Aún estás en mi mente
Capítulo 4
Sólo tú y yo
.
.
.
Naruto quería preguntarle a Sasuke por qué era tan cruel, ¿por qué le hacía eso? Él deseaba alejarse lo máximo posible de esa mirada que le quitaba el aliento para evitar la confusión que sus propios sentimientos le generaban, quería tener un poco de espacio y tiempo para pensar sobre la situación. Pero ahí estaba el Uchiha, proponiéndole que pasara la noche en su cabaña y él que aceptaba.
Pero como lo veía no tenía opción. Desde la ventana podía verse como diluviaba afuera y para serse sincero no tenía ánimos para viajar de vuelta a Konoha con ese clima. El camino de por sí era largo y el tener que recorrerlo a pie resultaba un fastidio; ni hablar si tenía que hacerlo en medio de la lluvia.
¡Maldición! Parecía que el mundo entero estaba conspirando en su contra para arruinarle todos los planes. O quizás era el destino que de algún modo quería que sucediera de esa manera.
Finalmente resignado a que así tenía que ser Naruto se alejó de la ventana mientras se desabrochaba la capa de Hokage para sentirse más cómodo. Caminaba hacia la cama para dejar la prenda ahí cuando su vista se topó con algo que le llamó la atención justo sobre la mesilla de noche. Caminó hasta allí y tomó lento entre sus dedos un papel que tenía impreso en él la antigua y desgastada foto del equipo siete en sus inicios; no pudo evitar el formar una pequeña sonrisa cargada de melancolía al rememorar los viejos tiempos y preguntarse para sus adentros: ¿por qué Sasuke la llevaría consigo?
Realmente no lo sabía, pero lo enterneció el solo hecho de pensarlo. Y sintió una extraña tristeza invadir sus entrañas al recordar todo lo que había luchado por su mejor amigo en el pasado, todas las dificultades por las cuales había atravesado sólo para recuperarlo. Pero, ¿de qué había servido tanto esfuerzo si al final sentía que lo había perdido nuevamente? Aún cuando hubiera regresado a la aldea y se hubiera arrepentido de todos sus pecados, aún cuando lo tenía ahí a su lado, lo sentía tan lejos.
—Lo siento.
Pronunció el rubio en un tono apenas audible. Sasuke alzó la vista desde la otra habitación. Había ido al baño para lavarse el rastro de sangre que quedó en su labio producto del puñetazo de Naruto, pero la puerta estaba abierta y la cabaña no era tan extensa tampoco; podían comunicarse a la perfección.
—No era mi intención el golpearte de ese modo.
—¿Cómo? —Sasuke sonrió a medias como acostumbraba— ¿Como una niñita? —respondió con ironía, tomándose una pausa para juntar agua entre sus manos y empaparse la cara. La verdad es que había dolido bastante, pero nunca se mostraría débil enfrente de Naruto—. Tsk... Esperaba más que eso.
El Uzumaki también sonrió, pero con un atisbo de melancolía mientras observaba la fotografía. Su mente no estaba realmente en la conversación. Otro silencio incómodo inundó el ambiente, pero el Hokage lo rompió de inmediato.
—Oye, ¿y esto?
—¿El qué?
Sasuke salía de la sala de baño con la toalla en mano, secándose el rostro, y entonces supo de qué hablaba el rubio.
—¿Aún la conservas?
Naruto alzó la vista para observar al moreno, mostrándole la foto.
—Claro. ¿Tú no?
—Sí, pero...
—Sé lo que estás pensando, y probablemente tengas un concepto equivocado acerca de mí.
Sasuke arrojó la toalla sobre la cama y le arrebató la fotografía de las manos a Naruto. Se quedó observándola un momento y suspiró. Aunque lo tiempos hubieran cambiado y también las vidas de ambos e incluso ellos mismos, el Uchiha no podía evitar aferrarse a esa foto en sus días de soledad, recordando el pasado que era lo único que le hacía sentir tan cerca a su mejor amigo cuando estaban lejos.
—Fueron tiempos realmente duros, ¿eh? —Naruto sólo asintió—. Pero aún así jamás te rendiste. En ese entonces no comprendía por qué lo hacías, por qué insistías tanto en convencerme de que regresara a Konoha, incluso arriesgando tu propia vida. Pero, ¿sabes algo? Me sentía bien pensando que le importaba a alguien tanto para que hiciera semejante barbaridad.
