Capítulo 4. Tu cuerpo

Ha pasado el tiempo muy rápido desde lo acontecido con Kari, prácticamente el resto del mes se ha ido volando sin mostrar algo fuera de lo usual para nosotros, logramos volver a nuestro estado natural, e inclusive retomamos el hecho de salir más seguido como solíamos hacerlo antes, muchos notaron ese cambio repentino en nuestras salidas, y Davis las ha malinterpretado nuevamente, pero Kari y yo solo somos amigos, bueno quizás un poco más que eso pero por el momento para nuestra serenidad lo dejaremos así.

Ahora mismo comenzará la clase de deportes, por lo que prontamente hacemos la visita general a los vestidores para cambiarnos los uniformes así que nos despedimos de nuestras amigas momentáneamente y nos juntamos con el resto de los muchachos. De pronto un compañero escucho como unos cuantos están murmurando a lo que nos acercamos curiosos a ver de qué se trata y nos enseñan lo que claramente está prohibido traer a la escuela: una revista pornográfica, bastante subido de tono las imágenes que tienen allí, y no muy cómodo me alejo junto con Ken, más Davis se queda observando un poco más y mi amigo y yo lo vemos extrañado.

A decir verdad desde que la pubertad dio paso en nosotros ninguno había hecho tanto alboroto con eso, ocasionalmente escuchábamos las conversaciones de nuestros compañeros respecto al tema pero poco o nada interveníamos, personalmente sentí que mi crecimiento fue un tanto retardado pero como todo tarde o temprano llegó. De repente Davis se acerca a nosotros entusiasmado colocando una mano en cada uno de nuestros hombros.

-Se perdieron unas buenas imágenes-dice con una sonrisa maldosa

-No deberían sacar eso así tan a la ligera-responde Ken-además si el maestro te ve con ellos también serás castigado por ello

-Como si tú nunca hubieras visto una de esas-le responde Davis a lo que nuestro amigo se sonroja y desvía su mirada

-Yo no...-al ver la mirada de Davis burlona Ken desistió y se retiró de golpe causando en el moreno una carcajada

-No lo molestes Davis-le hablo yo-sabes cómo es él, lo apenaste

-Ahora lo defenderás, claro-me dice mientras una ceja se eleva-¿o dirás que también eres un santo?

Cierro los ojos algo fastidiado-no lo estoy diciendo, pero si Ken no quiere decir nada no tienes porqué obligarlo-explico mientras intento ponerme la camiseta que se atoró con la pulsera que traía por lo que quedó semi puesta por mi cabeza y yo con los brazos alzados

-Sabes algo, me doy cuenta que nunca platicamos de nada relacionado al tema, pero ahora que afirmas no ser un santo significa que…-se acerca a mí aflojando el cordón de mi short y bajándolo de apoco en la parte de atrás por lo que comienzo a moverme lejos de él-¿no ves las fotos aquí con los otros porque te alegras?

-Quítate Davis, no fastidies-le digo agitándome para evitar que cumpla su maldad causando su risa mientras me acomodo la ropa algo lejos de él-Y para tu información NO, no se trata de eso, es puro pudor, además si alguna de las muchachas te ve con algo así será…

-Una pena-interrumpe é-vamos, ellas son iguales, bueno algo así, y tú lo sabes, después de todo ellas dejaron de ser unas niñas hace mucho tiempo-dice saliendo a la cancha dejándome con la palabra en la boca

Es cierto, ellas se desarrollaron más rápido que nosotros pero nunca me digné a verlas de otra forma, salvo Hikari pero ella me gustó desde niño así que, de alguna manera la imagen de la niñez era algo que prevalecía, solo en contadas ocasiones presencié algo fuera de lo usual como cuando intercambiaban algún compacto femenino entre ellas o murmuraban de pronto algo unas a otras, más nada fuera de lo usual, ese tema inclusive lo hablé con mi padre quien me explicó que por ningún hiciera alguna burla o comentario al respecto para incomodar a alguna niña.

