bueno! Aquí el 4to capítulo, por fin un acercamiento de Vegeta y Bulma, ¿no? Jaja, pero tranquilos, no será el último —aunque sí costará que avancen— ¡SPOILER :O! Soy una persona cruel TUT Enfin, aquí disfruten el capítulo.
Disclaimer: Dragon Ball Z no me pertenece. Crédito a su propio creador.
Corrió a abrazarme, a pesar de que aún me encontraba algo shockeada por la sorpresa. Lunch hundió su cara en la camisa que traía puesta, aspirando su olor. Era tan inocente y dulce... Siempre lo hacía al verme de nuevo. La última vez fue hace cuatro años, cuando Lunch tenía... Esa misma edad; cuatro. Ahora tenía 8, y estaba muy grande y muy bonita.
Sacudo mi cabeza y le devuelvo el abrazo a Lunch. ¿Qué hacía ella ahí? Tenía un mal presentimiento sobre aquello. No es que detestara verla, pero sí que odiaba verla con mis padres. — Lunch... — Susurro, y la separo de mí misma, secándole con el pulgar las lágrimas que se asoman por sus ojos. — Entremos. — Digo, algo temerosa. Sé que mis padres nunca me harían daño delante de su hermana, y su tía, la que la estuvo cuidando.
Ambas entramos, y mi madre finge preocupación por mí, así que corre a abrazarme fuertemente. Un poco demasiado fuerte. — ¿Dónde estabas? — Susurró, apretando su agarre e intento no quejarme, pero me salió una mueca. Ví a mi tía Marron, acicalándose el hermoso cabello azul, casi igual que el mío, solo que yo lo tenía más largo, y sin flequillo. Marron me mira, sonriente. Tiene dos años más que yo, pero fue la que se ofreció a llevarse a Lunch.
— ¿Pasa algo, Bulma? — Me pregunta mi tía, y noto como mi madre afloja el agarre susurrando unas palabras "Ya hablaremos luego". Sacudo mis hombros y me siento al lado de la tía Marron, quien me mira con curiosidad. — ¡Cuánto tiempo, Bulma! — Como siempre, me abraza, y luego se separa, como si le diera asco tocar a mujeres u hombres feos. Siempre supe que era bastante abierta con hombres guapos —por no decir otra cosa—, así que no me sorprendió su actitud. — ¿Y qué tal por aquí?
Me aclaro la garganta. — Papá. — Llamo. Mi voz suena ronca, nunca digo esa palabra exceptuando cuando hay visitas. Mi padre alza la vista, mirándome con desaprobación, pero lo camufla muy bien con una sonrisa. — ¿Qué hace Lunch aquí?
— Verás, cielo. — Finge cariño en su voz. — Marron ha conseguido una beca en una universidad extranjera, y no podrá ocuparse de Lunch, así que nos ocuparemos de ella hasta que Marron regrese, en unos seis años, o así. — Dice. ¿Que cómo es que mi madre, Meredy, le llevaba a Marron más de 20 años? Fácil; Marron es de distinta madre. Aún así, entre ellas nunca ha existido rivalidad, y se quieren mucho. Aunque mi madre siempre siente algo de celos al ver lo vieja que era, y Marron no. — ¿No salía tu vuelo a las y media? — Preguntó su padre a Marron, y ella asintió, algo desorientada. — Deja, te llevo yo. No te da tiempo con un taxi. — Ciertamente. Faltaban 15 minutos para las y media. Papá y tía se marchan, y me quedo a solas con mi madre.
Me mira amenazantemente, parece que está apunto de explotar, y sólo un milagro puede salvarme.
Entonces se abren las puertas de la cocina, dejándose entreveer una pequeña figura; mi milagro. Casi inconscientemente sonrío, y mi madre me hubiera dado una buena paliza si no estuviera Lunch ahí. A pesar de ser su hija, era la menor, y bueno. Como me adora a mí, de tal palo tal astilla, ¿no? Si yo no hago errores, ella tampoco los hará. Eso al menos me hace suspirar de alivio; nadie tocará a Lunch.
— Mami, es que sin querer se me resbaló el plato... — Dijo inocentemente, y un 'Clack' se oye. Parece que es mi madre está rebosando la bomba, como los volcanes; primero salen chispas, y luego la lava. Pues algo así. — ¿Mami? — Sale del trance y sonríe, sin querer darle preocupaciones a mi hermana. Va lentamente hacia la cocina, y me quedo a solas con Lunch, quien corre a sentarse en mi regazo.
— Jod- Vaya, Lunch. — Reprimo malas palabras. — Ya no eres tan ligera como cuando tenías 4. — Ella sonríe traviesa, y me levanto del sofá, mirando la hora: ya se ha hecho muy tarde. Son las 9 de la noche, y Lunch tiene que dormir. — Vamos, pequeña. Tienes que irte a dormir.
Infla los cachetes. — Si lo haces mañana te acompañaré a clase y te compraré un helado. — Son mis ahorros para la universidad, dado que mis padres siempre piensan en Lunch primero, y yo también hago lo mismo; eso es lo único que nos une, y por lo cuál aún no he huido. Perfectamente podría haberme ido, pero tengo que cumplir la mayoría de edad y llevarme a Lunch conmigo, lejos de aquí.
Sonríe, con esos dientes blancos. — ¡Valep! — Se va corriendo escaleras arriba, y mi madre sale de la cocina. Estaba esperando a que se fuera, y yo trago saliva.
Observo como mi madre trae algo que no me gusta... Un cinturón. Suspiro hondo, y empiezo a gritar: menos mal que mi hermana está durmiendo.
