Pequeños descubrimientos

Misty observaba la manera que tenía Ash de conducir la bicicleta: a toda velocidad y dando brincos, derrapando en cada curva… Todo él era ímpetu, pasión… y poca delicadeza. Sin embargo, cada vez que el chico giraba la cabeza para mirar a sus amigas, mostraba una gran sonrisa que irradiaba felicidad. Misty sentía una emoción inmensa, que le animaba a pedalear también con fuerza.

May les seguía de cerca, un poco más rezagada, ya que estaba más pendiente del móvil que llevaba en la mano que del camino. Tal era su distracción, que estuvo a punto de perder el equilibrio al pasar sobre una piedra.

-¿Por qué no miras por donde andas?—le espetó Ash, varios metros más adelante—¡Y deja ya el móvil!

-¡Déjame en paz, Ash!—protestó ella, haciendo un mohín—Bastante daño me he hecho en el trasero…—dejó el móvil en el bolsillo de su pantalón y prosiguió el camino—Estoy esperando un mensaje importante…

-¿De un novio?—le preguntó Misty, con la única intención de molestarla.

-¡No, claro que no!—exclamó May.

-¡Dejad de charrar y seguid pedaleando!—les increpó Ash, harto de los chismorreos—¡Ya casi estamos!

Las muchachas le siguieron y pronto llegaron hasta una apacible pradera, donde dejaron las bicicletas aparcadas. Los tres corrieron en círculos con los brazos extendidos, riendo a carcajadas, cuan chiquillos que pisaban por primera vez un bosque. Pikachu y Marrill imitaban a sus entrenadores y corrían y saltaban con idéntica alegría.

Al cabo de un rato, todos terminaron cayendo de espaldas al suelo y mirando al cielo. El sol les pegaba en la cara, y la brisa les acariciaba la nariz. Eran… felices.

De pronto May se levantó de improviso, rompiendo el encantamiento, y miró de nuevo la pantalla de su móvil.

-¡No, pero qué mierda!—gritó, enfadada. Ash y Misty se miraron sin comprender qué ocurría—¡Ahora no hay cobertura!

May movió el aparato de un lado a otro, tratando de encontrar algún resquicio de la ansiada cobertura, pero fue en vano. Sus amigos se echaron a reír, pues nunca la habían visto tan histérica.

-¡Deja ya el móvil, y vamos a bañarnos!—exclamó Ash, quitándose la camiseta—¡Hemos venido a pasarlo bien!

-¡Ahora mismo voy!—prometió May, corriendo hacia otra parte del bosque—¡Id vosotros mientras encuentro cobertura!

Ash se quedó perplejo.

-¿Pero esta chica se encuentra bien?—le preguntó a Misty.

-La verdad es que está como una cabra—se rió la pelirroja, sentándose en el suelo para desabrocharse las zapatillas—¡Debe esperar un mensaje importante de verdad!

-Quizá sea algo relacionado con el examen al que se va a presentar—aventuró Ash, sacándose las zapatillas también—O con algún pokémon…

Misty puso los ojos en blanco.

-Si fuera eso nos lo habría contado—replicó ella, más intuitiva—Seguro que es algo sobre un chico…

-May no es así—dijo Ash.

-¿Así cómo?—preguntó Misty, sin comprender.

-Pues así… que no es de esas a las que les gustan los chicos…—trató de explicar el muchacho.

-¡A todas nos gustan los chicos! –protestó Misty—Y no es nada malo…

Ash le miró con sorpresa y casi indignación, por lo que la chica se sintió algo avergonzada. ¿Qué había de malo en su afirmación? Definitivamente Ash era un chico muy peculiar… ¿O simplemente inmaduro? El caso era que ella se estaba sintiendo culpable sin ningún motivo. Se puso en pie y se quitó los pantalones.

-¡Va, la camiseta!—le gritó Ash, impaciente—¡Cuánto te cuesta!—se acercó a ella y le levantó la prenda él mismo, tratando de quitársela más rápido. Misty se quedó aún más avergonzada, esta vez por el gesto de su amigo, y no puso resistencia—¡Las chicas siempre tan lentas!—ni siquiera la miró y se giró, corriendo hacia el río—¡El agua nos espera!

Misty se quedó pensativa por un instante. A Ash no le había causado ninguna emoción contemplarla en biquini. De hecho ni siquiera le había lanzado una triste mirada al escote… Se había comprado un biquini nuevo, color rosa, con los bordes decorados con encaje. A menudo sus retadores quedaban embelesados cuando se mostraba ante ellos tan ligera de ropa. Pero Ash no… ¿Acaso era de hielo? O tal vez no le resultaba nada atractiva… Al fin y al cabo no tenía demasiado pecho… ¡Y para colmo la había llamado "lenta"!

