Habían pasado tres meses y se acercaba el día de la partida, Jericho estaba conviviendo con los lobos, se había ganado la lealtad del lobo alfa y había establecido un gran lazo de amistad con toda la manada, en especial con los cuatro lobos destinados a acompañarlo por el resto de su vida. Mientras él estaba sentado con los lobos que más se llevaba, el lobo Alfa le llamó para conversar. Aunque ellos se llevaban bien, El Alfa no sabía nada sobre él, por lo que quiso conversar con él. Jericho insistió en que se acercara más a él desde donde estaba, ya que él estaba atrapado con los cuatro lobos acostados utilizando sus piernas como almohadas. el Alfa cedió y se acostó en las piernas de Jericho. Empezaron a hablar:
-"Entonces, ¿Qué te puedo contar?"-Preguntó Jericho.
-"Comenzando por tu origen, no se ve que seas de este mundo"-Dijo el Alfa
-"Pues vengo de la Tierra, de otro mundo, así se llama"-contó Jericho
-"Oh, jamás me lo imaginé, y ¿Cómo llegaste a Halkeginia?"
-"Pues, la verdad no sé, solo sé que estábamos en este mundo"
-"¿Y qué te ha pasado durante el tiempo que has estado en Halkeginia?"
-"Pues, muchas cosas, heridas, batallas y... Matrimonio"
-"¿EH? ¿MATRIMONIO?"
-"¿No lo crees?
-"pues, me sorprende"
-"A mí me sorprendió también"
-"Interesante, cuéntame más esa parte"
-"Vale, Vale"-Empezó a contar-"Pues, mis compañeros y yo llegamos a este mundo, hicimos una pequeña casa para guardar provisiones que nos mantuvieran vivos, nosotros dormíamos en los árboles con nuestros compañeros animales que desde luego se convirtieron en nuestros familiares. A los siguientes días nos encontramos con un grupo parecido a piratas, los enfrentamos y de repente sentí algo en mi pecho que gritaba que fuera al castillo. Empecé a correr lo más rápido posible y llegué al castillo, lo escalé hacia el cuarto de la reina y vi a unas personas amenazando a la Reina. Yo entré por la ventana y los maté, pero segundos después aparecieron unas criaturas raras con algo de oscuridad que lanzaban látigos. Yo la cubrí y recibí los golpes. Poco después experimenté el estar a borde de la muerte, ahí la reina se enamoró de mí y pues después me casé con ella"
-"Entonces, tú actualmente eres rey"
-"Si"
-"¡Wow!, es otra cosa con la que me has sorprendido"
-"Si, cuando empezó lo del matrimonio, lo que pensaba es que no podía tener esta suerte, soy un guerrero, no puedo tener esposa o alguien, se podría convertir en el objetivo de mis enemigos"
-"Pero te enamoraste"
-"Sí, sin embargo, es la mujer con la que me siento feliz"
-"Sí, eso es lo que cuenta"
Siguieron platicando hasta que de repente, 5 hombres aparecieron, con espadas, ojos rojos, cabello negro, con un aura asesina y habilidad para manejar el fuego. Empezaron a atacar a los lobos. Jericho, quien veía como los atacaban, la ira le llegó al corazón y les gritó a los cazadores-"¿Quieren pelea? Enfréntense a alguien de su nivel"-Los cazadores vieron a Jericho retándolos. Dieron una risa sádica diciéndole-"Entonces, ¿Tú eres de nuestro nivel?"
-"Así es"-Dijo Jericho, con tono Retador.
Dejaron a los lobos en paz y empezaron a luchar contra Jericho. Él lanzó dos shurikens de energía a dos de ellos, matándolos, después desenvainó sus espadas y empezó a luchar contra los tres, chocando espadas contra espadas. Los tres cazadores realizaron su maniobra de los tres ataques, pero Jericho, viéndolos tan concentrados en su ataque, aprovechó y saltó tan alto como pudo, lanzando dos kunais, atravesando a dos de ellos. El último, consumido por la ira y el odio, se acercó y chocó espadas contra él, pero él hacía como si estuviera martillando, pero Jericho mantuvo su espada en posición de defensa, realizó un movimiento rápido y le encajó la espada, pero el cazador tenía un cuchillo, el cual le encajó en la pierna y le rajó, dándole un gran dolor a Jericho y desangrado, el último cazador murió y Jericho cayó al suelo desmayado, por falta de sangre, el Alfa, viendo cómo luchó para defender, pidió a la manada que ayudaran a encontrar personas cerca para ayudarlo, mientras, los otros se acurrucaban en el cuerpo de Jericho para mantenerlo caliente, el Alfa hizo presión con sus patas en la parte donde se estaba desangrando. Los lobos que fueron a buscar personas para que ayudaran a su amigo encontraron a miembros del grupo eclipse entrenando en combate, rápidamente se dirigieron hacia ellos, indicándoles la dirección de su amigo, ya que no podían hablar. Para su buena suerte, los miembros de Eclipse: Usui Kuuma y su hermano Yuuta, con Jumounjii Kou y Jumounjii Haruto,les entendieron y los siguieron hacia esa dirección. Al llegar, vieron a Jericho desmayado con un montón de lobos acurrucados. Corrieron a atenderlo, mientras iban hablando
-"Oye, él es el esposo de Henrietta ¿No?"-Preguntó Yuuta.
