Capítulo 4: "Aléjate de Sherlock Holmes"
Estaba fuera del edificio principal, el viento era endemoniadamente frío, pero apenas lo notaba, estaba concentrado en una ventana específica, esperando una señal. No estábamos en horario de clases, era tarde y las clases habían concluido pronto, debido a los incidentes ocasionados por un niño con el que realmente no quería involucrarme.
Un niño que, sin embargo, estaba dándome la señal que esperaba.
No dudé, me apegué al plan, como si confiar en Sherlock Holmes fuese lo más lógico y sensato que pudiese hacer (en realidad, era todo lo contrario). Pateé el balón que tenía frente a mí, tuve en cuenta el viento y la fuerza, yo siempre había contado con buena puntería para estas cosas, y, para mi desgracia, di en el blanco.
La ventana de la sala de profesores se rompió, volaron varios trozos de cristales, y a pesar de estar a varios metros, cerré los ojos. Un hombre (Anderson, el profesor de Ed. Física, según Sherlock) se asomó a la ventana, regaño tras regaño, me gritó que no me moviese y que tendría problemas. No tardó en llegar a mi lado, me tomó del brazo y me arrastró a la oficina de la directora por segunda vez en mi primer día.
Sherlock me hizo un gesto con el pulgar desde la ventana, en la señal de aliento más patetica del mundo, y yo me limité a enseñarle mi lengua y desviar la mirada, fingiendo que ponía atención al profesor Anderson, que por cierto, debía ser el profesor de Ed. Física menos atlético del mundo.
Me dejó nuevamente fuera de la oficina, mientras yo rezaba que ésto (en caso de que no me expulsaran) no se volviera costumbre. Una mujer sentada frente a mí tecleaba distraída en una laptop gris, hasta que notó mi presencia y me indicó que me acercara.
—¿Quién es usted?—pregunté desconfiado, quince minutos con Sherlock y ya no confiaba ni en mí mismo.
—Soy la profesora de matemáticas, Sally Donovan.
Supuse que, dado que era mi nueva profesora, debía ser amable.
—¿Qué hace aquí?—desconfiaba.
—La sala de profesores ya no es segura gracias a alguien—tragué saliva, punto para Donovan—pero creo que ese "alguien" no eres tú, ¿me equivoco?
Le sostuve la mirada a la defensiva, más no dije nada.
—¿Sherlock Holmes?—insistió.
—Yo pateé la pelota—no supe por qué quería defender a Sherlock, pero lo hice.
—Él diría que es..."el autor intelectual del crimen"—escupió, sentí que esta profesora realmente odiaba a mi compañero. También sentí que no podía culparla—¿aceptas un consejo? no te acerques a Sherlock Holmes.
Me sorprendió, abrí mucho los ojos.
—¿Cómo puede una profesora decir eso?
—A él no le importas, no tiene amigos, le gusta meter a los demás y a sí mismo en problemas, simplemente es un consejo—me miraba fijamente, al igual que yo a ella—aléjate de Sherlock Holmes.
—¿Watson?—me llamó Mycroft desde el interior de la oficina de la directora, mirando molesto a la profesora—ya puedes entrar.
Asentí y lo seguí, miré a Donovan una última vez antes de cerrar la puerta. Pensé que era un buen consejo.
La oficina, excepto porque ya no había pasteles (tal vez los preparaba para Sherlock) era exactamente igual que unas horas antes. La sonrisa de la Directora Hudson se conservaba intacta, y Mycroft y Greg estaban sentados allí. El último me sonrió y me pregunté qué edad tendrían ellos. La directora me indicó con un gesto que me sentara, y obedecí.
—Yo...
—¿Qué está investigando Sherlock esta vez?—preguntaron Mycroft y la directora casi al unisono, Greg rió.
No sabía si estaría bien decirles sobre una teoría tan arriesgada como la de mi compañero, así que permanecí en silencio y desvié la mirada.
—No te preocupes cariño, Sherlock sabe lo que hace—me animó la directora.
—Él cree...—me retracté negando con la cabeza, y los miré decidido—Creo que deberían preguntarle a él—mi voz era casi un susurro—. No me ha dicho demasiado, y no voy a contarle nada a nadie.
Ambos me miraron sorprendidos, Greg me sonreía, como si estuviese gratamente sorprendido de mi actitud rebelde. Tragué saliva de forma dolorosa, y apreté mis puños con demasiada fuerza sobre mi regazo. Yo siempre había sido obediente, y me sentí asustado y emocionado.
—Sólo queremos saber...—comenzó Mycroft.
—No lo sé—le corté molesto—pero si me pusieron como su compañero simplemente para que les informara sobre él, se equivocaron de persona.
Después de todo, habían convertido mi primer día en una locura, y luego de unas horas parecía que el único rumbo que podía tomar mi vida era alrededor de Sherlock, tenía derecho a enojarme. Mycroft me miraba fijamente, y la Sra. Hudson me sonreía, y pensé que quizá me habían elegido precisamente por lo contrario. ¿Sabían que sería lo suficientemente leal como para enfrentarlos? ni siquiera yo entendía por qué era así, de todos modos.
—Puedes volver a tu habitación, dile a Sherlock que los daños de la ventana también se incluirán en la cuota del mes—ordenó la directora, y ninguno de los otros dos añadió nada.
Asentí, y corrí a mi habitación, sin mirar a Donovan, sin voltear hacia Mycroft o Greg, simplemente pensando en ignorar las peticiones y consejos, y llegar tan rápido como pudiese con Sherlock.
Continuará...
Odienme toodo lo que quieran, ya estoy escribiendo el capítulo 8 y no tengo intención de actualizar más seguido B) ¡Preguntas! :v
*¿Alguna escena que tengas en tu cabeza que involucre a Sherlock y John, sobre la cual quieras escribir pero que aún no te atreves?
Por si aún no lo has notado, soy naturalmente cursi XD lo mío son las comedias y el Fluffy, y por suerte no planeo ir contra mi naturaleza. Pero tengo una idea de algo un poco más dramático, y no puedo escribirlo porque siempre acabo escribiendo pura cursilería empalagoza, además para que funcione, debe ser desde el punto de vista de Sherlock, y no puedo manejar eso ¬¬ pero sigo intentando.
Reviews, reviews o tardaré el doble en actualizar(?) ok, no. Pregunten más! ò-ó (?)