Decidió dejar de lamentarse de sí misma y salir corriendo tras el muchacho.

-¡No te atreverás a llamarme lenta nunca más!—exclamó ella, riendo.

No tardó en llegar hasta el río, donde Ash ya estaba bañándose. Se subió hasta una de las piedras más altas y saltó desde allí, cayendo casi sobre el chico, quien temió por su integridad física.

-¡Qué bruta!—exclamó él, riéndose.

Misty se abalanzó sobre él y trató de ahogarle. El muchacho se defendió a duras penas y sujetó a aquella fiera que le atacaba. Ambos se estuvieron hundiendo, golpeando y arañando durante un buen rato, ante la mirada divertida de sus pokémon. Ninguno quería darse por vencido… Hasta que Ash logró atrapar a Misty y auparla como si de una niña pequeña se tratase. Ella rodeó con las piernas la cintura del muchacho, sin percatarse de la posición comprometida en la que habían quedado. Ambos se miraron y resoplaron. Sus corazones les latían a toda velocidad. Ahora Ash sí que podía sentir el pecho de Misty sobre el suyo propio. La cara de su amiga estaba demasiado cerca… Notó un sudor frío cayéndole por la nuca. ¿Por qué Misty se aferraba a él con tanta fuerza?

La chica no recordaba en qué momento se había abrazado a Ash de tal forma… Se sintió avergonzada y trató de separarse de él con un movimiento rápido, pero el chico la atrapó de nuevo y se echó a reír. Pretendía hundirla por última vez… Sin darse cuenta que la había sujetado precisamente por esa parte que no debía tocar…

La vena de la frente de Misty se fue hinchando por momentos. Ash tenía ambas manos sobre su trasero, sujetándola con fuerza. Al chico le costó reaccionar, a causa del sobresalto, y le lanzó una mirada suplicante…

No me mates, por favor… Ha sido un error…

Ash retiró con delicadeza las manos de aquella zona y dejó que Misty cayera al agua. La chica agradeció la zambullida, especialmente para aliviar el calor de sus mejillas…

Cuando sacó la cabeza de nuevo, Ash se había alejado unos metros y jugaba con Pikachu.

-¡Qué buena está el agua!—exclamó, nadando hacia atrás, con su característico estilo de sirena—¡Podría quedarme horas en el agua!

Ash ni siquiera la miró, todavía estaba avergonzado. Salió del agua y fue a buscar una pelota para jugar. Recordaba haberla metido en su mochila…

Cuando llegó al lugar donde habían dejado todas sus pertenencias esparcidas, encontró a May sentada sobre una roca. Todavía no se había quitado la ropa y tenía la mirada perdida. Ash se acercó a ella y le salpicó agua de su cuerpo. Ella protestó y se cruzó de brazos. Era obvio que no estaba para bromas.

-¿Qué te ocurre, May?—inquirió Ash, verdaderamente preocupado.

-Nada, Ash…—mintió ella.

-Pues yo creo que sí—insistió el muchacho—¿Tiene algo que ver con esa llamada que ibas a recibir?

May puso los ojos en blanco. No hacía falta ser muy listo para comprender que sí. ¡Claro que tenía que ver!

-Bueno, si no quieres contarme qué te pasa, al menos ven a bañarte y seguro que desconectas—le dijo Ash, tendiéndole la mano.

La chica aceptó la mano de su amigo y se levantó. Ash se acercó a su mochila y sacó la pelota que andaba buscando, mientras May se desvestía.

-Ash…—musitó con un hilo de voz. Él volteó la cabeza para mirarla a los ojos—Lo que me ocurre es una tontería—suspiró y retiró la vista—Mira, hay un chico que… que me cae muy bien... Está estudiando también para entrar en el CCP…

-¡Eso es estupendo, May!—exclamó Ash, sin entender la preocupación de su amiga—Es bueno tener amigos y gente con la que compartir…

-Sí, pero cuando me vine a pasar una semana de vacaciones aquí se enfadó—prosiguió May—Y desde entonces no me ha mandado ni un sms… Yo le he mandado varios y él pasa de mí… ¡Estoy desesperada porque no me contesta!

