Muchas gracias por todos los comentarios y seguir ésta historia :') La autora se los agradece.

*Dominatrix: es una mujer que adopta el papel dominante en prácticas sexuales de bondage, disciplina, dominación y sumisión o sadomasoquismo.

Capítulo 4

Me desperté sobresaltado y observé el reloj sobre mi mesa de noche el cual marcaba las 2:14 pm, suspiré y removí las sabanas para sentarme en la orilla de la cama, apretando mis ojos con las palmas de las manos... me sentía aturdido, hacia años que no despertaba tan tarde. Maldije por lo bajo y me metí a la ducha, no sabía si el mocoso era puntual pero por mi parte era completamente estricto en puntualidad.

¿Qué se supone que haría con el mocoso? (Sé lo que haría con el mocoso, eviten comentarios) Pero... ¿Solo iríamos a ese tema? Esto era demasiado extraño ¿tendríamos que hablar sobre algo? Bueno, suponía que no toda la enseñanza sería práctica... aunque... ¿Nos íbamos a poner a gemir como idiotas? Enseñarme a ser sumiso... no pude evitar reírme ante lo estúpido que sonaba, bueno quien sabe y luego salía con una dominatrix capaz y me quedaba gustando. Me preparé una taza de café y me tumbé al sofá esperando la llegada de Eren, no tenía ánimos para comer y mucho menos cocinar.

Esperaba que la cafeína eliminara mi mal humor o por lo menos lo calmara ya que generalmente ése era mi estado de ánimo, aun mas si había pasado una mala noche pensando estupideces y levantándome a estas horas, me sentía pesado, tenso y estúpido (mas de lo normal) como cuando dormía por las tardes... realmente lo odiaba. Observé el reloj de la sala y suspiré, mascaban las 3:05 el mocoso no cumpliría con su palabra, bueno, no es como que no me lo esperaba. Tomé mi celular cuando comenzó a sonar en ése momento, efectivamente era Eren, seguro con alguna excusa y yo aquí esperándolo.

_ Habla.
_ Buenas tardes para usted también.
_ ¿Qué excusa tienes para darme?
_ Vaya, que dulce que eres, mas bien me estoy preguntando en que piso vives porque tengo al menos 10 minutos aquí abajo y no te has decidido a asomarte por algún balcón, Julieta.
_ Serás idiota, tienes que llamar desde un principio. Ya voy a abrirte.

Él estaba esperando recostado en el carro cruzado de brazos más sonrió y caminó en mi dirección al verme en la entrada del edificio. Subimos sin decir palabra alguna.

_ Puedes acomodar tu bolso tras la puerta y sentarte donde quieras – Le ordené - ¿Café o agua? Refrescos no tengo ni jugos.
_ Estoy bien, gracias – Comenzó a buscar en su bolso y sacó un manojo de hojas antes de guindarlo tras la puerta – tienes tu guion ¿Cierto?
_ ¿Eh?
_ Para practicar el guion, el tipo de emociones y todo eso, vamos a recrear las escenas ya que es una buena forma de práctica, es mas fácil entrar en sintonía con el personaje de esta forma.

Oh bueno... tenía un buen punto el niño, tomé mi taza de café y busqué el guion en mi habitación. Tomé asiento frente a él en la sala y revisé un poco el segundo capítulo... y claro comenzaba con besos y metederas de mano. Ya no sabía qué pensar sobre esa mangaka ¿Todos los yaois eran así? Bueno... en Junjou en el primer capitulo ya le habían metido mano al uke. La primera escena la practicamos una sola vez ya que se trataba de un simple beso era fácil de interpretar... mas la siguiente escena.

_ ¡Te dije que no me tocaras! – Repetí el guion mientras sentía como Eren se pegaba contra mi cuerpo y como la sangre se acumulaba en mis mejillas al sentir su lengua recorrer mi oreja... ¡joder! ¡Esto de recrear el guion era enserio! – Sé que esto puede ser un juego para usted pero para mi no lo es.

Sentí como Eren se presionaba más contra mí intentando leer mejor el guion que se encontraba sobre la mesa y no pude evitar mirar hacia arriba, mi vista siguió la forma de su cuello. Mandíbula y labios...

_ No estoy jugando – Había algo atrayente en la forma en que sus labios se juntaban y separaban para formar palabras - ¿O acaso no puedo abrazar o tocar a mi prometido?

