hola a todos, por fin tengo un nuevo capitulo, tarde algo pero, la escuela no esta nada facil ultimamente.
quiero agradecer a todos los que leyeron los capitulos pasados, y especialmente quiero agradecer a kiray himawari, porque desde que empezé este fic, ha dejado sus comentarios (eres genial, grax :3), por favor dejen sus opinines, criticas, etc.
espero que disfruten de este capi leyendolo, tanto como yo disfruté escribiendolo
oystercloud18
Capitulo 4: inocencia
La vida de infante le encajaba al pequeño Max perfectamente, rodeado del cariño y atención de sus padres, además de provocarle ternura a toda persona que lo viera deambular en el parque por las tardes, era la vida que muchas otras personas desearían, hasta la más pequeña muestra de felicidad por parte del recién nacido, era la prueba inminente de que hasta en un mundo tan violento, triste y enfermo como en el que vivía, aun podría haber algo sumamente inocente.
Era una de esas tardes de paseo que se habían convertido en rutina para los Mizuhara, el sol brillaba y todo parecía ser perfecto, ese día no había muchas personas en el parque, a pesar de sus grandes dimensiones, era un parque tipo forestal, tenía una avenida reservada exclusivamente para el comercio, otra contenía un parque de atracciones para niños, de proporciones regulares, y en todo lo demás, había arboles y flore de distintos colores, tamaños, tipos y en el caso de las flores, diferentes olores.
Sin lugar a dudas, era un lugar ideal para un paseo familiar, y era la clase de lugares donde los Mizuhara querían que su primogénito diera sus primeras impresiones al mundo, en cuanto llegaron, se dedicaron a buscar un lugar donde pasar la tarde, y al final se decidieron por una banca de madera debajo de un frondoso árbol.
Debido a problemas en el trabajo, el señor Mizuhara tuvo que irse, pero insistió en que su esposa se quedara y disfrutara de la tranquilidad del paseo, ella aceptó con la condición de que regresara con ellos lo más pronto posible.
La mujer se dedico a disfrutar del resto del día, en compañía de su hijo, hasta que recibió una llamada de una mujer que conocía bastante bien.
-¿bueno?-
-hola señora Mizuhara, soy yo, Melissa daily –
-ah, claro, la trabajadora social. –
-la misma, quería informarle algo –
-adelante, ¿en que puedo servirle?-
-hubo un pequeño problema de administración, y las copias de los documentos oficiales de su hijo han sido intercambiadas de su lugar, y necesitamos su presencia para arreglar dicho problema-
-¿por que no simplemente coloca los documentos en su lugar correspondiente?, de esa manera no tendría que interrumpir mis labores-
-me gustaría que fuese así señora Mizuhara, pero me temo que hay probabilidades de que no haya sido por un error, sino de que alguien haya querido robar o cambiar la información de su hijo, por eso necesitamos su presencia en las instalaciones, de esa manera usted podrá confirmarnos que dicha información no fue robada, o borrada del expediente principal-
-esta bien, estaré ahí lo más rápido que pueda –
Al terminar la conversación, la mujer se dirigió a su hogar, donde se dispuso a buscar los documentos oficiales de su hijo, para poder compararlos con las copias y así percatarse si alguien las había alterado.
Dentro de una oficina dentro de las instalaciones del lugar donde se dirigía la mujer de la mujer, una trabajadora social trataba de localizar a alguien para darle el mismo aviso que le dio a la madre del rubio.
-¿Quién habla?- preguntó la voz detrás de la línea, en un tono algo ofensivo
-señor hiwatari-
-si, que desea-
-me temo avisarle que por un pequeño descuido por parte de las instalaciones, las copias de los documentos de su nieto han sido intercambiadas de su lugar correspondiente-
-¿y?- respondió, despreocupado
-solicitamos su presencia en las instalaciones, para que usted nos confirme que la información de su nieto no haya sido robada o sustituida durante esta confusión-
-¿es completamente necesario que me presente?, porque entenderá usted, que yo soy alguien muy ocupado-
-me temo que si, señor hiwatari –
-estoy en camino –
Terminada la conversación, el hombre decido llamar a su cómplice para pedirle que llevara a su nieto a arreglar dichos asuntos de suma importancia, si su nieto iba a jugar una gran parte en su plan, no iba a permitir que algo estuviera mal durante ese tiempo, incluyendo un error por parte de unas simples trabajadoras sociales.
El joven kai estaba deambulando por el traspatio de la abadía, cuando Boris llamo su nombre, sin mucha prisa se dirigió hacia donde se encontraba el adulto, quien le dio la seña para que saliera del edifico, al salir se encontró con un automóvil que aparentaba estar esperándolo.
-¿A dónde vamos?-
-a arreglar unos cuantos errores de un montón de gente tonta –
Los primeros en llegar a las instalaciones, fueron el pequeño rubio y su madre, al llegar tuvieron que tomar ficha y esperar harta que pasaran con la trabajadora social, ella uso este espacio para llamar a su esposo y darle a saber la situación, el le respondió de una manera positiva, informándole que llegaría un poco tarde del trabajo, pero pidiéndole que si había algún problema, no dudara en llamarlo por ayuda.
Gracias al jet privado de Voltaire, kai y su acompañante no tardaron mucho en llegar, apenas unos minutos después, al entrar también tuvieron que tomar una ficha y esperar, pero no en la misma habitación que Max y su madre, ellos entraron por la parte trasera del edificio as que estaban esperando en la sala de espera al oeste de las instalaciones.
Debido a que los problemas con la documentación de ambos estaban ligados, era requerida la presencia de los responsables de ambos al mismo tiempo, así que los hicieron pasar, Boris dio orden a kai de que se quedase en paz y que no hiciera nada de lo que se arrepentiría luego.
