INFIELES

Declaración de derechos de autor: Los personajes relacionados con la serie Inuyasha pertenecen a Rumiko Takahashi; la historia y personajes ajenos son propiedad de Azalyn-chan quién escribe esto por diversión sin ninguna finalidad lucrativa.

Capitulo Cuatro: ¿Por qué no?, una oportunidad

Kagome suspiró por millonésima vez en ese día, hacía exactamente cuatro días, diez horas y veinticuatro minutos que se había despedido de Inuyasha. El día previo, lo había ayudado a empacar, habían platicado muy animadamente de lo que Inuyasha planeaba hacer en su itinerario, de las horas en las que se llamarían para no interrumpir su trabajo. De lo que quería que él le trajera.

Al otro día, Kagome se levantó temprano, le preparó un excelso desayuno a su marido que este degustó con placer. Cuando subieron las maletas al carro, Kagome pensó en decirle que la llevara con él, pero como muchas otras veces, se contuvo. Lo miro con todo el cariño que era capaz de transmitir por esos ojos color chocolate. Lo abrazo y lo besó de igual manera, con un amor único. Se despidieron, prometiéndose en silencio que estarían juntos pronto.

Al principio el estar sola en casa le daba a Kagome tiempo para estar con ella y sus problemas que se había creado últimamente. Le daba mil vueltas a la casa y cada vez llegaba más pronto a esa conclusión. Si no conseguía quedarse embarazada pronto, tendría que buscarse un pasatiempo.

Por las tardes se sumergía en la red investigando las distintas maestrías que podría realizar, cursos, diplomados, trabajos como voluntaria. Ahora que estaba decidida a hacer algo con su 'tiempo' se abrían ante ella un mundo de posibilidades. El verdadero problema era saber exactamente que quería.

Por las noches, escuchaba la voz de Inuyasha que le narraba todo cuanto había hecho, lo entusiasmado que estaba con el caso que tenían. Se escuchaba tan contento narrándole todo lo que aprendía en su día a día. Inuyasha había terminado admirando al Lic. Jakotsu. Resultaba que a palabras del mismo Inuyasha, era tan hábil que era imposible saber lo que estaba pensando, pero sin lugar a dudas podría definirlo como letal.

Kagome lo escuchaba atenta y sonreía con él, mientras esta se preguntaba qué sería lo que la podría hacer sentir tan feliz y entusiasmada además del matrimonio. Cuando colgaban, Kagome le recordaba lo mucho que lo amaba y que lo extrañaba. Inuyasha contestaba de la misma forma, pero la noche anterior había sido diferente, le había dicho que no podrían hablar en la noche puesto que el señor Jakotsu lo había invitado a cenar.

Ella se sintió extraña, pero no dijo nada, le deseo que se divirtiera y que la pasara bien. Ahora allí estaba a la mañana siguiente, ella después de haber hecho lo habitual y llenarse la mente con un montón de ideas nuevas sobre lo que quería hacer de su vida sin atreverse a elegir ninguna en particular. Se estiró como un minino al sol, estaba sentada en los escalones de la entrada principal a su casa y esperaba pacientemente a que su mejor amiga llegara a casa. Habían hablado en la mañana y se presentaría a comer con ella.

Kagome no se caracterizaba por ser cobarde y a decir verdad no lo era, siempre había sido una mujer muy decidida, dispuesta a terminar cualquier tarea que se le impusiera. Pero, en esta ocasión no sabía que hacer con su vida a sabiendas de que en los cuentos de hadas, jamás dicen que pasó con la princesa después de que se casa con su príncipe.

Si tenía que ser honesta, como sólo ella podría serlo, se sentía algo desubicada, cuando era joven, soñaba con ser una exitosa profesionista, quizá dirigiendo a un equipo, haciendo programas de televisión y cosas por el estilo. Pero cuando la vida da un recoveco como ese, tenías que adaptarte sin perder parte de ti misma en el proceso. Y ahora Kagome estaba consiente de que había perdido algo en el camino y estaba más que deseosa en encontrar esa parte que le haría sentirse plena en más de una manera. El problema ahora era que no sabía por donde comenzar exactamente.

Cuando leía las descripciones de las maestrías, se sentía atraída por temas diversos y seguro sería muy interesante ingresar a algún plan de estudios, pero, y ya se estaba cansando de los peros. Su corazón no parecía inclinarse por ninguna opción que le presentaba y Kagome valoraba mucho lo que le susurraba su corazón.

Con la mente arrebolada de sentimientos y confusiones, levantó la cara al sol, dejando que éste la bañara con su calor, suspiro y se dispuso a dejar que el tiempo entretejiera los minutos entre sus pensamientos y la brisa de la tarde.


Sentado frente a su amplio escritorio, leía calmadamente lo que acababa de poner por escrito en su laptop. Generalmente le pediría a su secretaría se encargara de la redacción pero en esta ocasión se había tomado el tiempo para hacerlo él mismo, no quería dejar ningún cabo suelto. Sonrió para sus adentros por la temeridad de su acción, ninguna empresa aceptaría a gente sin experiencia, pero tal y como le había dicho a su padre, necesitaba insertarle algo de frescura a la empresa, había guionistas muy buenos, pero quería algo un poco menos sofisticado, más simple pero lleno de ingenio.

