Tras conseguir pasar el profesor les corrigió pequeños detalles del borrador, quedaba transcribirlo nuevamente y continuar con lo demás el sábado en la tarde. La semana había trascurrido entre tareas y exámenes.

La morena siguió su rutina de entrenamientos en el Dojo de la Universidad mientras trataba de memorizar dermatomas y no reprobar ninguna prueba en clínica práctica. Le hizo mantenimiento a la motocicleta en su tiempo libre y flojeo un poco frente al televisor jugando vídeo juegos o disfrutando de una buena serie.

Por su parte Krista salió de compras varias veces en busca de un mono deportivo adecuado que remplazara al viejo para asistir a la segunda clase de educación física más cómoda, añadiendo otras cosas que necesitaba para sus prácticas de ballet y material de estudio.

El viernes llego sin mayor interacción entre la pareja durante la clase del profesor Levi, quien expuso sus razones nada convincentes por las cuales unió las dos secciones y propuso una ida a la montaña para evaluar la condición física de sus alumnos.

La noche se asomó y trajo consigo la tan esperada fiesta de Samuel con mucha testosterona en el aire y dinero en el piso. Las aceras estaban llenas de jóvenes y en la calle había autos atravesados con el volumen de su reproductor al máximo. Amigos, novios, amantes, enemigos, todo tipo de personajes coloreaban el bullicioso ambiente.

-Por lo menos se ve bastante animado -Dijo Eren llegando al lugar, siendo testigo de la gran cantidad de personas que desbordaba la casa. El conductor de ojos verdes decido estacionar su costoso transporte en frente de la quinta y el resto de sus amigos que venían en otro auto lo imitaron-

-Sera mejor que nos quedemos afuera, parece haber mucha gente en el interior de la casa y eso será un problema si queremos pasar un buen rato sin que un aguafiestas se nos pegue –Aconsejo Mina al grupo luego de bajar del automóvil-

-Haya ustedes si se quieren quedar aquí afuera yo entrare a ver que encuentro.

-¿Te refieres a una pobre y desdichada mujer borracha que te puedas tirar Thomas? –Aclaro Riko-

-Sí, exactamente –Afirmo el rubio con una sonrisa en su rostro para acto seguido, partir del sitio-

-Menudo hombre, morirá joven siempre lo he dicho.

-¿Oye Eren y Mikasa por que no vino? –Pregunto Armin por lo bajo-

-Porque no la invite y si te llama para preguntar por mí, ni se te ocurra decirle que estoy en una fiesta con un monto de hermosas mujeres rodeándome o ella de seguro se hará presente por arte de magia y me arruina la diversión con su actitud sobreprotectora, así que tu Armin mueres callado -Dijo propinándole una fuerte palmada en el brazo al rubio- Si mañana te interroga con su navaja para saber que hicimos en la noche solo le dices que estábamos en la iglesia rezando porque el perro de tu abuelo se murió.

-Pero Eren... Mi abuelo no tiene un perro -Aclaro con semblante preocupado-

-Pues inventa uno y cúbreme la espalda.

Entretanto Eren le lavaba el cerebro a su amigo cabeza de coco el grupo de Krista se dignó entonces a crear su propio ambiente sacando una pequeña cava con bebidas y bolsas con algo para picar del otro auto. Invitando al compartir a todos los conocidos que pasaban a saludar. Eren abrió la cajuela de su Ford Mustang color negro decorado con dos rayas verdes sobre el capo, dejando ver varias potentes cornetas que empezaron a retumbar con la mejor música del momento para mejorar el ambiente entre ellos.

Reiss por accidente vio llegar desde donde estaba a un grupo de motorizados que hacían acrobacias y mucha bulla, entre ellos reconoció a Ymir, quien arribo a la escena con excesiva velocidad frenando de lleno su Yamaha Cross, dejándola parada solo sobre la rueda delantera con maestría. Siendo aplaudida y golpeada en el casco por sus amigos luego de permitir a la maquina reposar en sus dos cauchos sobre el suelo para bajar de la misma.

