Capitulo 3
Una "no" cita.
Había pensado que el mundo estaba mal distribuido.
Terry estaba sirviendo a otro automóvil y cuando aquel arranco, se acerco sin prisas hacia ella, que no se había movido de su asiento. Como llevaba el auto descapotado, el se quedo erguido ante la portezuela.
-Hola, Candy, porque no me equivoco ¿verdad?... Te llamas así.
-Claro.
-Me lo has dicho tú…
-Si, como tú me has dicho que te llamabas Terry.
Rio con ironía.- Me llamo… "llamaba" suena a que ya me he muerto ¿No te parece?
Candy solo sonrió.
-Me llamo Terrence Greum, para servirla, señorita con pecas.-: y con un guiño añadió-: desde hace 1 domingo que no has vuelto a buscarme… para que este domingo no te olvides, te diré donde cuelo ir cuando dejo la gasolinera: es a "La Gaviota". Supongo que sabes que es una cafetería ubicada en la playa, justo frente al club de regatas.
-Lo sé.- como no iba a saberlo, se decía ella, había vivido toda su vida allí en la playa y conocía todo los rincones- Mi pandilla y yo solemos estar allí algunas veces, sobre todo en el verano, en las tardes y fines de semana.
-Es un lugar acogedor- dijo él mientras le servía el combustible.
Terry guardo silencio. En su mente rondaba un suceso que no lo podía borrar de su mente, estuvo con eso toda la semana. Aun se preguntaba porque le había sucedido. Necesitaba resolver ese problema pronto antes de que lo volviera loco.
Aquel domingo, los dos lo tenían muy presente. Cada vez que trataban de olvidar, recordaban como si fuera ayer.
-¿Donde has pasado el resto de la semana, Terry?- pregunto ella.
-En el centro. He recorrido todas las gasolineras de aquí y su alrededor. El jueves y viernes fueron mis días libres y me fui a Chicago a ver a mi familia.
Ya había cerrado el depósito de la gasolina y ella le fascinaba cada centímetro de él. Por dentro luchaba para que sus hormonas estuvieran quietas y no lanzarse al obrero.
-¿Tienes mucha familia?
-No, mis padres y un hermano.
-Habituado en Chicago, no me parece muy lógico que te agrade trabajar en una provincia de la playa.
-No creas, me gusta la quietud, la serenidad, no soporto con gusto el alboroto de las grandes ciudades. Por eso a los 17 años deje mi casa. Cuando termine el bachillerato, decidí vivir por mi cuenta y no me fue mal, unas veces mejor otras peor… No tengo- añadía- una idea concreta para el futuro, ni me interesa mucho el amor, prefiero vivir como vivo, solo libre.
-El amor no se busca, Terry, llega.
-Eso es verdad- y de repente, bajando la voz, añadió- será mejor que no vuelvas por aquí. Tu misma puedes traerme el amor y no me agradaría. Eres bonita, seduces sin saber que lo haces y ése es el gran triunfo de una mujer.- giro en redondo y colgó en el soporte la manguera. Al volverse, de súbito murmuro en contra de todo lo que pudiera suponerse - ¿Te veré esta tarde en "La Gaviota"?.
-¡Claro que no!- dijo Candy.
Y soltando los frenos, el auto salió disparado hacía el camino a la playa.
La paso mal toda la mañana. Se baño, camino por la playa y se reunió con sus amigos en la terraza del club. Estaban todos excepto Anthony, recordó la escena que había visto. Y es que no solo vio a Anthony meter la mano en la blusa de la rubio, vio más de lo que debía.
Flash Back
Le asió el mentón y la beso en plena boca. Primero fue un beso leve y después, aquel beso se profundizo, y se hizo largo, sexual y sensual. La soltó por falta de aire, no dijo nada y ella tampoco tenía nada que decir o reprochar.
Candy aun observaba a los dos, Anthony había encontrado a alguien más. Y le agradaba en cierto modo. … Su curiosidad era grande, así que siguió observando. Pues quería saber que tanto se gustaban. Y eso quería decir que su noviazgo con él se daba por terminado.
El sol estaba fuerte y caliente. En el jardín se sintió, un ambiente excitante. El abrazador sol, la frescura del jardín y las hormonas locas de esos dos jóvenes, podía pasar cualquier cosa. Cosas acompañados de la lujuria.
