Capítulo 4
Apology - Alesana
Hermione mandó sus cartas; Draco mando una, luego de que la lechuza hubo entregado las de su huésped. Y en vez de irse a dormir, Hermione hizo todo menos dormir…
- Sabía que las escaleras y su comedor y su sala y todo aquí era grande… – susurró con desgano – ¿Entonces porque se me ocurrió salirme de mi habitación, justo cuando no hay ni una sola pizca de luz? – se volvió a decir, parada en algún sitio de la casa – Bravo, Hermione… Qué inteligente – dijo con sarcasmo, suspirando cansada y recargándose en la pared de donde fuese que estuviera – No me importa que se corra el rumor, mañana mismo me voy a un maldito hotel en donde si haya luz en los pasillos todo el santo día – se dejó caer al piso, cansada y medio dormida.
Sweat drips in my eyes
Screams of lust we cry
Tonight you are everything
You're everything
You're everything to me
No more as I wake from this perfect dream
I'll escape from Eden's walls…
Can I not stay and live this lie?
Go away and I'll think only of myself
And to think that you would not be
Scared or surprised
If I'd severed all these ties
This is the end
Acto seguido, cerró los ojos, y empezó a pensar las cosas. Más específicamente, en Ron. ¿Por qué? Eso era algo que aún no lograba explicarse del todo. Ella había confiado en él tanto y siempre, que simplemente no se le hacía posible semejante traición. Seguramente era un sueño, y uno muy desagradable como para que encima de todo, lidiar dentro del sueño a Malfoy. Malfoy… El sinvergüenza bueno para nada egocéntrico egoísta (y demás cosas por el estilo) de Draco Malfoy. Pero bueno, eso no le importaba demasiado ahora. Su mente estaba ocupada por completo en un solo punto: la desgracia de estar enamorada de Ron. Él, que había sido uno de sus mejores amigos en Hogwarts (el otro era Harry); él, que había sido su confidente; él, su primer novio; y él, quien le hizo probar el amargo sabor de la traición. Sus sentimientos habían sido despreciados por alguien que ella creía noble. Pero resultó ser un hipócrita; tal vez, hasta un aprovechado de la fama que tanto trabajo le había costado hacerse de ella. ¿Qué quería de ella? ¿Su dinero? ¿Usarla para seguir más alto? El ya era reconocido por ser un buen jugador en el quidditch; pero ella en cambio, era famosa aquí y en el Londres muggle. Esa era la diferencia, la gran ventaja que ella tenía sobre él. ¿Entonces era eso? ¿Puro interés? No lo sabía; y tampoco sabía si quería saberlo o no. Porque por un lado estaba el miedo a sentirse usada (aunque sintiera un poco de eso), y por el otro, el quedarse con la duda la iba a matar de la curiosidad. Ahora sentía que no tenía nada (haciendo a un lado todos sus logros profesionales); que estaba vacía. ¿De que le servía tener toda la fama del mundo, todo el dinero del mundo, si no tenía lo que más quería? Amor… Esa palabra le afectaba tanto.
- Puedo apostar a que sigo en la habitación, y que como es tan grande, como todo lo que hay en esta casa, seguramente estoy perdida en el clóset, o en el baño, o yo que sé – volvió a decir, sonriendo con parsimonia, sin dejar el sarcasmo – El día en que construya un casa, no será tan exageradamente grande como esta – comentó, aún con los ojos cerrados – Mejor aún, haré dos: una será de tamaños y dimensiones normales, y la otra, será demasiado muuuuy exageradamente enorme y grande, para que vea Malfoy que él no es el único con casas así – sentenció. Lo meditó un poco – Lo invitaré a pasar unos días ahí, para que se pierda en los pasillos, así como yo; o mejor aún, en la misma habitación – terminó de decir. Quedó quieta un rato, y luego abrió los ojos – No, mejor no. Que se pierda él en la suya – dijo, con un respingo y levantándose del suelo – Ya me cansé de estar aquí… Y no traigo mi varita, para variar… Si sigo caminando, me perderé aún más… Si no, seguiré perdida de todos modos – razonó – Cualquiera de las dos, me dará el mismo resultado…
- Con gritar hubiese bastado, Granger – oyó decir. Ella se asustó tremendamente, gritó.
- ¡No vuelvas a hacer eso Malfoy! – dijo, de muy mal modo – ¿Tienes idea del susto que me pegaste? – él empezó a reír.
