Sayu: Exactamente, mira que la semana pasada nos meten a Sabo y Koala (por esta niña hago hetero), Oda gusta de vernos fangirlear(?) Qué bueno que te gustara, sé lo adorable que es Chopper :'D No sé, por eso, aunque no saliera ganador en este concurso, sentía que debía formar parte de la vida de nuestro doctor~ Me alegro que el nuevo sistema de votos no sea molesto~ ¡Gracias por comentar!

Shironeko: Alguien más que no ve el Mihawk x Law~ La verdad, estaba un poco asustada de cómo entablaría algo entre ellos si Dracule resultaba vencedor xD En fin, ¡gracias por comentar!

Guest: ¡Votos contados! Gracias por comentar :'D

Eren Llegayseva: Tus votos serán contados -w- ¡Gracias por comentar! Y seguiré escribiendo, no te preocupes, no quiero dejar esto a medias :'D

Psyko: Gracias por las palabras de aliento y también por comentar :'D Me alegra que un capítulo te haya hecho querer a esa pareja, me hace sentir especial(?) Tus votos están contados -w-

Disclaimer: De ser mío OP, obligaría a Oda a que nos diga de una jodida vez qué fue de Sabo, NO JUEGUES CONMIGO(?)


Capítulo 4 – Amistad

Tal vez fuera porque Law era nuevo en el grupo, pero la verdad es que no podía sentirse triste como los demás ante la noticia.

Cuando el rubio se los había contado, con una sonrisa tan amplia en la cara, él lo había visto como algo genial, ¿acaso seguir los sueños de uno no era lo más importante? ¿Llegar tan lejos con algo que te gusta no debería ser motivo de celebración?

Por eso, cuando nadie respondió por unos buenos segundos, se vio en la obligación de decir algo.

—Felicidades—podía ser bastante parco, pero había aprendido sobre política desde muy joven y sabía cuándo debía intervenir. Como si hubiera pisado un campo minado, las palabras de aliento empezaron a caer de parte de los demás.

—Te vamos a echar mucho de menos, Sanji—dijo Robin, causando que el rubio se emocionara como siempre.

— ¡No te preocupes, Robincita! Aún no me voy, aprovechemos estos meses juntos—propuso con la picardía característica en él.

— ¡Tienes razón, Robin! ¡No conozco a nadie que cocine mejor!—exclamó Luffy, con la boca llena de postre.

— ¡Hablamos de Sanji, no de su comida!—reprendió Nami, dándole un golpe aprovechando que estaba a su lado. Los demás rieron y la velada pudo continuar con normalidad, bebiendo no más de tres copas de vino cada uno. Alguien, por ahí, ni siquiera tocó el licor.

—Nosotros ya nos vamos—se excusó Kaya, levantándose junto a Usopp.

—Eh~ ¿Tan temprano?—preguntó Brook.

—Merry me espera abajo—explicó antes de sonreír y despedirse de todos—nos vemos, chicos—ambos salieron y entonces la pelirroja comentó.

—Sí que van en serio, ¿eh?—miró a Robin.

—Me parecen una pareja adorable—afirmó.

—Hoy en día no es fácil encontrar a una señorita así, hoho—dijo el músico, ganándose otro de los bien conocidos golpes de Nami.

—Es una súúúper-chica.

—Eh, chicos, ¿creen que Usopp vuelva?—ese fue Luffy, quien de algún modo había conseguido un par de palos y ahora los usaba entre la nariz y la boca, logrando que Chopper se retorciera de risa mientras Law no sabía cómo reaccionar.

—Lo dudo, mañana tiene escuela temprano—dijo Ace, quien acababa de terminarse lo último en su copa—al igual que tú. Debemos irnos ya.

— ¡Pero si aún me estoy divirtiendo!—hizo un puchero.

—Sin peros—se paró, ignorando la rabieta de su hermano menor e hizo una leve reverencia—disculpen las molestias, nosotros ya nos retiramos.

—No entiendo por qué sigues siendo tan serio con los modales aún después de tantos años—apuntó Robin.

