Hola, regrese, aqui el cuarto capitulo, creo que me tarde por que me costo trabajo continuar, las ideas para escribir no llegaban, pero espero que les guste, gracias por su apoyo que me transmiten en los reviews, se que Tai y Jun no es una pareja muy comun, pero si he de ser sincero es que esa pareja se me antojo cuando vi digimon 02 sobre todo por el final que no me gusto para nada XD, pero bueno disfruten y recuerden que digimon no me pertenece.

Capitulo 4

Jun, la pequeña de diez años de edad, ardía en fiebre, respiraba con dificultad y se sentía muy débil, estaba en su casa, a su lado se encontraban su madre, su padre y su hermano, todos preocupados por ella, los podía ver débilmente, entre un brillo que no le permitía distinguir sus rostros, pero se sentía segura con todos a su lado.

Entonces sintió como una mano le tocaba la frente, se sentía tan bien, daba tanta seguridad que por un momento las molestias se le olvidaron, después sintió la frente muy fresca y nada más…

Era de mañana, el cielo era claro, la luz llegaba con fuerza y calor al rostro de la bella chica recostada.

-mmm.- la chica abrió los ojos lentamente, la luz del sol la hicieron levantar la mano para cubrirse de ellos.- ¿Qué paso?

Lentamente se incorporo hasta quedar sentada, entonces se dio cuenta de que estaba frente a un lago, cosa que la impresiono, de la misma manera que el hecho de estar recostada sobre un conjunto de prendas, algunas suyas y otras que no podía reconocer.

No sabía por que estaba en ese lugar, cuanto tiempo llevaba ahí, o el por que estaba sola, pero por alguna razón aparte de la sorpresa no sintió ansiedad ni miedo.

-¿Qué es esto?- La chica tomo su frente y se desprendió un pedazo de tela húmedo, de la frente, entonces vio su vestimenta, llevaba una playera que no era de ella, luego un pantalón suyo, pero que no recordaba habérselo puesto.- ¿Qué pasa aquí?

Se quedo pensando un momento, y sus ojos se agrandaron notablemente cuando salio del ensueño y recordó todo lo que había pasado, estaban en su segundo día de perdidos cuando al atardecer se comenzó a sentir muy mal y ya no supo nada más.

-Ya recuerdo.- observo su alrededor, estaba en Biwako¿Cómo llego hasta ese lugar?, eso le causo alegría y el clima mas alegría, estaba despejado, era de mañana.- Seguramente me desmaye y así pase la noche.

Entonces regreso a ella el recuerdo de su sueño, pero empezó a dudar si en verdad era un sueño, había sido tan real, por lo menos esa ultima parte.

-Se sentía tan bien.- se dijo recordando el contacto, pero entonces recordó algo más importante.- ¿Y Tai?

La idea que primero llego a su cabeza fue el abandono, Tai la había abandonado, cosa que la hizo sentir una profunda tristeza y desilusión, luego llego otra idea, tal vez la abandono para pedir ayuda, cosa que la animo pero no tanto, y llego a pensar mas cosas, su cabeza trabajo rápidamente, pero todas ellas se disiparon cuando a sus espaldas escucho unos pasos en el suave pasto que rodeaba los alrededores del lago.

-Ya despertaste, me alegro.- se escucho un tono sincero y alegre, y algo más que Jun no pudo descifrar hasta que volteo, era Tai.

La chica mostró una sonrisa, volteo y la sonrisa se le desdibujo, Tai estaba ahí, sonriendo, aunque pesadamente, pero su aspecto era tan penoso que la chica sintió que se le encogía el corazón.

El chico tenía su ropa bastante gastada, rasgada en algunos puntos, su rostro se veía limpio a pesar de tener aspecto desgarbado.

-Tai… ¿Qué paso?- Pregunto Jun, aunque la pregunta que en realidad quería hacer era "¿Qué te paso?"

-Te dio fiebre, lo siento, es mi culpa, si te hubiera dejado cambiar en cuanto nos resguardamos debajo de ese árbol tal vez no habría pasado.- El chico se dejo caer a un lado de la chica, pesadamente, era difícil saber que tenia, pero él lo sabia perfectamente.

-No es tu culpa.- grito la chica con angustia.- No… no es tu culpa, ya mucho has hecho con cuidarme, no se como agradecerte.