-"Sí"-Respondio Kuuma
-"¡ENTONCES ES EL REY DE TRISTAIN, DEBEMOS SALVARLO!"-Exclamó Haruto
-"Bien, Kou, ve a velocidad a por equipo médico al castillo y llama a su ex-equipo, debemos llevarlo al castillo"-Ordenó Haruto
-"¡SÍ SEÑOR!"-dijo yéndose.
El lobo alfa retiró sus patas y se acostó en alguna parte cerca del cuerpo de Jericho para mantenerlo cálido, ya que estaban en la nieve. Llegaron los miembros del Fenix Negro con una camilla. Le vendaron la pierna, lo subieron a la camilla. Se dirigieron al castillo, pero el lobo alfa los paró indicándoles otro lugar donde atenderlo más adecuadamente.
-"Vaya, este lobo es muy inteligente"-Elogió Haruto
-"Gracias, es un honor"
Todos quedaron anonadados, pensando: "¡Está hablando!"
-"¿Todos los humanos son así?"-pensó el lobo sarcásticamente.
Todos se dirigieron a una cueva en las montañas nevadas. Kou y Haruto se fueron a recolectar leña para hacer una fogata y así dar calor.
Mientras, en Do Ornielle, La Reina Henrietta decidió ir a donde Saito y Louise como una visita, y ver a su esposo como un guardián, aunque, la verdad es que iba a abrazarlo y acurrucarse en él, para recobrar sus "puntos de amor". Agnes y Tiffania la acompañaron en una carreta.
Saito y Louise se encontraban afuera de la mansión, sentados en un pequeño campo de flores. Louise estaba en su 8º mes de embarazo, su vientre estaba muy grande. Saito le pasó la mano por su vientre, sobándola por sus bebés, sintiendo una parte de su cariñoso padre. Habían visto la carreta de la reina Henrietta. Como el señor Feudal de Do Ornielle saludó a las tres señoritas con una reverencia.
-"¿Donde está mi cariñito?"-Preguntó Henrietta.
Esa pregunta puso muy nervioso a Saito, no quería decirle que se fue a las montañas nevadas. Louise se paró y se dirigió a lado de Saito y le dijo que se había ido a las montañas nevadas. Henrietta se puso furiosa, creyendo que su esposo le había mentido, le pidio permiso para pasar la noche hasta que su amado llegara. Ellos aceptaron extrañados. Agnes fue asignada como representante de la Reina Henrietta mientras ella se quedaba en Do Ornielle y se fue de regreso al castillo.
Regresando a lo de las montañas nevadas, Jericho se había despertado de golpe, viendo alrededor, notando la presencia del Alfa y los lobos, junto con los miembros del equipo Eclipse,
-"¿Dónde estoy?"-Preguntó Jericho.
-"En una cueva"-Dijo Alfa.
-"¿Cómo llegué aquí?"
-"Pues, nosotros te cargamos y te atendimos aquí"-Dijo Haruto.
-"Y ustedes ¿Cómo llegaron aquí?
-"Los lobos nos guiaron aquí"
-"Oh, les agradezco"
-"No hay de qué"
Cayó la noche y toda la manada se fue a dormir, junto con los miembros de Eclipse. Jericho se levantó y salió de la cueva, con un poco de dificultad y se sentó en un lugar para disfrutar de la vista. El Alfa, vio que su amigo salía de la cueva, lo siguió. Jericho sintió su presencia, pero fingió demencia. El lobo pidió que si lo podía acompañar. Él aceptó y se sentó a lado. Empezaron a platicar:
-"Qué bonito está el cielo ¿No?"Dijo Jericho.
-"Si, me hace sentir que ya no tengo a nadie con quién compartir la vida"
-"¿Porqué lo dices así?"
-"Porque así estaba cuando mataron a mi esposa, quien estaba embarazada"
Jericho se sorprendió-"Y ¿Qué fue lo que pasó?"
-"Nos atacaron así como nos atacaron ahorita, solo que diez mil veces más"
-"Lo siento, no tenía idea"
-"Tranquilo, no te preocupes, eso quedó en el pasado"
Siguieron hablando hasta que llegaron al punto:
-"Oye, ahora que no tienes nada qué perder, ¿Porqué no te unes como mi familiar?"
-"Eso suena bien, pero soy el líder de la manada, no podría..."-Lo interrumpió Jericho-"Tranquilo, tengo amigos que te ayudarán con esto, lo que necesitan aquí son personas a quienes les gusten ayudar"
-"¿Podría conocerlos antes?"
-"Por supuesto, ya conociste a cuatro de ellos"
-"Oh, ¿A quienes?"
