Cuarta entrega
Haruhi
Haruhi nunca se ha enamorado por lo que no sabe lo que es tartamudear, que le suden las manos o sentir mariposas en el estomago al ver a la persona que le gusta. Así mismo, si es que alguna vez se enamorara le costaría darse cuenta que lo está porque nunca ha vivido la experiencia y sólo ha oído por teoría los cambios de ritmo que sufre el corazón y el peso en el pecho que se hace casi insoportable, pero que al mismo tiempo es sagrado y confusamente placentero.
Eso si, le han atraído un par de personas. Una cosa no excluye a la otra.
Ella es mi esposa –recuerda el sueño y enrojece.
Porque dentro de todo es una chica, es adolescente y definitivamente no es de hierro.
Papá-mamá
Cuando su esposa falleció él no se deprimió, no lloró, no gritó, ni siquiera preguntó a todas las divinidades si lo odiaban o había hecho algo mal.
Debía ser fuerte por su pequeña hija.
Está completamente seguro que el comenzar a vestirse de okama fue un impulso accionado por la desesperante necesidad de llenar el espacio vacío que dejó Kotoko en la vida de Haruhi.
Pero ciertamente, como todos los actos impulsivos en donde no se ocupa la cabeza, esto no dio resultado… es más, fue su hija, que madurando de forma precoz pegó pedazo por pedazo su destruido corazón, llenando el hogar con su silenciosa y centrada forma de ser.
Ella ocupó el lugar de madre y de esposa. Aún con su carácter apartado e incluso apático le dio cariño y entibió ese departamento que se había hecho oscuro y espacioso para dos personas.
Se siente orgulloso de su hija y sabe que cuando ella se case será una magnífica mujer.
Por eso molesta tanto a Tamaki, él está seguro que le quitará el corazón de Haruhi y tiene un terror horrible de quedar apartado de la vida del regalo más bello que le dejó su esposa.
Tiene miedo a perder de nuevo a la mujer que más quiere en este mundo y con esto perder todo el sentido de la vida.
Kaoru
Dentro de los hermanos Hitachiin, Kaoru se sabe el más despierto y no porque tenga más intelecto, sino porque piensa y luego actúa. O sea, él no es impulsivo.
También es muy observador a diferencia de Hikaru y sabe cosas que el resto del Host Club pasa por alto.
Para todos es claro que por mucho que quiera disfrazarlo como amor padre-hija Tamaki está loco por Haruhi, eso no es novedad para ninguno de ellos. Tampoco es noticia que su gemelo está colado por la chica. Lo que no se han dado cuenta es que Kyouya, aunque no lo demuestre, tiene un extraño interés en Haruhi que a él le suena a algo más que amistad, pero nota que el vicepresidente del club no se da cuenta de sus propios sentimientos.
Y claro está: ninguno sabe que amó a la chica desde que supo su verdadero sexo.
No tuvo problemas en aceptarlo y de hecho, incluso le agrada, aunque a veces no puede evitar las puntadas de culpa que siente cuando ve a su hermano tan enganchado a la muchacha (aunque este no de da por enterado).
De todas formas no demuestra a nadie este desarrollado sentido de la observación, prefiere hacerlo casi a escondidas y así evitar que se oculten tras una máscara. Dentro de todo en ese punto se siente incluso superior a Kyouya ya que es el único del grupo que se ha dado cuenta de sus propios sentimientos.
Amor fraternal
Hay muchas cosas que la mayoría de las personas no saben de los gemelos Hitachiin y que jamás nadie conocerá porque ellos no son personas abiertas a que alguien descubra sus pensamientos ni a contar lo que sienten.
Usualmente actúan de manera indiferente a las consecuencias que tengan sus acciones. Son almas libres y jamás sujetas a normas.
Sólo hay una acción en sus 15 años de vida de la que se arrepienten profundamente y que han preferido dejarla enterrada en lo más oscuro de sus recuerdos.
A los 12 años y recién empezando su adolescencia los hermanos habían entrado en una profunda depresión, se comportaban de la manera más descontrolada y se sentían solos… como jamás se habían sentido en su corta vida.
Los llevaron a prestigiosos psicólogos y psiquiatras y todos les decían lo mismo "es sólo una etapa, totalmente normal en el cambio de niño a adulto".
