Curiosamente (des) Adaptado
Ó como fingir que la vida no te pesa sobre la espalda
Día Cinco
Hay situaciones que de una manera particular, pueden definir tu estado de ánimo durante todo el día, si ese fuera el caso, claramente ésta situación podría ponerlo de mal humor todo el dramático día, o más bien toda la jodida semana. Por que si, su vida se ha convertido en un drama, debería vendérsela a algún director de serie y que le pagara mucho dinero por ello.
Como fuera, definitivamente estar junto a Uchiha Sasuke en la clase de Sociología de la primera hora, no podía ser de ninguna manera un buen aliciente. Él con su cabello correctamente peinado, su caligrafía endemoniadamente perfecta (la cual parecía de chica) su rostro parco y frío. Oh, a Naruto le desagradaban tantas cosas de ese sujeto.
¡Y Sociología!
¡Por amor a Buda, Alá, Dios, lo que fuera!
¿En que endemoniada cabeza cabía que dos personas que no podían cruzar miradas pudieran hacer un trabajo en pareja sobre: 'La influencia de las amistades en la toma de decisiones oportunas para el adolescente'
¡¿Y por qué maldita sea le enseñaban cosas tan absurdas como esas?!
"Calma Naruto, calma."
Se repetía internamente a cada momento, el profesor no sabía, no tenía por que saber de una incomodidad mutua de la que Naruto no estaba seguro, había algo en Sasuke que no le agradaba, sencillamente así. Y por más inmaduro que sonora, simplemente era así. Y sabía, que a Sasuke le pasaba lo mismo. Exactamente lo mismo.
—¿Es que no piensas hacer algo? Por que puedo sencillamente por ni nombre y omitir el tuyo.
—¿Quieres dejar de ser tan desagradable?— Murmuró con cuidado, por que sabía que estaban en clase y el profesor vigilaba que hicieran el dichoso trabajo juntos —¿Qué quieres que haga?
Naruto sabía que se la había pasado distraído, desde que el profesor los pusiera juntos y Sasuke tomara la iniciativa abriendo un capitulo en el libro y empezando a escribir. Era difícil saber que hacer cuando tu compañero era tan independiente y parecía querer hacerlo todo. Tomándolo como un accesorio del cual solo hacer uso cuando le diera pereza hacer algo.
—No lo sé— Admitió Sasuke, por fin mirándolo a la cara y pareciendo más bien aburrido –Finge que lees algo al menos, o siquiera tomate la molestia de leer lo que estoy escribiendo por si el profesor pregunta algo.
—Uchiha, Uzumaki— Llamó el profesor para sorpresa de ambos –No los he juntado para conversar, y no veo a ninguno de los dos escribiendo algo.
—Si, lo siento profesor.
Naruto asintió con una pequeña sonrisa en el rostro tratando de ser amable, y el hombre entonces decidió seguir supervisando a los otros grupos, Sasuke en cambio tenía la mirada puesta sobre él, tan fijamente que Naruto empezaba a hacer una lista en su cabeza sobre la cosas que odiaba de él.
—¿Qué?
—Te disculpas con mucha facilidad, y por ende sonríes con aún más facilidad— Lo analizó con cuidado y luego sonrío despectivamente –Lo cual solo me hace pensar que eres igual de falso que la mayoría de aquí, aunque aún no te des cuenta de eso.— Naruto empezaba a molestarse, mucho. –Eso, o sabes manipular demasiado bien. Consiguiendo lo que quieres con sonrisas y amabilidad. No sabes esforzarte por lo que quieres.
—¿De qué diablos estás hablando?— Naruto había levantado la voz, ya ni siquiera la importaba que el profesor los mirara –Ni que tu fueras un niño pobre que sabe esforzarse por algo, Uchiha.
Y el peso del apellido sonó más bien como insulto, Sasuke lo miró con fijeza, con más que las veces anteriores, pero esta vez Naruto lo hacía igual. Trataba de entender algo de lo que pasaba por esa cabeza, sin embargo el sonido del timbre pudo perturbarlos lo suficiente como para que decidieran mirar a otra parte cuando los estudiantes empezaron a moverse dispuestos a colocar sus asientos en el lugar respectivo.
¿En qué momento el profesor había dado la orden?
—De acuerdo, entonces ya que no alcanzaron a terminar la tarea, tráiganla mañana tipiada e impresa, sin faltas ortográficas ni colores chillones en la carátula.— El hombre se movía rápido, recogía sus pertenencias y Naruto seguía aturdido por lo que acababa de pasar, aquello que parecía más bien una declaración de guerra. –Nos vemos.
