Meses atrás
Notas: Un Pequeño capítulo dedicado a la interacción de Zed y Kayn, para las fans de esa pareja… Ok no, no me maten por eso, era solo un chiste…
Zed se encontraba meditando en el área en la que había encontrado aquella caja que le había concedido tales poderes sombríos con los que había dado el nuevo tumbo a su orden. A su alrededor, el templo sombrío consumía lentamente el flujo de la magia de Jonia, el cielo se oscurecía a su alrededor, y los estandartes ondeaban con el viento ennegrecido por aquella fuerza liberada que él no debió de haber tomado en primer lugar. El templo tomado, el recinto en el que creció y se desarrolló por años hasta el punto en el que fue capaz de distinguir entre el verdadero poder y lo que su antigua orden llamaba Equilibrio.
Equilibrio, esa era la forma en la que le llamaban, a la supuesta forma de orden mágico de la tierra de Jonia, y todo el místico simbolismo que le daban. Se basaban en la observación de su entorno, de las criaturas, de las formaciones, de toda la magia que flotaba a sus alrededores de manera continua. Pero para Zed, ese equilibro, o no existía, o le era simplemente irrelevante. No veía la necesidad de tener un limitante en sus habilidades, ni en la magia que utilizaba, simplemente por el hecho de que sus enemigos tampoco lo tendrían. Por qué permitirse masacrar por una nación enemiga cuando ellos mismos podrían ser los que presionaran al resto del mundo con una sombra extensa que se esparciera de horizonte a horizonte. Y para lograr su objetivo, de poder unificar Jonia como un solo poder, haría cualquier cosa que fuera necesaria.
Se levantó lentamente, su magia había sido perturbada a la distancia, y sabía que era lo que lo causaba. Caminó por los largos pasillos del templo, solitario como pocas veces en su pasada historia, hasta llegar a la salida del patio principal. Sus adeptos, vestidos con sus ropas oscuras, corrían en dirección de la salida, mientras otros cuantos más se retiraban solamente por el horror de la batalla presenciada. Uno de ellos, un estudiante que se había unido a él casi desde el principio de su cruzada en contra del llamado equilibrio, caminó hacia él, sosteniendo con su mano izquierda lo que de su lado derecha debería de ser su hombro, ahora cercenado en limpio con un solo corte, deteniendo el sangrado con la presión de su mano.
—Maestro… regresó, el niño noxiano que usted encontró… con el arma en su mano, ahora es la mitad de un monstruo— levantó la mirada, en su rostro casi no quedaba nada de dolor, solamente resignación, ira, y deseo que su vida fuera cobrada. Zed se giró, como si lo ignorara, viendo luego como todos sus alumnos hacían un círculo alrededor de una sola persona.
—¡Zed! — escuchó esa voz a agudo y energética, como un depredador que finalmente divisa a su presa —¡He retornado, tal y como tú has dictado con tu ejemplo, he aprendido, he mejorado, y pronto, te habré superado! — era Kayn, y su mano, tal y como había sido dicho, era ahora negra y monstruosa, como una clase de armadura necrótica que infectaba su hombro y hasta su ojo, dándole un tono rojo idéntico al de la Hoz Darkin que controlaba.
¡Prepárense para presenciar un poder más grande del que jamás hayan imaginado!
Escuchó luego al arma exclamar a la par, mientras Kayn la sostenía elevada en el aire.
—Creo que es claro de que has regresado— respondió Zed mirando como el otro discípulo recibía una curación de otro de sus compañeros, gritando adolorido por la saturación que realizaban sobre el brazo amputado.
—Lamento eso, me detuvo cuando entraba al templo y empezó a decir estupideces acerca de que no había completado mi misión… Quería mostrarles lo que les pasaría si se metían en nuestro camino— se burló mientras los demás discípulos lo veían con furia y deseos de atacar, pero sabían que serían minimizados al instante como aquel que estaba sufriendo, pese a haber sido casi un veterano.
Siendo sinceros, todos ustedes están metiéndose en nuestro camino, solo es cuestión de tiempo.
