El mundo de Twilight, así como sus personajes son propiedad de Sthepenie Meyer, solo la trama es mía, el resto (que comprende al maravilloso, sensacional, hiper-sexy Edward Cullen) es todo de ella... además, si fuera ella ya hubiera publicado Midnight Sun (v.v como la envidio...)
Desde Alfa hasta Omega
by Hana Hime
De mal en peor
Leah
Llueve. Lluvia en Forks. Para variar. Yupii…
A veces realmente debía darle la razón a Bella y apoyar su afirmación. Forks, en la península de Olympic, en el Estado de Washington, realmente parecía un planeta extraterrestre. ¡Hasta la maldita lluvia parecía verde! La ciudad entera, sino ya toda la península, tenía el aspecto de vivero lleno de helechos mojados. Agua en el cielo, agua en la tierra, agua en el aire, en el cabello, en la piel… -"en los calzones"- agregó mi sarcasmo que, curiosamente, tenía la forma de un pequeño Jake con orejitas de lobo.
Una de las partes "no bonitas" de ser un lobo (si, había más) era tener el oído superdesarrollado. Lo que serían gotitas copiosas de agua, parecían grandes pedazos de granizo derrumba-techos para mis oídos.
Los ronquidos de Sethy no ayudaban para nada al dolor de cabeza que estaba empezando a formarse en mi sesera. Volteé a verlo y ahí estaba, despatarrado en el sofá del living, todo demasiado pequeño para él, ya fuera el sofá ó el living. Todo en Seth hacía crecido. Y bien rápido. Ya casi alcanzaba el metro noventa y cinco, dejando mi modesto metro ochenta y tres por el suelo. Yo era la mayor en edad, pero Seth ya parecía haber olvidado eso por completo. Su voz era varios tonos más grave de lo que era hacía un año. Era más bien larguirucho, pero sin ser enclenque, de eso NADA. Era piel, hueso y músculo, ni un solo gramo de grasa a pesar de que, como la mayoría de los muchachos de La Push, comía como vaca sin pastar hace meses.
Cabeceé de repente al sentir un pinchazo en la frente, en medio de los ojos. Realmente me dolía mucho la cabeza. Miré alrededor de la casa, como si por allí estuviera la solución (como un taladro por ejemplo, tal vez con un agujero se solucionaría todo) y, para mi sorpresa y felicidad, la encontré (no el taladro). La pequeña radio estaba como llamándome. Prácticamente corrí hacia ella, la encendí y la dejé en la primera estación que no tenía interferencia. Estaba terminando una canción country y empezaba otra más bien depre y medio anticuada.
Sonidos como de pequeños repiques de metal, una guitarra, y un lento piano. Me apoyé contra el marco de la ventana, como ida. Ojala se llamaba el tema… la voz de la mujer, torturada, se metió debajo de mi piel.
Ojala que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojala que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo…
Sam… pensé casi al instante... En su cuerpo, que tantas noches me había arropado como una manta. En sus músculos firmes, en sus brazos protectores. En su aliento salado y masculino.
Imaginé todo su magnífico cuerpo cubierto por gotas de agua fría. Se veía tan malditamente apetitoso. -No… por favor no…-rogó mi corazón sintiendo que comenzaba a rasgarse otra vez por la fuerza de un deseo indiferente al hecho que no era correspondido.
Ojala que la luna pueda salir sin ti
Ojala que la tierra no te bese los pasos.
-Ojala… ojala ella no sepa tocarle como lo hacía yo…-gruñó un malsano orgullo de hembra.
Sofoqué un grito con las manos al darme cuenta del rumbo de mis pensamientos. Además de horribles, denigrantes… eran inútiles. No importaba lo que Emily hiciera, para Sam, no había otra cosa en el mundo que no fuera ella. Emily era hermosa, y aún si no lo fuera para los demás, para ÉL lo sería.
Ojala se te acabe la mirada constante,
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
A mi pesar, por mi mente pasaron destellos, recuerdos de él que había tratado de ahogar hacía tanto tiempo… Pensé en su maravillosa sonrisa que parecía derretir los glaciares, que parecía calentar todo… incluso a mí, la princesa del hielo. En las palabras que me susurraba y gemía cuando hacíamos el amor. Nunca más nadie volvería a decirme esas deliciosas y excitantes palabras que me hacían estremecer hasta los huesos…
Ojala pase algo que te borre de pronto:
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojala por lo menos que me lleve la muerte,
Si, por favor…-gimoteó la parte menos noble de mí misma. Sería tan sencillo y a la vez tan doloroso… pero tan simple… Si Sam no estuviera… si su existencia se redujera a la nada… si todo recuerdo de cada caricia, de cada palabra, de cada mirada, de cada encuentro, de cada momento, de cada magnífico pedazo de su cuerpo se disolviera en el éter yo sería…
A quién mierda le miento? YO sería desdichada… porque YO aún le quería… y queriéndolo de ESA estúpida e insensata manera… le deseaba felicidad… y lo ODIABA con la misma intensidad.
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojala que no pueda tocarte mil canciones.
No. Esa frase no está bien…-coordinó mi cerebro. Lo analicé durante unos minutos y me di cuenta de que… tenía razón. Yo ya no pensaba tanto en Sam. "En todos los segundos, en todas las visiones" no estaba bien.