-Bueno, pues ya te escribirá—dijo Ash, quitándole importancia al asunto—Tranquila, solo han pasado dos días… Además, no entiendo por qué se enfadó… quizá quería que le hubieras invitado…

May lo pensó durante un instante. Sí, tal vez aquel chico estaba decepcionado porque ella no le había invitado… ¿Pero cómo iba a invitarle a casa de Ash… si ambos se llevaban tan mal?

La chica movió la cabeza de un lado a otro, y Ash tiró de ella hacia el río.

-¡Vamos al agua!—exclamó él, empujándola hacia allí.

Cuando ambos llegaron, se unieron a Misty, que nadaba junto con los pokémon, y decidieron jugar todos a la pelota.

Después de disfrutar de diversos juegos acuáticos, salieron a secarse al sol. May preparó unos bocadillos para ella y para sus amigos, y abrieron una bolsa de patatas fritas. Debían reponer fuerzas.

Por la tarde se dedicaron a hacer el vago y a recorrer el bosque. Recogieron fresas y ciruelas, que le llevaron después a la señora Ketchum para que hiciera tartas.

Los siguientes días fueron de lo más divertidos. Cada mañana, el trío de amigos improvisaba una excusión diferente. Ash les enseñó a las chicas los lugares más bonitos de Pueblo Paleta, lugares que incluso él, hacía años que no pisaba.

Misty trataba de disfrutar de casa segundo que pasaba junto a Ash, aunque en algún momento no podía evitar sentir celos de la atención que el chico le dedicaba a May. Era evidente que ambas eran sus amigas, pero Misty, inconscientemente, quería al muchacho solo para ella. Por ello, en alguna ocasión, soltaba algún comentario fuera de tono, o discutía con Ash más de lo que pretendía. Le costaba mucho reprimir sus celos y sus impulsos nerviosos, lo que le hacía sentir culpable. Especialmente porque May era una muchacha adorable, que se desvivía porque tanto ella como Ash lo pasasen bien.

Sí, May era estupenda… Debía reconocer que se estaba convirtiendo en una buena amiga…

Sin embargo, se alegró enormemente cuando llegó el último día de vacaciones de la muchacha.

¡Por fin, me quedo sola con Ash!... ¡Pero qué egoísta soy!

Los tres amigos se encontraban esa tarde contemplando el atardecer desde el puente más alto de Pueblo Paleta. Ash tenía la barbilla apoyada sobre la barandilla y su mirada era solemne. Misty lo observaba con admiración. Debía reconocer que a sus quince años Ash no estaba especialmente guapo. La adolescencia había hecho estragos en él y su rostro estaba más anguloso de lo normal. Además, tenía los brazos muy largos y delgados… Pero el atractivo de su mirada no había cambiado… A ella le encantaba.

Seguro que está pensando en nuevos retos… Y en cambio yo… solo pienso en él…

En ese momento Ash se volvió hacia ella y le sonrió.

-Cuando sea maestro pokémon harán una calle con mi nombre—dijo el muchacho.

Misty puso los ojos en blanco. No se había equivocado… May se echó a reír, pues comprendía perfectamente la posición de su amiga pelirroja.

-¡Estos chicos, siempre pensando en pokémon!—exclamó ésta, apretando el nudo de su pañoleta.

-¿Y en qué quieres que piense, May?—le espetó Ash, gruñendo.

-Pues en otras cosas—se burló May—Por ejemplo… ¿tú en qué pensabas, Misty?

-Yo… ¡En nada!—exclamó ella, abochornada. Odió a May—Bueno, sí, pensaba qué podríamos hacer esta noche, que es la última que estarás…

-¡Pues como es sábado he pensado que podemos ir a una discoteca!—sugirió May, ante la mirada atónita de sus amigos. Ellos nunca habían ido a un lugar así—¿Qué pasa, no os apetece? Así hacemos algo distinto…

-Ni siquiera sé si hay discoteca en Paleta—confesó Ash—Pero si te hace ilusión pasamos por casa de Gary y le preguntamos a él…

-¿Está Gary aquí?—se sorprendió Misty, a la que no le caía demasiado bien el engreído muchacho. Ash asintió—Pues vaya…

-Vino ayer de una nueva región de la que se ha quedado entre los cuatro mejores—desdeñó Ash—Me lo dijo ayer el profesor Oak…

-Bueno, pues vamos si queréis—cedió Misty.

Antes de regresar a casa para cenar, pasaron por el laboratorio del profesor Oak, ya que suponían que allí estaría Gary, analizando a sus nuevos pokémon.

Y no se equivocaron. Allí estaba Gary, vestido con la bata blanca, al igual que su abuelo.