Todos los alumnos dieron un paso hacia atrás, la sola y fuerte voz de Rhaast les causaba un terror indescriptible a todos, menos a Zed.
—Supongo que Naruki corrió con la misma suerte… pero peor, ¿No? — supuso mientras que Kayn comenzaba a avanzar hacia él, sin que pudiera inmutarlo con su paso firme.
—Era un insolente, y un impaciente en todo lo que hacía, jamás supo seguir órdenes y solo mataba por gusto, no se le va a extrañar— habló de manera presumida mientras que Zed solo caminaba en dirección circundante a la suya.
Murió ahogado en su propia sangre.
Agregó de manera distante la Hoz, mientras que soltaba una risa sádica, digna de lo que esperaba de un Darkin de la muerte.
—Lo envié justamente para que te vigilara, sabía que no serías capaz de eliminar al arma, pero no pensé que podría controlarte tan fácilmente— solo con haber hecho esa pequeña aclaración, Kayn se elevó furioso, tomando a Rhaast con sus dos manos.
—¡¿Crees acaso que no tengo el control?!— sacudió el arma cortando el suelo de roca sólida como si nada —Eres tan estúpido como para no entender que ese niño que recogiste en la playa asediada se ha ido, ya solo queda el asesino— parecía que de sus ojos no salía más que ira incandescente, pero Zed presentía que era más que el simple deseo de Kayn por obtener la gloria.
—¿Y qué te propones entonces con venir hasta aquí, tras haber asesinado a uno de tus compañeros, y tras haber transgredido las propias reglas de tu Orden? No vienes solo a presumir que has fallado en tu tarea— supuso comenzando a inspeccionar el arma, todos los detalles de esta, su largo y el ancho de la hoja, hasta el punto en el cual Kayn la equilibraba en sus manos, planeando.
—Vine a reclamar mi lugar como el líder de la Orden de la Sombra, después de todo, aprendí de ti, toma el poder que puedas, derroca a tu maestro, hazte de su orden y de su templo— Sonrió mientras que movía a Rhaast, colocándolo frente a si mismo, listo para atacar.
Ha sido un buen maestro, pero es hora de que aprenda lo que es un verdadero asesino.
—Entonces ven aquí y demuéstralo— y en menos de lo que se dio cuenta, Zed de pronto tenía las cuchillas de sus brazos saliendo de manera defensiva, pero la amenaza era clara, estaba dispuesto a pelear a la muerte.
Kayn se lanzó con todas sus fuerzas, la cuchilla pareció extenderse, causando que Zed se retirara, esquivándolo. Lanzó su segundo ataque, casi dejándolo sin espacio para retroceder más, ahora con un fuerte movimiento circular, sin darse cuenta de que aquello era suficiente para que lo comenzara estudiar: su estilo era fuerte, pero se basaba demasiado en la fuerza y el peso de la hoz para sus ataques.
Ahora fue el turno de Zed, rápido como pocas otras veces, aprovechó las debilidades de Kayn, su poca fuerza en comparación, la dificultad de protegerse de cualquier ataque que no fuera frontal por culpa de la hoz, y por más rápido que Kayn la movía, solamente seguía errando sus ataques.
¡¿Puedes atinar un solo golpe?!
Gritó Rhaast para la ira del adolecente, cuando este golpeó con fuerza el suelo, provocando que la fuerza del impacto levantara el suelo. Saltó, tratando de impactar un segundo golpe en su antiguo maestro, pero este desapareció tras la disipación del polvo elevado. Supo de inmediato que algo se acercaba, apenas levantando su arma para evitar que una shuriken lo golpeara de lleno en la cara, siendo precedido por otro que surgió desde su derecha, y uno más desde su izquierda. Miró a través de las sombras frente a él, y observó a Zed circundándolo.