—Algo de eso debería pegársele a su hermano—señaló Nami, mirando al moreno que seguía dando vueltas en el suelo a la vez que engullía más comida. El de las pecas lo tomó de la ropa y lo cargó como cachorro antes de dirigirse a la puerta.

— ¡Cierto!—reaccionó el menor de todos—Ace tiene razón, ya es muy tarde—se paró y miró a los que quedaban—yo también debo irme, chicos.

—Igual yo—dijo Trafalgar, sabiendo que no tendría mucho qué hacer ahí—mañana empiezo con el trabajo.

—Yohoho~ A veces olvido que ya es todo un adulto, joven Law—comentó Brook, sorbiendo un poco de su té—tenga un buen primer día en el trabajo—el médico se retiró junto al castaño y ambos pasaron por la vivienda del menor, que estaba en el mismo piso.

—Law…—le llamó, cuando notó que se estaba yendo a las escaleras.

— ¿Mmm?

—Hay algo que me preocupa—el cirujano le miró invitándole a continuar—los chicos están raros últimamente—el moreno levantó la ceja, sin saber de lo que estaba hablando—sé que soy muy joven, pero siempre estoy atento a ellos por si les pasa algo—se apresuró a explicar, enredándose un poco con sus palabras—Hoy Zoro no terminó ni la primera copa de vino, ¡pero él bebe a montones! Ni siquiera habló, sé que es algo callado pero no tanto. De ahí está Nami con lo de hace un rato, parece que le está sucediendo algo… ¡y no lo digo sólo porque no nos quiso contar! En la cena la veía haciendo muecas raras, creo que de dolor. Sanji parece estar feliz, pero también está distraído con muchas cosas, ¿qué les está pasando? ¿Habrán cogido algún tipo de enfermedad? No me suena a alguna en especial, ¿tienes una idea? También están Robin y Fran-

—Chopper—le interrumpió, cortando sus repentinas hipótesis al notar que hablaba cada vez más rápido—cálmate.

— ¡Es que me preocupo! ¿Qué tal si les sucede algo?—Law dio un largo suspiro.

—No pienses en eso, por lo que me dices no es nada de lo que te debas preocupar.

— ¿En serio? ¿Cómo lo sabes?

— ¿No confías en mí?—Chopper se quedó mudo por unos segundos antes de fruncir el ceño y afirmar con la cabeza—entonces déjalo pasar. No todo lo que les pasen deben ser enfermedades. Además, de sentirse mal en ese sentido, ¿no crees que recurrirían por ayuda médica? No son unos críos.

—Está bien…—se quedó mirando al suelo—buenas noches—abrió la puerta y se metió.

Trafalgar siguió su camino, pensando un poco. Si bien su joven aprendiz tenía una buena capacidad de observación y de notar pequeños detalles, le faltaba algo de intuición. Tal vez sería su edad, aún era muy joven para entender sobre algunas cosas que ni siquiera había vivido.

Como sea, ya se arreglaría con el paso del tiempo.


El primer día fue bastante tranquilo, en opinión de Law. Durante la mañana llegó y le indicaron lo básico, como dónde estaría su oficina o quiénes eran los enfermeros del piso a los cuales podría recurrir, los anexos para comunicarse con cualquiera en todo el edificio e incluso los horarios para almorzar que podría tomar.

Fue casi al mediodía cuando le llamaron para ejercer como cirujano que era, aunque sólo hizo el papel de apoyo. Era una muchacha de quince años; había llegado de emergencia por un accidente vial y había terminado con una fractura exterior en el brazo. Tuvieron que poner las cosas en su lugar además de limpiar las astillas y colocar otras cosas. Al final él sólo se encargó de la saturación y otros pequeños detalles en el proceso de limpieza.

No salió tan cansado como el médico de cabecera, pero sí estaba algo agotado por las horas que había pasado dentro del quirófano. De todas formas, sabía que de haber estado a cargo le habrían dado la oportunidad de volver a casa en ese momento.

