Los personajes de CLAMP no me pertenecen. Y poner esto en cada capítulo es…Argh xD.

Pensez vous savez danser?

Chapter III
"Marcando distancias"

(Sakura)

La fuerte tormenta que hace unas horas había predicho, estando sentada en el jardín del instituto, se adueñaba por completo de las calles de Tomoeda, minutos después de haber estado a salvo en ese viejo edificio en donde me encontraba en aquel momento.

El sonido de las gotas de lluvia colisionando contra las calles oscuras y la ventana de la sala de baile, era lo suficientemente fuerte como para silenciar el taconeo hueco de las zapatillas rosadas que cargaba puestas la morena que se acercaba a paso lento pero seguro hacia mi persona. Arqueó un poco sus labios, dibujando una sonrisa y estrechándome su mano, a pesar de que seguía cabizbaja desde el momento en que los había visto a ellos dos en aquella esquina del salón: La que tenía en estos momentos al frente, mirándome como si hubiese encontrado un botellón de agua en un desierto, y el otro, con los ojos tan abiertos como platos, para luego fruncir notablemente el ceño.

Sin embargo, eso no era motivo suficiente para dejar de lado mis buenos modales y devolverle el saludo a la chica de largos cabellos, y levanté mi rostro, apartando de mi cara los mechones que escapaban del moño que Tomoyo me había recogido torpemente. Sonreí, quizá un poco más de lo que lo hacía ella, y dirigí mi mano para estrechar la de ella, a modo de saludo bastante…No oriental.

Sin embargo, antes de poder alcanzar su mano la apartó rápidamente, y se dio vuelta quedando de perfil a mi persona.

¿Pero qué…

—No hay cupo, lo siento.

—¿Eh? — Arqueé mis cejas, asombrada, ese cambio de actitud había sido tan repentino, que casi juraba haberlo visto en alguna otra parte…

—¿Qué dices, Nakuru? — Preguntó burlona una voz masculina que se asomaba desde las tinieblas del rincón en donde ambos estaban anteriormente.

Se acercó poco a poco, dejando apreciar su uniforme, que era idéntico al de mi instituto, por cierto; su sonrisa, bastante arrogante y por último sus ojos…Unos ojos que no olvidaría ni con un ataque repentino de amnesia.

Mierda, mierda, mierda.

No puede ser.

Ahogué un grito en mi garganta. Un grito que, de ser otra persona, hubiese sido más bien una carcajada, pero…Digamos que era lo suficientemente cobarde como para poder hacer algún comentario gracioso y un poco ofensivo en ese instante.

—Li-kun…—Susurré, aún incrédula de que fuera el gran Shaoran, a quien tuviese en frente.

¿Y ven lo que les digo? ¡Todo es culpa de Murphy, no del destino! Que yo sepa, el destino siempre te conlleva a cosas buenas. ¡Y definitivamente estar en un mismo salón con Shaoran Li no puede ser algo bueno!

Simplemente, ¡No puede!

—Nakuru…—Dijo, ampliando su arrogante sonrisa. — No conocía esos cambios de humor de tu parte. — Y hablando de personas bipolares…— Pero bueno. Si no hay cupo pues, lo siento mucho, niña.

La morena frunció el ceño mientras le dirigía una mirada asesina a su compañero, quien seguía observándola de aquella forma tan…socarrona.

—¿Traes puesta la vestimenta? — Finalmente añadió la chica, dejándome en total desconcierto. Asentí tímidamente y esta bosquejo una media sonrisa en su rostro. —Bien, pues ponte las zapatillas y encuéntrame en la otra sala en 5 minutos.

Volví a asentir y me dirigí hacia un rincón del salón, mientras las personas que estaban ahí hacían caso omiso de mi presencia, pues estaban muy ocupados con sus faenas de estirarse en una barra de hierro o dar vueltas hasta marearse. Resoplé apartando de mi cara un mechón castaño que descansaba en mi frente, y me senté en el piso de madera, para enlazar las cintas de mi zapatilla. O tratar de hacerlo, puesto que no tenía ni idea de cómo se ataban esas cosas, por más veces que hubiese visto a mi madre hacerlo de una manera que parecía tan fácil.

Una masa se posó frente a mí, bloqueando la poca luz que me llegaba y provocando que dejara de luchar con las cintas y fijara mi atención ella.