-"Los primeros que llegaron, pertenecen a un pequeño ejército particular de Tristain llamado Eclipse, también les gusta andar en los bosques y en la naturaleza, por lo que no será problema traerlos hasta aquí"
-"Oh, me sentiría agradecido si pudiera hacerlo"
-"No hay de qué, considéralo un regalo de mi parte"
-"Te lo agradezco"
Llegó el amanecer y Jericho levantó a los lobos para realizar el contrato del Familiar. Y así, los lobos se convirtieron en los familiares de Jericho, se lanzaron encima de él lamiéndole la cara. Finalmente se apartaron de él para que pudiera levantarse. Después, vio que su grupo se estaba levantando, vieron a Jericho parado afuera de la nieve, se preocuparon y se dirigieron a donde estaba él. Lo vieron cómo es que su ex-líder caminaba renqueando debido a su pierna herida. Lo ayudaron a regresar a la cueva. Poco después, Jericho se acordó de que era el octavo mes de embarazo de Louise, por lo que el tiempo de que iría a ocurrir la amenaza de la tragedia se estaba acercando, cada vez estaba más frustrado. Los demás estaban despiertos, vigilando a su compañero de que no hiciera alguna locura.
-"¿Qué me están viendo?"-Preguntó efusivo.
-"Te vigilamos para que no hagas algo impulsivo"-Contestó.
-"¿Como qué?"
-"Intentar irte a quien sabe donde, preocupando a la reina, tu esposa"
-"Por eso son guardias reales, para protegerla, en caso de que yo no esté"
Jericho, intentando evadir decir sobre su intenciones de haber hecho todo ese enredo, cedió por contarles
-"Bien, ¿Recuerdan cuando estaba muerto?"
-"Sí"-Dijeron los presentes
-"Ese momento hablé con Lord Brimir, dándome una responsabilidad relacionada con los magos del vacío, el deber de protegerlos"-Contó Jericho
-"Oh, tiene sentido, pero ¿Qué tiene que ver con que estés aquí, con los lobos?"-Preguntó Jorgen
-"Pues, ellos cinco se convirtieron en mis familiares"
Todos se sorprendieron-"¿Cómo? Si ni siquiera haces magia, es más, eres más tecnológico y habilidoso que mágico"
-"Pues, Es causa de Lord Brimir, él fue quien hizo que el destino nos enlazara para luchar contra el mal, de cualquier manera que se manifieste"
-"Bueno, si tu lo dices, pero nunca olvides que nos tienes a nosotros para luchar contra ese mal"
-"No lo olvidaré"
-"Bien, nosotros nos vamos"-Dijeron los miembros del grupo Eclipse mientras se iban
-"Esperen, quiero pedirles algo"-Dijo Jericho.
-"¿Qué pasa?"-Preguntó Haruto
-"¿Les gusta vivir en la naturaleza?"
-"Si, ¿Por?"-Preguntó Kou
-"¿Podrían empezar a vivir con los lobos?"
-"Si, de hecho, pensábamos en venirnos aquí, veo que nos necesitan más aquí que allá"
-"Se los agradezco mucho"
Se fueron. Su grupo: Jorgen Hanzen, William de la corte inglesa, Franz Le Quattro y Juan de la Castilla se quedaron como un apoyo mientras se recuperaba Jericho. Tras unas horas, fueron a cazar algo para comer, tiempo en el que se recuperó de su pierna. Se quitó el vendaje, tomó sus armas, y fue a subirse al caballo que tomó de Do Ornielle, y con sus familiares lobos, partieron hacia esa tierra. Posteriormente, los ex-compañeros de Jericho volvieron, y cuando vieron la cueva vacía, se enfurecieron.
Mientras, en Do Ornielle, la reina, sentada en el comedor, con una cara de puchero, extrañando a su marido de tanto tiempo sin verlo. De pronto, tocaron la puerta, Siesta abrió, resultando ser los amigos de Saito: Guiche de Gramont, junto con Montmorency, su novia, acompañados de Reynald, Malicorne De Grand Pretta y Gimli. Al entrar, se dirigieron a la sala, donde encontraron a la Reina, con su cabeza recostada haciendo un puchero. Al cruzar miradas, ellos se percataron de que tenían que arrodillarse. Al hacerlo, Henrietta les dijo que no tenían que hacer eso. Pero aún así siguieron. "Ya chicos, no tienen que hacer eso"-Dijo Saito-"En Do Ornielle hay igualdad, así que párense de una vez"-Sus amigos le hicieron caso y se levantaron y se fueron a sentar a la sala. Una vez ahí, Guiche le preguntó a la reina qué es lo que hacía en ese lugar. Ella contestó que estaba esperando a su querido esposo. Todos se quedaron boquiabiertos, a excepción de Louise, Saito y Siesta.
-"¡¿Qué?!"-Exclamó Guiche totalmente sorprendido
-"Tiene esposo"-Confirmó Saito-"Es el tipo que quedó al borde de la muerte hace rato"
-"¡¿Al borde de la muerte?!"-Exclamó esta vez Motmorency.
-"Él mismo lo explicó, pero parece que sólo a nosotros y la princesa saben de ese pequeño relato, pero ustedes lo vieron, hasta les expliqué lo que había pasado, hasta lo vieron"-Le explicó de nuevo Saito. Se acordaron. "Ah, ya me acuerdo", dijo Guiche al llegarle la imagen a la mente.
-"Sí, él es mi esposo, me enamoré de él al verlo arriesgar su vida por mí"-Comentó Henrietta románticamente.
-"Eso es amor"-suspiró Motmorency. Después dijo: "que bien que aún haya hombres así, quisiera uno así"
-"Montmorency"-Le llamó la atención Guiche por su comentario, que le afectó, pero ella le lanzó una mirada que hizo que le diera Escalofríos.