Se estiró un poco mientras se dirigía a la Cafetería por algo de comer. Había bastante variedad, así que no podía quejarse sobre si sería bueno o no para su salud. Ya con el estómago lleno pudo volver a su oficina, la cual, por cierto, era completamente suya. Era un detalle que le había tomado desprevenido; como recién llegado, esperaba compartir su espacio de trabajo con alguien, pero no era así. Se preguntó si el Dr. Crocus habría tenido algo que ver y si aquello le ocasionaría problemas con sus colegas.

De todas formas, Law no era de los que se preocuparan por agradarle a todo el mundo, sólo si le iba a ser beneficioso.

Las siguientes horas las ocupó en acomodar papeles, mover los muebles a su gusto y colocar las pocas pertenencias que había traído consigo (un pisapapeles, su sello personal y otras cosas más). Cuando se dio cuenta, ya se habían pasado quince minutos de su hora de salida.

Se levantó sin tanto apuro y salió, dirigiéndose a donde marcaría su salida del hospital. Iba a colocar su dedo en el detector táctil cuando oyó el grito.

— ¡Doctor Law! ¡Doctor Law!—volteó para encontrarse con una enfermera, seguramente de otro piso porque no le sonaba de nada.

— ¿Sí?

— ¡Es una emergencia, lo necesitamos! ¡Venga, por favor!—y dio la media vuelta, dirigiéndose al elevador, el cual les esperaba abierto. Ya adentro, el moreno se atrevió a preguntar.

— ¿Qué sucede?

—Llegó un muchacho, buscándolo a gritos — ¿y esa era la emergencia? Quiso reclamar, pero ella continuó con lo suyo—íbamos a echarlo, pero en sus brazos traía a una chica retorciéndose. Los de Emergencia la revisaron y dijeron que tenía Apendicitis, a punto de volverse una Peritonitis.

— ¿Sabe por qué me buscaba a mí?

—Parece ser que es un conocido suyo. En fin, íbamos a llamar a otro cirujano porque usted ya debería haber salido, pero el siguiente no viene sino hasta dentro de cuarenta minutos y la operación no podría esperar tanto. Creíamos que ya se había ido pero nos avisaron que no lo habían visto salir—Trafalgar asintió, sabiendo que tendría que hacerlo.

—Está bien, prepárenla para el quirófano—marcó un número en el ascensor—les estaré esperando—la puerta se abrió, pero la enfermera le detuvo antes de que bajara.

— ¿No la va a revisar?

—Si ya lo hicieron abajo no hay tiempo que perder—frunció levemente el ceño por la, en su opinión, extraña petición.

—Sí, doctor—dijo de inmediato, antes de cerrar las puertas para llegar a su destino. El moreno fue hacia la Enfermera en Jefe(1) del piso.

— ¿Están todas las salas disponibles?

—Sí, ¿es por la chica con Apendicitis?—asintió—ya estábamos preparando una, sígame.

Le entregaron el historial de la paciente y, al leer el nombre, fue cuando supo por qué habían recurrido a él.

—Chopper estará feliz (2)—soltó un suspiro mientras revisaba a toda velocidad lo que necesitaba. Cuando terminó, inició con el proceso de esterilización para poder ingresar a la Sala de Operaciones. Mientras pedía lo que iba a necesitar pasaron algo de diez minutos y casi a la vez entró la camilla con la pelirroja a la que tendría que atender.

Las personas a su alrededor se movían a toda velocidad, dando pequeñas indicaciones casi imperceptibles, con la intención de dejarle a él vía libre para iniciar.

—Bien, empecemos—indicó.


Se sacó los guantes de sangre (3) y los tiró antes de salir al pasillo, donde empezó a quitarse la mascarilla y el gorro. Apenas llegó a la Sala de Espera, fue atacado.

— ¡Torao! ¡Sí que fuiste tú!—Law no tuvo que preguntar para saber que era él quien había estado gritando su nombre horas atrás— ¡¿Y Nami?! ¡Está viva, ¿no?!

— ¡Shhh!—un enfermero apareció de pronto, con el ceño fruncido—Es un hospital.

