—¿Qué te pasa? —le pregunta ella dulcemente. A Helena se le derrite bastante el cerebro, con todo y todo, porque además Germania le gusta también.

—¿Qué me... pasa? —traga saliva e intenta sonreírle—, pues... nada, ¿por qué crees que me pasa algo? Yo siempre sonrío y beso a todos y soy un pervertido.

—No así —explica.

—Ah, ¿no? —Roma se revuelve.

Germania, que aun sabe leer a Helena en un beso, lo aguanta haciendo como a ella le gusta todo el tiempo necesario, porque además como no se le va la olla, puede concentrarse en hacerlo mejor, claro.

—No, claro que no.

—¿Por qué no? ¿No te ha gustado tanto? —pregunta el latino, pensando que claro que no... Que él no es el dueño del cuerpo. Hace los ojos en blanco.

—Te has ido a la mitad, Rome.

Es Helena que en una apertura suave de ojos se da cuenta de que esto era un beso exploratorio y de prueba, y este es Germania y todo esto es raro... se separa un poquito a ver si Germania le sigue. Cuando ella se separa, él la deja ir, separándose también.

—Me... he ido al a mitad es que —Roma se revuelve incómodo—, me ha parecido un beso muy agradable.

—No te ha gustado —susurra Helena levantando las cejas.

—Sí me ha gustado, pero no me ha perdido... —responde mirándola.

—Pues... como siempre, ¿no? —Galia inclina la cabeza un poco.

Helena le mira angustiada, porque ella SÍ que se ha perdido y ha hecho todo lo necesario para perderle... cualquier día normal lo habría logrado. Se muerde el labio.

—¿Por qué es que... estamos haciendo esto? ¿Es un experimento o algo así? —pregunta Helena, refiriéndose al por qué ellos intercambiaron cuerpos.

J-Ja, ehm... sic, sic, como siempre —asiente Roma, la mira a la cara y se sonroja otra vez, pensando que sus besos son muy suaves y delicados, y tiene un sabor muy agradable... y la piel de su mano es súper tersa y suavecita—. Galia...

Galia le mira.

—En realidad me he despertado así —explica Germania, pasándose una mano por el pelo—. Por eso corrí a tu cama.

—Y él... eres tú... —Helena se le separa un poco, limpiándose los labios y mirando a Roma con Galia... y luego a Egipto.

—Pues por lo visto, ahora sí.

—¿Qué piensas de Germania? —pregunta Roma a la gala, mirándola a los ojos.

—¿En qué sentido? —mira al sajón de reojo.

—¿Y qué te parece la experiencia? —pregunta Helena y sería útil saber la expresión de Egipto.

—Pues... —carraspea Roma—, tú y él... sabes... juntos.

Egipto se ha cansado y se ha largado a su cuarto.

—Eh... ¿sí? ¿Qué con eso? —pregunta Galia. Helena suspira con esto volviéndose a mirar a Germania, sonriéndole extrañada.

—Pues ustedes... ¿qué piensas de él, te gusta? —Roma tratando de sacarle la sopa sobre él a Galia sin ningún miramiento.

—Claro que me gusta, ya lo sabes —la gala se ríe un poquito.

Roma hace esa mueca de sonrisa de Germania... creo que hay que enseñarle qué músculos mover a este muchacho.

—Pero no tanto como a ti —añade la rubia.

—Ah... a mí, eh, ¿te parece que... me gusta más que a ti?

—Sí, sí, no te pongas celoso con eso.

—¿Suelo ponerme celoso? —levanta las cejas.

—Pues... ya sabes... ¿por qué me lo preguntas?

—Hoy no lo tengo muy claro —asegura con su carita de seriedad total, mirándole a los ojos.

—¿Estás... enfadado? —se acojona un poco la gala.

Nein... Non —sacude la cabeza—, ¿por qué todos creen que estoy enfadado? Sólo no sonrío.

—Pues por eso.

—Hoy estoy serio, pero no estoy enfadado —explica —. Cuéntame de Germania.

—Estás serio... me preguntas de él...

Sic. Sólo quiero que me cuentes —el necio.

—¿Que te cuente qué?

—¡Pues de Germania! ¿Es... algo serio entre ustedes?

—No entiendo. ¿Te preocupa que vaya con él?

Non, claro que no me preocupa —asegura frunciendo el ceño —, de hecho yo voy con todo el mundo y les amo a todos, ¿por qué debería importarme que Germania fuera contigo?

—Pues porque es tuyo, ¿qué te pasa? —inclina la cabeza.

—Pues es mío como todos los demás —mente cuadrada Germana será mente cuadrada Germana sea donde sea —, tú también eres mía y Helena y Britania. Así que no me importa que él vaya contigo. Quiero saber si para ti es serio —insiste con la pregunta, mirándole curioso.

Galia parpadea descolocadísima con esto que le está diciendo.

—¿Qué?

Es que sigue sin entender por qué no entiende la pregunta.

—Que si lo tuyo con Germania es serio... ¿has pensado en quedarte... —se sonroja un poquito—, solo con él? Así como... ehm... ¿pareja?

—¡No!

Roma levanta las cejas.

—Ohh... Non? —parpadea y frunce el ceño—. ¿Por qué? ¿No te gusta?

—Otra vez, claro que me gusta, ¿por qué insistes con eso?

—Porque no entiendo por qué no quieres algo... ¿serio con él? ¿Hay algo que no esté haciendo bien? —insiste con el ceño fruncido.

—¿Quién? —parpadea en serio, sin entender un pimiento.