En cuanto judy llego a las afueras de la oficina vio a kai sentando en una hilera de sillas, y supuso que el tenia el mismo problema que su hijo, al ver que no había espacio suficiente para pasar la carriola por la puerta y a sabiendas de que si sacaba a su hijo de ella mientras el pequeño dormía este empezaría a llorar, decidió entablar una pequeña charla con kai.
- disculpa –
El chico no supo si responderle o no, pero decidió hacerlo, ya que su padre le había enseñado que si alguien se dirigía a él, lo más educado seria responderle.
-¿si? –
-¿tus padres también están aquí por el problema de los documentos? –
Solamente asintió rápidamente con la cabeza
-y supongo que te dejaron aquí esperando ¿no es así? –
Volvió a asentir
- verás, yo también tengo el mismo problema así que quería saber si pudieras cuidar a mi hijo mientras arreglo los problemas, ya que tu te quedaras aquí y el también, ¿puedes?
Kai lo pensó dos veces, pero termino aceptando, gracias a las enseñanzas de su padre.
-muchas gracias, si algo sucede solo llámame –
Y la mujer rubia entro al despacho dejando la carriola con el menor, cuando era un bebé, kai no usaba carriolas, puesto que casi nunca salía de su hogar, y en la abadía, no había bebés que las usaran, así que no sabía que eran.
Kai miraba al extraño objeto, de costado, tratando de imaginarse que era, parecía algo en donde se transportaban cosas, ¿pero que cosas transportaba?, también se pregunto donde estaba el hijo de la mujer, se supone que el debía cuidarlo, y entonces se estremeció de pensar que algo ya le había pasado al niño, y que cuando salga la mujer iba a gritarle y a lastimarlo por haber perdido a su hijo, asustado de esos pensamientos, kai se dispuso a buscar como un loco al bebé por todas partes, en cuanto estaba a punto de ir a buscar a las plantas bajas, se detuvo al escuchar un sonido proveniente del extraño objeto, se acerco y se estiró lo suficiente como para poder ver dentro de la carriola, y se sorprendió por lo que vio.
Dentro del raro objeto, se encontraba un bebé, durmiendo tranquilamente, sus mejillas estaban coloreadas por un pequeño sonrojo, su piel era blanca y tenía unas pequeñas pecas arriba de la nariz, su cabello rubio estaba alborotado y sus labios estaban en forma de una pequeña sonrisa, era la escena más tierna que kai había visto en su vida, tan solo ver a Max durmiendo tan despreocupadamente, lo hacia sentirse cálido por dentro, no pudo evitar sonreír al saber de que a pesar de lo terrible que se lo estaba pasando, podría deleitar sus ojos con tan inocente creatura, estiro su mano un poco en torno hacia el pequeño, quería tocar aunque fuese un poco al niño durmiente en frente de él, en cuanto su mano tocó la mejilla de Max, esté empezó a abrir su ojos, kai temía que al despertar, el infante empezaría a tomar el llanto, pero en cuanto Max abrió su ojos por completo, su sonrisa se expandió, y tomó uno de los dedos de kai con toda su mano, ya que aún seguía siendo un bebé, Max no era capaz de estrechar la mano por completo, así que con un solo dedo bastaba.
Kai se perdió por completo en la azulada mirada del joven niño, y quedo encantado con su hermosa sonrisa, la cual a pesar de no tener ningún diente, seguía siendo adorable, ambos se vieron uno al otro por un tiempo y en ese tiempo Max no soltó su agarre en la mano de kai, después de un rato, kai se estiro un poco más dentro de la carriola para ver mejor al pequeño, pero cuando estaba a centímetros de la cara del menor, una voz lo detuvo.
-se llama Max –
Kai prácticamente saltó, cayendo hacia atrás, se sorprendió al escuchar la voz de la madre del joven chico.
-y creo que le has agradado –
-si… yo también lo creo –
-tu familiar saldrá en unos momentos, pero nosotros nos tenemos que ir ya, ¿no es así? – preguntó, mientras levantaba a Max de la carriola y lo abrazaba
- antes de irme, quisiera saber, quien fue el amable jovencito que cuido de mi hijo mientras yo no estaba – le dijo, con una sonrisa
-oh… me llamo kai –
-bueno adiós kai, di adiós maxie –
Kai recibió como despedida una sonrisa y unas pequeñas risas por parte del menor, la mujer le dio las gracias, y se marchó, dejándolo solo, en un rato, Boris también salió del despacho de la trabajadora social, y ambos se dispusieron a irse.
De camino a la abadía, Boris llamó a Voltaire para explicarle lo sucedido, también desvió su atención hacia kai, solo para preguntarle acerca de su estancia en la sala de espera, en todo el recorrido lo único que kai podía pensar era en Max, pensaba en lo bien que se había sentido al estar en contacto con alguien tan tierno, muy dentro de si mismo, quería volver a ver a Max, , quería ser su amigo, quería conocerlo en otras circunstancias, tal vez cuando Max creciera, pero el sabia que lo más probable era que nunca volvería a verlo de nuevo, y a pesar de que eso lo deprimía, no perdía las esperanzas de hacerlo todo realidad.
Esa noche en su habitación, kai logró dormir de buena manera por primera ve desde que su sufrimiento empezó, pudo descansar sabiendo que gracias a ese pequeño niño, había podido recobrar algo de la inocencia que había perdido hace ya mucho tiempo, la misma inocencia que lo acompañaría por el resto de la noche.
espero que les haya gustado, porfavor dejen sus comentarios, opiniones, sugerencias, criticas, etc.
nos vemos en el siguiente capi :)
oustercloud18