Y a estas alturas no había aún encontrado lo que quería, habían llegado ya muchas personas muy famosas o muy bien recomendadas, pero le mostraban cosas que ya sabía y quería algo nuevo. Algo que no estuviera infestado con la misma cantaleta a la que se enfrentaba todos los días. La creatividad era un don único y ese don era uno de los pocos que valoraba de verdad.

Pulsó un botón del intercomunicador que estaba a su izquierda el cual lo enlazó con su secretaria que contestó de inmediato.

-¿En qué puedo ayudarle señor Taisho?

-Podrías venir a mi oficina, por favor.

-En seguida señor

Se cortó la comunicación inmediatamente y un breves instantes unos suaves toquidos en la puerta de su oficina le informaba que su secretaría le pedía permiso para entrar.

-Adelante

Sesshomaru odiaba muchas cosas, pero entre esas cosas lo que más detestaba era que lo interrumpieran cuando no deseaba ser interrumpido, razón por la cual su secretaria había sido bien instruida de, a pesar de ser muy repetitivo, siempre y en verdad era siempre llamar a la puerta o anunciarse por teléfono antes de interrumpir a su jefe.

Sesshomaru levantó la vista para ver a su secretaría ingresar con paso ligero y acercarse al escritorio con un ademán le indicó que se sentara. Su secretaría era muy joven, al principio cuando la conoció tenía el mismo puesto pero su jefe era el anterior director. Sin embargo cuando él asumió el puesto, se sorprendió de su capacidad de organización y lo eficiente que era, así que no tuvo ninguna objeción por mantenerla en ese puesto.

Rin lo miraba ahora con toda la atención posible en sus ojos obscuros, Sesshomaru no apartó la vista de ella mientras hablaba con voz grave:

- Rin, te enviaré un correo con un texto que necesito transmitas lo más pronto posible al departamento de Recursos Humanos, necesito que les digas que es de vital importancia lo publiquen en periódicos y por supuesto en la red. Las instrucciones vienen detalladas en el mismo correo. En cuanto realices esto, organiza una junta con el departamento de redacción y de creatividad, así como los agentes de reclutamiento esta misma tarde con carácter de urgente. Agéndala de manera que todos ellos puedan asistir y envía un citatorio por medio del correo como es costumbre.

Rin asintió mientras no paraba de tomar nota, para haber mantenido ese puesto y habérselo ganado desde un inicio; había desarrollado muchas habilidades, entre ellas, acatar las órdenes a la perfección.

-Rin

-¿Sí señor Sesshomaru?

- También necesito que estés presente en la junta, habrá mucho trabajo después de esto

Rin asintió y viendo que su jefe no iba a añadir nada más, salió de la oficina a encargarse de ese asunto lo más pronto posible. Su jefe no acostumbraba agendar juntas tan precipitadamente, porque sabía que sus empleados estaban siempre ocupados, así que organizar lo que le acababa de pedir, iba a ser un poco más complicado de lo que se podría imaginar. Sin embargo, si Sesshomaru lo pedía, entonces se haría.

Tan pronto se sentó en su escritorio, Rin actualizó la bandeja de entrada del correo electrónico del trabajo, como era de suponer el mensaje se encontraba ahí, abrió el correo y lo leyó rápidamente para después reenviarlo a los agentes de reclutamiento. Rin casi se cae de la silla al leer el contenido, esto era algo que nadie esperaba. Sin lugar a dudas, pasara lo que pasara sí tendría mucho trabajo.

Alrededor de las cinco de la tarde, en una de las salas de juntas del último piso, dónde se encontraba la oficina de Sesshomaru, una reunión se desarrollaba, estaba presidida por el director en persona, quien en estos momentos paseaba su mirada calculadora en cada uno de los presentes. Sabía que la noticia del correo había corrido como pan caliente, pero honestamente no esperaba menos.

Todos los presentes guardaban silencio, Jaken el gerente de Recursos Humanos lo veía con unos ojos que suplicaba que esto no fuera más que una broma, Kaede, una señora de edad que llevaba varios años trabajando para la firma pero no por ello había perdido su toque como una de las mejores directoras de arte, era además la jefa del área creativa; área que estaba muy conectada con el área de redacción, la cual era dirigida por Kouga, quien era el que tenía las mejores ideas a la hora de crear un texto divertido y atrayente.

Además de ellos estaban los asistentes principales y demás colaboradores de cada área. Sesshomaru los miró nuevamente con tranquilidad, todos lo miraban esperando a que iniciara.

-Confirmo que ya saben por qué nos hemos reunido, no tenemos tiempo que perder para llenar la vacante que nos está comenzando a causar algunos problemas en el trabajo

Todos asintieron casi al unísono, el problema de no tener a todos los guionistas era como hacer malabares con los ojos cerrados. Sabían que Sesshomaru había tomado parte activa en la elección del candidato, pero al parecer su jefe era mucho más exigente de lo que sabían, ya que nadie llenaba sus expectativas.

-Jaken, quieres explicar a los presentes de qué se trata la estrategia.

-Si jefe bonito

Sesshomaru estuvo a punto de darle un zape frente a todos, pero tuvo que contentarse con lanzarle una mirada que prometía una lenta tortura a su colaborador. Jaken era uno de los pocos que se tomaban 'esa' libertad con él, lo que hacía que a veces a Sesshomaru le dieran fuertes dolores de cabeza y aunque había intentado que dejara de llamarlo así, no había surtido efecto. En su mente pasó brevemente una nota mental en la cual se prometía ahondar en métodos para hacer que lo llamara como era debido.