Fue complicado, pero Naruto logró levantarse de su lugar y empezar a mover su asiento a su puesto original. Lejos, muy lejos de Uchiha. Lo suficientemente cerca de Hinata, con quien compartía clases por suerte y quien le regaló una amable sonrisa de bienvenida. Naruto entonces pudo suspirar tranquilo. Bella y pacífica Hinata. A Naruto le hubiera gustado de verdad tener una hermana así, a la cual abrazar y proteger todo el tiempo, para al menos sentir que él también podía hacer algo por alguien.
…
…
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…
—¿Y cómo te fue ayer con tu cita médica?
Hinata recogía sus cosas, con soltura y presteza mientras los alumnos salían a la hora del almuerzo entre risas y empujones. Pero ella solo respiró hondo y empezó a caminar, sin parecer tan incómoda con la presencia de Naruto a su lado.
—Bien, al menos no he empeorado.
—¿Empeorado?— Naruto frunció el ceño preocupado –Pero ¿qué tienes?
—Nada grave— Pronunció la muchacha, con su voz relativamente baja y agachando un poco la cabeza –Pero en realidad preferiría no hablar de eso.
Naruto asintió cordial, con una pequeña sonrisa en los labios para calmarla.
—¿Te parece si almorzamos juntos?
—Claro, Naruto.
Justo en ese momento mientras avanzaban por los pasillos Naruto recordó que no había sido lo bastante sociable todavía como para ubicar un grupo al cual unirse para pasar los ratos libres. Hinata parecía ser una buena opción, sería la primera chica tranquila que tendría entre sus amistades, sus otras amigas eran más bien entusiastas y de vez en cuando problemáticas.
—¡Naruto!— Tenten había salido de uno de los salones contiguos, con su uniforme ceñido y su rostro afable, tocando un poco su brazo a modo de llamar un poco su atención –Te andaba buscando por todas partes, no sabía si teníamos otra clase juntos a parte de Inglés. Esta tarde nos reunimos para ir a la casa de Gaara para poder terminar el trabajo de mañana.
—¿Hoy?
—Si— Tenten entonces parece notar a la muchacha a su lado –Hinata, hola ¿cómo has estado?
—Bien, un poco mejor que en las vacaciones.
Tenten sonríe de una manera un poco diferente, con más confianza y amabilidad. Naruto se pregunta si Hinata tiene un imán para las buenas atenciones.
—¿Van a almorzar juntos?
—Si ¿vienes con nosotros?
—Claro.
Tenten luce entusiasmada, y empieza a conversar animada de algún concierto importante que parece estar cerca en unas semanas, Hinata ríe en ocasiones, ligeramente y Naruto siente que las conoce desde hace tiempo, aunque no sea así, pero al menos olvida por ratos que odia su transferencia de Colegio y su nueva vida.
…
...
…
…
—Bueno… ¿Y entonces en qué curso estás?
Si está nervioso, Naruto finge al menos que no es así, acaba de conocer a un personaje relativamente intimidante y está sentado frente a él con su rostro serio y su mirada indescriptiblemente fría. Su mente se niega a pensar que aquel sujeto pueda ser familiar de la dulce Hinata, y aún más se niega a admitir que un almuerzo que parecía iba a ser ameno, termino en… esto.
—Ya no estoy en el colegio. Estoy en el primer semestre de Administración.
—¡¿Estás en la universidad?!— Naruto se muestra verdaderamente sorprendido y por ende, Neji, como se lo presentó Hinata, solo levanta una ceja –Lo siento es que no pareces mayor a nosotros.
—Cumplo diecinueve en un par de meses, tampoco es que sea demasiado mayor a ti.
—Si, lo sé… Es solo que me sorprende. ¿Entonces estás en los otros bloques?
Neji por fin pareció un poco más relajado, bebiendo un poco del jugo entre las manos.
—Si, junto a Tenten.
—¿Tenten está en la universidad?
Naruto no parecía salir de una sorpresa a otra y eso parecía cansar a Neji.
—Si ¿no te lo ha contado?— Neji volvió a enarcar una ceja. –Tenten suele ser muy sociable. Le faltó una materia por aprobar el Colegio, así que su padre hizo un pacto con el director y el director de la universidad. Tenten empezaría el semestre con nosotros, siempre y cuando se las arreglara para aprobar inglés este mismo semestre.
Naruto pensó que esas eran muchas ventajas accesibles, que no existían en otras partes.
—Vaya…
—¿Sorprendido?
—Es mi primer año aquí, supongo que si.
—Somos personas especiales, y no podemos perder demasiado tiempo. Por eso se nos tienen más consideraciones, en pocos años los que son tus compañeros ahora, serán herederos, grandes empresarios a cargo de multinacionales y un montón de cosas relativas al cargo familiar que ostentan. Tú mismo podrías convertirte en ministro, titular o algo parecido.