—¿Quieres que te ayude? —Preguntó con una sonrisa, a decir verdad, la menos falsa que había visto desde que entré a este edificio.

Ladeé mi cabeza y agradecí. No quería que la castaña se sintiese ofendida, pero si quería lograr algo, tenía que aprender las cosas por mí misma. La chica asintió, y se sentó a mi lado, mientras yo volvía a eso de atarme las cintas como si fuera la primera vez que estuviese atando los cordones de mis zapatos deportivos.

—No es tan difícil como tú lo haces ver. — Dijo la chica –cuyonombrenosabía- entre risas.

—Pues, es la primera vez que lo hago. — Mascullé. — Podré forjar que se vea difícil, pero mi mamá hacía que fuese todo lo contrario, y por eso estoy decidida a recordar como lo lograba ella. No puedo valerme de los demás.

—¿Tu mamá fue bailarina?

—Sí, toda su vida. Le encantaba bailar, supongo que heredé sus dones.

—Oh, ya veo. — Amplió la sonrisa — Mi nombre es Chiharu Mihara. Gusto en conocerte.

—Yo soy Sakura, Sakura Kinomoto.

Los ojos de Chiharu se abrieron de par en par al momento en que me presenté y se iluminaron. Sonreí para mis adentros pues me había originado bastante gracia el hecho de que solo había visto ese brillo en los ojos de quien era mi mejor amiga.

—¿Así que eres hija de Nadeshiko Kinomoto? — Preguntó entusiasmada.

—Eh, sí. —Respondí aún confundida. ¡¿Cómo era que se sabía el nombre de mi difunta madre?

—¡Genial! No sabía que eras hija de una gran bailarina como lo fue la señorita Nadeshiko. Aunque tenía entendido que Kinomoto era su apellido de casada. ¿No?

—Sí. Firmaba originalmente Amamiya.

—Ya sabía que esos hermosos ojos esmeralda solo podían ser heredados de una persona. ¡Qué guay!

Me sonrojé hasta tomar el color de una ciruela madura. Era la primera vez que me hacían una comparación tan bonita con mi mamá de esa manera y al parecer, ya tenía una amiga. Aunque una amiga más…esto, ¿Cómo se podría decir? Maravillada con mi persona, y hasta más que la misma Tomoyo.

—¡Eureka! — Grité emocionada al ver que ya había logrado atar mis zapatillas por completo.

—Niña ¿Ya estás lista? —Preguntó la morena, asomándose por el umbral de la puerta.

Chiharu levantó su pulgar, contestando por mí, y me guiñó el ojo, mientras me ayudaba a levantarme del piso. La profesora, que respondía al nombre de Nakuru, según Li, me había escudriñado durante todo el recorrido con su mirada castaña.

Llegué hacia donde estaba ella, y me señaló con el dedo índice hacia donde tenía que ir. Tragué grueso y asentí, pensando que era lo único que me atrevía a hacer al estar cerca de esa rara chica.

Es hija de Amamiya ¿No?

Sí, lo es.

La lluvia arreciaba, y daba paso a intensos destellos de luz, acompañados por un gran estruendo, segundos luego. Miré mi reloj de muñeca, dándome cuenta de que aún faltaban dos horas para salir de esa tortura. Bien, ni tan tortura, porque no había hecho absolutamente nada aparte de hablar con una friqui obsesionada con mi madre y luchar con las cintas rosado pálido, de las zapatillas.

Finalmente llegué al salón, y suspiré al verlo de pie al lado de la ventana. Tan distraído. Hasta se veía más bonito cuando no abría la boca. Se volteó, y me miró con una expresión tan de…fastidio.

Iba a ser una larga noche…

(Shaoran)

La lluvia había sido mi acompañante mientras esperaba a Nakuru y a la chica de cabellos castaños – Cuyonombrenorecuerdo, nimeimporta-. Sonreí al ver que esta se intensificaba conforme los segundos pasaban. El sonido de las gotas de lluvia era tan relajante, a pesar de que ciertas veces me causaran migraña.

Cosas mías, a saber.

No había reparado en ella, ni en el momento que entró, ni en el momento en que me miró con ese rostro tan inexpresivo; como si de verdad ya hubiese entendido que no la quería ver ni en foto.

Y que aparte se estaba adueñando de mi espacio personal, estaba congeniando en mi academia, y estaba acabando con mi paciencia.