-"Vamos, llévense bien"-Dijo Saito tratando de desaparecer el ambiente tenso entre la pareja.
-"Por cierto, Saito, ¿Dónde está Louise?"-Preguntó Guiche sacándose del tema.
-"Está descansando, ya tiene 8 meses de embarazo, ya falta poco para que nazcan"-Le respondió Saito.
-"¡¿Eeeeh?¿Louise está embarazada?!"-Exclamó Motmorency.
-"Sí, la verdad es que está desde hace 8 meses"
-"Entonces eso quiere decir que..."
-"Sí, ya van a nacer, dentro de un mes"
-"Y por decir que van a nacer significan que son dos"
-"exacto"
-"Felicidades"-Dijeron todos menos los que ya lo sabían mientras los abrazaban festejados.
En el camino de Jericho, en la noche, iba a toda velocidad hacia la mansión de Do Ornielle, sus lobos, corriendo a la misma velocidad, de repente veían a varios demonios tratando de interceptarlo. Los lobos los embestían y mordían, haciéndolos desaparecer. En uno de esos saltó uno de los demonios hacia Jericho. En un intento de tlaquearlo, El Alfa aceleró más su velocidad, saltó y lo mordió en el brazo, perdiendo a su objetivo, pero también se llevó al lobo con él, ya que con una mordida no lo pudo desaparecer. Ambos cayeron. El demonio se levantó y sacó su espada para apuñalar al lobo. Él, sumido en la desesperanza, cerró los ojos para evitar ver cómo se le acercaba su hora de morir. Jericho corrió como flash, desenvainó su espada, bloqueando el tajo de la espada del demonio. Después de desviar el ataque, soltó su espada, los ojos de Jericho brillaron a un rojo escarlata y de una maniobra, agarró la cabeza del demonio con sus piernas y lo lanzó tumbándolo. Luego tomó su espada y se aproximó hacia su oponente y alzó la espada, al alzarla, le dijo-"No perdonaré a cualquiera que lastime a mis amigos, reconoce tu lugar"-Terminó de apuñalarlo. Sacó su espada del cuerpo muerto, la limpió de la sangre morada y la guardó de nuevo en su espalda. Sus ojos dejaron de brillar y volvieron a ser cafés.
Luego se aproximó hacia su familiar para verificar que estuviera bien.
-"¿Estás bien?"-le preguntó.
-"Sí, no te preocupes"-Trató de levantarse, le salió un chillido.
-"No te sobreesfuerces, descansaremos aquí"-Dijo y declaró.
Jericho ordenó a sus lobos que cuidaran al Alfa mientras él buscaba leña para hacer una fogata ya que hacía frío. A cabo de un rato, volvió donde se encontraban sus lobos y su caballo, que le había tomado cariño, encendió la fogata y todos se acercaron. Jericho se sentó y los lobos reposaron sus cabezas en sus piernas. Pasó otro rato y los lobos se durmieron profundamente. Jericho no podía dormir, pues él es el que cuidaba durante la noche a sus familiares y al caballo, que también estaba dormido. Se levantó acomodando las cabezas de sus lobos para que se acostaran en el suelo y se alejó un poco, se volvió a sentar y empezó a meditar.
En la meditación, tuvo una visión en la que Henrietta estaba muerta en sus brazos, Saito y Louise, igual de muertos, las hijas gemelas a punto de ser asesinadas entre las sombras y sus lobos, con cuchillos encajados en sus costados
Gritó de miedo sacando sus espadas por un impulso, haciendo que lobos se despertaran
-"¡¿Qué pasó?!"-Exclamó el Alfa
-"No, nada, sigan durmiendo"-Le contestó Jericho una vez calmado.
-"No, díganos, tenemos derecho a saberlo, sé que tienes una preocupación, no lo guardes para tí"
-"Está bien, tuve una visión en donde todos a los que quería morían frente a mis ojos, incluso ustedes, es por eso que me da miedo, no quiero que nadie muera, me siento impotente a ver esas visiones"
-"entendemos, pero no tienes que sufrir así, si cargamos con ese peso, juntos, podremos superarlo"
-"Gracias, chicos"-Dijo, dio un suspiro-"¡Sigamos!".
Después de descansar un poco más y amaneciendo, Jericho levantó al lobo Alfa y lo puso encima del caballo, con un poco de cuidado, ya que el lobo estaba herido. Empezaron a caminar. Mientras caminaban, Jericho seguía pensando en esa visión con suma preocupación.
-"¿Sigues pensando en eso?"-preguntó el Alfa.
-"Sí"-suspiró-"no me lo he podido sacar de la mente".
-"Sí, te entiendo, yo tampoco podía sacarme de la mente ese trauma y esa impotencia que tuve cuando asesinaron a mi familia"-le contó Alfa-"yo pienso que esas visiones son señales que te avisan acerca de ese peligro para evitarlo, si lo puedes predecir, lo puedes prevenir"
-"esa podría ser una buena suposición"-comentó Jericho.
-"Ciertamente. Estoy seguro que puedes evitar esas muertes, pudiste evitar una caza a mi especie, podrás hacerlo allá"-Animó Alfa.
