4. Estoy Rota
No sabía por qué está temblando. No sabía por qué, de pronto, todo su cuerpo comenzaba a sentirse cálido. No sabía por qué estaba feliz. No es como si se hubiera ganado la lotería. Apenas si conocía a esos chicos. Y, por el estado actual de lo que ellos llamaban "hogar", suponía que apenas y podían permitirse ser músicos. Pero el hecho de que la hubieran aceptado, de que hubieran, de hecho, discutido por tenerla dentro de la banda, la hacía sentir feliz. Era algo egoísta de su parte, tener esos pensamientos, pero eso era lo que la hacía feliz. Darse cuenta, por fin, de que valía algo. De que no era la guitarrista mediocre que ella creía ser. De que tal vez, después de todo, había un futuro para ella en esto.
Intentó contener su emoción, pero, después de todo, era una niña todavía. Se abalanzó hasta Anton y lo abrazó, con su característica energía hiperactiva.
- ¡Graciasgraciasgraciasgraciasnosabencuantosignificaestoparamideverdadnolosdecepcionarése…
Los demás no pudieron evitar reír ante la exageración de Luna. Ni Luna misma podía entender del todo su reacción. Pero para ella, la aceptación representaba dejar atrás muchas de sus batallas mentales, dejar las restricciones, era como aprender a volar para ella.
-Ok, ok, está bien –Anton se liberó del fuerte agarre de la chica –No es para tanto. Aún hay muchas cosas por discutir. ¡Oh, no es nada serio, quita esa cara! –Dijo rápidamente al notar la palidez que mostró Luna repentinamente –Más que nada, serían tus horarios. ¿Podrías ensayar, digamos, todos los sábados por la mañana?
-Oh, claro, sin problema.
-Tocamos de igual forma, los sábados, en un bar, a dos calles de aquí. ¿Podrás venir?
-¡Por supuesto…
-…que no!
-¡Pero mamá!
-¡De ninguna manera, jovencita! ¡No tienes la edad para ir a esos lugares! ¡Tienes 15 años!
-¡Casi 16! Además, no dijiste nada sobre los ensayos y…
-¡No puedes ensayar con esa gente! ¡No los conoces!
-¡Claro que sí! Algo así… parecen personas decentes…
-No es lo que parezcan o no. No sabes sus intenciones, ni…
-Ay, mamá, ¡por favor! ¡Siempre piensas en lo peor de la gente! Como cuando conocimos a Bobby, ¿recuerdas?
-Eso fue diferente, el vino a la casa y demostró ser agradable. ¡Tú me hablas de ensayar sola con esos tres tipos en su casa!
-¿Acaso quieres que te lleve a mis ensayos? Mamá, por favor, solo deja…
-¡Se acabó la discusión, Luna! ¡Un no es un no, y punto!
Luna se levantó corriendo del sofá de la sala hacia su habitación y cerró la puerta de golpe. Afortunadamente Luan había salido a dar una presentación. No tenía ganas de hablar con nadie. Tal vez con Lincoln, pero él se encontraba en casa de Clyde, viendo el estreno de la serie de Ace Savvy, y no regresaría hasta dentro de unas horas.
Luna se hecho la almohada en la cara y grito. No podía creerlo. Angustia, miedo, y victoria, todas esas sensaciones fueron reemplazadas con rabia en tan solo unos segundos. Sabía que su madre pondría un poco de oposición, pero no esperaba ese nivel de negación. ¿Y ahora qué? Tendría que ir mañana a decirles a los chicos que todo se había ido al caño, que la nena no podría cumplir con su palabra y que lo sentía mucho por ser una imbécil que creyó poder hacer algo por su propia cuenta. Como desearía tener la edad de Lori. Nadie le diría que hacer. Sus pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes en la puerta.
-No quiero ver a nadie. ¡Váyanse!
-Luna, es Lori. Oí toda la discusión. ¿Podemos hablar?
Hablando del diablo. ¿Dejarla pasar o no? Lori encontraría la manera de abrir la puerta, así que no tenía caso resistirse. No ante esta hermana. Se levantó de la cama y quito el seguro de la puerta.
-Pasa, como quieras…
Lori entró mientras Luna tomaba asiento en su cojinete, al lado de su amplificador.