Jun bajo la mirada, por un momento sintió que no merecía esa atención, pero por otro lado pensó que no había mas remedio para Tai. Estaba en esos pensamientos cuando su cabeza empezó a darle vueltas, y de momento se sintió muy débil.

-¿Te sientes bien?- pregunto Tai

-Solo un poco mareada, a de ser por que aun no me recupero del resfriado.- repuso la chica.

-No creo, ya no tienes fiebre, y tus colores han mejorado mucho, ha de ser debilidad, llevas casi dos días sin comer.- Dijo Tai quitándose su mochila, la abrió y adentro tenia unas cuantas frutillas silvestres y nueces.- come, las acabo de ir a conseguir, no saben muy bien, pero es todo lo que tenemos por el momento.

-Gracias.- la chica tomo varias de los productos que Tai le ofreció y comenzó a saciar su hambre con ellos, no tenían el mejor sabor, de hecho, algunas no tenían sabor, y los que tenían eran dulces y a la vez agrios, o amagos ligeramente.- Creo que estas mal, el primer día comí, ayer que me desmaye comí aunque sea un poco, apenas debería ser un día sin comer, y eso seria al atardecer, no creo que lleguemos a medio día.

-Solo que no te desmayaste ayer, eso fue anteayer.-Dijo Tai, y con sus palabras la mente de Jun se consterno.

-No… debes estar bromeando.- contesto incrédula.

-No, anteayer te desmayaste, al anochecer encontré Biwako, ayer te cuide todo el día, y hoy despertaste, es muy justo, por que precisamente ayer aun llovió, pero hoy amaneció un clima perfecto.

Había algo extraño en Tai, para alguien que lo conociera de toda la vida o por lo menos lo conociera bastante habría sido muy claro, para Jun no lo era tanto.

Jun se acerco un poco a él, lo miro atentamente, noto las pequeñas ojeras que se formaban bajo sus ojos y también lo enrojecidos que estaban, y un aire de tristeza, algo que la cautivo un instante, pero que la llenaba de profundo desasosiego, era claro que algo le había pasado en ese día que paso cuidándola.

-Cuéntame todo, cuéntamelo con detalle, y cuando digo todo, es todo.- Dijo Jun, con una mirada seria a lo cual Tai no pudo menos que sorprenderse, pero luego cambio su expresión por una sonrisa amarga.

-¿Tan mal me veo?- Pregunto el chico sin levantar la vista que había clavado en el suelo, y no tuvo que levantarla por que sabia la respuesta.- Te lo contare, cuando me pediste que nos detuviéramos descansar perdiste el conocimiento, toque tu frente y no se necesitaba ser un genio para darse cuenta de que tenias fiebre, y lo peor es que pronto comenzó a llover, así que necesitábamos refugio, sobre todo por que así no mejorarías, te cargue a mi espalda y camine por no se cuanto tiempo, oscureció, y cuando pensé que no podría avanzar mas llegamos aquí.

Jun escuchaba atentamente, le parecía algo increíble, lo mejor que le pudo haber pasado es quedar así, por que no lo hubiera soportado, aunque después se recrimino, por que no pensaba en lo que Tai paso, trato de imaginarse su desesperación, y eso fue muy doloroso.

-Pero el que llegáramos aquí no me servia en ese momento, afortunadamente encontré un refugio.- el chico señalo la vieja embarcación que les sirvió de refugio.-entonces… bueno, no había tiempo de dudar, tuve que secarte, ocupe algunas de mis playeras de algodón, y te cambie de ropa, quise ponerte algo abrigador, así que te vestí con algunas prendas mías y tuyas, y con una playera vieja puse un trapo mojado en tu frente…

-Tu… ¿me desnudaste?- Pregunto la chica muy impresionada por no decir avergonzada.

Tai siguió evitando el contacto visual, y no respondió de inmediato, entonces siguió su relato.

-Tuve que hacerlo, lo primero era secarte, no te preocupes, lo hice rápido, y te vestí de la misma forma.- La chica se reviso, sobre todo la ropa interior, y se dio cuenta que al igual que el resto de su ropa, era diferente, por lo menos su pantaleta, por que sostén no tenia, esto le causo un gran rubor.- te cuide hasta que bajo un poco tu temperatura.

-¿No dormiste?-pregunto la chica con preocupación, cada vez su rostro mostraba mas angustia por el chico.

Tai puso un gesto mas sombrío del que ya de por si tenia, y a Jun le pareció que a la vez era un gesto de horror.