—Pues Germania... ¡quiero saber por qué no le tomas en serio! —protesta un poco cruzándose de brazos.

—¿Quieres que... quieres que lo haga? —EXTRAÑADÍSIMA. Él parpadea.

—Pues ya te dije que me da lo mismo. Todos somos libres de hacer lo que queramos aquí, yo voy con todos, él puede ir con todos.

—Bueno, sí, claro, eso ya lo sé.

—¿Entonces?

—Lo que me extraña es que TÚ me estés mandado con él. ¿Te ha hecho algo malo? ¿Quieres que hable con él?

El romano hace los ojos en blanco.

Non. ¡De hecho no te estoy mandando con él, te estoy preguntando cómo van juntos y si te lo estás tomando en serio!

—Aaaaaah. No, ya lo sabes —sonríe otra vez. Roma frunce el ceño y bufa.

—¡¿Por qué no?! Yo... él... él esperaba que tú... ¿Por qué no le tomas en serio?

—Pues ya lo sabes —sonríe—. En serio, él me gusta y me lo paso muy bien pero no tienes de qué preocuparte, ¿vale? —se abalanza para darle un besito. Él le mira ligeramente indignado dejando que le dé su besito, eso sí —. Me sorprende que me hables de esto, nunca me hablas de él. Es divertido, como de chicas —risita—. Como cuando hablamos de ti Britania y yo.

—Hablan de mí Britania y... no me interesa, no me interesa lo que hablen de Rom —aprieta los ojos.

—Ah, ¿entonces me vas a contar?

—¿A contarte qué?

—¡Pues tú! ¡De él!

—¿Yo de Germania? —levanta las cejas—, ehm... pues... lo quiero como a todos, aunque siempre le digo, como a todos, que lo quiero más que a todos —hace los ojos en blanco... y esa sonrisa tonta —, y me encanta complicarle la vida y molestarle.

—¿Y qué más?

—Y... su verga es más grande que la mía.

—¿Qué?

El moreno se sonroja un poco pero... bueno, al final es Roma el que está diciendo esto.

—Sí, su verga. Siempre digo que es al revés, pero la verdad es que es más grande la suya que la mía.

—¿Y eso a quién le importa?

—Pues... —parpadea —, a ustedes, ¿no? A las mujeres siempre les importan esas cosas.

—No, claro que no —frunce el ceño e inclina la cabeza—. Rome ¿Qué has estado leyendo? ¿Has hablado de esto con Helena?

Roma vacila y se sonroja un poco sin saber bien qué hacer.

—Pues... nada, sólo... nein, ehm... non, no he estado hablando con Helena, ¿por?

—¿Y de dónde lo has sacado?

—Pues... es una de esas obviedades... obvias. Entre más grande... mejor, non?

—¡Helena, Rome se ha roto!

—¿Eh? ¿Cómo que me he roto? —protesta Roma levantando las cejas. Germania le mira con esa protesta de Galia al igual que Helena.

—No te preocupes, si no te besa del todo bien, tiene un día creativo y está probando cosas raras —suelta Germania.

Roma, que además sigue un poco indignado con el asunto de que Galia no toma en serio a Germania, se cruza de brazos de nuevo con el ceño más fruncido.

—Cállate —protesta.

—¡No son los besos! ¡Dice cosas!

Germania le guiña un ojo a Roma.

—¿Qué cosas dice, Galia? —pregunta Helena, a quien NO LE EXTRAÑA que Roma diga cosas.

—Sobre el tamaño de la verga.

—Oh, Galia... es un pervertido, siempre está hablando de esas cosas —suelta Germania intentando no reírse. Helena se ríe, simple y llanamente.

—Yo no... Yo... —ojos en blanco—, si es verdad que eres... soy... un pervertido.

Helena se ríe un poco más, mirando a Germania de reojo. Él, de verdad intenta no reírse.

—No, pero es que... ¡diles lo que me has dicho! —pide Galia. Roma se revuelve.

—No es necesario hablar de eso con todo el mundo, Galia... estaba diciéndote algo a ti.

—Anda, Rom, ¿desde cuándo tienes tú secretos? —suelta Germania con malicia. Roma frunce el ceño y fulmina a Germania.

—Galia... por qué... de verdad creo que en el fondo me odias, eso debe ser —protesta Roma.

—No te odio, es que me has asustado —lo abraza. Roma hace los ojos en blanco.

—Trata de no asustarla mucho más, Romi —Helena le sonríe también y le cierra un ojo—, o vamos a tener que castigarte y hacerte un montón de preguntas incómodas y de esas que a Germania le avergonzarían muchísimo.

Germania esconde una risa en un carraspeo.

Non! Non! —protesta Roma apretando los ojos—. ¡Si no he dicho nada! Tú eres la que ha dicho cosas horribles que me han asustado en realidad, Galia.

—¡Me ha dicho que como más grande es la verga, mejor! —suelta Galia.

—Galiaaaaaaa! —protesta el romano apretando los ojos, ROJO como tomate.

—Ay, Galita, mi princesa, no te preocupes por eso, sólo está jugando —asegura Germania, mordiéndose un poco el puño para no DESCOJONARSE y Galia parpadea porque Germania no le ha llamado princesa EN LA VIDA.

—¡Estoy diciendo que tú tienes la verga más grande que yo! Además... es que...

—Venga, Rom, deja ya ese chiste, que todos sabemos la verdad.

—¿Al fin admites, Rome, que tienes la cosa esa chiquita...? —pregunta Britania metiéndose en la conversación.