-¿Qué quieres, Lori?
-Mira Luna, escuché todo y… creo que tienes que entender a mamá. Una muchachita como tu… con tres sujetos que apenas y conoces…
-¡Ya no soy una niñita!
-Lo sé, pero para nuestra madre siempre vas a ser su pequeña, y siempre vas a ser mi hermanita. Te queremos y solo intentamos protegerte…
-¿Protegerme cómo? ¿Negándome hacer lo que quiero? ¿Metiéndose en mi vida?
-¡Sabes perfectamente que no es así! –Lori comenzaba a perder la paciencia, como de costumbre, y la actitud testaruda de su hermana no ayudaba en nada –Mira, solo quería hablar contigo y ayudarte. Creo que no estás de humor. Buenas noches.
Lori se dirigió a la puerta, cuando Luna la detuvo del brazo.
-Espera… perdón… pero es un poco frustrante, ¿sabes?
-Instintivamente Lori tomó asiento. Años de ser la hermana mayor le habían dado un… como decirle… instinto maternal. Sabía hacía donde se dirigía todo esto.
-¿Frustrante?
-Sí, frustrante. Toda esta semana ha sido frustrante. Me he peleado, me he reconciliado, he llorado, he sentido los nervios más horribles que puedas sentir… hermana, estoy exhausta. Y justo hoy, hoy que creí que todo iba a cambiar. Pero, meh, parece que vuelvo a la rutina. Tocar en mi habitación, sola.
-¿Qué no mamá había acordado dejarte unirte a esa banda? Ahora que lo pienso, es obvio que no conoces a nadie.
-El problema no es ese, amor, el problema es la edad de esos tipos. Mi mamá seguro piensa que son violadores o algo así. Ya ni quiero pensar lo que dirá papá…
-Je, me recuerda al día en que Bobby llegó a la casa por primera vez. Mi mamá es algo racista, ¿sabes?
Luna no pudo evitar soltar una carcajada.
-A eso súmale todos los rasguños que se llevó en tan solo 2 horas estando aquí. Papá tardó media hora en sacarlo del baño.
Las dos hermanas se echaron a reír. Una de las ventajas de la casa Loud, es que parecía que lo positivo siempre se anteponía a lo negativo. Bueno, casi siempre.
Luna apagó su risa poco a poco y se sumió en sus pensamientos. ¿Qué iba a hacer ahora? Seguro, habría más jóvenes dispuestos a formar una banda, pero nadie como ellos. ¿O sí? Nunca los había escuchado tocar. Toda la grandeza de esos muchachos estaba en su cabeza. Tal vez no eran tan buenos. Tal vez por eso Darrell había decidido salirse del grupo. Pero, ¿se había salido del grupo? En la foto se le veía tan feliz. Y no era un feliz del tipo "encontré una moneda en la acera". Era más bien un feliz de "me acabo de sacar la lotería 2 veces seguidas". Tal vez la madre de Darrell era igual que su mamá. O peor.
-Luna –Sus pensamientos fueron interrumpidos por su hermana –Mira. Sé cómo te sientes. Se escucha cliché, pero, yo estuve literalmente en la misma situación con Bobby. No es como todos creen. Después de esa reunión, mis padres me prohibieron verlo.
-¿Por qué? –Wow, ¿realmente era su madre racista?
-Bueno, el básicamente no es, digamos, el "modelo a seguir". No es el mejor alumno, no puede conservar un trabajo más de 3 meses, y, seamos honestas, es un poco descuidado. Pero… es mejor que muchos idiotas que haya conocido.
-¿En serio?
-Puede parecerte una broma, pero él estaba muerto de miedo cuando me habló por primera vez. Generalmente los chicos solo te hablan para meterse en tus panta… para besarse contigo.
-Hermana, por favor. No soy una niña. No hace falta la censura.
Lori se sonrojó un poco, y continuó.
-El punto es, que Bobby me demostró no ser como los demás. Le di el beneficio de la duda, y no me decepcionó. Y aunque tardó un poco más, mamá también lo aceptó. A lo que quiero llegar es a esto; voy a ayudarte, ¿de acuerdo? Vamos a darle el beneficio de la duda a todos ellos.
Luna, obviamente emocionada, abrazó a su hermana, no sin preguntarle algo en el proceso.