-¿Lo ves? Se va rompiendo el hielo, nos vamos haciendo más amigos, nos vamos entendiendo mejor- le acaricio la mejilla y añadió- Si te digo la verdad, tal me parece que te conocí hace mil años… no sé si a ti te sucede algo parecido.
-Lo mismo me sucede- replico.
Se miraron mutuamente, creía que después de Candy no encontraría a nadie más que el llegara a amar de la misma manera que lo hizo con la rubia pecosa.
-Yo no sé si tú sientes, Susana- murmuro Anthony a voz baja- A mí me gustaría conocerte mas, tener una relación intima, quedarte aquí esta noche conmigo.
Candy se estremeció, nunca había oído decir eso a Anthony…
Susana, no podía creer que después de terminar una relación con alguien a quien ella creía que la amaba, encontrara un hombre atractivo, lindo y cariñoso. Pues estaba segura que no encontraría a nadie más a quien amar.
Anthony aun la observaba para ver su reacción. Ella puso cara de duda, haciéndolo creer que no quería. Pero ella no necesitaba hacerlo, pues desde la primera vez que lo vio quiso estar con él, había química en ellos y lo notaron cuando se saludaron. Lo amaba tanto que se quedaría ahí no solo una noche, sino todas las que él quisiera.
-A mi no me gustaría equivocarme- añadió Anthony al ver a Susana dudosa- Yo pienso que un relación amistosa es ponderable y necesaria, pero una relación sexual también tan necesaria como la de la amistad. Suponte que nos casemos y nos desconozcamos en la intimidad, que tú seas fría o que yo no sea como tú desees, que después de casados, con dolor, nos demos cuenta de que no estamos formados el uno para el otro. Yo creo que debemos de comprobarlo, que somos personas maduras y que los escrúpulos no deben echarnos para atrás, que las dudas han de disiparse y…- Anthony no siguió fue interrumpido, por unos suaves labios.
Susana lo abrazo y lo beso apasionadamente. Anthony también le correspondió. Era un beso lleno de deseo sexual, ardiente, en el cual sus lenguas se topaban y danzaban juntas. El beso los llevo a excitase rápidamente sin que ellos se dieran cuenta, se deseaban en ese mismo instante, Anthony no dudaba que ella era la mujer con la que quería estar y lo comprobaría ahí en la banca de su jardín "solos".
Llevo una mano a su rostro mientras la otra en la cintura, fue subiendo hacia su blusa y la metió debajo de ella, subió acariciando su piel hasta encontrarse con sus pechos los sobaba suavemente, sintió los pechos duros, Susana jadeo en su boca, esto lo excito más.
La cogió por la cintura y la paso entre sus piernas. Sentándose ella en horcajadas encima de él, llevaba un falda blanca que le llegaba a las rodillas era vueluda y la hacía verse más joven.
Lo que hizo fue poner su mano en una de sus piernas desnudas y empezar a acariciarla, subió la mano más arriba de la rodilla se quedo sin respiración por un momento, subió más la mano pasando por su muslo. La respiración de ella se volvió entrecortada por la caricia Su mano se movía como la de un profesional haciéndola sentir sensaciones, que nunca había sentido. Su mano entonces subió hasta toparse con su entrepierna. Susana gemía de placer y se movía encima de él.
Candy tuvo que darse un pellizco para salir de su impresión y salir de ahí. Pero no lo hizo.
Susana se levanto un poco, Anthony metió sus dos manos entre su falda, y se escucho un ruido de rasgado y le siguió otro. Anthony le rompió la braga de los lados y se la saco y la tiro por el aire.
Introdujo su mano dentro de su falda de nuevo, Gimió sin querer cuando sus dedos tocaron su intimidad Anthony introdujo un dedo dentro de ella. Se agarro fuerte a los brazos de él intentando concentrarse en el placer que Anthony le estaba proporcionando. Empezó a moverse de manera incitante sobre él y se pregunto cuánto aguantaría. Nunca había estado tan excitado como en aquel momento…el pantalón le apretaba muy considerablemente…
Candy no quiso ver más y con una mano en su boca salió corriendo de allí.
