Los personajes no me pertenecen; son propiedad de la asombrosa Suzanne Collins. Solo la historia es mía.


A la semana siguiente, Prim me imploró que me probara los vestidos y no me quedó más remedio que complacerla. Ella y mi madre se tomaron unas horas de descanso y me miraron posar y bailar con Peeta algunos de los bailes capitolinos que Effie nos enseño durante la Gira de la Victoria. Él y yo nos ponemos de acuerdo y exageramos los pasos, provocando en mi familia unas cuantas carcajadas; todos olvidamos los problemas por un rato y solo nos divertimos. Todos los vestidos son igual de hermosos pero algunos son asombrosamente pesados, por lo que me tropiezo un par de veces y caigo, siendo así, parte de un espectáculo de risa. Y cada vez que Peeta hace bromas sobre mis pequeños accidentes me vengo de él pisándolo.

Peeta y yo hablamos de cómo imaginamos que serán nuestras vidas después de esto más de una vez, aparecen teorías tanto felices como no muy felices. Los dos preferimos compartir solo las felices después de que habláramos sobre un par de las no muy felices. Evitamos el tema de los hijos aunque ambos sabemos que en algún punto nos veremos obligados a formar una familia.

Poco a poco la idea de casarme con Peeta se vuelve menos horrible e incluso comienza a gustarme, cosa que me provoca un gran terror.

Unos días antes de la llegada de nuestros equipos de preparación, mi pesadilla consistió básicamente en mí, enamorada del chico del pan. Absurdo ¿cierto? Cuando Peeta preguntó si quería hablar de ella como últimamente hago, no pude hacer nada más que negar y sonrojarme porque, ¿qué le diría? ¿estoy tan asustada de que pueda enamorarme de ti que ya hasta tengo pesadillas? No. Eso sonaría muy horrible. Y probablemente lo heriría. Así que Peeta se limita a abrazarme e intentar tranquilizarme susurrándome al oído que fuese lo que fuese que haya soñado, era irreal. Su cercanía me pone nerviosa pero no lo aparto porque no deseo lastimarlo y, aunque me cueste y odie aceptarlo, porque no puedo ni quiero apartarlo, así que en vez de hacer lo que mi mente grita, hago lo que mi corazón implora y lo abrazo tan fuerte como puedo.


La mañana en que nuestros equipos de preparación llegan, el ruido que hacen al entrar en la casa me despierta. Puedo alcanzar a escuchar sus voces saludando a alguien, de seguro a mi madre y Prim. Aún no estoy mentalmente preparada para lidiar de nuevo con ellos y lo que implica su llegada así que intento acurrucarme un poco más contra Peeta, cerrando mis ojos tan fuerte como puedo.

-Deberíamos levantarnos.-susurra él, provocando que me sobresalte ligeramente.

-No quiero. Me harán sufrir como no tienes idea.-digo volteando a verlo- desearía ser tu.

Su sonrisa logra tranquilizarme un poco.

Cuando alguien abajo pregunta en dónde estoy, mi madre responde 'siguen dormidos'. Después puedo distinguir perfectamente el sonido de varios pares de pasos subiendo apresurados por las escaleras.

-Buenos días, Katniss.- dice dándome un pequeño besito en la frente.

-Buenos días, Peeta.- digo soltando un suspiro.

Doy un pequeño respingo cuando la puerta se abre de golpe. Al instante, un montón de suspiros es el único sonido que llena la habitación.

Después de saludarlos, me levanto y rodeo la cama, quedando del lado de Peeta y, como ya es habitual, Peeta se sienta en el borde y yo lo ayudo a colocarse la pierna ortopédica. Cuando me pongo de pie y dirijo mi vista a las ahora cinco personas amontonadas en la puerta, tres de ellas tienen miradas de ternura e incluso puedo ver las lágrimas en los ojos de Venia. Siento que me ruborizo. Como mi equipo parece no reaccionar, mi madre habla por ellos.

-Peeta, algunas personas te esperan en tu casa, no deberías hacerlos esperar.- dice en tono amable.

-Claro.-responde él.

Se acerca y me abraza.

-Tranquila, sólo es por hoy, después se irán y todo volverá a ser como antes.- susurra en mi oído. Yo asiento. Cuando se separa, lo atraigo de nuevo a mi y le doy un corto beso en los labios. Alcanzo a distinguir la sorpresa en sus ojos antes de que se dé la vuelta y se valla. En cuanto lo pierdo de vista, me agito un poco. Desearía que se quedara conmigo durante toda la mañana, como solemos hacerlo, pero sé que es imposible, él también debe arreglarse para la sesión.