—Es hora de hacer las cosas como se deben— y tras decir esto, corrió hasta convertirse en sombra, y entrar en la misma zona, persiguiendo cada paso que daba hasta que finalmente este desapareció. Kayn salió de manera rápida de este miro, preparado para encarar a Zed —¡No has hecho más que huir, ¿Qué es lo que te propones?!— gritó furioso y frustrado, no sentía que realmente estuviera encarando a su maestro, sentía que simplemente estaba entrenando con él, y de pronto, escuchó su voz de una manera omnisciente.
—Cazando a mi presa— escuchó para luego sentir sobre él la mirada infalible de Zed, entonces lo vio aproximarse por res lugares distintos cubriendo su figura y sus pasos por una pesada sombra que se disolvía en cada paso; sabía lo que seguía, era aquel ataque con el que sentenciaba la vida de sus víctimas. Kayn tomó la iniciativa, girando con Rhaast, logrando cortar a las sombras, viéndolas destrozarse frente a sus ojos.
—¡Sé todos tus trucos, no puedes sorprenderme! — y viéndolo llegar en una cuarta forma distinta desde su espalda, logró golpearlo de lleno sobre la máscara, logrando enterrar la punta de Rhaas dentro de su cara, sin pudiera haber hecho nada para defenderse.
Cazador… cazado.
Pero antes de que Kayn pudiera finalizarlo, convirtiéndose en sombra para introducirse en quien alguna vez había respetado tanto, y mutilarlo desde el interior, esta otra forma más sólida que las demás, aparentemente muerta o noqueada con los brazos colgando a los lados, se disolvió tal y como las demás sombras. Entonces sintió por primera vez las cuchillas sombrías cortando su carne. Desde su espalda dos cortes transversales y cruzados desde los hombros hacia abajo, mientras que era empujado hacia adelante, cayendo al suelo, con Rhaast entre sus manos.
—El primer error, subestimar a tu oponente… me avergüenzas como maestro, Kayn— Zed raspando sus navajas, quitando la sangre que había dejado su alumno mientras que este se trataba de levantar, sintiendo sus músculos entumecerse por acción de la magia sombría, retorciéndose y gimiendo entre el barro y la maleza putrefacta —Me sorprende que creyeras que podrías vencerme solamente con eso, ¿Pensabas que el arma Darkin te iba a dar poderes con solo tomarla?— pero el adolecente se levantó lentamente, hasta finalmente ponerse de pie, tan firme como al inicio de la pelea.
Él cree que no eres digno… tu propio maestro, puede que tenga razón, quizá me he equivocado.
—Esto aún no se termina— ignoró la voz de Rhaast, le decía justamente lo que odiaba, deseaba controlarlo, lo sentía en su piel porque la magia sombría comenzaba a disiparse dentro de su cuerpo, comenzando a ser invadido por otro elemento, una fuerza sobrenatural que no había percibido desde su primer encuentro con el arma. Levantó a Rhaast, lanzándose con fuerza hacia adelante mientras dejaba a la hoz levitando en el aire con el fulgor rojo de su solo ojo guiando su camino. Se convirtió en sombra de una forma más pura y voraz que antes, ahora sentía el verdadero poder, se sentía indetenible, sentía el umbral que se formaba dentro de Zed, estaba preparado para arremeter en contra de él y destrozarlo de un solo ataque.
Pero Zed ni se inmutó, solo se mantuvo en su lugar, y antes de que Kayn pudiera entrar en él, de pronto se convirtió en el mismo tipo de sombra, deteniéndolo en mitad de su camino. Él mismo se sorprendió por la forma en la que la fuerte y fría mano de su maestro se sentía en su cuello, sosteniéndolo de pronto en el aire, empujándolo y lanzándolo contra el suelo mientras la hoz perdía su efecto y caía en el suelo con todo su peso. Trató de levantarse lo más rápido que pudo, recobrar la hoz, pero Zed se hincó, colocando su rodilla directamente sobre su cuello, asfixiándolo; de pronto la magia oscura se extendía a mayor velocidad que antes, la fuerza de su maestro lo sometía por completo, solo podía intentar evitar que aplastara su tráquea mientras perdía lentamente todo su poder.