Fin Flash Back
-Susana- susurro Candy. Después de recordar la escena y con un poco de vergüenza se recordó del nombre que Anthony había dicho.
Tomo el aperitivo con calma, pero su mente se hallaba muy lejos de la pandilla, de Patty…
Se juro que no acudiría a la cita, pero a las siete de la noche entraba en "la Gaviota".
Lo dudo varios minutos antes de seguir caminando, no sabía que hacia allí. Su mente la llevo.
Enseguida lo vio, sin el overol azul y con pantalón blanco, y una camisa azul de mangas cortas. Parecía diferente. No había amoldado su pelo, eso no. Se diría que le gustaba o que era su estilo llevarlo medio despeinado. Su piel, se veía brillante y parecía que contrastaba con lo avellanado de sus ojos. Era un hombre atractivo alto, de largas piernas y cintura breve y espalda ancha… Era un hombre que llamaba la atención.
Comparándolo con Anthony, "inmente", no salía desairado, no. Su ya no novio, era atractivo, incapaz, eso sí, de ser arrogante. Era un hombre que sabía siempre lo que iba a decir, lo que estaba pensando o lo que no le agradaba. Se diría que su rostro reflejaba lo mismo que sentía.
Él gasolinero, en cambio, era desconocido, y además, tenía algo de conflictivo, como si bajo todo él se ocultara un halo de misterio. Vamos, era un hombre que gustaba y la prueba la tenía ella en que había visto a unas jóvenes no lejos de él que lo miraban interesadas. Entre ellas estaba Eliza Leagan, y es que cuando a ella se proponía cazar a alguien lo conseguía era una cazadora profesional.
Candy noto que a Eliza le llamaba la atencion el gasolinero pero ella solo lo utilizaría como juguete ya que si él no tenía fortuna no se arriesgaría a perderla con alguien como él.
Annie y Eliza eran amigas ya que eran muy iguales, no les gustaba la gente pobre, los humillaban y solo salían con alguien de su clase social.
Terry se hallaba recostado contra la barra y tenía ante sí un vaso de cerveza. A la vez fumaba un cigarrillo. Unas gafas negras cubrían sus ojos. Más que un gasolinero parecía un turista. Candy asustada, se pregunto qué hacía allí. En una villa como aquella que todo se sabía enseguida y no faltaría un alama caritativa, en este caso chismosa, que le dijera a sus padres lo que estaba haciendo. Pero al margen de eso, había una fuerza superior, casi obsesiva que la mantenía mirando a la alta figura del gasolinero.
Terrence, como si un sexto sentido le obligara, giró la cabeza y al verla, dejó su postura y se aproximo a su lado apresurado.
-Hola, Candy.- saludo
-Hola, Terrence.
Este hizo un gesto de desaprobación- Terry por favor, dime Terry- hablo el educadamente.
-De acuerdo.-
-¿Has venido a pie?- le pregunto
-Si, las distancias son cortas…- mintió. Ella había llegado en su BMW pero no quiso llegar hasta ahí con él, lo dejo cerca de la playa.
Terry a pesar de que no conocía totalmente a Candy sabía que mentía, Se le notaba en su forma de hablar, además el era un mentiroso profesional o así se decía él y aprendió a diferenciar las mentiras buenas de las malas. Pero no le tomo importancia.
-¿Quieres que vayamos a tomar algo a otro lugar? Tengo la moto ahí fuera. Podemos ir a otro lugar que conozco en las afueras de la playa.
Candy supo que debió decirle que no, debió poner los puntos sobre las íes en aquel instante. Pero no lo hizo. Una fuera superior la obligaba a aceptar la invitación. Con tal mala fortuna que al salir de la cafetería, se encontró con los asombrados ojos del administrador de su padre, que la miraba sorprendido. Y no solo a ella, lo miraba a él también.
Conociendo a Ignacio Setien, sabía ya que sus padres sabrían de su salida esa misma noche. Saludo sin apenas mover un musculo y en el ardor de su espalda supo que Ignacio Setien la seguía mirando sorprendido.
Debió de girar en redondo, debió de despedirse de Terry, debió sin duda, de echar a correr, de huir de aquel peligro, pero no lo hizo y terca, siguió caminando y cuando Terry subió en la moto, le indico el asiento de atrás.