Juraría que esta es la mañana más larga de mi vida. Primero me doy una ducha, en la cual me aplican millones de geles, cremas, espumas, jabones y champús. Cambian la temperatura del agua y me tallan tanto la piel que al final me sorprende tenerla aún pegada a mi cuerpo. Me secan el cabello y lo arreglan. Me depilan todo el cuerpo de nuevo. Me regañan por no haber cuidado mis uñas, las arreglan y las dejan relucientes. Y me recuerdan lo fea que ha quedado mi cicatriz en la mejilla.

Todo el tiempo se la pasan parloteando, no les presto especial atención hasta que algo capta mi atención: el suministro de mariscos no ha sido bueno en el Capitolio. Finjo estar preocupada e indignada, al igual que ellos y pregunto por más información. Si no me equivoco, los Distritos 4, mariscos, 8, telas y el 3, tecnología, se están revelando. Esto no está bien, es lo peor que podría estar pasando. ¿Y si Snow decide asesinar a alguien más? la sola idea hace que un escalofrío me recorra el cuerpo. Minutos después, siento que mi cabeza comienza a doler, así que me obligo a dejarlo de lado.

Al final, Effie entra en la habitación con Cinna y por primera vez en toda la mañana me siento aliviada. Effie se encarga de halagar el trabajo que han hecho conmigo y le recuerda a Cinna que tiene poco tiempo para darme los últimos retoques.

Después de saludarlo y que nos quedáramos a solas, saca un vestido de una gran bolsa y me ayuda a ponérmelo, mientras le cuento lo que ha pasado en las ultimas semanas. Me acomoda bien el peinado y tapa profesionalmente la herida en mi mejilla. Me coloca los accesorios y estoy lista justo a tiempo cuando Effie irrumpe en la habitación diciendo que es hora.

Cuando llegamos abajo y veo a un Peeta sonriente, vestido elegantemente con un traje, me entran las ganas de llorar. ¿Qué haré si alguien a quien quiere muere? ¿alguien de su familia? ¿otro amigo? ¿volvería a tomar?

Sacudo mi cabeza y avanzo a él con la intención de abrazarlo pero alguien me jala y me llevan directo al lugar en que será la sesión. Nos hacen posar de mil maneras diferentes y una vez que tienen la imagen perfecta, me llevan a arriba y me ponen un vestido diferente, accesorios diferentes, tacones, maquillaje y peinado diferentes. Lo mismo se repite una infinidad de veces. Me siento tan cansada y lo único en lo que pienso es en acabar y tomar una buena siesta. Mi madre y Prim consiguen darme algunos trozos de comida entre cada cambio pero no es suficiente.

Para el final del día Cinna y los nuestros equipos de preparación deben regresar al Capitolio así que debo conformarme con la promesa de una llamada telefónica por parte de Cinna. Subo a mi habitación para quitarme las capas de maquillaje que se sienten como una segunda piel y todos los geles, tintes y demás que han aplicado a mi cabello. Mis pies duelen a horrores y estoy tan hambrienta que después de comer lo que parece la cena más deliciosa de mi vida, tomo a Peeta de la mano y nos despedimos de Prim y mi madre, y lo llevo directo a mi habitación.

Cuando me tiene abrazada, dispuesto a dormir deseándome buenas noches, una guerra se arma en mi cabeza ¿debería decirle ahora la información que obtuve sobre los problemas en el suministro de artículos al Capitolio y mi teoría? No quiero preocuparlo pero no puedo ocultárselo; somos amigos y entre los amigos no hay secretos, sólo confianza.

-Peeta, creo que algunos Distritos se están rebelando- digo insegura- mi equipo de preparación no paraba de hablar sobre la reciente falta de mariscos, chips y telas.-lo siento tensarse.

-¿Crees que Snow…?- dejo la pregunta incompleta. Sin embargo, él no responde. Intento levantarme un poco pero él no me deja.

-Lo sé. Mi equipo también lo mencionó.-tristeza. Eso es todo lo que puedo percibir.

-Lo haremos bien. La boda será perfecta y nadie…

-Deberías dormir.-me corta- Buenas noches, Katniss.

Me acomodo en su pecho y lo abrazo, entendiendo que prefiere no hablar de eso.

-Buenas noches, Peeta.