-Después hablamos de eso.- contesto el chico.- Ayer amaneció lloviendo aun, pero al medio día paro, y para el atardecer por fin se despejo, pude ir a buscar un poco de nueces al bosque antes del anochecer, y buscar un poco de ramas para hacer una fogata, aunque apenas hoy se están secando

Él chico señalo un pequeño montón de ramas que estaban al sol, aun lado de la embarcación.

-Pasamos otra noche, tu ya estabas mejor, casi era solo esperar a que despertaras, y hoy el cielo estaba despejado, como puedes ver, te saque al sol, creo que hacia falta, y fui al bosque a buscar un poco mas de comida, y ahora que regrese ya estas despierta, es en general lo que paso.

La chica trataba de asimilar todo mientras terminaba de ingerir las provisiones recolectadas por Tai, todo le parecía tan ajeno…

Pero las cosas habían dado un gran giro, aunque ellos no lo supieran, las precipitaciones causantes de la suspensión del campamento también había provocado la reunión masiva de todos los vigilantes del bosque, guardabosques y oficiales forestales, ya que necesitaban organizar las rondas de seguridad, para asegurar de que esas lluvias no hubieran causado algún incidente con paseantes, cazadores ilegales o leñadores furtivos, entonces, al cumplirse tres días de que Jun y Tai se extraviaron por fin fue notado.

Sus familiares fueron quienes lo notaron de hecho, escucharon que el campamento se había suspendido, esto fue el segundo día en la mañana, pero creyeron que tal vez llegarían en cualquier momento, pero no lo hicieron, ese mismo día en la noche llamaron a los organizadores, pero nadie pudo darles razón, hablaron a la policía de Otsu, que les indicaron que deberían esperar unas horas mas para poder declararlos extraviados, y en la mañana de el tercer día era oficial, Tai y Jun estaban declarados perdidos, las familias estaban demasiado alarmadas, Kari preocupada, Davis aun mas, aunque no se llevaba bien con su hermana no significaba que no la quisiese, todos sus amigos se reunieron, pensaron en la posibilidad del digimundo, pero no consiguieron nada, Tai había dejado su digiviece en casa.

A medio día por fin se comunico a los guardabosques de la situación, y comenzó la búsqueda, mal organizada por no faltar a la verdad, al desconocer el punto exacto donde los chicos estuvieron por última vez en el camino no sabían por donde comenzar, el primer lugar donde comenzaron fue a diez minutos del inicio, algo tonto pero así sucedió, y de ahí comenzaron a peinar el bosque en todas direcciones, lo cual no rendiría frutos a corto plazo, los chicos aun se encontraban a treinta kilómetros al oeste del camino, pero todo ello no era conocido por Jun ni por Tai.

-Ahora dime por que no has dormido bien.- Dijo Jun una vez término de comer lo que Tai le había ofrecido.

-No podía descuidarte un momento, estabas enferma, solo dormí lo necesario.- Contesto con una sonrisa.

-¿Por qué haces esto?-Pregunto la chica bajando la mirada.- Velas tanto por mi que incluso pasas sueño y hambre, no se por que lo haces.

-Vamos, lo haría cualquiera, o por lo menos se que tu harías lo mismo, estamos juntos en esto, no quiero dejarte sola, y no me perdonaría si la enfermedad hubiese empeorado.- Contesto Tai con firmeza, haciendo que Jun abriera un poco los ojos.

-Gracias Tai, pero ahora es mi turno, debes dormir un poco, ya has hecho mucho por mi, ahora me toca cuidarte un poco, duerme y yo te cuidare.- Dijo Jun con una mirada acongojada.

-No te preocupes, no es necesario.- Iba a justificarse cuando Jun lo abrazo, cosa que sorprendió a Tai.

-Por favor, déjame hacerlo, quiero hacerlo, duerme un rato y deja que te cuide.- Pidió Jun, Tai sonrió y provoco un sonido que era similar al asentimiento.- Gracias.

-Pero solo un rato, ya que estas mejor deberíamos pensar que hacer.- Dijo Tai.

-Claro, pero primero descansa.- Jun se levanto de la cama improvisada y Tai se recostó.

No tardo ni un minuto en caer rendido, tan pronto cerro los ojos se perdió en los brazos de Morfeo.