En ese momento se separó y volví a sentir mis manos las cuales tenía firmemente apretadas... esto no podía ser peor, me había alterado un poco el mocoso... bueno natural, no me gustaba el contacto físico.

_ Bien, en esta escena entra Hanji y... oh – Me apoyé contra la mesa de brazos cruzados – Parece que no tenemos mas escenas juntos, viene la escena de tu escape y luego el castigo, podemos practicarlo.
_ Hagamoslo.
_ Y por cierto dices que no puedes actuar de uke pero lo hiciste bien, ése tono de voz y el gemido a lo último te salió perfecto.
_ ¡No gemí en ningún momento! – De un segundo a otro mi mano chocó contra su hombro en un leve golpe sin poder evitarlo.
_ ¡Vaya! Te gusta golpear ¿Eh? Bueno, no me importa si me golpeas tú.
_ Masoquista.
_ No soy masoquista, solo por alguna extraña razón me caíste bien a la primera.
_ Si no me dices no me entero – Comenté con sarcasmo.
_ Fuera de esos contextos pienso que nos llevaremos bien... aun que eres muy gruñón.
_ Y tu demasiado sincero – Bueno eso en realidad me agradaba de el – Sigamos practicando.

Era muy útil practicar de esa forma con el en forma de interpretación ademas se podían aportar opiniones y consejos. Nunca había pensado en estudiar de esa forma uno de mis trabajos, generalmente solo leía el guion y según la escena del anime interpretaba la emoción.
Eren me confesó que solía practicar de ése modo todos sus papeles ya que así se sentía mas en conexión con ése papel lo que lo ayudaba al momento de grabar, también me contó acerca de sus antiguos trabajos y a diferencia de lo que había pensado (aunque su enfoque estaba en el yaoi) le gustaba interpretar shonen incluso shoujo y otome (solo coincidíamos en el shonen)

Nos encontrábamos charlando en el balcón luego de haber practicado por lo menos unas diez veces cada escena, el mocoso era un exigente de primera, por lo menos se tomaba enserio su trabajo y ese era un punto a su favor.

_ ¿Preparo café? – preguntó luego de un minuto de silencio.
_ Ok, encontraras lo que quieras en la cocina.

Eran aproximadamente las seis de la tarde ya que estaba comenzando a oscurecer, me resultaba extraño que Erwin aun no hubiera llamado ya que tenía por costumbre hacerlo desde que tenía su primer teléfono móvil, al principio era una molestia pero terminé acostumbrándome... siempre había pensado que cada vez que te acostumbrabas a algo una parte de ti moría. Me acomodé recostando mi espalda a la barandilla del balcón y observé a Eren en la cocina encendiendo una hornilla, bueno al menos no creía que fuera a tener problemas con él (como con la mayoría de las personas que había trabajado) era extraño para mí congeniar con otra persona tan fácilmente, por eso tener a ése niño dando vueltas por mi departamento tranquilamente... me molestaba un poco, aunque también sentía que me podía acostumbrar, era extrañamente normal o familiar, que sé yo solo me sentía cómodo con él.

_ ¿Cuánta azúcar quieres? – Le indiqué con la mano que una cucharada de azúcar – Bien.

Regresó al balcón y le acepté la taza dándome cuenta de que era lo único que había ingerido en todo el día.

_ ¿Eres hijo único Levi?
_ Sí.
_ Yo también ¿Buscamos cosas que tengamos en común?
_ Involucrarse tanto es peligroso ¿no?
_ No lo creo, siempre podemos ser amigos – levanté una ceja ladeando un poco el rostro para observarlo ya que él se encontraba apoyado en el barandal observando al contrario del departamento.
_ Quedamos que al terminar con el anime olvidaríamos todo – Di un trago a mi taza de café, volviendo a observar los muebles de la sala.
_ Muy estricto para mi gusto, tienes que aprender a dejarte llevar mas – soltó una risa leve y relajada.
_ Ya tuve mis años para eso.
_ ¿No te gustaría volar? – Pregunta extraña...
_ ¿Acaso te drogas mocoso? – el volvió a reír.
_ No, solo me hago preguntas estúpidas.

No sabía cuánto tiempo nos habíamos quedado en silencio luego de eso, pero ahora el cielo estaba completamente oscuro y el clima había bajado al menos un grado. Me dispuse a tomar las tazas y llevarlas a la cocina para lavarlas, dejando a Eren en el balcón o al menos eso creí yo si no fue hasta que sentí cómo sujetaba mis manos dejándolas contra el bar de la cocina en una posición parecida a la de la escena del anime.

