- Haruno ... Tenshi ... - Mientras pronunciaba su nombre, el Sabio finalmente abrió los ojos. Aunque no fue posible ver la cara, se notaba que tenía los ojos color avellana, y que brillaban como si fueran una luz prendida. Tenshi no podía moverse, y ahora estaba más confundida que antes. ¿Cómo sabía quién era ella? ¿Qué iba a decir acerca de lo que había dicho el Sacerdote de la Montaña? ¿Qué significado tenía Konoha en su vida?
Yuri juntó sus manos y se inclinó ligeramente en señal de reverencia. Tenshi dio cuenta de su acción, pero simplemente no pudo hacer lo mismo por el nerviosismo que sentía. Tenía tantas cosas que preguntar, y dudas que eran tan importantes para ella que la acumulación de todos estos sentimientos hizo que ella no pudiera decir nada.
El sabio se echó a reír como si disfrutara de la situación.
- ¿Y luego? ¿Me privó de mi meditación para contemplarme? - Dijo el sabio que parecía relajado. Yuri comenzó a hablar.
- Es un placer conocerte al fin. Yo soy...
- Yuri Oono. Sé muy bien quién es usted. Usted se parece tanto a su padre - ahora hubo una pequeña pausa - ¿Y su padre dónde está? - Preguntó el sabio.
- Tuvo que abandonar el pueblo por unos días. Dijo que eran cuestiones importantes - Yuri también se sentía nervioso, nunca había conocido personalmente al tan importante Sabio de Amenoukihashi.
- Hmm ... - El Sabio hizo una breve pausa - Las cosas están realmente muy malas por ahí.
Al oír este comentario, Tenshi y Yuri se sorprendieron. Pensaban en lo que estaba sucediendo fuera de la aldea, y la relación que esto tenía con la Villa para hacer que Oono Masato dejara la misma.
- Amenoukihashi no Sennin, quería hacer algunas preguntas - Yuri tenía una actitud muy sumisa hacia el Sabio. De repente, el sabio se echó a reír como si hubiera pensado en algo muy divertido. Yuri se sorprendió.
- No te preocupes, los niños están en buenas manos - dijo el sabio. Tenshi y Yuri no entendían su comentario. El sabio siguió - ¿Siempre eres tan gracioso...
- Señor, usted está hablando con alguien? - Preguntó Tenshi.
- Hmm? Ah, nada. Así que, ¿de que estábamos hablando?
- Dijimos que nos gustaría que respondieras algunas cosas - Yuri respondió al sabio.
- Ah, es cierto. Y yo le dije que sólo podía responder a algunas cosas - hubo una pausa - La hija del heredero... - el Sabio dijo como si pensara en voz alta. En el momento en que lo escucho, Tenshi sintió su corazón acelerar. Su cabeza era una mezcla de muchos pensamientos y suposiciones. Se sentía nerviosa y confusa, y su respiración era densa. Por último pudo decir algo:
- ¿De qué estás hablando? ¿Mi padre? ¿Sabe usted algo acerca de mi padre? - Tenshi preguntó en un tono agresivo. El sabio no respondió. Tenshi finalmente se enojó y gritó - ¡Responda!
Yuri observaba la situación. A pesar de la gran falta de respeto por parte de Tenshi con el legendario sabio Amenoukihashi, Yuri podía entender sus sentimientos. Tenshi nunca había sabido nada acerca de su padre.
El Sabio respiró tan profundo que se pudo escucharlo. Murmuró unas cuantas cosas que ambos no alcanzaron comprender. Al poco tiempo, comenzó a hablar:
- Así que eso significa que no saben nada... Entiendo... Y finalmente vinieron a mí para saber sobre esto, ¿me equivoco?
Tenshi jadeaba. Mantuvo sus puños cerrados como si en algún momento fuera pelear. El sabio prosiguió:
- ... La guerra... El odio de los Shinobis... Todo esto es muy antiguo. Y el remedio para que los corazones encuentren para liderar con esta enfermedad, ¿Saben cuál es? - Yuri y Tenshi observaban atentamente. Yuri sintió la desesperación de su amiga para entender todo esto, y quisiera poder ayudarla de alguna manera.
El Sabio finalmente se mueve desde el lugar donde estaba, y sus movimientos eran tan suaves que parecían como si pudiera flotar. Calmamente empezaba a pararse hasta que finalmente estuvo en pie. Comenzó a caminar hacia la luz donde Tenshi y Yuri estaban. Poco a poco la luz iluminaba su cuerpo, empezando por sus pies hasta empezar a iluminar todo su cuerpo a la medida que se acercaba.
Los ojos de Tenshi y Yuri estaban fijos en esta figura que llevaba un traje que era como estar en el medio de muchos paños. El sabio caminaba con lentitud, y ahora que ya podía ver lo que estaba con los brazos al cuerpo juntos y las manos juntas.