-Pero ¿Cómo?
-Fácil. Mira, este es el plan…
Eran las 12 de la noche y todos en la familia estaban dormidos, a excepción de Lucy, pero Lori ya se había encargado de ella. Luna salió despacio de su habitación, sin despertar a Luan, y bajó las escaleras. No era la primera vez que salía tan tarde de casa. Ya había llegado tarde antes, por supuesto (y la habían atrapado con anterioridad, por supuesto) pero salirse en plena madrugada era algo que no había hecho nunca. Toda una punk, pensó. Se despidió de Lori, quien estaba acurrucada en el sillón, con un tazón de palomitas, viendo uno de esos shows estilo Big Brother que Luna tanto aborrecía, y salió a la calle.
Lori era la única que sabía lo que Luna haría. Lo que haría cada sábado por la noche. Afortunadamente, esto le permitía desvelarse para comunicarse con su hermana, o cubrirla en caso de que algo saliera mal. Y, al ser la mayor, no tenía problema en pedirles a sus padres que la dejaran dormir un "poco" más tarde. Después de todo, se había ganado su confianza. Ahora era cuestión de no perderla.
Luna llegó finalmente a la casa de Anton (¿era solo de Anton?) tocó y, mientras iban a abrirle, le envió un mensaje a Lori, para indicarle que había llegado a su destino.
"Ya llegué hermanita. Gracias por el apoyo. Eres la mejor ¡Te quiero!"
La puerta finalmente se abrió, Anton en el marco, con su característica sonrisa de oreja a oreja, la recibió.
-¡Qué bien que hayas podido llegar! ¿Estas segura de que tus padres están de acuerdo con todo esto?
-Anton, te expliqué por teléfono exactamente lo que pasó
-Lo sé. Solo estaba jodiendote. Vamos, no quiero que te duermas en pleno ensayo.
Luna pasó y vio un pequeño stage acomodado conde debería estar la televisión. La ventaja de no tener muebles, era que tenían un espacio bastante amplio para practicar. Había un par de colchonetas en las ventanas, con la esperanza de que amortiguaran un poco el ruido. Aunque no era mucho problema, la casa de Anton, aunque no precisamente marginada, estaba algo lejos de los demás hogares. Aun así, la precaución debía de estar ahí.
Ya todos estaban en su lugar. Jason probando sus deteriorados bombos, Bruce vocalizaba (o más bien gruñía) y Anton poniéndose el tahalí. Luna finalmente conectó su hermosa guitarra purpura-oscuro en uno de los amplificadores que tenían (afortunadamente) afinó, y se puso lista.
-Entonces, ¿Por qué quieren comenzar?
-¿Por qué no un riff sencillo –dijo de pronto Jason- como, no sé, Walk? Empecemos despacio. Poco a poco aumentando la potencia.
Todos asintieron. Y Luna dio un respiro. Este era el momento. Sola, era todopoderosa. ¿En conjunto? Eso estaba por verse. Tal vez estos chicos apestaban, y sería una desilusión. Pero no una tan grande como fallarse a sí misma. Luna estaba sudando balas. Esperemos que no sea ninguno de los dos casos.
Jason dio el tiempo con las baquetas.
Y entonces, Luna empezó.
Cuerda al aire. Primer traste, y un bend. Era impresionante como un movimiento tan sencillo podía crear un sonido tan poderoso. Mejor aún. Era impresionante ver como Luna hacía ese sencillo movimiento aún más poderoso.
Entraba la batería junto con el bajo. Oh Dios, ese puto bajo. La guitarra de Luna, ya de por sí pesada, tomaba una nueva dimensión.
Un slide.
Un drum fill.
Y luego entraba Bruce.
Joder, que voz. No era bonita, pero, en esta canción, carajo, no debía de serlo. Rasposa, grave, llena de ira. Capaz de derretir acero y abrir los mares, como en la biblia.
-RE!
-…SPECT!
-WALK
Su voz retumbaba con fuerza contra las indefensas colchonetas. Luna hacía coros, haciendo la mejor voz grave que pudo.
-"A lesson learned in life. Known from the dawn of time"
Todo hizo clik. Absolutamente todo. Era como si la energía circulara y uniera a todos en conjunto.
Luego, llegó la hora del solo.