_ Levi, quiero besarte.

Sujetó mis caderas y me hizo dar media vuelta. Al instante sentí su aliento chocar contra mi rostro seguido de sus labios contra los míos, a diferencia de la vez anterior esta vez decidí no dar pelea por lo que intentaba controlarme y lo dejaba guiar toda la situación... aunque él volviera a los besos lentos y empalagosos que me molestaban. Pasé mis manos por sus brazos hasta llegar a su cuello el cual rodeé con mis brazos obligandolo a inclinarse un poco más sobre mí, quería incitarlo a aumentar el ritmo del beso y casi sonrío al lograr mi cometido. Eren era un niño por lo que provocarlo no sería difícil. Difícil sería detenerlo, según mis recuerdos era un terco.
Mordí su labio inferior al sentir cómo terminaba de invadir mi espacio personal al introducir una de sus piernas entre las mías, me sentía un poco acorralado y eso me molestó por un segundo mas tampoco podía negar que me gustaba el calor de su cuerpo contra el mío. Deslicé mi lengua en el interior de su boca y me estremecí ante un beso que no tenía nada de delicado, su lengua era como el fuego intentando consumir todo a su paso.
Otra vez estaba esa sensación de enojo al verme dominado, no podía controlarlo por lo que sin pensarlo lo sujeté por la camisa y lo aparté intentando recuperar la respiración y calmar las emociones.

_ ¿Qué sucede? – Sujetó mi cabello, tirando de el para acomodar mi cabeza y dejar mi cuello expuesto – Me gusta tu piel.
_ Espera, Eren – Tensé mis manos sobre sus hombros al sentir cómo recorría desde la clavícula hasta la mandíbula con su lengua y luego mordió – Mocoso, no dejes marcas.
_ Está bien – Sus manos recorrieron mi espalda hasta llegar a mis muslos, estuve apunto de golpearlo para que le bajara dos tonos a la situación pero me sujeté de sus hombros ya que me subió al bar de la cocina, el mocoso estaba jugando con su suerte – Relájate.

¿Cómo me iba a relajar si me estaba desabotonando la camisa?

_ El que se tiene que calmar eres tú, Eren – El sonrió.
_ Solo quería jugar un rato con tu piercing.

Tomó el pedazo de metal entre sus dedos y le dio un leve tirón... ¿Enserio estaba dejando a este niño hacer lo que quisiera conmigo? ¿En qué te equivocaste Levi? Bueno no podía negar que lo que hacía se sentía bien pero tenía que detenerlo antes de que empeorara.

_ Ya es suficiente – sujeté sus manos manteniendolas alejadas de mi cuerpo – Ya es suficiente por hoy, Eren.
_ Está bien, lamento lo de la marca, me dejé llevar.

Sujetó mi camisa volviendo a abotonarla y me bajé del bar para caminar hasta el balcón y cerrar la puerta. Suspiré con enojo frente al espejo al notar la marca roja en mi cuello, tenía que ponerle limites al mocoso ¿Cómo la iba a ocultar? A menos que usara una bufanda que me tapara hasta la boca... en esta época de calor, si claro, bastante bien que se iba a disimular, estúpido mocoso me las iba a cobrar.

No podía negar que sentía una leve atracción por el mocoso, era extraño y no sabía cómo reaccionar ya que era la primera vez que me sucedía con un hombre, tampoco es que me estaba considerando gay, hay personas que atraen sin necesidad de nada, suponía también era por lo besos y la metedera de mano o la forma en la que nuestros cuerpos se acoplaron naturalmente cuando me acorraló contra el bar. Mordí el interior de mi mejilla para detener el flujo de pensamientos.

_ Levi vamos a cenar juntos – Este niño era un peligro, le gustaba involucrarse demasiado.
_ No, tenemos que tener nuestros límites.
_ Sigues pensando que me voy a confundir – sonrió – ya he tenido este tipo de relación antes y no sucedió nada, ademas es solo una cena. Hay días en los que no me gusta estar solo.
_ Muy bien – Enserio vivía solo ¿huh? Bueno una cena no iba a matar a nadie - ¿Quieres comer aquí o tienes un lugar en especifico?
_ Hay un lugar al que quiero ir.