Hasta me arrepentí de haberle dado casquillo a Nakuru, puesto que probablemente era gracias a mí que ella seguía ahí. Porque sabía que Akitsuki se molestaría por un simple reto, y que si seguía haciendo eso de contradecirla y darle la razón cuando me convenía, ella optaría por llevarme la contraria haciéndome sentir como un ser insignificante y sin palabra alguna en aquella academia. Y claro está, terminaría acusándome de que lo hace porque soy un arrogante, y bla, bla, bla…

Porque yo no soy arrogante. ¿Verdad?

A paso rápido me acerqué hacia ella, hasta quedar frente a frente. O bueno, hubiese sido así de no llevarle una cabeza de altura a la pobre chica.

—Eres valiente.

—¿Tengo que tomar eso como un cumplido o algo por el estilo? — Ironizó ella.

—Tómalo como quieras. — Espeté. —Por cierto, Sake…

—Sakura… —Gruñó.

—Cómo te llames, ¿Cómo fue que supiste de esta academia? Pocas personas la conocen…Y no le hacemos mucha publici…

La ojiverde me ordenó a callarme posando su índice en sus labios y sacó algo de su bolso rápidamente, posándolo frente a mis narices y agitándolo de un lado a otro.

—Si a esto no se le llama publicidad, no sé qué sea.

—¿Dónde lo conseguiste?

—Se cayó de tu maletín. —Oprimió con ambas manos el bolso negro de donde había sacado el folleto, y se mordió el labio inferior. — Cuando…me tropezaste en la salida de la cafetería.

—Ah, así que eras tú.

Asintió con los ojos fuertemente cerrados. Como si esperase una paliza de mi parte. Suspiró, y mantenía su mirada fija en el piso. Por alguna razón, o más bien por conveniencia suya, no me había mirado a los ojos desde que había entrado a la sala.

¿Por qué tenía que tener los mismos gestos?

¿Por qué se tenían que parecer tanto?

¿Por qué ahora mismo sentía ganas de tomarla entre mis brazos y hacer que dejara de pensar que soy un verdadero ogro?

Maldición.

Ladeé mi cabeza, y bufé. Molesto conmigo mismo. La chica que tenía en frente no era ella. Y no lo sería por más que quisiese. Así que se tenía que acostumbrar a mi trato puesto que era su culpa el tener un físico impresionantemente…¿Común?

—Shaoran, por algo de música.

La voz de Nakuru rompió como tijeras la tensión de ese instante, y reaccioné. Mirándola con una sonrisa. Esperaba que esa chiquilla no pasara la prueba, puesto que a pesar de que me hubiese demostrado ser hasta más rápida que yo, en la clase de gimnasia de esta mañana; no tenía madera de bailarina, ni mucho menos.

Le di al botón de play del pequeño reproductor, y una música clásica pero a la vez con ritmo, se adueñó por completo del salón. Observé como Nakuru tenía su atención puesta en el recorrido que hizo Kinomoto al dejar su bolso en uno de los rincones y volver al centro del salón.

—¿Y bien?

—Y bien…—Repitió la castaña, como si fuese una especie de eco o algo por estilo.

—¿Bailarás algo? — Preguntó Nakuru, secamente. Me sonreí. Akitsuki podría ser un fastidio fuera de la academia, pero dentro era una de las chicas más temidas, por decirlo así. Tal vez por eso había sucedido a la profesora cuando esta renunció a su cargo, quedando ella con el cargo de instructora.

—No puedo bailar esta música. —Contestó ella, aun sin atreverse a mirar a ninguno de los dos.

—Si no puedes bailar esta música, no puedes bailar ninguna. Así que fue un pl…

Levantó el rostro bruscamente, fijando sus ojos en los de ella y dejando notar su ceño bastante fruncido. El choque entre los ojos castaños de Akitsuki, y los verdes penetrantes de ella, terminó por hacer que Nakuru apartara la mirada, y se sonrojara. Acto seguido Sakura se puso en puntillas y comenzó una rutina que me dejó completamente sorprendido, aunque a mi amiga no pareció haberle causado impresión alguna.

Acompañada de dos piruetas, perfectamente realizadas, y otra serie de pasos que yo no pude dominar hasta meses después de haber empezado a practicar ballet, comenzó a moverse en cada rincón de aquel salón en armonía con la música que había colocado. Unos tres minutos de baile, acabaron por agotarla completamente, y terminó en el piso jadeando y de rodillas.

