo Chris con voz solemne, aunque parecía estarse aguantando la risa él también. "Los pecadores no pueden unirse en santo matrimonio."
Yurio sabía que se refería a él y a Otabek, pero no quiso parar de reír, pensando en que sería un desperdicio enojarse por ello.
"Soy un vampiro. No creo en Dios."
"¡Blasfemia!" Exclamó el suizo mientras que con la vara le tiraba agua bendita.
Otabek se hizo a un lado para no mojar su vestuario, pero Yurio seguía en su ropa casual, así que no le importó mojarse.
"Pero nuestro amor es puro, y nadie tiene derecho a juzgarlo. Ni siquiera Dios" Espetó el kazajo, dejando a los otros dos rubios atónitos, más por seguirles el juego que por la declaración en sí.
"¡Ja! Ya oíste." Continuó Yurio. "Métete tus sermones por donde te quepan."
"¡¿En qué me equivoqué en tu educación?!" Gritó Chris dramáticamente a Otabek, fingiendo decepción.
"¡Oh! Yo también quiero jugar." Dijo un Guang-Hong sonriente, ya con su vestuario y sus colmillos puestos. "¿A quién muerdo?"
"A Leo." Contestó Chris ya riendo, señalando al moreno, que estaba tomando café en el área del ambigú.
Leo, al percatarse que Guang-Hong corría hacía él mostrando amenazante sus dientes, con la clara intención de morderlo, dejó el café en la mesa y comenzó a correr despavorido, ya imaginando lo que le esperaba.
"¿Y si soy un vampiro pero me quiero casar ante la iglesia?" Preguntó Viktor, que se acercó a ellos tras escuchar las risas.
Chris lo tomó de los hombros y, mirándolo con ojos tremendamente serios, dijo...
"Para eso debes sacrificar una virgen." Contestó, olvidándose por completo de su papel.
"¡¿Pero qué clase de Padre eres?!" Yurio quiso sonar molesto, pero se estaba divirtiendo demasiado.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Durante el transcurso del día Yuri recibió varios mensajes de texto del peliplateado, con fotografías adjuntas, las cuales lo mostraban a él posando con su traje de vampiro, con colmillos falsos. El moreno tuvo que admitir que Viktor se veía más elegante y apuesto con smoking negro, hacía resaltar el azul de sus ojos.
En otra de las fotos podía ver a los otros actores ya caracterizados. Una donde Chris, ya con su sotana puesta, le tiraba lo que parecía ser agua bendita a un sonriente Yurio, y otra de Guang-Hong mordiendo a un resignado Leo en el brazo.
Después de terminar con sus pendientes, Yuri volvió a su habitación a descansar un rato. Pero entonces algo hizo clic en él, y de pronto comenzó a buscar algo en su armario. No estaba seguro de lo que buscaba, pero luego de remover varias cajas de zapatos y ropa vieja, hasta el fondo encontró una pequeña caja de metal que tenía en la tapa el dibujo de un perro poodle.
La abrió con cuidado y sacó el contenido. Eras fotos de él y Vitya. Había escondido esa caja de sí mismo hacía años, cuando decidió olvidarse de él ,y ahora lo invadía una terrible nostalgia. No las contó, pero eran muchas, donde en la mayoría salían ambos abrazados y sonrientes, y en otras Vitya lo cargaba en su espalda. Incluso algunas parecían haber sido tomadas sin que estos los supieran, quizás por su madre, pues no miraban a la cámara.
Ver las fotos le hizo recuperar más y más recuerdos. Pero uno en especial saltó, uno que se parecía mucho a lo que había sucedido esa mañana.
Yuri había llegado de la escuela y se preparaba para ayudar a su madre con la limpieza de las habitaciones, pero Viktor, quien estaba allí de vacaciones, le pidió que pasara el resto de la tarde con él.
"No puedo, Vitya. Tengo trabajo que hacer." Le discutió con el cejo fruncido mientras trataba de quitárselo de encima.
"Pe-pero.." Empezó a decir éste con mirada acuosa, abrazándolo con más fuerza. "Yuri, eres muy pequeño para trabajar. Deberías venir y divertirte."
"¡Vitya, por favor!" Quiso empujarlo, pero el otro era mayor que él, por tanto más fuerte, así que lo sostenía con suma facilidad contra su pecho. Yuri tenía el largo cabello de Vitya cayendo sobre su rostro, hasta podía oler su champú.
Luego de unos segundos de continua lucha, el peliplateado por fin lo soltó, bajando la mirada y empezando a sollozar.
"Ya entiendo... No quieres estar conmigo..."
"A-ah...¡N-no es eso!" Le acarició la cabeza, como si fuera un perrito. "Claro que quiero estar contigo, pero tengo cosas que hacer primero. No llores..."
"Yuri, ¿ya hiciste llorar Vitya de nuevo?" Le regañó su padre con tono divertido. "Ve a jugar con él. Yo ayudaré a tu madre."
"¡Pero...!"
"Anda, ve. Agradezco tu ayuda, pero aún eres muy pequeño para estar trabajando. Tu deber es divertirte con tu amigos."
"¡¿Ves?! Es lo mismo que yo digo." Dijo el peliplateado con una enorme sonrisa, mágicamente habiendo dejando de llorar. Enseguida tomó al niño de la mano y lo jaló hacia su habitación del hotel. Esa tarde se la pasaron mirando películas y comiendo comida chatarra.
Yuri rió. Al parecer nada había cambiado entre ellos en diez años. Bueno, tal vez algo, ahora al menos entendía por qué Vitya siempre quería estar con él; no quería estar solo, además de estar enamorado de él. Recordó que el peliplateado alguna vez le había dicho que no tenía amigos, solamente una amiga, Mila, por lo que él era su único 'amigo especial'. Entonces recordó el tema de la susodicha 'promesa'.
Siguió buscando en la caja para ver si podía encontraba algo más al respecto a ella, quizás algún indicio que le ayudara a recordaba. Tal vez si seguía mirando las fotos encontraría alguna pista.
¡Hola, otra vez! Me gustaría mucho que en sus comentarios me dejaran algún prompt/sugerencias para futuros fics Viktuuri, No sé, algo sobre lo que les gustaría leer con mi estilo de humor (o si quieren pueden sugerirme escribir algo serio). El chiste es saber sus opiniones :D
Sugerencias, quejas, regalitos, mentadas de abuela, amenazas de muerte; dejen reviews.