Naruto bajó la vista con pesar, apretando fuertemente los puños. En ese instante un potente trueno resonó en todo el lugar.
—Sasuke, ¿por qué estás diciéndome esto ahora? —dolía escuchar al Uchiha hablando así.
Sasuke sabía que Naruto diría algo parecido, por lo que ni siquiera se sorprendió. Simplemente bajó el rostro un poco y sonrió.
—Sólo quería que lo supieras. ¿Qué hay de malo en eso?
Mencionó el pelinegro dejando la fotografía en su sitio y apartándose del Hokage. Se quitó la capa negra que solía vestir y la colgó en el perchero. Acto seguido se sentó en la cama y comenzó a sacarse los zapatos. Naruto no se movió de su lugar, desde ahí podía observar la espalda de su amigo y la verdad es que lo prefería así, pues no se atrevía a mirarlo a los ojos en ese instante.
—Dime algo, Naruto —volvió a comentar Sasuke, en tono neutral— ¿Aún sigo importándote de ese modo?
—¿A... A qué te refieres? ¡Claro que me importas!
—¿Cuánto?
—Mucho, te lo aseguro.
—¿Tanto como para elegirme sobre Hinata?
Naruto se quedó mudo, sin saber qué decir. ¿Cómo se atrevía Sasuke a hacerle una pregunta como esa? ¿Acaso creía que era fácil responderle? Hinata y sus hijos eran lo más importante de su vida. Eran su familia, las personas que lo acompañaban día a día y alejaban de su corazón la soledad junto a la cual había crecido.
Pero lo que sentía al estar junto a Sasuke era diferente. Junto a él se sentía realmente completo. Y nuevamente se preguntaba qué era lo que deseaba para sí. ¿Estaba negando lo que sentía por Sasuke por su propia voluntad, o lo hacía con el fin de no herir a alguien más?
—Sasuke, no puedo responderte a eso.
Finalizó con esa respuesta. Sasuke lo sintió como un golpe en el estómago, pero no dejó que Naruto viese cuánto le había afectado.
—Entiendo.
—Lo siento... —el rubio volvió a disculparse, mostrándose deprimido.
—¿Qué cosa? ¿A qué te refieres?
—A todo esto. Es realmente difícil para mí el poder darte una respuesta.
—¿Puedo pedirte un favor?
—Claro...
Sasuke se puso de pie y caminó hacia Naruto. Éste quiso retroceder un paso al verse sorprendido por la repentina proximidad del pelinegro, pero estaba la mesilla detrás y no pudo dar ni un paso. El Uchiha depositó su mano en la mejilla del rubio y lo miró directamente a los ojos.
—Olvídate de todo lo demás cuando estés conmigo.
Naruto se quedó sin palabras, sólo mirando con sorpresa y algo de temor a los ojos negros de Sasuke. Creía entender a qué se refería y la verdad era lo que realmente deseaba. No quería que nada en su vida cambiara, no quería traicionar a su familia, pero deseaba disfrutar la compañía del Uchiha como siempre lo había querido.
—Hinata no está aquí. Ella no tiene por qué saber lo que pasa entre nosotros. ¿Lo prefieres de ese modo? Por mí está bien.
El rubio se mordió el labio sin saber qué decir al respecto. Las palabras de Sasuke sonaban tan convincentes y su cercanía tan tentadora que por un momento deseó dejar de dudar y finalmente actuar como su instinto se lo indicaba.
—Te necesito, Naruto.
El Uchiha depositó su frente contra la del Hokage, respirando intensamente sobre su piel. La calidez del aliento de Sasuke sobre sus labios hizo que un escalofrío recorriera su columna. Naruto estaba tan tenso que no sabía cómo actuar. Estaba a punto de derrumbarse.
—Yo también te necesito, Sasuke.
Los brazos del rubio rodearon con fuerza la figura del Uchiha y sus dedos apretaron las ropas claras de su compañero descontroladamente, como si no deseara dejarlo ir jamás, como si quisiera que ese momento durara para siempre y no tuviera que marcharse al día siguiente por las personas que esaban esperándolo en la aldea.