-Súbete, Candy.-
-No sé si debo.- titubeo ella aún de pie en la acera y sabiendo, además, que la miraba de lejos el administrador de su padre. No quería tener más discusiones con sus padres, los quería mucho como para pelearse por un gasolinero. "Pero uno atractivo." Pensó.
Terry murmuro cariñoso, pero un tanto impaciente.
-¿A qué has venido, entonces, pecosa?-
"Terry tiene razón" pensó. Había ido porque había querido o porque una fuerza superior la indujo a ir. Era tarde, pues para volver atrás. No podía someterse a tamaño ridículo. Así que después de pensarlo mas de mil veces subió en la moto, se agarro a la cintura de Terry, sintió una corriente que le recorrió el cuerpo. Terry a su vez, sonreía ya que Candy era algo atrevida, a pesar de que la vio dudar. La moto potente y enorme salió disparada.
Lo lógico era que le dijera a Terry que aquella carecía de importancia, que ella tenía novio, a pesar de lo que vio, y mentiría diciendo que no lo dejaría, que sus padres tampoco le permitirían aquello, salvo que rompiera con ellos, que nunca aceptarían un matrimonio desigual… y muchas otras cosas, pero no dijo nada de eso. Guardo silencio.
Pero se preguntaba, porque pensó en un matrimonio desigual si ni siquiera, si fuera posible, casarse con él, no quería casarse con Anthony, no quería casarse con nadie.
La moto recorrió gran parte de la playa pero por un camino vecinal. Enseguida sintió el ruido del mar chocar con las olas. Conocía aquel rincón. Era un hotel con piscina, instalaciones deportivas y apartamentos. Se perdía entre los pinares y el mar al fondo, que solía chocar contra la inmensidad de los acantilados.
La moto se detuvo y Terry descendió, ayudándola a hacer lo mismo. La sujeto por el brazo y se inclino para mirarla a los ojos. Candy llego a creer que la iba a besar y su corazón empezó a latir a mil por hora, y empezó a hiperventilar, se preguntaba ¿por que sus hormonas se volvían locas al estar el cerca?
A todo esto, se había quitado las gafas y las colgaba en el pelo.
-¿Entramos?
-Nunca he venido aquí- dijo un poco aliviada pero por otra parte desilusionada.
-Pero sabes que existe.
-Claro- Tal vez nunca había ido a algunos lugares pero sabía de ellos.
-Pues no temas, no es ningún lugar prohibido ni ningún foco erótico… exótico quizás, pero aquí no se oculta ningún pecado ni ninguna tentación. Tampoco es mi idea de seducirte ni convencerte de nada. Me gustas como yo a ti.
Candy se detuvo de golpe e irguió la cabeza.
-¿Qué tu me gustas a mi?- exclamo sorprendida.
-Ah… ¿No es así?
-Pues…
-Las palabras sobran.- dijo Terry.
Candy no termino la frase. Tampoco sabía lo que iba a decir. La había agarrado por sorpresa, no podía admitir que si le gustaba. Pensaba que decir pues se había quedado corta de palabras. Denoto algo de nerviosismo.
-Tranquila, Candy, Tranquila, no voy a comprometerte ni a proponerte nada censurable. Cuando las cosas se hacen con algún propósito extraño, se hacen de otro modo. Tú me gustas, pero solo eso, no quiere decir que te ame ni que vaya a proponerte matrimonio, mira ni un "ligue" siquiera. Además yo te he visto por la villa acompañada de un rubio… ¿o no?
-Si, es cierto- acepto Candy roja de vergüenza o enojo, no sabía cuál de las dos.
-Es tu novio ¿eh?
-Lo es.- dijo algo resignada- Más que eso.
Terrence la asió por un brazo murmurando suavemente:
-Vamos a tomar algo, anda, después te devuelvo a la villa.
Y ambos entraron en una terraza pegada a la piscina. Allí había mucha gente, parejas, chicos solos, pandillas…
Sentados cada quien con sus respectivas bebidas, y Terry con un cigarro. Ella lo observaba de reojo. ¿Por qué le atraía alguien como él?