—Está bien, — Dijo la morena acercándose a la ojiverde. — Pero no es perfecto. El ballet es una danza bastante profesional y…refinada. Te faltan muchas cosas.

—¿Delicadeza? — Preguntó ella, algo confundida.

—No es eso. Si no lo puedes sentir, no lo puedes lograr. — Aclaró Nakuru, con un suspiro de por medio. —Pero ya que estamos en situación de emergencia…—Me miró a mí con cierto enojo. —Te aceptaremos.

A la chica se le había iluminado el rostro ante la aceptación de Nakuru, levantándose y haciendo una pequeña reverencia en forma de agradecimiento. Luego se giró hacia a mí para hacerme una especie de mofa.

Y a decir verdad, no me extrañaría que en cualquier momento hubiese saltado hacia donde yo estaba diciéndome algo así como ¡JA! Lo he logrado. O algo por el estilo.

—Pero con la condición, de que él... —Agregó, señalándome a mí — sea tu tutor.

Tragué grueso, asesinando a Nakuru mentalmente. ¡Esto no me podía estar pasando a mí! ¿No se había dado cuenta de que con cualquier persona que pudiera estar en esos momentos, ella sería la última a la que escogería? No la quería ver en lo que me quedaba de vida, a menos que se hiciera una reconstrucción total de rostro, y bueno, ya quedaría de mi parte en reconsiderar mi trato hacia ella. ¡Pero eso no le quitaba nada! Tendría que soportarla tanto en la preparatoria, como en el único lugar que solía ser mi refugio.

Y tal vez por eso, juré que aquella noche me pondría a recordar que cosa cruel había hecho yo de pequeño para que el karma actuara sobre mí de aquella forma. ¡Porque de verdad que me estaba jodiendo la vida!

Pero era quedarme con la furia por dentro, o pensar en cualquier otra cosa para encontrarle solución al hecho de verla unas 18 horas al día sin molestarme.

(Sakura)

Miré horrorizada a quien era la profesora, en el momento en que dijo que si quería quedarme, tendría que estar bajo la compañía de Li Shaoran en lo que restaba de año. Resoplé, algo molesta, y miré con gran enojo al chico de cabellos chocolates, quien solo se limitó a mirarme de reojo con su típica expresión de asco hacia mi persona.

La castaña se fue del salón inmediatamente, haciendo sonar con fuerza las puntas de sus zapatillas, dejándonos a mí y a Li completamente solos.

Y eso significaba "Infierno total" en tres…dos…uno.

—Así que te aceptaron. — Finalmente se atrevió a decir él, en el momento en que se había asegurado que Akitsuki se había alejado lo suficiente.

—Pues, sí. Lástima que fuera con la condición de tenerte que soportar todos los días.

—Lo mismo digo. No es fácil soportar a una patosa como tú. Menos tener que darle clases todos los días. —Contraatacó él, con su típica arrogancia.

—No soy ninguna patosa, para tu información. Que tú siempre andes descuidado no es mi culpa, yo que te digo.

—Estás en el club de animadoras de la preparatoria ¿No? — Preguntó él, desviando por completo el tema.

Quizá porque yo tenía razón.

—Sí…¿Cómo lo sab…?

—Te mueves como una —Sonrío — Es con eso a lo que se refería Nakuru al decirte que tenías que ser más delicada. Con eso no llegarás a nada.

—Puedo llegar más lejos de lo que tú piensas. —Aseguré, con aires de grandeza en mi interior.

—Eso quisiera verlo. Aunque a decir verdad…Ya es bastante el hecho de que pudieras mantenerte en puntillas tres minutos. Creo que es mucho por hoy. ¿Por qué mejor no te vas a casa y si aún te queda algo de valentía vuelves mañana?

Miré el reloj de pared y me cercioré que no habían pasado ni treinta minutos desde que había ingresado a la academia, por lo que negué con la cabeza decidida y miré sus ojos ambarinos fijamente.

—Se supone que tienes que ocuparte de mí. ¿No? No creo que a Akitsuki le agrade el hecho de que dejes ir a una de tus "pupilas" así como así.

—A Nakuru no le agrada nada. En realidad, si no te habías dado cuenta, tu tampoco le agradas. Ni a ella, ni a la mitad del salón.

Sus palabras me habían llegado tan fríamente al corazón, que hicieron que unas cuantas lágrimas salieran de mis ojos sin yo poder evitarlo. Las sequé tan rápido como pude, y colocándome de nuevo a la defensiva, logré agregar.