Eren terminó metiéndome en un restaurant de sushi... para lo que me gustaba el pescado crudo, prefería la comida bien hecha y si era posible hasta el punto de casi estar quemada. ¿No pensaban en las bacterias que se encontraban en las cosas crudas y el montón de enfermedades? Por lo visto el mocoso no, ya que se encontraba devorando el pescado crudo como si no hubiera un mañana. Removí los fideos un poco antes de llevarme el primer bocado a la boca, la comida extremadamente caliente tampoco me gustaba, me parecía difícil de comer por lo que siempre esperaba a que se enfriara un poco... claro que con el ramen era una molestia ya que los fideos perdían consistencia (exigente con la comida ¿donde?). La próxima vez escogería yo el lugar... sonreí ante mi desliz mental, no iba a haber una próxima vez.

_ Vaya, es la primera vez que te veo sonreír. ¿En que pensabas?
_ En las mil formas de matarte si vuelves a hablar con la boca llena – se apresuró a tragar.
_ Lo siento, es que me sorprendió que sonrieras, yo suelo reírme por cualquier cosa y por lo visto tú no, así que me dio curiosidad por saber.
_ Nada fuera de otro mundo. Tú solo sigue comiendo.

Luego de un par de insistencias de parte de Eren y mis rotundas negativas terminamos de comer en aproximadamente media hora (controlador ¿donde?). Pagué la cuenta y cuando nos dirigíamos hacia el estacionamiento mi teléfono comenzó a sonar... el bendito aparato estaba molestando demasiado.

_ ¿Qué sucede?
_ Nada, sabes que solo llamo para molestarte.
_ Ya te habías tardado pero ahora no puedo hablar contigo.
_ ¿Desde cuando estás ocupado para mí? ¡Oh! Seguro estas con Eren – el imbécil se empezó a reír – ¿Te están dando duro contra el muro?

Le colgué al volver a escuchar cómo había arrancado en risas de nuevo, si que podía ser una molestia cuando se lo proponía. Volví a maldecir mi lengua y al momento en el que le había soltado la información, tenía que mantenerme alejado de Erwin por un tiempo. Entré al auto del mocoso y acomodé el cinturón de seguridad (no había quedado mas remedio que usar su auto). Él se acomodó tras el volante y encendió el carro. Por alguna extraña razón íbamos a mitad de camino y Eren no había mencionado palabra alguna y digo extraña porque hablaba hasta por los codos. Estuve tentado a romper el silencio en varias ocasiones pero tampoco tenía algún tema de conversación o algo por el estilo, no era bueno para eso.

_ Levi ¿puedo llamarte cuando quiera?
_ Solo para cosas importantes.
_ ¿Y enviarte mensajes?
_ No me gusta responder mensajes.
_ ¡Oh vamos! – Sonrió – No puedes ser tan aburrido en tu vida ¿Qué haces cuando no trabajas? ¿Pasas el día encerrado en tu departamento? ¿Nuestros encuentros serán en tu departamento?
_ ¿Encuentros? Lo haces sonar como si fuéramos amantes.
_ ¡Somos dos amantes que se ocultan de sus parejas para dar rienda suelta a nuestra pasión prohibida! – Comenzó a reírse.
_ Deja de ver novelas, niño.
_ ¿De qué hablas?, nosotros dos vivimos por el drama.

Estacionó frente a la entrada del edificio y me dispuse a abandonar el auto y digo dispuse porque Eren me sujetó de un brazo cuando estuve a punto de salir.

_ Hay algo que quiero preguntarte – Suspiré. Lo pudo preguntar durante el trayecto ¿no?_ ¿Por qué te limitas? Al menos frente a mí puedes hacer lo que quieras, ya que soy un extraño.
_ ¿Limitarme? Siempre he sido una persona que hace lo que quiere.
_ Entonces hazlo – De algún momento a otro no podía apartar mi atención de su rostro, de sus enormes ojos y de sus labios... seguía pensando que la forma en la que se movían hipnotizaba – No quiero contenerme Levi y tampoco quiero que lo hagas tú.
_ Pues entonces tienes que saber que habrá consecuencias.

Lo tomé del rostro y le di un pequeño beso antes de salir del auto, el pareció frustrado pero divertido al mismo tiempo... no le iba a dar el gusto al mocoso, al menos no tan pronto.

_ ¡Entonces! ¡¿Puedo llamarte cuando quiera?!


(Autor: se que está raro! Y todo lo demás pero necesitaba el cap así e.e! ya volverá a ser normal para el siguiente capítulo XD y necesitaba motivar al enano! Viene candela!)