- Jane… Harry… estamos en casa, les trajimos algo de comer… puedes abrir - llamó a la puerta la madre de Hermione. Harry y Hermione se congelaron, estaban desnudos y toda su ropa estaba por doquier.

- ¿Hermione? ¿Harry? – volvió a preguntar - ¿Están bien?

Ambos estaban torpemente frenéticos, recogiendo su ropa.

- Harry, vístete… por favor… -

- Pero… tú… tú sigues desnuda… -

- ¡Jane!, abre esa puerta… - siguió esperando su madre.

- Lo sé… simula que te quedaste dormido... y yo entré a darme una ducha… mojaré mi cuerpo y mi cabello para que mamá pueda creernos –

- Pero, pero … -

- Demonios Harry, solo hazlo… si no lo haces… no te dejaré tocarme por un mes… - había ganado, Harry se quedó en silencio y se recostó en su cama simulando que estaba dormido – Ya voy mamá – levantó un poco la voz.

- ¡Hermione Jane Granger, abre esta bendita puerta! –

- ¿Qué sucede mamá? – por fin había abierto la puerta – mamá, estaba tomando una ducha, antes de ir a dormir… Harry se quedó dormido luego de hacer todos los ensayos que nos pidieron… porque luces tan exaltada, no estábamos haciendo nada malo… - ¡Soy una sínica! Se dijo a sí misma.

- Jane, estaban encerrados, pensé que les había pasado algo o que… -

- ¿Qué, madre? ¿Qué pensaste que estábamos haciendo? –

- Nada … - contestó muy bajito la madre de Hermione, sonrojándose un poco – Toma hija, despierta a Harry, y coman un poco… y tal vez puedas darle el postre luego… - mencionó con un tono de doble sentido.

- Mamá, como dices esas cosas… -

- Lo siento hija, pero si no guardas tu ropa interior muy bien… - dijo señalando al piso de su habitación, donde estaba las panties que el ojiverde le había quitado hábilmente - el pobre Harry, que estas tranquilo y tímido, va a pensar otras cosas…

- Oh, Dios, soy una descuidada… que vergüenza… que dirá Harry de mí… Gracias mamá y adiós – se disculpó cerrando la puerta-

- ¿Cómo olvidaste tu ropa interior? – preguntó Harry, no enojado, pero definitivamente avergonzado.

- Yo ... lo siento - susurró ella, arrepintiéndose de la maldita evidencia.

- Hermione, que pensará tu madre… -

Ella caminó hacia él, pero luego se detuvo, luego de tomar sus panties. En lugar de volver a ponérselas, las guardó en el bolsillo del pantalón de Harry y luego sonrió con amabilidad, sabiendo que él se quedaría sin palabras – no seas un cara dura, apuesto que te gustaría que no las tuviera nunca.

- Yo… yo… no quisiera… - suspiro Harry – Hermione… ¿qué somos?

- No lo sé... soy tu amante y tú eres el que me… sabes, gracias por hacer los deberes conmigo Harry - sonrió antes de girar y abrir la puerta del baño, para terminar de vestirse – ojalá la próxima vez tal vez no lleve nada, y puedas cogerme todo el día… puede que mis padres no estén, podemos ir a la cocina…

La miró fijamente antes que se encerrará en el baño, sintiéndose aturdido al darse cuenta de que ella se estaba burlando de él. ¿Cómo se suponía que estaría durante el resto del tiempo sabiendo que ella no llevaría ropa interior? Pero ese era el punto…

[…]

Navidad fue la época del año en que todos se reunían alrededor de la mesa para compartir una deliciosa cena. Este año fue aún mejor, porque los Granger también dejaron que Hermione viniera. De hecho, ella estaba sentada junto a Harry en la mesa de la cena, sonriendo dulcemente a todos mientras hablaban sobre del Ministerio de Magia y las nuevas políticas para los elfos.

Y Harry estaba sudando. No porque la comida fuera mala o porque alguien le hubiera hecho preguntas incómodas, sino por el problema que tenía a su "amante" sentada a su lado. O más bien su mano, que fue empujada en su entrepierna y acariciándolo casualmente a través de sus pantalones de vestir debajo de la mesa.

Harry tenía un poco de carne en su tenedor, mirándolo fijamente mientras apretaba su puño alrededor del pedazo de cubiertos de plata, la presión coincidía con lo que ella le estaba haciendo en ese momento. Mirando a su alrededor, rezó para que nadie se diera cuenta. Los señores Weasley conversaban sobre los resultados del Quidditch o algo así, Ron estaba ocupado tratando de obtener la mayor cantidad posible de guisantes en el tenedor, Hermione y Ginny charlaban como si nada estuviera sucediendo. Fleur y Billy estaban a su lado y rezó para que no miraran.

Su miembro se estaba endureciendo, estirándose contra sus pantalones, y Harry apenas reprimió un gemido cuando ella lo apretó con su mano. Él la miró, notando que Hermione ni siquiera se inmutó o detuvo su conversación.

Su cremallera había sido abierta mientras tosía casualmente, ocultando el ruido, y de repente los dedos de Hermione estaban alcanzando sus putos pantalones, envolviendo todo el camino a su alrededor. Dio un respingo, incapaz de evitarlo, su rodilla golpeó la parte inferior de la mesa con un ruido sordo.

- ¿Estás bien, Harry? - Preguntó Billy, inclinándose alrededor de Fleur para echarle un vistazo.

Harry sonrió, intentando no gritar – Sí… solo uh… me mordí la mejilla.

Billy asintió con una mueca de simpatía y volvió a su comida, pero pudo sentir la mirada de Fleur y trató de comer casualmente otro bocado de estofado. Debajo de la mesa, Hermione comenzaba a bombear su mano, de alguna manera logró evitar que su brazo se moviera por encima de la mesa. ¿Sus muñecas estaban hechas de cartílago o qué?

Harry se estaba mordiendo la mejilla de verdad ahora, haciendo una mueca, pero tratando de usar el dolor para distraerse del fuego que se estaba formando en su ingle. Ella era tan jodidamente buena en esto, no era justo. Él no tuvo una oportunidad.

El tenedor le temblaba en la mano y lo dejó, tratando de ahogar un gemido mientras ella lo apretaba más fuerte, la presión aumentaba. No había manera de que ella realmente tratara de hacerlo ...

- ¿Harry? ¿Estás escuchando? -