—¿Por qué crees que te mandé a destruir el arma? ¡Te ha estado controlando desde el inicio! — presionó más su peso sobre él, Kayn comenzó a pelear por aire mientras comenzaba a soltar saliva como perro rabioso por la ira e impotencia combinados en su derrota —El hecho de poder tocarlo sin perecer solo indica que te ha seleccionado para hacerse de tu cuerpo, y liberar su poder, pero a ti no te importó siquiera, solo lo tomaste en tus manos y lo aceptaste como un cerdo en el matadero que acepta su muerte—
—Yo… tomaría su poder…— musitó Kayn moviendo sus piernas con enfado, intentando ganar in ángulo para liberarse, pero por más que lo intentaba, no podía hacerlo —Es mi destino… derrotarte— sus brazos ahora estaban demasiado débiles.
—De manera impulsiva, sin pensarlo, solo tomaste el primer camino fácil para derrotarme, sin siquiera darte cuenta de que estabas condenando a Jonia si perdías en contra del Darkin— habló con mayor furia ahora casi hasta el punto de partirte la tráquea —No has aprendido nada, no eres distinto al resto de tu sangre, un noxiano que ansía poder, y nada más— esas palabras combinadas al dolor, solo causaron en Kayn un dolor mayor dentro de sí mismo, algo le hizo soltar un par de lágrimas al momento, tan solo para verlo después levantarse un poco —¡Y cómo un noxiano, te toca perecer!— y antes de que pudiera siquiera esquivarlo, Zed arremetió con una patada sobre el rostro del Shieda, causando que todo cayera en la oscuridad.
No supo cuánto tiempo estuvo fuera de combate, o cuánto tiempo le llevó recuperarse. Los días se volvían largos y nublosos, siempre con las constantes de la luz del sol entrando lucidamente por un hueco frente a él, y la voz de varias personas a su alrededor. Y el dolor, que sin duda era grande, lo hacía mantenerse despierto cada día sin poder moverse, solo sentía como lo curaban lentamente, retirando vendajes ensangrentados para después sentir las heridas en su espalda siendo raspadas hasta el fondo, retirando el pus que se formaba. Solo cerraba sus ojos cuando ya no lograba distinguir la luz entrando por aquel hueco.
Le tomó trabajo recobrar la conciencia, y una vez que lo hizo, pudo ver que se encontraba en una tienda de campaña. No fue sino hasta que escuchó una voz femenina hablando a su lado, diciendo unas palabras suaves a su oído, o al menos eso le pareció, para cuando despertó por completo y miró a una mujer de cabello blanco, con un enorme yelmo puesto sobre la cabeza, y lo que parecía ser una armadura de cuero cubriendo su cuerpo. Ya la había conocido, la había visto hablando con Zed, era Syndra.
—¿Qué haces aquí? — preguntó Kayn tratando de erguirse, pero el dolor en los músculos de su espalda se lo impidieron.
—Zed me mandó a vigilarte, solo como precaución, estaba esperando a que reaccionaras días atrás, de verdad se volvía aburrido tener que ver a un niño dormir como tronco— se burló mientras lo rodeaba, en lo que la miraba, Kayn notó que Rhaast se encontraba sobre el suelo, envuelto del mango en una funda de cuero.
—¿Por qué sigo vivo? — preguntó sin dilatación, mirando solamente el techo, pensando en la paliza que se le había propiciado —Traicioné a la orden, desobedecí órdenes directas, e intenté asesinar al maestro ¿No se me debería de considerar una amenaza? — veía de pronto su vida perder el valor fundamental que el mismo Zed le había entregado, la valía de un arma.
