Notas de la autora:

Hola! Perdón otra vez a todos por haber tardado tanto en subir el capítulo (todos los capítulos empiezan así XDXD). Tuve que irme de casa una semana y aunque tenía Internet, no tenía el capítulo (epic fail).

Este capítulo es flashback, pero en el siguiente la historia seguirá avanzando, así que a esperar un poquito :3 Además, en el siguiente ya habrá shonen-ai más directo, para los que ya querían un poquito de acción XD

Perdón si tardo en escribir los capítulos, estoy haciendo trabajos para la universidad y cosplays y mi tiempo se ha reducido. ^^U

Gracias por los reviews: Yume, y Mar.

Yume: A mí también me gusta ver sufrir a Ichigo jijiji Y es eso, si todos sabemos que le va a gustar… XDXD Dan ganas de meterse con él (de todas las maneras posibles). Espero que este capítulo te haya gustado y te haya dejado también con más intriga. En el próximo tendremos más a Aizen (en un principio no pensaba sacarle tanto, pero me gusta escribirle como el bastardo que es :3).

Manupop: contestado ^_~ Gracias por tu review!^^

Mar: Gracias Mar ^^ ¡Me alegra que te gustara! Y espero que este también te guste. Es que esta pareja da bastante morbo, por decir algo, como mínimo en mi opinión jeje. ¡Nos leemos!

Advertencias: Sólo palabrotas, es Shirosaki ^¬^ Nada más.

Disclaimer: Ni Ichigo, ni Shirosaki, ni Urahara ni Bleach en general me pertenecen. Sino… estaría gastándome la pasta que hubiera ganado en muchas cosas…


CAPÍTULO 4. ONCE UPON A TIME, LONG TIME AGO…

Mientras Ichigo y Aizen mantenían su conversación, Shirosaki paseaba sin rumbo fijo por los pasillos de Las Noches, sumido en sus pensamientos. Aunque a Ichigo le vendría bien estar a solas con el excapitán para que se le bajaran los humos, Shirosaki tenía que admitir que no le hacía ni una pizca de gracia dejarlos solos. Desde el principio, Aizen había mostrado un gran interés por el shinigami y su poder y cualquier cosa que le llamara la atención era algo preocupante…

Pero bueno, ya sabía a lo que se arriesgaba al decidir seguir adelante con su trato con Aizen. Realmente, había sido una excelente oportunidad para conseguir un cuerpo propio. La única, ya que estaba visto que Ichigo jamás le habría ayudado de verdad.

Flashback. Tres meses antes…

Ichigo estaba en clase, haciendo como que escuchaba a su profesora mientras explicaba cosas relacionadas con "x" e "y". Ummmm…¿desde cuando había acabado la clase de Ciencias para empezar la de Matemáticas? Bueno, como mínimo sacaría el libro para disimular.

-"¿Teniendo problemas para concentrarte, mi Rey?"-preguntó una voz en tono socarrón.

Genial, el que faltaba. Y precisamente el motivo de su distracción.

-"Ohhh, me gusta que pienses tanto en mí."-respondió la voz dulcemente-"Me hace sentir querido y todo…"

-"¿Por qué no te callas ya? ¡Y deja de leer mis pensamientos! Es muy molesto. ¡Desaparece un rato, anda!"

-"Tan simpático como siempre…¡Vamos, tu mundo es jodidamente aburrido! ¿Qué quieres que haga? ¿Contar las nubes que pasan? ¿Por qué no vienes un rato aquí dentro, eh, majestad? Así nos podremos divertir un rato."

-"¿Divertirnos? ¿Esa diversión tiene algo que ver con una batalla a muerte, sangre, gore y risas psicópatas sacadas de una película de terror?"-Su pregunta fue acogida con un silencio más que descriptivo, así que Ichigo continuó tras un suspiro-"Lo siento, pero creo que no comparto tu idea de diversión."

-"Aburrido…"-contestó el hollow frustrado-"Claro, como tú puedes estar afuera y disfrutar de una vida normal… bueno, más o menos normal."

-"… Es mi vida, este es mi cuerpo, así que tengo derecho a vivirla, ¿no? Además, ¿de qué serviría que estuvieras fuera? Lo único que harías sería empezar a matar gente por diversión y yo no pienso permitir eso."