—Así es, silencio, Luffy—dijo Usopp, medio abrazando a su amigo para que se calmara y hablando en susurros.

— ¿Cómo fueron las cosas, Doctor?—preguntó Robin, bastante seria y sin la típica sonrisa en su rostro. Acababa de tomar el papel de adulto ahí.

—La paciente se encuentra bien—todos empezaron a soltar palabras de felicidad y suspiros que debían haber estado manteniendo desde que él había salido.

— ¿Qué fue lo que sucedió?—preguntó Chopper—Luffy dice que no recuerda qué le dijeron.

—Y todos acabamos de llegar, así que…

—Apendicitis—explicó, aunque sólo la morena y el castaño parecían haberle entendido— Una infección al apéndice. De haber pasado unas horas más podría haber explotado y entonces nos hubiéramos encontrado con una situación más crítica, una que podría haber sido mortal. (4)

—Entonces… ¿está bien?—preguntó nuevamente Luffy, después de unos segundos de silencio. Trafalgar supo que no servía hablar tanto con él.

—Sí.

— ¡Genial!—sonrió de oreja a oreja y se lanzó hacia el médico, abrazándolo y, de algún modo, enrollando sus piernas y brazos a su cuerpo— ¡Eres el mejor, Torao! ¡Puede que ahora sí comparta mi carne contigo!

Puede, no pudo evitar recalcar. Los demás sonrieron, sabiendo lo importante que era eso para su amigo.

— ¿Cuándo la podremos ver?—preguntó la arqueóloga.

—La están terminando de limpiar y luego esperarán a que pase la anestesia, así que en una hora ya debería estar en una habitación para que la visiten. Ahora yo debo ir a terminar algo de papeleo, si me disculpan—todos asintieron y entonces pudo volver por donde vino.


Nami había estado sintiendo ciertos dolores en la zona abdominal, pero no lo había relacionado con nada grave. Creyó tener algún tipo de infección estomacal, tal vez gases; incluso creyó que se había adelantado un poco y sólo eran parte de su SPM.(5)

Como sea, no se había preocupado, por eso actuó como si nada durante la cena que organizó Sanji; se consideraba bastante fuerte para aguantar. El lunes, cuando iba saliendo de su apartamento, se había topado con Ace, quien casi le había rogado que le entregue el dinero del almuerzo a su hermano, pues lo había olvidado y no sabía qué podría hacer sin comer. Él estaba con la hora justa para llegar al trabajo.

La pelirroja había aceptado, después de todo su Universidad quedaba algo cerca al Instituto donde estaban el del sombrero de paja y Usopp. Aprovechó que tenía un hueco entre sus clases cerca al mediodía y le envió un mensaje a su amigo, avisándole de que estaría yendo a darle el encargo. Para entonces, los hincones habían aumentado y el sólo caminar ya hasta le hacía sudar frío. Llegó a las puertas del instituto a duras penas y colapsó antes de que Luffy llegara.

Este la había visto mientras bajaba a encontrarse con ella y corrió a socorrerla, teniendo en la mente la palabra Doctor. Corrió hacia el hospital más cercano y entonces recordó a Law, por ello exigió su presencia apenas y llegó.

Al final había hecho lo correcto, aunque había olvidado avisar a los demás. No fue sino hasta que Usopp le llamó preguntando por qué se había saltado el resto de las clases que habló sobre el problema. Para ese momento Nami ya llevaba un buen rato dentro, en manos de Trafalgar.

El de cabellos rizados se las había arreglado para comunicarse con los que pudo y casi voló hacia el lugar, al igual que los demás.

— ¿Nami?—llamó con suavidad.

— ¿Robin? ¿Dónde…dónde estoy?—preguntó bastante desorientada.

—Estás en el hospital, te acaban de operar—frunció el ceño, incapaz de recordar. Poco a poco las cosas se fueron reconstruyendo en su mente—Luffy te trajo después de que te desmayaras—explicó, ayudando a la pelirroja. —no te preocupes, ya estás bien. Noriko está en camino.