—¿Sabes quién no la tiene chiquita? Su hijo el rubio —suelta Germania para Britania.

What?! —Britania levanta las cejas y se sonroja al recordar su sueño.

Franci...kreich? ¿Verdad? ¿O sí? ¿Tú le has visto?

Noo! ¡No le he visto! And shut up! ¡Deja de hablar de vergas!

Germania se da cuenta de que quizás estaba volviendo a ser él mismo demasiado. Roma mira a Britania un poco impresionado al notar que discute con Germania ahora en vez de con él... ciertamente todo esto es un desastre. Mira a Galia de reojo con el ceño fruncido porque sigue enfadado con ella por no tomarse en serio a Germania.

—Helena... ¡haz algo con Germania, hoy que está imposible! —sí, casi ni siquiera le hace caso a Roma. Pero es que el sajón no puede, en serio, no puede detenerse.

—Helena, arregla a Germania que yo sola no puedo —voz en falsete del sajón. Galia se vuelve a Roma.

—¿Entonces no me vas a contar nada más? —pregunta ella.

—¡Yo no estoy diciendo que no pueda! ¿Y tú qué es lo que estás...? ¿Qué voz tan ridícula es esa? —medio chilla la pelirroja.

Nein, estoy enfadado —resume en el latino en sajón, cruzándose de brazos.

—Te estaba imitando.

—¿Por qué estás enfadado?

—¡¿Imitándome?! ¡Yo no hablo así!

—Pues porque tú dices cosas... y Rom es un imbécil y siempre se sale con la suya.

—No eres un imbécil —inclina la cabeza.

—No, hablas aun más ridículo —sonríe... y carraspea al notarlo—. No me molestes, bruja.

—Claro que sí, SIEMPRE se sale con la suya. Mira cómo es que TÚ... estás hasta de su lado y le defiendes y estás preocupada por no estar en una relación porque no sea que Rom... Yo qué sé, ni siquiera sé lo que estás pensando.

—No hablo más ridículo y no me llames... —se calla y levanta las cejas porque Germania nunca, NUNCA la ha llamado bruja. Germania nota el problema automáticamente al verle la cara.

—Pues claro que te defiendo y me preocupo...

—... bruja... —susurra Britania.

—Claro, porque quieres a Rom... No a mí.

El sajón se pone nervioso y le da una patada por debajo de la mesa a Roma para que le ayude. Roma se gira a mirar al Germano sin haber oído nada. Germania le señala a Britania con la cabeza

—Ehm... —se encoge de hombros y le mira sin estar seguro de qué pretende. El sajón hace muecas con frenesí para que le diga algo.

—¿A qué están jugando ustedes dos? ¿Desde cuándo crees que TÚ puedes llamarme BRUJA? —protesta—, ¿y tú qué haces callado? —sigue riñendo la británica ahora mirando al romano.

—Ehh... je… jejeje... ¿yo le pedí que te molestara...?

—Claro, porque tiene razón en las cosas que te dice, para que sepas que no es él el único que puede hacerlo, que yo NO te tengo miedo tampoco.

Britania fulmina a Germania, frunciendo el ceño. Este sonríe un poco y le guiña el ojo a Roma en complicidad. Roma... se lo guiña de vuelta sintiendo súper extraño porque no es algo que acostumbre hacer.

—Están completamente idiotas los dos. Estoy HARTA de ustedes y sus estúpidos juegos —protesta Britania.

Germania se queda pillado un segundo y se sonroja con el guiño y, aunque pensemos que es puro amor propio, no es por eso, porque sabe que es Germania y Germania no le hace esas cosas a él. Y justo entonces entra el huracán egipcio de nuevo dando gritos a Roma.

Roma levanta las cejas notando que se ve bastante ridículo sonrojado y no reacciona más allá de levantar las cejas cuando escucha a Egipto... porque no se identifica con unos gritos que incluyan "Roma" como receptor. Eso sí, mira a Egipto cuando está cerca de él.

Germania aprieta los ojos con los gritos de ella. De "¿QUÉ DEMONIOS PASA CONTIGO? ¿PIENSAS TENERME ESPERANDO TODO EL DÍA O QUÉ?

Cuando Roma descubre que es con él, levanta las cejas hasta el techo sin tener ni idea de qué demonios está hablando.

—E-Esperando... ¿esperando qué? —pregunta frunciendo el ceño y levantándose.

—¡No te atrevas a mirarme con cara de idiota que lo sabes muy bien! ¿Te crees que soy gratis o qué?

—¿Gr-Gratis? —sigue sin entender, de verdad, mira a Germania de reojo en busca de ayuda, mientras Helena sonríe un poquito de lado.

—Oh, dios mío —Germania se tapa la boca con las manos ATERRORIZADO, mirando a Roma incrédulo.

—¡Sí, gratis! GRATIS —mano directa al paquete y aprieta bastante fuerte.

W-Wa... Quid? Qué paaAAAAAH! —se pone de puntas y pega un chillidito agudo porque además este siente el doble de lo que siente él.

—¡Cuantas más tonterías hagas más caro te va a salir!

Aígyptos... —susurra Helena esperando que voltee a verla para que Germania pueda decirle algo al menos a señas al romano.

—¡Egipto! ¡EGIPTO! —chilla Germania poniéndose de pie—. Yo lo hago, yo lo hago.

—Peroesquenosequeesloquequieresquehaga... —susurra Roma agudito aun sin tener NI IDEA de qué demonios es lo que pasa.