-El jefe bonito, ha decidido que los candidatos para guionistas compitan creando un guión para uno de nuestros clientes, las bases son muy claras. Debe ser un guión que destaque las cualidades del producto, con una duración en pantalla de 30 segundos. El mejor guión que presente la aceptación de todos los miembros aquí presentes, será quien se gane el puesto, sin importar la carrera, edad o experiencia que el candidato tenga. Sólo ateniéndose a el reglamento básico para ser aceptado en la empresa.

Todos se quedaron sin palabras, esto era algo muy extraño, la mejor firma de promocionales estaba abriendo sus puertas a quien fuera y eso era algo que no pasaba, déjenlos pensar, sí, nunca. Entrar a esta prestigiosa empresa era el sueño de muchos, pero pocos tenían la fortuna de lograrlo.

Y ahora el mismo director decía que contrataría a quién escribiera un buen guión, que podría ser sólo cuestión de suerte. Todos suspiraron con resignación. Pero quizá sería divertido ver quién salía ganador en esa apuesta con el destino. Porque no podría llamarse justamente de otra forma, muchos podrían escribir, pocos agradar y aún menos pasar como aptos en ese trabajo.

Después de escuchar y detallar el proceso, todos los presentes no pudieron más que acatar que era una idea en sí muy poco usual, pero que bien guiada les brindaría un compañero de trabajo que más que necesitar les urgía tener ya.

Cuando Sesshomaru salió dando por terminada la junta y agradeciendo previamente la atención de todos los presentes, se dirigió con paso firme a su oficina, sabría si su plan daba frutos en un par de días. Un guión no se escribía de la noche a la mañana y al otro día sería publicada la noticia, entonces si sus cálculos eran correctos a más tardar pasado mañana comenzarían el verdadero trabajo de selección.

El director Taisho se alistó para terminar con sus pendientes satisfecho nuevamente por su decisión, ahora si, tendría que encontrar a su empleado perfecto. Y aunque él no lo supiera aún, Sesshomaru había firmado su propia sentencia al abrir las puertas de su empresa al mundo, un mundo que estaba lleno de sorpresas que esperaban sólo una pequeña señal para comenzar a detonar a su alrededor. A decir verdad muchos pueden confirmar que el mundo es más pequeño de lo que se puede imaginar y también más inmenso.


Cuando Kagome vio el auto de su mejor amiga acercarse por el camino, pegó un salto de pura alegría. Se mantenían comunicadas por correos electrónicos o llamadas telefónicas. Pero definitivamente el verla frente a frente la hacía sentirse mucho más feliz.

Kagome era impulsiva en si misma, así que no se contuvo y corrió literalmente para recibirla. Tan pronto Sango se apeó del auto la abrazó y se tomaron de las manos sonriendo de pura alegría de encontrarse juntas. Sango era para Kagome como la hermana que nunca tuvo, además de ser su amiga y confidente.

Sango no paraba de reír, estaba contenta de ver nuevamente a su amiga, la vida las había mandado por rumbos diferentes, a una la juntó con un entusiasta abogada, a la otra la mando por el sendero de la independencia, pero a pesar de todo, de la falta de tiempo, la distancia y otras tantas cosas, ellas seguían siendo muy unidas. Demostrando que había cosas que ni el tiempo y la distancia podían destruir, aunque fueran pocas, si las había.

-Dios, parece que han sido años y es ¿una semana que no nos vemos?

-Semana y media Sango ¡te ves radiante!, ¿estás saliendo con alguien?

-No mujer, el trabajo y aparte estoy con mi mejor amiga ¿por qué no habría de estar feliz?

Kagome soltó una carcajada, su amiga traía con ella esa lozanía que la hacía sentirse simplemente contenta y con ganas de correr detrás de las nubes para intentar alcanzarlas. Sin prestarle importancia a otras cosas, la llevó a casa y la acomodó en la sala donde ya tenía preparado unos bocadillos para entretenerse un rato antes de comer.

-¿quieres verme gorda Kagome?, sabes que no puedo resistirme a lo que cocinas – Sango decía esto con un aire fingidamente ofendido mientras tomaba un pequeño bocadillo a base de manzana, brandy y nuez que comía con singular alegría.

Kagome al ver esto no pudo más que reír nuevamente, el tiempo que había durado su amistad juntas habían engullido alguna vez un pastel ellas solas, un par de pizzas en una sola tarde y otras tantas cosas que no entendería la física dónde cupo toda esa comida en cuerpos tan menudos. Kagome gustaba de cocinar, cuando era aún adolescente quizá su comida no se viera tan bien y quizá, sólo quizá no sabía tan bien como debería, pero después de tomar unas cuantas clases y desarrollar afición por el arte culinario, al menos ahora podría defenderse con orgullo.

Sango se dejó caer con aire dramático en uno de los blancos sillones, apoyando su codo en el respaldo para girarse cómodamente y mirar a su amiga. Con ojos brillosos inició la plática.

-¿Cómo estás?,

-Bien, ¿cómo me veo?