— ¿La llamaste?—se quejó. Su hermana vivía a una ciudad de distancia y no iba a ser fácil que llegara—Me va a matar.

—Lo haría conmigo si no le avisaba—respondió, con una leve sonrisa.

—Oh, ¿ya despertó?—otra voz apareció y se acercó a la paciente—Nami, soy Usopp, ¿te encuentras mejor?—asintió, por fin abriendo los ojos.

— ¡Oh, Nami!—el grito la hizo hacer un gesto de dolor.

—Si quieres quedarte tendrás que dejar de gritar—ordenó Law, quien de pronto había aparecido en la puerta—la política del hospital indica que te sacarán de seguir incomodando a los demás—Luffy se tapó la boca con las dos manos e hizo el ademán de querer hablar—venía a asegurarme de que reaccionaras bien, pero todo parece estar en orden—indicó mientras se acercaba y apuntaba algo en el informe del paciente—ahora debes seguir durmiendo. El botón que tienes aquí llamará a alguna enfermera por si necesitas algo—señaló. Volteó hacia el grupo—es momento de que se vayan a casa, el horario de visita terminó hace diez minutos—sin más, hizo un gesto con la cabeza y salió.

Llegó a la Estación de Enfermeras (6) y dejó lo que había estado escribiendo ahí. Dio algunas indicaciones y finalmente se fue a cambiar de ropa.

Cuando bajó y salió a la calle miró hacia el paradero. Estaba lleno, repleto de gente que acababa de salir de trabajar. Vio un bus detenerse, de este bajó un grupo para luego subir otro aún mayor. El moreno se sentía aplastado con sólo verlos a todos como sardinas, buscando un lugar donde entrar.

— ¿Te llevo?—volteó ante el llamado y se topó con Nico—hay espacio—vio que señalaba algo y entonces se topó con un auto lila. Asintió.

—Gracias.

—No hay problema—El grupo se subió, llenando con exactitud la cantidad de asientos permitidos.

—No sabía que conducías—comentó el médico, quien estaba en el lugar del copiloto.

—Aprendí cuando Franky me lo regaló—explicó—no fue tan difícil, luego descubrí que era muy útil, en especial para los que trabajamos. Creí que conseguirías uno, al ser doctor—Law le miró sin entender—sé que tus horarios pueden cambiar de improviso y no creo que quieras irte en bus a estas horas.

—Tal vez lo haga—aceptó, con sinceridad. Recordó la tarjeta que el de cabello celeste le había ofrecido y anotó en su mente que debía ir el sábado.


Los siguientes días pasaron más rápidos que los primeros. Law ya se había acostumbrado al ritmo que debía seguir; ir a trabajar, volver, concentrarse en su investigación. En la tarde aparecía Chopper, quien acababa de terminar sus deberes y deseaba aprender de él, entonces empezaban las preguntas del menor y las respuestas del mayor. Cuando se hacía un poco tarde Law preparaba la cena con su aprendiz al lado, pues cuando decía que aprendería todo no sólo hablaba de Medicina. Cenaban, charlaban un rato más y luego el menor se retiraba. Trafalgar, que era de dormir poco, se quedaba unas horas más leyendo antes de dormirse.

Lo del carro había tenido que esperar cuando había notado que, al no haber usado su licencia desde que la consiguió, necesitaba renovarla. Vio inútil conseguir un coche si no podría conducirlo, así que se tomó unas semanas entre ir y luego recoger el mencionado permiso. Las cosas se tomaban su tiempo considerando que sólo contaba con los Sábados para ese tipo de trámites.

Durante esas tres semanas, el médico y su pupilo solían ser atacados por Luffy en busca de comida. Ace no siempre llegaba a tiempo para cocinar y le dejaba algo de dinero a su hermano pero este decía que no era lo mismo. Lo normal sería tocar la puerta de Sanji, pero el rubio no era el mismo desde hacía ya un tiempo y hasta alguien como Luffy lo había notado. Finalmente, cuando oyó que Chopper cenaba con el cirujano, se había auto incluido cada vez que lo veía necesario.