- Oh, vamos Granger. ¿No me oíste venir? – estaba demasiado oscuro; lo único que distinguía era su voz y su fragancia…
- Ni siquiera te veo, Malfoy – reprochó – ¿Tu casa tiene que ser tan grande? – replicó, con un poco de infantilismo en su voz.
- No es tan grande; pasa que está hecha para que muchas personas la habiten – dijo sabiamente.
- Si, y seguro también para que se pierdan en ella. Tú la conoces mejor que yo; ¿qué tan lejos estoy de mi cuarto?
- No mucho, allá atrás están las escaleras…
- ¿Y no hay luz?
- Porque conozco esta casa a la perfección, Granger; y además, soy el único que la habita. ¿Para que iluminar algo que ya conozco? – ella lo meditó un poco.
- Solo quiero irme a mi cuarto, Malfoy – susurró, bastante cansada.
- Ven pues – la tomó de la mano, y caminaron en silencio. A decir verdad, ninguno de los dos tenía ganas de decir algo. Un par de minutos, y ya estaban frente a la habitación de ella – Es ésta.
- Gracias… – susurró tímidamente, y entró. Apenas iba a cerrar la puerta, cuando él la detuvo.
I'll lose myself in anguish for tonight
Help me get over you
One last false apology
Help me get over you
- Ven – dijo, con seguridad.
- ¿Qué? – él abrió por completo la puerta.
- Te voy a mostrar mi casa.
- ¿A esta hora? Malfoy, tengo sueño – reprochó, con un débil bostezo; pero él insistió.
- Sólo un lugar – suplicó, cosa que se le antojó a Hermione tremendamente rara en él. Bueno, ¿que otra cosa puede ser rara en él? Pensó divertida.
- De acuerdo, pero luego me regresas de inmediato a dormir – él sonrió, pero a falta de luz, ella no lo notó – ¿No puedes iluminar un poco esto?
- No – contestó – No te va pasar nada, créeme.
- Te recuerdo que tus antecedentes en Hogwarts no son precisamente los más decorosos – hizo alusión al pasado – Que después te hayas redimido, no te exime de tus hechos.
- ¿Tendrás que recordármelo siempre, Granger? Yo fui clave para el éxito de Potter.
- Si, eso no lo niego. Casi todo el mundo pensaba en tu segura traición, cuando decidiste unirte a la Orden… – para ese momento, se hallaban bajando las escaleras; ella con bastante cuidado y agarrada del barandal, puesto que había rechazado la mano de Malfoy para ayudarla; él por su parte, la seguía de cerca, por si llegaba a tropezarse.
- Pero al final de todo, el chiflado mestizo murió gracias a San Potter, y salió ileso; y tú y los Weasleys también; y casi todo el resto de la Orden.
- Ya no volvimos a saber de ti, luego de eso – comentó, vaga y sagaz.
- Tenía que hallar el cuerpo de mi madre y darle una digna sepultura.
- ¿Y la hallaste? – el suspiró un par de veces, y Hermione se sintió un poco incómoda e impertinente.
- No fue fácil ni agradable – comentó vago – Pero si, la hallé.
- Disculpa, no debí preguntarte eso.
- No fue tu intención, Granger – replicó en el mismo tono – Ya solo faltan seis escalones.
- Menos mal. ¿A dónde me llevas?
- No preguntes.
- Pero tengo sueño, Malfoy.
- Estás en mi casa.
- Déjame te informo – terminaron con las escaleras, y él continuó guiándola de la mano – que he decidido irme a un hotel.
- ¿Y eso? ¿No te han atendido como debiesen?
- No; es por tu casa Malfoy. ¡Es demasiado grande! Solo pretendía ir a la sala a buscar un pendiente que no hallaba, y terminé extraviada en quien sabe qué lugar.
- ¿Qué no sabes usar tu varita Granger?
- Muy gracioso Malfoy – reprochó – Pasa que de verdad no creí necesario llevarla.
- La chica más inteligente de Hogwarts se pierde en una casa como ésta – ridiculizó, divertido. A ella por supuesto, no le pareció para nada gracioso. Lo soltó al instante.
- ¡Ya basta Malfoy! – gritó – ¡Ningún hombre tiene el derecho a burlarse de mí por ningún motivo! ¡Ni el más mínimo! ¡Y el que esté en tú casa no te da derecho a tratarme así!
I feel so numb to see this bitter end
Of beautiful illusions
Would this be the same?