-Dime, tu novio es celoso.- dijo sacando el humo del cigarrillo.
-Ahhh… No.- nunca Anthony se puso celoso.
-Háblame de tu familia.-
-¿Qué quieres saber de ellos?
-¿Tienes hermanos?-
-No. Soy hija única.
-Y solo tienes a tus padres.-
-Si. Pero también tengo a un tío, se llamaba Albert- dijo con mucho cariño.
-Te llevas bien con el ¿cierto?-
-Si, el me apoya en todo.- dijo Candy con un sonrisa.
-y ¿Qué haces? Porque me imagino que haces algo aparte de disfrutar el verano.
-Estudio en la universidad.
-¿Qué estudias?- A Terry le estaba interesando mas Candy.
-Medicina.-
-Serás una buena, hermosa y pecosa doctora.- dijo Terry con un poco de ironía.
-¿Por qué me dices pecosa?- dijo Candy un poco molesta.
-Por esas hermosas pecas que tiene tu rostro. Señorita- Terry rio fuerte al ver a Candy enojada y rojas por sus pecas. Terry simplemente no sabía qué hacer. Debía averiguar sus sentimientos y ponerlos en orden primero.
Hablaron por dos horas de cosas personales de aventuras… cosas que compartieron.
Supo esa noche, nada más entrar en el salón de su casa, que su padre ya lo sabía. Por eso, puesta en guardia, espero a que uno de los dos, tanto su padre como su madre, le dijeran algo referente a aquella salida. Por otra parte, ella no podía olvidar que Terry había sido gentil, educado, amable, halagador y un poco arrogante. Un hombre francamente seductor, que no pretendía serlo y eso era lo que más le llamaba la atención: aquella forma de dirigirse a ella con delicadeza, aquella exquisitez a la cual no estaba habituada, porque si bien Anthony era un hombre correcto, y amable con ella, le faltaba mucho para ser exquisito, sensible o delicado. Aunque si lo tenía lo demostraba de forma diferente.
-Candy…- murmuro el padre con severidad – Sabemos que no has estado con tu novio.
Candy nunca les llevaba la contraria a sus padres y prefirió callarse. Hizo un gesto vago con la mano y fue a hundirse a una butaca.
-Sabes muy bien- dijo la madre- que no nos agrada en absoluto que llames la atencion. Tienes un novio y el día que él este ocupado lo menos que puedes hacer es quedarte con tu pandilla o no salir de casa. Además, llevas cuatro años saliendo con él y es hora de que pienses en casarte.
Nunca les había contrariado. Eran mayores y jamás podrían comprenderla. Además Anthony le había advertido de los planes que tenían ya para una boda que nunca se realizaría. Por eso suavemente murmuro:
-Mamá, papá, no voy a casarme mientras no termine la carrera y aún me faltan 4 años.- Era una de las principales excusas para no casarse.
Él padre se sulfuro
-¿Estas loca? ¿Cuatro años? Y a todo esto ¿Quién era el hombre con el cual salías hoy de "La Gaviota"?
-Un amigo- mintió y mintió bien- Amigo de Anthony
-¿Estas segura?
-Completamente- y se levanto sin prisas.
-A dónde vas- hablo el padre con voz grave.
-Me voy a la cama.
-Pero no has comido-
-Lo he hecho antes con la pandilla.- volvió a mentir.
-Hija entiende que estamos, viendo tu porvenir, tu patrimonio, tu…
-¡Basta ya!- dijo Candy casi gritando.
Los padres de ella se quedaron sorprendidos por la acción de su hija, su única hija.
-Pero que te pasa, ¿Por qué nos levantas la voz?- dijo William White.
-Ya soy mayor y puedo velar por mí misma. No quiero que planeen siempre mi futuro. Yo misma lo puedo hacer…
E inexorablemente se dirigió a su cuarto. Ni siquiera volvió la cabeza. Lo hacía con clama, pero dentro de sí tenía una rabia y una rebeldía infinitas, sin embargo, su cuerpo mayestático y esbelto se dirigió suavemente hacía su cuarto. Respiro fuerte y cerró la puerta. Sabía que se estaba comprometiendo, sabía que si no se retiraba a tiempo iba a surgir un problema muy lamentable con sus padres, quizás con sus amigos, quizás con los que conocían. Aquello empezaba a ser algo muy poderoso.