Imaginando que tengo que salir ya a a la cancha detengo mis pensamientos para encontrarme con el grupo donde distingo a las muchachas, a ésta edad algunas de ellas ya muestran rasgos bastante pronunciados y otras más discretos de su cuerpo, finos, sensibles, sin esperar nada mi vista se posa en Kari, el uniforme le queda señido al cuerpo, justo hoy usan el short más corto que define sus delicadas piernas luciendo su blanca piel, una blusa blanca del mismo modo que el short apegada a su cuerpo, y sin poder evitarlo noto…aquello que no debería estar observando, al estarse estirando es imposible no captar cada uno de sus movimientos, pero ella de pronto siente mi vista y saluda por lo que solo levanto la mano nerviosamente.

Siento mi cara arder por haberla admirado tan superficialmente, así que prefiero concentrarme en el transcurso de la clase en lo que es, el deporte. Al concluir los demás toman sus bolsos para ir a vestidores nuevamente, cuando siento su presencia que me sonríe y ofrece una botella de agua que acepto gustoso sentándose a mi lado en las gradas mientras se recarga en la esquina de una.

-Estuviste algo distraído-habla ella-¿te sucede algo?

-Aaa, no para nada-le respondo para su tranquilidad-supongo solo ando en las nubes jejeje

-¿Y en qué tanto piensas que andas allí?-dice divertida por lo que sonrío

-Tonterías mías-le digo riendo-la verdad debo dejar de pensar en aquello

-Takeru Takaishi, ¿acaso estás pensando en cosas malas?-dice ella enarcando una ceja con una mueca divertida en el rostro por lo que río nerviosamente mientras agito mis manos de forma negativa rápidamente

-Claro que no, ¿por quién me tomas?-le respondo algo nervioso-Es más señorita, déjate de alucinaciones y vámonos, que todavía debemos cambiarnos- le digo levantándome a lo que luego de reír hace lo mismo y se levanta pero…pega un pequeño grito y aun aunque intenta disimularlo cruzándose de brazos logré visualizar como lo que imagino es su sostén se desabrochó ya que el movimiento que hubo en ella fue algo…notorio, aunado a sus repentinos movimientos y su rubor en el rostro no puedo evitar mirarla allí sintiéndome apenado y volteando rápido la cara.

-Ammm…yo…-digo apenado titubeando

-Por favor no mires-dice ella exaltada-no…yo…-en ella se escucha un pequeño jadeo o quejido que reconozco como ganas de llorar por lo que volteo preocupado y veo que está con los ojos cerrados, mordiendo sus suaves labios y el rostro bañado en rojo puro.

Seguido de ello se escucha como los muchachos restantes van haciendo su aparición en la cancha dispuestos a irse por lo que abre sus ojos espantada evitando profesar otro ruido con sus labios del pánico que la invade, mientras mis amigos me llaman acercándose un poco.

-¿Van a venir?-habla Davis despreocupado

-S-sí, en un rato, adelántense-le respondo nervioso sin saber que hacer

-No me dirás que la acompañarás solo tú a casa ¿o sí?-dice mientras se va acercando a nosotros. Rodeado del pánico sin pensarlo mucho la abrazo mientras beso su frente haciendo que Davis detenga su andar y reciba miradas curiosas del resto-¿Pero qué…?

-Es privado Davis, no le busques, solo vete-le digo serio ante su mirada atónita

Sin mediar más palabras la sala se va desalojando poco a poco, quedando nuevamente solo los dos por lo que finalmente la suelto de mi agarre notando como mantiene su mirada baja.

-¿Estás bien?-al no recibir respuesta de ella me siento alarmada-Perdona, tal vez quieras que le hable a alguna de tus amigas solo no, no se me ocurrió que…

-No importa…-responde ella-…gracias-ella levanta la mirada con una tímida sonrisa que respondo inmediatamente-Ammm…¿po-podrías…podrías ayudarme?-al terminar la oración muerde nuevamente sus labios dejándome sorprendido y sintiéndome nuevamente sonrojar por lo que asiento torpemente.

Ella se da vuelta indicándome donde debo abrochar por sobre la camiseta del uniforme, así que con nerviosismo y torpeza logro hacerlo luego de unos minutos, haciendo que ella baje finalmente sus brazos, pronuncia un susurro "gracias" tomando su maleta para cambiarse por lo que hago lo mismo y me voy al vestidor contrario, allí me detengo a pensar en que quizás ser adolescente no sea tan malo, si bien es algo penoso tiene momentos…interesantes.