Primer Interludio
En un lugar cuya ubicación es desconocida…
Un individuo con sus ropas respectivas a alguien poseedor de un cargo de servicio se arrodilla y se dirige en habla a las sombras de la oscura y gran habitación—Su majestad, la aldea fue destruida con éxito —. Su voz era muy poco melodiosa.
Una voz grave y rasposa le habló—¿Estás seguro?
—Muy seguro. Los guardianes cumplieron muy bien su trabajo junto a los mercenarios —mantenía su postura.
—Los planes están tomando el curso adecuado ¿Los mataron? —Preguntó despreocupado.
—¿A los mercenarios?, sí —sonaba seguro de sí mismo—. Se siguieron los pasos indicados.
—Muy bien, puedes retirarte —Luego añadió—. Pero antes quisiera que me trajeras "eso".
—¿Lo quiere ahora, o para más tarde?
—Mmm, creo que me gustaría verlo ahora —la voz grave era bastante amigable—. Y una vez que me lo traigas tienes el resto del día libre.
Sonó aliviado—Se lo agradezco mucho, su majestad. Vuelvo en unos minutos.
Y si uno pudiera ver el rostro de aquel que hablaba a través de las sombras, se podría apreciar la sonrisa de la satisfacción en persona.