Al día siguiente, me levanto con algo de dolor en la espalda, pero se va aliviando poco a poco con una ducha de agua fría. Entonces recuerdo; ¡Lunch! Tenía que llevarla a clase, y empezaba media hora antes que la mía, así que corro a vestirme y bajo, comiendo una rica tostada de Meredy. Lunch baja unos minutos después de mí, y se come lo que queda de desayuno. Eso es bueno, crecerá muy sana. Le sonrió, me sonríe, y vamos las dos caminando a paso rápido.
Mi incomodidad se nota casi llegando al colegio de Lunch, pero finjo que todo está bien para que no se preocupe. Nos mantenemos en silencio el resto de camino, pues ella nunca está de buen humor por las mañanas. La dejo en el colegio, y le doy un abrazo, que responde mal. Como dije; nunca está de buen humor por las mañanas. Le doy un beso en la frente, y corro hacia mi preparatoria, que queda 15 minutos del colegio de Lunch.
De repente, choco contra alguien, y caigo al suelo. Se oye un crujido; es mi espalda. Noto como las lágrimas se acumulan en mis ojos inconscientemente, y ese alguien se gira. Es Vegeta. Gruñe al verme, e intenta irse sin ayudarme, pero nota como no puedo levantarme, y me tiende la mano.
Intento cogerla, pero la espalda me duele demasiado, así que me quedo tendida en el suelo. — No... Maldición, no puedo moverme. — Maldigo para mis adentros, y Vegeta me mira con sus ojos inexpresivos; una penetrante mirada. Me sonrojo levemente al ver sus ojos, y el dolor se hace más fuerte. Él sigue quieto, esperando mi reacción. — Yo... — Hago una mueca, mientras que por fin reacciona, al ver que no puedo moverme. Me coge al estilo princesa, y sigo con mi sonrojo. Él aparta la vista de la mía, mientras camina a paso rápido, intentando llegar a la preparatoria.
— No te acostumbres, estúpida. — Por no decir otra cosa, y yo me permito cerrar los ojos. Noto su respiración acelerada, y parece que todos nos miran extrañados, porque los músculos de Vegeta se tensan. No le gusta que le miren. Ese hombre tiene muchos puntos débiles, pensé. Abro los ojos; estamos en los pasillos, en dirección a la enfermería. No sé dónde está —a pesar de no ser nueva, nunca he tenido que ir a la enfermería— pero parece que él sí. Al llegar, abre la puerta con una patada y me recuesta bruscamente en la camilla, suelto un quejido. — Hmp, no esperes que vuelva a hacer esto. Y da gracias de que el Gran Príncipe Ouji estaba aquí, no todos en esta preparatoria tienen compasión. — Bufo, y la espalda me duele otra vez.
La enfermera aparece, algo sorprendida de ver a Vegeta. Se nota que es un casanova, porque la chica no tiene más de 24 años, y hace tirabuzones con un dedo en su cabello nerviosamente. Luego posa su vista en mí, y deja de sonrojarse —que sí, estaba sonrojada—, pero se muestra preocupada.
— ¿Qué le ocurre? — Su tono distante indica que no le gusta que Vegeta esté aquí, y él no lo nota, o finge no notarlo, sin embargo, sus pasos indican que se irá. — Hey, hey. No puedes irte, tienes que decirme qué le ocurrió, ella parece débil para hablar. — Intento asentir, pero los músculos y los huesos me indican que no lo haga. Vegeta suelta un gruñido.
— Mónica, deja de estorbar. — Luego le susurró algo al oído que hizo sonrojar a la enfermera, asintiendo. Vegeta se va, y la mujer, que parece llamarse Mónica, me atiende.
— Parece grave... Pero no te preocupes, estar en reposo hasta que acaben las clases te ayudará. — Indica que abra la boca, y lo hago. Me pone una pastilla en la lengua, y me da agua. Me atraganto un poco, pero logro tragarla y el dolor desaparece poco a poco. — Descuida, al terminar el horario escolar te sentirás mucho mejor, es una de las nuevas pastillas que están trayendo de la Ciudad Sur. No hay muchas, pero he conseguido un paquete. — Sonríe. Parece agradable a pesar de fulminarme con la mirada al verme con Vegeta antes, pero agradezco su simpatía, y se marcha. Yo cierro los ojos, y la imagen de Vegeta aparece en mi mente un instante; sé que era él por el cabello azabache en forma de llama, pero me sorprendo. ¿Qué clase de pensamientos pervertidos tendrá mi subconsciente? Me pregunto a mí misma, pero parece que no puedo responderme. Noto mis mejillas arder fuertemente. ¿Desde cuándo me había sonrojado?
Sacudo mi cabeza levemente, y me acomodo en la camilla. Tengo que dejar de pensar en ese estúpido mono.
Lo consigo, y me duermo.
IMPORTANTE: Me gustaría confesarles que este encuentro de Vegeta y Bulma tendría que haber sucedido más adelante, y he tenido que forzarlo para que se vea algo de romance, pero quiero preguntarles si no les importaría que fuera un poco más lento con esta pareja, pues digamos que Bulma y Vegeta tienen un pasado doloroso y en común y no conocen el significado de amor, es decir, Bulma lleva años sin sonrojarse, y se le han propuesto muchas veces, y pues lo noto como muy feo el que se tenga que sonrojar tan pronto, y tal. Osea, ¿quién carajo se sonroja un día después de que un mono sexy te diga zorra y chillona? Quiero decir, no me gusta forzar nada, y quiero que esta pareja se tome su tiempo para conocer el significado de amor. Que se tengan sus cercanías gracias a Milk o Goku y eso, que vayan despacio, lento, para causar más intriga y tal. ¿No les importa que vaya lentamente?
Por favor, y gracias por su opinión.
¡Me alimento a base de reviews, así que denme de comer! 'u'