De repente el discurso de Neji pareció calar hondo en su piel. Recordó los instantes cuando jugaba con Kiba a tener una banda, él tocaría la guitarra, Kiba la batería, Shikamaru sería el manager y las muchachas cantarían o algo por el estilo. Hoy, sin embargo, en este lugar las perspectivas parecían tan diferentes.
—…De verdad Hinata, yo mismo le pregunté.
—Ya, Tenten. Son boberías tuyas.
Las chicas habían regresado, con una conversa apenas audible para ellos y Naruto sonrió un poco. Recordó las palabras de Sasuke y prefirió dejar de hacerlo, mejor una expresión amable y conforme que era como realmente se sentía, descubrió que la mayoría de veces que sonreía, era por que era precisamente, demasiado fácil hacerlo.
…
…
…
…
—La razón por la que no te terminas de adaptar es por que estás realmente confundido— Naruto tenía que admitir que Sai se había vuelto algo así como su guía no autorizado dentro de aquel lugar, hablaba mientras caminaban por los pasillos a la hora de la salida y Sai parecía un poco sumergido en su celular, pero al mismo tiempo le hablaba con una pasividad casi asombrosa –Crees que todo lo que has visto en las series o películas sobre este tipo de instituciones eran exageraciones, pero llegaste y te das cuenta que no es así. Es más real de lo que parece. Y sucede, que la realidad en su mayoría de veces supera a la ficción, nunca olvides eso, al menos no mientras estés aquí. Y no me refiero solo al Colegio, sino a este mundo en general.
—¿Tu ya te acostumbraste?
Parecía que Sai lo entendía a la perfección, o que al menos había pasado por lo mismo.
—Nunca te acostumbras. Solo te resignas, finges que te acostumbras o disfrutas de esto.
—¿Y en que posición estás tú?
Sai finalmente dejó de lado su celular, como si sus preguntas fueran las correctas y pareciera más empeñado en él.
—No lo sé. Descúbrelo.
Le sonrió tan enigmáticamente, que Sasuke una vez más vino a su cabeza. Él y su estúpida teoría de las sonrisas falsas que lo hacían ahora analizar cada gesto en las personas.
—Me tengo que ir, iré con unos compañeros a hacer un trabajo.
—Oh, ¿en serio? ¿Con quien vas?
—Mmh... No sé si los conoces, voy con Tenten y Sabaku.
Sai por instante pareció perder la sonrisa. —¿Sabaku no Gaara?
—Si. Tenía que verlos a la entrada del Colegio, pero no los veo por ningún lado y ya le avisé a mamá que no llegaría temprano.
—Si gustas puedo acercarte a la casa de Gaara.
Naruto por un momento dejó de ver entre las personas y observó al muchacho a su lado.
—¿Cómo sabes que es en la casa de Gaara?
—Nunca es en la casa de Tenten— Pronunció con cuidado –A su padre no suele gustarle que lleve a personas a su casa con tanta facilidad, solo a la gente verdaderamente confiable. Así que las reuniones para cosas tan relevantes como éstas, pues sencillamente no se hacen en su casa.
Estuvo a punto de preguntar cómo sabía tanto de ella cuando la voz de Tenten logró llamar su atención e interrumpir el momento.
—Naruto, disculpa la demora. Tuve que venir desde el campus para acá.
—No hay problema. ¿Nos vamos?
Pero Tenten ya no lo miraba, había posado su mirada en Sai y ambos de pronto parecían muy incómodos con la presencia del otro, con un simple asentimiento en reconocimiento.
—Hola, Sai.
—Hola. ¿Cómo has estado?
—Bien…— Susurró ella, con un pequeño suspiro en los labios –Supe que estuviste por Francia de vacaciones.
—Asuntos de mi madre, nada importante.
De acuerdo, Naruto sentía que estaba sobrando y era tan palpable como el hecho de que tanto Tenten como Sai parecían hablar autómatas, y estaba casi seguro de que si no fuera por que él estaba presente, ni siquiera se hubieran hablado para ahorrarse esos pocos minutos de inconformidad. El auto que se estacionó frente a ellos hizo a Naruto retroceder un paso
—Es el auto de Gaara— Le aseguró Tenten antes de que el chofer se bajara para abrirles la puerta, Naruto apenas pudo ver el cabello pelirrojo del muchacho sin que se asomara a saludarlos. Sai en cambio pareció tensarse todavía más –Vamos Naruto. Nos vemos Sai.
—Hasta luego, Tenten— Sai miraba fijamente la limosina, pero luego pareció respirar hondo y sonreír un poco para él. –Nos vemos mañana Naruto.
Todo el camino a casa de Gaara, Naruto pensó mucho en esa situación y lo hacía por que nadie parecía muy interesado en hablar. Al menos Tenten que era el eje para que Naruto no se sintiera tan abrumado por la presencia de Gaara, se mantuvo callada y un poco absorta en sus propios pensamientos. Aunque por suerte, unos minutos antes de llegar, poco a poco, pareció recuperar su habitual estado de ánimo y platicó con él sobre cosas irrelevantes del Colegio.