Cuando se tendió en la cama desnuda, porque siempre dormía así apago la luz y busco en la oscuridad donde fijar sus ojos. Parecían no moverse y es que intento olvidar esos ojos avellanados, sus padres tenían razón, pero no quería olvidar, tenía una ansiedad por volverlo a ver. Después de tanto ver la oscuridad se dio cuenta que algo nuevo surgía de su pecho... No creía poder dormir bien, pero lo intentaría con tal de aclarar sus pensamientos.
Después de tantos intentos, se levanto de la cama y tomo el teléfono que tenía en la mesita de noche… Marco y espero a que contestaran.
-¿Alo?..- una voz suave y amigable contesto del otro lado.
-Te he despertado….
-No, claro que no… Sucede algo Candy…
-Necesitamos hablar…
-Claro, ahorita mismo, u otro día…
-Ahora mismo.
-Esta bien dime…
-Pero no por teléfono, veámonos… Más tarde.
-Es muy importante…
-Si.- Candy tenía que aclarar muchas cosas.
-Dentro de cuánto tiempo.
-Dentro de 15 minutos, ¿donde siempre?
-Donde siempre. Te espero.
-De acuerdo… Nos vemos…
-Adiós.
Candy se vistió rápido, no necesitaba salir por la puerta de adelante, siempre se escapaba por la ventana. Era como una aventura para ella.
Después de 15 minutos, esperaba a la persona con quien cuadro encontrarse,.. Estaba fresca la noche y Candy se estaba impacientando. Llevaba mucho tiempo ahí y él no se presentaba y si no lo hacía era capaz de irlo a buscar a su casa. Trazo un arriesgado plan para arreglar todo sus asuntos. "¿Tendré éxito… o será una pérdida de tiempo?" Decidió que debía salir a flote su acuerdo.
Flash Back
-Anthony, Candy,- dijo Albert con voz tranquila- seguirán siendo novios, hasta que uno de los dos encuentre a alguien más, cuando eso suceda ustedes y yo incluido, confrontaremos a sus familias. Ellos los presionaran, pero si saben ahora que terminan será peor para ustedes.
-Si yo me enamoro de alguien más que no sea Anthony, entonces se lo diré, y no seguiremos fingiendo.
-Si a mí me pasa lo mismo también te lo diré Candy.
-Solo espero que no finjamos mucho tiempo, porque si es así ellos se empeñaran en casarnos.
-Es un acuerdo entonces.- dijo Albert
-Es un acuerdo.- dijeron unisueno.
-Pero debemos sellar este acuerdo con un apretón de manos, para que no se les olvide.
Pero ellos no se dieron el apretón de manos… Cerraron el acuerdo con un beso suave y profundo. Albert se llevo una mano a la cabeza y negó. Sabía que esa no era la forma de terminar y cerrar un acuerdo, pero no les dijo nada, los dejo seguir.
-ooooooooooo-
-Te quiero Candy.- sintió culpabilidad al ver los ojos de ella, su brillo se apago sabia que ella aceptaría casarse a la fuerza, porque no le gustaba lastimar a nadie.- Te quiero como una hermana una miga ¿Y tú?
-Yo también te quiero Anthony, como el hermano que nunca tuve- se abrazaron con mucho cariño.
Anthony la contemplo por unos minutos, sabía que debería de hablar con ella acerca de sus nuevos sentimientos hacia otra persona, la separo con mucho cuidado y titubeando hablo con ella:
-Candy… yo eh… necesito decirte algo…- a pesar de que se esforzó por hablar no termino de decirle nada. Annie que acababa de llegar con Archie salió corriendo hacia ella interrumpiendo a Anthony…
Cuando regresaban con Anthony, este le volvió a hablar de matrimonio. Cuando se despidió de Anthony después de un ligero beso en los labios, se convencieron de que nunca más volverían a hacer caso a sus familias decidiendo que deberían terminar la farsa.
Por supuesto Anthony debía de hablarle algo muy importante.-
Fin Flash Back
-De que querías hablarme ese día…- dijo suave.
-Candy, dime que pasa.- una voz la sorprendió de pronto…..
