Capítulo 4

En un abrir y cerrar de ojos Alex estaba al lado de su hermana, cogiéndole de la mano. Lena, que veía la escena desde la cocina, se había quedado de piedra al ver a Kara.

La rubia se había sentado en la cama, sin saber muy bien donde estaba ni que hacía allí.

-¿Alex? ¿Qué ha pasado? No me acuerdo de nada...- Dijo tocándose la frente.

-Oh Kara...- Dijo bajito Lena, pero aun así la escuchó Maggie.

-Alex, ¿no deberíamos llevarla a que la vea el doctor?- Dijo Maggie guiñándole el ojo, para llevarla a DEO y hacerle un chequeo.

-¡Sí, vamos ahora!- Dijo Alex algo alterada.

-Lena, te diríamos que te vinieras, pero es mejor que primero la vean y luego vea a más gente. Además, la consulta es pequeña y será un poco agobio para ella, y ya está bastante desorientada.- Dijo Maggie, guiándola a la puerta.

A Lena no le hacía mucha gracia dejar a su amiga, pero sabía que Maggie estaba en lo cierto. -Sí, lo entiendo. Por favor, informarme de todo.- Dijo perdiéndose en el pasillo para coger el ascensor.

Alex, desde la cama, asintió a Maggie para darle las gracias. -Kara, ¿que recuerdas? ¿Recuerdas algo?

-Alex, yo...no recuerdo nada... -Kara se empezó a poner algo nerviosa.

-No, Kara, tranquila. -Dijo acariciándola- Te lo cuento todo ¿vale?

Alex empezó a contar lo que pasó hace algo más de 2 semanas, tranquilamente.

-Entonces, ¿no recuerdas nada de eso?- Preguntó Maggie

-No, no recuerdo nada. ¿Es normal Alex?

-Bueno, te inyectaron un veneno, asi que puede ser. Preferiría llevarte a DEO y hacerte un chequeo completo.

Acto seguido se dirigieron a DEO. Una vez allí le hicieron todo tipo de pruebas y todo salió perfecto.

-¿Como estas Supergirl? -Dijo J´onn J´onzz, el jefe de DEO, dándole un abrazo a esta.

-Estoy bien, simplemente no recuerdo lo que pasó- Dijo bajándose de la camilla- ¿Los atrapasteis?

-Sí, un par de días después. Fuimos más cuidadosos y gracias a ello conseguimos la cura para ti.

La rubia sonrió, realmente ya se sentía bien. Es más, quería hablar con los detenidos.

-Hombre, si es la princesita rubia, ¿ya te has despertado bella durmiente?- Kara había entrado con el traje de Supergirl para conservar su tapadera. Delante de ella, había una celda totalmente cerrada, con un cristal en vez de barrotes. Dentro había una chica morena, de ojos grandes y atlética tumbada en una camilla dentro de la celda.

-¿Cómo sabias que era yo?- Dijo Kara algo asustada y con interés.

-Desprendes olor a fracasada a kilómetros, no era muy difícil adivinarlo.-Dijo sentándose y mirando a Supergirl- ¿Que desea saber my lady?

-¿Sois más? Mis compañeros arrestaron a bastantes, aunque más de la mitad tenían una cápsula de cianuro y no nos dio tiempo a salvarlos. Al resto le arrancaron la muela donde estaba la cápsula, y hablaron bastante con mis compañeros. Que fastidio, ¿no?- Dijo Supergirl riéndose. A la chica que tenía delante también le habían quitado la muela, y menos mal porque tenía pinta de ser la cabecilla del grupo.

-Por desgracia no, no somos más. Pero realmente no deberíais preocuparos por nosotros, sino por quien nos contrató.- Al ver la cara de Supergirl se empezó a reir.- ¿Que no lo sabías? ¿Pensabas que todas las armas las habíamos conseguido nosotros? Oh, cuanta fe tienes en nosotros. Pues no, todas las armas, incluida la que te dejó casi muerta, son de una empresa. Bueno, más bien de una persona. Tenía mucho interés en que te matáramos, en que desaparecieras. Por desgracia no cobraremos el cheque.- Dijo apenada, suspirando fuerte para que se escuchara.

-¿Y se puede saber quién era?

-Umm... Bueno, con esa carita de niña buena no me puedo negar.- La chica se levantó y se acercó más al cristal mientras le hacía un gesto para que se acercara. -El nombre no lo sé, pero nos teníamos que dirigir con las siglas "A.L."

Supergirl se quedó pensando, le hizo un gesto dándole las gracias por la información y se fue. Alex se dirigió a ella bastante contenta, pues es la primera pista que tenían desde que la atraparon.

-Ah, Supergirl, creo que deberías ir a ver a una persona- Estaba claro que Alex se refería a Lena.

En un abrir y cerrar de ojos Kara fue volando hasta L-Corp y se había cambiado.