…
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…
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Cuando Naruto llegó a su casa eran cerca de las siete de la noche. Su padre se encontraba en el estudio hablando por teléfono con alguien cercano en la campaña y Kushina bebía un poco de café en la cocina, platicando con los empleados sobre cualquier cosa. Él apenas los saludó un poco y avisó que primero tomaría una ducha antes de cenar.
Gaara podía ser muchas cosas, pero era inteligente, recursivo y astuto, tomó el liderazgo del grupo casi de inmediato, y lo que Gaara decía sencillamente era lo mejor. Pero Gaara tenía un aura extraña, más bien triste y apagada. Su mente volaba con demasiada facilidad lejos de lo que lo rodeaba y eso a veces confundía a Naruto.
La casa de Sabaku era grande y ostentosa, justo como pensó que sería, pero vacía.
Totalmente vacía.
Fuera de los empleados Naruto no entendía como le hacía para no volverse loco de aburrimiento y soledad, pero no todavía no se sentía en confianza de hablarle directamente al muchacho y por suerte Tenten jamás los abandonó. Fue el chofer de Gaara quien los fue a dejar a cada uno a la casa y Naruto se sintió terriblemente abatido por tener que dejarlo ahí, en medio de tanto silencio y oscuridad. Nunca deseó ser amigo de alguien como en ese preciso instante.
Estaba desvistiéndose cuando la puerta de su cuarto sonó y el caminó a abrirla. Una de las empleadas traía el teléfono inalámbrico entre las manos.
—Joven tiene una llamada.
—Muchas gracias.
Cerró la puerta casi de inmediato, mordiendo su labio inferior sin saber de quien se trataba, por que bueno, después de todo ese era el número principal de la familia, Naruto tenía su propia línea en su habitación a parte del celular así que definitivamente no era uno de sus amigos.
—Buenas
—Idiota— Esa era la perfecta voz de Sasuke, grave y odiosa como siempre –Se nota que te interesa muy poco lo que hagamos en clases o tus calificaciones, pero como podrás imaginar a mi si me importan.
—¿Se puede saber que diablos te pasa conmigo?— Naruto esta vez ni siquiera disfrazó su enojo —¿Me llamas solo para insultarme?
—¿En serio no recuerdas que mañana hay que entregar ese deber de sociología?
Oh, estúpido, estúpido. ESTÚPIDO.
Se recriminó una y otra vez mientras pasaba una mano por su rostro. Escuchó incluso una exhalación por parte de Uchiha, burlesco seguramente. Pero Naruto no iba a disculparse, había estado ocupado. Y Uchiha no merecía esas palabras.
—¿Qué vamos a hacer entonces? ¿Dividimos el trabajo?— Propuso tratando de pasar el mal rato de inmediato pero esta vez la voz de Sasuke sonó más bien meticulosa y déspota.
—No es necesario, yo ya me encargué de todo. Pero no pienses que pondré tu nombre en el trabajo.
—¡¿Qué?!— Iba a reclamar algo, pedir una oportunidad al menos, negociar –Espera un momento…
Sin embargo Sasuke no parecía dispuesto a negociar absolutamente nada. Había cortado la llamada y a Naruto le quedaba más que escuchar el ruido molesto de las tonadas incesantes, parado en medio de su habitación y con el rostro perplejo.
—Maldito imbécil, engendro del…— murmura molesto antes de lanzar el teléfono a la cama, piensa en llamarlo, pero no tiene el número de Sasuke, ¡ni siquiera sabe como Sasuke ha podido llamarlo! Bufa molesto, hastiado, mal día, muy mal día que termina mucho peor gracias a Sasuke.
Pero es la primera semana de clases, está seguro que más tarde puede compensar en algo esa nota perdida, por que ni siquiera puede intentar hacer algo por su lado, no recuerda ni la más mínima letra de lo que hicieron en clase.
Y está empezando a odiar (con bases) a Uchiha Sasuke.
…
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Quinto día de la bitácora
El espécimen en cuestión, es demasiado unicelular.
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Fin del Quinto día
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Lamento mucho la demora, y en recompensa, un capitulo relativamente largo ; )
Espero que les haya gustado. Y gracias a todos los que me dejan sus bellos comentarios. Siempre es bueno volver a este hermoso fandom.
Sam: Que bueno que este Naruto te parezca no tan OOC, estoy haciendo el esfuerzo por que no sea así, muchas gracias por tu comentario, y espero no haber demorado demasiado. Ojalá también te guste.
El resto de los comentarios los respondo en un momento por interno. Gracias a todos. Saludos~