Aunque la morena tenía el rostro tapado Krista supo que se trataba de ella por el modelo de moto y la forma en que esta era manejada, además de serle muy usual ese pequeño montón de sujetos que siempre escoltaban a Ymir. La morena iba vestida con una chaqueta de cuero negra que le definía la ancha espalda y un pantalón azul de mezclilla que se le ceñía al cuerpo gracias al poder de la carne bajo la tela.

Krista se pasó una mano por el cabello y trago saliva al notar esos detalles. Busco algo de beber en la cava y le dio un buen trago para matar la sed que sintió repentinamente. Miro la pantalla de su teléfono y lo guardo de nuevo en el bolsillo sacando un Trident sabor patilla para masticar. No era de extrañar que Ymir estuviera a pocos metros de ella una vez más, después de todo Samuel había invitado hasta al conserje Hannes de la universidad, que ya hacia sentado sobre el techo hablando en solitario con una cerveza en la mano. Decidió entonces ignorar el hecho y volver su atención a Eren, pero Carolina la paro en el trayecto para decirle algo.

-Te felicito mujer, por fin te quitaste a la loca Mikasa de encima, ahora tienes al bombo de Jaegar para ti sola.

-Él fue quien me invito Mina, yo no hice mucho.

-Nada de eso, un acto heroico hay que reconocerlo cuando lo vez y este es uno -Suertuda- Sin lugar a dudas soy tu fan.

-Gracias por las porras pero la verdad es que aún sigo sintiendo que necesito hacer más para tener su completo interés.

-Comprendo que tu aspiras ser más que una simple noche de pasión, o sea su novia legal, algo imposible para simples mortales como nosotras -Dijo mirando a las mujeres de su alrededor- Pero no para ti que eres una Diosa Krista. Ten confianza mujer que dentro de poco lo tendrás comiendo en la palma de tu mano, cuando te lo lleves a la cama, vea como la mueves y a la mañana siguiente le prepares el desayuno, te amara.

-Eso es lo que más me preocupa Mina -El sexo- Tu mejor que nadie sabe que no tengo experiencia en esas cosas, es más todavía siento que hasta beso mal.

-Lo de las relaciones sexuales se resuelve en una o dos noches, pero en cuanto a tu desconfianza eso es algo que tienes que trabajar así sea con el espejo, porque es grave y lo tienes que superar de una vez por todas o ahuyentaras a este hombre.

-Ok, está bien, ya entendí que tengo que practicar mis "Habilidades" hasta con el vecino antes de atreverme con Eren.

-Por tu bien, espero que así sea. Ahora ve con tu chico que te espera con los brazos abiertos y la bragueta cerrada -Señalo la pelinegra dejando el camino libre para Krista-

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Ymir entro a la casa acompañada por Jean, Marco y Connie para encontrarse con el resto de sus conocidos. En el interior de la vivienda las cosas solo pasaban. Personas bailando, cantando, vomitando, besándose, bebiendo. Algunos hacían dormidos en las escaleras o sobre lo que pudieran. Todo pintaba como el típico ambiente de gente que no se conoce entre sí pero que terminan cogiendo en cualquier esquina solo por diversión. Promiscuidad inconsciente y liberalismo estúpido que Ymir detestaba ¿Pero que más daba?, lo importante era pasar un buen rato con los panas.

-Me alegro que hayas venido Ymir–Dijo el anfitrión regalando un abrazo a la morena-

-No me podía perder tu gran estreno Samuel, me dijeron que ahora eres un multimillonario más en el saco.

-Algo parecido ¿Quieres una cerveza? -Pregunto acercándose a un tobo lleno de hielo-

-No, pero una soda de sabor está bien.

-Ok, toma -Agrego lanzando una botella- Voy a echar un vistazo a la piscina, disfruta de la fiesta -Samuel toco el hombro de la morena de forma amistosa pasándole por un lado para desaparecer entre la multitud, Ymir se quedó observando el ambiente por unos segundos y decidió mirar por la ventana en busca de aire fresco, llevándose el pico del frasco de refresco hacia los labios para tomar un sorbo. La música de fondo cambio a Keep Your Hands Off My Girl de Good Charlottecuando mientras visualizaba a Krista a través de la ventana, estaba vestida con su ropa de marca, arreglada con finos accesorios, parada sobre tacones y maquillada sutilmente, estaba tan hermosa como siempre, con el posesivo brazo del bribón de Eren sobre ella.