Jun lo observo mientras buscaba los últimos vestigios de nueces en el fondo de la mochila, entonces se acerco a Tai, cuando estuvo segura de que dormía profundamente se acerco mas, puso su cara sobre la de él y junto sus labios, apenas fue un roce, pero no supo ni por que lo hizo, se ruborizo de inmediato y pidió al cielo que Tai no se despertara, se moriría de la vergüenza, pero el chico no se movió, y en cambio comenzó a roncar levemente.

Decidiendo no pensar en esa actitud suya, que le parecía tan rara, observo con atención el lugar donde estaban.

El bote que les sirvió de refugio era de madera, eso le daba una idea, pero antes de pensar mas en ella continuo observando, entonces vio su mochila, se acerco a ella, la reviso y vio que solo contenía su ropa interior, rápidamente, volteando previamente a Tai y comprobó que siguiera durmiendo, entonces tomo un sostén y se lo coloco, entonces se volvió a poner la playera que tenia, que por supuesto que era de Tai, al parecer la que estaba en mejores condiciones.

Luego observo el lago, era preciosos, hasta le parecía increíble que lo pudiese admirar dadas las circunstancias.

También reviso la cama improvisada, procurando no acercarse mucho para que no le venciera esas rarezas como la que acababa de hacer, y vio que la mayoría de la ropa era suya, y se pregunto que habría pasado con la de Tai, ya que solo había una playera suya, tres en total contando las que tenían ella y él, y dos pantalones, pero nada mas, aparte de que debajo del bote estaba la cajita de primeros auxilios de Tai junto con su ropa interior, pero de lo demás no había señales, o eso pensó hasta que se acerco mas al lago, entonces comprobó lo que fue de las playeras y pantalones faltantes. Habían servido como toallas y pañuelos, Tai las había rasgado, seguramente para secarla, y para poder colocarle los trapos húmedos en la frente, era seguro, y una vez más, en todo lo que llevaban juntos, Tai la sorprendía con su desprendimiento y actos como ese, y se preguntaba hasta donde llegaba la buena fe de ese chico.

Entonces tomo una de las prendas hechas jirones y tuvo una buena idea, algo para agradecerle a Tai todo lo que había hecho por ella.

Paso el tiempo, no podría precisar cuanto, pero poco le importaba, se sentía tan bien, a media conciencia. Tai había despertado, pero solo entreabrió los ojos y los volvió a cerrar, era una sensación tan agradable, la tranquilidad en la que estaba sumido, su cuerpo, aun dolorido, sentía el alivio que tanto pedía. Los recuerdos llegaban a su cabeza, pero trataba de tomarlos con calma, no importaba lo perturbadores que pudiesen ser, sin embargo conforme llegaban esos recuerdos le reafirmaban la determinación de no levantarse, de volverse a sumir en el descanso, pero sabia que no era posible, las cosas no estaba como para hacer esas cosas, era necesario levantarse, aunque con ello se le fuera la agradable sensación que tenia en ese momento.

Abrió los ojos, y se incorporo lentamente, sintió pequeños dolores, seguramente los músculos que se forzaban después de haberse relajado, y se sintió agradecido de que el cerebro no recuerde el dolor, por que con solo hacerlo no hubiera sido capaz de levantarse.

Cuando por fin quedo sentado en la cama improvisada se cubrió los ojos con la palma de la mano, pero solo un momento, el sol estaba bajando nuevamente, aun seguía muy alto, pero no tanto, y tuvo la sensación de calidez en sus labios, no supo como interpretarlo, pero se sintió bien, incluso le causo una felicidad inexplicable, lo siguiente que pudo percibir fue un olor, delicioso olor, así que decidió por fin terminar de levantarse y regresar por completo a el mundo y las sorpresas que le había preparado mientras duro su sueño.

Tai se levanto, bastante mejor, el sueño fue reparador, claro que no completamente, pero por lo menos ya se sentía con mas fuerzas y entusiasmo. Giro la cabeza hacia aquel olor que le era tan grato y encontró dos peces asándose en una fogata, una pequeña fogata a decir verdad, pero era acorde al alimento, los peces eran también pequeños, muy escuálidos, pero sin duda apetitosos en aquella situación.

-Ya despertaste, genial, pronto estará la comida.- Escucho de la dirección del lago, entonces vio llegar a Jun, empapada, pero con una sonrisa que mostraba una gran felicidad… no, mas bien era satisfacción.

-Eso veo.- contesto mostrando una sonrisa.- ¿Cómo es que…?