-"Tchh, ¿yo?¿Matar? ¿Pero qué dices? Yo no haría daño ni a una mosca…"-le respondió su contraparte con la voz más inocente que pudo lograr.

A Ichigo se le escapó una risa incrédula, que hizo que un par de sus compañeros se giraran para mirarlo. Aclarando su garganta, intentó volver a la clase. Lo último que necesitaba ahora es que la gente pensara que estaba como una cabra.

Tras unos segundos de silencio, el albino volvió a la carga.

-"Tu falta de fe me hiere, aibou."

-"¿Hoy no me vas a dejar en paz, verdad?"

-"Nunca…"-contestó el hollow, sonando tan dulce como amenazante.

-"De verdad, hollow. ¿Qué es lo que quieres?"-preguntó Ichigo, ya bastante cansado.

-"Verás, aibou, seré directo: me gustaría poder dar una vuelta por tu mundo, como haces tú tranquilamente. ¿Por qué no me prestas tu cuerpo un rato? Te prometo que no haré nada malo."

Ichigo se quedó bastante sorprendido por la petición de su contraparte. Jamás le había dicho nada así, lo único que intentaba era hacerse con cu cuerpo y ya está. Aunque eso de no hacer nada no se lo creía ni él mismo.

-"¡Oh, vamos Ichigo! ¡Desde que tus malditos amigos Vizard te ayudaron a ganar el control ya no puedo hacer nada para tener tu cuerpo!"-le espetó el hollow con amargura y frustración en la voz, que demostraban lo cierto de sus palabras.-"Préstame tu cuerpo un ratito. Al fin y al cabo, ¡lo puedes recuperar cuando quieras! ¡Si ves que hago algo con lo que no estás de acuerdo, simplemente toma el control de nuevo!"

Aunque su cerebro le gritaba que no lo hiciera, no pudo más que pensarlo un poco detenidamente. La verdad es que desde que había ganado al albino, éste no había vuelto a intentar apoderarse de su cuerpo por la fuerza, aunque posiblemente era por el simple hecho de que no podía. En un principio había pensado que esa lucha le habría ayudado a deshacerse de él completamente, ya que había visto como se iba disolviendo poco a poco. Pese a todo, unas semanas después se dio cuenta que no había desaparecido completamente, sino que seguía hablando con él en ocasiones. Al hollow le seguía gustando meterse con él, pero el tono había cambiado considerablemente, ya que no se tomaba tan en serio sus amenazas.

-"Ummm no sé…No me fío de ti."-le contestó Ichigo, aunque con voz insegura.

En cuanto acabó la frase se dio cuenta que realmente se lo estaba pensando. Casi ni se lo creía. ¿Sería cierto que no pensaba hacer nada extraño mientras estuviera fuera? ¿O sería todo una trampa para hacerse con su cuerpo y después él no podría volver a la normalidad? Aunque igual sí le dejaba unas horas libre, ya no le tocaría tanto la moral…Finalmente decidió no tentar a la suerte.

-"Lo siento, pero no puedo hacerlo. Igual lo que quieres es tenderme una trampa y no puedo arriesgarme."

-"Tché, no sé qué me esperaba de ti. Rey no sé, pero lo que sí que eres es un tirano."-le contestó con la voz cargada de resentimiento.

-"¡Oye, no puedes culparme! Lo único que he oído de ti son amenazas. ¿Y ahora qué quieres? ¿Que confíe ciegamente en ti?"

Esta vez Ichigo ya no obtuvo respuesta. El hollow sabía bien que tenía razón, pero igualmente no podía hacer otra cosa que culparle. Lo que más deseaba era tener un cuerpo propio y vivir, poder hacer lo que quisiera. Mantenerse vivo, a las malas. E Ichigo era el que se lo impedía todo. No podía hacerse con su cuerpo y el capullo tenía la manía de poner su vida en peligro para salvar a sus queridos "amigos". ¿Por qué demonios le había tocado un chico tan idiota?

Ichigo todavía seguía pensando en la conversación cuando se acabaron las clases. Prefirió irse a casa solo, aunque se ganó una mirada de preocupación por parte de sus amigos, sobretodo de Orihime. Pero no quería preocuparles con sus problemas y tampoco es que pudieran hacer nada para ayudarle.