—Quizá porque se quedó en un intento, por eso demostraste no ser tan amenazante— se burló ella mientras se acercaba a la salida —Zed es un hombre mucho más complejo de lo que crees, como todo verdadero líder, si no acabó con tu vida en ese momento en el que tuvo la oportunidad, fue por la misma razón por la que no acabó contigo en ese día en el que te encontró en la costa asediada por las huestes noxianas— él levantó la mirada, trataba de recobrar la fuerza, mientras su brazo negro trataba de alcanzar de manera inconsciente a Rhaast —Te vio una utilidad, solo eso, así que no te consideres tan afortunado, porque el momento en el que dejes de servirle, no dudará en desecharte—
Kayn cayó rendido después de intentar de nuevo levantarse, ahora entendía un poco mejor las cosas —Supongo que será igual que antes…— sonó resignado mientras colocaba sus brazos a los lados — ¿Qué pasa si realmente domino al Darkin, si me hago de su poder? ¿No teme que ahora si pueda cobrar su vida como él lo hizo con su propio maestro? — sugirió más de manera presuntuosa, solamente para no dejarse doblegar por las palabras de Syndra.
—Me encantaría ver que lo intentaras…— contestó ella, elevando de sus manos esferas que parecían contener un vacío oscuro absoluto, rodeados de un aura magenta fuerte, Kayn podía sentir su fuerza mágica desde la cercanía en la que estaba —Cómo sea, solamente estaba aquí, en caso de que no aceptaras esto que te iba a decir de su parte— comenzó a retirarse, cruzando por la abertura de la tienda —Oh si, también me dijo que estás degradado de tu rango, tendrás que empezar tu entrenamiento desde cero, considéralo una manera de reeducarte— y dicho esto, salió de la tienda como si nada, sin que siquiera sus pies rozaran el suelo.
Aquello era lo que recordaba de esos días, antes de que el dolor terminara, pasó una larga temporada recostado en aquella vieja manta, mientras que pensaba en lo que le esperaba para su futuro. Al terminar su recuperación, fue recibido por los nuevos estudiantes, gente de granjas reunidos con la intención de dar sus vidas y sus honras al entrar en contacto con la Magia Sombría con tal de defender Jonia. Para todos ellos, Kayn no era más que un alborotador, y alguien quien ni siquiera merecía pisar su mismo suelo solo por provenir de Noxus. Aunque su avance fuera veloz, como lo había sido la primera vez, Zed ahora le exigía más, le hacía ambicionar la perfección y, sobre todo, lo enviaba a misiones constantes de cosas que solamente interrumpían su entrenamiento, y que no consideraba sino parte de sus reprimendas.
Habían pasado al menos seis meses de aquello, Kayn aún tenía dolores ocasionales y las cicatrices eran sumamente evidentes. En todo eso pensaba y todo es se volvía en sueños que no dejaban de repetirse, con distintos patrones, pero con el mismo final, él fracasando de nuevo ante su maestro. El tiempo se movía lento, apenas despertaba en esa cueva en la que había dormido tras el asesinato de la bestia y la lluvia, notando que Zoe no se encontraba en ninguna parte de la cueva, pero a la vez, percibiendo un aroma de fuego y de carne en la cercanía. Se levantó rápidamente, tomando a Rhaast en sus manos, dirigiéndose a la apertura por la que entraba el sol.
—¡Al fin despiertas, dormilón! — le gritó Zoe, al parecer había armado una fogata más grande que la otra, y ahora tenía todo el equipo necesario para cocinar: cucharas, cuchillos, una gran cacerola con un soporte para colocarla sobre el fuego, y tazones para servir lo que parecía ser un estofado de la carne de la bestia noxiana que había muerto el día anterior.
—¿De dónde sacaste todo esto? — preguntó Kayn con bastante sospecha mientras se acercaba a ella, viendo que había un montículo especialmente para que se sentara al lado contrario de ella.
—Se dice buenos días— respondió ella como si le sorprendiera su falta de educación —Y la cocina… pues quería algo de comer que me gustara más, así que viajé a varias partes buscando cosas que me ayudarían a preparar un rico estofado para los dos— señaló aparte varias vasijas y otras cuantas cosas más que no dudaba que fueran robadas; cosas como pan, queso y mantequilla de alguna clase verde eran cosas que él reconocía rápidamente, pero otras cuantas de apariencia viscosa y blanca le parecieron desconocidas.