-Radiante, creo que tu marido debería de ausentarse más seguido

Kagome hizo un mohín, aceptando de mala gana la broma de su amiga, Sango sonrió, su amiga era tan transparente, era fácil saber si estaba contenta, abrumada, triste o preocupada. Kagome era un libro abierto para cualquiera.

-Me voy a poner triste otra vez, mejor cuéntame como te va con el consultorio.

-Ah, pues ahí vamos, al menos ya empiezo a tener clientes más frecuentes.

-Eso me alegra, ¿sabes? a veces pienso que debería trabajar contigo

-Por mi sabes que no hay problema, siempre y cuando no trates a todos mis clientes cuadrúpedos como lo hacías con Buyo – Buyo era el gato que Kagome había tenido de mascota cuando estaba en el colegio

-Lo trataba bien, estaba gordo y contento

-No sé, las veces que lo vi no me convenció del todo – Replicó Sango llevándose otro bocadillo a la boca

Ambas amigas se sumergieron en los recuerdos, cuando ambas iban al mismo colegio, las veces en que se encontraban después de clases para ir a algún lugar o a hacer tarea. Suspirando nuevamente se dieron cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo, pues esos recuerdos a veces les parecían tan lejanos. Cuando sus ojos se encontraron, reconocieron en los ojos de la otra los mismos recuerdos y con una sonrisa de complicidad comenzaron a destejer esa maraña vivencias pasadas que las hicieron reír y otras amenazaron con hacerlas llorar.

Juntas como dos hermanas, se dirigieron a la cocina y calentaron la comida. Tomaron sus platos repletos de lasaña recién hecha en casa, cortesía de Kagome, se sentaron nuevamente en la sala, pasando olímpicamente de largo por el comedor, que a pesar de estar dispuesto no creaba el ambiente que estas dos jóvenes necesitaban.

Cuando Sango miraba a su amiga, reconocía a una mujer luchando por encontrarse a si misma, reconocía en ella un pedazo de sí misma. El encontrar tu verdadero ser era una tarea que te duraba toda la vida, a veces más. Pero el iniciar el camino era una satisfacción única. El valor que concede que una mujer, sepa en si misma lo que significa ser mujer. Sango estaría ahí para ayudarla en todo cuanto pudiera y también para dejarla sola cuando fuera necesario.

-¡Rayos Kagome!, te extenderé un contrato para que cocines para mi, esto está delicioso

-Gracias Sango, sabes que yo estoy más que dispuesta a cocinar para ti, mis honorarios no son tan accesibles para todos, pero supongo no tendrás ningún problema con eso

Sango la miró un momento, intentando pensar en cómo regresarle esa treta.

-Oh, claro, pero pues tendrás que estar a disposición de los gustos excéntricos de mi estómago, nunca como a horas

Se sumergieron en una discusión como dos niñas pequeñas e inclusive entre palabra y palabra saltaba de sus rostros algún gesto infantil que acentuaba más la pequeña riña.

-¿Has pensado lo que vas a hacer?

-Tanto que me volveré loca Sango, hay muchísimas cosas por hacer, tantas que me gustaría intentar, pero honestamente no sé.

-Pues empieza por lo más sencillo y después ve complicando un poco las cosas

Kagome asintió aceptando el concejo, el silencio se fundió con el ambiente haciéndolo tan delicioso como las velas con aroma a vainilla. Sango sabía que Kagome había dejado muchas cosas de lado, pero su amiga no tardaría mucho en regresar a su camino.

-¿Cómo decidiste iniciar tu propio consultorio Sango?

-Soy buena en lo que hago y no soy buena para que me manden, me gusta más seguir mis propias reglas

-Ya – Eso le bastó a Kagome para retomar el hilo de sus pensamientos y divagar un rato en ellos

-Kagome

-Mh

-Creo que deberías de hacer algo que en realidad te guste, pero que no tenga nada que ver con tu vida personal, eso te ayudará mucho a despejarte

-Sí

-Además creo que deberías poner un hotel y ponerte a archivar chocolates

-Ajá

Sango sonrió, su amiga estaba pensando en otras cosas, ella era distraída y francamente no se molestó, algunas veces hay que dejar que las personas se fundan en sus propios pensamientos antes de atacar con otras armas o de afrontar algún cambio. Se estiró y agradeció a su amiga por la comida.

Kagome la miró con esos ojos obscuros llenos de sentimientos encontrados, Sango la abrazó y le dijo que quizá pronto llegaría lo que estaba buscando, el destino tiene giros muy inesperados para todos, incluyéndola a ella.

Kagome sonrió la acompañó a la puerta, se mantuvo en ella hasta que el coche de su amiga se hubo perdido camino abajo, se giró sobre si misma, y afrontó con valentía la soledad de su casa. Y ahí estaba, la casa y ella como dos viejas amigas que se amaban y odiaban a la vez. Ella no estaba hecha para estar sola, le gustaba estar rodeada de gente y en definitiva el silencio no era siempre su mejor amigo. Se acercó al estéreo y comenzó a sonar una vieja canción conocida My inmortal, dejándose llevar por sus melancólicas notas Kagome de nuevo se sumergió en si misma intentando encontrarse de una vez por todas.