-Muy fácil, con tus prendas hechas jirones pude hacer esto.- La chica mostró una pequeña redecilla, echa con pedazos de tela, la verdad se veía muy inadecuada, pero no quiso ofenderla.- Hice una red, se que se ve horrible, pero me permitió sacar esos dos peces.

El chico tomo la red, y le dio gracia ver sus playeras, las cuales siempre escogía con esmero, hechas pedazos y convertidas en algo que nunca pensó.

-Ya vez, yo también puedo ser útil.- Dijo la chica guiñando un ojo.

-Yo nunca he dicho lo contrario.- argumento Tai

-Pero de todos modos, hoy tendremos algo en el menú diferente.- Jun sonrió y con ello contagio a Tai.

-Oye, estoy impaciente por que ya podamos comer, creo que aun dormido pude percibir el agradable aroma y me saboree, por que al despertar sentía una agradable sensación en los labios.- Tai no pudo notar como las últimas palabras hicieron que Jun sintiera un golpe, y rápidamente se sonrojo pero no quiso ser vista y se volteo.

-… Eso a de ser.- la chica se acerco rápidamente a los peces que tronaban mientras el fuego doraba su piel.- ya están, podemos comer.

Los dos tomaron asiento alrededor de la raquítica fogata, pero cada uno tomo un pez empalado, la verdad era algo poco digno de un buen restaurante, por que tenia demasiadas espinas y poca carne, pero a ellos les supo a gloria.

Acabaron y ambos se dirigieron a la orilla del hermoso lago para lavarse, entonces Tai noto algo que a esas alturas no debería darle tanta importancia, pero sin embargo lo hacia.

-Oye, no quiero molestarte, pero sigues empapada.- observo Tai, ya que Jun continuaba con su pantalón y playera húmedos pegados al cuerpo, cosa que no molestaba a la chica ya que el sol les proporcionaba suficiente calor para tener que secarse inmediatamente, pero si le incomodo el hecho de que pareciera querer ser una exhibicionista frente al chico.

-Perdón.- rápidamente la chica se atrabanco y tomo una de las prendas que formaban parte de la cama improvisada y se la cambio, mostrándole a Tai un espectáculo extra al que ya había presenciado, aunque recordando que tuvo que desnudarla y secarla lo hacían pensar que sus reacciones eran bastante exageradas.

Tai prefirió no decir nada mas, ya no quería seguir echando mas leña al fuego, además de que ya habían perdido mucho tiempo ahí, y aunque las cosas no se habían puesto mas graves que el cansancio que habían pasado y la enfermedad repentina de Jun, no quería arriesgarse a que se pusiera peor.

Una vez que Jun se cambio y por fin obtuvo una prenda que era propia, se acerco a Tai, decidida a poner una solución, ahora que se veían en una posición privilegiada.

-Jun, ya que estamos en el lago, creo que lo mejor es caminar a su orilla, es un camino seguro, tenemos que llegar a la civilización, por fuerza, es inevitable.- Afirmo el chico.

-Estoy de acuerdo, pero ese recorrido podría tardar mucho.- Respondió Jun pensando que mínimo serian de dos a tres días de camino incesante hasta encontrar algo de lo que buscaban.- Lo de la comida podría ser solucionado comiendo pescado.

Tai reconoció una sonrisa de autosuficiencia de parte de Jun, pero se la merecía, así que asintió.

-Si, eso seria una ventaja, si tenemos que prender una fogata cada día y esta hace humo llamaremos la atención, y dejando una cada vez que nos detengamos a comer, si llegaran a buscarnos podrán encontrarnos.- Tai tomo una pausa y continuo.- Y si como pensabas, ven el humo de la fogata, las probabilidades de que nos encuentren subirán significativamente.

-Es verdad.- dijo Jun mostrando una calida sonrisa.- Partamos ahora mismo

Jun estaba bastante animada con la idea, pero demasiado.

-Tranquila Jun, actuemos con cautela, si sabemos que vamos a tardar mucho en encontrar civilización no podemos ir así como así, debemos tomar precauciones, yo sugiero que descansemos lo que resta del día, nos alistemos y mañana temprano comenzaremos el recorrido¿Qué opinas?

Jun volvió a quedar algo desconcertada, nuevamente sus ideas eran refutadas, pero… Tai no era un líder autoritario, tomando en cuenta que ella ya lo había aceptado como líder, sino que le pedía sus opinión, la tomaba en cuenta y eso la hacia feliz, por que además la idea del chico le pareció genial.