Ella les mira a los dos y se INDIGNA cuando Germania lo propone. Roma la toma de la muñeca intentando separársela de las regiones vitales.

—No, no, en serio, en serio, en su nombre, yo me ocupo —insiste Germania y Egipto lo que hace es apretar más.

—Definitivamente NO —sentencia ella con cara de asco para Germania.

—¡Sólo dime hacer qué demonios! —chilla Roma apretando—, te JURO que lo hago.

Germania aprieta los dientes porque preguntarle eso es peor y mira a Helena SUPLICÁNDOLE.

—¡Lo sabes perfectamente bien!

—No lo va a hacer porque le he pedido hacerlo yo —suelta Helena, acercándose a Egipto a sabiendas de que seguro está enfadada con ella también después del beso con Germania.

—¿A quién vas a hacerle tú qué? —redirige la ira hacia Helena soltando un poco a Roma y señalando a Germania con la cabeza efectivamente celosa del beso porque sólo unos minutos antes le había dicho que iría con ella y no ha ido.

Y no ha ido por GERMANIA que tiene cojones la cosa. Ya tiene bastante con que ese idiota trate de quitarle a SU Roma para que vaya a por Helena también.

—A ti, cielo... a ti —le asegura suavemente, acercándose a ella, bajando un poco la cabeza—. Sabes que tengo muchísimas ganas. No he dejado de pensar en ti desde anoche, perdóname, cariño, sabes que... sólo fue una cosa estúpida de un momento.

Egipto suelta a Roma y la mira duramente. Roma RESPIRA otra vez y Germania se le acerca a asistirle. Helena suspira y le sonríe un poco a la egipcia.

—¡Está por ver si te perdono! —exclama levantando la barbilla y saliendo de ahí en plan diva.

—Sabes que te ADORO y eres la mujer más bonita que hay en el mundo —asegura—, y Germania es un imbécil que no me gusta para nada —suelta mientras se le va detrás mirando a Germania por un segundo, antes de sonreír un poco sabiendo que va a tener que esforzarse un montonal.

—Pero... ¿pero qué cosa es...? ¿Qué demonios es lo que...? —chilla Roma con voz agudita aún, con la mano en sus regiones vitales.

—¡Ah, y así puede hablarte Egypt entonces! —empieza Britania sin darle casi ni tres minutos de tregua al pobrecito romano.

"TE ADORO. GRACIAS" susurra Germania, vocalizando mucho para Helena antes de que salga.

—¡¿Y a ti cómo se te ocurre?! —riñe Germania a Roma.

—¿A mí cómo se me ocurre qué? —pregunta mirando a Germania y luego a Britania —. Pues es que me agarró así y...

—¡Eh! ¡A mí! —le toma de la barbilla y le obliga a mirarle a los ojos—. ¡No le devolviste el favor! ¿Es que estás tonto? ¡Cuando, dime cuando has visto que yo te haya dejado irte sin devolverte el favor o incluso dejarte mucho más satisfecho!

—¡Pues me estaba llamando imbécil y diciendo que se iba a quedar contigo! —protesta y se sonroja un poco con eso—, no iba además a... ¡hacerle nada después de eso!

—¡Te hizo una puñetera mamada! ¿Sabes que lo DETESTA? ¿Sabes lo difícil que es que acceda?

—¡Además no me haces NINGÚN caso! Es decir que no venga Egipto o el estúpido de Germania a decirte cosas y a hablar de guarradas y de cómo te hicieron mamadas, pero que yo no te hable por tres minutos porque decides que es buen momento de ignorarme! —protesta Britania casi a la vez.

Merda —susurra Germania oyendo a Britania, apretando los ojos de espaldas a ella—. Respóndele...

—¿L-Lo detesta? No parecía detestarlo... y lo hizo sin que... —balbucea Roma y luego mira a Britania sin tener idea de por qué coño le está chillando ella también.

—¡Claro que lo detesta! Es MUY, MUY caro. Porque lo hace MUY, MUY bien, pero lo siente degradante. Respóndele a Britania.

—¿C-Caro? —perdona Britania es que esto le parece muy, muy complejo. La mira —. ¿Y tú por qué estás enfadada si a ti no te he hecho nada?

—Caro. Necesitas hacer muchas cosas por ella a cambio para compensar —explica Germania. Britania mira a Roma con el ceño fruncido y luego a Germania. Germania sigue medio de espaldas a ella, cara a Roma.

Fine... good... perfect. No me has hecho NADA —asiente sarcásticamente—. Literalmente, no me has hecho nada, ni siquiera bloody caso. I REALLY do not care, ni CREAS que voy a venir a agarrarte de las bolas para que me hagas caso. I HATE you, and I do not care. AT ALL.

—Dile que no parece que no le importe —susurra Germania aprovechando la posición —, que parece muy interesada en venir y agarrártelas.

—No parece que no te importe —repite Roma mirándola medio a ella medio a Germania—, pareces... —se sonroja—, muy interesada en venir y agarr... ehm... eso.

Germania sonríe un poco y asiente, sin moverse. Britania frunce un poquito el ceño con esa respuesta, pero se sonroja igual.

—¡OF COURSE no estoy interesada en agarrarte NADA, pedazo de alcornoque!

—"En que te haga caso, por la forma en la que chillas está claro" —cita Germania para que lo repita el otro.

—E-En que te haga caso, por la forma en la que chillas está muy claro —repite Roma igual de medio átono como la vez pasada, pero al menos está la información.

—Y ahora sonríe con confianza.