-¿Qué te trae por aquí, Ketchum?—fue el saludo de Gary.

-Quería preguntarte si hay en Paleta alguna discoteca—le explicó Ash—Y si me enseñas tus nuevos pokémon… ¡Mejor aún!

Gary se echó a reír. Ash nunca cambiaría. Luego les echó un vistazo a sus dos acompañantes. Misty le miraba con el ceño fruncido, continuaba tan gruñona como siempre. Pero May le sonreía con franqueza. ¡Cuánto había cambiado esa niña! Estaba más alta, más desarrollada y más guapa. Tal vez sería buena idea salir con ellos esa noche…

Gary condujo al grupo hasta una de las máquinas del laboratorio y les mostró un pequeño pokémon con aspecto cerdo. El pokémon movió el rabo al verles y todos se echaron a reír. Tenía un aspecto adorable.

-Es Tepic—les explicó Gary—Un pokémon de fuego. Fue uno de los primeros que atrapé en Teselia.

-¡Es precioso!—exclamó May. Misty sonrió, encantada, pero no quiso agasajar a Gary—¿Puedo cogerlo?

-Ahora no, está recibiendo un masaje reparador—dijo Gary—Venid conmigo, os enseñaré a los que ya están en el jardín.

Salieron por la puerta de atrás y llegaron al jardín, donde también estaban muchos de los pokémon de Ash. Saludaron a todos, jugaron un rato y enseguida se centraron en los pokémon de Gary.

-Éste es Purrloin—prosiguió Gary, mostrándoles un pokémon que parecía un gato—En Teselia suelen emplearlo como mascota, pero yo lo estoy entrenando para que alcance un buen nivel…

-¡Es muy mono!—exclamó Ash, acariciándole la cabeza—¿Seguro que sabe luchar?

-Cuando quieras te lo demuestro en una batalla—se defendió Gary, casi ofendido.

-¡Mañana mismo!—prometió Ash, aceptando el reto.

Misty resopló. ¡Qué poco había tardado Ash en querer combatir de nuevo! Y además, sus ojos brillaban de emoción…. ¿Estaría pensando en Teselia?

Gary les mostró unos cuantos pokémon más, que incrementaron las ganas de Ash para conocer aquella nueva región. El corazón le latía con fuerza… Descasaría un poco más, pero debía recabar información sobre Teselia y partir hacia allí a la mayor brevedad. Encontrarse con Gary y con aquellos pokémon desconocidos para él, habían avivado su ansia de aventura.

Una vez en casa, los tres amigos se turnaron para ducharse. Habían quedado con Gary a las diez, y debían estar listos en media hora.

Ash fue el primero en ducharse, y como enseguida estuvo listo, se entretuvo con el ordenador mientras terminaban de arreglarse sus amigas.

Misty estuvo lista enseguida también, y se presentó ante Ash con un atuendo poco habitual en ella. Llevaba un suéter amarillo de tela fina, y una falda tableada amarilla y negra, bastante corta. Ash la miró con el morro torcido y a ella no le gustó el gesto.

-¿Qué pasa?—gritó la chica—¿No voy bien para la discoteca?

Ash centró la mirada en la minifalda. No le gustaba nada. No era adecuada para su amiga.

-Es muy corta—masculló él. Sin ningún pudor introdujo la mano por debajo de la falda y tiró de la tela, como tratando de alargarla. La chica dio un respingo y reprimió las ganas de abofetearle—Demasiado corta… Además pareces un abejorro…

Misty golpeó al chico en la mano, obligándole a retirarla, y se giró con ímpetu.

-¡Idiota!—le insultó, enfadada y ofendida.

Ash continuó revisando su Hotmail, muy seguro de haberle dado a su amiga un buen consejo. De verdad opinaba que no le quedaba bien ese conjunto.

Al cabo de un minuto, la chica regresó con un nuevo atuendo. Mantenía el suéter, pero en lugar de la minifalda llevaba un short vaquero. Se plantó frente a Ash y le miró con el ceño fruncido.

-¿Así mejor, mamá?—se burló ella, aunque en el fondo estaba muy enfadada. Siempre tenía que hacer caso al idiota de Ash, aunque no tuviera razón.

-Mucho mejor—dijo él, sonriendo.

En ese instante apareció May, con una falda muy similar a la que llevaba Misty antes del cambio, y una camiseta azul ajustada.

-Ya estoy, chicos, ¿nos vamos?—preguntó ella, cogiendo su bolso.

Ash se levantó y siguió a la muchacha. No quería llegar tarde.