-"Gracias Alfa, ese es un gran consuelo"
Siguieron su camino. Llegaron a la mansión de Do Ornielle. Antes de entrar, les dijo a los lobos que se quedaran afuera. Ellos aceptaron y Jericho entró a la mansión. En cuanto oyó la puerta, Henrietta se levantó de la silla del comedor, se dirigió hacia la puerta de entrada y vio a su amado entrando a la puerta. En cuanto lo vio, lo llamó por su nombre Iván. Él escuchó la tierna voz de su querida esposa, la cual corrió hacia Iván. En cuanto se dio la vuelta, ella se lanzó plantándole un beso entre sus labios apasionadamente. Ya cuando se separaron, Jericho quedó extremadamente anonadado por la sorpresa de ese beso y el hecho de que ella estuviera allí, pero después le lanzó una sonrisa diciéndole que estaba feliz de que se tomara la preocupación de venir y ver si él estaba bien.
Más tarde, Jericho se puso a cocinar una comida típica de su mundo, en el país donde nació. Siesta le estaba ayudando, pero como no estaba muy acostumbrada a hacer ese tipo de cocina. Le enseñó primero a hacer Onigiri y luego, el sushi. Poco después Siesta y Jericho, sin su gabardina ni sus armas, se puso a hacer la cena con sushi junto a Siesta y terminaron, poniendo todas los preparativos para la cena. Una vez terminando de arreglar todo, llamaron a todos para cenar. De pronto Louise empezó a jadear, diciendo-"¡Se me rompió la fuente!-Todos gritaron sorprendidos por la noticia. Jericho, quien sabía qué es lo que se tenía que hacer, empezó a ordenarles a todos qué era lo que tenían que hacer:
-"Saito, tu vas a sostener la mano a Louise"-Le ordenó Jericho a Saito, mientras la llevaban a la cama
-"Sí"-Dijo al oirlo, mientras sostenía la mano de Louise
-"Siesta, toallas"-Le ordenó ahora a Siesta.
-"Sí"-Dijo Siesta mientras iba a por las toallas que le pidió.
De pronto Jericho sintió fuerzas demoniacas aproximándose hacia la casa. Tan pronto los sintió, fue a por sus armas y su máscara, mientras le avisaba a Saito sobre las presencias malignas. Al terminar de prepararse salió de la mansión y vio a 4 encapuchados en los árboles, empuñando espadas con un estilo de persa y machetes, sus auras irradiaban en un tono negro con morado. De la parte sombreada de la cabeza cubierta y oscurecida, pero un par de puntos brillando en un color rojo intenso, listos para derramar sangre en cualquier momento. Jericho desenvainó sus espadas mientras decía: "¡No dejaré que lastimen a mis amigos ni a mi esposa!"-los encapuchados tambien desnvainaron sus machetes y se aproximaron hacia Jericho, empezando el combate. Con él defendiendo, nadie más sabía qué hacer en el labor de parto, Louise cada vez le apretaba más la mano a Saito, que más le dolía.
Jericho había terminado de luchar contra los cuatro encapuchados, entró a la casa y volvió a poner orden. Se acercó hacia el centro de la feminidad de Louise, mientras le decía: "¡Puja!" una y otra vez. Louise cada vez pujaba más y más. Finalmente vio la cabeza del bebé y acercó más sus manos para sacarlo de ahí con una de las toallas que Siesta le trajo. Jericho le dio el bebé, que era varón, a Siesta. Luego volvió a su trabajo de parto, sacando el segundo bebé. Volvía a decir: "¡Puja!", y otra vez estaba pujando. Y otra vez finalmente sacó el bebé. "¡Es una niña!"-exclamó Jericho. Louise soltó la mano de Saito, la cual quebró y el rey de Tristain se lo dio. Una vez que le dio la bebé a Louise, Jericho se dispuso a curarle la mano a Saito, vendándola. Ya que la vendó se fue a la otra habitación donde estaba Henrietta. Se acercó a su querida esposa, pero la veía un poco triste, por lo que le preguntó: "¿Qué te pasa?"
-"nada"-dijo entre lágrimas.
-"Ya, vamos, ¿Qué te pasa?"-le pregunta de nuevo.
Ya resignada le contestó-"es que vi a Louise y al hombre que una vez estaba muy enamorada muy felices, ahora que eran una familia"-Al oír la parte del hombre que una vez estaba muy enamorada le hizo un vuelco al corazón, se le oscureció la cara. Henrietta se volteó a ver a su esposo con cabizbajo y se dio cuenta de lo que dijo. Hizo un ademán diciéndole nerviosa-"¡No te preocupes!¡No te preocupes!"-Jericho subió un poco la mirada. Después le dijo:
"Amor, talvez me haya enamorado de Saito, pero fue hace tiempo, desde que se casaron me dije a mí misma que me rindiera en encontrar un nuevo amor, porque tenía miedo de que a ese amor alguien más me lo quitara, en ese momento de tristeza, tú apareciste y llenaste el vacío que tenía mi corazón, decidí que yo sería tuya, pero también sentí miedo al verte todas esas veces herido, temía (con lágrimas desbordándose de sus ojos pasando por sus mejillas sollozando con voz entrecortada) perderte, revivir esos momentos de tristeza"-Jericho se compuso con sus palabras, pero vio a su esposa llorando, por lo que la abrazó cálidamente dedicándoles unas palabras de cariño para que se tranquilizara:
-"Cariño, sé que te he dejado sufriendo mucho y agradezco que te preocupes mucho por mí, pasé por algo similar"
-"¿E... En serio?"-pregunta con voz entrecortada.