Estaba a mitad de camino de casa, cuando se paró en seco por una idea que se le había ocurrido. En un principio, volvieron a surgirle las dudas, pero tampoco es que fuera a perder nada. Así que cambiando de opinión, dio media vuelta y se dirigió a la Tienda de Urahara.


-¡Oh, Kurosaki! Cuanto tiempo sin vernos.-saludó Urahara- Pensaba que ya te habías olvidado de mí.

-Hola, Urahara. Vengo a preguntarte algo.-le contestó Ichigo.

-Vaya, y yo pensando que venías a verme a mí. Sólo me quieres por interés.-le dijo Urahara haciendo que sollozaba.

La primera respuesta que obtuvo de Ichigo fue una patada.

-Calla, tendero loco. ¡Y estoy intentando ser serio!-le contestó Ichigo-Tengo que contarte una cosa importante…

Unos minutos más tarde~

-Ummm… ya veo. Así que te estabas preguntando si podría ser cierto que tu hollow estuviera tendiéndote una trampa.-concluyó Urahara, con una expresión parcialmente oculta bajo su extraño sombrero y su abanico.

-Exacto.-respondió Ichigo, a la expectativa de lo que el hombre le pudiera decir.

-Bueno, la verdad es que en el resto de Vizard, no ha habido ningún caso en que después de la batalla por el control, el hollow haya intentado volver a poseer el cuerpo del shinigami. Pero obviamente es una posibilidad. Eso sí, técnicamente has demostrado que tú eres más fuerte que él y deberías poder obtener el control a tu antojo. Pese a todo, personalmente, no creo que sea una buena idea que tu hollow se meta en tu cuerpo. A saber lo que podría hacer.

-Me lo imaginaba, a mí tampoco es que me hiciera especial gracia.-suspiró Ichigo resignado.-Aunque todo fuera para hacerlo callar un rato. Lo que sí tengo que admitir que últimamente ha estado mucho más tranquilo y tampoco se ha metido en mis asuntos. Y lo de hoy… no me lo esperaba. La verdad es que me ha pillado por sorpresa…

-…¿Te gustaría poder estar a buenas con tu hollow, verdad?-le preguntó Urahara, de repente bastante serio.

-…Sí, la verdad es que sí.-dijo Ichigo suspirando-Entiendo que me odie, porque es como si lo tuviera encerrado, pero tampoco es que pueda hacer nada por evitarlo. Además, había pensado que igual si nos llevamos bien, pudiera hacer durar mucho más el tiempo que llevo puesto mi máscara. ¿No crees, Urahara?

-Ummmm. La verdad es que podría ser que sí, cuanta mayor aceptación de vuestros poderes mutuos, mayor debería ser tu capacidad de utilizar tus poderes de hollow.

-Pero seguimos volviendo a lo mismo, no puedo dejarlo a sus anchas con mi cuerpo.-concluyó Ichigo suspirando la que le parecía la enésima vez ese día.

-Pero bueno, Kurosaki-interrumpió Urahara, abriendo su abanico y tapando su cara y sonrisa con él- Para eso estoy yo, ¿no?

Mientras tanto, el albino seguía cabreado con Ichigo. Lo último que había notado era que su penosa excusa de rey había ido a ver a Urahara, seguramente para pedirle ayuda suprimiéndole otra vez. No le bastaba con haberle jodido en su última lucha interior, sino que ahora también intentaría acabar completamente con él. Y todo por haber sido tan estúpido como para pensar por un segundo que el chico le haría caso y compartiría su cuerpo con él. Lo que hacía el aburrimiento: le volvía ingenuo a más no poder. O mejor dicho, idiota directamente.

En el momento en que iba dándole vueltas a la situación, notó algo extraño. Era como una especie de presión, como si tiraran de él hacia arriba y se temió lo peor.

-¡Genial! Me felicito a mí mismo por mi inteligencia. ¡Mierda!-gritó muy enfadado, notando como su cuerpo empezaba a disolverse.-¡No pienso volver a intentar ser amable con ese capullo! Maldito rey con complejo de héroe. ¡Bastardo!