Ok, entendámonos. No es que no sufriera por lo que había pasado… yo había sufrido por Sam, por él, porque yo aún le amaba. Pero ahora… si sufría no era tanto por no tenerle a él, tampoco por lo que me había hecho sentir él. Lo que me enfermaba era la situación. El rechazo. La soledad. Extrañaba sentir la calidez de alguien. El confort, la protección, la seguridad, el amor. Todo lo había volcado en Sam y, per se, me había quedado vacía.
Ojala que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda
Ojala que tu nombre se le olvide a esta voz
Si, eso era lo mejor… lo más saludable… olvidar a Sam, olvidar todo lo relacionado con él. Hacer borrón y cuenta nueva. Comenzar de cero. Olvidar. Más fácil decirlo que hacerlo… pero lo haría. Porque ya no quería ser débil. Porque realmente quería volver a abrirle el corazón a alguien.
Ojala las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
Ojala que el deseo se vaya tras de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores.
Ya no dejaría que mis pensamientos me llevaran por el sendero del llanto y la soledad. No más Leah llorona, no más llanto, ni rabietas, ni silencios. Y esta vez era en serio.
Un ronquido de Sethy resonó como apoyando la moción.
Sentí como un crac, dentro de mí, y el nudo que se disputaba mi garganta y mi estómago desapareció... permitiéndome respirar en mucho, mucho tiempo.
Vuelta a la realidad de mi cuerpo, dejando de lado toda aquella melancolía que realmente era patética. Sentí como si hubiera vuelto de una de esas experiencias extracorporales de las que hablaban los ancianos de la tribu.
Consciente de la libertad que ahora ostentaba mi corazón. Sabiendo que nada jamás me volvería a lastimar así. Comprendiendo que el proceso de llanto, sensación de desmayo, cansancio, ansias de terminar mi vida, negación, y cuanta cosa se me hubiera cruzado, había cerrado una etapa de mi vida.
Miré mis manos como si fuera un infante, sintiéndolas nuevas, suaves, fuertes y cálidas.
De pronto, otro sonoro ronquido voló de la boca de mi hermanito, pero esta vez acompañado de algo que logró desequilibrarme por completo.
-Leah…-susurró Seth con una voz que parecía una caricia. Rodó sobre si mismo, quedando boca arriba del sofá y volvió a farfullar-Leah… yo… mmm…
Mis nuevamente descubiertas manos empezaron a picar al mismo tiempo que un familiar pulso eléctrico bajaba por mi columna.
Seth… realmente… estaba BUENO.
El pensamiento fue tan inaudito que me shockeó.
Supe que mis ojos no se habían salido de mis cuencas solo porque aún tenía frente a mí la visión de esos marcados abdominales de color cobrizo.
Parecía que no solo mis manos eran nuevas, sino también mis ojos, ya que estos realizaron sobre mi hermano un recorrido que no podía ser otra cosa que pecaminoso. Viéndolo no con el filtro que actuaba para diferenciar a Seth, mi hermano, del resto de los hombres del planeta.
Sus largas piernas cubiertas solo por unos jeans; los músculos abdominales que parecían una tentadora tableta de chocolate; su pecho cubierto con solo un poco de vello; sus brazos fuertes, fibrosos, con las venas marcadas; su rostro tan inauditamente viril y esos cabellos azabaches, lacios que le llegaban hasta el hombro y acariciaban la piel de su rostro como hilos de seda. Su nariz aguileña, sus pobladas cejas, sus labios gruesos…
Mi garganta se secó de pronto. Y durante un mísero instante quise disfrutar, nadar en un deseo que estaba mal, que era enfermo y dañino. Un deseo que mataría todo lo bueno que había empezado a lograr. Pero no pude…
Simplemente salí corriendo de allí. Si Seth llegaba a cazar mi olor… estaría perdida.
Ojala se te acabe la mirada constante,
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojala pase algo que te borre de pronto:
Una luz cegadora, un disparo de nieve
Ojala por lo menos que me lleve la muerte,
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojala que no pueda tocarte mil canciones.
Lo hicee!!! actualiceee!!! XOXO*saltaa como locaa alrededor de la compuu*
Pasados los minutos...
YEAAAHHHH!!! LO HICEEE TERMIINEEE!!!!!!!!!!!!!!
15 minutos más...
KYYAAAAA
Después de un BUEN golpe dado en la cabeza por nii-chan v.v
Bueno, aquí está ooootro capi de esta cosa, que no se en que terminará, pero que me encanta Y PIENSO TERMINAR
no tengo mucho que decir... acabo de rendir Comunitario, me siento genial aunque vaya a desaprobar XDXD
Adelantos del Próximo capítulo...
"Seth
Ese día la dejé que se tomara su tiempo en el lago. O al menos eso quiero pensar. Quiero convencerme de que era ella quien necesitaba espacio y tiempo de pensar… y definitivamente no yo. Digo, después de todo… no había pasado gran cosa ó si?"
CHAAAAAAN!!!
Muchooss kissess!!! nos vemoss prontiito
Ed los quiere, pero me ama más a mi XDD
Hana ;)