-"Si, en mi otro mundo luchaba contra otros espadachines con oscuras intenciones. Desde niño me habían torturado y convertido en un máquina asesina, diestra y con ira. Tras haberme quitado a mis padres y a todos los seres que quería, me hice a mí mismo un favor: Aislar toda relación y evitar querer a alguien, por el temor de herirlos o perderlos, cambié cuando mis compañeros ofrecieron ayudarme, sin importar cómo era, me aceptaron y me acompañaron. Llegamos a este mundo y aquí descubrí lo que me aguardaba, la recompensa que me esperaba aquí, y esa recompensa eres tú. Ahora que tengo una vida mejor y alguien a quien amar y proteger, no te dejaré ir"
-"Iván"-dijo con voz cálida Henrietta.
-"Mi reina, Henrietta"-dijo Jericho.
Terminaron su momento de angustias con un beso apasionado y cálido.
Ya una vez que se separaron, llegó Saito para avisarle a Henrietta que los bebés ya podían tener visitas. Henrietta entró mientras él se acercaba a Jericho y empezaron a hablar:
-"Duro ¿verdad?"-le dice Jericho a Saito.
-"un poco, sí"-le responde.
-"Y ¿Cómo se van a llamar?"
-"la primera se va a llamar igual como su madre: Louise Francoise Le Blanc de Hiraga do Ornielle"
-"¿Y la segunda?"
-"Sakura Francoise le Blanc de Hiraga do Ornielle"
-"Vaya, son nombres muy largos"
-"Ciertamente, pero así son los nombres en este mundo"
-"Cierto"
ambos rieron. De repente, Jericho se acuerda del día que le dijo Saito acerca de la pesadilla de la que había hablado cuando apenas se había embarazado Louise. En ese momento su cuerpo reaccionó y salió disparado hacia la habitación de Louise, viendo cómo pequeñas figuras de nubes de color negro con bordes morados en las esquinas de la habitación. Ambas chicas se estaban asustando. Jericho rápidamente empezó a conjurar un hechizo luminoso que desapareció a las nubes oscuras. Ya que todos estaban seguros, les ordenó que no salieran de la casa. Se fue para afuera, donde espadachines encapuchados y un gigante con una espada aun más grande, lo esperaban. Saito vio salir a Jericho. Tomó a su espada Delflinger y salió con él, encontrando a varios hombres encapuchados y al gigante. "¡Saito!"-exclama al voltear a su amigo. "¡Vuelve a tu casa, esto es demasiado para que lo controles..."-Saito no lo escuchó, ya que se dirigía al puñado de hombres encapuchados. Empezó a atacarlos, mientras ellos desenvainaban sus espadas. Jericho chistó resignado y se dirigió corriendo hacia el gigante, el cual estaba preparando un gran ataque demoledor para atacarlo masivamente y así matarlo, pero el espadachín de la garra de tigre corrió hacia él dirigiéndose a una buena posición para saltar a su rodilla e impulsarse para posicionarse en frente de su cara. En ese momento, Jericho les propinó unas patadas voladoras en la cara, después unos tajos de su gran espada al mismo, haciendo un gran combo como si de un juego se tratase. Sus movimientos de ataques se concentraban en sus piernas y en su espada, ya que era más habilidoso con la espada y las piernas. Saito ya había derrotado a los oponentes más pequeños y se dirigía al gigante. Empezó a cortar con tajos las piernas del gigante para distraerlo de Jericho, quien seguían haciendo combos de patadas y tajos de espada (Tajos de espada=Ataques de espada) en la cara del gigante. Él se hartó de ser herido, por lo que esperó el momento de agarrar a Jericho con una de sus grandes manos. Al terminar de darle los ataques a la cara, Jericho se cansó, bajando la guardia. El Gigante aprovechó y lanzó un tajo de espada hacia Jericho. Con sus últimos alientos, pudo esquivar el gran ataque que se dirigía a él, llegando a sus límites. Su enemigo gigantesco empezó a alzar su gran espada con intenciones de hacer un último ataque para matarlo. Henrietta salió al pequeño pórtico de la mansión de Do Ornielle y vio a su marido tirado tratando de recuperar su aliento. Boqueó de desesperación. Quiso correr hacia él, pero Guiche y Maricorn la estaban agarrando con la intención de evitar que la mataran. El gigante se dispuso a dar el ataque. Jericho, con su ira logró recuperarse, provocando que su ira hiciera brillar sus ojos a un color Carmesí, el gigante encestó el golpe. Henrietta, creyendo que lo habían matado, cayó en sus rodillas, llorando de desesperación. Maricorn y Guiche voltearon para arriba y ahí vieron a Jericho utilizando poderes de fuego y viento mientras luchaba contra el gigante. Su intrepidez los impresionaron, ya que Jericho había adquirido poderes que pocos hacían: Jericho lanzaba aros de fuego y de sus dedos invocaba astillas de hielo punzo cortantes, hiriendo mucho al Gigante. Siguió lanzando ataques hacia él, acabándolo con una patada directo al pecho. Al regresar al suelo y ver al gigante cayendo, pasó su modo violento, provocándole un cansancio tan extremo que cayó incosciente. Guiche, Maricorn y Saito lo vieron cayendo al suelo y corrieron hacia él, levantándolo y llevándolo a la mansión. Henrietta los vieron cargando a Jericho y rápidamente corrió hacia él para ver que no hubiera muerto... Otra vez. Saito entró al cuarto donde se encontraba su amada después de dejar a su amigo en la cama de huéspedes y se acostó a lado de ella, con sus hijas en medio de la cama. "Ahora estoy completo"-se dijo, al ver a Louise dormida luego de tanto esfuerzo por dar a luz.