¿Por qué razón le gustaba tanto esa mujer? -Fue la pregunta que vino a su mente al darle otra probada a su bebida-

La primera vez que la vio no pudo despegar su atención de esos genes norte europeos. Al mirarla desfilar en el concurso de belleza durante el festival semestral y coronarse como Reina con todo el apoyo de su facultad más de una vez, se embeleso con sus gestos. Y cuando supo que la chica era más que una cara bonita, se flecho con su forma de ser. Krista estaba incrustada en ella, colada en sus sueños húmedos proclamándose dueña de sus pensamientos. Maldita la suerte y el poco recato que la vida le daba en el amor, porque de todos los seres existentes en el mundo le tenía que atraer justo quien más la ignoraba. Le tenían que gustar tanto las rubias.

Le aterraba tenerla tan cerca y convivir con ella, todo por el importante motivo de saber que era demasiado fácil sentir más que una simple atracción por esa preciosa dama, también reconoció que debía alejarse para evitar un mal mayor, pero algo más grande que su lógica la mantenía sobre la raya entre un acantilado con nombre de mujer y la salvación con cara de experiencia.

Decidió quitar la vista sobre Reiss para enfocarse en su propia diversión, que minutos después llego luego de que Annie se hiciera cargo del reproductor de la casa dejando escuchar ¿Why Don't You Get A Job? de The Offspring, coro que el grupo de Ymir cantaba a toda voz unos abrazados con otros mientras el Springer sostenía lo que parecía ser un micrófono y dramatizaba una escena que el resto siguió.

-¿Oye que tal si hacemos pulseadas? –Ofreció Reiner, quien se le había unido al verla llegar junto a los otros chicos- A si le ponemos un poco de sazón a esto.

-Sí, hace mucho que no partimos brazos.

La morena acepto el reto y tomo una mesa alta redonda que tenía a pocos pasos, en una esquina de la casa. Promociono el juego de fuerza en voz alta, a gritos para ser más específicos, y dejo que los contendientes llegaran. Trascurrido un rato de la batalla donde algunos salieron llorando, rendidos o victoriosos, entre abucheos y gritos de ánimo llegó el turno de la morena contra Reiner.

-Te llego la hora Titán -Dijo confiado el grandulón remangándose la camisa- De esta no sales sin por lo menos una luxación.

-Eso lo veremos -Lo enfrento la morena segura de sí misma- Aquí lo único roto será tus pelotas fortachón bipolar, eso si es que tienes.

-¡Ohhhhhhh! -Se escuchó alrededor ante el comentario que toco el ego del rubio- ¡Vamos Ymir demuestra el poder de la raza negra que corre por tu sangre!

-Entre comentarios fuera de lugar, como ese, y risas la pareja se alisto colocando sus codos sobre la mesa y entrelazando las manos, a la voz de inicio forcejearon pero cuando en el interior de la casa nuevamente cambio el ritmo de la canción que sonaba, la morena piso el pie de Reiner con fuerza por debajo de la mesa y luego lo golpeo en el rostro para apartarlo de su vista tirando a un lado el tablero de pulseadas, gritando- ¡¿Muchachos ya saben lo que esto significa no?!

-¡Sí! -Respondieron al unísono los presentes que conocían a Ymir, era el momento de hacer un "Pogo" entrarse a piña y armar el desmadre. Cada vez que se reunían y sonaba esa canción que justo estaba sonando, The Noose de The Offspring, o alguna otra que entre ellos mismo hubieran elegido como adecuada para la ocasión solo quedaba ponerse en medio del circulo y tratar de sobrevivir hasta que la tonada acabara-

La actividad era brutal y extralimitada, por eso los que no tenían nada que ver sencillamente se apartaron con rapidez al darse cuenta de lo que venía a continuación. Los chicos armaron un circulo entre ellos esperando que el ritmo de la canción explotara y comenzaron a empujarse unos con otros, con fuerza, hombro contra hombro. Rompiendo todo a su paso. Tomando lo que tenían a mano para estrellarlo en la cabeza del que tuvieran al lado.