OF COURSE NOT! —vuelve a chillar —, ¡no quiero que me hagas caso ni NADA!

Germania... huy... sonreír con confianza es complejo.

—Vengaa —le insta en un susurro.

El romano hace una mueca extraña como intento de sonrisa. Germania aprieta los ojos.

—¿Y esa cara qué? —Britania arruga la nariz con desagrado.

—¡Estoy sonriendo! —protesta para ambos. Britania levanta una ceja extrañada.

—Vale, vale, ve y acércate para darle un beso, pero no se lo des —pide Germania.

—¿Y qué hago? —pregunta entre dientes.

—Nada, sólo acércate y cuando ella se sonroje y se separe, sonríes de verdad.

—Sonríes de verdad... —protesta apretando los ojos y dando un paso hacia Britania. Germania se vuelve a mirarles.

—¿Qué es lo que ustedes dos están cuchi...? —Britania se calla al ver que se acerca.

Roma suspira, dándose ánimos, mirando a Britania. Esto no podía ser tan complejo... Si el idiota de Roma podía hacerlo, ÉL podía hacerlo. Toma aire y, sin sonreír, se le acerca un poco más con claras intenciones.

Galia les mira con curiosidad... y no vamos a decir que Germania no tiene también cierta curiosidad maligna. Britania da un pasito más hacia atrás, sonrojándose.

—¡Ni se te ocurra! —chilla conociéndole la cara... Mira Germania como a pesar de todo bien que conoce las caras de beso.

El sajón inclina la cabeza, satisfecho con esta respuesta. Roma traga saliva y piensa en las veces que ya ha visto esta escena o similares antes. Cierto era que no se atrevería a hacerlo él con su cuerpo a la británica, pero... Era Roma, podía hacer más cosas más idiotas que le salieran de los huevos.

Se humedece los labios con cierta anticipación, porque habitualmente NUNCA tiene permitido hacer estas cosas con Britania en público, levanta un brazo, se acerca más a ella y la toma del cuello.

—Uuuuh... —suelta Germania, sonriendo.

Y Roma sonríe. No la sonrisa habitual de Roma... Sino esa suave, sutil, de lado, que suele usar sólo Germania hacia Roma, o sus propios hijos. Con cierta burla.

Britania parpadea descolocada mirando a Roma. Porque hay algo en esa sonrisa... Que es extraño y familiar y no le cuadra. El romano se acerca a besarla, aun con su sonrisita. Germania sonríe más sin poder evitarlo, si estuviera en una silla, estaría en el borde.

Wh-What the... what are you... —protesta Britania con el ceño un poco fruncido, aun un poquito distraída con la sonrisa extraña... pero Roma, con su mente cuadrada actual, se acerca aún más hasta detenerse a unos cinco centímetros de la británica.

Con la cercanía, Britania se olvida de la sonrisa extraña, se humedece los labios y le mira los suyos, ya prácticamente acorralada contra la mesa.

—AAAAH! ¡BÉSALAAAA! —chilla Germania que no es que soporte la tensión sexual demasiado bien, especialmente si no es él quien la está llevando. El grito de fanboy.

Ambos, Britania y Roma, se descolocan un poquito. Britania mira a Germania de reojo, tensándose y empujando más al romano al recordar que hay más gente y Roma se pone nerviosito antes de humedecerse los labios otra vez e intentar besarla de igual manera.

—Argh! —protesta Germania porque se han cargado el momento y luego se da cuenta que ha sido él, tapándose la boca.

Roma le da un beso rápido en los labios a Britania antes de que ella le meta un BUEN empujón. El sajón carraspea intentando poner cara de malas pulgas otra vez porque además acaba de notar a Galia mirándole fijamente y con ojos entrecerrados.

DON'T… DON'T! —protesta Britania enfadada porque Roma además, con su mente de bárbaro viola chicas y su prácticamente nula sangre en el cerebro, toda concentrada en un beso que después de dárselo suavemente, ahora mismo QUIERE darle bien a la británica, y de ser posible poner A en B, AHORA, vuelve a la carga intentando besarla forzadamente.

Rom! ROM! —se levanta Germania al notarlo, para detenerle, tomándole de los hombros.

Roma bufa intentando aún besar a Britania, aprisionándola contra la mesa y tomándola de las muñecas. Britania gruñe y grita un poco revolviéndose bastante asustada, porque Roma simplemente NO hace esas cosas.

Y Germania aparta a Roma con fuerza sacando a Britania y acercándosele él a besarle. Evidentemente... la fuerza de Germania consigue, en efecto, que le quite. Roma pelea un poquito con el Germano, pero el beso, aunque raro, le resuelve por el momento. LE toma de la cintura y prácticamente se incrusta él a sí mismo contra las caderas del germano buscando fricción o... lo que sea que le satisfaga al menos un poco.

Britania flipa, en realidad, parpadeando un poco, mirándoles descolocada y a la vez aún un poco asustada... y también un poco frustrada, pensando que se han vuelto LOCOS.

Germania, concentrado y sin necesidad demasiado evidente para sí mismo le da un BUEN beso. Roma... bueno, Roma se pierde sin poder evitarlo, de hecho sin intentar evitarlo en lo absoluto. Para nada acostumbrado a reprimirse a sí mismo... al contrario, el muchacho suele tener que darse ánimos y animarse. Bueno, ahora no necesita ánimos. La mano de Germania hace el truco cuando se pone sobre sus regiones vitales...