En la otra habitación, Jericho estaba incosciente en la cama de huéspedes. Henrietta se desnudó y le quitó la túnica, la camiseta, los guantes, sus cintos de los antebrazos, también le despojó sus armas y se acostó encima de él, durmiéndose mientras decía-"Despierta"-con ojos llorosos. Guiche y el escuadrón Ondine se retiraron de la mansión devuelta a la academia. Siesta se dirigió hacia su habitación donde dormía a hacer lo que se hace en una habitación: Dormir, a la vez que pensaba en Saito.
Al día siguiente, Jericho estaba apenas abriendo los ojos cuando vio a su esposa acostada encima de él, desnuda. También notó que no traía su camiseta, le provocó un ligero sonrojo. "Sé que es mi esposa y todo pero..."-algo lo interrumpió hablándose a sí mismo. Era Siesta, que estaba avisándoles que ya era de día. En ese momento Henrietta empezó a despertarse. Vio hacia la cara de su esposo, medio dormida. Se sorprendió al verlo despierto, pero no le importó el asombro. Lo abrazó tan fuerte que, por muy fuerte que era su marido, le estaba costando respirar, pero sus pechos presionaban el pecho de Iván, lo cual lo hacía excitarse a casi salirse de control. Tras un pequeño rato, Henrietta se levantó, dejando ver su cuerpo completo a Iván, que le llegaban pensamientos que lo hacían casi perder el control. "¡Cálmate, Cálmate, Cálmate!"-Se decía a sí mismo para evitar hacer una cosa Ecchi a su amada Reina y mantener su decencia. Henrietta lo veía sudando y le lanzó una sonrisa pícara. Jericho se levantó de la cama y empezó a ponerse su camiseta negra sin mangas mientras que Henrietta se pone su ropa interior y posteriormente una ropa adecuada para salir de la habitación. Jericho sigue poniéndose sus vendas de los antebrazos y sus guantes. Poco después se pone su túnica simbólica de batalla. Por último se pone sus arneses con los que cargaba sus armas sai, su bo retráctil indestructible. Finaliza de prepararse poniéndose sus arneses que sostenía sus espadas. Ambos salieron de la habitación. Al salir, Siesta les guía hacia el comedor, donde se encuentran con Saito y Louise. "Buenos días"-les dicen Saito y Louise a la pareja de Jericho y Henrietta. "Buenos días"-les responde la pareja. Se sentaron a comer. Mientras comían, Jericho les pregunta acerca de las bebés, si cómo estaban. "Están muy bien"-le responde Saito-"Gracias a ti y tus habilidades, pude dormir tranquilo y podemos al fin vivir una vida muy bonita". "No es nada, para eso están los amigos"-le responde Jericho. "Sí, mi amorcito es muy fiel a sus amigos y a su esposa"-le anexa con un ligero sonrojo, como si de una adolescente profundamente enamorada se tratara. Todos rieron.
Al terminar de desayunar. Jericho salió de la mansión para respirar y sentir el aire fresco que pasaba en la mañana, estirándose y sintiendo las buenas vibras del día. "Este sí será un buen día"-se dijo a sí mismo-"Pero tenemos que volver al castillo de Tristain a encargarnos de nuestros deberes, ya que hemos estado muchos días sin encargarnos. De pronto llegan sus familiares lobos a saludarlo. "¡Oh, Alfa!"-le dice Jericho al lobo que lideraba.
-"¿Qué tal?"-le pregunta Alfa.
-"Veo que te recuperaste"-le dice
-"¿Eh? Ah...sí"-balbucea mientras ve su cuerpo recuperado-"Lamentamos que tuvieran que combatir ustedes solos"-disculpándose al recordar lo de anoche.
-"No hay problema, lo que prefiero es que ustedes no se metan en las luchas, los considero como alguien más a quien proteger además de mi querida esposa"-le consuela Jericho, sin darse cuenta de que Henrietta estaba escondida oyendo las maravillosas palabras de su esposo. Al oír la última parte le generó un ligero sonrojo. "Justo cuando creo que no me podría enamorar más de él, logra hacerlo mucho, pero mucho más"-piensa la Reina de cabello morado. Regresando a Jericho y sus familiares lobos:
-"¿Y el caballo?"-le pregunta Jericho a Alfa.
-"está en el establo"-le responde el lobo Alfa.
-"Ah, está bien, de todos modos ahí debe estar"-le comenta.