Y no pudo ser más perfecto.
Ni un solo error.
Ni una sola nota fuera de lugar.
Y un tremolo bien puesto, como debe ser.
Todos se movían de un lugar a otro, moviéndose frenéticamente, moviendo la cabeza como si estuvieran poseídos. La guitarra gritaba. Parecía gritar. Y con un slide improvisado. Todo terminó.
Y todo quedó en silencio. ¿Para qué hablar? ¿Había acaso algo que decir que no fuera obvio? Todos estaban en un éxtasis musical. Habían subido el volumen a 11, y no pensaban bajarlo por nada del mundo.
Luna finalmente rompió el silencio.
-¿Qué sigue?
Habían pasado 2 horas enteras. Seek And Destroy. Cemetery Gates. Hell Raiser. For Whom The Bell Tolls. Iron Man. Creeping Death. Holy Wars. The Trooper. This Love. Welcome To The Jungle. Blackened. Angel Of Death. Y la lista siguió, cada vez más frenética.
Luna sintió algo nuevo esa noche. Algo que no había sentido nunca. Energía. Electricidad. Puedes ponerle etiquetas pero, lo que Luna sintió fue algo que no puede describirse con palabras. Era mejor que despertarse en navidad. Era mejor que el primer beso. Era mejor que el sexo, al menos el poco que había tenido. Era mejor que cualquier sensación física en el mundo. Y quería sentirla de nuevo. Era la furia. Era la agresividad. Le encantaba. Pero era tarde. Y Lori la estaba esperando. Carajo.
Todos estaban en el recién reacomodado sillón, cansados, pero increíblemente felices. Con otro six pack recién abierto, estaban celebrando a su nueva estrella. Más bien, supernova.
-Hermano –dijo Bruce a Anton, después de darle un trago a su cerveza –Perdóname, te juzgué mal. Joder, te juzgué mal. Tus corazonadas son increíbles, jajaja.
El tipo estaba en medio de una buena risotada, claramente ebrio, cuando Luna se acercó.
-¡Eso fue increíble, hermanos! ¡Lo mejor que ha pisado esté mundo, esos son ustedes!
-Nah, eso no fue nada. ¡Pero tú! –Jason casi no hablaba, pero cuando lo hacía, lo hacía con una voz que se escucharía hasta el otro lado del mundo -¡Mierda, chica! ¡Eres increíble!
Luna se sonrojó. Odiaba sonrojarse.
-Gracias. Pero, ahora tengo que irme. ¿El próximo sábado, entonces?
De pronto todos se pusieron serios.
-¿De qué hablas, Luna? –Anton respondió –La fiesta apenas comienza. ¡Toma algo con nosotros!
Anton no era un mal tipo, contrario a lo que pudiera parecer. Era algo así como Leni. Sus intenciones no eran otras que divertirse con Luna, y nada más. Su inocencia era genuina, a pesar de lo que su aspecto pudiera decir de él. Pero Luna se negó.
-De verdad, chicos, fue incréible, pero no puedo quedarme. Es tarde y me esperan.
-¡Ay Luna, por favor! ¡Solo una cerveza!
-Anton, por favor. Así estoy bien.
-¡Por favor, hermana! –Interrumpió Bruce –Solo una. No te va a pasar nada. Una y te vas.
-Luna empezó a dudar. ¿Qué tenía de malo una cerveza? Después de todo, todas las famosas estrellas de rock bebieron en su juventud. Hasta Mick Swagger. Y siempre hay una primera vez para todo, ¿no?
Solo una cerveza.
-De acuerdo. Pero solo una, y luego a mi casa.
-No te preocupes. Solo 5 minutos, y luego te vas. No hay problema.
5 minutos solos.
Solo una cerveza.
Y luego otra.
Y luego otra.
El amargo le gustaba.
Demasiado.
Otra más.
Una botella de whisky.
"Mírame ahora. Estoy rota, mamá"
Euforia.
Adrenalina.
Nauseas.
Muchas nauseas.
4 de la mañana.
Mierda.
Luna se despidió, dando vuelcos en la puerta. Apenas se cerró, vomitó ácido sobre el pasto seco. O al menos, se sentía como ácido. Soltó una pequeña risita.