-¿Ah, sí?-le respondió una voz.

El albino abrió los ojos para encontrarse cara a cara con un Ichigo muy cabreado, con un tic en el ojo y a quién se le empezaba a notar una venita en la sien.

-Capullo, bastardo…Vaya, ¿es así como pagas a quién te ayuda? ¡Desagradecido!-le contestó Ichigo, pegándole un puñetazo en la cabeza.- ¡Urahara! ¡He cambiado de idea! ¡Mejor devuélvelo otra vez adentro! Maldito hollow…

-Eh, pero qué demonios…-empezó el hollow mientras se sobaba la parte de la cabeza donde había sido golpeado.

Fue entonces cuando miró alrededor. Estaba en lo que parecía un inmenso terreno abierto a un cielo azul, arenoso y con rocas por en medio. A lo lejos logró distinguir una escalera, que estaba en un lugar bastante extraño, ya que parecía elevarse hacia el cielo. En un segundo logró averiguar donde estaban. Lo recordaba perfectamente, ya que se trataba del lugar donde había nacido. La sala de entrenamientos de Urahara.

-Pero, ¿qué hago aquí?-preguntó confundido.-Esto es el mundo real…

-Sí, so listo-le respondió todavía a malas Ichigo-Encima que te hago caso e intento sacarte, me insultas. ¡Ya te vale, hollow!

-¿Qué? ¿Quieres decir que de verdad estoy fuera?-le preguntó el albino, de repente emocionado, y mirando alrededor- No me lo puedo creer…

-Vaya, ¿así que este es tu hollow, Kurosaki?-intercedió interesado Urahara.

-¿Eh? Sí, es éste.-le respondió Ichigo, que observaba como el albino no paraba de mirar a su alrededor.

-Vaya, es interesante que sea una copia idéntica a ti, a excepción del color, obviamente. Aunque supongo que es normal. Jajajaja.

-¿No estás demasiado contento con todo esto, Urahara?-le preguntó Ichigo con sospecha y entrecerrando los ojos.

-¿Yooo? ¡Qué va!-dijo Urahara, intentando sonar convincente, aunque fallando estrepitosamente.-Sólo es un sano interés por todo este extraño fenómeno.

Y una mierda. Ichigo podía notar como el científico que había dentro del tendero estaba emocionado ante su nuevo descubrimiento. Seguramente nunca había hablado con el hollow interior de ninguno de los Vizard, ya que estos habían logrado suprimirlo totalmente. Por Dios, casi podía ver como los ojos le brillaban como los de un niño en el día de Navidad.

Girando de nuevo la cara para ver qué hacía su hollow, Ichigo se llevó la impresión del siglo al verlo tan sólo a unos centímetros de él. El albino miraba curioso aunque cauteloso el intercambio entre Urahara e Ichigo, intentando extraer alguna conclusión sin tener que preguntar.

-Oh, perdón por nuestra falta de educación, hollow-san. Soy Kisuke Urahara, encantado de conocerte.-se presentó Urahara, haciendo ridículos movimientos con su abanico.

-Sé quién eres.-le respondió el hollow al instante y mostrándole a Urahara una de sus mejores sonrisas psicópatas.-Al fin y al cabo, fui creado gracias a ti. Aunque no creas que eso me hace tenerte mucho más cariño, ya que hubieras preferido deshacerte de mí nada más aparecer.

-Oh, vamos, no es momento de recordar el pasado, ¿verdad?-le respondió Urahara, manteniendo su sonrisa, aunque con un tono bastante serio.- ¿No te gustaría mucho más saber qué haces aquí?

En eso el albino tenía que darle la razón. Todavía no se lo creía. Aún dudando, le dirigió una mirada a Ichigo, que se había quedado callado, aunque todavía se le podía ver irritado e indignado. El hollow se dirigió hacia él y mirándole fijamente, le preguntó:

-¿Qué demonios hago aquí?

Ichigo pareció descolocado por la pregunta y le miró como si le hubiera aparecido una segunda cabeza de repente.

-No te entiendo. ¿No era esto lo que querías?-le preguntó Ichigo con los ojos bastante abiertos por la sorpresa.

