Capítulo IV: Pecados

La noche aún era joven y los invitados disfrutaban del banquete así como la bella música.

Un joven maestro no puede pensar en otra cosa que no está fuera de la mujer que amaba y su comportamiento es raro, porque le alteró la simple palabra novia y las juntas de mamá, acaso ella ya no amaba y se estaba enamorando de Zuko, no de inmediato descartó la idea de que su amigo no sea algo tan ruin y ella en definitiva era demasiado pura para actuar así.

-Aagn! Vamos no me digas que estarás así toda la noche? - Grito el joven Sokka que iba de la mano de Sukki- Ya sabes que es como mi hermana, no tengo ideas malas malas. Dantele golpesitos en la cabeza.

-Si lo se Sokka, gracias.

-Aang porque no bailas con una de las Damas de la Corte, no creo que una Katara le moleste -Sonriendo- Ademas tienes derecho a pasarla bien también.

-Supongo que no, pero la verdad no me siento muy animado, creo que seguiré a Katara y yo a ir a dormir temprano, ustedes sigan disfrutando.

-Vaya qué amigos tan amargados tenemos Sukki, primero se va Zuko con su novia tétrica y ahora la pareja Avatar.

-Sokka, recuerdo que a tu hermana no le gusto mucho ese apodo que les inventaste -Entre risitas-

-Pero no entiendo porque no, si el nuestro también lo invente yo, recuerdas Sosu - Abrazando a su novia-

-Eh ... si claro es muy lindo -Dandole un beso en la mejilla,

-Haha va chicos, en verdad forman una linda pareja, pero creo que es mejor retiro, pasenlan bien -Sentenció un confundido Avatar.

Pero en otro lugar del palacio, se hizo una pareja joven, dentro de la habitación real.

Hace rato que Zuko solo pensó en olvidarse de esa maestra agua, y Mai parecía ser la mejor opción, por eso no la rechazó cuando le sugirió ir a un lugar más privado.

En cuanto entraron a su habitación, él arrojó a la cama, y comenzó una sonrisa, mordiéndose los labios con pasión, ella correspondió abriendo las piernas para que se acomodara mejor, se metió las manos por debajo del vestido y fue directo a esa zona cálida , inmediatamente la acaricia en forma circular, arrancando las gemas de esa mujer que parecía nunca sentir nada, ahora comprobaba que no era así.

No aguanto más y le desabotono el vestido de la parte superior, casi arrancándolo, y su cuello dejando marcas a su paso, hasta llegar a sus pechos, los que acarician, apretandolos, besandolos y succionando, pequeños mordiscos dejaban las marcas rojizas.

-Ahh Zuko -Gemía una agobiada mujer, arrugando las sabanas-

-No hagas ruido o se darán cuenta -Besandola- No queremos que nos interrumpamos, ahora abre las piernas un poco más, también quítate el vestido, me estorba -Mordiendo su lóbulo.

-Si -Con voz agitada y entrecortada, se levando para quedar desnuda frente al nuevo soberano, pero de un tirón fue regresada a la cama-.

Zuko por otro lado le abrió las piernas blancas y suaves de esa hermosa mujer, dirigiéndose a la entrada de su sexo, succionando y paso su lengua de arriba abajo, luego la comenzó un metro dentro del sexo de ella, probando su dulce néctar, Vaya que la había extrañado, este no era su primer encuentro.

-¡Zukooo! Por favor ... no ... noo ... Zuko -Aquerando su espalda y temblando-

-No que? -Con una sonrisa de lado y voz ronca, metiendo un dedo en ella-

-Ahh Por favor no pares Zuk .. -Sin poder terminar el segundo dedo y mordiscos sobre su pezón rosado-

Estaba extasiado, ya solo poserla, pero en lugar de ir con su pezón y metió un tercer dedo en su sexo que de inmediato se empapó de ella, lo ultimo que quería era la última vez, por lo que decidía seguir estimulándola, poniéndola boca abajo.

Empezó a lamer su cuello y bajo hasta sus glúteos, donde también paso la punta de su lengua, sus oídos se extasiaban con los gemelos de esa dama,

Metió de nuevo dos dedos en su sexo, no podía pensar en otra cosa que no fuera ella y darle placer, su piel, aroma, voz, lo mataba, al final, era hombre, su pene grande y duro, palpitaba de deseo, por lo que penso en la distancia entre ellos, provocando rosas en los sexos de ambos, que daban descargas de placer.

-Zuko te amo -Gimió la joven mujer-.

-También te amo Katara -Comenzando a acariciar ese par de senos firmes y suaves-

-Como me llamaste? -Grito apartándolo inmediatamente-

-Que dije ahora -Premio al maestro fuego confundido- Creí que te estaba gustando

-Ni siquiera te diste cuenta! Me llamaste Katara -Grito furica- No puedes ser tan patán, estas conmigo no con esa burda campesina.

-Estas loca, porque te llamara así.

-No lo se, dímelo tu, acaso no es la novia de tu gran amigo el Avatar, ahora entiendo, por esa cosa me terminaste -Comenzando a vestirse-

-No hay cosas que inventar donde no las hay -Con seriedad- Si te llama así fue un error, olvídalo.

-De verdad eres increíble, al final no eres diferente de ningún otro hombre -Con las lágrimas en los ojos - Si tanto deseas tener una verla en tu habitación, no creas que te nieguen a las piernas un cambio de favor que ya te gusta hombre no le interesas quizás tu posición si llama la atención a la ramera esa. -Saliendo de la habitación a toda prisa.

Solo pudo sentarse al borde de la cama, tocando su cien, realmente era un imbécil ahora. Mai tenia inflacionario de más, y no solo eso, sino que él había humillado claro no era su intención solo el inconsciente le traiciono.

Abrió ese par de ojos dorados, y se tiro a la cama, iluminando la habitación con las velas de su recamara, estaba enojado, descontrolado y aun seguido excitado, se resigno y bajo su mano hacia la parte inferior de su torso ...