-Mi casa… mi casita… está ¿por allá? Nonononono, es por acá. Puta oscuridad, ¿porque no te mueres?
Luna llegó, después de un par de vómitos más, y una caída, a su casa. Intentó abrir la puerta por 5 minutos, sin éxito, hasta que vio una silueta en el vidrio de la ventana.
Era Lori.
Una Lori con los ojos hinchados, claramente preocupada y angustiada. Y furiosa.
-¿Qué… carajo, Luna?
-¡Hermanita, hermana! ¿Qué onda? ¿Cómo sigue la familia?
Lori no tardó en darse cuenta del estado de su hermana.
-Apestas a alcohol. ¿Qué carajo? Luna, ¿a dónde coño fuiste?
-A ningún lado amor. Fui a tocar. A tocar. Y toqué. Y luego me emborraché. ¡Je!
-¡Luna, que mierda! ¡Confié en ti!
-¡Pero si solo fue una cerveza, hermana! ¿O acaso tú no te emborrachas de vez en cuando con ese mexicano que traes a la casa a quien sabe que porquerías hacer en tu cuarto? Como si nadie lo supiera, jaja… uhn…
Lori estaba roja como lava. De furia y de vergüenza. No podía creer que su hermanita estuviera diciendo todo eso. ¿Literalmente, que carajo?
-Hija de… -se contuvo lo mejor que pudo – Lárgate de mí vista. A tu cuarto. A donde putas quieras. Mañana… más tarde te darás un baño. Ahora no quiero verte. Tienes suerte de que no pueda decirle a mis padres, ¡por qué me colgarían al igual que voy a colgarte a ti!
-Ay, hermana, relájate, preciosa… fueron solo un par tragos.
-¡LÁRGATE!
-Bien, bien… como quiera su majestad…
Luna subió tambaleando las escaleras. Abrió la puerta de su recámara y cerró con la fuerza de un soplido.
Dos horas después, Lori fue a despertar a Luna
-Levántate, mocosa. Tienes que darte un baño antes de que se den cuenta de tu estupidez. Agradece que la que lava la ropa soy yo, o estarías jodida.
Lori seguía molesta, obviamente. No estaba siendo nada amable, pero si algo bien sabía, era que la liberación del enojo, era mejor que cualquier medicina bajo el sol.
La cabeza de Luna era un infierno. Abrió los ojos poco a poco, la luz lastimándola y torturándola. Apestaba a sudor, y alcohol. ¿Qué mierda había pasado anoche?
-Lori, que…
-No hables. No quiero que lo digas. Piensa y recuerda en la ducha.
Luna la había jodido. Eso era seguro. Solo que no sabía a qué nivel la había jodido. Sabía que se había puesto ebria. Recordaba un charco o dos de vómito. Pero no recordaba haber llegado a su casa. Y no recordaba haberle dicho nada a Lori.
El agua tibia era como una bendición para su cuerpo, lleno de sudor y quien sabe que más porquería. Salió de la tina, aún sin recordar, recogiendo su ropa, asquerosa y chorreante de líquidos raros. ¿Qué mierda había hecho anoche?
Tomó el pestillo y esté se rompió. Perfecto, pensó, el final perfecto para el día perfecto. Más bien noche. Dios, no quería pensar en nada. Quería que el sol se extinguiera y se la llevara una inundación. Puto pestillo. No era la primera vez. Ya antes Lincoln se había quedado encerrado. Y Lynn. Y... Bobby.
Ay. No. Mierda. Mierda, mierda, mierda.
Los recuerdos de la noche pasada le llegaron tan deprisa que estuvo a punto de caer. Cada palabra. Cada puta palabra resonaba en su cabeza. Ya se acordaba de todo. Era una maldita imbécil. No, no, que mierda ¿Qué carajos había hecho anoche?
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la luz de notificación en su teléfono. Parpadeante. Como provocándola. Era un mensaje. De apenas hace unas horas. Era de Lori.
Ay, no.
¡Carajo, no!
"No te preocupes hermanita. Confía en mí, yo te cubro. Vuela las mentes de esos chicos. Te quiero. Besos. "
Luna no pudo más con la culpa y se echó a llorar.
¿Es este el fin del principio? ¿O es el principio del fin?
Espero no haber sido muy melodramático.
Disfruten de la lectura. Y buenas noches.