-¿Qué? ¡Por supuesto!-le contestó al momento.-Pero…pensé que tú no… que yo no podría… esto…

Ichigo se rió divertido por el tartamudeo del hollow, que parecía haberse quedado sin palabras, y provocándole, le dijo.

-¿Qué pasa? ¿Te has quedado sin palabras? ¿Tú? ¿El que no calla ni debajo del agua?

Aunque por un momento pensó en contestarle con alguna de sus ironías, se lo pensó mejor. Sólo faltaba que ahora se arrepintiera y lo enviara de vuelta. Además, tenía otra pregunta más importante que hacerle.

-¿Por qué?-le preguntó, con mirada sospechosa.-Me habías dicho que no me ayudarías. Y ahora has cambiado de opinión. Además, no estoy en tu cuerpo. ¿Cómo lo habéis hecho?

Ichigo se lo quedó mirando cautelosamente y, rascándose el pelo nerviosamente mientras esquivaba sus ojos, le contestó:

-Bueno, pensé que igual no era tan mala idea que salieras un rato. Al fin y al cabo, nunca he tenido la intención de encerrarte o hacerte desaparecer porque sí. Sólo ha pasado porque no había otra opción. No puedo hacer nada si este es mi cuerpo y tú vives dentro de mí. Tampoco era que tuviera nada personal contra ti, pero admítelo, con todas las amenazas que me has dedicado continuamente, no me lo pusiste nada fácil. Además, igual así podemos llegar a una especie de tregua, acuerdo, o como quieras llamarlo. Que ya estoy un poco harto de que nos tengamos que lanzar el uno al cuello del otro.

El hollow no podía articular palabra. Estaba completamente sorprendido. Ichigo quería llevarse bien con él, que no siguieran luchando… Le estaba dando la oportunidad de salir porque él se lo había pedido. Y lo que había dicho… ¿quería decir que no lo odiaba?

Sus pensamientos fueron interrumpidos de nuevo por el chico, que había cruzado los brazos y había tomado una postura seria.

-Pero no creas que esto va a ser hacer lo que quieras, ¿entiendes? No puedo dejar que vayas solo a cualquier parte, porque a saber lo que harías si no estoy presente. Además, no puedes estar fuera por más de doce horas.

El hollow lo miró curioso, no entendiendo a qué se refería.

-Verás, hollow-san.-le dijo Urahara, tomando la iniciativa de explicarle cómo había llegado al mundo real.-En un principio, si Ichigo y tú estuvierais de acuerdo, sería posible para ti materializarte en este mundo, aunque seguramente no podrías interactuar con el resto de personas u objetos. Es decir, que no podrías tocar nada y posiblemente nadie podría verte o hablar contigo, a parte de Ichigo. Así que entonces lo que hice fue algo muy sencillo.-siguió el tendero, orgulloso de sí mismo.-Después de que Kurosaki me explicara la situación, supuse que podríamos utilizar un método similar al que él mismo utilizó en la Sociedad de Almas para lograr el bankai. Lo que he hecho ha sido utilizar una especie de cuerpo o muñeco para hacer que te manifestaras en él, tal como hizo Zangetsu en ese entonces. Al fin y al cabo, los dos sois parte de Ichigo, así que pensé que no debería haber problemas.

-Así que gracias a este cuerpo, puedes mantenerte en este mundo durante un periodo de tiempo más largo de lo normal y, como mínimo, podrás tocar cosas. Aunque tengo que advertirte que de momento sólo las personas con poder espiritual podrán verte. Y tampoco es una muy buena idea teniendo en cuenta quién y qué eres.-continuó Urahara, ahora sí que completamente serio.-Ichigo y yo hemos hablado de esto y hemos decidido darte una oportunidad. Decías que simplemente querías poder disfrutar un poco de un cuerpo y esto es lo más parecido que de momento podemos hacer. Además, no pienses que somos unos inocentes. Sabemos que no podemos fiarnos de ti, sólo porque tú digas que no harás nada. Al fin y al cabo, en el caso de los hollows muchas veces los instintos son más fuertes que cualquier tipo de racionalidad que puedas tener y puedes acabar cometiendo un fallo. O simplemente, que las ganas de hacer "cosas malas" te puedan.-le dijo Urahara con voz cantarina, sonriendo.-Por eso no vamos a perderte de vista. Al principio te quedarás en este tipo de cuerpo y estarás con Ichigo para que él te vigile. Piensa que también podemos devolverte a su mundo interior en un segundo, así que cosas como escaparse o intentar matar a alguien pueden ser evitadas al momento. Además, este muñeco necesita "recargarse", por decirlo de alguna manera, cada doce horas, por lo que al cabo de este tiempo, volverás dentro de Ichigo automáticamente.