Por último, la luz comenzó a iluminar su rostro. Tenshi no puede evitar la sorpresa esa figura le causaba, dando un paso hacia atrás comenzó a decir con voz temblorosa:
- Su cabeza… es…
- ¡Un dragón! - Comentó Yuri tan sorprendido como su amiga.
El sabio, que tenía unos ojos que brillaban en la oscuridad, también poseía una cabeza que parecía a de un dragón. Su piel era como escalas similares de las serpientes, su boca era como un animal salvaje. Ni Tenshi ni Yuri esperaban ver tal apariencia venida del Sabio de Amenoukihashi.
- Lo siento por la sorpresa - dijo el sabio, que tenía una voz tan dulce que se hacía difícil creer que tal voz venía de la misma persona que era dueño de esa cabeza - La gente nunca entienden lo que es diferente. Eso es el miedo. El miedo viene de allí: lo desconocido. Seguramente usted pensó un anciano adorable con una barba larga y blanca y ojitos tan apretados que mal se podía ver, ¿no es cierto? - Tenshi y Yuri se sentían de alguna manera avergonzados. El sabio continuó - ... Vamos a empezar con las presentaciones. Yo me llamo Amenoukihashi no Hiroshi, o simplemente Hiroshi. Los nombres de los herederos de los Sennins de Amenoukihashi se eligen de acuerdo a lo que hay muy dentro de tu corazón...
- ¿Quiénes son ellos? ¿Amenoukihashi no Sennins? - pregunto Tenshi
- Ellos son una clase de herederos de aquel que ustedes llaman Rikudou Sennin, y que son responsables de leer, interpretar y aplicar las escrituras dejadas de él. Usted sabe, ¿no es cierto, Yuri-kun? - Preguntó Hiroshi-Sama, el Sabio de la Montaña. Yuri hizo un gesto positivo.
- Podría pasar años aquí contando todos los antecedentes de la situación en que nos encontramos ahora. De hecho, la historia de este universo es bastante peculiar.
- ¿Este universo? - Tenshi preguntó sorprendida. Hiroshi-Sama volvió a reír como si se estuviera divirtiendo con la situación.
- ¿Qué enseñan en las escuelas de hoy en día? - Preguntado el sabio con un aire sonriente. Tenshi se sintió un poco tonta, pero nada de eso importaba ahora. - Bueno, estoy en mi tiempo. Debo irme - Hiroshi-Sama siguió con la misma expresión dulce, aunque su rostro era como el de un demonio.
- … Dudo que ustedes vayan a salir de aquí tan fácilmente. Su padre es muy inteligente para proteger lo que ama… -Hiroshi-Sama ahora miró a los ojos de Yuri como si pudiera leer sus pensamientos. Yuri se sentía extraño. Todos los sentimientos encontrados, el miedo, la ansiedad que sentía habían llegado al fin como si el Sabio lo hubiera sacado con la mano.
Hiroshi-Sama ahora les dio la espalda a los dos jóvenes, y de nuevo se desvanecía en la oscuridad de la sala del templo. Antes de que su figura desaparecer por completo, hizo su último comentario:
- Haruno Tenshi. No se preocupe por sus dudas, su destino está hecho para que usted lo aclare con el tiempo - Tenshi se sorprendió nuevamente. No entendía por qué no podía decir nada. Su cuerpo simplemente no emitió ninguna señal. Hiroshi-sama prosiguió - ¡Pero recuerde! El mundo y las personas no están hechos para su servicio personal. Por lo tanto, las cosas no suceden cuando usted cree que deban suceder...
Tenshi sintió como si hubiera recibido un golpe en su conciencia. Por primera vez se había dado cuenta de su ego sutil. Hiroshi-Sama transmitía tanto conocimiento que ella sentía que todo el conocimiento que poseía hasta entonces no le había enseñado nada útil.
Finalmente Hiroshi-sama desapareció en la oscuridad del templo.
Yuri y Tenshi estaban ahora en silencio. Cada uno estaba completamente absorto en lo que acababa de pasar. Tenshi finalmente se movió, volviéndose hacia Yuri. El amigo también dio la vuelta y se miraron durante unos segundos.
- Yuri-kun... - Tenshi sintió temblar el cuerpo. Las palabras de Hiroshi-sama no salía de su mente: ''La hija del heredero...''. ¿Qué quería decir con eso? ¿Quién era su padre? Tenshi sintió un nudo en la garganta. Quería llorar, pero era como si no hubiera lágrimas en sus ojos. Sintió que se le reviraba el estómago por el nerviosismo, y su corazón estaba acelerado - Yuri-kun ... - Qu ... ¿Quién es mi padre?
Yuri podía sentir toda la desesperación de su amiga. Se sentía mal por no hacer nada, simplemente la abrazó muy fuerte.