-Si, tienes razón, entonces que así sea.- Afirmo la chica.

-Bueno, pues ya que comimos deberíamos aprovechar el tiempo en algo útil, lavare mi ropa aprovechando que esta haciendo buen clima y se podrá secar, y después iré al bosque a buscar mas nueces y bayas que comer, así no nos tendremos que parar tanto tiempo para comer.-Dijo el chico mientras se levantaba a tomar sus pocas prendas que le quedaban.

-Tai, ya no lo hagas más.- le dijo Jun y cuando Tai se volvió observo como la mirada de la chica mostraba nuevamente desasosiego.

-¿Hacer que?

-Sacrificarte así por mi.- La chica tomo un suspiro.- como el de no dormir por mi o rasgar tu ropa para poder secarme y colocarme pañuelos húmedos.

Tai la observo un momento y asintió lentamente.

-Ya no lo haré, lo prometo.- Contesto el chico en un tono bastante neutro que no convenció a Jun.

-Hablo en serio.- sentencio ella.

-Yo también.- el chico siguió su camino al lago.- pero… lo que hice no fue de ninguna forma un sacrificio.

Jun resoplo algo enojada por la respuesta del chico, pero luego sonrió, por fin había notado la parte terca de Tai, y eso le dio seguridad, cada vez lo conocía más.

Ella también pensó en lavar un poco sus prendas, ya que la mayoría se ensuciaron sirviendo de colchón, aunque por la cantidad, Tai termino antes y dejándolas al sol volvió al bosque a recoger algunas de las provisiones, mientras Jun continuaba el aseo de sus prendas.

Así continuaron la tarde, satisficieron todas sus necesidades, y en la noche los problemas parecían muy alejados de ambos, enfrente de la fogata parecía que estuvieran de paseo, por que ambos se sentían tranquilos, y no era para menos, se sentían mas cerca de la salvación que nunca, y fue tanto que ambos permanecieron viendo el fuego.

Y en ese momento, sin saber por que, ambos se sentaron juntos, al lado uno del otro, y Jun apoyo su cabeza en el hombro de Tai, cosa que no le extraño a Tai, pero no sabia por que, entonces el ambiente hizo que surgiera una conversación tan innecesaria en practicidad pero tan necesaria en unidad que fue bien recibida.

-¿Te has enamorado alguna vez?- La pregunta era realmente inesperada pero no sobresalto al chico.

-Si.- contesto sin más ni más.

-¿Qué se siente?- Dicen que una conversación te obliga a ser honesto dependiendo del tema y la situación, pero no había nada por que ocultar nada.

-Piensas que no hay nada más importante en el mundo que esa persona, es hermoso y doloroso.- La respuesta fue tan directa y seca que parecía algo planeado.

-Yo no creo haberme enamorado nunca, por que solo he sentido desilusión, atracción y cosas así, pero no recuerdo ninguna ocasión que sea tan profunda, así que no creo nunca haberme enamorado enserio o enamorarme algún día.

-Nunca se sabe.

El por que hablaban eso ya no tenia importancia, ahí mismo, el sueño volvió a ellos, y ni los pocos moscos que los rondaban parecía perturbarlos, y sin evitarlo o planearlo…

-Pero quien sabe.- dijo como en un susurro la chica y mirando al chico y este mirándola acerco sus labios a los de él, y volvió a repetir la operación de la mañana, sin embargo fue eso mismo, una operación que no paso a mas, ambos sin decir mas se recostaron en la hierba, tapándose con alguna prenda de las que habían lavado en la tarde y ahora estaban secas, ambos aun lado del otro pero sin hacer contacto siquiera, entonces ambos fueron vencidos por el sueño.

-Pero quien sabe.- volvió a repetir la chica antes de quedarse completamente dormida al igual que Tai.

En el bosque los ojos aparecieron nuevamente, rondando, pero se habían multiplicado, aunque fuera por que así lo seguían decidiendo, o por la fogata, siguieron como cuando eran un par solamente, sin acercarse, pero a la expectativa..

Ojala les haya gustado, seguire trabajando en el, no sera muy largo, a lo mucho sumo que le quedan otros cuatro capitulos, pero no adelantare nada por que suelo cambiar de opinion, hasta la proxima

Goshujin Sama