-¿Y ella qué?—inquirió Misty, frenética—¡Su falda es tan corta como la mía!

May les miró sin entender de qué hablaban.

-Pero a ella le queda bien—dijo Ash, burlón.

Misty le golpeó en el hombro y se cruzó de brazos. Ash tiró de ella y la arrastró hacia la puerta de salida.

-¡Vamos o llegamos tarde, par de tontos!—exclamó May.

Tanto Ash como Misty dejaron las discusiones y salieron tras su amiga. Recogieron a Gary en su casa y éste les condujo hasta uno de los pubs más modernos—por no decir el único—de Pueblo Paleta. Todos los jóvenes solían frecuentarlo para bailar un poco e intimar con el sexo contrario, lo habitual en alguien de su edad.

Sin embargo, Ash no sabía ni de su existencia. Cuando llegaron allí le sorprendió la estructura alargada y llena de luces. Parecía una atracción de feria. Y una multitud de adolescentes se aglomeraba en la puerta, chillando y alborotando. Algunos charlaban en grupos, sentados en los bordillos de las aceras, compartiendo litros de plástico llenos de alcohol.

Gary se puso en la fila para entrar, y ellos simplemente le imitaron. El portero que regulaba el paso a la discoteca les cobró tres pokémonedas y les permitió el paso. Ash frunció el ceño y gruñó.

Encima me hacen pagar…

Nada más cruzar el umbral de la puerta, el bullicio aumentó. Decenas de jóvenes bailando y cantando al son una música, que excedía los decibelios permitidos para el tímpano… Gary enseguida se vio rodeado de unas cuantas chicas y las saludó de forma ostentosa. Una de ellas le ofreció beber de su vaso y él lo aceptó con una mirada seductora.

Misty y May se apretaron a Ash, con los ojos como platos. El chico resopló. No recordaba en qué momento había cedido a entrar en aquel espantoso lugar…

-¡Chicos, vamos cerca de la tarima!—exclamó Gary, notando que se habían quedado rezagados y obstaculizaban el paso—¡No os quedéis ahí plantados!

May tomó la mano que Gary le ofrecía, y cogió a Ash de la otra mano, para tirar de él. Los tres avanzaron hacia el centro del pub, y Misty corrió para alcanzarles, sabía que si se perdía no habría manera de encontrarles. Ash le lanzó una mirada protectora a su amiga y buscó su mano, para evitar que se extraviase. Misty aceptó la mano, algo sonrojada, y siguió al grupo. Aunque se tratase de un gesto sin importancia, a ella le hizo mucha ilusión estrechar la mano de Ash…

-¿Queréis algo de beber?—les preguntó Gary, deteniéndose entre la tarima y la barra.

-¿Hay que pagar?—inquirió Ash.

-¡Claro que sí, no seas absurdo!—replicó May, avergonzada.

-Pensaba que te daban una consumición con la entrada...—susurró Ash, abochornado.

-A las chicas sí que se la dan—explicó Gary. Ellas sonrieron, y Ash también, pues no estaba tan desencaminado con su idea—Así que decidme qué queréis y os lo traigo.

-Yo lo mismo que tú—dijo May, evitando pedir alguna bebida que no estuviera de moda—Gracias…

Gary sonrió de medio lado, enternecido por la resolución de la muchacha. Luego miró a Misty, quien tenía el ceño fruncido y se había cruzado de brazos de nuevo.

-¿Y tú qué, cascarrabias?—le espetó Gary.

-¡Yo nada, idiota!—le gritó Misty. No le soportaba.

-Bueno, si no que te lo traiga tu novio—dijo Gary, mirando a Ash.

Éste se cruzó de brazos y ocultó su sonrojo. Detestaba cuando alguien se refería a él como el novio de Misty, aunque ya debería estar acostumbrado.

Antes de que el chico tuviera tiempo de responder, Gary se dirigió a la barra y pidió su consumición y la de May. No tenía muy claro qué le gustaría a la chiquilla, quien no parecía muy ducha en el consumo de bebidas alcohólicas, así que se decidió por un licor de melocotón con naranjada.

-No tendrías que ser tan borde, Misty—le regañó May—A mí Gary me parece muy atento.

-Pues a mí me parece un idiota—masculló la pelirroja. Ash asintió, dándole la razón—Además de fanfarrón y…

El susodicho apareció de nuevo con los dos cubatas y le ofreció uno de ellos a May. La muchacha le dio las gracias y le sonrió.