Los llenaron de pastillas y viajaban todos los miércoles a sesiones, pero no se veía ningún avance en ellos, y los médicos los miraban impotentes pues estos se negaban a cooperar.
Nunca probaron ningún medicamento ni quisieron hablar en alguna sesión.
Sólo se dedicaban a ir al colegio y encerrarse luego en su cuarto, los dos juntos, como lo habían hecho desde pequeños.
Una noche antes de acostarse Hikaru tomó de los hombros a Kaoru y lo besó. No era la primera vez que rozaban sus labios en señal de saludo o despedida, pero siempre fue de forma fraternal… esta era diferente. El menor posó sus brazos alrededor del cuello de su hermano y abrió la boca para permitirle invadirlo con su lengua. Un gemido inconciente salió de ambas gargantas y esto llenó de morbo ambos cuerpos. Se pegaron, se rozaron y terminaron ambos tendidos arriba de la cama, fregándose uno en contra del otro de manera sexual y pervertida.
Cuando llegaron al orgasmo sus cerebros procesaron lo que había ocurrido.
Se separaron de golpe, con los pantalones chorreando semen y la conciencia gritando '¡culpa!' en cada uno de sus poros.
Hikaru no aguantó y salió corriendo, dejando solo a Kaoru.
Pasaron una desesperante semana sin hablarse, ni siquiera se podían mirar sin que la angustia se asomara en sus rostros.
El menor de los gemelos se dormía llorando y despertaba de la misma forma… no sabía que pensar, jamás se imaginó estando con otro hombre y menos junto a su hermano. Hikaru simplemente golpeaba la muralla hasta dejarse los nudillos morados y sangrantes.
Se plantearon mil veces si realmente estaban enamorados entre ellos, si eran una incestuosa pareja y finalmente, con la cabeza más fría y no soportando más estar alejados el uno del otro, decidieron hablar el asunto.
Kaoru apareció con gesto asustado por la habitación que su hermano estaba ocupando. Lo vio tendido sobre la cama, con rostro sorprendido y también temeroso… igual a si hubiera visto un fantasma.
Se acercó con movimientos inseguros, como si el mayor fuera a arrancar ante la más mínima señal de alerta… y quizá fuera así. Se sentó en la orilla de la cama y tomó suavemente la mano de su hermano.
-¿Sabes? He estado pensando… pensando mucho en lo que ocurrió… y… -se sonrojó levemente y acercó el rostro hasta su sorprendido hermano, robándole un beso no esperado en aquella situación.
Parecía raro, pero Hikaru lo entendió de inmediato… también había pensado en lo mismo, pero no sabía como expresarlo.
Sobraron las palabras, este beso cálido era suficiente para decirse que sólo había sido un error, que jamás ocurriría de nuevo y que no había interés sexual entre ellos. Eran simplemente un par de adolescentes que cometieron un pecado que jamás sería suficiente como para separar un cariño tan grande como el que sentían.
Nunca más tocaron el tema, había sido todo muy extraño, demasiado bizarro, hormonal y casi destruye su relación como hermanos. Lo mejor era no hablarlo, y ojala nunca más recordarlo.
Es fácil confundir los diferentes tipos de amor, especialmente en personas tan cercanas como nosotros…-pensaron aquella vez mientras se miraban con una sonrisa.
Notas de autor: Bien, esta entrega me quedó mucho más corta, pero mucho más comprometedora... me presento por fin, soy Hibiki, mucho gusto :P. Espero que les guste esta idea de fanfics... porque en realidad me encantó escribir de esta forma, como me dijo una amiga es mucho más fácil de leer y a mi me da mucha más libertad dentro de la historia.
Creo que me quedó un tanto densa esta entrega... pero está bien, no todo será humor... mi idea es mostrarlos más adolescentes, menos agenos a la realidad... quiza sea un poco loco, xq dentro de todo este grupo (y toda esta academia D8) son totalmente agenos a la realidad xDDDD...
Como sea, espero que les esté gustando, su review es mi sueldo!! :3, si les gusta review y si no... tb... claro! tengo que ver que es lo que tengo que ir mejorando .
Les dejo mi mail .
Nos vemos en la sgte entrega.