Trafalgar sentía que desde el incidente con Nami, el del sombrero de paja se tomaba aún más confianzas con él. Además de venir a su casa por comida o ayuda en algún problema en sus deberes escolares, también le invitaba a cualquier salida que tuviera el grupo, por más pequeña que fuera. Law, por supuesto, no podía asistir a todas, pero con su insistencia era casi imposible decir que no. Para bien o para mal, todo esto hizo que el médico se relacionara aún más con sus vecinos.

Era el lunes de la cuarta semana, cuando Chopper acababa de irse, que tocaron su puerta. Dejó el libro a un lado y fue a ver. En la entrada estaban dos individuos que sentía algo familiares pero no podía adivinar por qué. De pronto, empezaron a hablar, turnándose.

— ¿Sabías que gran parte de los animales recogidos en las calles deben ser sacrificados?

—Al no conseguir quién los adopte, se les aplica la Inyección Letal cuando están muy viejos o sufren alguna enfermedad de la cual nadie se hará cargo.

—Dicen que es para evitar el sobre poblamiento de los Centros de Rescate y por eso cada uno tiene un límite para ser adoptados.

—Una mascota es ideal para los que viven solos, ¿cuándo está de más algo de compañía?

—Por eso venimos a ofrecerte la oportunidad de tu vida, ¡podrías conocer a tu nuevo mejor amigo!

—Te tomará poco escoger, pero tendrás un buen compañero durante mucho tiempo.

—Además, todos están al día con sus vacunas e incluso cuentan con esterilización.

— ¿Qué dices?—esto último lo dijeron a la vez, con sus mejores sonrisas. Un silencio corto pero notorio se instaló. Law sólo se les quedó viendo

—No sabes quiénes somos, ¿no?—preguntó el de la derecha, riendo levemente, con un gesto de resignación.

—Penguin y Shachi, vinimos a tu fiesta de Bienvenida—le ayudó a recordar el de la izquierda.

—Claro, los veterinarios—dijo a penas se le vino a la mente. Ambos asintieron.

—Exacto, estamos buscando dueños responsables y cariñosos para algunas mascotas que están en el límite del tiempo—dijo el pelirrojo, levantando el álbum que Law no había notado que llevaba en la mano.

—Hay muchas posibilidades, tenemos desde-

—No—interrumpió. Ambos dejaron de sonreír.

— ¿Por qué lo dices?—preguntó el del gorro azul, con más álbumes en sus manos.

—No me interesan las mascotas.

—Pero podrías salvar a una de morir.

—No podrían vivir conmigo.

—Dadan no prohíbe animales.

—Lo digo por el tiempo.

— ¡No todas te necesitan las veinticuatro horas al día!—volvieron a sonreír. Tomaron uno de los portafolios que llevaban encima y lo abrieron—las tortugas son calmadas y fáciles de cuidar, además-

—Odio lo lento—lo cerraron y abrieron otro.

— ¿Un canario? No debes preocuparte de que ensucien todo el cuarto, son de-

—Me estresa su canto—pusieron otro encima.

—Incluso los peces…(7)

—Olvidaré la comida si no me dicen nada—ambos empezaron a desesperarse un poco, preguntándose si fue correcto recurrir a él.

— ¡Lo tengo!—gritó de pronto Shachi, poniendo un archivo más—Eres como un gato, podrás convivir con alguno. Son animales muy independientes y limpios, aunque muchos digan que no. Tampoco son ruidosos y llegan a ser muy cariñosos—Law no pudo encontrar alguna excusa válida. Los muchachos tomaron su silencio como pase para seguir y entonces dejaron los documentos en sus manos—puedes revisarlo toda la noche.

—Consúltalo con la almohada, debe gustarte alguno de ellos—Dijo Penguin, guardando los demás papeles—volveremos mañana—informó. Ambos se despidieron con la cabeza y desaparecieron en el pasillo. Law suspiró, hojeando lo que le habían dejado mientras regresaba a su cama.