Galia DISFRUTA de la vista. Me encanta Galia. Britania se revuelve entre irse o quedarse en realidad, optando por irse... y luego por ponerse a espiar desde afuera de la puerta. Porque además hay cierto punto sexy añadido en que sea Germania el que haga perderse a Roma.

Se escucha un gemidito de Roma cuando se separa un poquito del beso, con los ojos apretadillos y prácticamente le suplica a Germania un "bitte" contenido de "muévete o... mueve más la mano o... haz... más, lo que sea, me da igual".

El germano suspira, porque no es como que para él sea la idea del año dejar que le vean que no puede ni aguantar un beso apenas, pero se lo concede. Lo sentimos... de verdad, es que la diferencia entre tu cuerpo y el de Germania es ABISMAL, seguro con un poquito de práctica podría hacerlo bien, pero ahora mismo se siente como de adolescente híper hormonado.

Roma se le abraza y muy probablemente termina con pocos movimientos, escondiéndose en su propio cuello lo cual es bastante extraño. A él mismo no le hace NINGUNA ilusión el no aguantar ni siquiera un beso. Germania le abraza con fuerza y le acaricia la espalda y el pelo, dándole un beso en el temple.

—Ya, ya está, ya está.

—Por... Loki... —susurra el latino temblando un poco aun, rojo como tomate—, ¿qué COÑO le pasa... a tu... cuerpo?

—Qué es sensible —otro beso—. Muy sensible, tienes que domarlo un poco, aguantando.

—P-Pero es que... —Roma tiene que pasar un rato en el baño o en la cama... ehm... explorándose a sí mismo.

—Ve a bañarlo, anda, yo me ocupo de Britaniae —pide con una palmadita en el culo—. Y cámbiate de ropa.

—Esto es de lo más... esto es tu culpa —protesta separándose un poco... incómodo en realidad.

—Shhhh, sh, yo no pedí esto tampoco.

Roma suspira girándose hacia la cocina, mira a Galia y se sonroja más. Ella le sonríe. Traga saliva, pasándose una mano por el pelo. Carraspea un poco saliendo de la cocina.

Germania sigue sonriendo y se sirve unas creppes porque no ha comido nada y aunque no está seguro de tener hambre, puede darse un atracón de dulces y darle igual. ¡Más azúcar!

—Britaniaaa —la llama—. No te escondaaaaas —comparte las creppes con Galia.

Britania abre los ojos como platos tapándose la boca aun detrás de la puerta, junto al librero en el que se ha quedado agazapada cuando Roma salió de ahí sin notarla siquiera. ¿La habrá oído... Germania? ¿O la habrá visto? Se queda inmóvil unos instantes valorando sus opciones.

—Britaniaaaa —insiste.

La pelirroja se levanta, dispuesta a salir de ahí. Porque ella NO estaba ahí y no vio NADA. Se mueve un poco y consigue, ou yeah, tirar la lámpara de la sala.

Shite! —protesta entre dientes.

—Te estoy oyendoooo —tiene que hacer un esfuerzo por no reírse.

Shut up! Yo bajé por... un poco de té, ¡no es que estuviera aquí antes! —protesta, peleándose con la lámpara hasta enderezarla, maldiciéndola entre dientes.

—¡Pues ven por él!

—A eso voy pero esta estúpida lámpara de mierda que se mete en mi camino, voy a tirarte, vale, a la basura y va a ser cuando menos te lo esperes —la amenaza, fulminándola mientras entra a la cocina.

De verdad que el sajón hace un esfuerzo por no reírse, carraspea un poco.

—Oh... ¿Rome se ha ido? —pregunta sonrojándose bastante pero tratando de mantener esta actitud de "de verdad yo no estaba ni he visto nada" —... mejor.

—Ya sabemos que le prefieres a él, pero puedes hacer un esfuerzo para disfrutar de nuestra compañía...

Britania hace los ojos en blanco y fulmina a Germania.

—CLARO que no le prefiero a él en lo ABSOLUTO.

—No, ya se nota como protestas porque no te hace caso.

—Eso es algo que a TI no te importa. Y NO ESTABA PROTESTANDO porque no me hiciera caso. Tampoco es que no hubiera podido quitármelo de encima de haber querido... —se sonroja—, aunque claro que quería pero no quería lastimarlo en serio... aunque no era necesario que tú intervinieras, te lo aseguro.

—Ah, nein, yo lo hice por celos.

What?

—Celos... porque tú le gustas —suelta y la británica se sonroja aún más.

Shut uuup! —protesta revolviéndose un poquito, mirándole curiosa. Traga saliva queriendo que le diga un poco más pero torpemente, no teniendo ni idea de cómo—. A mí qué me importa gustarle... tú también le gustas y Galia. A mí él NO me gusta.

—Es verdad, Germania, tú eres quien le hace sonreír más, siempre te lo digo, aunque no me creas —interviene Galia. Germania la mira de reojo y se sonroja un poco.

—No tanto, pero estamos hablando de Britania, me pone enfermo como siempre están peleando con toda esa tensión sexual. Ella le gusta mucho.

—Claro que sí, tú eres el ridículo consentido —Britania hace los ojos en blanco—, no que me importe en lo absoluto y... —empieza hablando después de Galia se calla cuando escucha lo que dice Germania—. ¡NO HAY NINGUNA TENSIÓN SEXUAL!

—Se le va la cabeza cada vez que habla contigo, ¿o no? —le pregunta a Galia—. Y tú, bueno, claro, tú simplemente es que estás buenísima.

Galia se sonroja un poco porque Germania no suele decirle esas cosas.