El hollow no pudo más que asentir con la cabeza, mostrando que había entendido lo que le decían. Viéndose a sí mismo mucho más callado y sumiso de lo normal, prefirió cortar el silencio de una vez, con su mejor tono irónico.

-Bueno, aunque será un poco aburrido, no me puedo quejar, supongo…

-Más te vale no quejarte.-le contestó Ichigo.-Ahora escucha, la verdad es que podrías meterme o mejor dicho, meternos en un buen lío si algo de esto llegara a oídos de la Sociedad de Almas. Por eso no nos podemos permitir que ningún shinigami o persona te vea, ¿lo entiendes? Eso significa que hay que tener cuidado, porque si no, pensarán que les he traicionado o que me estoy pasando al lado de los hollows. Por eso, me vas a tener que hacer caso en todo lo que te diga, y si te digo que tienes que esconderte, lo haces; o si tienes que volver dentro de mi cabeza, también. ¿Lo entiendes, hollow?

-Pché, qué remedio…-le contestó el albino, haciéndose el mártir.

-Me lo tomaré como un sí.-concluyó Ichigo, suspirando.

-Bueno, pues yo no tengo nada más que decir.-cortó Urahara- Y ahora, si me disculpáis, tengo una tienda que atender. Nos vemos, Ichigo y hollow-san.

Y dicho y hecho, salió disparado hacia la parte superior del local, dejando a un Ichigo y a un albino callados y mirándose el uno al otro.

-En fin, será mejor que vaya a casa. Vamos, hollow, te voy a enseñar el camino, aunque acuérdate, a la primera tontería…

-Sí, sí…


Mientras iban por la calle, Ichigo miraba a su alredor continuamente, intentando notar la presencia de cualquier shinigami o persona con poderes, aunque no confiaba demasiado en que su magnífica percepción del reiatsu le ayudara. Por el contrario, el albino miraba a su alrededor sin parar, preguntándole a Ichigo de vez en cuando por algunos lugares y objetos que no había visto en los recuerdos del chico. Le hizo mucha gracia el hecho que hubiera edificios como en el mundo interior de Ichigo, aunque fuera todo tenía mucho más colorido y más vida. No era tan aburrido, como le hizo notar sonriente y provocadoramente a Ichigo.

Pese a la preocupación del peli-naranja (y a la vez que había tenido que evitar que su hollow saliera corriendo detrás de un perro con intenciones no demasiado claras), los dos lograron llegar a casa del chico sin ningún problema. La casa estaba vacía porque su padre y sus hermanas se habían ido de acampada. En realidad, su padre había dicho que era un viaje para fortalecer los lazos entre padre e hijas, pero bueno… La cosa es que no estarían durante unos días y tenía que aprovecharlo, ya que Karin sí que podría haber notado la presencia de su acompañante e incluso verlo.

Ichigo se detuvo en el comedor y se dirigió a su hollow.

-Hoy tengo bastante trabajo y no te voy a poder llevar fuera de casa, así que nos vamos a tener que quedar aquí, ¿de acuerdo?

-Sí, su Majestad…-le contestó su contraparte, fingiendo obediencia, aunque murmurando entre dientes.-Aburrido.

Pese a todo, Ichigo podía ver cómo miraba a su alrededor con interés, intentando recordar algunos lugares y tocando todo lo que veía delante suyo, levantándolo y dándole vueltas.

Aprovechando la situación, Ichigo decidió acabar con otro tema que tenía pendiente.

-Ah, sí, por cierto. ¡No me llamo "su majestad"! Soy Ichigo, así que por favor, deja eso de "rey", "majestad" y las cien cosas más que me llames. Me pone de los nervios y me cabrea. ¿Acaso yo te llamo caballo todo el rato?-acabó Ichigo frunciendo el ceño, aunque como si de golpe hubiera caído en algo, abrió los ojos pensativamente.