Sango como todos los días, salía a correr a tempranas horas, eso la ayudaba a despejarse y tener la energía necesaria para afrontarse a todo el día en el consultorio. Regresó a su apartamento, tomó una ducha y café. En las mañanas no le daba mucha hambre así que con ello fue suficiente para ella. Amarró su castaño cabello en una coleta que le dejará la cara libre por el resto del día y salió del edificio.

El camino que recorría de su apartamento al lugar en dónde estaba su consultorio era corto, lo realizaba en veinte minutos, en cuanto llegó quitó los candados y levantó la pesada cortina que cubría la entrada a su lugar de trabajo. Entro y la recibió el clásico aroma de alimento para perro y gato. Jamás pensó que un aroma así la podría poner tan contenta, pero así era, ese aroma parecía ahora casi como un elixir de la felicidad.

-Buenos días señorita Sango

-Buenos días señora Usagi.- Sango reconocía la voz de Usagi casi en dónde estuviera, la señora Usagi quien pasaba de los cuarenta y tantos años, tenía unos hermosos ojos grises y el cabello veteado entre gris y café claro; se presentó para llenar la vacante que solicitaba Sango para atender el mostrador. Además de eso, había demostrado una facilidad enorme para organizarle la agenda entre otras cosas. Y como es natural, se hicieron buenas amigas – ¿Cómo está el día de hoy?

-Bien señorita – Confirmó con una sonrisa

La señora Usagi acostumbraba comprar el periódico y ese día no fue la excepción, una vez instaladas en el local, ambas mujeres se acomodaron en el pequeño recibidor que tenía las únicas sillas cómodas del lugar y se pusieron a conversar mientras esperaban los primeros clientes del día. Sango tomó distraídamente el periódico mientras escuchaba a la señora Usagi hablar de sus nietos que habían ido a visitarla el día anterior.

Sango sonrió al escuchar la última travesura del mayor de sus nietos que tendría la maravillosa edad de 3 años. Sus ojos se enfocaron en la primera plana, nada que llamara su atención, así que giró la página y ahí ocupando toda la página estaba un anuncio que le llamó la atención de inmediato. Si hubiera tenido un líquido en la boca lo hubiera escupido sin meditarlo. De inmediato agradeció a todos los dioses que le vinieron a la mente y con una sonrisa le dijo a Usagi que tenía que salir de urgencia. Con el periódico en la mano salió a buscar su auto con una sonrisa en los labios.


Kagome había pasado en general una mala noche, durmió a intervalos entre inquieta y preocupada. Se estiró cuan larga era, se levantó y se dispuso a hacer una ligera rutina de ejercicios que le permitiera quitarse el agarrotamiento de los músculos. Una vez duchada se disponía a bajar los escalones para preparar su alimento. Justo estaba por entrar a la cocina cuando llamaron a su puerta.

Kagome se asomó por la mirilla y observó a su mejor amiga radiante de alegría al otro lado, sin dudarlo le abrió, pero antes si quiera de que fuera capaz de decir algo, Sango dio un salto y posicionó el periódico frente a sus narices haciendo que fuera incapaz leer.

-Ésta es la solución que estábamos esperando, ¡ves Kagome!, te dije que mantuvieras la esperanza, ¡es la oportunidad de tu vida!

Kagome aún con el periódico pegado a su nariz se preguntó que clase de café tomaba su amiga para jamás agregarlo a su lista de compras.

-Sango…

-Nada de Sango, tienes muchas cosas que hacer, aunque creo que sin lugar a dudas lo lograrás, eras la mejor de la clase, yo soy testigo de eso.

En medio de la perorata de Sango, Kagome dio un par de pasos hacia atrás liberando el espacio entre la entrada y su amiga, que se precipitó con saltitos de alegría, le pasó el periódico a Kagome y espero a ver su reacción.

"Amethyst Co. & Associates, hace la extensiva a todo aquél creativo que pueda realizar un guión a formar parte del exclusivo grupo de empleados de esta firma…."

Kagome abrió los ojos como platos, cualquiera conocía esa firma, una de las mejores en el ámbito publicitario y estaban reclutando, en su mente una idea comenzó a formarse y en un par de segundos se fue formando un sueño y junto con el sueño el objetivo. Sus ojos color chocolate viajaban por toda la página digiriendo cada porción de letra, deteniéndose a repasar el anuncio y dejando que causara el impacto adecuado a su cerebro. Y ya está, la vida te pone en bandeja de plata lo que necesitas.

Su mente intentó disuadirla pero con todo el optimismo que era capaz de guardar en ese pequeño cuerpo, lo aplastó con agobiante rapidez, diciéndose de una vez por todas que si fallaba, al menos lo habría intentado de corazón.

Levantó la mirada y miró a una entusiasmada Sango que tenía las manos a la altura de los labios en un gesto entusiasta. Y no pudo contenerse como siempre, se puso a saltar de alegría con el periódico en las manos y Sango junto con ella. Saltaban y reían, sí, este reto traería mucho trabajo de su parte, pero por primera vez en mucho tiempo había encontrado algo que motivaba a la mujer que llevaba dentro.