-Hola, me gustaría saber si puedo ver a Lena- Dijo dirigiéndose a la secretaria de Lena. Era otra distinta a la de la última vez.

-Umm, creo que si, pero sígueme. ¿Su nombre es?- Dijo la secretaria dirigiendo a Kara al despacho de Lena.

-¡Kara!- En ese momento la rubia se giró y vio a Lena a sus espaldas, con la respiración algo agitada y sorprendida. -¿Que haces aquí? ¿No deberías descansar?- Dijo acercándose a ella.

-No, ya he descansado lo suficiente. Quería ver como estaba y si podíamos hablar mejor. -Lena miró los papeles que tenía en la mano algo pensativa- Pero no tiene que ser ahora, cuando puedas. Además, debería ir a CatCo para ver a James.

-Vale, si quieres luego te mando un mensaje cuando vea un hueco en mi agenda. -Lena le sonrió aliviada, estaba muy contenta de ver por fin a su amiga y poder contarle todo lo que había pasado.

Kara le dio un abrazo y se despidió de ella. -Espero con ansias ese mensaje- Le sonrió y se marchó al ascensor.

Lena, al ver que Kara ya dobló la esquina, lanzó un suspiro de alivio. Sabía que estaba bien y que tenía una oportunidad de arreglar las cosas con ella. Seguramente Alex y Maggie le contaron que ya estaba todo solucionado, pues sentía que la rubia estaba bien con ella. Le empezó a doler la cabeza e intentó dejar de pensar en eso, tenía ahora una videoconferencia muy importante y tenía que estar al 100%.

Kara fue a CatCo, y se dirigió al despacho de James. Se quedaron un rato hablando en los sillones de su despacho y James la puso al día de los acontecimientos de CatCo. Le había dado un aviso a Snapper por lo que le hizo a Kara y le dio la revista con la entrevista "buena". Pasaron varias horas hablando y, al terminar, Kara se fue a su apartamento, necesitaba una ducha como el comer.

Mientras se secaba el pelo, recibió una llama de Lena

-Hola Kara, ya estoy libre. ¿Dónde quieres que quedemos?

-Si quieres te puedes venir a mi piso y tendremos algo de privacidad. -Kara escuchó a Lena suspirar algo cansada- O donde quieras, te noto algo cansada y no quiero cansarte de más.

-¿Te importaría venir a L-Corp? Creo que es mejor

-Por supuesto, en nada estoy allí.

Cuando colgaron, Kara se terminó de secar el pelo y se vistió a la velocidad del rayo. "Lo que tiene tener súper velocidad" pensó.

Pasados 15 minutos Kara tocó a la puerta del despacho de Lena. -¿Se puede?- Dijo abriendo la puerta con cuidado. Se encontró a Lena un poco recostada en el sofá blanco, con el pelo suelto y los pies descalzos. Esto último era normal, se pasaba el día entero con esos tacones tan altos. Kara nunca comprendería lo de los tacones, pues Lena era bastante alta. Lena dejó los papeles en la mesa y le hizo un gesto para que pasara. -Si estas ocupada o muy cansada me voy, no pasa nada.

-Para nada Kara. -Dijo con una sonrisa enorme al ver a su amiga- Ven, siéntate. -Kara le hizo caso y se sentó a su lado. Los recuerdos de la entrevista le entristecieron un poco y no supo disimularlo mucho. -Oye, ¿que te pasa? -Dijo Lena preocupada.

-Ah, nada. Sólo que, la entrevista...

-Por eso no te preocupes. -Dijo la morena cortándola- Ya está solucionado, y no pasó nada malo. Y por eso quería hablar. -Lena se acercó un poco más a Kara, preocupada y pensando en lo que quería decirle- Sé que no me porté bien, sé que no fui buena amiga en esos días. Realmente sabía que estabas tras mi puerta, sabía que preguntabas por mi y yo me comporté como una imbécil. Alex y Maggie me contaron que estabas investigando quien lo hizo y que querías hablar conmigo para decírmelo, pero yo ni si quiera... -La respiración de Lena se volvió agitada, intentaba recuperar el aliento- De verdad que lo siento mucho Kara. -Esto último puso en tensión a la rubia. Podía notar la voz casi cortada de Lena y sus ojos verdes cristalizándose a punto de llorar.

Kara le cogió suavemente la mandíbula para que sus ojos se encontraran. -Lena, tranquila. Tanto James como Maggie y mi hermana me lo contaron. Y entiendo lo que hiciste, yo habría hecho lo mismo que tú. Y no eres imbécil ni te comportaste como tal. Hiciste lo que creíste correcto para ti. -Kara no se pudo resistir y la abrazó. Ese abrazo pilló de sorpresa a Lena, pero no podía rechazarlo. En ese momento Lena sintió que, de alguna manera, la necesitaba y necesitaba ese abrazo.