—Sí se le va pero es que... —Britania aprieta los ojos—. ¿Y tú desde cuando sabes esas cosas?

—No soy tan imbécil como todos os creéis.

—Pues... —Britania no está muy segura—, sea como sea... a mí me... me da igual, tú también eres un idiota.

—Tanto que yo sí me he dado cuenta de que le gustas y tú no.

—Yo no... yo... shut up! Yo no digo que yo no le... no es que a mí me... ¡es que lo que el haga me da lo mismo! ¡Deja de meterte en mis cosas! —chilliditos agudos.

—Creo además que hoy estás... especialmente guapa y por eso se ha vuelto tan torpe, le da vergüenza.

W-What?! —se sonroja, cruzándose de brazos y mirándole como si tuviera dos cabezas, no sólo por Roma, sino por lo que le corresponde a él.

—Pues yo qué sé, ¿quién le entiende? —protesta frunciendo más el ceño—. Es lo que me ha dicho antes en el cuarto.

—T-Te dijo a ti que yo... que yo... —levanta las cejas al techo porque... es que bien que saben que Germania es GERMANIA y no es que lo piense demasiado pero no esperaba que Roma le comentara a ÉL... bueno, en realidad el concepto "Roma te considera guapa" ya le avergüenza lo bastante.

—Yo no lo entiendo, te veo como siempre.

Britania frunce el ceño, un poquito y, al fin, camina hasta el agua para hacerse té.

WEll... estoy como siempre. I don't care —murmura sonrojadita aun.

—Quiero decir, a mí siempre me pones nervioso, no sé...

—¿Suelen hablar de estas cosas tú y Rome?

—¿Por? ¿Qué te interesa saber? —se le escapa la sonrisa. Ella le mira unos segundos y luego se vuelve a su tetera, sonrojada.

Nothing... sólo. Bueno, sólo como información general, you know. Qué cosas dicen y eso —gesto de desinterés... muy poco creíble. Germania mira a Galia de reojo y ella le sonríe.

—Bueno, ya sabes, a veces los tíos hablamos de... cosas, como quién está más buena y quien hace mejor qué o quién nos gusta más para qué.

—Ohh... ESAS conversaciones. Ehm... estoy segura de que Galia querría escuchar las guarradas que dicen.

—Pues de Galia decimos que es la más hermosa, por supuesto —asegura Germania mirándola y ella vuelve a sonrojarse un poco. Britania carraspea un poco, ya no sabe si celosilla propiamente.

Yes... And...

El sajón sonríe de nuevo, mirándola de reojo porque sabe lo que le va a preguntar, pero... ahora quiere molestarla un poco, así que pone cara de "no sé de qué me hablas".

Aaaaand? —insiste.

—Y da unos besos suaves que a mí me gustan mucho, por eso siempre le pido salir últimamente —sigue con Galia.

Britania bufa porque no le interesa realmente lo que digan de Galia. La rubia está encantada con el tema, sonrojadita cuando Germania le toma la mano. Britania hace los ojos en blanco.

Bloody hell, ¿y qué sólo hablan de ella?

—No, claro. También de Helena y Egipto, pero ellas no están, no me parece correcto...

La pelirroja le mira frunciendo el ceño. Germania la mira también y carraspea para no sonreír.

—Hablan de Galia... y de Helena... y de la zorra.

—Ajaaa...

—¡Tú ni siquiera te tiras a la zorra!

—Ah... no, bueno, por eso de ella no hablamos mucho.

—¡Tampoco es como que te tires a Helena cada dos días! —protesta.

—¿Y a ti sí?

La británica se sonroja y se vuelve a la tetera, frunciendo el ceño.

—Yo quiero saber qué decís de Britania —interviene Galia y por eso es que Galia es su mejor amiga. Britania agradece mentalmente a Galia sin girarse de la tetera, sin impedirlo.

—Pues de ella... bueno, en realidad es básicamente Rome quien habla de todo esto, ya sabes cómo es, él habla y habla y yo escucho, pero Rome dice que ella es especialmente ardiente en la cama.

WHAAAAT?! —chilla sin poderse contener, roja como un tomate.

Ja, ya sabes, siempre con todo eso de los orgasmos múltiples, le gusta mucho que hagas eso.

SHUT THE BLOODY HELL UP!

Germania tiene que morderse con fuerza la lengua para no morirse de la risa.

—¡No hables de ningún orgasmo múltiple que no tiene nadie! —le señala —, ¡sabes PERFECTAMENTE BIEN que ese es un tema del cual tú NO ABRES LA BOCA!

—Espera... was? ¿Ha pasado conmigo? —levanta ambas cejas. Britania se sonroja aún más y aprieta los ojos.

Shut up! shutupshutupshutup!

—¡Nunca me lo habías contado! ¿Cuándo?

La fulminación brit va hasta con cierto calorcito en donde pone la mirada... ¿se acuerdan de superman?

—¡Oh, venga, no me estoy burlando de ti! ¡Sólo quiero saber!

No! —protesta apretando los ojos —, Germaniaaaa!

—Yo creo que sí ha pasadoooo como lo de Fran... crech —ahora sí cantando burloncito.

—¡¿QUÉ DE FRANCE?! —los cristales de la habitación tiemblan con el chillido agudo.

—SÉ eso —se relame sonriendo, no sé ni si sigue hablando en sajón.

—¡No hay nada qué saber! —sigue chillando y yo no sé si Britania lo ha notado realmente de lo histérica que está.