—Bueno, comida es comida… gracias— se sintió raro en darle las gracias con tan solo recibir el tazón con el fluido espeso y algo verdoso, lo olfateó un poco y distinguió la carne con algo de dulce —¿Qué fue lo que le agregaste? — preguntó curioseando con cuidado mientras pasaba la cuchara en círculos hasta el fondo, percibiendo algunas durezas que parecían ser trozos de huesos.
—Pues un poco de todo, agua del rio, carne que vi que había quedado sin pudrirse, algo de sal de grano…— comenzó a explicar mientras Kayn comenzaba a beber aquel estofado como si fuera una bebida, arrepintiéndose rápidamente al tenerlo dentro de su boca —También le puse azúcar para que fuera dulce, malvaviscos, gomitas, leche…— contaba con la mano las cosas que podía recordar mientras Kayn solo fruncía la mirada ante el sabor —También le puse unas flores que me encontré que olían muy bien, unas moras que vi que creían en unos arbustos, y para darle que no pudiera fallar: ¡Le puse un par de pasteles lunares de chocolate!— terminó describiendo, tomando una cucharada y bebiéndolo como si nada, cucharada tras cucharada mientras que su acompañante solo trataba de tragar de poco a poco, hasta terminar el tazón, una de las pruebas más difíciles de toda su vida, le parecía que incluso había tierra entre toda esa combinación.
—Ustedes los de Targón tienen un terrible gusto…— musitó en voz baja mientras que terminaba todo, mientras que Zoe comenzaba a servirse un tazón más.
—¡Te lo acabaste! — gritó ella emocionada, creyendo que lo había disfrutado su estofado —Te serviré otro— le anunció comenzando a llenar otro nuevo tazón, pero al voltear a verlo, este estaba hincado contra el rio, lavando su boca de ese brebaje que habría sido comparable con el veneno. Voló rápidamente a su lado y se lo ofreció de nuevo —Oh, ¿Tenías sed? Está bien— le ofreció una nueva porción, pero este solo la rechazó.
—No gracias, creo que ya llené con lo que me diste antes— no quiso ser demasiado cruel con ella, se notaba que deseaba ayudarlo de alguna forma —De hecho, no me queda tiempo para seguir aquí, la misión que me asignó Zed era más que solo matar a un monstruo suelto— se acercó al montículo que había usado en su asiento, en donde había dejado sus mantas, para levantarlas y ponérselas como cobertura.
—¿Puedo acompañarte? — preguntó ella emocionada, encerrando su estofado en una burbuja que mantendría en ese estado para poder consumir luego.
—No, será un viaje muy arriesgado y peligroso— contestó él como si eso fuera una molestia para ella, pero parecía que esas palabras solo la motivaban, como si ese "No" solo hubiera pasado y cruzado su cabeza de un oído a otro —Además, será aburrido, son tres días de caminata hasta el templo que tengo que ir a explorar— comenzó a pensar en otra forma de poder alejarla, no parecía que un simple no funcionara con una niña capaz de doblegar el tiempo y el espacio a su voluntad, y mostrar enfado con ella no era algo que lo hiciera sentir bien.
—No hay problema, tengo miles de historias para contar mientras caminamos, y canciones— ella solamente parecía flotar como si nada, alejada de todos los problemas que él tenía, todas las complicaciones que había con la Orden de la Sombra, y todos los problemas que enfrentaba Jonia. Así, mientras estaba cantando acerca de las estrellas o algo similar, se le ocurrió una forma de resolver el asunto de con… sinergia.
—Puedes venir conmigo, si es que me ayudas a cruzar las montañas con tus portales… es que no puedo usar la magia sombría demasiado, eso sería un desperdicio, y harías que llegáramos mucho más rápido— le propuso mientras que veía como su mirada se iluminaba, algo que le traía algo de satisfacción y que a su vez le ayudaría; si podía ir más rápido al templo en el que habían encontrado una interferencia de la magia sombría, no solo se beneficiaría él en su entrenamiento, sino a toda su orden.