Kagome tomó todo su material de trabajo, se acercó al despacho de la casa, pero no le gustó en lo más mínimo, su parte creativa no se sentía a gusto en un lugar forrado de piel y con reconocimientos. Así que Kagome se dispuso a crear su área, ¡vaya! Debió de haberlo pensado desde hace mucho, encogiéndose de hombros, salió a elegir lo que necesitaba. No tardó mucho en regresar a casa con lo que necesitaba. Una mesa de madera que soportaría su computadora, movió una mesa pequeña que hacía las veces de adorno, la corrió a un rincón, y justo frente a la ventana que daba al jardín puso la nueva mesa, sobre ella acomodó flores, un par de libros y su computadora. Acercó una pequeña silla y se acomodó frente a su nueva área de trabajo.

Se sintió muy contenta con su nueva obra, abrió nuevamente la página del diario y leyó con aún más detenimiento los requisitos, no estaba tan mal, como Sango había mencionado, sus profesores le habían halagado en muchas ocasiones por sus guiones frescos en los trabajos que realizaba. Rebosante de alegría, Kagome cerró los ojos, imaginándose el producto que tendría que promocionar, era un jabón, jabón de tocador para ser exactos. Había comprado uno ese mismo día para familiarizarse con él y se relajó, planteando mil escenarios, jugando con personajes y tejiendo secuencias.

De pronto esos ojos chocolate se abrieron y adquirieron un brillo especial, sus manos se desplazaban solas sobre las teclas, reflejaba su pensamiento, lo detallaría más adelante pero debía plantear la idea que tenía en mente.

Se sorprendió por la rapidez en que había generado la idea que la dejó satisfecha, sus dedos no dejaban de trabajar mientras una sonrisa se mantenía en los labios, ese hecho la dejó aún más contenta, no tenía sentido iniciar algo que iba a significar una tortura, en cambio un trabajo que te robaba una sonrisa tanto que te hacía olvidar el esfuerzo, sin lugar a dudas valía la pena.

Después de estar sentada por vario tiempo Kagome se dio el permiso de descansar un momento, miraba el monitor con aire satisfecho, aún no terminaba, Kagome conocía la perfección y sabía como obtenerla y no iba por mal camino.

Se levantó y se sirvió un jugo, mientras hacia esto se permitió soñar y preguntarse qué se sentiría trabajar en una firma tan famosa como Amethyst Co. & Associates, le gustaba ser guionista, porque a diferencia de muchos otros trabajos, era muy flexible, podías trabajar en casa y presentarte a la oficina sólo cuando fueras convocada, además de que en si mismo implicaba un reto enorme fundir las diversas ideas en un texto.

Regresó a su improvisada nueva oficina y se concentró una vez más en el texto, debía agregar los tiempos, editarlo y revisarlo, agregar más detalles y desarrollar la idea. El generar un guión decente llevaba en promedio una semana, en este caso tenía todo el tiempo del mundo para acortar ese lapso y quedar satisfecha en el intento.


A varios kilómetros de ahí, una figura conocida se encontraba de pie a lado del escritorio de un abogado, ambos con la misma vocación para ser más específicos, sentado sobre un sillón de piel estaba Jakotsu jugando con una pirinola. Al parecer apostaba contra si mismo, lo cual le daba alegría doble, se ganaba y perdía contra si y al parecer eso le causaba alegría.

Inuyasha estaba confundido, desde la noche anterior que habían cenado juntos, Jakotsu había cambiado a sus ojos, seguía siendo un tipo frío y calculador, pero se había percatado que tenía unas costumbres algo extrañas, si fuera él ya estaría volteando el cielo para asegurarse de que ganaría el caso, en cambio el Sr. Jakotsu parecía estar más entretenido girando la pirinola.

La noche anterior, fueron a cenar en un restaurante muy lujoso en el centro de esa ciudad, Inuyasha se permitió relajarse mientras hablaba de peculiaridades y disfrutaba de un excelente corte de carne. Jakotsu se portó como siempre al inicio de la reunión, sin embargo como fue avanzando la velada y el vino corría por las venas de ambos…

-En realidad creo que ese traje te queda bien Inuyasha, aunque deberías de cambiar el color de tú corbata

Ante este comentario de Jakotsu Inuyasha no supo como reaccionar así que por mera educación dijo.

-Me lo pensaré la próxima vez

-Creo que te tomas las cosas muy en serio, el trabajo debe ser diversión ¡mira como nos divertimos! – Jakotsu movía las manos con mucha energía haciendo que varios de los comensales voltearan a verlos – Vamos Inuyasha, diviértete conmigo

Mientras decía esto, había guiñado un ojo coquetamente, Inuyasha no supo ni quiso saber si era dirigido a él o a una mujer que seguramente tendría detrás de él. Al menos estaba rezando para que fuera eso.

Entonces terminaron de cenar y salieron a un bar que al parecer era el preferido de Jakotsu ya que al entrar fue saludado por el que atendía la barra y de inmediato le tendió un vaso lleno de un líquido obscuro que no supo identificar.

El tipo que atendía el bar y que además era el dueño se llamaba Suikotsu y era alto con la piel bronceada, cabello negro y corto, se acercó a Jakotsu y le preguntó sin rodeos refiriéndose a Inuyasha.

-Es tu nueva mascota

-Está a punto de serlo - Jakotsu levantó la vista lentamente con una sonrisa en los labios

-No está mal

-Lo sé, pero tiene muy mal gusto para las corbatas, ya se lo dije ¿verdad Inuyasha?, pero lo podemos arreglar

Inuyasha se quedó con la cara llena de espanto al interpretar las palabras y más con las acciones que el castaño Jakotsu estaba realizando, se acercó a el y con rapidez le quitó la corbata de un solo jalón. Se volteó a ver a Suikotsu y se la mostró agitándola frene a sus ojos

-¿verdad que es horrible?