Que la mayoría de sus amigos presentes en la trifulca fueran Artistas Marciales no mejoraba el panorama, al contrario daba más posibilidades al dolor. Con patadas voladoras, golpes en extrañas posiciones y tabiques torcidos que eran puestos en su sitio como si nada. Los más débiles quedaban patas arriba, desmayados o con un ojo morado. Jean y Marco se cuidaban las espaldas uno pegado del otro, repartiendo justicia con sus puños, Bertholdt solo sostenía a Connie inconsciente en sus brazos tratando de no pisar a los soldados caídos que llenaban el suelo.

-Objetos de todo tipo volaban por el espacio acompañados por una lluvia de bebidas que mojaban todo. Ymir continuaba en juego tirando a más de uno por los aires o contra las paredes antes de escuchar un grito sonoro seguido por un mastodonte que se llevaba todo a su paso -¡YMIIIIRRRRR! -Vocifero el rubio queriendo vengar el golpe que la Titán le había dado, tomando a la morena por su torso para empujarla por el ventanal principal de la sala quebrando el vidrio en pedazos-

Ymir había entrelazado uno de sus brazos en el cuello de Reiner haciendo que este adelantara la cabeza un poco más que su espalda, dejando que el impacto principal del cristal chocara con el cráneo del rubio y no contra ella. Coloco la otra mano que tenía libre detrás de su nuca para proteger la zona al caer y proyecto a Reiner con una técnica de Judo llamada "Sumi Gaeshi" Que utilizaba el gran peso del corpulento hombre en su contra. Cayendo el rubio, inconsciente sobre el pasto a mucha distancia de donde ella aterrizo.

Ymir se levantó y limpio los restos de vidrio de su chaqueta como si nada, fue y le tomo el pulso a su acorazado contrincante notando que por lo menos su corazón aun funcionaba, y luego entro por la misma ventana por donde segundos antes había salido despedida como bala de cañón, para continuar con la fiesta.

-Por dios esa gente son unos salvajes -Dijo Riko acomodándose los lentes, el estruendo genero asombro en los espectadores que estaban afuera haciendo volcar su interés en lo que sucedía. Krista quedo más que sorprendida del acontecimiento. Rayos le partieron un ventanal en la espalda y le había caído un rinoceronte encima pero la morena se paró de lo más normal del suelo. Y ella que se había preocupado de hacerle daño solo por golpearla con un soporte acolchado para tablet cuando la chica era una bestia-

-De seguro que ya están borrachos vueltos mierda y ahora pretenden acabar con la casa, ya saben esos chicos problema son así -Opino Mina al grupo-

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Mientas tanto, dentro de la residencia, Annie volvió a cambiar la música por Paralizer de Finger Eleven le hizo una seña a la morena de querer bailar y esta le tomo el pedido sin titubear. El resto del grupo siguió la corriente e hizo lo suyo con su pareja mientras el piadoso Bertholdt trataba de revivir a Reiner en el patio delantero con Connie guindado en la espalda.

Leonhardt bailaba con sensualidad contra el cuerpo de Ymir, quien perfectamente le seguía el ritmo, no por nada le llamaban "el Titan Bailarín" Todos abrieron paso a la experta pareja que destacaba en la pista, Annie y la morena. Como si lo hubieran practicado toda su vida para ser exhibido en un programa de televisión, así era su baile. Los muchachos silbaban y animaban el ambiente a su alrededor, Ymir se quitó la chaqueta como un striper y la tiro a manos de alguien más a lo lejos, dejando ver su franela vinotinto y su piel caliente por culpa del calor. Sudando habilidad, mostrando memoria muscular, destreza y naturalidad. El ambiente estaba encendido. Y al entrar a la casa en busca de un baño ese entusiasmo no pasó desapercibido por Krista y por la chica de pelo gris que la acompañaba, quienes se acercaron atraídas por la curiosidad y fueron testigos del lujurioso, movido, coordinado y energético baile de la pareja.

-"Sin duda alguna ella tiene que ser su novia" Fue lo que pensó Krista al detallar aquello, quien tomo la mano de su amiga y se la llevo en busca del baño. Cuando la música cambio Connie ya consciente y agradecido de volver a la vida, se acercó al grupo para decir algo en voz alta- ¿Chicos que dicen si vamos al rió a ver el amanecer?