-"¿Por qué lo dices?"-le vuelve a preguntar.
-"Porque desde aquí partí hacia donde se encontraban ustedes"
Terminaron de hablar y Jericho entró a la mansión para decirle a Henrietta para que se fueran devuelta al castillo. Louise oye eso y le sugiere que utilizaran el espejo mágico que se localizaba en el cuarto secreto de la mansión, pero recuerda aquella ocasión en la que descubrió a Henrietta besando a Saito, recuerdo que la hacía emanar un aura furiosa hacia Saito, que cargaba a las bebés Sakura y la pequeña Louise, de cabello rosado y ojos azules (rasgos que heredaron de su padre y madre, que eran Saito y Louise). Saito siente escalofríos al ver la aura de Louise emanando y volteando hacia él con los ojos brillosos que sugerían una mirada sádica. Ambos guían a Jericho y Henrietta hacia el cuarto, pero como estaba cerrado debido a los tablones que Louise hizo que Saito las pusiera para evitar que se repitiera lo que recordaba. Jericho no dudó en darle una patada tan fuerte que destruyera hasta la puerta. Henrietta suspira impresionada y con admiración hacia su amado al ver cómo rompía la puerta con tan solo una patada. Entraron a la habitación y vieron el espejo. Como Jericho no sabía cómo se activaba o no le encontraba sentido, preguntó. Saito le explicó:
-"Este espejo se conecta con otro espejo que tiene la Reina Henrietta en su armario en el castillo, lo atraviesas y llegas al castillo"-al terminar de explicarle, Jericho le pregunta acerca del por qué estaba con tablones y cerrada.
-"Es una larga historia"-le dice Saito a Jericho.
-"Quisiera oírla"
-"Aunque no es muy larga"-le dice Louise.
Empieza a explicar (Con las bebés cargando):
-"Cómo se verá, antes de que nos casáramos Louise y yo, una vez estuve en este cuarto y pues de repente me acerco al espejo, veo a la Reina y todo pasó muy rápido"-termina de explicar, dejándolo de qué pensar a Jericho, aunque no la pensó mucho y empezó a emanar un aura similar a la de Louise cuando se enoja. Saito empieza a sentir escalofríos de nuevo, pero Jericho lo hacía de broma, ya que sabía que eso había pasado hace mucho tiempo, por lo que no le dio importancia, a la vez que Henrietta era su esposa ahora y por nada en el mundo los separaría. Jericho llama a sus lobos familiares y se despiden de la pequeña familia Valliere/Hiraga. Regresan al castillo. En cuanto entra al castillo, sus otros cinco familiares que no había visto desde que salió (2 Zorros, 2 hurones y 1 conejillo de indias) saltaron hacia él como muestra de recibimiento. Henrietta al verlo con su amigos familiares le da una risita cálida. Como era ya de noche...De nuevo, ambos se dirigieron a la cama, mientras que los familiares se acostaban alrededor de la cama. Henrietta y Jericho se dirigieron a su "Baño especial" para limpiarse y purificarse, listos para ser íntimos uno con el otro.
Durante el Baño, ambos estaban desnudos y relajándose muy juntitos. De repente Henrietta empieza a ver las cicatrices de Jericho y recuerda la vez en que la protegió de ser latigueada y herida por la oscuridad, provocándole una sensación nostálgica. Con esa sensación, empezó a abrazar a su querido por la espalda, presionando sus pechos con su espalda, le ocasionó una sensación electrizante que le recorría por todo el cuerpo, provocándole un sonrojo. De repente siente unas lágrimas en su espalda. "¿Amor?"-le llama. Henrietta empieza a abrazarlo con más fuerza a la vez que le salían lágrimas de los ojos. "¿Qué ocurre?".
-"No, no es nada, solo recordaba la vez que me salvaste"-dice con lágrimas-"Solo...Déjame estar así por un momento"-Jericho lo entendió y se quedaron así por otro ratito. Pasando ese tiempo, Henrietta estaba empezando a quedarse inconsciente debido a tanto tiempo dentro de las termas. Jericho lo notó y se vistió rápido. Con una toalla grande levantó a su querida Reina tal cual princesa y la cubrió, pues estaría pasando frío. La llevó a la cama y la acostó. Prontamente se sentó a su lado pasándole su cálida mano en la mejilla. De pronto la mano de Henrietta tomó la mano de su esposo y la llevó hacia su pecho. Jericho le sonrió. Pasó otro ratito y apartó su mano para acostarse junto a ella por el otro lado. Henrietta, aunque estuviera dormida, buscaba la mano cálida que sostenía. Al ver que no la encontraba, lágrimas se desbordaban en sus mejillas. Antes de acostarse se quitó sus prendas (a excepción de su ropa interior). Se acostó y se puso a lado de Henrietta. Empieza a abrazarla tiernamente. Al entrar contacto con ella, Henrietta, aun dormida se puso de lado de Jericho y lo abrazó, empezando otro llanto derramando lágrimas-"No me dejes"-decía dormida. La abrazó más fuerte. "Es muy hermosa cuando se siente dependiente de alguien como yo"-Bufó para él mismo. "Amor, te lo aseguro, nada en este mundo nos separará"-le susurró en su oreja. Así como estaban abrazados, quedaron dormidos.