La carcajada del tipo Suikotsu no se hizo esperar al ver la cara de espanto que tenía Inuyasha, ¿acaso no se había dado cuenta de que Jakotsu tenía gustos muy peculiares?

-Va a morir de un infarto Jakotsu

-Entonces debo comérmelo primero – añadió guiñando un ojo y acercándose a Inuyasha

Justo cuando vio a Jakotsu intentar acercarse hacia él, Inuyasha pegó un salto del banco en dónde estaba sentado y lo encaró recordándose a si mismo el sonido de su voz que había desaparecido por instantes

-¿qué vas a hacer qué?

-Inuyasha, se supone que eres casado ¿debo deletreártelo? – Le espetó Jakotsu con sorna

Inuyasha lo miró fijamente perdiendo a ratos su orgullo, sintiéndose extrañamente defraudado y con pánico, ahora resulta que estaba siendo ¿acosado? Y por la persona que momentos atrás había admirado, no, Inuyasha no sería comido por él.

-Perdóneme señor Jakotsu, pero a menos que lo malentienda, usted sabe que soy casado y no tengo intención de serte infiel a mi esposa

Jakotsu lo miró devorándolo con los ojos, intentando ver en él algún signo que le dijera que podría hacerlo cambiar de parecer, sin embargo lo único que vio fue un tic que movía involuntariamente la ceja derecha de Inuyasha amenazando, claro está, en hacer explotar a Inuyasha en cólera, sabía ahora que a Inuyasha no le gustaba ser observado de esa manera.

-Está bien, no te molestaré más – declaró Jakotsu en un suspiró.

Después de esa extraña noche, Inuyasha no había pensado que ocasionaría un cambio tan radical el Jakotsu, que al parecer se había cansado de pretender lo 'buen' abogado que era, sino que ahora se entregaba en pleno a su verdadera personalidad, se distraía a cada momento, miraba con descaro a los hombres que pasaban frente a ellos. Inuyasha no sabía que pensar ni como comportarse, sin lugar a dudas no tenía la reputación del mejor de bufete sólo por sus gustos. Decidió dejar de lado su incomodidad y aprender lo más que pudiera, porque a pesar de que Jakotsu seguía divirtiéndose con la pirinola, algo le decía que su mente en realidad estaba ocupada en otras cosas más serias.


Kagome había mandado por correo electrónico su guión el mismo día que llegaba Inuyasha a casa ¿casualidad?, ella no lo supo, la verdad era que se esforzó al máximo en terminarlo y había quedado tan satisfecha que si la elegían o no, realmente sabía que había hecho su mejor esfuerzo.

Tan pronto llegó Inuyasha a casa, Kagome saltó a sus brazos, doblemente feliz, Inuyasha la recibió con una sonrisa sincera ¿a quién quería engañar?, en realidad estaba contento de estar en casa, de tener un poco de paz, esa tranquilidad que sólo Kagome sabía transmitir.

Inuyasha estaba tan metido en sus pensamientos que no vio ese nuevo resplandor en el rostro de su esposa, tampoco supo ver esa chispa que llameaba de nuevo en esos ojos color chocolate. Quizá si Inuyasha se hubiera dado tiempo tan sólo de pensar un instante en ella, hubiera visto tantas cosas, sin embargo eso no fue así.

Kagome lo azoró con su atención y cariño, quería demostrarle de una y mil maneras lo mucho que lo había extrañado, preparó una cena especial para él que consistió en fetuccini a los 4 quesos con un salmón asado al en salsa de limón con alcaparras.

Mientras comían Inuyasha le platicaba muy entusiasmado las cosas que había aprendido de Jakotsu, no pudo evitar exclamar con admiración la estrategia que usó para convencer al jurado de que su cliente era inocente e internamente Inuyasha aún seguía contrariado al haberse enterado de las preferencias sexuales de Jakotsu, pero eso no demeritaba ni una sola de su capacidad como abogado.

Kagome lo escuchaba y animaba a continuar cuando Inuyasha se detenía, había tenido parte de la tarde para pensar en decirle a Inuyasha lo que había ocurrido durante su ausencia, y decidió que esperaría a que el le preguntara.

Sin embargo, ese momento nunca llegó, Inuyasha se enfrasco en si mismo como era su costumbre, que omitió preguntarle a Kagome lo que hizo en su ausencia, o no quiso o no le importó. Kagome se comió sus palabras una a una, quizá era lo mejor, si la llamaban entonces se lo diría, sino lo hacía, entonces no pasaría nada.

Pero eso no evitó que muy dentro de su ser, aunque se esforzara por ocultarlo se sintiera triste


Pasaron los días muy rápido, aún incluso para el hombre que estaba sentado frente a un curioso grupo de gene que esperaba que tomara la palabra.

-¿Estamos todos de acuerdo?

Todos los presentes asintieron la cabeza al mismo tiempo, era cierto, haber leído tantos guiones no había sido tarea sencilla, algunos se descartaban ellos solos, otros en realidad eran tan trillados que no pasaban del tercer párrafo. Al final quedaron sólo tres guiones y de nuevo el departamento de creatividad, el de redacción y el representante de Recursos Humanos estaban presentes para elegir por fin a su nuevo compañero.