-Suena estupendo enano, excelente idea.

-El que llegue de último paga la gasolina –Dijo Annie acalorada, luego de aquel baile prodigioso era lo mínimo que podía estar-

-¡Hecho! -Acordaron todos-

-Toma Ymir, iré con Marco un momento a la cocina, esperen por nosotros afuera -Señalo Jean tirando la chaqueta de cuero de la morena hasta sus manos, para que esta se la colocara camino a la puerta principal. En ese trayecto se encontró de frente con Reiss, quien también iba de salida. Ymir quiso saludarla pero al notar que la rubia estaba acompañada por alguien más supuso que no era lo correcto, sin embargo miro los ojos azules de la bajita por unos segundos en busca de algún indicio amigable, un permiso, simpatía, un visto bueno, algo que nunca llego. Por lo cual desvió la mirada y reanudo su camino. Mientras Krista, luego de rechazar las intenciones de la morena, miro directamente hacia los ojos de Leonhardt, quien venía siguiendo el paso de Ymir y le devolvió la mirada de forma pedante y fría, lo que género que bajara el rostro y quisiera tan solo salir de ese lugar lo más rápido posible-

-¿Se van luego de lo que hicieron? –Pregunto Samuel a las afueras-

-Tenemos mejores cosas que hacer, no te preocupes luego te pagaremos la ventana y todos los daños que hicimos en agradecimiento por tu buena fe.

-Por eso es que ustedes son los mejores chicos -Dijo con una gran sonrisa abrazando a Annie- Vuelvan a esta casa cuando quieran.

-¡Samuel tu cuarto esta en llamas y Hannes se cayó del techo! -Grito un chico semi desnudo desde el segundo piso-

-¡Ya voy carajo! -Respondió- Hasta luego chicos, tengo que ir a vigilar mi patrimonio.

-¿El realmente no se ha dado cuenta que mañana tendrá que limpiar todo esto solo verdad? -Dijo entre dientes Connie saliendo de la nada, fingiendo una sonrisa y con la mano levantada despidiendo al dueño de la casa-

-No, y cuando los vecinos encuentren los condones llenos de porquería guindados en sus arbustos es seguro que lo correrán del vecindario, pero tu tranquilo Connie solo sigue sonriendo y finge demencia -Aconsejo Ymir imitando la actitud del rapado, viendo aparecer apoyado en el hombro de Bertholdt a un conocido rubio-

-¿Estas bien Braun? –Le pregunto Ymir al ver que este se sobaba la cabeza- Podemos ir al hospital si te molesta algo.

-Tranquila, no es para tanto, solo una pequeña hackeka que se me pasara con agua fría.

-¿Dónde está Jean y Marco? –Pregunto Connie extrañado de no ver a la pareja- Se nos hará tarde para llegar al rio justo al amanecer.

-Jean me dijo que tomaría algo de la cocina y saldría de la casa, esperemos un momento ya deben de estar por venir -Opino la morena colocándose el casco y dejando que Annie se montara en su moto. El resto de sus compañeros hizo lo mismo y no paso dos segundo de la anterior interrogante para que la pareja de hombres por quienes esperaban saliera abrazada de la casa, ambos cantando Gay Pirates de Cosmo Jarvis, besándose apasionadamente frente a todos cada vez que la letra tenía una pausa-

-¿Que pasa chicos ya perdieron la vergüenza? –Opino Connie-

-¡Estamos enamorados eso es lo que pasa cabeza de alcornoque! -Contesto la pareja-

-No coman frente a los hambrientos, recuerda que no todos tenemos pareja -Dijo Ymir lista para arrancar, pero se distrajo al notar algo no muy lejos de ella-

-Mañana los veré tratando de asesinarse, el cara de caballo partiendo en dos a Marco Polo por robarle la virginidad -Opino Connie-

-Mañana, pero por esta noche solo nos daremos placer –Respondió Jean al rapado haciendo que el rostro de Marco se tornara rojo- Además yo soy el que le doy por detr...