—¡Claro que si, seré lo más útil posible para ti!— levantó su mano como si estuviera a su comando, pero antes de que Kayn le pudiera decir las condiciones de su arreglo, como que se mantuviera en silencio, sin canciones ni historias, Zoe abrió un portal a sus pies y lanzo a este a las oscuras profundidades adimensionales, pareciéndole algo divertido como su voz iba a un grito desesperado y agudo, y seguido de esto, ella se sumergió en este mismo orificio en la realidad que había creado ella, cerrándolo a su salida.
Fin del capítulo 4.
Notas finales: Muchas gracias por llegar hasta este punto :D, lamento si esto tardó dos semanas en llegar, realmente lo que pasó es que quería tomar un descanso de escribir Zoyn, y regresar a escribir LenxRin un poco, y fue difícil, y terminé escribiendo todo el fic en dos días. Si les gustan las relaciones incestuosas, el lemon fuerte, y la idea del amor triunfando por sobre las constricciones sociales, lean ese nuevo fanfic en mi perfil, sean o no fans de Vocaloid.
me encanta escribir batallas, no sé si a la gente le guste leerlas, pero en mi defensa, mi único entrenamiento son los roles de batallas, a los que algunos me dicen que describo demasiado, además siempre me ganan con cosas sacadas de la manga que jamás explican al inicio del rol… Pero bueno, me agradó describir la pelea de Kayn porque era alguien quien debía de perder, quiero decir, sé que Zed es un sujeto deshumanizado en absoluto, pero curiosamente, todos interpretan el destino de Kayn como que tiene que matarlo, en este caso, interpreté que la furia que tenía era parte de su deseo de querer demostrar ser digno para Rhaast, mismo deseo por el que mató a Naruki en la historia de su lore. La pregunta con el personaje es ¿Kayn es lo suficientemente orgulloso para sobrepasar la disciplina que tiene, que inclusive lo lleva a considerarse un arma, por sí mismo, o requiere de una fuerza externa que lo lleve a ser así? Este fanfic dice lo segundo, fue Rhaast quien lo llevó a matar y a arrojarse sin pensar en contra de Zed.
Lo de Syndra, no pude evitar colocarla, tantos fics que he leído de ella con Zed, simplemente se me hace más plausible que sean aliados, aunque baso esto más en el hecho de que en su página, en campeones relacionados, Zed es el que sale hasta arriba, lo mismo para él, colocando a Syndra como el primer campeón relacionado (En cambio Kayn no sale en los campeones relacionados de Zed, creo que se les pasó actualizarlo). Aparte, necesitaba a un colaborador de Zed, lo que tengo planeado para él no se puede hacer de a uno, necesita a alguien con grandes poderes a su lado.
Se suponía que esto se lo contaría Kayn a Zoe durante su viaje, pero siento que aún no llegan a ese punto, aunque a Kayn ya le empieza a importar su alegría, pero habría más interacciones de ellos en los siguientes capítulos que lo demuestren, como la gente pavo, o Papi Shen, pero no quiero dar spoilers.
En fin, gracias por leer, no olviden votar la historia y compartirlos con quienes estén sedientas por esta Ship, necesitamos más apoyo ahora que nunca, la página de League of Legends de FB publicó una imagen de Kayn y Evelynn, y aunque no estaba mal (No me malentiendan, no me enfado por ver a los personajes de mi OTP con otros) había muchas personas quienes odiaban el Zoyn. Dos tipos de personas, las que odian a Zoe y la ven como un personaje que no debería de existir, ni ella ni nada que se le relacione, y los que creen que Kayn es un adulto mayor de edad y que cometería pedofilia con Zoe… no es que haya profundizado demasiado en el Lore, pero creo que Kayn tiene como quince, o dieciséis, o quizá diecisiete a lo mucho, y si quitamos los miles de años agregados a Zoe en su viaje tiene como trece o catorce, no es mucha la diferencia, y es ridículo que plaguen los comentarios con esas imágenes del FBI yendo por Kayn, cuando no tienen idea de su edad.
Sin enojarme más, que tengo mis razones… (Putas actualizaciones de Windows) Les dejo, pasen una buena semana y nos leemos el siguiente domingo ^_^
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Bye_. —