No fue sencillo llegar a un acuerdo, había cuestiones que tenía un escritor que el otro no, sin embargo, ese que Sesshomaru sostenía firmemente en sus manos había sido por mucho el mejor. Tenía una frescura innata y era muy original.

Satisfecho por la elección, felicitó a los miembros del equipo y les agradeció su participación y apoyo en ese proceso.

Todos se levantaron y por primera vez en días se sintieron de verdad contentos, habían hecho una perfecta elección, sólo faltaba confirmar que la persona que escribió eso fuera realmente congruente y pudiera crear cosas como esas casi sin limite.

Se felicitaron entre ellos, comenzaron a hacer suposiciones de cómo sería esa persona y qué sería, muchos decían que sería mujer, otros que hombre. Kouga en particular pensaba que sería hombre. Y es que para ser imparciales, marcaron los guiones por número, sin mostrar jamás el nombre de la persona y el Currículum anexado, eso por disposición de Sesshomaru.

Tan pronto la sala se fue vaciando quedaron sólo dos personas en la sala. Una de ellas miraba fijamente al otro que más bien parecía distraído y pensando en la inmortalidad del cangrejo. Sin embargo pronto Jaken notó el peso de unos ojos dorados sobre su persona, sin poder ni querer evitarlo volteó a encarar al director de Amethyst Co. & Associates.

Jaken observó tímidamente al Señor Taisho que no apartaba los ojos de él, sin más Sesshomaru inició la conversación:

-¿Sabes a quién pertenece este guión?

Jaken asintió casi frenéticamente

-Si jefe bonito, me he divertido escuchando las suposiciones de los demás, pero le enviaré el Currículum de inmediato.

Sesshomaru optó por omitir en su mente la parte en la que lo llamaba como usualmente lo hacía, sintió muy profundamente que quizá y sólo quizá su colega Jaken lo llamaba así sólo para molestarlo.

Si Jaken supiera lo que pensaba su jefe, sin lugar a dudas rezaría a todos los dioses nunca supiera la verdad por el bien de su existencia. Con suma rapidez se levantó y desapareció de la sala como alma que llevan muy lejos, prefería huir a enfrentar eso que como un iceberg se comenzaba a formar en esos ojos dorados.

Sesshomaru se incorporó con suma tranquilidad sofocando una sonrisa sádica que apareció en su rostro al ver a Jaken esfumarse de esa manera de su presencia, le encantaba que su toque no hubiera disminuido ni un ápice. Con parsimonia cubrió el trayecto a su oficina, se sentó detrás de su escritorio aún con el guión ganador en sus manos. Sus agiles dedos despertaron su laptop mientras sus ojos vagaban nuevamente sobre el texto.

Como esperaba ya, en la bandeja de entrada de su correo electrónico aparecía el Currículum Vitae de la persona que tendría el honor de trabajar en su empresa. Abrió el correo, Sesshomaru sentía verdadera curiosidad ahora por saber quién era esa persona que había ganado el concurso, él también se había formado varias ideas de la personalidad y carisma de esa persona y había llegado la hora de averiguar que tan certero había sido.

Y ante sus ojos en la pantalla apareció el nombre de la persona que conocería, sabía, pronto y en el silencio de esa oficina su voz irrumpió en un susurro apenas audible

-Higurashi Kagome


Y si, lo voy a dejar hasta aquí, je,je,je. Soy mala, mala ¡alto!, no pueden matarme porque sino no sabrán como termina la historia.

Ya no puedo alargarlo más, a partir del próximo capitulo iniciará el Sesshomaru-Kagome a todo lo que da.

Sé que algunos ya se habían dado una idea de cómo los iba a reunir, pero ahora si ya es un hecho y aguarden porque esto se pondrá cada vez mejor.

Odio que FF no respete el doble interlineado, eso hace que las separaciones de escena no sean tan claras ¡perdón no me había dado cuenta de eso!, por eso tuve que optar por las líneas, si alguien sabe como hacer que respete el doble interlineado lo agradeceré mucho, mientras estarán esas cosas feas llamadas lineas para ayudar.

Caray, gracias por todos los reviews, me apuré lo más que pude espero no decepcionarlos. Y no dejen de animarme, porque ahora si se me viene el trabajo encima, el hacer que estos dos se enamoren no será nada fácil y tampoco quiero que lo sea.

¡Me muero de miedo!, ja,ja,ja creo que ahora si comienza mi reto personal, ¿cómo convencer a Kagome que sea infiel cuando está enamorada? ¬_¬ creo que ya se dieron cuenta de que sí está enamorada.

Por favor, si te gustó o no deja tus comentarios, me harán mucha falta de ahora en adelante.

No, no prometo actualizar igual de rápido porque necesito detallar aún más los futuros encuentros que repercutirán enormemente en la vida de nuestros protagonistas. Pero sin lugar a dudas pueden convencerme de lo contrario, ja,ja,ja, Y no se preocupen no pienso abandonar este fic, lo termino porque lo termino.

Bueno, las respuestas a los reviews igual que en el capitulo anterior están en mi perfil y sino en tu bandeja de entrada.

Besos a todos y gracias por leerme. ;-D