Broken pieces will not mend to save our past
Now go away
- ¡Yo no me estoy burlando de ti, Granger! ¿Qué pasa? ¿No recuerdas los viejos tiempos? ¡Fue tan solo una broma! – se defendió, tratando de hallar su mano de nueva cuenta.
- ¡Pues no hagas cosas que parezcan lo contrario! – una lágrima cayó por su mejilla – ¡Y regrésame a mi cuarto!
- Pues no te regreso a ningún lado; te dije que quería enseñarte algo, y lo voy a hacer – encontró su mano y la estrechó fuertemente; ella trató de safarse pero le fue imposible. Rendida, se dejó caer sin reparo alguno. Malfoy sintió el tirón, pero logró mantenerse de pie.
- De verdad, tengo sueño Malfoy. Ya no puedo más – él se agachó inmediatamente.
- No, no, no. Levántate Granger. ¿Qué acaso te vas a dejar ver débil ante mí, un Slytherin?
- Ya no me importa Malfoy. Ya no me importa quien me ve y quien no. Quiero dormir; quiero descansar…
- No, Granger. No te vas a dejar caer – fue en ese instante, en Draco se dio cuenta de la gravedad del asunto, de lo importante que era saber que le había ocurrido a Hermione – Te voy a llevar a ese lugar, aunque tenga que cargarte – ella no dijo nada, simplemente un par de lágrimas salieron nuevamente de sus ojos.
Él la sujeto y la levantó del piso; ella no opuso resistencia, sino que procuró seguir llorando para que él no se diera cuenta. Tal vez podría verla entristecida, decaída, pero jamás llorando. Entonces si, ¿dónde quedaría su orgullo Gryffindor? ¿Y su dignidad? Hace mucho que Hermione había llegado a la conclusión de la gente podía vivir con dignidad, pero no morir con ella. Y como aún no moría, debía hacer lo que fuera para mantener su dignidad en alto. Aún más después de la traición de Ron; ella estaba más que decidida para recuperar todas las fuerzas que él le había robado vilmente. Por eso ella quería descansar, quería dormir por un largo tiempo…
Draco había reconocido en ella un deseo implícito por no despertar jamás, aunque fuera algo expreso inconcientemente. Él había reconocido en ella, lo mismo que a él le había pasado por la mente hace algunos años cuando se hallaba frente a la tumba de su madre (de su padre, ni se preocupó en buscar su cuerpo; estaba convencido que cualquier cosa que le hubiese pasado, lo tenía merecido). Él también había querido descansar, dormir, y llorar… Y sólo por ese hecho, se había prometido no dejarla salir de su casa hasta que no fuera la misma Hermione Jane Granger que conoció de niño en Hogwarts, que trató durante la guerra, que frecuentó aún después de muerto Voldemort (aunque esto último, fuera mucho después).
Por fin llegaron al dichoso lugar…
I'll lose myself in anguish for tonight
Help me get over you
One last false apology
Help me get over you
- Granger… Abre los ojos… Mira a tu alrededor… – con mucha esfuerzo, ella abrió lenta y pausadamente sus ojos; desde el primer instante en que miró, quedó prendada de lo que veía. Había luz tenue; sólo la suficiente. Con bastante cuidado, él la bajó y la sostuvo por los hombros. Lo que Hermione veía le estaba dando de algún modo algo de energía para al menos sostenerse de pie – Este es mi lugar preferido Granger… No sé que te pasa, ni pretendo que me lo digas; pero sea como sea, esto es lo único que puedo hacer por ti.
Ella no dijo nada. Así se quedaron por un largo rato, observando ese lugar. El único lugar dentro de la propiedad de Malfoy que tenía luz por las noches. Luz proveniente de una débil y pálida farola flotante, la suficiente para dar a aquello la belleza deseada. Aquel lugar era sobrenatural. Un intento desesperado de Draco por salir de la realidad. Un lugar que él había creado pensando en aquello que le hacía falta y que le dolía tanto: amor.
- ¿Granger? – había pasado más de dos horas desde que habían llegado ahí; desde hace un hora que se habían sentado en una banca de piedra. Draco la había recargado sobre ella, y así habían permanecido el resto del tiempo. Al no recibir respuesta por parte de Hermione, volteó a verla; estaba dormida. Bien, entonces ya era tiempo de regresar al interior de la casa.
Now we must let go
Urgency overwhelms me
As I must restrain my flood of tears
I refuse to be slave to your false beauty again
I'll lose myself in anguish for tonight
Help me get over you
One last false apology
Help me get over you