Imágenes de varios gatos aparecían con sus respectivos datos al lado. Los habían de varios tamaños y colores, también de edades y razas –aunque la verdad, el cirujano no sabía mucho de esto último-.

—No…no…no…—empezaba a descartar, sin razones muy importantes. Miraba a algunos y sentía que serían destructores, miraba a otros y le parecía que eran muy dependientes. Tampoco quería que fuera muy crío o sería muy frágil; eso no significaba que uno enorme estuviera bien, le dolería si decidía saltar sobre él—no…no…este se parece a…—era uno blanco, muy esponjoso; tanto que sus orejas parecían medios círculos en lugar de triángulos(8)—no—negó con rapidez, pasando de página. Fue entonces que el felino de la esquina inferior le llamó la atención, era el último de la lista pero no por eso era especial—cuatro años…personalidad ¿independiente?—normalmente leía cosas como "juguetón" o "travieso" en las fichas anteriores. Era de color negro y miraba de frente con más seriedad de la que un animal debería tener. Sus ojos eran grises y a la vez muy opacos. Buscó en la parte de enfermedades, creyendo que sería ciego o algo por el estilo, pero no era así; ahí sólo ponía "leve cojera". Se quedó mirando su foto un rato más, hasta que dejó el álbum a un lado.

¿Estaría bien? Eso de adoptar una mascota.

Como sea, ya vería mañana.


(1) Así es como he oído que le dicen a la Enfermera de más alto cargo, que suele ser la más antigua y experimentada.

(2) No, no es que Chopper le desee cosas malas a Nami(?) Es sólo que él lo medio adivinó antes, durante la cena, aunque Law le quitara importancia al asunto.

(3) Hasta hace quince años, más o menos, lo más normal era que la operación para Apendicits se basara en cortar, abrir, sacar el apéndice, cerrar; ahora las cosas se haces sin necesidad de hacer cortes tan grandes, lo descubrí cuando a mi hermano lo operaron el año pasado y sólo tuvieron que hacerle dos huecos no tan grandes por donde metieron una cámara y unas pinzas (a mí también me sonó raro(?)), en ese caso no habría casi nada de derrame de sangre. Si preferí que Law usara la técnica 'antigua' fue porque lo otro es algo más planificado y esto era una emergencia. Lamento expandirme tanto explicando(?).

(4) Se explica qué es la Apendicitis, la parte de explotar es llamada Peritonitis, lo que mencioné antes.

(5) Síndrome Pre Menstrual (?)

(6) Así es como sé que le dicen a la parte donde sueles encontrar a las enfermeras(?) No diría que es donde descansan, pero sí donde esperan por indicaciones y a donde llegan los llamados de los internos.

(7) Sé que exageré con lo de los peces, no son mascotas que encuentras abandonadas por ahí(?) Pero creo que Shachi y Penguin estaban desesperados porque Law acepte algo xD

(8) Mis felicitaciones para quien reconozca en qué o quién estaba pensando Law.


Ya está el cuarto capítulo~ También salió más largo que el anterior y me parece que el quinto lo será más (al menos así lo parece en el borrador). Nuevamente disculpen por la demora ^^U (aunque esta vez fue por un día y no una semana), como saben, prometí publicar cada ocho días.

Resultados: Zoro (-3) Sanji (-1) Bepo (-1) Ace (+1) Kidd (+1) Chopper (+2) Luffy (+2)

Quedan: Luffy–Ace–Chopper–Sanji–Kidd–Smoker–Bepo–Shachi–Penguin

Siento que la cosa se pone más seria ahora que votan un negativo y un positivo(?) Aún no verán nada romántico, pero ya empiezan a establecerse las relaciones que tiene Law; dependiendo del papel que tomen los chicos alrededor de Trafalgar es que se define el tipo de relación, no sé si me dejo entender xD

En fin, no hay más que decir, nos leemos la próxima semana y disculpen la demora :'D,

Lis.

PD: Comentar agranda tus pechos (?) –Tu pito si eres tío-