-Oh por dios, cierren la boca que me harán vomitar –Interrumpió Reiner simulando nauseas-

Al estar todos montados en sus respectivas motocicletas arrancaron quemando cauchos contra el pavimento y gritando como vaqueros sobre sus caballos. Ymir inclino su moto un poco en busca de una acera para detallar un acontecimiento que la mortifico. Apenas Krista regreso del baño llego a los brazos de Eren proponiendo con un "Quiero bailar" subirle el entusiasmo al ambiente de la calle, petición la cual el boxeador no negó colocando a todo volumen las cornetas con Pump It de The Black Eyed Peas.

Ahora era Krista quien rosaba un cuerpo al bailar, contorneándose como una profesional dejando a todos los hombres presentes boca abiertos y a las mujeres deslumbradas o envidiosas, sin ser vulgar pero si capaz. La música se escuchaba por toda la urbanización, haciendo retumbar las ventanas de las casas de donde la gente gritaba vulgaridades y lanzaban cosas pidiendo paz para sus almas porque el escándalo no los dejaba dormir.

Ymir paso con su moto a un lado del carro del bribón y pudo echar una ojeada directa a lo que ocurría, la rubia pegada a Eren no dudo en responder a su interes, devolviendole la mirada, recostándose con más insinuación contra el cuerpo de Jaeger mientras lo hacía. La morena no supo si Reiss había hecho aquello con intención o solo había sido una coincidencia, pero no quiso darle mayor importancia al asunto y voltio su rostro lejos de la repulsiva escena acelerando su moto con irritación, desapareciendo de la calle en unos pocos segundos junto al resto de sus camaradas.

-¡La policía! -Grito un extraño minutos después de que el ambiente se tornara más insoportable y demente en la calle-

-Eren llego la policía, tenemos que irnos de aquí o nos meterán presos a todos -Salió Thomas diciendo de entre unos arbustos subiéndose los pantalones-

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Camino al rio recorriendo la autopista con velocidad de forma temeraria, la comunidad de siete individuos competían por quien llegaba primero a su destino. En el momento que las motocicletas tocaron la orilla desnivelada y mojada del torrente, es decir del rio, todos se deshicieron de sus ropas para darse un chapuzón, algunos en clavado otros guindados en lianas.

El alrededor todavía estaba un poco oscuro pero el sol no demoraba en salir y mostrar todo su esplendor para iluminar el horizonte, Ymir exploraba la textura de la tierra mojada ligada con pequeñas piedras con sus pies sumergida en sus propios pensamientos con el agua hasta el cuello, hasta que por acto reflejo empezó a prestar atención a lo que hacían sus compañeros.

Cuidar de que nada malo les pasara, siendo la más cuerda y sobria de la agrupación ese era su papel secreto. Pendiente de que Jean y Marco no se fueran muy lejos a coger y se perdieran en el bosque, pero si lo suficiente para no escuchar sus gemidos. Que Reiner y Bertholdt no hicieran ninguna estupidez y terminaran muertos en un hueco. Vigilar que nadie extraño se sobrepasara o espiara a Annie y que el borracho de Connie no se ahogara.

Al tener la situación controlada se relajó un poco más. Extrañamente aquello le gustaba, proteger a sus hermanos de carnada. Ellos eran como una pequeña manada de lobos que no tenía un líder. Rechazados sociales por ser diferentes a lo común, con historias tristes o destinos marcados pero con grandes corazones y capacidades extraordinarias.

Habían pasado mucho juntos, desde apoyarse mutuamente en alguna competencia, ofrecerse un hombro para llorar y hasta un techo para dormir. Pateando traseros o cubriéndose los flancos. Defendiéndose uno con otro dispuestos a dar la vida si era necesario, sinceros y con el derecho de dejarla inconsciente de un solo golpe para hacerla reaccionar ante una mala decisión o estúpido comportamiento.

-La luz se hizo presente en cada rincón del lugar haciendo suponer que ya había llegado un nuevo día oficialmente. Una hermosa vista que todos disfrutaron en silencio, reflexionando cada uno en solitario. Annie abrazo a la morena por detrás pasando sus brazos por encima de los definidos hombros para decirle al odio -¿En qué piensas?