Después de varios días sin terrores nocturnos, hoy despierto gritando, temblando y con unas increíbles ganas de llorar. Y no es para menos. La pesadilla de esta noche trata básicamente de la muerte del señor Mellark. Él muere de causas aparentemente naturales, aunque tanto Peeta como yo sabemos que Snow lo ha matado. Peeta me culpa y se aleja de mí, diciendo que preferiría nunca haberme conocido, que desearía haberme matado en nuestros Juegos. La pesadilla me afecta de sobremanera que me sorprende incluso a mí misma.

No quiero ser culpable de más muertes y sobre todo, no quiero que el chico del pan me odie.

Una de sus manos acarician mi cabello mientras me sujeta fuerte entre sus brazos.

-Tranquila, shh, solo es una pesadilla.- dice en voz alta, intentando hacerse oír por sobre mis gritos y sollozos.

-No me dejes. No me dejes. Por favor, no me dejes.- suplico.

-Nunca te dejaré sola. Lo prometo. Tranquila, tranquila.

Continúo murmurando ininteligiblemente las mismas palabras por unos minutos, mientras solitarias lágrimas se abren paso por mi mejilla y Peeta me acuna en sus brazos hasta que logro calmarme.

-Siento esto, de verdad, lo siento.- digo con la voz un poco ronca.

-No lo hagas, no tienes por qué.

-Gracias.-murmuro.

Él asiente sobre mi cabeza.

Cuando despierto Peeta no está en la cama. Me alarmo al recordar la pesadilla de anoche y, sin siquiera molestarme en calzarme los pies, bajo lo más rápido que puedo. La preocupación se esfuma en un segundo al verlo en la cocina con Prim; me quedo en el marco de la puerta y los observo. Al parecer él le enseña a ella cómo hornear pasteles.

-¿No deberías estar en la escuela?

Ambos se giran tan rápido que resulta cómico.

-Hola.- dice Peeta con una sonrisa.

-Hola.- dice ella animada- nos enviaron a casa temprano, el Capitolio va a transmitir algún programa obligatorio. Deben ser las fotos de su sesión. ¿Peeta va a tardar mucho?- pregunta medio molesta.

-No, tranquila. Ya falta poco.- responde él con una pequeña risa.- además, aun falta la decoración, no hemos preparado el betún- agrega acariciando el cabello de mi hermana.

-¿Lo vamos a decorar?- pregunta ella entusiasmada.

-Claro.- dice él como si fuera lo más obvio del mundo. Noto el ligero sonrojo en el rostro de Prim.- ¿quieres ayudarnos Katniss?

-No gracias. Lo mío es cazar. Iré a ducharme.

Preparo una mezcla de jabones al azar y elijo agua tibia. No tardo mucho en salir, pues estoy hambrienta.

Me visto y me recojo el cabello en mi habitual trenza. Mientras bajo las escaleras ruego por que la suerte esté de mi lado y esos dos ya hayan terminado de hornear el pastel. Y efectivamente, cuando entro en la cocina, están a punto de terminar de decorarlo con algunas florecitas.

-Estoy hambrienta ¿cuánto les llevará eso?

-Ya acabamos.- dice ella agregando una última florecilla.

-¡Genial!

-Pero… tu madre no ha llegado. Le prometimos que no lo comeríamos hasta que llegara.

-¿Qué?- exclamo desilusionada.- ¿y dónde esta ella?

-Fue a casa de Gale, Posy enfermó y Hazelle vino a pedirle que fuera a verla.

-Oh.- es lo único que digo. ¿Estará bien? ¿cómo estarán todos? ¿Gale estará enfadado por no haberlo visitado?

No pasa mucho tiempo antes de que mi madre llegue, pregunto por la pequeña Posy y por todos los demás. Ella me dice que la más pequeña sólo a tomado un resfriado y que los demás están muy bien. No vio a Gale, pero Hazelle le dijo que se encuentra bien, ha estado yendo al bosque los domingos, su único día libre, y con eso se mantienen, pues su salario por el trabajo en las minas apenas alcanza. Al escuchar eso, me alarmo, ¿es que está loco? ¿y si lo descubren? Ya vio lo que hicieron con Peeta, ¿quiere suicidarse o qué? Debo ir y hablar con él.

Los cuatro nos sentamos en los sillones, yo junto a Peeta, comiendo pastel mientras esperamos que la transmisión del Capitolio comience. Preferiría no verlo pero no tengo nada más que hacer, además es posible que no sea la sesión lo que quieren que veamos.