-Espero que te guste—le susurró Gary, pegándose mucho a ella.

May asintió y bebió un sorbo. No le gustó mucho, pero disimuló y siguió bebiendo. La idea de ir a la discoteca había sido suya, y trataría de pasárselo bien, aunque reconocía que se sentía algo extraña en aquel lugar. A su alrededor todos los adolescentes reían y bailaban, y ella los imitó, moviendo las caderas al son de la música. Gary la seguía en el baile, y a ratos bailaba con otras chicas. También hubo otros chicos que se acercaron a bailar con May… Al poco rato se empezó a sentir más cómoda. Y más animada…

Entretanto, Ash y Misty se habían quedado plantados en medio de la pista de baile. Como ambos eran muy tozudos, no querían dar su brazo a torcer y ni siquiera trataron de disfrutar un poco. Se repetían una y otra vez lo absurdo que era divertirse en una discoteca. Ash empezó a pensar la nueva región que le gustaría recorrer, y Misty se dedicó a potenciar, mentalmente, los ataques de sus pokémon acuáticos. Cada uno en su mundo…

Hasta que una muchacha pisó accidentalmente a Ash, y les hizo volver a la realidad a ambos.

-¡Lo siento, perdona!—se disculpó la chica.

Misty la miró con recelo.

-No pasa nada, descuida—la tranquilizó Ash.

La chica abrió los ojos como platos y mostró una enorme y perfecta sonrisa. Era muy guapa.

-¡Eres Ash Ketchum!—exclamó la chica.

Ash sonrió, complacido de que aquella desconocida le hubiera reconocido. Misty le hizo una mueca por detrás, pero Ash la ignoró.

-Sí, el mismo en persona—presumió él—¿Cómo te llamas tú?

-Alisea—respondió ella.

A Misty le pareció un nombre ridículo y sacó la lengua, simulando asco.

-Supongo que te gustan los pokémon, ¿no?—prosiguió Ash.

-Sí, claro, me encantan—le explicó ella—Mi hermana y yo hemos seguido todas tus batallas en la tele…

-¡Bueno, nos da lo mismo lo que hagáis tú y tu hermana!—interrumpió Misty, harta de un flirteo tan evidente—¡Ahora mismo no tenemos tiempo de hablar contigo!

-¡Oye, no te pongas así!—protestó Alisea.

-Disculpa a mi amiga, es un poco impulsiva—trató de justificarla Ash.

Pero Misty estaba frenética y empujó a la entrometida muchacha hacia atrás. Alisea no quiso entrar a pelear y abandonó el lugar.

-Eres una maleducada, Misty—le espetó Ash—Esa pobre chica solo quería charlar un poco sobre pokemon…

-¡Tú eres tonto!—exclamó Misty, convertida en un verdadero Gyarados—¡Se te comía con a mirada!

-Bueno, ¿y a ti qué más te da?—replicó Ash.

Misty resopló y se cruzó de brazos, su posición favorita durante las últimas horas.

-Me da igual—mintió, totalmente sonrojada—Pero si te vas con esa chica, ¿qué hago yo?—señaló hacia Gary y May, quienes estaban muy integrados entre la marabunta adolescente—Me quedo sola…

-No te quedas sola, que yo no pensaba irme a ninguna parte—dijo Ash—Podíamos habernos quedado charlando los tres…

-Sí, claro, charlando…—se burló Misty, en un tono de voz ya inaudible.

Giró la cabeza y observó cómo todos los demás se divertían. May bailaba muy pegada a Gary, lo que le inquietó bastante… Además, empezó a notar una molesta sensación en su vejiga…

-Ash., tengo un problema—susurró, algo sonrojada—Tengo muchas ganas de ir al baño…

-Y yo tengo sed—añadió Ash, a quien le asfixiaba el cálido ambiente—Vamos al baño y pasamos por la barra para beber algo… ¿Aún tienes tu entrada?

-Sí, aquí está—dijo ella, sacándola del bolsillo—Pediremos una coca-cola y la compartiremos.

Saludaron a sus amigos desde allí y les indicaron, mediante gestos, que se marchaban a la barra. May sonrió y levantó los pulgares, indicando que había captado el mensaje.

-Esos dos hacen una pareja estupenda—se burló Gary—Tonta ella y tonto él.

-¡Oye, no te rías de ellos, que son mis amigos!—protestó May—¡De hecho Ash es mi mejor amigo!

-Pues te lo va a quitar la otra—se rió Gary.

