Capítulo 4: Día 1

"El siguiente paso para conocer al amor, es el más difícil o fácil de todos, dependiendo desde dónde lo veas. Es reflexionar profundamente lo que sientes por cada persona que conoces, o que tengas alguna relación especial (ya sea amorosa o de enemistad)"

Draco frunció el ceño ante este párrafo.

Primero, ¿Quién se creía la autora al hablarle a él, a DRACO MALFOY, con tanta familiaridad? Como si lo conociera de toda la vida, ¡Idioteces!

Y segundo, y esta vez se apoyó en el respaldo de la camilla en señal de desconcierto, ¿Qué quería decir con reflexionar lo que sentía por otras personas?

¡Era como si de pronto fuera a decirse a sí mismo, luego de meditar sobre lo que pensaba de Potter: Amo a Harry!

¡POR DIOS!

Malfoy miró hacia la ventana con la tranquilidad propia de un pensador. La verdad era, que aunque no amara a Potter, y, seamos sinceros, ¿quién lo haría?, su pensamiento había cambiado bastante desde la primera vez que lo conoció.

En los primeros cursos, había pensado que era un arrogante estúpido que se pavoneaba de ser el famoso Niño-Que-Vivió ya que siempre, y esto era SIEMPRE, le ganaba en toda competencia o simple apuesta que hacían entre los dos. Siempre era, "Potter esto", "Potter aquello". ¡Al diablo con Potter! Era un maldito niño como cualquiera de nosotros, por dios, ni que fuera tan importante. Nadie era más importante que él, por supuesto, ni siquiera Potter.

Luego, en cuarto año, la situación cambió. No sólo porque, y luego de realmente reflexionarlo, se había dado cuenta de que el cara rajada no quería ser campeón del Torneo de los Tres Magos, sino ya que, luego de que el Gryffindor volviera con el cuerpo de Diggory y proclamando a diestra y siniestra que el Señor Oscuro había vuelto, Lucius lo había acorralado en uno de los pasillos abandonados de Hogwarts, diciéndole lo siguiente…

Flash back

Draco caminaba sólo por uno de los pasillos menos transitados del colegio, intentando solo por un momento no pensar en que Voldemort había regresado. Ya los demás alumnos, aterrados por el cuerpo del Hufflepuff y de Potter gritando que había vuelto, habían salido corriendo hacia sus salas comunes, la mayoría presa del pánico y de la incertidumbre de no saber que pasaría en las horas siguientes.

En una de esas esquinas, la última en realidad, que le daría paso a su Sala Común, la elegante y al mismo tiempo tenebrosa sombra de su padre aparecía en la oscuridad, haciendo que el rubio menor se detuviera en seco y mirara con sorpresa y fastidio al mayor.

-Padre- saludó el Príncipe de las Serpientes mientras Lucius Malfoy se acercaba a él, haciendo notar, entre varias cosas, su vestidura de mortífago- Veo que lo que ha dicho Potter es cierto, ¿es verdad que el Señor Oscuro ha vuelto?¿Luego de, por que no decirlo, tantos años?- cuestionó Draco con imprudencia haciendo que su Padre lo mirara con una expresión de furia y de un solo golpe, lo mandara al suelo.

-No insultes al Lord, Draco, y sí, ha regresado y con más poder que nunca para gobernar al mundo mágico- aclamó con una alegría propia de un ambicioso. El Malfoy menor sólo lo vio con asco- De cualquier manera- comentó casualmente mientras caminaba alrededor del cuerpo que se hallaba en el piso- El Lord desea que te le unas, Draco. Y eso es un gran honor para la familia Malfoy.

El rubio menor se paró y no contestó nada, sino que caminó con lentitud hacia la Sala Común mientras el mayor sonreía cruelmente.

-Todavía tienes tiempo para decidir, Draco, pero no te demores, al Lord no le gusta esperar.

End Flash Black

El Sly se estremeció ligeramente ante el recuerdo. Desde entonces, cada año en las vacaciones Lucius constantemente le repetía los deseos del Lord, que a su vez que pasaba de año, se convertía en más una amenaza que una petición.

A pesar de al principio jactarse de ser un sangre limpia y de todo lo que eso contenía, este año lo aborrecía tanto como a su padre.

"Pero...Volviendo al tema Potter, me di cuenta entonces que no era un arrogante ególatra como yo pensaba, sino que era una víctima más de la guerra, a la misma vez que era la única esperanza para salvarnos. Desde que murió Diggory no fue el mismo. Y peor desde la muerte de mi tío Black. Ahora sus ojos… sus ojos ya no brillan. Están opacos... Vacíos… ¡¿Pero a mí que carajo me importa lo que le pase a Potter?!" pensó con alarma Draco al darse cuenta del rumbo de sus pensamientos. Sacudió la cabeza con incredulidad y volvió la vista al libro, que profesaba:

"Desde tiempo milenarios, escritores, filósofos, psicólogos y poetas han venerado al amor, como una cura para todo. Pero a su vez, la han condenado como un veneno mortal.

El amor rompe barreras y hace que no seas el mismo, dice con sabiduría Michael Corner, famoso filósofo del siglo XX. Este sentimiento hace que desees proteger a toda costa a la persona que amas, aún así si no eres correspondido. Te conviertes en una persona absolutamente posesiva. Quieres que esa persona sea tuya, de nadie más. Y así mismo, te aterra la posibilidad de que tu amado/a sufra, ya sea físicamente o mentalmente. El amor hace que hasta sacrifiques tu vida por esa persona. Es un sentimiento tan… poderoso.

Pero así como podría ser una poción que te haga más fuerte y resistente a todos, también podría convertirse en tu perdición, si tu amor no es correspondido.

El no ser correspondido es un desgarro al alma… algo que no se puede reparar.

El dolor es tanto… que hasta ha habido personas que se han suicidado por amor.

Es una prueba: si logras superar el dolor, te conviertes en una persona más fuerte y más sabia y sino, te condenas a la amargura eterna, o a buscar el camino fácil: la muerte"

Malfoy cerró el libro con asombro mientras se ponía a pensar.

"En resumen, este amor es tanto la salvación como la perdición, pero siempre depende en qué situación estés y si eres correspondido o no. Definitivamente, no creo que amar sea algo tan… sano ni tampoco algo productivo. Parece sobre todo… arriesgado y peligroso." Pensó apoyando su barbilla en la mano derecha, que estaba sobre el marco de la ventana. Desvió sus pensamientos hacia el precioso paisaje que se hallaba frente suyo: el Lago, iluminado solo con la Luna en estado creciente, ambientando todo el lugar en un ambiente de solemnidad y tranquilidad estables. El rubio abrió la ventana, sólo para sentir la cálida brisa del viento que hizo bailar sus cabellos en el aire. Sonrío, pero no una sonrisa sarcástica ni burlona, una verdadera, una que hizo al moreno de ojos verdes que observaba la escena desde su capa de invisibilidad unas camas más alejadas de la del Slytherin, abrir los ojos con sorpresa, pero al mismo tiempo sonreír con deleite.

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Gracias a Felix por su review! Jaja… te adoro, amigo ;)