-Oh, es cierto…sé que te han preguntado esto muchas veces esto, pero, ¿cómo te llamas?-le preguntó Ichigo, bastante tímidamente.- La verdad es que es bastante incómodo tener que llamarte "hollow" o "tú" todo el tiempo. Y ahora que estás aquí…igual me puedes decir tu nombre.

El hollow se le quedó mirando entre receloso y sorprendido. Primero le sacaba de "Deprelandia" y ahora le preguntaba por su nombre: ese chico era una caja de sorpresas. Con una expresión seria e intentando sonar indiferente, le contestó:

-Ya te lo dije, majestad, no tengo nombre. Simplemente, no recuerdo haber tenido uno nunca.

-¿Qué te he dicho? Nada de majestad.-le dijo Ichigo suspirando.-Vaya, eso es un problema. Bueno, ¿y qué te parece si te doy uno? Aunque ya te aviso que no soy para nada imaginativo. A ver, cómo podría ser… no, ese no… y…no, no te pega para nada. Ummm…esto…

Mientras el chico seguía su batalla para decidir un nombre, el albino se había quedado clavado en la frase de Ichigo: "¿y qué te parece si te doy uno?".

Su rey, es decir, Ichigo le quería dar un nombre, a él… Podía parecer una tontería, pero para él no lo era. Nunca nadie le había dado un nombre. Al fin y al cabo, nunca había tenido a nadie para dárselo ni para llamarle por él. Era una tontería porque nadie lo necesitaba. Ni siquiera su rey, que no hacía otra cosa que suprimirle continuamente. Pero ahora sí que podía tener uno, Ichigo le quería llamar por su nombre. No sabía muy bien qué hacer, cómo reaccionar. ¿Acaso siendo un hollow era normal sentir algo? Porque ahora mismo lo que sentía le quería hacer dar saltos de ¿alegría?

Ignorando ese instinto por una vez e intentando mantener la calma y una expresión seria, esperó pacientemente a que Ichigo hablara. Durante unos segundos se quedó mirando al peli-naranja, que iba descartando nombres con una expresión inocente y completamente despreocupada. El albino pensó que no se veía mal de esa manera, daban ganas de meterse con él y de hacerle cosas inapropiadas, pervertidas… aunque instantáneamente se pegó un puñetazo por pensar eso.

-Bueno, tengo uno.-acabó Ichigo, aunque con expresión derrotada.-Pero no creo que te guste… ¿Qué tal Shirosaki?

-Pff, qué imaginación, alteza.-le dijo el hollow riéndose, ante un Ichigo que, por más que quisiera negarlo, parecía estar a punto de hacer pucheros.

El hollow estaba divertido por la situación. El chico podía ser encantador cuando ni siquiera lo quería.

-¡Bueno, pues si no te gusta, no te lo quedes!-le dijo Ichigo, girando la cara todavía con expresión molesta y avergonzada.

-No, no es eso… ¡sí que me gusta!-se apresuró a corregir el albino.- Shirosaki…Me gusta. Supongo que ummm… gracias, alt... digo, Ichigo.

Como no le iba a gustar. Era su nombre, todo suyo. Por fin tenía algo propio, que era sólo suyo y se lo había dado Ichigo. Un Ichigo que le sonrió tímidamente, aunque todavía con su siempre ceño fruncido.

Para Shirosaki, fue un momento muy importante. Era como si, por fin, el chico estuviera reconociendo su existencia.

Continuará ~


¡Gracias por leer! Si me dejáis reviews, os lo agradeceré ^-^ Me ayudan mucho a mejorar y me dan muchos ánimos.

Jeje, si se van a llevar bien y todo, ¿eh? ¿Qué pasará?

Espero que os haya gustado. En el siguiente se volverá a la actualidad, así que os quedaréis un poco a medias, aunque igual si lo alargo, se sabrán más cosas :3

Intentaré subirlo lo antes posible, en cuanto tenga algo de tiempo libre Y_Y XD

¡Un abrazo a todos!

Kirtash8