Capítulo 4
Nos habíamos acomodado en la sala. Yo, nervioso por lo que había pasado, mantuve mi vista agachada sin atreverme a pronunciar una palabra nuevamente, mientras que ellas, en el otro lado de la mesita que decoraba la sala, me miraban con curiosidad. Bueno, no todas exactamente.
Pinkie estaba al lado mío observándome con cuidado y con una sonrisa dibujada en el rostro. Eso hizo que me incomodara, así que me alejé levemente de su lado como la última vez. Estaba por cortar con aquel incómodo silencio, hasta que alguien más me hizo el favor.
- Perdón dulzura, pero ¿Nos puedes decir quién eres? Por cierto, soy Applejack- me dijo con su característico acento del campo- Ella es Rarity- señaló a la pony que tenía al lado, la de piel blanca y melena púrpura y refinada.
- Encantada de conocerte- saludó ésta inclinando levemente la cabeza.
- Ella es Rainbow Dash- continuó con la pegaso de melena multicolor.
- Hola- dijo con la mirada algo severa. No me causó demasiada confianza.
- La que está a tu lado, ya pareces saberlo, es Pinkie Pie.
- ¡Hola! ¿Te gustan los cupcakes? ¡A mí me fascinan! ¿Y a ti?- exclamó la pony rosada rebotando sobre la silla, como parecía que la hacía todo el tiempo.
- Y por supuesto, la que conociste ayer- terminó señalando con el casco a Fluttershy.
- Hola- dijo ésta con un timbre tímido en la voz.
- Y tú, ¿Cómo te llamas?- inquirió Applejack una vez más.
Ya me habían presentado he indicado a cada una de ellas. Era un cuadro muy espectacular el verlas a todas ellas juntas. Más exactamente, casi a todas.
- ¿Yo? Ahem, yo… Me llamo (¿Cómo era? ¿Cómo era? ¡Ah, sí!)Golden Age, mucho gusto- respondí al fin con una sonrisa.
- Y… De acuerdo ¿Qué haces por aquí? ¿Qué buscas? ¿De dónde vienes?- Rainbow Dash me acosaba con preguntas.
Parece que no confía en mí, de momento.
- Para tus corrales, niña. Si no quiere responder no lo vamos a obligar a hacerlo- decía Applejack mientras sujetaba la cola de la pegaso en pleno aire para contenerla.
- Sí querida. Si él no quiere responder, que no lo haga –afirmó Rarity guiñándome el ojo. Este gesto me produjo un poco de vergüenza.
"Rainbow," como decidí llamarla en mis pensamientos, aún me miraba con ojos inquisidores. Reí un poco para bajarme la incomodidad, y cuando me di la vuelta hacia donde estaba Pinkie, otra vez no la encontré; ya había desaparecido. Lo único que se encontraba en su lugar era una pequeña nota que decía: "¡ HABRÁ FIESTA!"
Miré la misiva confundido, 'Uno, ¿Cómo se fue sin que me diera cuenta? Dos, ¿Cómo pude leer esa nota? Y tres, ¿Iré a una fiesta de Pinkie Pie?' reflexionaba en mi mente. Bueno, yo nunca fui un fiestero acérrimo.
Cuando les mostré esa nota a las demás, se emocionaron. Yo no tanto.
- Bueno terroncito, vamos que te espera tu bienvenida- me habló la pony granjera con su típico acento.
- Esto será simplemente espléndido, amigo- afirmó Rarity.
- Sí… vamos- dijo Fluttershy levemente.
Esperaba que Rainbow dijera algo, pero no pronunció palabra.
Ya en el camino por el que íbamos al pueblo, yo me quedé observando un poco el exterior de la casa. Se respiraba tranquilidad, y estaba pleno de confianza, cuando Rainbow Dash me gritó (Aunque no en el sentido estricto de la palabra) para que me apresurara: '¿Qué haces ahí? ¡Vamos!'
La oí y me puse en marcha nuevamente. Durante el trayecto final ya acercándonos al pueblo, me adelanté un poco inconscientemente.
Estaba aquí, entrando al pueblo; ¡Entrando a Ponyville! ¡A mi nueva vida! Pero, no podía evitar la sensación de estar algo intranquilo.