La televisión se enciende y el sello del Capitolio aparece en un fondo negro. Los siguientes minutos, escuchamos las opiniones de Caesar sobre cada vestido que me probé mientras se muestran las fotos de la sesión en pantalla. Cuando todo termina, cojo el control para apagar el televisor pero las palabras de Caesar anunciando que el presidente dirá algo a continuación, provocan que mi movimiento no se efectúe.

-Debe ser la lectura de la tarjeta.-dice mi madre.

-Pero aún faltan meses para el tercer Quarter Quell.- dice Prim.

A continuación, Snow aparece en pantalla y comienza a hablar sobre los dos anteriores Vasallajes.

-En el vigésimo quinto aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que sus hijos morían por su decisión de iniciar la violencia, cada distrito fue obligado a celebrar unas elecciones y votar a los tributos que lo representarían.

Eso debió haber sido horrible. Me pregunto cómo se debieron haber sentido los cosechados, saber que tus vecinos han votado por que seas tú quien valla a la Arena.

-En el quincuagésimo aniversario, como recordatorio de que dos rebeldes murieron por cada ciudadano del Capitolio, se le requirió a cada distrito que enviara el doble de tributos.

Más tributos, menos posibilidades de salir de allí. Ese año ganó Haymitch.

-Una de mis amigas fue a ese Vasallaje, Maysilee Donner, la tienda de golosinas pertenecía a sus padres.

Prim y yo intercambiamos una mirada. Es la primera vez que ambas escuchamos de Maysilee Donner.

-Y ahora le hacemos el honor a nuestro tercer Quarter Quell.-un niño vestido totalmente de blanco se adelanta un paso, alzando una caja y levantando su tapa. Las ordenadas filas en vertical de sobres amarillentos son visibles. El presidente saca un sobre con un 75 marcado en él. Pasa un dedo por la solapa y saca un pequeño cuadrado de papel.- En el septuagésimo quinto aniversario, como recordatorio a los rebeldes de que incluso los más fuertes de entre ellos no puedes superar el poder del Capitolio, los tributos masculino y femenino serán cosechados de entre su existente colección de vencedores.

Escucho un pequeño gritito por parte de mi madre y veo a Prim enterrar su rostro entre sus manos. Peeta voltea en mi dirección. Pero yo no lo capto, ¿qué quiere decir? ¿existente colección de vencedores? Y es entonces, mirando directamente a los ojos asustados y tristes del chico del pan que lo entiendo. Existente colección de vencedores. El Distrito doce sólo tiene tres vencedores, dos hombres y una mujer…

Voy a volver a la arena.

Antes de que mi mente reaccione, mi cuerpo lo hace. Lo siguiente que sé es que estoy corriendo tan rápido como puedo hacia el bosque, con Peeta siguiéndome a unos metros de distancia y pidiendo que pare. Cuando llego a la valla no escucho el zumbido que indica que está electrificada así que la cruzo. El aire frío hace que el pecho me duela, me siento cansada y las lagrimas no me dejan ver. Comienzo a correr en una dirección sin detenerme, es a mitad del camino cuando me doy cuenta de a dónde me dirijo. El lago. No paro a pesar del cansancio y el frío hasta llegar. Entonces me derrumbo.

Imaginé de todo, torturas, mi boda con Peeta, hijos condenados a muerte incluso antes de nacer, mi ejecución. Pero no esto. Se supone que al ganar los juegos, no volveríamos a la arena de nuevo… hasta ahora.

El peor lugar en el que he estado. El lugar donde todo comenzó y el lugar en el que moriré.

Mis piernas empiezan a empaparse por la nieve derritiéndose.

-Katniss.- susurra él. Sus manos buscan mi cintura y prácticamente me carga envolviéndome en un abrazo. Me siento sin fuerzas pero me aferro a su cuello como si de eso dependiera mi vida.

De alguna manera conseguimos llegar a la cabaña. Nos sentamos en el suelo y Peeta me abraza. Yo lloro y sé que no soy la única. Después de un tiempo, Peeta habla.

-Volverás, lo prometo.- se interrumpe por un pequeño sollozo- Aunque eso signifique que los trágicos amantes no volverán a estar juntos.

Mi llanto, que ya se había calmado un poco, vuelve con más intensidad. Porque eso significa una cosa, Peeta hará lo posible por ir conmigo al vasallaje y hará todo por que el Distrito 12 sea el ganador, pero ser él quien tenga el triunfo, no está entre sus planes.


Otro capitulo*-* espero que les guste. Me dejan review?;) y otra vez, gracias por los reviews, favs y seguidores, hasta luego xoxo