-¿No entiendes qué significa la palabra "amigo"?—replicó May. Empezaba a pensar que la opinión de Misty acerca de Gary era más aproximada a la realidad que la suya propia—Así que no quiero oír ni un comentario malo sobre ellos… ¡Calladito!

Gary se echó a reír, pero no añadió nada más. Tomó a May de las manos y la sacó a bailar. Él no quería discutir, solo tenía ganas de divertirse.

-Vamos, preciosa, sonríe que estás más guapa—le susurró el chico.

May se sintió adulada y esbozó una tierna sonrisa.

En ese momento notó una vibración en el bolsillo de su falda… ¡Su móvil estaba sonando! Soltó a Gary con brusquedad y sacó el aparato, para comprobar, con gran alegría, que tenía un mensaje de texto.

Hola, guapa, siento no haber dado señales de vida estos días… sé que no debería haberme enfadado, pero cuando se trata de Ash me pongo muy celoso… Espero que puedas perdonarme, mañana iré a buscarte a la estación…Drew.

May suspiró y leyó el mensaje varias veces. Por fin recibía noticias de aquel chico que le estaba robando el sueño… Cuando quiso darse cuenta, elevó la vista y Gary ya no estaba. Se encontraba sola en la pista de baile… Pero no le importaba. Estaba completamente feliz.

Mientras, en algún recóndito lugar de la discoteca, Ash y Misty caminaban cogidos de la mano, totalmente desorientados… El camino desde el cuarto de baño hasta la barra les estaba resultando más complicado de los que creían. Ash marcaba el camino, y Misty le seguía, resoplando. Tenía calor, sed, la gente le pisaba y le empujaba… La sudorosa mano de Ash ya no le ilusiona tanto como en un principio… Solo quería beber un trago de agua…

Cuando estaba a punto de reprocharle a Ash su torpeza, éste se giró hacia ella y le miró con ojos suplicantes. Ella se enterneció de nuevo.

-Si fuera más alto podría ver mejor—susurró el muchacho, apenado—¿Ahora qué hacemos? Hemos perdido a May… y encima está con el idiota de Gary…

-Lo sé, y además muero de sed—protestó Misty—Oye voy a preguntarle a alguien.

Se acercó a un grupo de chicas y les pidió indicaciones para encontrar la barra más cercana. Cuando regresó junto a Ash, lo tomó de la mano de nuevo, muerta de vergüenza, y tiró de él hasta llegar a la barra, que estaba justo en dirección contraria.

La chica mostró su ticket y pidió una botella de agua bien fría. Entretanto, Ash la esperaba sentado en un barril de cerveza, en un rincón alejado del bullicio, junto al almacén. Ella dudó en sentarse… Apenas había espacio para una sola persona…

-¡Agua!—protestó Ash, señalando la botella—¿Por qué no has pedido coca-cola?

-Tenía tanta sed que lo único que me apetecía era agua—le explicó Misty—Y si protestas no te doy…

Ash se levantó de un salto y le arrebató la botella con ímpetu. Sonrió y bebió varios tragos. Cuando se sació, le devolvió la botella a su amiga y se sentó de nuevo.

-Idiota—masculló Misty, bebiendo con ansia.

Ash la apresó con los brazos y la sentó sobre sus piernas. Ella no pudo poner resistencia, ya que le había cogido de improviso. Quedó sentada sobre Ash, y con la camiseta empapada, ya que del susto vertió parte de la botella…

-Torpe—se burló Ash, secándole la boca con un dedo.

Misty le miró con los ojos muy abiertos. Él estaba jugando; para ella suponía un mundo de sensaciones nuevas…

-No soy torpe—fue lo único que salió de su boca. Agradeció no tartamudear—Más torpe eres tú… que gracias a ti no sabemos ni donde estamos…

Ash sonrió de medio lado. Estaba con su mejor amiga y no necesitaba nada más.

-Pues mejor, así nadie nos molesta—dijo él. A Misty se le paralizó el corazón—No entiendo cómo a la gente le gusta este sitio, todos saltando y gritando… ¡Hasta me han quemado la camiseta con un cigarro!

Se señaló la manga y Misty acercó la cara para ver mejor. Era cierto, tenía un pequeño agujero en el hombro de la camiseta…

-¡Qué idiota la gente que fuma!—protestó la chica, enfadada de verdad—¡A ver si te la puede arreglar tu madre!

Cuando la furiosa pelirroja elevó la vista de nuevo, se encontró con los ojos de Ash, a pocos milímetros de distancia. Él le devolvió una mirada solemne y confusa… El corazón de ambos latía al ritmo de aquella estridente música…

-Tal vez sea mejor que regresemos—dijo Ash con voz grave.