—Sí que lo hay y por eso chillas de esa formaaaa —se le acerca.

—¡No chillo de ninguna manera, no hay NADA DE NADA CON FRANCE! —his te ri ca, recordando muuuuuuuuuy bien su sueño.

—A mí me parece que sí que lo haaaaay~

Noooo! Shut up you arsehole! ¡No hay nada de nada! ¡No sé de qué hablas!

—¿De un deseo insatisfecho?

La pelirroja aprieta los puños y tiembla un poquito, mirándole con fuego en los ojos.

Shut up! Shut uuup! —intenta golpearle en el pecho, cosa que realmente a él le duele mucho menos de lo normal —. Deja de hablar de esas cosas o nunca, nunca, NUNCA más... —le advierte picándole el pecho.

—Vale, vale —levanta las manos en señal de rendición.

Britania gruñe relajándose un poco, frunciendo el ceño y arreglándose un poco el pelo. Ahora es cuando nota que Germania... no parece Germania.

What the hell is wrong with you?

—¿Eh?

G-Germania? —frunce el ceño aún más.

—Ah, ja, was? —vuelve a fruncir el ceño y a ponerse serio. Britania sigue mirándole, extrañada.

—Estás realmente comportándote...

El sajón se pasa una mano por el pelo y gruñe. La chica inclina la cabeza. Hace un segundo estaba... estaba portándose de manera DEMASIADO sospechosa...

—No sé de qué me hablas —asegura mirándola a los ojos. Britania se cruza de brazos meditando esto, pero es que... como siempre, está MIRANDO a Germania, genio y figura, frente a él. Se humedece los labios.

—Voy a estarte observando.

—Supongo que es normal, con lo que te gusto.

—¡No me gustas!

Risas. Es que no puede... en serio...

—¿Desde cuándo eres capaz de actuar como Rome?

—Soy... un buen actor —vuelve a dejar de sonreír.

—¡No creo, si no eres bueno actuando tu propio papel!

—¿Mi propio papel?

—Si con trabajos te mueves y tienes expresiones —explica —, siendo Germania... ahora moverte y actuar como Rome...? Really?

—No estoy teniendo expresiones ni me muevo —replica carraspeando.

—Ahora mismo... hace un minuto, no.

—Pues... qué te voy a decir, es lo que hay. Después de todo sigo siendo yo —explica en sajón señalándose a sí mismo—. ¿O no?

—P-Pues... yes —frunce un poquito el ceño aun, aunque... cierto, es GERMANIA —. Yes, sin duda. Ehm... ¿té?

Nein, danke —le mira muy intensamente a los ojos.

Britania le sostiene la mirada, sin estar segura de nada, volviendo a sentir a Germania como... GERMANIA. Se sonroja un poco. El sajón entrecierra un poco los ojos para intensificarla aun un poco más y se le acerca un pasito. Ella se mantiene en su lugar, sosteniéndole la mirada. Traga saliva, porque los ojos claros de Germania suelen ser duros e intensos.

Germania baja la mirada a sus labios y se relame los propios leeeentamente. La pelirroja entreabre los labios con un escalofrío. Y es que... Germania le gusta y es verdad que la dejó a medio beso en la mañana. Él vuelve a mirarla a los ojos unos instantes y luego cierra los propios desviándolos a otro lado.

La chica da un pasiiiito hacia él y Germania frunce el ceño y le pone un dedo sobre los labios.

—Él es mío —asegura en latín ahora, muy en serio. Britania parpadea, "Germania" confundiendo a mis personajes.

—¿E-Eh? —Debe verse el gran signo de interrogación rojo fosforescente sobre la cabeza de Britania.

Es que... es lo de siempre, piensa "sería divertido probar de seducirla ahora... y nota que lo logra y es como "no te acerques a Germania, bitch!".

—N-No es TUYO... —agrega unos instantes más tarde.

—Lo es.

Es que el proceso mental es el siguiente: Es Germania... Germania se ha vuelto loco... Germania se ha vuelto Roma... ¡es Roma! Es... ¿Germania? Oh, sí... es Germania... mira qué guapo es Germania *cejas cejas*, G-Ger... eh?! WTF.

—No te pases con él.

Wh-Why are you... Why... Wh... Rome?

—No. ¿Con... migo?

Britania... se rasca la cabeza genuinamente confundida.

—Germania... ahora sí que no tengo ni IDEA de lo que pasa.

—Vale, vale, no pasa nada —se talla los ojos, nervioso.

La británica toma su taza, en la que se ha hecho el té un rato antes... porque lleva todo el rato haciéndose el té, ya hasta debe habérsele enfriado, pensando en lo que le ha dicho el germano.

Y toooooocan el timbre. Germania se suelta los ojos y las mira.

—¿Estáis esperando a alguien?

—Ehm... no.

Galia niega también y Germania sale a abrir la puerta.

—Esto es muy raro —asegura Galia cuando está fuera.

—¡No me digas! Esto... ¿le has visto bien? Estaba peleando conmigo como Rome, y luego hablando en latín y… ¡estoy confundida! —se sienta a su lado.

—Yo no entiendo por qué actúan así.

—Yo tampoco.

—¿No será algo de magia?

—No quería ser yo la que lo sugiriera, luego dicen que estoy loca —le mira de reojo.

—A mí no me pareces loca, eres muy divertida cuando haces esas cosas.

Britania le sonríe un poquito aunque siempre discute lo mismo... que no es tanto divertido... ella lo hace de manera muy seria.


Pasatiempo favorito de todos: marear a un británico. ¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!