-Nada en específico.

-¿Te gusta esa rubia no es así? -Pregunto jugando con el cabello castaño que caía sobre la frente de la morena- La sifrina que estaba en la fiesta y con quien tienes que hacer un trabajo.

-¿Por qué lo dices?

-Un pequeño presentimiento, y no intentes mentir porque te conozco muy bien.

-Annie... no quiero hablar sobre eso en este momento, la chica no me gusta y tampoco tengo ánimos de discutir al respecto.

-Está bien -Acepto al notar la seria actitud de su amiga, tomándola por el cuello con una llave para hundirla por completo bajo el agua-

-¿Muchachos que tal si vamos por unas arepas burda de mundiales a las cuatro avenidas? -Grito Connie desde la orilla del rio-

-Otra excelente idea de tu parte enano siniestro, diste justo en el clavo porque muero de hambre -Respondió la morena recuperando el aire y votando agua por la boca tras la fechoría de Annie. Los chicos estuvieron de acuerdo con la recomendación del rapado y se dignaron a recoger sus cosas y vestirse, Leonhardt salió del agua sin pudor alguno completamente desnuda cuando ya Ymir tenía la ropa puesta y se arreglaba los zapatos-

-Hey Annie, ponte algo o alguno de los muchachos terminara con una erección por tu culpa, recuerda que no todos se inclinan solo por los hombres -Dijo la morena tomando su chaqueta de cuero para tapar la piel expuesta, subiendo el cierre hasta lo más alto, la chaqueta solo alcanzo a tapar lo principal pero eso fue suficiente para que la rubia se colocara un pantalón con mayor comodidad sin ser vista-

-Ymir -Nombro Leonhardt acercándose a la morena- ¿Me puedo quedar a dormir hoy en tu casa?

-Ya amaneció, pero puedes ir el tiempo que quieras siempre te lo he dicho, y no te preocupes por el desayuno que yo te lo brindo.

-Obviamente te deberé un favor por esto ¿Verdad? -Por todo lo que haces por mi-

-Que bien me conoces narizona inteligente, y te lo cobrare cuando yo quiera -Agrego revolviendo el cabello de Annie, recibiendo un punta pie por parte de Leonhardt que le hizo saltar de dolor. Ymir sabía que de vez en cuando su amiga de la infancia y casi hermana tenia discusiones que no terminaban nada bien con el desgraciado de Zeke. Su padre la golpeaba y humillaba de la peor manera posible por no cumplir con los deseos o aspiraciones impuestas. Por eso nunca dudaba en ofrecer una ayuda indirecta para alejarla el tiempo que Annie quisiera del maldito, un bastardo que hace mucho hubiera tirado por una represa llena de pirañas pero dado a que su rubia amiga lo seguía queriendo a pesar de todo, no podía. Eso y que no se había enterado recientemente de ningún incidente violento realmente grave entre esos dos-

Leonhardt abrazo a la morena por detrás luego de que esta arranco su motocicleta, agotada de la fiesta y de todo lo que pasaba en su vida, Annie hundió su rostro en la fornida espalda y aspiro ese familiar aroma que tanto amaba en busca de consuelo. Sintiendo como su conductora favorita le tocaba una de las manos para decirle con la voz distorsionada por el casco "Puedes dormirte si quieres, cuando lleguemos al restauran te despertare, no tengas miedo no dejare que te caigas de la moto" Se sentía tan bien tenerla en ese momento cuidando de ella. Siempre cuidando de ella.

-Al pasar por el desayuno en una parada de autobuses comieron y se despidieron partiendo cada uno a su destino. Al llegar a la casa Ymir bajo alzada entre sus brazos de la moto a su amiga, luego de que esta no tuviera energía ni para caminar cayendo totalmente rendida en su espalda después del desayuno- Vamos Leonhardt, estamos cerca de la cama, podremos descansar -La coloco sobre el colchón con extrema delicadeza y le quito la ropa, solo dejando la piezas intimas en su sitio. Le puso una de sus camisas como piyama para que no se resfriara y luego se deshizo de sus propios zapatos, se tiro en la misma cama y perdió el conocimiento de todo a su alrededor-