-¿Para qué, si seguro que nos perdemos otra vez?—replicó Misty. No quería que terminase aquel mágico momento—¿Tienes ganas de volver a casa ya y olvidar este horrible día?

Ash dudó en qué responder. Lo cierto era que aquella noche no le había resultado nada divertida. Realmente no comprendía cómo se había dejado convencer para ir a la discoteca. Simplemente fue el deseo de satisfacer a May en su último día en Pueblo Paleta… Aunque, en ese preciso instante no se sentía mal… Le gustaba notar el calor del cuerpo de Misty junto al suyo, le agradaba tenerla tan cerca…

Será… ¿por que es mi… amiga?... ¿Y si fuera May la que estuviera aquí?...Creo que no, no sería lo mismo… Entonces… ¿por qué?

-Bueno, ha sido un día diferente—concluyó él, sonriendo. Puso una mano sobre el muslo de Misty y la atrajo un poco más hacia él—Al menos estoy contigo…

Misty sonrió con timidez y reprimió un suspiro. Ash era un inmaduro, un niñato y un cabezahueca… pero sólo él conseguía que su corazón latiera a la velocidad de un Rapidash…

-¡Chicos, estáis ahí!—exclamó de pronto May. Ellos se separaron un poco, sonrojados, y su amiga se echó a reír—¿Se puede saber dónde estabáis?

-Pues el tonto de Ash no sabía volver—dijo Misty, todavía abochornada por la cercanía del muchacho.

-¡Ey, tú tampoco sabías!—replicó él.

-¡Vaya par de tontos!—se burló May—Aunque yo lo creo que es que sois muy listos…

Misty se puso en pie y se acercó a su amiga.

-Vamos a la pista de baile de nuevo—dijo.

Ash resopló. No le apetecía nada.

-Mejor vamos a casa—sugirió May—Ya me habéis hecho el favor de ver la discoteca, y además mañana tengo que madrugar para coger el tren…

-¡Genial, a casa!—exclamaron Ash y Misty al unísono.

Luego se miraron y se echaron a reír. May se unió a sus carcajadas y cogió de un brazo a cada uno de ellos, guiándolos hacia la salida.

En el fondo había sido un buen día para todos…


qué os ha parecido? En principio en el intervalo de Sinnoh a Teselia solo iban a ir dos capítulos, pero al final se han convertido en 3: el anterior, éste y el siguiente. El motivo es que había demasiadas cuestiones que narrar en ese periodo de tiempo de los 15-16 años... De hecho estoy contenta ocn el resultado porque este es el cap que más me ha gustado del fic. ¿Creeis que la duración es conveniente o pensais que me centro en detalles sin importancia? vuestra opinion en importante!

a todos los que me dejáis reviews... como siempre mi más absoluto agradecimiento! sois los mejores y de verdad que dais muchos ánimos paraseguir escribiendo!

Haley Polaris: gracias y feliz año para ti tambien! nuevo capitulo y actualizacion rápida como oregalo de reyes, ojalá te guste ;)

Red20: sí, lo de estar tan juntos en las cama choca un poco en un chico y una chica de esa edad, pero como ves ash manifiesta su inmadurez total y lo ve con total naturalidad... ya viste tamien que este capitulo no ha isdo tan triste... una de cal y una de arena jeje... (como se dice en españa). espero haberte entretido con este nuevo cap!

Eli: lo sé, a mí misty tb se me hace a ratos antipatica... pero no la puedo cambiar, creo que asi es ella jajjja... intentare poner su lado dulce...

Andy Enric: jeje a ratos pienso que me paso con ash y su inmadurez y torpeza, pero es que me gusta describirlo asi, me parece más lindo, y asi a misty le saca más de quicio jajjaja... me alegro que te guste el fic, espero no decepcionarte y que te haya gustado el capitulo! (por cierto a ver si actualzas tu jajaj)

Nenaa: feliz año a ti tambien guapa! tomate el fic como un regalo para ti y tu fidelidad con los autores de los fics, porque veo que eres constante con tus comentarios y nos animas mucho a todos. felices reyes! espero seguir leyendo tus comentarios y que algun dia escribas un fic

Yuh: me alegra que te guste, aunque no creo que sea uno de los mejores fics de pokemon jejje... gracias de todas formas! me confomo conque te guste y no te decepcione la trama. gracias!

muchos saludos a todos y que os traigan muchas cosas los reyes! feliz 2012!