—¿Y tú, qué?¿Sientes que siendo grosero con cualquier persona que se te cruce por en frente lograrás que te tengan algo de respeto o miedo? Lo máximo que podrán sentir será lástima, ¡Para que lo sepas! —Cubrí mi rostro con ambas manos en el momento en que sentí que las lágrimas se hacían más abundantes. Él no me vería llorar, de ninguna manera. —Además… ¿Qué te he hecho yo para que me trates de esa manera?

—Parecerte a ella. —Susurró él, por lo bajo. No había entendido lo que había querido decir con aquello, pero preferí dejarlo pasar hasta que la rabia que tenía se desvaneciera por completo. — Kinomoto, lo mejor será que…Nos tratemos como desconocidos.

—¿Y no es justo lo que estamos haciendo? —Espeté, obviando el hecho de que me había asombrado el que no me llamara "Niñita" o "Patosa"

—Pues, las personas normales no pelean con desconocidos.

—¿Qué estás insinuando?

—Jaja. Yo nada. Solo…que te quede claro que solo soy tu compañero de clases y de baile. De resto, no sé quién eres tú, ni tú sabes quién soy…

—¡Hey, Sakura! —Exclamó Chiharu desde el umbral de la puerta. —Nakuru quiere mostrarte algo.

Miré a mi interlocutor por última vez e hice una pequeña reverencia, antes de irme hacia donde se encontraba la chica de reflejos rojizos. Él se limitó a darme una sonrisa, y fijó de nuevo su atención en la ventana del salón, tal y como lo estaba haciendo desde un principio. Me fui alejando lentamente, observando cada uno de sus movimientos por el rabillo del ojo, hasta que su gruesa voz, me hizo pararme en seco a mitad de mi recorrido.

—Niña, no sé por qué tu rutina no le agradó a Nakuru, pero es una de las más perfectas que he visto, a decir verdad.

Sudé frío por unos segundos, y estuve a punto de responderle hasta el momento en que oí la voz de Mihara a la lejanía, y decidí salir tan rápido como pude, antes de decir algo impertinente.

No sé cuántos secretos tengas escondidos Li Shaoran, pero haré lo posible para que los compartas conmigo.


Notita de Tiff: Konnichiwa! Luego de tanto sin actualizar(Un mes, Dios mío) Les traigo el tercer capítulo, por fín. *Corre en círculos* La verdad es que no esperaba tardarme tanto en actualizar. Pero es que las clases me tienen más que atosigada y pues…Ya ven a donde voy a parar.

Pasando a lo que de verdad importa, sí, el capítulo…Comenzamos con que vemos un cambio de actitud por parte de Nakuru al detallar mejor a Sakura. Tal vez ella sepa algo que nosotros no, y quizá hasta sea lo mismo que sabe Shaoran -Suspenso- Jaja, bueno…Chiharu también es bailarina –Y solo porque no quería poner a Naoko, o a Rika- Y porque si recuerdan en el capítulo anterior…también lo es…NO, nada de eso! No arruinaré sorpresas c: Pero al parecer Chiharu también está enterada de todo…¿HAY ALGO QUE ELLOS NO SEPAN? Siendo Sakura, me sentiría bastante intimidada. Pero bueno… Hubiese querido tanto que vieran la rutina de Sakura, pero les queda por imaginárselas, porque lo que yo me imaginé en mi mente fue algo tosco, y para ser principiante es aceptable. Y aunque dejara a una Nakuru bastante normal, dejó a un Shaoran muuuy impresionado, y a lo mejor fue ese mismo asombro el que hizo que Nakuru tomara la decisión de ponerlo como entrenador personal de Sak. Por lo menos, Saku no estará en problemas con eso de "Actuemos como desconocidos" O a lo mejor se rompe el trato y pues bueno…Porque lo que dijo Shaoran al final deja como en duda ¿No?

¡Muchísimas gracias por los reviews! Los leo, y me emociono;A; Esta vez no los podré responder por aquí, porque no tengo tiempo y quiero responderles como es debido! Así que si les llega un PM, probablemente sea mío con un mega-escrito de agradecimiento;A;

Sin nada más que decir~ Esperen el próximo capítulo, que no les prometo que subiré pronto, pero sí que será más largo…Y algo…¿Cómo decirlo? Con mucho suspenso, quizá.

Sayo~